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No somos nadie - Anam Thubten

La recuperación de la conexión con nuestro Maestro Interior ...

 

 

Existe una dimensión de la realidad en la que no somos nadie y en la que no tenemos nada, por lo cual no hay nada que perder. Suena como un fracaso total, ya que nuestro ego siempre está intentando ser alguien y hacer esto y aquello. Sin embargo, resulta ser la máxima verdad, lo que es intrínsecamente así. En el momento en que vemos esta verdad benéfica y extraordinaria, y nos rendimos a ella, destruye literalmente todas las cadenas que nos atan.

De modo que la verdad suprema destruye todas las cadenas. La verdad suprema en la que no somos nadie y en la que no tenemos nada es en realidad un estado de nuestra conciencia incondicionado. Es nuestro fundamento básico, la mente primordial, el estado de la realidad en el que no nos convertimos en nadie y permanecemos tal como somos, es decir, una conciencia inmortal. Eso es lo que somos. Ese es realmente nuestro rostro primigenio. La etapa anterior a que nos convirtamos en alguien se denomina en los tantras budistas "época primigenia", esa época eterna de pureza original, para la cual no existen el pasado, el presente o el futuro. Es eterna e interminable. En esa época interminable fuimos, al igual que somos y seremos, conciencia intrínsecamente luminosa. Fuimos, somos y seremos un tesoro inagotable de dicha y gracia. [...]

Todos nos convertimos en alguien después de esa época de pureza original. Nos convertimos en esta entidad limitada que somos y pretendemos estar separados de la unidad, de la fuente; pretendemos haber caído de la gracia de nuestro rostro original. Pretendemos ser un hombre, una mujer, un profesor, un estudiante, un político, un taxista, una buena persona, una mala persona, un individuo culto, rico o pobre. Cuando adoptamos estas máscaras como nuestra verdadera identidad, se produce una lucha interminable. Es como si el océano hubiera olvidado que es un insondable y vasto mar, y terminara creyendo que no es más que una diminuta gota de agua. Eso es lo que ocurre en nuestra conciencia y esa es la causa principal de nuestras luchas.

De modo que existe un estado de realidad, así como de conciencia, incluso en este preciso instante, en el ahora en el que realmente no somos nadie y no tenemos nada. Esto suena muy mal. Parece un completo fracaso, pero es la verdad más maravillosa de la cual podemos ser testigos. Nuestro objetivo, así como el de todas las prácticas y los esfuerzos espirituales, es no ir a ningún lado. El objetivo no es ni siquiera retornar a alguna noción de fuente divina. El objetivo es llegar aquí, llegar a la verdadera esencia de nuestro ser y reconocer esta realidad maravillosa, esta verdad suprema en la que no somos nada y no tenemos nada.

Todo lo que pensamos que poseemos no es más que una ilusión. Somos dueños de infinidad de cosas, tanto materiales como inmateriales. Poseemos muchos objetos en el mundo de lo material, y cuando contemplamos nuestra conciencia también tenemos una gran cantidad de credos, conceptos, ideas, culpa, vergüenza, orgullo y presunción. Pero, en realidad, ninguna de estas posesiones existe en el reino de la pureza primordial. Solo tienen vida en el reino de la falsa ilusión, en el reino de la mente egoica y la conciencia samsárica. No obstante, eso no significa que debamos tirarlo todo por la ventana o que no debamos representar ningún papel. Evidentemente, representamos muchos papeles —el de hombre, mujer, profesor, alumno, hijo, padre...—, necesarios para que la conciencia mantenga esta increíble forma llamada vida, llamada encarnación —no necesariamente reencarnación, sino encarnación.

De modo que hay una conciencia en todos nosotros que no es nadie. No es americana, ni europea, ni tibetana, ni china. Va más allá de los papeles y los personajes que representamos a lo largo de nuestra existencia y en los que consiste el ego, su vida y su energía. Nuestro cuerpo puede ser masculino o femenino, pero nuestra conciencia no es ni una cosa ni la otra. Eso no significa proponer una dualidad entre el cuerpo y la mente, sino afirmar que existe una diferencia entre lo que somos en esencia y el papel que representamos en este mundo. A veces interpretamos el papel de un hombre o el de una mujer, el de maestro o el de alumno; cada día adoptamos papeles diferentes.

Cuando representamos estos papeles, nos encontramos, en su mayor parte, completamente inmersos en la propia forma que estamos asumiendo en esta efímera, fugaz, maravillosa y exquisita encarnación. Pero cuando meditamos abrimos el corazón. Dejamos a un lado todos los credos, nuestras suposiciones, nuestros prejuicios y también nuestras nociones de la realidad. Dejamos a un lado toda nuestra creación mental y, sin necesidad de ir a ningún lado, sin hacer nada, ocurre el milagro. El milagro es que tenemos contacto directo con esa dimensión de lo que somos, la conciencia de la que Buda hablaba, la ilimitada e informe conciencia que no es nadie y, a pesar de ello, lo es todo. Es la experiencia de que somos, en realidad, uno con todo lo demás. Somos uno con el cielo y con la Tierra.

Es difícil describir esta conciencia, la conciencia previa a convertirnos en alguien, a volvernos finitos. No se trata de algo material, sino de una verdad en la que posiblemente resulte complicado creer y confiar. Lo más cercano a ella, que podríamos considerar una evidencia científica, es la presencia de un recién nacido. Cuando contemplamos el rostro de un recién nacido, ¿qué vemos? Pura inocencia. Los hospitales suelen tener una habitación con una ventana en la que duermen los bebés. Casi siempre hay allí un grupo de personas, viejos y jóvenes, mirándolos fijamente. Esas personas, por el mero hecho de contemplar la perfección de los recién nacidos, están experimentado la iluminación repentina. Se olvidan de quiénes son. En ese momento, ninguna de ellas tiene problemas, odia a nadie o sabe quién es. Ninguna recuerda cuánto dinero tiene en el banco, quién es su enemigo y quién su amigo. Todo el mundo se queda mirando a los bebés hasta que alguien les dice que se marchen.

Hay muchas formas de experimentar un un despertar repentino a esta extraordinaria y eterna dimensión que hay en nuestro interior. A veces ocurre con algo sencillo. Pero la razón de que la gente se sienta atraída hacia esta calma inexpresable, la maravilla de la presencia de un recién nacido, es su inocencia. Todos nos sentimos atraídos y realmente inspirados por esa inocencia. ¿Vemos algún juicio de valor en ella? ¿Nos está juzgando? No, esa inocencia no nos juzga. Ya no se tiene una noción del niño como europeo o tibetano, o como blanco o negro. No hay conceptos, solo conciencia pura, inocencia pura.

De modo que en cada uno de nosotros existe esa naturaleza pura y auténtica en cuya presencia no somos nadie. No somos finitos. Ya no estamos atados por todas estas cadenas, cadenas de esperanza y de miedo. Carecemos completamente de miedo, y somos amorosos y compasivos sin ninguna causa ni condición. Esa es la verdad que Buda y los sabios maestros de muchas tradiciones nos han mostrado. Ese es realmente el objetivo de nuestro viaje, y ese objetivo se puede hacer realidad incluso en este preciso instante.

(Extracto del primer capítulo de La Magia de la Conciencia)

Fuente: Anam Thubten. La Magia de la Conciencia (Editorial Sirio, 2013)

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La Atención Liberadora - Consuelo Martín

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 La atención liberadora

 Si queremos saber qué es la Realidad, qué es la Vida y de qué estamos hechos nosotros, para actuar en ella, tenemos que saber que la Realidad está hecha de conciencia que es el acto de darnos cuenta. Aquello por lo que nos damos cuenta es el trasfondo de que está hecha la Realidad.

Nos acostumbramos a pensar que la Realidad es algo que está fuera de nosotros, un objeto externo. Pero lo que crea ese objeto, lo que lo construye, es el acto de darse cuenta.

  En nuestra conciencia de vigilia nos parece que lo real es lo que se proyecta en la vida y el "darse cuenta" es algo que sin saber como, refleja la realidad, algo que se nos escapa. Es todo lo contrario. La Conciencia es la realidad que se manifiesta fuera en mil situaciones y formas a las que llamamos nuestra vida. El que hagamos esta inversión tiene enormes consecuencias en nuestra existencia. Es un error que nos hace vivir de una manera equivocada.

Si siento que vivo más intensamente, que mi vida tiene más realidad, más autenticidad, pienso que la causa es algo de fuera. Algo atrae mi atención, me hace estar más consciente y considero a ese algo causa de la felicidad que siento; pero si me noto más vivo, mejor, es porque he intensificado mi conciencia y no porque ese objeto que tengo delante sea verde o rojo, o porque esa persona sea simpática o no lo sea. He creado una condición en mi mente. He condicionado mi estado interno de mantenerme despierto, alerta, a una cosa o situación externa que me produce satisfacción. Lo que me interesa me hace sentir muy bien. Lo que no me interesa, no pongo atención en ello. Pero me parece que no es interesante por una idea en mi mente. La vida entera es interesante si nos damos cuenta de que es la conciencia, si la vemos de dentro a fuera. Pero como la vemos al revés condicionamos nuestros estados internos a las realidades exteriores y creamos las condiciones de acuerdo con ideas que tenemos en nuestra mente.

  La verdad funciona de otra manera. Cuando descubrimos la verdad, no nos condiciona; la verdad nos libera, nos abre por dentro. Amplía nuestra conciencia.

Cuando una persona, cosa, o situación nos interesa, se intensifica nuestra conciencia, pero no se amplía. La he limitado. La consecuencia de esto es que me he atado a eso, que no soy libre.

Al descubrir los verdaderos valores, los que son expresión de la conciencia profunda, los diferenciamos de los otros, los que son cualidades cambiantes. Y con independencia de ellos sentir‚ que soy fuerza, amor, belleza, armonía; a pesar de mi debilidad, de mi estatura, de mi falta de dinero, etc...

Con la atención en la totalidad esos valores absolutos se van expresando porque lo que hace que se limiten y condicionen es la atención particularizada a las representaciones externas de ellos. Estos valores que todos los seres humanos intuimos en el silencio, son los verdaderos móviles para que despierte nuestra atención.

  La ampliación de la conciencia, la atención auténtica es todo lo contrario a la concentración: se produce de una manera espontánea y natural, en el silencio y la quietud de la mente. Todo lo verdadero es espontáneo y sencillo. Lo originario, que es lo verdadero, lo que está en lo profundo de la conciencia es siempre natural y sencillo.

Si la atención es justo ese darse cuenta, ese ampliar la conciencia, ¿Cuándo ampliamos la conciencia? Cuando intuimos que somos amor, belleza... La verdadera atención se produce de esta manera: descubro una verdad, cuando me intereso por ella, y cuando estoy pendiente de esa verdad porque intuyo que es esencial, entonces mi conciencia se amplía. No tengo que hacer nada más. Intuyo que soy amor, que no depende de las condiciones, que el amor es libre de todo condicionamiento y la conciencia se amplía en esta verdad.

Así voy abarcando más y más, descubriendo las verdades y manteniendo mi atención en darme cuenta de ellas, porque descubro que me interesan profundamente, porque las amo.

  No es así como funcionamos. En el momento en que nos sucede algo desagradable ponemos en ello nuestra atención, nos desesperamos y sufrimos, pero cuando pasa un poco de tiempo, o mucho, eso se olvida y nuestra atención es cogida por otro suceso, desapareciendo esa desesperación. El cambio de nuestra atención cambia nuestros estados afectivos y emocionales. Aquí podemos investigar qué es lo que hacemos con la realidad: estamos dando realidad a aquello en lo que ponemos o concentramos nuestra atención.

Seamos pues inteligentes y no demos realidad absoluta a ninguna cosa, ya que todas son relativas y cambiantes. Demos sólo realidad a esa atención que viene del fondo, a esa Presencia interna y dejemos que, en esa atención, en esa conciencia, se vayan manifestando y expresando todas las cosas que sirven para hacernos aprender. Todo lo que sucede nunca es casual. Absolutamente todos los acontecimientos son expresión de la Inteligencia, todos son expresión del movimiento de la Inteligencia, los más desagradables, los que creemos que no nos corresponden, todos.

 La primera manifestación: Ser, Conciencia, Plenitud.

Al principio parece que el silencio es un vacío, donde no hay nada, pero si persistimos, poco a poco ese silencio lo percibimos como pleno, lleno precisamente de esos valores que tanto anhelamos y necesitamos en nuestra vida. Son la expresión espontánea de nuestra verdadera naturaleza.   Cuando entramos en nuestro interior, en el silencio, sentimos esa paz que tan inútilmente hemos buscado fuera, ese amor, esa belleza, esa armonía, esa justicia, cuya búsqueda exterior tanto dolor y frustración ha ocasionado.

Allí encontramos el equilibrio, la justicia, la paz, la bondad, la sinceridad auténtica, es decir, todas las cualidades que se derivan de la manifestación primera de lo Absoluto, son la primera expresión de la Trinidad que en la tradición hindú es Sat-Chit-Ananda: Sat (esencia-existencia), Chit(conciencia), Ananda (felicidad-plenitud).

En esta tríada, que se ve en todas las manifestaciones, primero es el creador y esa primera manifestación de la Trinidad está en el fondo de nuestra conciencia, de allí surgen todos los valores de fuerza, seguridad, energía, etc..., que tanto necesitamos. Y ahí es donde hay que buscarlos para luego poder expresarlos en nuestra existencia cotidiana. En el exterior, sólo hallaremos sus indicios entre sombras.

  Lo externo nos lo despierta, pero lo despierta dentro de nosotros. Es por eso por lo que no podemos encontrarlos fuera.

El silencio es creador porque allí es donde encontramos la fuerza del Creador de lo que es, la potencia de ser. Cuando lo vivimos así, todas las inseguridades, todos los miedos, todas las debilidades desaparecen ante nuestra verdadera seguridad interna, ante nuestra potencia de lo que somos. Si somos capaces de centrar nuestra mente, de no dispersarnos en las formas y en los sentimientos externos y entramos en lo profundo de nosotros, quedándonos allí tranquilamente, encontramos que somos por encima de todo, no es que seamos esto o aquello que nos falta, sino que sencillamente somos. A pesar de estar enfermo, soy. A pesar de que me han insultado, soy. A pesar de todas mis carencias externas, soy.

Cuando descubro que soy esa felicidad, dejo de depender de que las circunstancias sean de una o de otra manera y empiezo a vivir la alegría de saberme felicidad pase lo que pase externamente. Y el camino para llegar a ello es sencillamente saltar las representaciones mentales, las ambiciones, las angustias, los miedos, los deseos, la avidez de los sentidos, y dejarse caer en ese silencio profundo de la conciencia para constatar que lo que en principio parecía un vacío, se va llenando de lo real, que está pleno de felicidad y de amor, que vienen a ser lo mismo. Amor y felicidad son idénticos.

 Lo que valoro y lo que soy.

Cuando nos encontramos en un estado de desorden, lo primero que deberíamos hacer es adentrarnos en nosotros mismos, hacer unos momentos de silencio y empezar a descubrir lo que realmente hay en nuestro interior. Descubrir los valores. Entonces la meditación se hará muy sencilla, movida por esos valores.

Alguien podría decir que no tiene esa demanda, esa necesidad de investigar, pero ¿no la tiene realmente? Se puede mirar despacio, para descubrir si se tiene o no esa demanda de valores. Empecemos por ver qué es lo que me mueve en la vida cotidiana. Si lo que quiero es estar tranquilo, que me quieran, tener dinero, una casa nueva, viajar, que me valoren, que me respeten, da lo mismo... Todos los deseos, los que me parecen buenos o los que me parecen menos buenos o malos provienen del mismo origen; de esa necesidad de los valores, de esa necesidad de la manifestación de lo Real en nosotros. Vienen del anhelo de fuerza, de potencia de ser, de amor y de claridad de la Inteligencia.

  Pero es necesario descubrir en nosotros la potencia de ser para que desaparezca la sed del deseo. Es entonces cuando surge la demanda de la meditación, porque ese deseo de triunfo, de ser poderoso, de tener cosas, no es más que la expresión externa del anhelo de ser, de ser de Verdad.

Si cuando me encuentro ante el escaparate de una tienda, investigo el origen de mi deseo por lo que he visto a la venta, comprobaré que detrás de ese deseo hay un anhelo de algo mayor, que en este caso podría ser de belleza. Si me quedo contemplando la Belleza, comprobaré que está en mí y que, por ignorancia, el anhelo de ella ha creado mi deseo. Todos los valores están ahí, en lo profundo de la conciencia. Contemplo la Belleza y soy Belleza. Contemplo el Amor y soy Amor, contemplo el Poder, la Fuerza, y soy Poder y Fuerza.

Y contemplando voy penetrando en lo profundo, porque es el hilo conductor que me lleva por la Belleza, la Fuerza, el Poder, hacia la conciencia profunda que soy.

 Todo esto se encuentra después de uno o mil intentos, no se sabe cuándo, pero hay un momento en el que algo, como una gracia, hace su aparición y sucede lo que tantas veces hemos estado intentando y no hemos alcanzado. Y este descubrimiento compensa con creces el tiempo invertido en intentarlo.

Queríamos tener una vida maravillosa y no nos damos cuenta de que lo que anhelamos está ya en la conciencia. Queremos cambiar la vida por fuera sin darnos cuenta de que eso no es posible.

