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LA ESTACIÓN Y LOS TRENES - Yolande Duran

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Hay una metáfora que ayuda a ver con más claridad lo que somos en realidad y lo que no somos.

Esta unidad, esta conciencia que está aquí sin hacer ningún esfuerzo, que es también inamovible, que no cambia ni evoluciona, la podríamos comparar con una estación de trenes. Los pensamientos, las emociones, todo lo que se mueve en nosotros y fuera de nosotros, serían los trenes. Pasamos una gran parte de nuestra vida creyéndonos que somos esos trenes, cargando a menudo a cuestas el equipaje, sin ni siquiera dejarlo en el portaequipaje. Nos subimos a ellos y padecemos el sufrimiento que implica estar identificado con los mismos.

El hecho de reconocer que somos la estación, el hecho de reconocer que somos el Silencio, el hecho de ver que somos este espacio ilimitado, nos permite también reconocernos en él, ver que nunca se mueve y que sólo por un tiempo habíamos olvidado lo que éramos, tomándonos por los trenes que vienen y van.  Este error hace parte de la vida. Llega el momento en el que no hay lugar para la equivocación: somos este espacio como el de una estación, desde donde se ven los trenes pasar, simplemente. Y esto se hace posible cuando uno ha tomado conciencia del ser que es, de su naturaleza absolutamente inmóvil, de su paz constante. Mientras que la naturaleza de todo lo que es movimiento (los trenes, los pensamientos, las emociones, etc.) es como su nombre indica, moverse; pensar, creer, actuar son también del orden del movimiento. Cuando uno conoce bien la naturaleza de lo que creía ser y la naturaleza de lo que es verdaderamente, deja de haber conflicto.

Somos esta mirada lúcida, neutra, transparente, por lo tanto, sólo el hecho de darnos cuenta que nos hemos tomado por el tren, nos vuelve a poner en nuestro lugar.

Y ser fiel a si mismo es osar ser esta conciencia pura. Esto no quiere decir que uno no vaya a cuidarse del vaivén de los pensamientos, pero dentro de una claridad que va por delante.

Nuestra verdadera naturaleza es ver y estar presentes a todo aquello que se nos presenta en la vida. Esta mirada única, esta presencia, es lo que hace que todo el resto quede absolutamente libre.

Esta estación, esta conciencia que somos, es una meditación natural. En cambio, podemos comparar a los trenes con la meditación activa e incluye como ya hemos dicho todo lo que es movimiento, como la mente, el cuerpo, la persona, el yo soy, etc. Mientras imaginamos ser la mente, olvidamos que somos la estación que está aquí constantemente sin moverse y que lo que hace es mirar cómo pasan los trenes por ella. Todos vemos en algunos momentos que no somos los trenes, que somos la estación. Lo sabemos. Sólo hay que osar serlo constantemente. Y esto no quiere decir que haya que serlo más, sino más bien tomar conciencia de ello para reconocer que es así. A partir de este reconocimiento se va expresando a su manera una enseñanza silenciosa, puesto que atrevernos a ser lo que somos abre una puerta invisible que permite que nos hagamos conscientes del hecho que esta capacidad de pensar que todos tenemos no es lo que somos: está aquí más bien al servicio de lo que somos profundamente. Y no al contrario. Es importante saber que la mente no sabe estar en el momento presente, que tampoco hay en ella capacidad para ver lo que somos de verdad. La mente sólo puede ver el pasado y el futuro. En los momentos de apertura, en los que uno deja de identificarse con sus pensamientos, se puede vivir lo que uno es frente a ese instante presente.

En lo que se refiere al conocimiento de uno mismo no hay cincuenta soluciones: o bien somos lo que realmente somos, del todo, o bien somos los trenes yendo de un lugar a otro sin parar. Sólo hay estas dos posibilidades: ¿somos la estación o somos los trenes? En verdad, todos somos la estación, pero a pesar nuestro cometemos el error de identificarnos con los trenes. La identificación hace que haya un constante vaivén entre lo que uno es de manera natural y lo que aparece y desaparece, es decir todo lo que creemos ser.

Conocerse a sí mismo es reconocer con la suficiente fuerza que somos la estación para no seguir en este vaivén. Las dudas que a veces tenemos son porque olvidamos lo que somos en realidad. Basta con verlo para poder percibirse de nuevo como estación hasta el día donde no queden dudas y dejemos de olvidar cuál es nuestra verdadera naturaleza.

Yolande Duran.

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Yolande Durán Serrano, nació en Moraleja, Cáceres (España), en 1963. Con tres años se mudó a Francia acompañada de su familia, tenía una carrera prometedora como agente inmobiliario y agente FIFA en Ginebra, pero la abandonó desde su despertar espontáneo. Yolande ha viajado por diversos países para compartir con "buscadores", cuyo máximo deseo es llegar a conocerse a sí mismos, la transmisión del silencio infinito y el valor espiritual de la atención de cada uno. Durán, es coautora de El silencio sana, y su segundo libro, Enamorada del Silencio, ha sido elaborado junto a Chantale Rémus.

Hace una década, en 2003, dos meses antes de la muerte de su hijo único, ignorando la existencia de cualquier dimensión espiritual, Yolande vivió una experiencia indescriptible. A través de un despertar claro y espontáneo se sintió conectada a su verdadera naturaleza en un instante eterno: "Entonces ya no hay esta voz que juzga, te condena, te somete, te cansa. Ya no hay este sufrimiento, estos pensamientos que te impiden existir". El sujeto se confunde con el objeto: hay un giro, un despertar a la conciencia impersonal y a sus perfumes: paz, luz y amor.

Este estado (este no-estado) se manifestó a través de un silencio intenso, un vacío, una plenitud al mismo tiempo tan extraordinaria y tan simple que, durante mucho tiempo, Yolande no tuvo palabras que decir. Dejándose poco a poco guiar y enseñar por este silencio, sintió cada vez más el goce de compartir esta manera de estar en el mundo, impregnada de ligereza y simplicidad. Ella ofrece su testimonio de esta liberación interior espontánea, impactada por la realidad última de sí misma y de todo, que es "la última sanación, ya que te sana de la idea de ser una persona".

¿De qué silencio se trata? El que se percibe cuando el pensamiento yo, el pensamiento que se piensa a sí mismo automáticamente, que comenta constantemente, que sueña el futuro y el pasado, se detiene. Es el silencio que se percibe cuando el pensamiento que vocifera, que se queja, que dramatiza la tristeza o la ira, se apaga.

 

https://yolandeduran.com/la-estacion-y-los-trenes/

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DEL HACER ADICTIVO AL HACER INSPIRADO - Dora Gil

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Conectar con nuestro ser no supone dejar de actuar en el mundo. Se trata, simplemente, de permitir que nuestros actos surjan de otra fuente, nuestra esencia más auténtica.

Como ya hemos tenido ocasión de observar, el mismo mecanismo mental del pequeño yo es adictivo. Busca constantemente escaparse de las sensaciones y emociones que no quiere sentir. No se da cuenta de que son generadas simplemente por sus propios pensamientos.