Esto es tan abstracto que nuestra mente no se lo puede creer. Solamente vivenciando el silencio llegamos a descubrir lo divino, lo sagrado, la realidad absoluta que somos. Estoy aquí y ahora, pero ¿qué es lo que realmente soy? No soy estos pensamientos cambiantes que pasan por mi mente y que no sé de donde vienen. No soy estas sensaciones de mi cuerpo que aparecen y desaparecen. No soy esos sentimientos, estas emociones, sentirme bien o sentirme mal, que son pasajeros. ¿Dónde está lo permanente en mí?

Si me quedo en el "darme cuenta", el silencio cobrará vida para mí, será algo creativo, que me llevará a lo que realmente soy, aquello desconocido que está por descubrir.

   ¿Con que me identifico?

Toda idea a la que me aferro es un deseo que quiere realizarse. Una parte grande o pequeña de mi identidad ha quedado retenida allí. En toda identificación o apego, voy perdiendo algo de mí mismo.

  La realidad está en mi identidad, sin darme cuenta me esclavizo poniéndola en ideas en situaciones, en personas. Al hacer silencio deshago por comprensión esas identificaciones, suelto lo que había retenido y al soltar me libero a mí mismo, vivo mi verdadero ser sin límites.

Lo que allí puse de mi propia identidad real, ese apego, ha dado un aparente valor a todo aquello. Pero cuando recupero mi identidad mediante un acto de "recogimiento interior", como se ha llamado en nuestra tradición, compruebo que era un valor reflejado.

El acallar los ruidos del pensamiento, el vaciarme de ideas limitativas, es simultáneo con la plenitud del ser que va dando sentido a todo lo que hago.

  Quién no ha conectado en su interior con esa plenitud, la busca todo el tiempo donde no está. No puede dejar de buscarla. Un ser humano, podríamos decir que es eso: un buscador de plenitud. La experiencia del que busca la felicidad por un camino equivocado es una experiencia frustrante.   Al buscar amor se produce desamor, al buscar paz se produce conflicto, al buscar alegría, tristeza y depresión. Si hemos comprendido cómo es el proceso de la búsqueda, o del deseo; renunciaremos, sin esfuerzo de voluntad, a una experiencia limitada a cambio de la plenitud. Renunciaremos a una parte por el todo.

  La observación paciente y continua va poniendo de manifiesto lo que verdaderamente sucede en la ambición, la búsqueda y el deseo. Cuando aparece un deseo, tengo que observar qué lo impulsa, qué le da fuerza.   Puede ser que sienta que me falta amor, paz, energía, etc... y creo obtenerlo al conseguir algo determinado.

Lo que importa es qué es lo que impulsa mi deseo, porque si lo descubro podré seguir una investigación que me sacará de lo ilusorio del vivir condicionado y me conducirá a lo real.

  Muchas veces estamos divididos: deseo por un lado ir a divertirme y por otro, quiero ponerme a meditar. Si observo cuidadosamente lo que sucede, si empiezo a investigar en mí mismo, puedo hacer una unidad de esa dualidad. Ya que la conciencia es una, debo poder unificar las dos opciones contrarias en un sólo acto.

  Mirando sin división mis deseos veo que lo que me empuja a irme a divertir, o a cualquier otra cosa y lo que me empuja a meditar o practicar alguna técnica para realizarme es lo mismo: mi anhelo de plenitud. Cuando descubra que en el silencio de mi conciencia profunda está siempre esa plenitud que anhelo, cambiar el rumbo de mis pasos y los deseos perderán interés para mí.

 Voy comprendiendo a partir de aquí que no tengo que renunciar a ningún deseo para quedarme en silencio, en el silencio de la meditación. Si dejo de satisfacer un deseo para meditar, no he comprendido nada. Y estará creando un conflicto en mi interior que impedirá la aparición del silencio. Un conflicto produce perdida de energía. Y al no tener energía no puedo abrirme a la energía profunda que soy.

 

Todo lo que deseo, lo deseo porque anhelo la paz o la belleza, la alegría o el amor, que son la expresión natural del ser, que son mi única naturaleza.

¿Por qué no ir directamente hacia esa plenitud del amor o la belleza, o la fuerza o la alegría que intuyo o que ya estoy descubriendo en el silencio interior?

 

(Fragmento de: EL SILENCIO CREADOR. Consuelo Martín)

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El deseo sagrado de existir - Anam Thubten

4797545074?profile=RESIZE_930xhttps://www.nodualidad.info/textos/el-deseo-sagrado-de-existir.html

 

 Cuando las personas tienen una crisis existencial o cuando hacen una reflexión profunda, comienzan a hacerse preguntas que las personas normales no se hacen, como: "¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué hay un universo en primer lugar? ¿Por qué existe todo?

La mayoría de las veces, no entendemos por qué estamos aquí o por qué nacimos en primer lugar o por qué han ocurrido todos los acontecimientos que han tenido lugar en nuestras vidas desde que nacimos. Siempre existe este gran misterio desconocido que parece ser el fundamento de nuestra existencia.

Por supuesto, a veces podemos usar nuestra mente pensante para analizar e intentar averiguar por qué sucedió algo, por qué estamos aquí y qué ocurrirá mañana. Podemos entender las causas y condiciones hasta cierto punto, pero siempre existe el gran misterio. Podemos llamar a este desconocido, a este gran misterio, karma.

Podemos decir que todo es nuestro propio karma. Sin embargo, nunca podemos entender el karma. Es por eso que muchos de los antiguos filósofos orientales dijeron: "No analices el karma porque nunca podemos entenderlo completamente".

La idea del karma es que nunca entenderemos completamente el misterio de nuestra existencia. A veces esperamos que haya una explicación clara para todo y que haya un remedio, una solución para todos nuestros problemas, especialmente para el gran problema, que es nuestra mortalidad. Por supuesto, nuestro deseo es vivir una larga vida o tal vez incluso vivir para siempre. Vivir para siempre es completamente imposible, pero hay muchas personas que tienen este deseo de vez en cuando. La cuestión es que estamos aquí, y no hay nada que podamos hacer al respecto. Es demasiado tarde para cambiar de opinión. Bienvenidos a este planeta. Estamos completamente aquí, y hasta ahora no hay ninguna estrategia de salida. Así que podríamos disfrutar de este mundo lo mejor que podamos.

Parece que hay algún tipo de deseo cósmico que quiere existir. No el deseo como un deseo instintivo, sino el deseo como una fuerza, una fuerza casi eterna. Como decían los antiguos sabios, el universo no tiene principio ni fin. Esta es una teoría sorprendente: que el universo no tiene principio ni fin y que existe una fuerza eterna, este deseo eterno que quiere existir. De ese deseo eterno, todo surge, desde la realidad más pequeña hasta la más infinita, incluida la mota de polvo en un cojín. A lo largo del universo, todo viene a la existencia a través de este deseo eterno. El deseo eterno en sí mismo es sagrado. No es impuro. No es simple. Todos llegamos a ser, a existir, a través de esa fuerza. Entonces, desde ese punto de vista, nacemos de lo sagrado. No por el pecado original, sino por lo sagrado original.

No hay nada de malo en tener el deseo de existir. Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos que todo tiene este deseo de existir. Los árboles, las flores, las montañas, todos lo tienen. Podemos ver ese deseo de existir en nosotros mismos. A veces es muy racional, y a veces es muy irracional. Cuando estamos enfermos, queremos vivir mucho tiempo. No por razones egoístas. Queremos vivir para estar con nuestros seres queridos. Queremos ayudarlos, y ese deseo es racional y heroico. A veces nuestro deseo de vivir y de existir es solo puro instinto. No hay lógica detrás de esto. Al final, solo tenemos que dejar todo en manos de este gran misterio que deberíamos llamar karma. Eso es una buena noticia, ¿no? Recuerda, los grandes maestros de la antigüedad dijeron: "No analices tu karma". No tienes que resolverlo todo. Puedes dejar todo en manos del gran misterio, el gran desconocido.

Buda dijo que la raíz de todo el sufrimiento humano es el ansia (anhelo o deseo intenso). Habló acerca de tres tipos de ansia: el ansia de existir, el ansia del placer sensual y el ansia de no existir. Esta forma de arrojar luz sobre la raíz misma del sufrimiento humano es la menos abstracta y menos conceptual. Todos pueden relacionarse con la idea de ansia. Realmente podemos entender esta noción con nuestras mentes, nuestros cuerpos y nuestros huesos. El Buda dijo que todo el sufrimiento humano surge a través de estos tres deseos (ansias).

El primero es el ansia de la existencia. El ansia es más que un simple deseo instintivo. Recuerda que todos nuestros instintos, todos nuestros deseos, son buenos en sí mismos. El deseo del universo de existir es bueno en sí mismo. Abrázalo; hónralo sin tener ninguna culpa por ello. El deseo es natural. Pero el ansia es algo diferente. El ansia a veces es antinatural. Tu deseo de existir es natural. Es sin esfuerzo ni artificios. Lo que es natural suele ser sano. Sabes que hay un estado mental sano, y luego hay un estado mental malsano. Hay un instinto sano y un instinto malsano. Tu deseo de existir es totalmente sano porque es natural. Has nacido con ello.

El ansia parece ser poco saludable. Es más bien como un nivel de deseo neurótico. Es casi como una obsesión neurótica por existir, y esa ansia suele ir acompañada de mucho miedo e inseguridad. Es un miedo a la muerte, y a veces viene con violencia. Hay violencia en la lucha contra la realidad, la impermanencia y el cambio.

Tal vez hayas escuchado que muchos maestros Zen afirman que han trascendido la vida y la muerte. ¿Puedes realmente trascender la muerte? Depende de cómo entendamos lo que significa trascender la muerte. Desde una perspectiva, no podemos trascender la muerte; todos vamos a morir. Por otro lado, podemos trascender la muerte. En el momento en que somos capaces de atravesar y soltar nuestra ansia por la existencia, hemos trascendido la muerte. Entonces ya no hay más miedo a la muerte. Entonces hay aceptación total.

De esta ansia, de este tipo de obsesión neurótica con nuestra propia existencia, surgen muchas otras formas de ansia. El ansia por la seguridad, el éxito, el poder, el afecto, el reconocimiento, la certeza, la riqueza, etc. El ansia por la comodidad, el ansia por las circunstancias favorables. Vemos claramente que gran parte de nuestro sufrimiento proviene de estas ansias. En realidad, si observas tu consciencia en este momento, tal vez encuentres sufrimiento. ¿Encuentras sufrimiento? Esta es una indagación poderosa. Esta es la forma más poderosa de auto-indagación, la forma más poderosa de auto-reflexión. Esta es la razón por la que Buda dijo: "Uno debe indagar para comprender la raíz del sufrimiento". Nunca dijo que trasciendas el sufrimiento. Dijo que te des cuenta del sufrimiento y te abras paso hasta la raíz. Esta es una declaración muy sabia.

El deseo es natural para nosotros, pero el ansia es neurótica. El ansia es una forma de deseo que se vuelve neurótico. Es el deseo que ha perdido su calidad original, su calidad natural. Reconoce tu sufrimiento y también su raíz y luego aprende a soltarlo. A veces encontrarás un lugar dentro de ti donde no hay más ansia, donde ya es libre. Por eso meditamos. Cuando nuestras mentes y cuerpos están completamente serenos, sentimos que estamos en algún lugar dentro de nosotros mismos donde no hay más ansias ni más miedo. Este es el estado natural de nuestro ser. El estado natural de nuestro ser ya es libre de ansias.

Es hermoso que existamos. ¿Alguna vez has tenido un momento en el que simplemente estabas disfrutando de que existes? ¿Un momento en el que estabas tan sereno y simplemente disfrutabas de estar vivo? ¿Disfrutar de que estabas respirando, que podías oler, que podías sentir y saborear? En momentos como este, sentimos mucha alegría. Disfrutamos el hecho de que simplemente estamos vivos en este mismo momento, que existimos ahora mismo.

 

Reproducido de Embracing Each Moment: A Guide to the Awakened Life (Abrazar cada momento: una guía para la vida despierta), por Anam Thubten.

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Anam Thubten creció en el Tíbet y desde muy temprana edad comenzó a practicar la tradición Nyingma del budismo tibetano. Es el fundador y consejero espiritual de la Fundación Dharmata, y el autor de La magia de la conciencia y Sin yo no hay problemas.

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El mito de la iluminación-  Charlie Hayes

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El Mito de la Iluminación

Así que eres un buscador, ¿cierto? Buscas el Santo Grial... la felicidad absoluta permanente, la dicha de cientos y cientos de orgasmos, el fulgor de miles de soles, la Luz eterna, Brahman, la Consciencia de Dios... o cualquier otra etiqueta fantástica que te haga decir: ¡Ajá! ¡Iluminación! "Quiero ESO." Y te conviertes en un buscador.

Una nota aquí acerca de "ser un buscador:" ¿acaso crees que TÚ eliges imponerte a ti mismo la tortura de ser un buscador? ¡Piénsalo de nuevo! Surgió un pensamiento, apareció un libro, un Maharishi se presentó en la televisión y se veía tan encantador con su vestimenta blanca y rodeado de devotos que lo amaban... algo sucedió, y algo se apoderó de ti, y como lo dijo un sabio, “Tu cabeza se metió en la boca del tigre." Y cuando el tigre muerde la cabeza, nadie se entera. Pero si tú eres como yo solía ser, rezas para que el tigre te muerda y termine con tu sufrimiento. Porque, no nos engañemos, buscar a Dios o cualquier otra cosa ES sufrimiento puro.

Ahora tú (¡seamos honestos!) estás deseando que ESTE libro lo "Haga por Mí." ¿Verdad? Conozco el sentimiento... he estado ahí, lo he hecho, compré todas las camisetas (un montón, por cierto.) Tengo buenas noticias y malas noticias. La mala noticia es que NO existe un "estado personal" de iluminación que puedas alcanzar jamás.

La buena noticia es que NO existe un "estado personal" de iluminación que puedas alcanzar jamás. Entonces, puedes dejar de buscar, ¿o no?

Bueno, ¡quizás no! Conforme avances en esta pequeña guía para ir de lo irreal a lo real, podrás, con un poco de suerte, descubrir que todo el asunto es irrelevante, porque... ¡No hay ningún yo que pueda iluminarse! Y todo lo que hay ya ES lo Real.

Mira, la VERDADERA buena noticia es: todo lo que es (hay), es "iluminación" y tú ya eres eso. Lo único que pasa es que "TÚ" no puedes APROPIARTE de eso... porque ESO es la ausencia de ese que quiere apropiarse de Eso, que es la Naturaleza Real de Eso.

Entonces, ¿qué queda por hacer? Leer el libro, intenta buscar en las vías que se sugieren, y toma lo que puedas. Lo que después podrías descubrir es la Broma Cósmica: No hay nadie que necesite encontrar a Dios o a la Fuente, porque Aquel que está buscando YA ES la Fuente.

Escucha: Tú ERES lo que buscas. TÚ ERES la Unidad. La Paz Perfecta. En última instancia, ¡no hay ningún "yo" separado! Todo lo que es (hay), está Siendo – apareciendo como tú y como otros.

TÚ ERES "El Secreto Abierto," como Wei Wu Wei apodó a Esto.

Si eres, eres Ser.
Si no eres, eres Ser.
Las contradicciones aparecen. Ser es TODO.

Hay una idea sumamente popular en los círculos "espirituales" y es que los "Grandes Seres" o "Maestros Espirituales" son de alguna manera especiales, y que tienen poderes milagrosos otorgados a ellos a través de la "Gracia" o alguna otra tontería. Mira: NO hay GENTE iluminada. No hay ninguna "CARNE" iluminada. El organismo cuerpo-mente es una máquina. ¡No más especial que un pato o un árbol!

Cuando hay "Auto Realización," entonces no hay ninguna persona que posea eso. Sólo hay VIDA viviéndose a sí misma a través de miles de millones de objetos, algunos sintientes, otros no... en una maravillosa fantasmagoría, en un profundo y brillante despliegue de luz, color, sonido, silencio, movimiento, quietud... todo apareciendo frente a tus ojos en una impresionante saturación de estímulos que aparentemente enmascaran la naturaleza de ensueño ilusoria de toda la obra.

Todo es el Juego de la Consciencia.

¿Increíble? Sí. Como creencia, estas palabras son inútiles. Mira hacia lo que las palabras apuntan y podrías ver claramente lo que es Real... y lo que no lo es.

Para quien la realización ha surgido y madurado, todo es posible; cualquier cosa puede surgir en la Vitalidad del momento presente del ser atemporal, y desaparecer.

Un mito popular:

Los seres iluminados nunca se enojan.

La realidad: El organismo cuerpo-mente tiene su función en la Totalidad de todo lo que es. Esto incluye la "programación," por así decirlo.... el ADN esencial y el condicionamiento subsecuente... y si aparece el estímulo apropiado, la respuesta puede ser la ira o cualquier otra emoción. Así que sería bueno olvidar la idea de que jamás va a surgir la ira. Lo HACE... pero para nadie. (¡Esto tendrá más sentido después!)

Esta imagen idealizada de un Maestro perfecto vestido de blanco, sonriendo beatíficamente a su "rebaño" puede ser fácilmente disipada con un poco de imaginación: Imagina que eres capaz de seguir a uno de esos tíos hora tras hora. Tarde o temprano él tendrá que comer, dormir, y hacer algunas visitas al baño. ¡Garantizado! Entonces, podrás ver a través de la farsa y darte cuenta, "¡Hey, él es igual que yo!" ¡El acto del Gurú es todo un show! Y nos mantiene embelesados, y aparentemente "separados" del Gran Maestro Gurú que parece ser MUCHO más santo de lo que somos nosotros.

Luego está el mito siempre popular de "Algún día". Este sí te lo sabes ¿verdad? "Algún día realizaré mi verdadera naturaleza. Un seminario más, un libro más (¡Tal vez ESTE!) o un satsang más... un retiro más y ENTONCES, 'Lo lograré'... pescaré ESO, ¡que es tan escurridizo! Algún día."

Míralo: ¿No te has dado cuenta de que ¡ALGÚN DÍA NUNCA LLEGA!? ¿Dónde está el futuro ahora mismo, aquí mismo? ¿Qué es ese futuro? Sin el lenguaje, ¿acaso HAY algo como eso? Detente y mira. Tu vida... tu vitalidad... ¿sucede algún día? ¿O ahora? Echa un vistazo... no pienses en ello, sólo siéntate en tu propia vitalidad y observa.

¿Dónde está algún día?

Ausente.

Sin embargo, el mito persiste en la historia mental, imaginando que es "real," que "yo" lo "Alcanzaré" "Algún día."

Ve a través de esto. Después considera la posibilidad de que el Yo que buscas se alcanza aquí y ahora. En este momento presente, la vida ES. Esa eseidad, ese experimentar, ES lo que eres. Este libro proporciona indicadores o punteros hacia el ver natural de esto por ti mismo. No los pases por alto... ÚSALOS realmente para que comprendas que ya eres libre, íntegro, completo... tú eres la esencia del amor y la felicidad, conectado naturalmente a todo lo que es... porque tú ERES todo lo que es (hay). Entiende esto, detente y ENTIENDE esto realmente, ahora:

El Sufrimiento Psicológico es Opcional.
El Sufrimiento Psicológico es Irreal.
El Sufrimiento Psicológico NO existe, en Realidad.
Deja que el sufrimiento termine aquí y ahora.

Fuente: Charlie Hayes. La Paz Perfecta (Traducido)

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Meditación: el arte de descansar - Anam Thubten

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Traducido con Amor desde...https://www.shambhala.com

 

Es muy bueno preguntar de vez en cuando: "¿Qué estoy buscando?" Esta es una pregunta muy poderosa. Podemos sorprendernos cuando descubrimos lo que hemos estado haciendo. A menudo descubrimos que hemos estado persiguiendo ilusiones. A veces son bellas ilusiones, como la ilusión de la iluminación y la transformación espiritual. Sin embargo, mientras permitamos que nuestra mente persiga tales ilusiones, no hay una verdadera liberación. Hay experiencias espirituales, pero no hay verdadera liberación. Es muy fácil tener altibajos espirituales. A veces son muy agradables, como disfrutar de una buena copa de vino. Cuando nos deprimimos, a veces nos gusta beber vino o, a veces, nos levantamos a la una o las dos de la mañana y nos rellenamos con helado. Tener altibajos espirituales es un poco así. Es solo una técnica antidepresiva, anti conflicto, que realmente no corta la raíz del sufrimiento en el sentido último. Así que tenemos que asegurarnos de que lo que estamos buscando no sea solo otra hermosa ilusión. Hay muchas ilusiones. La vida es manejada por ilusiones, lo creas o no.

Una vez Buda dijo: "Estoy más allá de ir y venir". Esta fue la enseñanza más profunda que jamás dio. Lo que quiso decir es que todo es una ilusión. Esa es la verdad si nuestra mente puede digerir eso como verdad o no. Incluso el mismo Buda es una ilusión. Del mismo modo, cuando observamos nuestra conciencia, vemos que nuestra mente siempre nos cuenta todo tipo de historias. Todo lo que creemos que es realidad no es más que historias. “Nací en 1950 o 1960. Fui a tal o cual universidad. Me casé. Me divorcié. Yo tuve hijos Hice esto y aquello. Me reuní con un gran maestro hace dos años y encontré el camino hacia la liberación ". Es toda una historia, toda una ilusión, imaginación, ficción. La verdad es que no pasa nada. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que esto, la mente ecoica, no solo persiga ilusiones nuevamente.

Es posible que haya notado que tenemos una tremenda sensación de miedo y resistencia cuando creemos que estamos perdiendo algo. Siempre perdemos en nuestras vidas. Perdemos a nuestros seres queridos. Perdemos nuestros trabajos. A veces perdemos el amor de otras personas y otras perdemos nuestras fantasías. Estamos constantemente perdiendo. Finalmente, también perdemos este cuerpo. Perdemos todo este universo cuando perdemos este cuerpo. Esto se llama "muerte". Ya sea que lo aceptemos o no, la verdad es que tarde o temprano perderemos todo cuando muramos sin ninguna opción. No importa cuán bellas sean nuestras ilusiones, todas son ilusiones.

La hermosa ilusión que se está desarrollando en este momento pronto se perderá. Ni siquiera hay una sola ilusión a la que podamos aferrarnos para siempre. Vamos a perder todo tarde o temprano. La sensación de que durará es solo nuestra mente contándonos historias. Las ilusiones son irreales. Las ilusiones son proyecciones mentales. No tienen ninguna realidad concreta o inherente. Cuando miramos, vemos que la mente egoica siempre perpetúa su tendencia a buscar ilusiones, todo tipo de ilusiones. 

La verdadera realización es saber que todo es una ilusión. Sin tener esa realización no hay libertad. Por lo tanto, el objetivo del verdadero camino espiritual es lograr esa realización en nuestra mente y luego vivir cada momento en esa realización. El objetivo no es solo tener esa realización periódicamente sino vivir en esa realización como una forma de vida; durmiendo en esa realización, comiendo en esa realización, dándose una ducha en esa realización y, a veces, luchando también en esa realización. Eso también está bien siempre y cuando todo esté sucediendo en el contexto de esa realización. No siempre tenemos una hermosa sonrisa en nuestra cara y bailamos todo el tiempo cuando vivimos en una realización tan verdadera. Todavía tenemos que participar en la realidad del día a día.

La realización es el corazón del despertar interno. Sin eso no hay libertad. No hay liberación. A pesar de que pensamos que nos estamos transformando y que estamos llegando a alguna parte, en realidad solo estamos teniendo otro alto espiritual, otra ilusión espiritual. La verdad es que ninguna transformación ocurre sin esta realización. Entonces, la verdadera pregunta es ¿cómo podemos darnos cuenta de la verdad? ¿Cómo podemos darnos cuenta de que todo no es más que ilusiones, especialmente cuando sentimos que nuestro sufrimiento es muy real? ¿Cómo podemos darnos cuenta de que todas las negatividades y condiciones no deseadas como la enfermedad son simplemente ilusiones? Tampoco siempre es fácil darse cuenta de que todo es una ilusión cuando la estamos pasando bien.

A veces, después de meditar, tenemos una idea de esta verdad de que todo es una ilusión. Pero cuando nos levantamos de nuestro cojín y comenzamos a lidiar con la vida cotidiana, es muy fácil perder esa comprensión. A veces, esta mente egoica tiene una tendencia a trabajar muy duro tratando de llegar a algún lado, tratando de darse cuenta de la verdad en este momento. Suena muy bien, especialmente porque he estado diciendo que esta realización es la fuente de la libertad. El ego nos dirá: “Esto es bueno, voy a ir tras la realización espiritual. Voy a hacer todo lo posible para obtener eso como una recompensa espiritual ". El ego nos dirá que busquemos más conocimiento, más conocimiento esotérico, más entrenamiento y más complejidad espiritual. El ego nos dirá que cuanto más complicada es la información espiritual y cuanto más difíciles son las técnicas, más profundas son. El ego nos dice que cuanto más difícil sea, mejor será. Mientras más tonterías, más sagrado es. Y, por lo tanto, nuestro ego a veces se vuelve adicto al trabajo, tratando de descubrir varios métodos de entrenamiento espiritual y recopilando toda esta información conceptual. Luego piensa: “Oh, realmente estoy llegando a algún lado ahora porque estoy trabajando duro." Pero la verdad es que nunca funciona de esa manera. A veces, estas complejidades y disciplinas espirituales pueden ser un obstáculo, lo que impide que nuestra conciencia, tratando de descubrir varios métodos de entrenamiento espiritual y recolectando toda esta información conceptual, se dé cuenta de lo que ya está allí. 

El místico indio Kabir descubrió estos juegos del ego hace mucho tiempo. Señaló estas peligrosas trampas a quienes practicaban varias disciplinas espirituales. Él dijo en uno de sus poemas: "El practicante espiritual a menudo cambia el color de su ropa mientras su mente permanece gris y sin amor".

Entonces, nos gustaría hacer la pregunta: "¿Cuál es el camino perfecto para el despertar?" Por supuesto, no hay un "camino perfecto" o no hay un "único camino" hacia el camino del despertar. Siempre me gusta recordar la imagen de Buda Shakyamuni sentado durante seis años. Esto lo llevó al despertar. Por lo tanto, a veces lo mejor que podemos hacer es simplemente descansar y relajarnos. El ego puede decirnos: “Eso es demasiado simple. La espiritualidad no puede ser simplemente relajarse. Debe haber algo más que eso. Pero en realidad, en última instancia, se trata de relajarse. Por lo tanto, muchos maestros definen la meditación como el arte de descansar o el arte de relajarse.

Cuando nos relajamos por completo, vemos que todos nuestros pensamientos comienzan a disiparse. La mente egoica comienza a disolverse automáticamente. La mente egoica es muy poderosa y si tratamos de deshacernos de ella, realmente no funciona. Pero cuando nos sentamos y nos relajamos, se disuelve sin hacer nada.

De alguna manera tenemos la idea de que el ego es el alborotador. Debido a que hemos estado criticando y atacando al ego todos estos años, creemos que tenemos que luchar contra él, resistirlo y trascenderlo. La verdad es que cuanto más intentamos trascender el ego, más fuerte se vuelve. Es como cuando le dices a alguien que no piense en un mono. Terminan teniendo que pensar en un mono. Por lo tanto, a veces es bueno dejar todo el esfuerzo de tratar de conquistar y deshacerse del ego y simplemente descansar. Es muy simple: Todos saben descansar.

Este tipo de mensaje no es realmente un mensaje nuevo. Es un mensaje muy antiguo, un mensaje antiguo. El mensaje es que, si solo descansamos en este estado natural de conciencia, en este momento muy presente, entonces esta conciencia, la mente iluminada, a menudo se manifiesta espontáneamente.  La belleza de esto es que no requiere ninguna metodología especial o capacitación especial. A menudo sucede cuando menos lo esperamos. El descanso interior es el terreno sagrado en el que nos encontramos con la luz de la iluminación. Este conocimiento es inherente a todos nosotros. El camino hacia la iluminación es completamente simple, aunque puede no ser siempre fácil. Así que no hay excusas verdaderas para que no estemos listos para experimentar esta mente. Toda excusa es totalmente inválida y simplemente un ejemplo de la resistencia del ego. 

La meditación consiste en descansar por completo. No solo descansando físicamente, sino descansando completamente. El descanso completo incluye dejar ir todas las formas de esfuerzo mental. La mente siempre está ocupada haciendo algo. La mente tiene un trabajo muy grande que hacer. Tiene que sostener el universo. Tiene que sostener la existencia, porque si nuestra mente se derrumba, entonces no hay universo. Tal como el Buda dice: “Nada es real.  No hay sufrimiento No hay prisión ". No hay nada allí cuando la mente deja de mantener esta realidad virtual. No hay universo. Es como andar en bicicleta. Cuando andas en bicicleta tienes que seguir pedaleando constantemente. Si hace una pausa y deja de pedalear, la bicicleta no corre por sí sola. Simplemente se cae. Del mismo modo, mientras no creamos en este mundo imaginario, esta realidad imaginaria, entonces simplemente se derrumba. Se derrumba porque no hay nadie allí trabajando constantemente para perpetuarlo. Debido a esto, la mente siente que tiene una gran responsabilidad. Siente que tiene que construir y perpetuar constantemente este mundo de ilusiones. Entonces descansar significa hacer una pausa, hacer una pausa para trabajar muy duro, hacer una pausa para construir continuamente este mundo de ilusiones, el mundo dualista, este mundo que se basa en la separación entre uno mismo y el otro, usted y yo, bueno y malo. 

Cuando eliminas por completo la mente egoica, el creador de este mundo ilusorio, entonces la comprensión ya está ahí y la verdad se realiza automáticamente. Por lo tanto, el corazón de la práctica de la meditación es relajarse y descansar.

Creemos que sabemos descansar. Sin embargo, cuando meditamos descubrimos que la mente tiene una tendencia a trabajar constantemente, a esforzarse constantemente y a intentar controlar constantemente la realidad. La mente no es completamente pacífica y relajada. Encontramos diferentes capas de esfuerzo mental. Es sorprendente notar cuando nos sentamos. Al principio pensamos: "Oh, mi mente es completamente serena y pacífica". Pero si seguimos prestando atención a nuestra conciencia, vemos que hay un esfuerzo muy sutil. Este es el esfuerzo de la mente, tratando de tener control sobre la realidad. Quizás la mente está buscando la iluminación. Quizás la mente está tratando de trascender el ego. O podríamos pensar: “No me gusta lo que estoy experimentando en este momento. Hay dolor en mis articulaciones. Tal vez la mente lo está intentando...lo que sea. Termina la sesión de meditación. La mente siempre está inventando historias. Siempre está escribiendo este guion cósmico. Por lo tanto, la idea de descansar completamente implica dejar ir todo esto. Deje ir todo pensamiento. Deje ir todo el esfuerzo de la mente y esté completamente en ese estado natural de su mente, la verdad, el "que es", y luego la comprensión ya está allí.

A veces es muy hermoso sentarse.  Podemos sentarnos por veinte minutos, por cuarenta minutos, por una hora o por unas pocas horas. La meditación sentada implica mantener la boca cerrada del chisme, la charla ociosa y la oración. La oración a veces puede ser solo otro ruido mental o una expresión de fe ciega y sistemas de creencias rígidos. Debido a que la oración a menudo se ha utilizado en tradiciones religiosas dualistas y fundamentalistas, es fácil para nosotros mal usarla. Pero esto no significa que no debamos rezar.

Por favor, no pienses que estoy sugiriendo que no debemos rezar. Podemos rezar tanto como queramos. Todo lo que digo es que es importante encontrar un momento en la vida cotidiana para sentarse en silencio. Es importante para nosotros tener algo de tiempo todos los días donde podamos dejar todo a un lado y mantener un silencio especial. No es solo una ausencia de conmoción. Tiene el poder de llevarnos directamente a una paz profunda donde podemos ver cómo son las cosas realmente.

¿Qué es la meditación? Es simplemente el arte de descansar y relajarse. Siempre me gusta contar esta historia. La historia trata sobre un mono que llegó al lugar donde Buda meditaba en una postura perfecta. Buda estaba en silencio sin ningún movimiento, por lo que el mono no sabía si estaba vivo o muerto. Buda estaba tan relajado que cuando el mono le hizo cosquillas no reaccionó. Finalmente, el mono comenzó a imitarlo. El mono se sentó en esta postura perfecta con las piernas cruzadas y la cabeza un poco inclinada. Comenzó a prestar atención a su respiración y pronto se iluminó en ese mismo lugar. Esta es una hermosa analogía. Es profundo y también es muy simple. Básicamente, la historia nos dice que el corazón mismo de la iluminación no es complicado. No es esfuerzo

En mi propia vida he hecho mucha meditación sentada y a menudo he pensado que la meditación sentada no era suficiente porque no había fuegos artificiales. Nada especial estaba sucediendo. Además, cuando alguien nos pregunta qué hemos estado haciendo durante los últimos años, es muy vergonzoso decir: "Oh, solo estaba sentado". Parece mejor poder hablar sobre las cosas que hemos completado. Es bueno presentar una lista de nuestros logros. Puede ser muy vergonzoso decirle a alguien que estábamos sentados. Solo sentado durante seis meses o solo sentado durante un año. Es vergonzoso para el ego reportar esto como el llamado logro espiritual.

Intenta desarrollar una afinidad con la meditación sentada. Solo siéntate todos los días. Primero habrá todo tipo de reacciones al sentarse. Ego intentará convencernos de que solo sentarse no es lo suficientemente bueno. El ego va a crear mucha resistencia. El ego nos dirá que estamos demasiado ocupados, que no tenemos suficiente tiempo. Es posible que tengamos dificultades para levantarnos temprano en la mañana. Podemos experimentar la dilación. Nuestro ego puede decirnos: “Hoy no tengo tiempo para meditar. Quizás mañana medite. Quizás en un mes medite”. El ego siempre crea resistencia. Crea formas groseras de resistencia que a veces son obvias de ver. También crea formas sutiles de resistencia que pueden ser más difíciles de notar. Pero todos están destinados a evitar que desarrollemos una práctica de meditación regular. Entonces, al principio, tendremos que obligarnos a meditar. Podemos hacer un voto de meditar todos los días. 