Al no permitirse la experiencia de acoger lo que siente y descubrir de qué pensamientos erróneos procede, emprende acciones que le permitan evitarlo de mil maneras. Hace cosas, como decíamos, para alejarse de su sentir presente. Sus actos surgen de una consciencia empequeñecida que no admite vivenciar las emociones resultantes de su forma restringida de pensar. Ahí estamos y, aunque no nos damos cuenta, nuestro actuar cotidiano se convierte en una búsqueda de todo lo que pueda calmar nuestro malestar o prevenirlo.

Si nos preguntáramos antes de cualquier acción o decisión: ¿Para qué es esto?, descubriríamos que, en casi todo lo que emprendemos, lo que queremos conseguir es algo muy personal. Esperamos que las personas, los encuentros, los trabajos, las posesiones, la comida, las distracciones, las sustancias, incluso el pensar, nos ofrezcan un alivio a nuestro malestar o que nos produzcan la sensación de ser más de lo que creemos ser. Es decir, provienen de un yo empequeñecido que cree poder encontrar en esas actividades o relaciones lo que cree no tener o evitar a través de ellas lo que no quiere sentir.

Dicho de otro modo, el actuar del pequeño yo es un modo de eludir la realidad, el presente, que no sabe sostener. Por eso es un hacer adictivo, basado en reacciones automáticas de búsqueda, huida, evitación, lucha, ocultación... El hacer al que nos referíamos hasta ahora en este libro.

Sin embargo, esos objetos de nuestra búsqueda adictiva no poseen la capacidad de llenar nuestra profunda necesidad: descubrir nuestra amplitud y descansar en ella. Sólo pueden calmar momentáneamente la inquietud que sentimos al estar fuera de nuestro verdadero lugar. Nuestro auténtico espacio interno es ilimitado, pleno y abundante. Renunciar a vivir ahí y confundirnos con una consciencia empequeñecida de carencia es lo que nos hace sufrir.

La experiencia que se deriva de esa confusión es siempre la misma: frustración, decepción, depresión, culpa y malestar. Indicios claros de que ese actuar no se origina en nuestra esencia profunda y serena, sino que proviene de un lugar falso e inestable: el pequeño personaje buscador con el que nos hemos identificado y reducido.

Así vamos moviéndonos por la vida. La insatisfacción de fondo que experimentamos no es ni más ni menos que el efecto de estar viviendo desde un lugar que no nos corresponde.

Y como hemos podido ver, esta experiencia no hace sino intensificar y confirmar el sistema de pensamiento erróneo del que proviene.

Pasamos mucho tiempo tratando de perfeccionar nuestras situaciones y acontecimientos, queriendo controlarlos en su forma, según las coordenadas de nuestra pequeña mente. No nos damos cuenta de que lo que vemos, las experiencias que ahora tenemos, son sólo el efecto de nuestro condicionamiento del pasado, de nuestros modos de pensar limitantes. Centrarnos en nuestras circunstancias actuales no nos permite avanzar hacia lo que anhelamos de verdad. Sin embargo, es lo que solemos hacer: utilizar las situaciones, sucesos, pensamientos y emociones que aparecen en nuestra vida como excusa para no seguir abriéndonos a un camino mayor, a la expansión que realmente anhelamos.

Constantemente justificamos nuestro estancamiento o la no consecución de nuestros deseos más profundos con argumentos como: “Si no fuera porque tal circunstancia me lo impide” o “Cuando haya conseguido tal o cual cosa... entonces podré centrarme en lo que deseo de verdad”. Sin embargo, todo funciona de un modo muy diferente en la realidad.

Precisamente porque creemos en esas condiciones limitantes y nos quedamos dando vueltas en torno a ellas, tratando de arreglarlas o soportarlas, es por lo que nos cerramos a una vida más amplia, más expandida, a la realización de nuestra felicidad.

Las circunstancias son usadas por nuestro sistema de pensamiento como una justificación de su filosofía de carencia. Como demostración de que no podemos ir más allá. Pero no es verdad. No podemos seguir creyéndonos esta falacia o estamos abocados a continuar dando vueltas en los mismos círculos viciosos del estancamiento y la escasez.

Es necesario comprender profundamente que el mundo físico que nos muestran los sentidos es sólo el efecto del pasado, no la causa de nada. La causa, el origen de nuestra felicidad, es la Vida que nos vive y que quiere expresarse a través nuestro ahora. Por eso, como hemos ido viendo en estas páginas, mantener la conexión con ella es la esencia de toda realización y la base de nuestra felicidad, pues sabemos que desde esa sintonía con la existencia todo se ordena con total perfección. Nuestras emociones se procesan y las creencias de las que derivaban son comprendidas y descartadas como limitantes. Sin este contacto y aceptación profunda de nuestros sentimientos, nos separamos de la energía viva que los sustenta, y ésta se queda bloqueada. Nos cerramos así a la fuente de creatividad extraordinaria que encierran y que se libera cuando nuestro mundo emocional es comprendido y procesado, no rechazado.

En mi experiencia, los momentos de mayor conexión con mi dolor emocional, con mis zonas de sombra anteriormente rechazadas, han sido la fuente de un gran flujo creativo, de una poderosa inspiración. Aparentemente, es contradictorio. Sin embargo, respirar y permitir desde el silencio lo que no había sido aceptado nos reconcilia con un manantial poderoso de energía sin nombre, que queda disponible para la creación. Nos pone en contacto con la quietud profunda del ser, fuente primigenia de todo movimiento.

Entonces nos abrimos a un modo de ser completamente distinto. No es que dejemos de hacer cosas, no terminan nuestras relaciones, no dejamos de trabajar, y mucho menos de crear... Lo que sucede es que todo eso brota de una fuente diferente. Surgen las ideas inspiradas, aparecen las nuevas áreas a explorar que nos entusiasman sin que ello sea un modo de rellenar huecos emocionales. Las cultivamos por el simple placer de expresarnos y expandirnos.

No hay formas predeterminadas que nos expresen. Podemos sorprendernos instante a instante de cómo se va modulando la energía a través nuestro. Aprendemos a escuchar las intuiciones felices que nuestro ser interno nos va susurrando en forma de anhelos. Éstos tienden hacia una vida más expandida, más amplia. A través de ellos, la existencia se revela así misma en su grandeza infinita.

Empezamos a movernos intuitivamente, por inspiración. Nos sentimos libres y se desencadena la creatividad verdadera. Ya no nos guía la huida, la lucha, la evitación, la represión de nuestros sentimientos a la hora de actuar. Nos sentimos impulsados por una pasión profunda que, al entrar en contacto con nuestra energía vital, se ha despertado.

Ahora todo se convierte en un modo de expresar nuestro ser más auténtico. Lo que antes había estado al servicio de un yo empequeñecido que quería agrandarse artificialmente a través de todo aquello con lo que entraba en contacto, ahora cambia de propósito naturalmente.