No tenemos que ser nadie especial ni saber nada especial para practicar la meditación sentada. La meditación es simplemente el arte de descansar y relajarse. Es tan simple que a veces sentimos que no puede ser la máxima disciplina. Sentimos que debe haber más.

Estoy hablando de un descanso profundo, un descanso interno, un descanso en el que dejamos ir todas las formas de esfuerzo de la mente, incluido el esfuerzo de la mente para mantener este yo ilusorio. Estoy hablando de una relajación profunda en la que ya no estamos tratando de aferrarnos a nada.

Hay una fuerza en cada uno de nosotros que nos permite vencer toda resistencia, todas las estrategias establecidas por el ego para poner en peligro nuestro camino hacia el despertar. Esta fuerza interior nos ayuda a superar el miedo, la inseguridad, la duda y la distracción. Nos ayuda a superar todo.

https://www.shambhala.com/anam-thubten-on-meditation-the-art-of-resting/

 

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Anam Thubten nació y se crió en el Tíbet, iniciándose desde muy temprana edad en la práctica de la tradición Nyingma del budismo tibetano. Entre sus maestros estuvieron Lama Tsurlo, Khenpo Chopel y Lama Garwang. Anam Thubten es fundador y consejero espiritual de la Fundación Dharmata, impartiendo sus enseñanzas en Estados Unidos y en otros países. Ha escrito numerosos artículos y libros, tanto en tibetano como en inglés.

LES RECOMIENDO ESTE OTRO ARTÍCULO DEL MISMO AUTOR...

https://interser.ning.com/consciencia-infinita/el-arte-de-disfrutar-la-vida-anam-thubten

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La vida no se puede mejorar   

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Nosotros no somos lo que nuestros pensamientos dicen que Somos. Y el otro no es lo que nuestros pensamientos dicen que Es. La mente se reCrea en historias pasadas que han sido interpretadas. Lo cual indica que no son verdad.

La Realidad, la experiencia, no es interpretable. No es juzgable. No es condenable. Eso lo realiza nuestro sistema mental. El de todos, sin excepción.

Ser Consciente de ello es lo importante para poder “elegir” PARAR y no reaccionar ante las emociones que nos generan esos pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos y los demás. Que no son más que opiniones. Y las opiniones, opiniones son.

Cuando COMPRENDES el Juego de la Ilusión te das cuenta de que nada es lo que decimos que es. Ni tú ni yo ni el Cielo ni la Tierra ni el Alma ni Dios. Te das cuenta de cómo hemos generado una Identidad “yo” que no tiene nada de Verdad, aunque se sienta muy real. Te das cuenta de que por mucho que hagas, no puedes hacer nada ante tu Humanidad. Que no puedes salirte del Juego. Que el famoso Despertar es una toma de Conciencia y poco más. Que no te puedes librar de tu personalidad, con sus dones y sus no-dones. Que no hay nada ni nadie que Iluminar. Que lo que vemos no es Lo que Es, pero eso no significa que no te toque. Que no te penetre hasta las entrañas. Que no te duela.

Que no podemos separar lo que no somos de lo que somos. Que SER engloba ambos seres. Por eso se llama UNIDAD.

Las películas no son reales, pero existen como “películas” que son. Lo que percibimos, tanto por nuestros sentidos como por nuestra mente, es esa película. Nuestra identidad, nuestro nombre, nuestras creencias, nuestras ilusiones, nuestros objetivos, nuestras reencarnaciones, nuestra búsqueda espiritual, nuestra “mejor versión”, nuestro destino, muestra misión, nuestra evolución, nuestro Regreso al Hogar, nuestro “yo”…. es una película. No es REAL, pero existe. No estamos separados de ella, pero tampoco SOMOS ella.

Todo lo que pienso de ti es mentira. Todo lo que pienso de mí es mentira. Entonces, ¿qué es VERDAD?

VERDAD es el SILENCIOLo que no juzga. Lo que no habla. Lo que no etiqueta. Lo que no excluye. Lo que permanece. Lo que no cambia.

El Silencio es el idioma del Vacío. Creemos, pensamos… que en el Vacío no hay nada. Y no lo hay. Sin embargo, es el espacio donde surge, sucede TODO. El sonido, la música, las palabras… surgen desde el Silencio. Desde lo que hay antes de que se cree una voz.

Antes del Nacimiento, la Existencia ya existía. La NADA ya existía. La Vida, antes de ser vida, ya latía.

Ninguno de nuestros pensamientos es real, aunque existan como tal. Como la película. Pero les entregamos todo el poder de la Realidad. De la Verdad. Y en ellos basamos nuestras ideologías, nuestras filosofías, nuestros caminos de vida.

Se habla mucho de Espiritualidad, pero ésta sólo es un concepto más. Un pensamiento más que genera una separación más. Una Forma más dentro de la película del mundo de las formas.

Muchos siguen creyendo que la Espiritualidad está fuera de ese mundo. Pocos COMPRENDEN que forma parte del mismo Juego. Del mismo Sueño. Y muchos también creen que la Eternidad es temporal. Y pocos Comprenden que la Eternidad no es “todo el pasado, el presente y el futuro”.

La Eternidad es AQUÍ Y AHORA. Es un único Instante, no un conjunto infinito de instantes (o de vidas…).

No hay ningún lugar al que llegar. No hay ningún Hogar al que Regresar. No hay ningún ego que trascender. No hay ningún Alma que evolucionar. No hay ningún cuerpo ni vida que mejorar. Y no hay ninguna Comprensión que comprender.

Todos esos destinos, todas esas Iluminaciones, son meros pensamientos-ideas-teorías que nos hemos creído. Así de simple. Así de sencillo.

La VIDA ya ES. El Ser Humano (ni no humano ni no-ser) no tiene que hacer ni dejar de hacer nada porque Lo que Es ya está SIENDO, independientemente de nuestro movimiento, de nuestra voluntad y de lo que creemos de DEBEMOS y no debemos ser.

Nosotros, nuestra identidad, nuestro “yo”, no es relevante para la VERDAD. Somos así de insignificantes. Así de poco importantes en la “Creación”.

Nuestra mente se cree Dios, pero ignora que Dios la creó a ella.

En el Silencio, en el Vacío, no hay ningún “yo” controlador. No hay ninguna mente que ordene y mande. Simplemente, hay Existencia siendo lo que Es.

Es el ruido el que aparece y desaparece. El SILENCIO es eterno. Siempre ES, ha sido y será.

Y entendamos ruido no sólo como sonido sino también como pensamiento, como emoción, como sentimiento, como olor, como imagen, como objeto, como forma, como tú, como yo.

Todo lo que pienso de ti es mentira. Todo lo que pienso de mí es mentira. TODO LO QUE PIENSO… es mentira.

La Vida es Perfecta tal y como es en cada Instante porque no puede ser en ese Instante de otra manera. Y la Perfección no se puede mejorar pues ya es su mejor versión.

Y si la Vida ya es perfecta y nosotros SOMOS VIDA, tampoco nosotros podemos mejorar. A no ser que así lo pensemos…

No es lo mismo La Vida que lo que pienso sobre La Vida.

 

 

 Emma Vázquez

LIBRO: La noche oscura del alma

 

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EL CONFINAMIENTO TERMINA... AHORA - Dora Gil

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El confinamiento no terminará, amigos, por el hecho de que un día de estos nos veamos saliendo de nuestras casas y caminando por las calles.
 
Será estupendo, claro que sí, todos nos alegraremos de poder disfrutar de esos ambientes que nos encantan y de nuestra movilidad en ellos. Sin embargo, sinceramente creo que, mientras sigamos tan enfocados que este período termine, creyendo que con ello recobraremos la libertad perdida y todo volverá a su cauce, seguiremos atrapados en el mismo sistema de pensamiento que nos reduce por dentro. El verdadero confinamiento, el que de verdad nos hace sufrir, es otro muy distinto del que quizás aún no somos muy conscientes.
 

Sin darnos cuenta, vivimos confinados en un lugar muy estrecho, en nuestra mente poblada de pensamientos personales, orientados a la supervivencia de un yo diminuto con el que nos hemos identificado y que se asusta de un mundo al que considera amenazador. Vivimos recluidos dando vueltas en laberintos de pensamientos privados que generan emociones dolorosas, a las que tratamos de evitar de modos cada vez más adictivos y disfuncionales… Nos hemos encerrado en una cárcel en la que nos hemos acomodado aceptando sus pequeñas compensaciones como paliativos de la enorme represión de nuestra libertad y del anhelo de ser quien somos. Y no nos damos cuenta del confinamiento cotidiano que eso supone, al habernos habituado a modos de vivir tan alienados.

Ese confinamiento en el que hemos olvidado nuestra amplitud, nuestro amor, nuestra capacidad de ser felices sin depender de nada, sólo puede ser concienciado deteniendo esa loca carrera por los corredores de la prisión mental que nos hemos habituado a transitar.

Y ha sucedido. Aquí estamos con la posibilidad de mirar donde nunca miramos, de sentir lo que nunca sentimos, de salir de los estrechos límites de nuestros conceptos aprendidos y nunca cuestionados. Pero si en esta detención seguimos enfocados en que esto termine, en salir de nuestras casas con la creencia de que eso nos liberará del malestar que sentimos, habremos perdido la oportunidad de ser verdaderamente libres. La libertad que anhelamos realmente no es la de salir a la calle, me permito decirlo. La libertad que nos llama desde el corazón no depende de unas paredes ni de ninguna condición, relación ni actividad. Lo que verdaderamente queremos es dejar de identificarnos con esa mente diminuta y reconocer la vida que somos, amplia, abierta y profundamente amorosa.

Salir de nuestras casas será solo un alivio momentáneo si no hemos reconocido antes que la verdadera felicidad también es posible en ellas, en cada rincón de ellas, en cada instante que vivimos, independientemente de dónde o cómo lo vivimos.

La libertad es nuestra naturaleza esencial y nadie ni nada nos puede arrebatar la alegría de vivirnos libres. Y esto no son palabras bonitas ni tópicos. La posibilidad de explorarlo y descubrirlo se nos está dando en este momento.

¿Dónde está tu mente? ¿En torno a qué deambulan tus pensamientos? ¿En qué corredores dan vueltas? ¿Están esperando que pase algo? ¿Temen que no suceda algo? ¿Ansían un futuro salvador en el que por fin seremos felices o miran con nostalgia un pasado en el que pudimos serlo? Esos son los corredores del verdadero confinamiento. Míralos: ¿Quieres seguir transitando por ellos? ¿Cómo te sientes mientras lo haces? ¿Cómo se respira en tu pecho? ¿Y tu estómago, está relajado en ese deambular de tu mente que no se queda quieto?

Vengamos a la vida, por Dios, vengamos a atender el ahogo y la contracción de nuestras entrañas pidiendo libertad de esa maraña de pensamientos que la niegan y la condenan, buscando siempre otra cosa que no está aquí, despreciando nuestra inocente experiencia presente que lleva esperándonos desde tiempos inmemoriales y a la que fuimos abandonando por “falta de tiempo”.

Vengamos, vengamos más cerca, más adentro... Abracemos este instante, el único en el que la libertad es real y posible. Enamorémonos de ella, el tesoro más precioso que nada ni nadie nos puede arrebatar.

Dora

https://www.doragil.com/post/el-confinamiento-termina-ahora
 
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Abandona todo, incluso "¿qué es la verdad?"- por Annette Nibley

 

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¿Qué es la verdad, y qué hace por ti? ¿Es bueno conocer la verdad? ¿No es esto lo que llamamos "iluminación" ― conocer lo que la verdad es? Así que debe ser mejor conocerla que no conocerla, de lo contrario muy poca gente estaría buscando la iluminación, ¿cierto? Es decir, sólo tiene sentido que una persona que conoce la verdad refleje una luz mucho más brillante en el mundo que una que no conoce la verdad, y sería más amable y más amorosa. Parece que volverse iluminado casi podría considerarse como un servicio al mundo, o una obligación para con nuestros semejantes.

¿Detectas el error en la lógica aquí? ¿Cuál es? Es la presunción de que "yo" soy un ser separado, limitado, pequeño, que está incompleto, que soy defectuoso y que necesito información, de todas las cosas, para volverme "mejor", en relación con otros seres separados e incompletos. Y que de alguna manera esto me hará más feliz o más simpático, y hará de mi imagen del mundo en general una fantasía más agradable que la que actualmente tengo. ¿Es esto lo que realmente eres? ¿Un ser vulnerable, incompleto, separado de la verdad, separado de toda la creación, y con la necesidad de esforzarse por recuperar su camino de regreso, a través de pura fuerza de voluntad?

Tal vez no creas esto. Tal vez ya tienes realmente claro el hecho de que no eres "una persona" ― que no hay ningún individuo, ninguna entidad aquí que tenga control alguno. Aun así, es muy fácil aferrarse a la creencia de que eso que me pasa a "mí" ―que yo despierto, que yo entiendo, que yo "poseo" mi conocimiento, que yo experimento mi conocimiento constantemente, que yo profundizo o reflejo mi conocimiento― es importante. No es así. Nada de eso es importante. ¿Por qué no? Porque el "yo" al que crees que le suceden esas cosas no es quien eres.

¿Quién eres tú? ¡Eres todo lo que hay! Eres la verdad. Eres la fuente de todo esto.

Nada de esto puede ser sin su propia fuente, que se evidencia ahora mismo por tu propia conciencia de que existes. Confundido por tu pequeño yo, la inmensidad de tu conciencia se te escapa. Pero esta conciencia no está limitada. Es la evidencia de todo lo que existe. Es la fuente de todo, esto, que conoces ahora mismo como tu propia seidad. Tú eres la conciencia que está leyendo estas palabras, y eres la conciencia que está escribiendo estas palabras. Tú eres la conciencia que fue Jesucristo y Gautama Buda. Esta conciencia que conoces ahora mismo surge de la única fuente que es el inventor de la vida y su compleja maquinaria. ¡Eso es tú! Tú eres el medio por el cual las estrellas y las galaxias son creadas y se mueven en su ballet celestial. Tú no eres nada menos que esto, nada que esté aparte de esto, nada que esté separado de esto. Esto es todo lo que hay, y es lo que eres.

Pasamos todo el día pensando que somos tan pequeños, tan necesitados. ¿Cómo podemos pensar tal cosa? ¡Mira lo que realmente somos! ¡Somos la fuente! Incluso si hicimos nuestra tarea, nuestra investigación, si reconocimos nuestro "no-ser", hay una parte de nosotros que aún insiste, diciendo que hay más que hacer, otra tarea, más cosas que entender ― tengo que ser un ejemplo, siempre tengo que estar feliz, tengo que ser cariñoso y amable, tengo que vivir la verdad, y esto me servirá a mí y a los demás.

Quizás hemos abandonado nuestras antiguas formas de pensar, fútiles, egocéntricas, nuestras preocupaciones y miedos, pero seguimos imaginando que hay un trabajo para este pequeño ser, y ese trabajo es saber y entender profundamente la verdad de "quién soy". Pero esta idea es el beso de la muerte. Este "debo saber quién soy" ―ésta sola pequeña necesidad― te pone en desacuerdo con todo lo que pretendes valorar y apreciar, y te lanza de cabeza en la aterradora y claustrofóbica soledad de ir por tu cuenta. Dice, "puedo hacerlo solo". No hay terror como este en todo el universo, y sin embargo vivimos con él voluntariamente. ¿Puedes realmente aguantar un minuto más de eso? ¿Puedes soportar estar completamente solo, desnudo y defenderte a ti mismo en el desierto, por más tiempo?

Entonces aquí termina la búsqueda: cuando la idea de que debes saber quién eres es abandonada, porque simplemente ya no puedes soportar más el dolor, el dolor de creer que "tú" tienes algún poder para saber, para entender, para corregirte, para calmarte, para elevarte por encima de todo esto y llegar al Cielo. Abandonas la carga, porque simplemente se ha vuelto excesivamente pesada, y es demasiado doloroso dar un paso más. Y dejas de hacer cosas, dejas de buscar algo, incluso por la verdad de "quién eres". Y en esa detención, hay la admisión de que eso no puede ser hecho por ti ―no puedes controlarlo. Te rindes.

Así que detente. En lugar de buscar la verdad, incluso la verdad de "quién eres" simplemente haz un alto, por un momento, y no busques nada. Sólo deja de intentarlo, deja de moverte. Quédate justo donde estás, por una vez en tu vida. Admite que esto es todo lo que hay. No puede mejorarse. No hay otra verdad más que esta. La existencia simplemente es, y no hay ningún propósito para nada de esto.

Y luego, por medio de la gracia, al detener tu necesidad de que haya algo más, se revela que TÚ eres TODO, eres ESTO, eres completo, y ya estás en casa.

Traducción de Tarsila Murguía Morales

Fuente: Advaita Vision

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Pulir el Cristal de tu Unicidad - Amoda Maa

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Hay una pregunta que a menudo es molesta en el camino del buscador...

¿El despertar borra la personalidad? ¿Todos los rasgos personales, tendencias e idiosincrasias se borran de un solo golpe? ¿Nuestra huella astrológica se vuelve obsoleta? ¿Trascendemos nuestro condicionamiento por completo? ¿Volvemos a algún tipo de inocente tabula rasa?

Alucina la mente para descifrar lo que le sucede a uno mismo después de despertar del sueño de sí mismo.

¿Le ayudaría a aliviar su mente inquieta si le dijera que el despertar no borra su personalidad? ¿Sería útil si te dijera que incluso después de que el yo haya sido visto como una construcción ilusoria, incluso después de que el yo se haya fusionado con Vida / Dios, incluso cuando el creador de la historia haya muerto y todo lo que quede sea una experiencia desnuda... incluso entonces, todavía hay un único tú?

Hay una geometría sagrada en la que naces... llámalo tu huella astrológica, tu tipo de eneagrama, tu diseño humano, tu código de clave genética o tu patrón arquetípico. Llámalo como quieras (o no lo harás, si eres reacio a cualquier sistema de descripción)... es un portal invisible a través del cual entras en esta dimensión terrenal y te hace único a ti. Así como la pincelada de la forma de tu cara y el color de tus ojos son expresiones inevitables de tu encarnación, también lo es la urdimbre y la trama de tu psique, ya que se expresa en este mundo.

Pero todo en el mundo de la forma está sujeto a distorsión. Así como la función celular se contamina por elecciones de estilo de vida poco saludables, la luz de tu expresión más profunda y verdadera puede verse opacada por una creencia central no examinada en la separación. Es como un cristal transparente que acumula capas de polvo porque no ha sido pulido. Este cristal sin pulir es el aspecto inferior de la personalidad... la expresión inconsciente de los rasgos innatos basados ​​en la reactividad condicionada.

Y luego está el cristal que ha sido pulido... el aspecto más elevado de la personalidad, la expresión transmutada de los rasgos innatos basados ​​en la mano abierta de la falta de reactividad. El viaje de buscar la verdad, de investigar qué es más verdadero de lo que crees, de escuchar lo más íntimo... todo esto te lleva de ida y vuelta desde la densidad del yo condicionado hasta la ligereza del ser, desde el creador de la historia hasta el Uno que está más cerca que cualquier historia. Tú vas y vienes, hasta que por práctica o tal vez por gracia ya no necesitas ir y venir.

Cuando ya no vas de un lado a otro, surge una nueva claridad porque te sintonizas con el impulso más profundo de la inteligencia de la vida sin que la víctima obstaculice la raíz de la necesidad del ego de autoconservación. Sin resistencia ni encubrimiento, te queda la obra de arte de tu encarnación... tu geometría sagrada. Pero este no es un comportamiento fijo, no es algo que deba defenderse o destruirse, no es algo que te haga sentir mejor o peor contigo mismo. Es una emanación suave que fluye sin obstáculos a través de tu vida, sin posesión y sin especialidad.

Mi amigo, escucha atentamente... para que tu más íntimo pueda reconocer lo que es más cierto que cualquier idea de despertar como el final de quien eres. El despertar es la demolición de uno mismo como el creador de la historia... pero mientras estés vivo, no es el final de ti como una expresión única.

 

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Amoda Maa

Amoda aporta a sus enseñanzas una comprensión profunda y amplia del viaje humano, nacido de su propia inmersión en el crisol de la transformación personal. En 2002, en lo más profundo de la soledad existencial, experimentó un profundo despertar en el que hubo una liberación del yo del nudo del ego y un continuo desarrollo en el silencio interior. Después de un largo período de integración, en el que todas las búsquedas y todos los métodos se detuvieron, ella comenzó a hablar en público. Sus enseñanzas no tienen ideología y no están afiliadas a ningún linaje o tradición. Aunque a menudo se la conoce como una "maestra no dual", ella prefiere enfatizar el pleno abrazo de la experiencia humana como un camino hacia la liberación. Su trabajo continúa evolucionando en línea con las preocupaciones de la vida real del buscador moderno de paz y satisfacción en un mundo cada vez más caótico.

 

https://www.amodamaa.com/words-1/2020/3/11/polishing-the-crystal-of-your-uniqueness

 

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EL ANTÍDOTO QUE BUSCAMOS: otra mirada hacia "el virus".

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Cada acontecer de nuestra vida, desde donde yo lo comprendo, alberga un profundo ofrecimiento: recordar lo que somos de verdad. En lugar de identificarnos con lo que sucede, sintiéndonos víctimas impotentes, intentando arreglarlo para que no nos perturbe (es la dinámica del temor), atrevernos a explorar una nueva posibilidad: mirar todo el panorama desde una perspectiva mayor, espaciosa y profundamente amorosa (la consciencia).

 Estamos viviendo unos momentos en los que el miedo se propaga desmedidamente en nuestras mentes y nuestros cuerpos, suscitado por ese famoso virus que parece ser su causa. Para protegernos de él se impone distanciarnos unos de otros, temer el acercamiento, evitar el contacto… La desconfianza genera más y más separación: quiere encerrarnos en nuestros hogares y, lo que es peor, en la cárcel de nuestras mentes. Inmovilizados y asustados, contenemos la respiración, perdemos el contacto con la vida sanadora y potente. La energía vital deja de fluir libre por nuestro cuerpo, generando debilidad y, por tanto, aumentando las posibilidades de contagio. El miedo, la creencia de que algo ahí fuera pueda hacernos daño, nos debilita y nos aliena aún más.
 
Sentirnos o creernos separados del Todo es la única causa del miedo, ese temor ancestral que hemos asumido al sentirnos aislados. En la consciencia de unidad, no hay nada que temer, pues nos sabemos amados y atendidos. Por tanto, el único antídoto contra el miedo no es intensificar las defensas o protegernos de sus aparentes causas externas, sino recuperar la consciencia de la unidad que somos. El amor, la no-separación, es lo único que puede disolver el virus del miedo, generador y sostenedor de todo este tinglado que contemplamos.
 

Mientras el virus físico parece incitarnos a separarnos de un universo que nos amenaza, el amor (la sustancia de ese universo) nos invita a unirnos radicalmente a la vida que somos. ¿Cómo? No estoy proponiendo lanzarnos a acciones imprudentes o exponernos sin sentido, claro que no. Igual que con cualquier otro tipo de gripe, nuestra inteligencia natural sabe cómo protegerse muy fácilmente cuando se da el caso, lo hemos hecho siempre.

 Vengamos más cerca, a un lugar mucho más accesible e íntimo: al temor que podemos sentir, expresándose en nuestro cuerpo, en nuestro respirar, en el latido de nuestro corazón, en la tensión de nuestros músculos... Todo ello está esperando una respuesta inmediata: amor, conexión, no-separación. Como niños asustados, la ansiedad y la preocupación buscan un Hogar donde sentirse acogidos, un espacio cálido en el que descansar. Buscan nuestro Corazón, la fuente serena que han olvidado.
 

No vayamos más lejos. Aquí, ahora, hagámonos sensibles a este palpitar, ofrezcamos nuestra empática escucha a estas angustiadas expresiones en el pecho y en el vientre. Envolvamos en la calidez de nuestro aliento estas áreas que se quedan por momentos entumecidas y heladas por el miedo.

 Descubramos el sol radiante que es nuestra esencia inundando con cada respiración esos rincones abandonados de nuestra existencia. No nos separemos de ellos yéndonos a pensar, distrayéndonos o enfocándonos en supuestas medidas de control que sólo refuerzan el temor. Contemplemos incluso a esos pensamientos asustadizos y controladores con una mirada comprensiva: surgen de una vieja mentalidad y, a su manera, tratan de protegernos, sin darse cuenta de que parten de una falsa premisa, la separación, que constantemente confirman. Odiarlos sólo los refuerza, pues su anhelo es también ser acogidos, volver al Hogar. Podemos contemplarlos con gratitud y dejar, simplemente de seguirlos.
 
 Somos hijos de una gran Vida que todo lo acoge. Somos ella. Seamos, pues, ese Hogar que el miedo anhela. Creemos en nuestro Corazón un verdadero centro de acogida para todas las expresiones de ansiedad, inquietud o preocupación, ya vengan de nosotros mismos o de los demás. Honrémoslas, no las despreciemos. Más bien dejemos que nos traigan a recordar el Amor que somos. Practiquemos la no-separación, enfoquémonos en unirnos de los modos más creativos posibles, por mucho que aparentemente todo apunte a separarnos, a temernos, a aislarnos de nosotros mismos y de los demás.
 

Que la calidez de nuestro corazón disuelva las heladas barreras de una mente que, al haberle dado tanta credibilidad, provoca experiencias que parecen confirmar sus atemorizantes presupuestos.

 Que esta experiencia que atravesamos, sea una oportunidad para intensificar la consciencia de unidad. Por muy llamativas que sean las informaciones e imágenes que nos llegan desde fuera, comencemos por nuestro mundo interno, el más abandonado y necesitado del abrazo del Amor, nuestra verdadera identidad. Las respuestas más lúcidas y serenas en torno a los asuntos prácticos, surgirán de ese abrazo.
 
Dora Gil
 
https://www.doragil.com/post/el-ant%C3%ADdoto-que-buscamos-otra-mirada-hacia-el-virus?postId=5e695b9c795ef0003b817e94
 
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DESPERTAR: EL FIN DE LUCHAR CONTIGO MISMO - Michael Jeffreys

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Traducción desde...https://www.kiloby.com



El problema de identificarte con Tu ego es que trae consigo un sentido intolerable de división. Hay un "yo" y "el mundo". Y con este sentido de separación viene el miedo. "¿Qué va a ser de mí?" "¿Cómo es que mi vida no está yendo como yo quiero?" "¿Qué me pasará después de que muera?" etc.

Así que, naturalmente, la identidad egoica se propone tratar de deshacerse / eliminar este sentido evasivo de ansiedad, temor y miedo. Las drogas, el dinero, el sexo, el poder, la fama, el alcohol, la alimentación y muchas otras adicciones / distracciones mantienen nuestra mente ocupada para no tener que lidiar con esta molesta sensación de que "algo está mal".

Sin embargo, por mucho que tratemos de ignorar esta pequeña voz interior, no desaparecerá. Esto a menudo conduce a la confusión / depresión  a algunos ya que realmente no pueden señalar por qué son tan infelices, solo saben que lo son a pesar de tratar de presentar una cara feliz y socialmente aceptable al mundo.

El despertar es darse cuenta de que no hay solución para la difícil situación del ego.
Que mientras creas que estás separado de la Totalidad, vas a sufrir. Por lo tanto, lo único que realmente funciona es ver la Verdad Absoluta. No es la versión relativa de la verdad de tu mente, sino la realidad de la realidad: nunca has sido en realidad esta persona separada que te has imaginado ser.

De hecho, la Conciencia es un Todo unificado que no deja nada fuera. En otras palabras, todo es el Tao porque solo está el Tao.

Es la mente la que intenta dividir el Tao en partes y etiquetarlas, es decir, "esto es bueno, esto es malo" "esto es lindo, esto es feo" "este soy yo, este no soy yo", etc. Eso es, eso es El único truco de magia de la mente. Aparentando crear dualidad a partir de la no dualidad. Y sin este sentido de separación, no habría sueño. Sin embargo, en cierto punto, la Conciencia quiere salirse del sueño y despertarse.

La clave…Debes tener un ardiente deseo de liberación en tu corazón.

Una de las cosas que me sorprende sobre el despertar es lo obvio que es después de que lo ves. Como aprender a andar en bicicleta o nadar como un niño pequeño. Al principio, parece increíblemente difícil y frustrante encontrar el punto de equilibrio en la bicicleta o evitar ahogarse en el agua. Pero eventualmente te acostumbras y una vez que lo haces, olvidas todo lo difícil que fue y simplemente te subes a la bicicleta y saltas o te sumerges en el agua y nadas. No se requiere pensamiento!

En el despertar, al principio dejar de lado todos nuestros conceptos y creencias sobre "cómo son o deberían ser las cosas" parece increíblemente difícil. Pero si aguantas y no te rindes, verás que solo has estado luchando contigo mismo.

 

https://www.kiloby.com/post/awakening-the-end-of-fighting-with-yourself

 

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El despertar es un proceso destructivo-  Greg Calise

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"La iluminación es un proceso destructivo. No tiene nada que ver con ser mejor o más feliz. La iluminación es el derrumbamiento de lo que no es verdad. Es ver más allá de la fachada del fingimiento. Es la completa erradicación de todo lo que imaginábamos que era verdad."

- Adyashanti

El despertar no es un paseo por el parque. Es un paseo por el infierno. Es el desplome de todas tus queridas creencias y todo lo que pensabas sobre ti mismo. No hay forma de evitar esto. Debemos encontrarnos cara a cara con nuestras sombras. Es ahí donde nuestras falsas ideas de lo que somos se hacen pedazos. Es ahí donde todas nuestras falsas creencias son destruidas. Debemos hacer frente a estas falsas nociones y verlas como lo que son. Esta es la única manera de sanar, para ser completo de nuevo, para vivir en integridad.

Es una rendición total, un proceso de auto honestidad brutal. Es un camino de completa aceptación de la verdad, no importa lo difícil que sea de soportar. Vamos por la vida con tantas nociones falsas – sobre el mundo, la espiritualidad y nosotros mismos. Construimos máscaras y nos creemos las fachadas. Es todo una farsa. Todo se basa en ilusiones y engaños. Nos engañamos a nosotros mismos en cada momento, y el mundo también nos engaña en cada momento. Vivimos en perpetua disonancia cognitiva, justificando las cosas más absurdas en nuestra mente. Constantemente nos mentimos a nosotros mismos.... y nos lo creemos. Para despertar a la verdad que buscas, debes derribar las mentiras. Pero estamos demasiado apegados a las mentiras. Queremos aferrarnos a la ilusión y llegar a la iluminación, al mismo tiempo. Eso no es posible. Pero hay cientos de falsos gurús y "maestros espirituales" que te dirán que sí. Te ofrecen procesos para llegar a ser feliz, estar satisfecho, tranquilo, encontrar tu alma gemela, ser positivo, obtener un buen trabajo, hacer un montón de dinero, equilibrar los chakras, ser saludable y todo lo que puedas desear. Esto no tiene nada que ver con el despertar. Esto sólo es pulir el ego. Todos ellos te conducen de nuevo a la "matrix". Puedes incluso tener la suerte de conseguir una jaula de oro, pero sigue siendo una jaula, y permanecerás en cautiverio. Este es el camino que la mayoría de la gente elige seguir. Este es el camino más hollado por la manada.

Hay que tener valor, discernimiento y auto honestidad para andar por el camino de la verdad y la libertad. No mucha gente tiene eso. Hemos sido debilitados por la embestida de la programación desde nuestra infancia. La mayoría de la gente quiere permanecer en la manada, ya que encuentran consuelo en compañía de otras almas engañadas. Se necesita ser un cierto individuo para liberarse de la manada. El camino de Siddhartha no es fácil. Es un camino lleno de peligros que destruye cada parte de tu existencia. No, se necesita un cierto tipo de persona para andar por ese camino; una persona que esté dispuesta a renunciar a todo para encontrar su verdadero Ser.

Pero cuando realmente despiertas, y ves el mundo con nuevos ojos, te das cuenta de que nadie más está viendo la misma cosa. Traté de decirles a algunas personas lo que me había sucedido, pero nadie me creyó. Pensaron que tal vez me había desmoronado bajo la presión del sufrimiento y me había vuelto loco. Nadie quería escuchar nada de lo que decía, ya que exponía sus creencias falsas. Así que me quedé en silencio durante ocho años.

"Me desperté sólo para descubrir que el resto del mundo seguía dormido."

- Leonardo da Vinci

Cuando uno decide tomar el camino de Siddhartha hacia el Ser, pronto se da cuenta de que está solo en ese camino. La manada va en dirección opuesta. Uno debe estar preparado para eso, para encontrar consuelo en la soledad, no siendo comprendido por otros.

Como Eckhart Tolle ha dicho, tú no tiene que esperar a la noche oscura del alma para desmantelar tus falsas nociones, tu falso yo, tu historia de vida. Puedes tomar ese camino conscientemente. Pero exige valor, discernimiento y una honestidad de ti mismo brutal. La mente es un rival muy difícil, y te engañará a cada paso, porque tu despertar es el final de su control sobre ti. Pero puede hacerse. Nisargadatta Maharaj lo hizo. Simplemente tienes que dejar que la Gracia actúe dentro de ti.

"En cuanto a la transformación interior, no hay nada que usted pueda hacer. No puede transformarse a sí mismo, y ciertamente no puede transformar a su pareja ni a ninguna otra persona. Todo lo que usted puede hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que entren la gracia y el amor."

- Eckhart Tolle

Así que la elección recae en cada uno de vosotros. Nadie puede hacer esto por ti. Todo lo que yo, o cualquier otra persona, puedo ofrecer son postes indicadores, que apuntan en la dirección. Pero tú, y sólo tú, debes tomar ese camino. De poco sirve leer mis escritos y no actuar en consecuencia, no tomar ese camino por ti mismo. De lo contrario, sólo estarás mirando los postes indicadores, con la creencia de que ya has llegado a tu destino.

Este camino no es para los tímidos o los débiles de corazón. De ninguna manera. Pero no hay otro camino. Nadie moverá simplemente una varita mágica sobre ti. Es un camino de destrucción y la pregunta es: "¿Cuánto estás dispuesto a renunciar? ¿Cuánto puedes soportar?" Porque en este camino, debes renunciar a todo. Cada pieza de ti mismo se romperá. ¿Puedes soportar eso? Como el gran Bhaktivinode Thakur ha escrito: "Tienes que morir para vivir". Entonces, ¿qué tan serio eres? ¿Cuánto quieres? ¿Cuánto vas a pagar por ello?