Somos total creatividad que se expresa por sí misma sin esfuerzo si nos mantenemos conectados con su fuente. Así entramos naturalmente en una dimensión más profunda de nuestra consciencia. Y en ella, nos sentimos expandidos y reconocemos lo que somos.

Las cosas empiezan a suceder de un modo sincrónico, como respondiendo a una íntima inteligencia que se despliega naturalmente, sin tensión. A esto lo seguimos llamando no hacer, aunque muchas veces nos vemos envueltos en un estado de actividad intensa. Pero no hay un forzado intento personal, sino un fluir con la existencia. Es el hacer creativo, la más genuina expresión de lo que somos, que no conlleva en sí ningún esfuerzo. A veces toma un cariz milagroso: nos vemos realizando o consiguiendo cosas con una extrema facilidad, inconcebibles desde la percepción del pequeño yo.

Desde la perspectiva de nuestro ser profundo, en cambio, podemos hacer cualquier cosa que anhelemos realmente, ya que en nuestra amplitud, todo nos pertenece. No es que atraigamos algo ajeno a nosotros a base de tesón y empeño, utilizando todo tipo de técnicas y procesos. Podemos creer en ello, eso sí, y es posible que lo veamos funcionar por momentos. Pero, en realidad, no hay nada ahí afuera que atraer. Lo que sucede es que estamos moviéndonos en un nivel de consciencia diferente, en el que nos sentimos unidos a todo y todo forma parte de nosotros, es nuestro.

A través de nuestros deseos inspirados, esa totalidad que es la vida puede explorarse a sí misma en todas sus posibilidades.


Extraído del libro "Del hacer al ser", Editorial Sirio.

Capítulo 9: "Vivir desde el corazón"

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https://www.doragil.com/post/del-hacer-adictivo-al-hacer-inspirado

 

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EL AMOR AL DESNUDO - Matt Licata

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“¿Y si el amor no hace que te sientas seguro?

¿Y si nunca tuvo la intención de darte seguridad?

¿Qué pasa si no importa cuántas percepciones profundas tengas,

cuántas experiencias de despertar increíblemente poderosas acumules

o cuán convencido estés de que lo tienes todo junto,

de que siempre estarás en riesgo de que el ser amado llegue y te lo demuestre?

¿cuán vulnerable tu realmente eres?

Y para revelarte de una vez por todas

que tu vulnerabilidad no es una debilidad

o una parte de ti que necesita ser trascendida,

sino que es el regalo que tienes para ofrecer a este mundo.

¿Qué pasa si el amor ha llegado furioso a tu vida,

en todas sus formas y expresiones,

no para ofrecer seguridad y fundamento,

sino para revelar tu integridad?

El amor nunca te pedirá que renuncies a tu vulnerabilidad,

que cuentes historias de un despertar en el que seguirás siendo inmune a la angustia,

o que sueñes fantasías de resolución, seguridad y tierra.

El amor quiere que te desnudes.

Para que estés dispuesto a desmoronarte.

Morir y renacer una y otra vez.

Cuando estés desnudo, de todos tus conceptos espirituales,

el amor te mostrará lo que eres.

Cuando lo conocido se desmorona, todo lo que queda es tu corazón ardiente.

No hay nada más vivo que eso. No hay nada más sagrado que eso.

Anhelas la libertad. Estás ardiendo por dentro. Te estás volviendo un tonto por amor.

Tan pronto como la tristeza haya desaparecido,

la desesperación haya disminuido,

el miedo haya pasado,

dices: Entonces seré libre, entonces conoceré el amor,

luego abriré mi corazón por completo. Entonces me despertaré.

Pero amigo, esta libertad está aquí.

Está en el centro de tu dolor, si tan solo lo tocas.

Está saliendo de tu tristeza, bañando este mundo con la esencia de tu corazón.

Está encerrada dentro de tu miedo,

escondido en tu rabia y desbordado en tu soledad.

El amor está en todas partes y viene por ti.

¿Lo verás incluso en los lugares más inesperados?

Mientras tengas un cuerpo, corres el riesgo de sufrir una angustia.

Al despertar, prepárate para sentir más, no menos.

El amor nunca te pedirá que trasciendas esta forma humana  para acercarse.

Quítale la ropa.

Ve la belleza y la magnificencia que ha tomado en la forma.

en todo lugar de este o cualquier universo.

 

  Matt Licata

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LA VIDA ES EL MAESTRO - Barry Long

marisel@reflexiones.com: El maestro llevaba muchos años predicando que la  vida no era más que ilusión....

 

Esotéricamente se puede decir que la vida sólo consiste en enseñar y aprender, lo cual tiene lugar principalmente de modo inconsciente, y que, a todos, no sólo a los que son ‘avanzados’ o tienen una conciencia religiosa, se les brinda un maestro o una enseñanza en cada etapa de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. En otras palabras, el maestro es la vida misma.

¿Cómo funciona esta enseñanza omnipresente y cómo se manifiesta en forma de circunstancias? Esotéricamente, toda cosa viva atrae hacia sí aquello que es esencial para su propia supervivencia física y crecimiento. Por ejemplo, la vida vegetal atrae agua, y aunque haya plantas individuales que se vean privadas del agua por una sequía o por otras circunstancias, la vida vegetal como un todo sobrevive y prospera por la simple razón de que llueve. La vida vegetal y el agua se atraen y sostienen mutuamente su existencia. Lo mismo ocurre con el espíritu. El grado de desarrollo de la conciencia de una persona determina el tipo de ‘enseñanza-sustento’ que necesita y atrae.

La necesidad espiritual o consciente de cada uno se manifiesta en forma de intereses y entusiasmos individuales. Seguimos nuestros intereses y nos ocupamos de ellos. Cuando nos encontramos con personas que pueden darnos una nueva perspectiva acerca de nuestros temas preferidos, decimos que es ‘interesante’. Y ellas a su vez recurren a nosotros cuando estamos en condiciones de ayudarlos o alentarlos. Obtenemos inmensa satisfacción de recibir y dar de esta manera. Todos los días, en el nivel común de conversación con amigos, familiares, compañeros de trabajo y hasta con extraños, estamos continuamente intercambiando información y cambiando de roles: como maestro y como estudiante.

Sólo podemos ayudar o escuchar realmente cuando estamos interesados. Entonces nuestros intereses nos impulsan hacia aquellos que nos necesitan y hacia aquellos a quienes necesitamos. Todos estamos aprendiendo. Todos estamos enseñando. Cada uno es a su manera un gurú.

¿Cuál es la verdad del interés y el entusiasmo? Cada interés individual es un deseo, primero de absorber y digerir un tema; y segundo, de irradiar ese conocimiento hacia fuera, a otros, enriquecido por nuestro particular entendimiento y experiencia del asunto. Hablamos de nuestros intereses y los compartimos. Otra vez alternamos incesantemente entre ser el maestro y el aprendiz.

Entonces, ¿cuál es la necesidad de que haya guías espirituales o un maestro espiritual? Como ya habrás notado para el momento, no es suficiente con tener interés por la verdad. El interés o el entusiasmo por la verdad podrán llevarte a investigar en ti mismo, pero no producen auto-conocimiento. Las discusiones interminables hasta altas horas de la noche acerca de Dios, la verdad o el universo sólo producen opiniones, más y más avenidas para seguir explorando, más y más caminos que te apartan de la simple e íntima verdad que nunca se puede expresar de esa manera. Sólo quien no tiene interés en el mundo, quien está desapegado de él, puede mostrarte el camino.

La vida funciona de manera tal que cuando llegas a estar más interesado por la verdad que por el mundo, eres atraído hacia el maestro o la enseñanza que necesitas. Entonces la enseñanza inconsciente de la vida se convierte en la vida espiritual consciente.

¿Cómo ocurre que el maestro llega cuando estás listo? Cualquiera sea el grado de auto-conocimiento que poseas, ése es tu centro de gravedad – el poder de atracción de tu nivel de conciencia particular. Irradia y emite ondas abstractas de un valor positivo particular. Estas atraen a una fuerza correspondiente y polarizante, en la forma del maestro o la enseñanza que necesitas.


Barry Long

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BARRY LONG (1926-2003) fue un maestro espiritual australiano y autor de libros sobre meditación, auto-conocimiento y la naturaleza espiritual del hombre y del universo.

© The Barry Long Trust

Un extracto del libro de Barry Long The Way In.

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LA TRAMPA DE LA ILUMINACIÓN - Stephen Levine

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A veces estamos tan ocupados meditando que no podemos ver la verdad. Estamos tan llenos de buenas estrategias, de maneras de captar la Luz, que obstruimos nuestra sabiduría natural con todas nuestras acciones.

La iluminación es sinónimo de la capacidad de estar simplemente presentes, de estar en este momento sin apegarnos a ningún otro sitio, con toda nuestra vida aquí mismo y ahora mismo.

Nos sentamos para meditar durante una hora, pero ¿qué parte de esa hora nos limitamos a permanecer sentados? ¿Cuánto tiempo pasamos en pensar en la manera de sentarnos, en vez de sentarnos simplemente? ¿Qué parte de ese tiempo estamos perdidos en la mente que piensa.

 Ser capaces de estar simplemente sentados, o simplemente de ser, suele ser muy difícil. La mayor parte de nuestra vida nos han estado estimulando para estar en otra parte, usando planes y estrategias.

 Tal vez tengamos que librarnos de todos los medios eficaces y de todas las respuestas a nuestras preguntas si queremos seguir con nuestro trabajo.

 Los medios eficaces no van a aclararnos nada, como tampoco lo hará pensar que alguien o que algo externo a nosotros vaya a hacerlo, porque nos daremos cuenta que lo que estamos buscando está ya aquí.

 Incluso la mente errante, si la observamos sin desear que cambie, es la clave de una gran sabiduría porque es exactamente quienes  somos en ese momento. No necesitamos ser nadie más.

 Cuando experimentamos el momento, conocemos la verdad, y esa verdad es aplicable y útil en ese momento. Pero no nos aferremos a ella porque esa verdad es la verdad de ese momento. En otro momento podría ser un obstáculo. Igualmente también los métodos son verdades de un momento, herramientas para usar y tirar. Los métodos pueden ser medios para ir más allá del condicionamiento o pueden convertirse simplemente en una carga adicional. Los métodos son como una espina que se usa para quitar otra espina. Cuando se extrae la primera espina de la carne, hay que tirar las dos espinas juntas. Todos los métodos, todas las respuestas profundas, son reflejos del momento que hay que mirar y abandonar.

 Podemos mantener un compromiso con una sola práctica sin mostrar rigidez ni tener prejuicios. Confiando en el sentido interno de lo que necesitamos, podemos mantener una relación profunda con la fuente que buscamos.

 La confianza en la naturaleza búddhica, en el corazón de Cristo, en la esencia de cualquier linaje que sigamos, nos permite incluso equivocarnos a veces. Nuestra adicción a "tener razón " siempre es un gran obstáculo para la verdad. Nos mantiene alejados de ese tipo de apertura que proviene de la confianza en nuestra sabiduría natural.

 El maestro zen Suzuki Roshi hablaba de la "iluminación previa a la iluminación" que es el estado de la mente en el que hay atención, cuando no estamos interesados en que las cosas sean de una determinada manera distinta a lo que son. Se trata de ver simplemente el momento presente, con paciencia y una visión clara.

 Cuando usamos algún método para ayudarnos, muchas veces pensamos en el concepto de una mente iluminada o no iluminada. Y así, continuamos separados de nuestra globalidad, seguimos sin estar en el momento presente.

 La iluminación no es la iluminación. La iluminación es una palabra.

 Una de las causas que nos separa de lo que podría ser la iluminación son nuestras ansias de lo que imaginamos que es la iluminación. La iluminación puede convertirse en nuestra mayor causa de sufrimiento, porque es nuestro mayor anhelo. En nuestro mayor anhelo por "estar en otra parte", está nuestro mayor vacío.

 La iluminación es la libertad, la idea de la iluminación es una cárcel.

 La verdad existe en el momento. Si estamos en cualquier otra parte buscando algo, fuera de “ese” momento, estamos encarcelados.

 Yo pensaba antes que las experiencias intensas eran una indicación de haber conseguido algo. Tenía una experiencia nueva y poco después tenía otra visión, y pensaba "¡Oh!, realmente voy avanzando, ¡cada vez estoy más cerca!", y después había una experiencia vaga y después una experiencia intensa...y,( cada vez la misma idea), " Oh, aquí está!"... Y después estaba el "mundo de la sabiduría insuperable", y, luego el "ningún tipo de yo, en ninguna parte", y después otra experiencia, y otra, y yo decía, "bueno, ¡ ya, no puede estar demasiado lejos"!...

 Y cada vez más experiencias. Después, empecé a darme cuenta de que lo que pensaba era que habría unas cuantas docenas de experiencias, y que ya estaba todo terminado; una realización pura veinticuatro horas al día.

 Pero resulta que hay cientos y cientos de lo que llamamos "experiencias intensas" Y no son más que experiencias...

 Un amigo cuyo maestro de meditación había hablado mucho de él en la India, por varias experiencias extraordinarias que había tenido, regresó a su país. Poco después de regresar fue a visitar a un célebre maestro del Zen coreano. El maestro Zen le preguntó cómo iba su práctica. Con cierto orgullo mi amigo le habló de sus visiones extraordinarias y de sus experiencias y de la profundidad de ciertos momentos de su meditación. El maestro coreano miró despistadamente por la habitación hizo una pausa y le preguntó: " ¿y donde están esas experiencias ahora?”