Fuente: Greg Calise. Science and Nonduality

 

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Gregory Charles Calise- Nació en Coos Bay, Oregon y se crió en Portland, Oregon.

Había trabajado como arquitecto y chef y fue un escritor consumado. Sus historias y escritos inspiraron y tocaron la vida de muchas personas a través de sus libros y su blog, 'Riverbank of Truth'. En Alachua, Florida  residió durante 18 años y tuvo una comunidad de apoyo alrededor del Retiro de Salud Ayurveda, dirigido por su mejor amigo Richard Masla.

Viajó por el mundo desde Nepal hasta el Medio Oriente y por toda Europa. Vivió en Italia, donde residió durante varios años, luego se mudó a Inglaterra y finalmente regresó a los Estados

 


 

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¿Qué es la realidad? -  Sebastián Rosety 

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¿Te has preguntado alguna vez, qué es la realidad? Seguramente, no. Ahora es el momento de preguntártelo...

Es difícil contestar a esta pregunta. Si nos preguntamos qué es la realidad, difícilmente encontraremos una respuesta ciertamente satisfactoria. Seguramente, lo que nos vendrá será... ¿La realidad?. La realidad es esto, lo que esta pasando ahora, lo que estoy viviendo, experimentando, percibiendo..., en este momento.

Si nos quedamos con esta simple respuesta es como si nos quedáramos cortos en la investigación, es como si no nos dejara dicha respuesta, totalmente satisfechos. Quizás, a esta pregunta debería acompañarnos otra... ¿Cómo surge la realidad? ¿Cómo se crea la realidad? Porque, en el fondo, la gran pregunta sería esta.

Es cierto, que estamos experimentando una experiencia continuamente, pero..., ¿cómo se crea esta experiencia o de dónde surge esta experiencia que estoy percibiendo ahora? ¿Hay una experiencia afuera tal como la vemos, o la experiencia la crea o la proyecta nuestro cerebro, tal como un proyector puede proyectar una película?

Y mas allá de todo ello... ¿la realidad vista, percibida o experimentada, es auténticamente real o es relativamente real? Entiendo por auténticamente real aquello que no cambia bajo ninguna condición o en ningún momento o, dicho de otra manera, aquello que no depende de nada para existir.

Si miras y reflexionas atentamente, te darás cuenta, que la realidad que vives depende de ti para existir, o dicho con mas claridad, depende de tu consciencia para existir. Si no fueras consciente no podrías experimentar ninguna realidad. Dicho esto, verás con claridad que toda experiencia depende del sujeto conocedor para existir, si no hay sujeto conocedor no hay experiencia conocida.

Necesito que te pares un momento y veas esto con claridad. Es necesario que ambos, el escritor (yo) y el lector (tu), estemos de acuerdo. La investigación tenemos que llevarla a cabo los dos, para que sea válida para ti.

¿Estás de acuerdo? Si no hay sujeto no hay verbo, ni predicado. Yo (sujeto, el que conoce); verbo (el conocer, el percibir, el hacer...); y predicado (el objeto percibido o experimentado).

Por lo tanto, es claro que si no hay sujeto, no hay predicado o dicho de otra forma, si no hay nadie que experimente no puede haber experiencia percibida.

Por ello, toda la realidad que ves o percibes es relativamente real, es decir, depende de ti. Y no solo depende de ti para existir sino que la experiencia que experimentas, tu mente la va a teñir con tu forma o punto de vista particular. Lo que quiero decir es que una puesta de sol percibida por mil miradas diferentes, será una puesta de sol única y relativa para cada uno de esos mil espectadores. Cada uno de ellos la verá, la percibirá a su manera, en función de su estado de ánimo; de su punto de vista; de sus creencias; de su forma de ver las cosas; en definitiva de su programación mental. Esto ya lo sabes... es fácil de comprender y ya lo has pensado o lo has comentado en alguna otra ocasión. El problema es que se te olvida continuamente, una y otra vez, defiendes tus puntos de vistas que no son auténticamente reales, solo son relativamente reales. Tampoco pasaría nada si esto no creara sufrimiento pero... lo crea. Lo que quiero decir, y espero que estés de acuerdo conmigo, es que creer que algo es verdad, siendo solo relativamente real crea confusión y mucho sufrimiento. Si crees que intrínsecamente un día nublado es feo y es desagradable, tu estado de ánimo va a estar influenciado por ese punto de vista relativo. Decir relativo es decir relativamente real o falsamente real, en el sentido de que no es absolutamente o auténticamente real. ¿Lo ves claro?

En otras palabras..., ¿quién crea "realmente" la realidad?

Tu mente.

Tu mente crea tu realidad relativa. Y en el fondo lo sabes. Cuando digo tu mente, me refiero a tu forma de pensar; a tu sistema de creencias. La mente..., tu mente..., tiñe completamente cada una de las experiencias que aparecen ante ti, creando una realidad relativa que causa mucho sufrimiento.

Un día nublado, realmente, no es intrínsecamente feo..., es simplemente un día nublado..., nada más.

Ahora, es necesario que pares de leer y veas con claridad esto.

Necesito que estemos de acuerdo en esta investigación que estamos llevando a cabo.

¿Seguimos?

Por lo tanto, ante cada situación que nos toca vivir en la vida cotidiana, la mente, nuestra mente..., está interpretando cada momento experimentado. No estamos experimentando una realidad absoluta, estamos experimentando una realidad contada, la que "yo me cuento", cuando me identifico con la mente.

Por lo tanto "la vida, tu vida..., no es lo que percibes sino lo que tú (tu mente) te cuentas de lo que percibes".

Es como una especie de realidad virtual. Una película que, continuamente, te vas contando, o mejor dicho te va contando tu mente. Lo peor de todo es que te confundes con lo que te cuenta tu mente, ese yo pensamiento que te cuenta o se cuenta que esto es así y no lo duda. Sería bueno, porque de ello depende tu felicidad, que observaras a ese "falso yo", que te dice continuamente lo que tienes que hacer o lo que no tienes que hacer porque ese "yo", no eres tú.

¿Cómo? Te estarás preguntando...

Entonces, si no soy el que piensa ¿Quién soy yo?

© 2020, Sebastián Rosety
 
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https://www.nodualidad.info/colaboraciones/que-es-la-realidad.html
 
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El arte de disfrutar la vida -  Anam Thubten

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Traducido con Amor desde...https://www.innerdirections.org

 

Las enseñanzas espirituales superiores son a menudo más verticales que lineales. Nos invitan a ser iluminados en este momento en lugar de apuntar a una meta en un futuro lejano. La tradición oriental de la meditación sentada se remonta miles de años. El propósito de esto es detener nuestra mente lineal, que constantemente va en todas las direcciones, e iniciar una ascensión vertical y una trascendencia inmediata. Básicamente, significa iluminación en ese mismo momento, no como un medio para un logro imaginario futuro. Este es un punto crítico, que puede perderse fácilmente. Justo allí, la liberación tocará a tu puerta, incluso antes de que tengas la oportunidad de buscarla. No tiene nada de místico, porque es el acto radical de dejar la carga, la carga mental. Es el acto radical en este momento de abandonar la mente. Dejar caer la mente es dejar la carga mental. Trascender la mente, perdiendo todos nuestros conceptos mentales.

Suena como una propuesta despiadada, ¿no? Es bastante despiadado ya que todo en la vida que estamos tratando de asegurar es en gran medida un concepto. Todo a lo que nuestra mente se aferra es un concepto. Cuando nos aferramos a cualquier concepto fijo, oscurece la realidad de la vida de la misma manera que un velo oculta el rostro de una mujer hermosa. Sacamos conclusiones sobre la vida, que no es más que una colección de recuerdos. Entonces, realmente no vivimos la vida al máximo, ya que no hay chispa de espontaneidad. También extrañamos el milagro de la vida mientras estamos absortos en las proyecciones hacia el futuro. El futuro es un mundo inexistente, que se adapta a cualquier tramo de la imaginación. Lamentablemente, la vida no tiene lugar allí. Hasta que nos demos cuenta que estaremos decepcionados una y otra vez porque nuestras expectativas no se cumplen cuando la vida real se nos presenta. La vida no puede ser contenida en un marco dualista juzgándola en términos de bueno y malo. ¿De qué sirve tratar de tener control sobre él? Solo nos agotará y, al final, no será más que un gran ejercicio inútil. Creamos mucha agonía todos los días al intentar lo imposible. Por otro lado, podemos flotar en la corriente del río de la vida sin luchar contra él. Entonces la vida se cuida sola.

Existe un profundo miedo a la vida debido a la naturaleza impredecible y salvaje de la misma. Así que siempre estamos tratando de controlarla y dominarla y, al hacerlo, la matamos. Ese miedo tiene que ver con la inseguridad. Somos inseguros porque creemos que no podremos sobrevivir a menos que tengamos un control firme sobre la vida. Este enfoque es realmente poco realista. Y mientras estemos atrapados en este juego sin sentido, nunca sabremos cómo abrazar y celebrar la vida, que es lo único que hay que hacer. Todo lo demás, todo lo que creemos que es real, es simplemente una construcción mental. Hasta que tengamos este entendimiento, vamos a seguir viviendo en el mundo muerto de los conceptos. La consecuencia de esto es que morimos sin haber vivido.

Con eso en mente, mira a tu alrededor. Podemos ver esto en las interacciones y relaciones que observamos todos los días. Hasta ahora, el mundo entero gira en esta locura. Tal locura se ve reforzada incluso por muchas enseñanzas religiosas tradicionales que prometen un gran premio en el futuro o nos atraen a adorar simplemente conceptos superiores. Como resultado, la exquisita belleza de la vida es, en el mejor de los casos, no reconocida y, en el peor, pisoteada y despreciada. Vemos esto manifestado en nuestra historia y en nuestro entorno contemporáneo. Una vez un monje le preguntó a Buda si hay un yo eterno o no. Dijo que no respondería a esa pregunta ya que es irrelevante para la liberación espiritual. Para Buda, comprender cualquier concepto es una distracción de vivir en el presente.

La carga de la que Buda estaba hablando, la carga de la mente, es la carga de todos nuestros conceptos. ¿Qué pasaría si dejáramos caer esa carga en este momento? Habría un sorprendente e increíble nivel de alivio. Esto generalmente se llama "liberación". En realidad es una buena propuesta. Es lo que llamamos una situación de ganar-ganar porque, al final, no perdemos nada. Lo único que perdemos es la miseria, el sufrimiento, la codicia, el odio y el engaño. Entonces, ¿cuál es la resistencia? ¿Qué nos está frenando? Todo lo que necesitamos hacer es abandonar los conceptos, y ya sabemos cómo hacerlo. En realidad somos muy buenos tirando cosas. Si sabemos cómo soltar las llaves de nuestro auto, entonces sabemos cómo soltar nuestros conceptos. La lógica es más o menos la misma. Esto puede sonar chistoso pero es la verdad. Dejar caer conceptos no es más desafiante que dejar caer las llaves de nuestro auto. Lo que nuestros corazones anhelan es la liberación y el camino hacia la liberación es bastante simple. No se trata de adoptar otro sistema de creencias o cultivar otra metodología.

A veces comenzamos el viaje espiritual con mucha especulación y análisis, y a veces morimos en ese mismo reino sin haber llegado a ninguna parte. Al darnos cuenta de que la vida es muy corta y que el tiempo se acaba, tenemos que ir al meollo del asunto, prometiendo que no vamos a perder el tiempo. El meollo del asunto es este. A veces tenemos que dejar de lado todos los análisis, todas las metodologías, todas nuestras estrategias espirituales, y simplemente abandonar todos nuestros conceptos. Eso es prácticamente todo. No pasamos demasiado tiempo analizando cómo surgió el sufrimiento. ¿De todos modos a quien le importa? ¿De qué sirve especular sobre todos estos asuntos espirituales? En el sentido último, la especulación y el análisis no nos liberarán. Entonces, si realmente anhelas la liberación en este momento, entonces solo hay un método, el rey de todos los métodos, el método sin método, que es solo dejar caer todos nuestros conceptos, no más tarde, no en el momento siguiente, sino ahora. Solo deja caer todos los conceptos. Ese es el final de toda búsqueda. Entonces somos libres para disfrutar la vida tal como es, en cada momento, para que el cielo esté en la tierra.

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Anam Thubten creció en el Tíbet y realizó una formación budista en la tradición Nyingma a una edad temprana. Ha estado enseñando en Occidente desde la década de 1990 y es el asesor espiritual y maestro de Dharma de la Fundación Dharmata.

De la magia de la conciencia . Copyright © 2012 por Anam Thubten.

https://www.innerdirections.org/the-art-of-enjoying-life/

 

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Traducido con Amor desde...https://www.kiloby.com

 

 

A mi amigo y compañero facilitador Dan McLintock se le ocurrió el término "culto a la programación humana" para describir el proceso de ser expulsado del útero materno, forzado a la experiencia energética de ser una persona separada y obligado a aprender cómo sobrevivir física, emocional y psicológicamente.

Y luego, además de eso. . . como si eso no fuera suficiente para traumatizar a un ser,  los padres y otras personas nos programan de una infinidad de formas durante el desarrollo de la infancia temprana y tardía.

Nos convertimos en miembros de un culto que llamamos "vida humana".

Realmente no se puede culpar a los padres porque fueron programados por sus padres y la sociedad (es en su mayoría inconsciente). Esta programación se convierte en nuestro sistema operativo. Curiosamente, no lo vemos. La programación comienza a una edad tan temprana que aún no tenemos la capacidad de cuestionarla. Entonces, en cambio, la aprendemos y la tratamos como un evangelio. Tal vez, años más tarde, podamos cuestionarlo durante un momento introspectivo, mientras tenemos alguna experiencia espiritual. Pero si no, nos mantenemos ciegos, por lo general completamente ciegos, de lo esclavizados que estamos a los sistemas de creencias que otros nos han impuesto. Ni siquiera tuvimos una opción en muchos casos.

La programación conduce al sufrimiento

La programación NO es quién o qué somos. Es lo que nuestros cerebros aprendieron como una forma de sobrevivir viviendo con padres inconscientes en un mundo inconsciente. Es por eso que nuestro mundo está tan jodido en este momento.

Todavía no hemos reconocido colectivamente que somos humanos programados que sufren y que estamos programando a otros humanos para que sufran porque toda la programación conduce al sufrimiento.

Y si eso no es lo suficientemente loco, las personas que están programadas de una manera pelean constantemente con las personas programadas de otras maneras: cristianos v. Musulmanes, republicanos v. Demócratas, homosexuales v. Heterosexuales, etc. Estamos girando nuestras ruedas colectivas como en una carrera.

Estamos programando historias de deficiencia

Cuando digo programación aquí, no me refiero a programación funcional como cómo operar una computadora o educarme en campos útiles de disciplina.

No, estoy hablando de programación que pertenece al yo: sus deseos, su búsqueda constante de significado o aprobación y su soledad, trauma y vergüenza. Estoy hablando de las historias de deficiencias que creemos como "No soy lo suficientemente bueno", "No soy amable", "Soy una víctima", "Soy impotente", etc.

Cada vez que le decimos a otra persona que estamos decepcionados de ella de alguna manera, o que no han cumplido con nuestros estándares, este simple acto por sí solo puede moldear a ese niño negativamente para siempre, enviándolo a la edad adulta persiguiendo aprobación como un drogadicto persiguiendo una aguja de heroína.

 Cada palabra y acción que hacemos con respecto a nuestros hijos les forma de alguna manera.

Esto no significa mimar o mentir a los niños. Significa que comencemos a decirles la verdad, emocional y psicológicamente.

Por ejemplo, hasta el 7º grado, no podía dormir solo en mi propia cama. Estaba muy asustado Mi madre me decía que no había nada que temer. Ella me mentía. Había algo a lo que temer: la sensación de miedo en sí misma me asustaba. También me decían que los niños no lloran. Eso fue una mentira. Los niños lloran y está bien que los niños lloren. Todo esto es parte del culto a la programación humana.

Somos criados para comportarnos de cierta manera, para evitar ser demasiado honestos, abiertos o vulnerables, para evitar ser humanos y sentir lo que sienten los humanos.

En lugar de entrar y preguntar y disolver esta programación negativa contenida en muchas personas, literalmente estamos dando a luz todos los días a más niños en la Tierra que están cargando inconscientemente los sistemas de creencias, identidades y traumas de sus padres. Estamos plantando las semillas de futuros conflictos aquí en el planeta.

Una audiencia cautiva

Cuando un niño es criado, muchos de los traumas, historias y creencias de los padres quedan impresos en el niño. No me refiero solo al padre que viola la privacidad y la confianza de su hija al abusar sexualmente de ella. Sí, por supuesto, esa es la programación que conduce a un sufrimiento intenso. Pero estoy hablando de una gama mucho más amplia de formas en que enseñamos a los niños a sufrir y, por lo tanto, nos unimos al culto de la programación humana.

Una vez que nacemos, somos una audiencia cautiva para nuestros padres. Ellos están a cargo. Asumimos o reaccionamos ante sus ansiedades, vergüenzas e ira. Construimos nuestras identidades deficientes como armas y escudos contra el dolor que aún no han resuelto dentro de sí mismos.