 El valor de las experiencias profundas es la purificación. La penetración en lo que es, lo que ocurre en el momento. Pero aferrarse a cualquier experiencia como una consecución o como una verdad capturada aparta la atención de la realidad del momento siguiente.

 Entonces, ¿cómo podemos trabajar hacia la iluminación sin aferrarnos al deseo?

 Desgraciadamente, en inglés usamos la palabra "deseo" para definir dos actitudes mentales muy distintas.

 Existe el "deseo" que busca la iluminación, tal vez en pos de la satisfacción de una vida más fácil, y existe el "deseo" de que todos los seres estén libres del sufrimiento, de que el mundo tenga paz. Puede existir el deseo de la purificación, que es esencialmente una "motivación" hacia la plenitud. Es un abrir las manos, es estar dispuesto a recibir, antes que un deseo de ser el primero de nuestro bloque de pisos en haber atrapado la sabiduría universal.

 El deseo de libertad, cuando nos empuja a ir hacia nuestro estado natural, es un gran júbilo. El deseo de ser libres de las cosas tal como son es un gran sufrimiento.

 Nadie que desee estar iluminado estará nunca iluminado, porque aquello de lo que nos liberamos con la iluminación es de querer estar iluminados. Desear la iluminación es como el ego deseando estar presente en su propio funeral.

 El yo imaginado, al tratar de poseer la iluminación, .no se da cuenta de que está cometiendo suicidio, porque es la destrucción de este "yo" separado lo que permite la experiencia de nuestra naturaleza universal.

 Es un despertar gradual, pero, aun sabiéndolo, podemos a veces ver cómo nuestro condicionamiento desaparece en un momento de gran paz o de clara visión, muy parecido al pez que salta del agua para coger un insecto.

 Podemos decirnos, no busques experiencias intensas porque sabemos que no son sino parte del espectáculo transitorio, pero sin embargo a veces nos fijamos en la mente condicionada que quiere ser algo distinto a lo que es. Pero no es más que este apego, este constante convertirse, lo que hace que la mente parezca no estar iluminada.

 Cuando no hay ningún apego en ningún punto, ya está; esa es la mente original, la esencia de la mente original, la esencia de la mente. Ya es pura. Ya es luminosa. Cuando experimentamos eso durante una milésima de segundo, el mundo se detiene y podemos desapegarnos de cualquier necesidad de estar en ninguna parte excepto en la perfección del momento.

 Todos sabemos más de lo que creemos saber. La sabiduría es más accesible para nosotros de lo que nos damos cuenta. No confiamos en nuestra visión porque creemos que no estamos iluminados. Un amigo mío decía "sal a la calle y finge estar iluminado. Si sigues actuando así, lo estarás. Pues bueno, ¿por qué no?".

 En lugar de eso, fingimos no estar iluminados. Pero "no iluminados" e "iluminados" no son más que ideas.

 Cuando observamos la mente, vemos lo débil que es el pensamiento, porque el movimiento del pensamiento consiste sobre todo en palabras. Pero a un nivel más profundo hay un movimiento de la mente que puede experimentarse cuando ya no nos basamos en palabras, cuando no nos limitamos a experimentar.

 A ese nivel experimentamos una urgencia que podríamos llamar casi "una añoranza de Dios", un anhelo estático de regresar a Casa, de volver al origen, de ser completos.

 Este es el infinito incondicionamiento que está más allá de la mente, el ser puro e indiferenciado.

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Stephen Levine (17 de julio de 1937 - 17 de enero de 2016) fue un poeta, autor y maestro estadounidense mejor conocido por su trabajo sobre la muerte y el morir. Es uno de una generación de maestros pioneros que, junto con Jack Kornfield, Joseph Goldstein  y Sharon Salzberg, han hecho que las enseñanzas del budismo estén más ampliamente disponibles para los estudiantes en Occidente. 

 (Extracto del libro “A Gradual Awakening”, .Cap. 14 )

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¿QUÉ LE DAS AL AÑO NUEVO? - Dora Gil

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A veces queremos, en momentos como los del inicio del año, que sucedan cosas nuevas en nuestra vida. Formulamos intenciones, elaboramos peticiones, damos rienda a nuestros deseos y nos proponemos cambios por los que apostamos con nuestra mejor voluntad. Nos ponemos manos a la obra convencidos de que, con un poco de esfuerzo, vamos a soltar de un plumazo la pesadez de lo conocido.

Es posible que nuestras peticiones de Año Nuevo sean ahora más espirituales o sutiles. Quizás ya nos hayamos dado cuenta de que las cosas o consecuciones materiales no nos llenan y nos propongamos cambiar nuestros patrones, ensayar nuevas actitudes, ser conscientes, vivir en el presente, estar llenos de alegría, no enfadarnos, no cultivar pensamientos de temor, mantener la calma, abrirnos a la abundancia...

 Y, sin embargo, puede que pronto empecemos a decepcionarnos... las cosas no parecen reflejar en seguida nuestras ansiadas expectativas. Henos aquí, ya el primer día del año, repitiendo historias que no creíamos que volverían a darse, inmersos en actitudes que pensábamos que desaparecerían, intentando ser amables sin conseguirlo, sintiendo ansiedad en las mismas situaciones... y peleándonos con nosotros mismos quizás por haber "fallado" de nuevo, tratando de corregirnos ante la frustración de seguir experimentando lo que ya no queremos.

 ¿No será que, aunque hayamos cambiado los objetos que deseamos por otros más espirituales nos seguimos moviendo en la misma perspectiva?

 Quizás, inmersos en la inercia de pedirle cosas al universo, a la vida, al año nuevo... aún no se nos ha ocurrido plantearnos... ¿Y yo, qué le doy a la vida, al año nuevo? Y más concretamente: ¿Qué le doy a este instante, siempre nuevo, el único en el que estoy viviendo?

 Quizás sea ya tiempo de comprender que los verdaderos cambios que anhelamos no tienen que ver con las cosas que pasan (incluyendo en ellas lo que pensamos, sentimos, hacemos o decimos).

 Desde nuestra vieja perspectiva condicionada, pedir es lo que sabemos, ya que hay un implícita sensación de carencia que nos mueve a buscar llenarnos como sea, esforzándonos por ello. Queremos que pasen cosas o que dejen de pasar otras, para sentirnos contentos, realizados o llenos.

 Pero... ¿y si lo realmente nuevo fuera ofrecer a lo que pasa una nueva perspectiva, la del cielo? Sí, esa que le ofrece al sol a cada momento: total presencia, amor, aceptación. Incluso darles a esos frustrantes intentos de cambiarnos por dentro, lo que en realidad necesitan: el amor de sabernos completos, de no depender de que las "cosas" cambien. Estas son hijas de un condicionamiento que no siempre sabemos ni podemos controlar con nuestros voluntariosos intentos.

 El miedo, la frustración, el desconsuelo, el vacío, el desamor, la soledad o la tristeza, la torpeza de nuestros intentos, el dolor de no conseguirlo... no están pidiendo más esfuerzo, no están pidiendo corrección ni censura. Quizás sólo esperan una nueva respuesta, una nueva mirada, quizás sólo anhelan Amor.

 No el amor meloso de la sentimentalidad aprendida, sino Amor radical, una nueva perspectiva. Un SÍ total a la vida, sea cual sea la forma que tome. Presencia incondicional, que abraza con ternura cada instante, incluyendo nuestros "fallidos intentos". Ese Amor es lo que somos y no depende de ninguna modificación ni consecución en el mundo de la forma para darse en abundancia. Cada momento es una oportunidad para derramarse, secando con su calidez la lágrimas de la impotencia, suavizando y envolviendo la dureza de la mente que exige cambios en las formas sin nunca cuestionarse a sí misma.

 Ese Amor no juzga: contempla los juicios en su insubstancialidad, dejando que se muevan como hijos de una vieja mentalidad.

 ¡Qué alivio, quitarnos de encima el peso de tener que conseguir que las situaciones o experiencias cambien para sentirnos plenos! ¡Qué descaso, poder permitirnos que las cosas sigan aún moviéndose como lo hacen sin tener que regañarnos ni regañarle al mundo por ello! O, si el regaño sucede, ofrecerle también a él el abrazo que necesita sin saberlo...

 Quizás sea ya el momento de dejar de pedir que sucedan cosas en el Año Nuevo y decidirnos a darle a todo lo que sucede una nueva respuesta, la que está esperando desde el inicio de los tiempos. La respuesta que, precisamente, no requiere tiempo y que siempre estuvo disponible en nuestro corazón: AMOR, no separación, abrazo, espacio, intimidad en nuestros adentros... el poderoso cambio de perspectiva que aguardaba en silencio.

 

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LA TEMIDA SOLEDAD- Dora Gil

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¡Cuántas decisiones y movimientos cotidianos tienen que ver con evitar o paliar eso que llamamos soledad! En nuestra cultura se tiende a creer que estar solo es estar sin otros seres humanos al lado. Nuestras pequeñas mentes asumen que tal situación es algo indeseable, lanzándose a la búsqueda de compañía, aunque sea virtualmente, a través de las redes sociales.

Se asocia la experiencia de soledad con toda una cadena de pensamientos y connotaciones de desamor, abandono, rechazo... que, claro, generan mucha tristeza, dolor, impotencia, temor o depresión.

Si lo miramos bien... ¿Es realmente la soledad la causa de esos estados emocionales? ¿No provienen estos más bien de todos los significados que adherimos al hecho de no estar físicamente acompañados? ¿No es esto lo que realmente tememos cuando evitamos la soledad? Para mí es importante acercarnos a esta cuestión, tan teñida de confusión y mirar más profundo.

Para empezar, ¿es la soledad la ausencia de seres humanos alrededor? Todos hemos constatado que esa sensación de aislamiento que relacionamos con estar solos puede darse también en medio de una multitud o incluso rodeados de seres que nos son familiares y queridos. Y también hemos comprobado que, sin ninguna compañía, podemos sentirnos profundamente unidos a la vida y en paz.

La conexión con la existencia es nuestro estado natural. Somos esa vida, que no se puede encerrar en cuerpos aislados de la totalidad. Es, precisamente el pensar en términos de separación lo que nos sumerge en la ilusión de ser entes separados, aislados unos de otros y

necesitados de cercanía física para superar ese supuesto aislamiento en el que nuestros pensamientos nos encierran.

Esa experiencia interna de aislamiento es lo que llamamos soledad, una desconexión que es ilusoria y artificial, ya que la unidad absoluta es la base de la realidad. Por eso la vivimos con dolor y buscamos paliativos en el mundo. Sin embargo, lo que percibimos en él son objetos, entes separados, que no pueden más que aliviar superficialmente un anhelo mucho más profundo: la unidad con la vida que somos, la consciencia de totalidad.

Nos sentimos solos cuando nos olvidamos de nuestra amplitud, de ese campo vivo y poderoso de consciencia que somos, más allá de nuestra apariencia. Cuando nos recluimos en pensamientos solitarios, privados, concernientes a un supuesto yo aislado del mundo y víctima de él, se bloquea la comunicación natural con la existencia. Nos encerramos en una nube diminuta en la que damos vueltas, perdiendo de vista la radiante amplitud del sol que somos.

Puedes observarlo, no me creas. Estés o no en compañía de otros seres humanos, cuando te sientes solo... ¿qué pensamientos estás albergando? Y cuando te sientes conectado, rodeado o no de otras personas ¿no es verdad que tus pensamientos, si los tienes, te hablan de expansión, de aprecio, de amor

Sentirnos aislados no es algo que dependa de la presencia de otros seres humanos alrededor ni de ninguna condición externa. Seamos responsables. Es mucho más simple y accesible reconocer en cada instante: ¿Con qué me estoy identificando? ¿Qué estoy alimentando mentalmente? ¿Estoy usando mis pensamientos para separarme? Y si así es... ¿Estoy dispuesta a soltar todo aislamiento mental y sumergirme en la realidad, el océano acogedor de la vida, cuya base es la unidad?

 

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Dora Gil

 

https://www.doragil.com/post/la-temida-soledad

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EL MIEDO A LA MUERTE  -Luis de Santiago

 

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(En los primeros días de la pandemia)

Hablamos el otro día de las opciones que teníamos en cada momento de nuestra vida, y os decía que en mi experiencia solamente hay dos opciones. Una es luchar en contra de lo que te está pasando. La otra es simplemente quedarte tranquilo, tratar de aprender de la situación y aceptarla. En la primera de las opciones luchas, lo pasas mal, no aprendes, y al no aprender estás pidiendo al universo que te vuelva a colocar en la misma situación. Lo que os aconsejo es que aceptéis lo que haya, porque el universo os ama a todos. Aunque la mente te diga que el universo te está colocando en una situación difícil o en una situación mala, lo que el universo te da, cuando lo ves en retrospectiva, te das cuenta que fue muy importante y que aprendiste mucho con eso. Es muy importante tener esto claro, porque si no la misma situación se va a repetir una y otra y otra vez. Como ser humano, como animal que vive en este planeta, si lo que queremos es que esto que está pasando termine lo antes posible para volver a hacer lo mismo que estábamos haciendo antes, no hemos aprendido nada. Si usamos esto que está sucediendo para aprender, para darnos cuenta, para abrirnos, esto nunca más va a suceder, hemos aprendido nuestra lección y no tenemos que repetirla.

El miedo a la muerte es una sensación muy fuerte, es el miedo más grande que hay. Es más, el miedo a la muerte es el único miedo que hay, todos los demás miedos son parte del miedo a la muerte. Todos esos pequeños miedos que sentimos en nuestra vida diaria, en el fondo, son miedo a la muerte. Aprovechad este momento en que el universo nos pone la muerte tan claramente delante de nosotros, es una gran oportunidad para verlo, para ver lo que está pasando.