En cambio, sin saber cómo lidiar con ese dolor, nos lo traspasan (y en algunos casos lo fuerzan) a nosotros, los niños. A merced de nuestros padres, no sabemos de otra manera. Nos dan forma, nos guste o no. Y sucede generación tras generación tras generación.

Muchos de nosotros estamos obligados a someternos a la autoridad de nuestros padres. Puede parecer un camino más fácil que pelear, ya que los padres tienen todo el poder. Asumimos el papel sumiso, tratando de convertirnos en lo que creemos que nuestros padres quieren que seamos en lugar de lo que realmente somos. Subvertimos nuestros pensamientos, sentimientos, deseos y necesidades reales. Experimentamos historias de deficiencia cuando no cumplimos con las expectativas poco realistas de nuestros padres para nosotros. Por ejemplo, una adolescente podría ser la mejor jugadora de baloncesto del equipo, pero aun así podría golpearse a sí misma todas las noches mientras escucha la voz de su padre que dice "¡Puedes hacerlo mejor que eso!".

Sumisión y Represión

Cuando se enfrenta a un padre enojado, el niño aprende a rebelarse o someterse, ponerse en la fila o correr. Al someterse, el niño se despoja de sí mismo. Al rebelarse, solo empuja contra la autoridad, lo que rara vez conduce a algún progreso. Entonces los niños aprenden, más que nada, a someterse. Y la sumisión es represión. Un niño debe reprimir sus pensamientos, emociones y sensaciones reales para someterse a la autoridad de sus padres. La represión puede conducir a la enfermedad. Reprimí la ira durante años y fue una experiencia muy poco saludable para mí. Además, la represión puede dificultar la vida de un niño una vez que se convierte en adulto. La represión puede convertirse en una forma de causarse dolor a sí mismo, lo que lleva a autolesiones, formas extremas de autocontrol, actuar de manera adictiva, depresión, por nombrar algunos.

La ira no es un problema. El problema es la ira expresada de una manera que no proviene de la claridad, sino solo del puro dolor y miedo.

La vergüenza es otra emoción comúnmente reprimida y, como la ira, la represión de la vergüenza puede enfermarnos. He trabajado con muchos hombres con adicciones al sexo que experimentan vergüenza como afrodisíacos. Entonces, cuando comenzamos a disolver la vergüenza a través de sesiones de investigación, comienzan a perder interés en las formas de sexo que fueron impulsadas por la vergüenza. Es por eso que la desprogramación de nuestras opiniones sociales sobre el sexo es tan importante. La vergüenza que nos atribuimos el uno al otro en realidad actúa como un impulsor para volver a actuar sexualmente, porque la vergüenza es una emoción poderosa que anhela automedicarse y que genera fantasías.

Presión de grupo de personas muertas

No se trata solo de cosas emocionales que cargamos de la sociedad, padres y amigos. Los niños a menudo se ven obligados a roles de orientación de género y sexualidad sin que se les pregunte si el papel se siente "correcto". Nos obligan a alimentar todos los escombros políticos y religiosos de nuestros padres y la sociedad en general.

Desde una edad temprana, al menos en la mayor parte de los Estados Unidos, estamos programados para creer que los niños actúan así y las niñas actúan así. Se nos enseña que el enojo es malo, así que no lo demuestres. La tristeza es débil, así que guárdala para ti. Nos enseñan que no hay nada de qué temer o de lo que avergonzarnos a pesar de que sentimos esas emociones. Nos están mintiendo y engañando desde una edad temprana. La mentira es que las emociones son malas. Eso es una mentira. Las emociones son solo emociones.

Nos engañan al pensar que la programación descargada en nosotros es realmente la verdad. No lo es. Es una versión de la verdad. Es un montón de mentiras basadas en el miedo que la mayoría de los humanos aún no han cuestionado.

No solo tu mente no es tu amiga, sino que te está proporcionando información completamente falsa de forma continua.

De alimentar el ciclo a romperlo

Debido a que inconscientemente estamos cargando nuestros traumas en nuestros hijos, estamos cultivando más "adictos" porque los padres aún no son lo suficientemente conscientes como para enseñarles a estos niños cómo lidiar con el dolor que les estamos causando. Esto enseña a las personas / niños a encontrar formas de medicar ese dolor.

Si no nos salimos de nuestra propia programación, significa que estamos enseñando a nuestros hijos a vivir con dolor, medicar ese dolor y actuar a partir de ese dolor tal como lo hacemos nosotros. Les enseñamos a poner su dolor en los demás en lugar de procesarlo por su cuenta. Del dolor surge una acción que es dañina, violenta, adictiva, destructiva, a veces incluso homicida o terrorista. Por lo tanto, estamos enseñando a nuestros hijos a simplemente repetir el pasado y todos sus errores.

A menos que comencemos a comprender el delicado paisaje del cerebro y el sistema nervioso y cómo actúa como una esponja que absorbe el dolor, el futuro de la vida en la Tierra comienza a verse bastante sombrío. Más trauma. Más dolor. Más adicción. Más inconsciencia. Todo esto puede conducir fácilmente a un punto de ebullición donde todo nuestro sistema se descompone. Cuando las personas no funcionan bien, las sociedades dejan de funcionar bien. Uno podría argumentar que ya estamos al borde de la catástrofe mundial en este momento, a medida que las viejas estructuras mueren y las nuevas se hacen cargo. Quizás las nuevas ideas pueden salvarnos.

La nueva idea aquí (diseñada para derribar estructuras antiguas) es la invitación a todos a sanar el dolor en lugar de cargarlo sobre los demás.

 

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Scott Kiloby

Scott Kiloby es autor, conferenciante y maestro "no-dual" del Sur de Texas (EE.UU.). Después de veinte años de adicción a las drogas y el alcohol, Scott comenzó a desarrollar un método de recuperación de la adicción revolucionario llamado "Natural Rest for Addiction". Su libro, Natural Rest: Finding Recovery Through Presence salió a la luz a principios de 2011.

Además Scott es el autor de los siguientes libros:

— Living Realization: Your Present Experience As It Is

— The Unfindable Inquiry ("Living Relationship" hasta 2014)

— Reflections of the One Life: Daily Pointers to Enlightenment

— Doorway to Total Liberation: Conversations with What Is

— Love’s Quiet Revolution: The End of the Spiritual Search

El mensaje de Scott es simple: Descansa. Indaga. Disfruta de la Vida.

 

https://www.kiloby.com/post/the-cult-of-human-programming-and-how-to-break-free-of-it

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TODO ES AMOR- Dora Gil  

 

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Lo que acabo de escribir puede resultar chocante. Pudiera incluso despertar rechazo, como tantas otras expresiones tan "espirituales" que no parecen reparar en la cruda realidad cotidiana. Yo he sentido este rechazo con frecuencia.

Muy bonitas palabras, sí, pero se saltan muchos aspectos de la experiencia que nos muestran justo lo contrario: que aquí lo que falta es amor o que no lo hay en absoluto. ¿Qué me dices de los homicidios, los enfrentamientos armados, el hambre, las violaciones de los derechos humanos... a nivel mundial? Y, a nivel más cercano, ¿no ves la falta de respeto, el abuso, las expresiones de agresividad, la soledad, el abandono... que se viven en las relaciones y en nuestro fuero interno...? ¿Hay amor ahí? ¡Yo no lo veo!

Efectivamente, desde la pequeña óptica de la personalidad que creemos ser, esta visión no es posible. Centrada en un mundo de cosas que interpreta y juzga desde su percepción restringida, no tiene acceso a una contemplación más completa.

Hemos olvidado nuestra amplitud, nuestra naturaleza profunda y esencialmente amorosa, la unidad indisoluble que somos. Contraídos por el miedo que produce este olvido, sumidos en una intensa sensación de desamparo y separación, nos dedicamos a defender a toda costa ese sentido del yo tan precario con el que nos hemos confundido. En él hemos basado nuestra seguridad y nos parece que todo podría amenazarlo. Nuestra percepción, basada en este miedo, selecciona los aspectos de la realidad que lo confirman y eso es lo que vemos.

El recuerdo del amor que somos, sin embargo, sigue vivo en nuestro corazón, pero desde el encapsulamiento de nuestra mente, no podemos experimentarlo. Lo que hacemos es tratar de evocarlo o buscarlo, pedirlo o luchar por crearlo en los estrechos límites en los que nos movemos.

Desde ahí, no podemos hacer mucho más que eso. Damos atención a lo que creemos puede sostener nuestro sentido del yo o engrandecerlo. Cuidamos todas las circunstancias que parecen apoyar nuestra precaria identidad y evitamos o rechazamos lo que parece amenazarla. Protegemos a nuestra familia y miramos con desconfianza a otras; somos amables con gente que nos reconoce y evitamos o atacamos situaciones en las que pasamos desapercibidos. Podemos sentir tanta frustración o dolor al sentirnos ignorados que reaccionemos con violencia o resentimiento. En el fondo, buscamos amor, ése que hemos olvidado, y lo esperamos de circunstancias tan limitadas, que vivimos aterrorizados de perderlo.

Tenemos miedo y éste, cuando es intenso, puede tomar formas de intensa reactividad, de ira o violencia. Más profundo es el temor, más dramáticas son sus expresiones de defensa. Más vacío de amor sentimos, más dislocadas y compulsivas son las expresiones que lo buscan. Sin embargo, todas ellas, en el fondo, son una búsqueda, una petición desesperada de amor bajo formas que nos impresionan tanto que no podemos ver el anhelo del que surgen.

Detrás de cada manifestación que nunca relacionaríamos con el amor, está el amor. Eso sí, circulando por circuitos muy cerrados, pero no puede ser más que ESO, pues es lo único que existe. AMOR es la sustancia del universo. El miedo a perderlo, es también amor. Modulado por una falsa comprensión de lo que somos, sí, pero una expresión anhelante de amor.

Como se dice en Un Curso de Milagros, o estamos expresando amor, o estamos pidiéndolo.

Eso no significa que tengamos que responder a esas peticiones disfuncionales de amor en la forma en que se nos están ofreciendo. Ni que tengamos que estar de acuerdo o soportar resignadamente situaciones dañinas ni justificarlas. No, no se trata de eso.

Estoy hablando de una mirada más profunda, que no tiene que ver con el comportamiento.

La mirada de la comprensión, que cambia por completo nuestra perspectiva.

Cómo se transforma mi vida si, en cualquier situación que mi mente considera "no amorosa", en vez de juzgarla o luchar por cambiarla, puedo detenerme y reconocer el amor del que surge, más allá de la forma en que se está presentando. Es un reconocimiento íntimo que, por sí solo, va permeando mi vivir. Esta posibilidad abre la puerta que la mente limitada parece cerrar con sus juicios implacables: la puerta del Corazón, la verdadera consciencia que somos.

Podría parecer que ello supondría perpetuar situaciones de abuso u otras parecidas. En mi experiencia, cuanto más consciente soy del amor que hay detrás de cada detalle de lo que observo (tanto en mí como en eso que parece externo), más amor siento y menos deseos de perpetuar nada que limite esa consciencia que abraza lo que veo.

Atrevámonos a ir más allá de los disfraces, de las interpretaciones sesgadas de la mente miedosa que siempre trata de protegernos... Ella nos ama a su manera: como una voz antigua, una vieja abuelita que, sin más recursos y con mucho miedo, trata de proteger a sus nietos: "ten cuidado", "defiéndete", "eres muy débil", "no eres capaz", "te quieren hacer daño", "no es bueno sentir eso"... No es mala, podríamos decir que la mueve el amor, pero vehiculado por una mentalidad caduca y estrecha. No necesitamos rechazarla. Podemos mirarla con agradecimiento por su tarea y dejarnos mover desde un lugar más auténtico: la consciencia que somos, el verdadero amor que mueve el universo.

 

 https://www.doragil.com/post/todo-es-amor

 

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"La belleza de la vida está en el instante - por Éric Baret

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 Este artículo, no es para todos...cada quien discierna y suelte si así lo siente

La espiritualidad es un concepto. Lo que la gente proyecta en la pretendida espiritualidad, a los seis años lo proyectaba en su equipo de boy scouts, a los diez en su equipo de fútbol, a los veinte en la política y a los treinta en el matrimonio... Esta carencia que hemos intentado colmar con una muñeca, un tren eléctrico, una buena nota en la escuela, una carrera, un hijo, a continuación, la proyectamos en la espiritualidad. Es el popurrí de todos nuestros miedos. Cada cual, según la forma de sus ansiedades, se encuentra atraído por cierto tipo de espiritualidad. Cuando está presente, se tiene que respetar; pero no es más que miedo.

La auténtica espiritualidad es un agradecimiento.

El Maestro Eckhart establece una diferencia entre la auténtica oración, oración del corazón, celebración de lo divino, y la oración que proviene de la carencia, que intenta demandar algo.

La auténtica oración es agradecimiento. La auténtica espiritualidad es una disponibilidad de cada instante. Cuando el cáncer, la enfermedad, el nacimiento, la violencia, la emoción vienen, estar disponible: ahí se encuentra la profundidad.

Los boy scouts, la política, la espiritualidad, un hijo, el equipo de rugby tienen su lugar, de otro modo no existirían. Querer liberarse de todos los problemas para volverse espiritual, para volverse realizado, también. Estas reglas, estas referencias, estos saberes surgen del miedo. Llega un momento en el que ya no necesitas buscarte en las diferentes corrientes de la vida. Eres tú quien ilumina la espiritualidad, y no al revés. Es tu claridad la que te hace comprender profundamente lo que es la política, la paternidad, la violencia, la enfermedad, el budismo, el islam. Tu claridad lo ilumina todo.

Esa claridad es la verdadera espiritualidad, pero en ella ya no hay palabra, ya no hay dirección, saber, escuela, línea, enseñanza y, sobre todo, ya no hay persona espiritual. Sólo queda una no-separación.

Comprender que no hay nada que comprender, nada que adquirir. No necesito inventar herramientas para hacer frente a la vida, crear medios de defensa o de apropiación para hacer frente a las situaciones.

Mirar honestamente lo que está aquí, lo que despierta en mí el miedo, la ansiedad, la pretensión, la defensa. Claramente, aceptar mis pretensiones, mis límites. Estos límites reflejarán el no-límite.

Es preciso vivir la mediocridad: revela lo último en nosotros.

Cuando rechazo la mediocridad, cuando imagino algo superior o inferior, cosas espirituales que deberían liberarme de la vida cotidiana, estoy en una ficción. Es una forma de psicosis.

Funcionar diariamente: comer, dormir, amar, ver, sentir, mirar. Dejar que todas las emociones vivan en nosotros. Nada que defender, que afirmar, que saber. No necesito nada para presentir lo que es primordial. Es inútil cambiar cosa alguna en mí.

Algunos descubrimientos se tienen que hacer y olvidar en el instante. Para la persona es terrible, porque el ego necesita apropiarse de cualificaciones: ser espiritual, meditar, liberarse.

Referirse a un no-saber es sagrado. La espiritualidad que aprendemos, que estudiamos, no tiene ningún carácter sagrado. Es una miserable escenificación para personas que tienen miedo a vivir. La espiritualidad surgida de lo sagrado es no pensada, no organizada, no elaborada, no utilizada. Esta espiritualidad es lo sagrado.

La espiritualidad no es un refugio, un medio, una muleta. No está para compensar el fracaso de la vida. Es un dinamismo, el presentimiento de que los acontecimientos de la vida tienen un sentido más allá del pensamiento. La espiritualidad es este presentimiento de la humildad, de un total no-saber. Cuando me despierto a esta no-comprensión de la vida, cuando dejo de pretender explicar lo que me pasa, necesitar esto o pensar que aquello no debería haberse producido, hay humildad. Se acabó la pretensión de saber lo que es o no es justo para mí y para el mundo. Se produce una escucha. Esta escucha es lo sagrado, la espiritualidad misma.

Todo saber espiritual es una caricatura. Toda enseñanza y codificación espirituales son actos de ciegos guiando a ciegos. El saber procede del pensamiento, de la memoria. ¿Qué puede haber de sagrado en ello?

Lo que es sagrado es el sentir, la disponibilidad para la belleza, para la vida. Ello se actualiza en todos los ámbitos, pero nunca se puede actualizar formalmente.

Cuando te enamoras, no lo sabes. Hay una efervescencia. El día que te dices estoy enamorado, se acabó, has abandonado la autenticidad, has creado una situación. Cuando estás realmente enamorado, cuando amas profundamente a alguien, lo ignoras. Cuando te dices amo a alguien, te estás contando una historia. La belleza no es conceptualizable. La alegría no se puede degustar.

Cuando estás en la ópera, hay momentos de no-saber, de puro gozo. Pero si intentas degustar la emoción, ello provoca una forma de conflicto.

No hay nada que degustar.

La espiritualidad que da seguridad sólo tiene valor a nivel psiquiátrico. La espiritualidad que sabe lo que es preciso hacer, o qué no hacer, qué es justo o injusto, moral o no, participa de los parapetos dispuestos por la sociedad. Puede tener un valor a nivel jurídico, pero no conlleva nada sagrado. Es una ideología.

Las ideologías proceden del miedo. Sin miedo no hay necesidad de ser nada, de identificarme con esto o aquello. Es el miedo lo que me inventa. Creerse francés, blanco, negro, judío, rico, pobre, budista, hindú, cristiano, ateo: todo proviene del miedo. En un movimiento de no-miedo, no reivindico nada de nada. Esta no-reivindicación abre a la disponibilidad. Todo lo que se me aparece se convierte en cercano, fácil, profundamente yo mismo. No encuentro más que a mí mismo. No hay nada extraño.