Os dije que iba a compartir mi experiencia, así que os voy a contar una historia que me pasó a mí, una situación por la que pasé. Estaba volando en un avión desde Miami a Caracas, no me acuerdo que tipo de avión era pero sé que tenía dos motores. Media hora antes de llegar al aeropuerto de Maiquetía en Caracas, uno de los motores se paró y el avión empezó a inclinarse hacia un lado. Por supuesto, el motor que funcionaba tiraba para arriba y el motor que no funcionaba tiraba para abajo, y el piloto estaba todo el tiempo tratando de nivelar el avión y de encender el motor que se había parado. Lo trató varias veces, y al ver que no podía, en vez de aterrizar en el aeropuerto de Caracas dio media vuelta, y se echó tres horas más hacia Miami. El capitán nos lo comentó por los altavoces, de manera muy tranquila, pero yo sabía que la situación era difícil. Al ver que el piloto prefería volar a Miami y no tratar de aterrizar en un aeropuerto bastante primitivo como era el de Maiquetía en Caracas, me di cuenta que la situación era muy grave, casi todo el mundo en el avión se dio cuenta. La gente empezó a llorar, a gemir, a agarrar el asiento como si fuera el salvavidas. Y de repente yo me dije que tal vez, si en vez de hacer lo mismo que he hecho siempre, que es tratar de evitarlo, tratar de hacer lo que hacemos todos cuando sentimos miedo, que es volverlo a meter por donde vino ¿qué pasa si le doy permiso para que se abra, para que me haga sentir todo lo que quiere hacerme sentir? Y esas tres horas de vuelta, contando que en cualquier momento no íbamos a llegar a Miami, fue una gran experiencia para mí. Cuando llegué ya no había miedo, había desaparecido. Me di cuenta que el miedo era como mis pensamientos, como las sensaciones que nos pone ahí la mente. Si no luchamos en contra de eso, sino que simplemente lo observamos, desaparece. Y el miedo a la muerte desapareció. Eso fue una experiencia que me marcó, porque desde entonces sigo pasando por las mismas situaciones que pasaba antes, pero en ningún momento he vuelto a sentir miedo.

Aprovechad esta situación porque si no la aprovecháis se va a repetir, el miedo va a volver, y el miedo no es agradable. El miedo es lo que nos mantiene en constante lucha, lo que no nos deja disfrutar de estos pequeños momentos que se presentan en esto que llamamos vida. Aceptemos que este cuerpo va a desaparecer, va a morir irremediablemente, por mucho que luchemos, por mucho que tratemos de avanzar en la ciencia y congelemos los cuerpos para después tratar de revivirlos. Al final este cuerpo va a desaparecer, y con él va a desaparecer la mente. Por eso la mente no quiere que el cuerpo se muera, quiere que trates todo el tiempo de mantener el cuerpo con vida, que dediques tu tiempo en este mundo a mantenerlo con vida, porque manteniéndolo con vida, mantienes a la mente activa. La mente sabe que si no hay cuerpo ella desaparece.

La mente nos hace creer que nuestra función en este mundo es mantenernos con vida de cualquier forma, pero esa no es la función de nuestro paso por esto que llamamos mundo. La función de nuestro paso por el mundo es poder llegar al momento en que el cuerpo deje de funcionar, en paz, tranquilos, aceptando. Y así nunca mas vamos a tener que repetir la experiencia.

Aprovechad esta oportunidad única. Lo podemos ver como una tragedia, pero todo tiene su yin y su yang. Si quieres verlo como una tragedia y sufrir, es tu escogencia, pero puedes usarlo como todo lo contrario, como un momento en que puedes ver a la mente trabajando, en que puedes mirar al miedo a los ojos y decirle “no te voy a sentir nunca más”. Sobre todo cuando llegas con vida al final de la experiencia y con una lección muy bien aprendida, como me pasó a mí con ese vuelo a Caracas. Salí ganando por los dos lados. Y así, siendo pacientes, estando abiertos, aprendamos de esto que está pasando, experimentemos con las sensaciones que nos plantea la mente. Daros cuenta que todo es mentira, que todo son ideas y sensaciones que nos crea la mente, que no son reales. Enfrentémosla, diciendo: “a ver qué pasa si dejo de hacer lo que he hecho toda mi vida y hago todo lo contrario, me quedo tranquilo y acepto”. La mayoría vais a llegar al final de la experiencia con vuestra vida y sin el miedo, ganando por los dos lados.

Luis de Santiago

Satsang en La Coruña, 12 de Abril 2020.

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 Luis de Santiago es un maestro advaita discípulo de Robert Adams. Luis viaja por el mundo dando Satsang e intensivos de Atma Vichara. Su perfecto dominio del Ingles y el Castellano lo lleva frecuentemente por Irlanda, Inglaterra, Estados Unidos, latinoamerica y especialmente por España donde nació y reside actualmente. Su experiencia profesional como comunicador (Teatro, cine y publicidad) hace que destaque por su claridad y sentido del humor.

 

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¿TE SIENTES CULPABLE?- Dora Gil

 

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La culpa ha sido una constante y pesada carga en mi vida. Un peso incomprensible del que he querido siempre librarme por medio del esfuerzo. Y, sin embargo, todo ese afán por redimirme de mis fallos y de mi supuesta inadecuación, nunca ha dado resultado. Más bien, al contrario: más lo intentaba, más razones seguían surgiendo para acusarme y castigarme de nuevo, instándome a intensificar mis esfuerzos por salir del pozo de la insuficiencia.

 Esforzarnos por evitar la culpa se convierte a veces casi en un modo de vivir. Tan desagradable nos resulta esa experiencia que haríamos cualquier cosa por no sentirla. Ponemos todo de nuestra parte sí, pero... "Inténtalo, pero no lo consigas nunca", es el lema del ego. Y la culpa es una de sus herramientas básicas para mantenemos en un nivel de consciencia disminuido y miserable, alejándonos de nuestra radiante realidad.

 En realidad, ahora lo veo con una claridad liberadora, eso que llamamos culpa es un sentimiento más profundo que necesitamos comprender y abrazar. Separarnos de lo que somos, olvidarnos de nuestro verdadero ser, abdicar de nuestra naturaleza infinita y luminosa negando nuestra realidad ilimitada, no puede por menos que generar dolor, sensaciones abruptas y sombrías en nuestro sentir. Todas ellas están relacionadas con una extraña sensación de fallarnos a nosotros mismos, con una especie de traición a lo que somos que sigue activa en nuestra inconsciencia. De ahí surge ese malestar congénito que llamamos culpa. Alejados del Hogar, no sabemos cómo explicarla.

Absorbida nuestra mente por un sistema de pensamiento que no conoce la profunda esencia del ser, elabora explicaciones y justificaciones para esa sensación de culpa basadas en lo que ella conoce: el mundo de la forma. Entonces, proyecta en las acciones que hemos realizado, en las palabras que se han dicho, en los objetivos o ideales que no hemos alcanzado, en las torpes experiencias que hemos tenido, la culpa de nuestro sentir. Y, claro, al asumir estas explicaciones, nos lanzamos a castigar y corregir lo sucedido, creyendo que así evitaremos sentirnos culpables. Propósitos de enmienda, planes de mejora se precipitan constantemente tratando de aligerar la pesada carga por la que nos culpamos.