Si algo me resulta extraño, ello significa que estoy en un cuento, una pretensión de ser alguien. ¿Puedo hacer un gesto sin pretender algo? ¿Puedo mirar un árbol sin saber, sin intentar encontrarme en mi saber sobre el árbol? Esta observación, este cuestionamiento es espiritual. ¿Puedo no esperar nada un instante? ¿Estar completamente presente? Entonces no hay ninguna codificación posible; no me puedo poner esta disponibilidad en el bolsillo y pretender: Estoy disponible.

Pero intentar encontrarse en el cristianismo, el budismo, el hinduismo o el islam; tener la necesidad de poseer un marido, hijos, un amante; necesidad de identificarse con un país, una nacionalidad, un color, una raza, un equipo de fútbol, unos gustos literarios, cinematográficos, etc.: esta espiritualidad está relacionada con la patología. Si la gente no defiende estas imágenes piensa que no tiene nada. Está preparada para luchar para conservarlas... Ello está enteramente justificado, pero no nos concierne aquí.

Todas las religiones, las razas, las etnias, los saberes, las nacionalidades no son más que inventos del miedo; que la cultura, el mundo, la sociedad son otros tantos inventos para no ver en profundidad.

Hasta que no se llega a esta convicción, es justificado creerse francés, budista o casado: sin estas creencias todavía se necesitarían más clínicas psiquiátricas. En un momento dado, ya no necesitas apropiarte de lo que sea; prosigues con tu funcionamiento exterior, pero ya no te adhieres a estos sistemas de defensa codificados en seudo-saberes. La belleza de la vida está en el instante. No puede limitarse a un marco. En el instante estoy libre de todo marco. En apariencia sigues siendo esto o lo otro, pero profundamente ya no te sientes limitado. Esta espiritualidad no tiene forma ni nombre.

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Éric Baret.

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La Intensidad de la Vida- Éric Baret

 

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 (Artículo rescatado de tomar nota literal de un video de Éric Baret)

 

Sentir el vacío es como una gracia.

La gente común intenta llenar este vacío con, familia, enamorarse o el dinero. Cuando no es así, la energía no se dispersa.

Tienes que aprovechar este momento de calma para vivir de una forma muy básica, comer, dormir, amar…pero no involucrarte en proyectos.

Si te mantienes en ese vivir básico verás que en esta esencialidad encontrarás lo que buscas, porque lo que buscas no es una actividad. Lo que buscas es esta intensidad que antecede a la actividad. mientras busques la intensidad en la actividad, automáticamente hay una proyección y una decepción, cuando, en realidad, lo que quieres es encontrar lo esencial.

Cuando te enamoras de alguien te parece que estabas buscando una persona, pero no es así, lo que haces es proyectar el absoluto en esta persona, y como nadie te puede dar este absoluto, después de determinado tiempo, viene la decepción.

Y entonces buscas otra cosa.

 Hay otra manera de vivir, pero no hay nada que buscar en esa otra manera de vivir. Ya sea que seas un explorador extraordinario o un empleado de oficina, la belleza de la vida es la misma.

La vida no está en lo externo, está en la intensidad, sea lo que sea que hagas, así que tienes que entender esta perspectiva. Permite que muera en ti este último impulso de querer cambiar algo, de querer llenar este vacío, y permite que este vacío se convierta en el espacio en el que la intensidad se encarne.

Este vacío es como una gracia, sí.

El hecho de sentir el vacío, el hecho de ya no interesarse por el mundo, por las cosas, por la gente, ya es una gracia intensa. Y seguirá siendo así, por eso…no intentes salir de ese vacío.

Pero date cuenta de lo extraordinario que es el instante cuando te comes una tostada, cuando te lavas las manos, cuando te haces tu cama…date cuenta de los extraordinarios que son estos momentos. La belleza de la vida está ahí, no está en la dispersión, la agitación o el estímulo.

La intensidad está siempre aquí…poco a poco te irás defendiendo menos, cuando entiendas que la intensidad te busca, y no tienes que buscarla. Cuando entiendas que eres la presa, no el cazador, cuando te vuelvas totalmente pasivo, no pasivo en el sentido negativo de la palabra, pasivo como cuando alguien te está dando un masaje y estás pasivo de intención de actuar, pero activo en presencia…y esta pasividad/actividad es la intensidad…así que te vuelves pasivo de intencionalidad y activo de recepción, abierto. Uno se desembaraza de la intencionalidad dándose cuenta de que siempre nos lleva a la misma problemática de esperar algo. Quieres salir del vacío, tienes la esperanza de hacerlo.

La esperanza es una maldición. La esperanza es la base dela desesperanza. Así que hay que permanecer en estos espacios de vida sin esperar nada, sin esperanza, porque la esperanza nos habla del futuro, y el futuro no existe, no vale nada. La vida es AHORA, sin esperar, sin esperanza. Si te sitúas en este espacio extraordinario sin esperanza en el que lo que ocurre, ocurra o no, la alegría lo llena, sin nada haber esperado.

Cuando estoy esperando algo, estoy denegando mi riqueza. La intensidad de la vida es AHORA.

Esta es la vía directa: sin esperanza, sin desesperanza, solo con la intensidad del presente. Sin futuro. El futuro es AHORA.

Sin pensamiento la dinámica intencional se disipa, y hay una revelación de la belleza del momento.

Es en esta presencia que está la vida.

Pero si estoy esperando algo, no siento, no estoy en Presencia, en intensidad

La Presencia elimina el futuro.

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Éric Baret

Sin ningún tipo de título o cultura, Éric Baret no tiene ninguna competencia especial. Conmovido por la tradición de la no-dualidad a través de las enseñanzas de Jean Klein, propone la vuelta a una escucha libre de cualquier noción de ganancia. Nada que aprender, nada que enseñar...

 

 

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La percepción sucede - Ken McLeod

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Traducido con Amor desde...https://www.innerdirections.org

 

 

Hay algo maravillosamente tenaz en la propensión humana a nombrar una experiencia y luego hacer un objeto con el nombre. Una palabra académica para esta tendencia es reificación, (Reificación es considerar a un ser humano o viviente consciente y libre como si fuera un objeto o cosa no consciente ni libre), pero la propensión se conoce desde la antigüedad. Las primeras líneas del Tao Te Ching señalan cómo esta propensión es problemática en el contexto de la práctica espiritual:

Un camino que se convierte en el camino no es el camino.

Un nombre que se convierte en el nombre no es el nombre.

Cuando estamos presentes, profundamente presentes, en lo que experimentamos , la experiencia no tiene fundamento. Cuando observamos esa profundidad insondable, a menudo retrocedemos con miedo. Sentimos que estamos saltando de un acantilado hacia un abismo sin fondo. Sin embargo, no hay nada que temer. Como no hay fondo, nuestra caída no tiene fin.

Nuevamente, cuando estamos profundamente presentes, hay al mismo tiempo una cualidad de nada. La calidad de nada se puede comparar con el espacio en una habitación. Sin embargo, a pesar de que decimos: "No hay nada allí", todavía somos conscientes. Lo sabemos, pero no podemos ponerle palabras a este conocimiento. El saber se puede comparar con la luz en una habitación. No podemos decir de dónde viene la luz o de qué está hecha, como tampoco podemos decir de dónde viene el espacio o de qué está hecho. Principio y fin no tienen sentido cuando se aplican al espacio y la luz. Simplemente están allí, y así es como es.

En ese conocimiento vacío, la percepción sucede. Jigmé Lingpa escribe: La percepción no surge ni desaparece. No está diciendo que no hay percepción. Hay, pero no se inicia ni se detiene. Está justo allí y luego no está allí, ya sea que la percepción sea de un pensamiento, un sentimiento o una sensación.

Es una forma muy diferente de experimentar nuestras vidas. Sin embargo, encontramos que podemos funcionar, aunque no exactamente como antes. Ahora sabemos que el contenido de la experiencia no es sólido, definitivo o determinado. Los pensamientos, sentimientos y sensaciones simplemente van y vienen. Parece que vienen de la nada, no van a ninguna parte, y no nos tienen el mismo control que antes. En particular, llegamos a saber que no tenemos que reaccionar ante ellos.

Sin embargo, a muchos de nosotros nos resulta difícil relacionarnos con una forma de experimentar la vida en la que todo es a la vez tan vívido y tan efímero. Una parte de nosotros necesita  algo a lo que aferrarse, un ancla, incluso si todo lo que hacemos es hacer que esta experiencia sea algo especial, darle un nombre y convertirla en algo. Entonces al menos tenemos una dirección, sino una meta, para orientarnos.

Ahora entramos en una situación de zanahoria y burro. Damos un paso hacia la zanahoria y ese movimiento nos inicia en un camino. Tomamos más medidas, pero la zanahoria todavía está fuera de nuestro alcance. Seguimos dando pasos. Desarrollamos fuerza, resistencia y habilidades; aprendemos métodos y habilidades, pero la zanahoria todavía está frente a nosotros, y parece que no estamos más cerca que cuando comenzamos. A veces pensamos que si entendiéramos mejor el objetivo, si entendiéramos este concepto que nosotros mismos hemos inventado, podríamos alcanzar nuestro objetivo. Sin embargo, cuanto más tratamos de entenderlo, más nos vinculamos con los conceptos. Frustrados, confundidos y exhaustos, perdemos completamente el contacto con lo que es natural. Nos volvemos más y más desesperados y más y más reactivos.

Es difícil dejar ir las palabras y los conceptos. Es difícil dejar de lado las ideas. Cuando tratamos conscientemente de dejar ir una idea, nos aprisiona. Por ejemplo, podría decirte: "No pienses en un elefante". Ahora, ¿cómo te deshaces del elefante?
En este contexto, entonces, ¿cómo practicamos una perspectiva en la que no hay nada a lo que aferrarnos sin quedar atrapados por nuestras propias palabras e ideas?

Todo se reduce a esto: tan pronto como reconozco que estoy ocupado en pensar, ya he regresado ( Presencia)Ahora todo lo que necesito hacer es descansar allí. Algunas personas encuentran que hacer una pausa para respirar ayuda a romper el impulso del tren del pensamiento. Otros encuentran que concentrarse en la respiración es más una interrupción. El punto clave es solo reconocer y descansar.

De la misma manera, tan pronto como reconozco que me estoy explicando o describiendo lo que estoy experimentando, descanso.

Cuando me doy cuenta de que estoy esperando, temiendo o temiendo, regreso y descanso.

Si creo que veo, entiendo, siento o sé algo, regreso y descanso.

Cada vez que me doy cuenta de que estoy aburrido, eufórico, deprimido o inundado de sentimientos de bienestar, regreso y descanso.

Y si descubro que me pregunto a dónde va todo esto, regreso y descanso.

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Ken McLeod es un maestro, traductor y autor que ha dedicado su vida a penetrar y dilucidar los misterios del budismo tibetano. En 1990, estableció Unfettered Mind, una organización sin fines de lucro que proporciona un lugar para aquellos cuyo camino se encuentra fuera de las intuiciones y tradiciones establecidas. Se puede acceder libremente a un archivo completo de las enseñanzas de McLeod en formatos escritos y de audio en el sitio web de Mente libre en www.unfetteredmind.org.

https://www.innerdirections.org/perception-happens/

 

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Despertarse del sueño -  Steve Taylor

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Traducido con Amor desde...https://www.healyourlife.com/

 

Desde el punto de vista de la conciencia ordinaria, la separación parece ser una parte básica de la condición humana. La mayoría de las personas se experimentan a sí mismas como egos atrapados dentro de su propio espacio mental, observando un mundo que parece estar "allá afuera", al otro lado de sus cabezas.

Pero no importa qué tan lejos nos separemos, en cierto sentido, nunca es más que superficial. No importa cuán fuerte se vuelva el ego, nunca es más que una construcción.

Todos experimentamos momentos en que la separación se desvanece temporalmente y volvemos a formar parte de la unidad. Esto es a lo que me refiero como 'experiencias de despertar'. Con frecuencia ocurren cuando caminamos entre entornos naturales, cuando bailamos o corremos, durante o después del sexo, escuchando o tocando música. En estas situaciones, el parloteo normal del ego, que es su combustible habitual, manteniéndolo como una estructura, se vuelve silencioso y conduce a que sus límites se desdibujen. La separación se disuelve y estamos a flote en el océano del Ser nuevamente, inmersos en la gloriosa esencia y vitalidad del mundo.

De manera reveladora, en estos momentos siempre hay un cambio de identidad. Sentimos que nos hemos convertido en otra persona, un yo más profundo y más firme que parece más auténticamente Yo. El ego-yo con el que nos identificamos antes parece un impostor, un tramposo limitado y superficial que de alguna manera nos engañó haciéndonos creer que era nuestra identidad.  

También hay muchos casos de pérdida extrema o agitación intensa, cuando todos los componentes básicos del ego, sus roles y apegos, se rompen. Una persona puede ser diagnosticada con cáncer y decirle que solo le quedan unos meses de vida; un alcohólico puede tocar “fondo " y estar a punto de suicidarse; una persona puede quedar gravemente discapacitada por lesión o enfermedad; o pueden sufrir el trauma del duelo, la depresión, la destrucción de esperanzas y creencias, etc. En la mayoría de los casos, estas formas de pérdida simplemente traen tristeza y sufrimiento. Pero para una minoría de individuos, pueden desencadenar un despertar espiritual. Con todos sus andamios rotos, el yo normal se disuelve y nuestro yo más profundo y verdadero emerge en su lugar, como una mariposa de una oruga. La persona se siente renacida

En todas estas experiencias, hay una sensación de "volver a casa", volver a nuestra unidad original, la armonía de la cual, tanto como individuo como especie, nos "alejamos". Siempre estuvo allí, siempre está aquí. Es solo que nuestro ser separado nos engañó al pensar que estábamos dormidos.

 

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El Dr. Steve Taylor es autor de varios libros de éxito sobre psicología y espiritualidad, y es catedrático de psicología por la Universidad Metropolitana de Leeds. Durante los últimos tres años ha sido incluido en la lista de las "100 personas vivas espiritualmente más influyentes" (este año en el n. 31) de la revista Mente, Cuerpo, Espíritu. Sus libros incluyen Waking From SleepThe FallOut of the DarknessBack to Sanity, y su último libro The Meaning. Sus libros han sido publicados en 16 idiomas, incluyendo holandés, coreano, ruso, español, italiano, francés, japonés, polaco y español.

https://www.healyourlife.com/waking-from-sleep

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El Servicio de InterSer es gratuito.

Sin embargo debo sustentarla monetariamente cada mes, por lo que he resuelto aceptar las donaciones que sean hechas con Amor y gratitud...aunque el monto sea mínimo. Sus corazones lo decidirán

QUE LAS BENDICIONES FLUYAN EN SUS VIDAS!!!

 

LO NUEVO...Mayo...2020

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Abrazando tu sombra –William Bloom 

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Jorge Lomar...Sesión sobre Un Curso de Milagros

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LA INDUSTRIA DEL ESPÍRITU - Jordi Soler en El Pais

6292671?profile=RESIZE_180x180Efecto placebo, efecto nocebo- Dr. Karmelo Bizkarra

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Cómo hacerte amigo de la Ansiedad- Jeff Foster

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No somos nadie - Anam Thubten

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QUIET STORMS (Tormentas Tranquilas)...un Álbum de Michael Hoppe

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InterSer y Vosotros

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Cómo hacer frente con éxito a una crisis utilizando la rendición - Amrita Madhusudan

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Cómo hacer frente al virus del miedo-  Sara Fabian

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Bendiciones…sobran – Tahíta

3749119142?profile=RESIZE_180x180Video...Jorge Lomar - Práctica y experiencia de Un Curso de Milagros

6292677?profile=RESIZE_180x180DESPERTAR INTERNO

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Y en medio del Caos...tú - Isabel Moreno

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La importancia de practicar la atención plena - Jakeb Brock

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Vivir en el momento y ser espiritual son lo mismo - Jacob Liberman

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El peligro de apegarse a la falta de apego - Philip Goldberg  

3079622769?profile=RESIZE_180x180El coronavirus y un mensaje urgente

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El servicio como Respuesta - Tahíta

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El maestro perfecto que siempre está con nosotros- Pema Chödron

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La Atención Liberadora - Consuelo Martín

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El Desarrollo como respuesta interna - Antonio Blay

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El deseo sagrado de existir - Anam Thubten

Aceptación desde el Mindfulness- soltar, dejar ir...

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EL PRIMER PASO HACIA EL PERDÓN ES ESTAR ATENTO A TUS SENTIMIENTOS

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Ecuanimidad (upekkhā) y la Puerta de la Gran Compasión

 

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La Alegría Gozosa (Mudita)

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Amor incondicional y Compasión...Metta y Karuna

4754752455?profile=RESIZE_180x180Nueva de Creencias

3367033960?profile=RESIZE_180x180Joanna Macy sobre el gran despertar que necesita el planeta - Melvin McLeod y Joanna Macy

14034693?profile=RESIZE_180x180Video...El arte de saber alimentarte - Dr. Karmelo Bizkarra

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14034693?profile=RESIZE_180x180Para estimular la curación hay que comer color y tener en cuenta las energias sutiles

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