 Y, sin embargo, como decía Albert Einstein... "Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de consciencia en que se creó".

 Efectivamente, la culpa no es algo que pueda explicarse ni resolverse en el nivel de la mente separada, ya que es nuestra identificación con ella la que nos ha hecho olvidar nuestra verdadera naturaleza y sentir, por tanto, ese pesar que arrastramos mientras sobrevivimos en un mundo que no es nuestro hogar.

 Cuando nos decidimos a descansar en el Corazón, entregándonos profundamente a lo que somos, estamos recurriendo a lo único que es necesario para que la culpa se esfume como la nube de humo que es. Desde ahí podemos contemplar esa absurda comedia de proyecciones y justificaciones que nos disminuye y nos mantiene ensombrecidos desde tiempos inmemoriales, una loca pesadilla que ya no se sostiene.

 Es fácil, mucho más fácil de lo que la mente egoica nos plantea. Sólo recuperando la unidad con nuestro ser, aceptando nuestra poderosa esencia y dedicando nuestra vida a ella, la culpa se revela inexistente y deja de tener fundamento.

Un sólo problema (creernos separados), una única solución: volver al amor, a la unidad que nunca ha dejado de sostenernos.

 Hoy te invito, me invito, a descansar en la inocencia del Ser, ese que no juzga ni condena, que sólo abraza, ilumina y llena todo de calidez.

 

https://www.doragil.com/post/te-sientes-culpable?

 

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Totalmente despierto y completamente humano - Amoda Maa

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Traducido con Amor desde...https://www.scienceandnonduality.com

 

Hoy está surgiendo una nueva conversación en la espiritualidad. Lo que era relevante hace miles de años no lo es hoy. La gente hace nuevas preguntas que desafían la visión tradicional del camino espiritual como un alejamiento de la actividad mundana. La gente quiere saber qué significa despertar en medio de la vida cotidiana:

¿Podemos despertar del sueño de la separación cuando la relación nos dispara? 

¿Qué pasa con el sexo al despertar? 

¿Existe una relación iluminada? 

¿Importa la salud física y el bienestar al despertar?

 ¿Son el trabajo y la espiritualidad incompatibles?

 ¿Cómo vivimos desinteresadamente en el mundo moderno?

 ¿Muere el ego y cómo podemos funcionar en el mundo sin un ego?

 ¿Cómo pueden el dinero y la espiritualidad ser amigos? 

Y así. Este es un territorio inexplorado.

A medida que damos pasos hacia esta exploración, lo que está surgiendo es una relación completamente nueva con la vida que da a luz a un ser humano completo, uno que está completamente despierto y completamente humano. Estar completamente despierto es estar vacío de identificación con la forma, dejar de prestar lealtad a la historia de "mí", conocerse a sí mismo como un silencio indiviso y permitir que este silencio emane a través de usted como la luz invisible de la conciencia ilimitada. Ser completamente humano es abrazar al 100% la dulzura agridulce de la experiencia terrenal y rendirse de todo corazón a las olas de la vida a medida que fluyen dentro de ti y a través de ti, para permitir que la vida rompa tu corazón de par en par para que la compasión se convierta en la base de tu ser. , y dejar de intentar evitar o trascender cualquier cosa para “ser espiritual”. Estar completamente despierto y completamente humano es conocer la vacuidad como plenitud,

Quizás hayas tocado esta paradoja en momentos de indecible quietud en medio de la turbulencia de la vida, o cuando la resistencia a lo insoportable se desvanece por completo. Es el inexplicable reconocimiento de la no-dualidad dentro de la dualidad, la broma cósmica máxima que resuena en todo el universo como "la paz que sobrepasa todo entendimiento". Cuando esta risa incondicional aterriza en tu vientre, la búsqueda espiritual termina. Simplemente te conviertes en un amante de lo que es.

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Amoda Maa es maestra espiritual y autora.  Sus enseñanzas están libres de religión y tradición, y  brinda una comprensión profunda del viaje humano. Amoda Maa es la autora de Radical Awakening and Embodied Enlightenment. 

https://www.scienceandnonduality.com/article/fully-awake-and-fully-human

 

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Integrando la sombra en el despertar - Amoda Maa

 

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Traducido con Amor desde...https://www.scienceandnonduality.com

El esfuerzo por el logro espiritual al tiempo que se excluye la dimensión personal de la vida, a menudo es un gran error en el camino de la indagación espiritual. Ignorar las contracciones psicológicas no resueltas es un peligro que con frecuencia se pasa por  - alto en el proceso del despertar.

Por supuesto, para algunos, el despertar ocurre espontáneamente incluso cuando no se han enfrentado las contracciones psicológicas. Podemos llamar a esto "gracia" y puede haber una sensación de ser "bendecido". Pero no necesariamente hace que desaparezcan los problemas personales. Principalmente la vida continúa en la misma rutina, y esto está bien si hay una profunda aceptación de este hecho y no se espera que cambie alguna expresión particular de lo que se experimenta como "mi vida". Sin embargo, lo que sucede con demasiada frecuencia es que se niega algún bloqueo interno. Y esto evita una entrega más profunda que es parte de la maduración del despertar a medida que se incorpora en la vida cotidiana.

Al repudiar las partes de nosotros mismos que creemos que son inaceptables o no están iluminadas, son arrojadas al saco de las sombras. Y cuando estas fuerzas internas inconscientes permanecen sin ser reconocidas o no examinadas, inevitablemente toman posesión de la paz prístina del estado despierto incondicionado y causan estragos en nuestro entorno interno y externo, revelándose a menudo de manera distorsionada y catastrófica. El colapso mental y emocional es un síntoma de esto, al igual que las luchas de poder, las relaciones sexuales inapropiadas e incluso abusivas, y la codicia oculta o la corrupción que sale a la superficie en muchas comunidades espirituales. Estas fuerzas inconscientes no son necesariamente malévolas, pero se vuelven problemáticas porque han sido apartadas por mucho tiempo. Y dado que cada energía anhela volver a casa, ser amada, ser abrazada, llama a la puerta, y si no es vista realmente en la luz de la verdad, la derriba.

Si no ha habido una apertura honesta a todas las contracciones psicológicas, la división interna continuará incluso si nos hemos despertado. Esto es especialmente así en la etapa inicial del despertar, cuando el ego oscurece y se apropia fácilmente de las energías suprimidas. Si esta identificación sutil con el estado despierto permanece oculta, la plena integración del despertar en la vida cotidiana, a medida que desciende de la mente al corazón y al cuerpo, se ve obstaculizada. Incluso el Buda tuvo que sentarse debajo del árbol Bodhi, inmóvil, mientras que Mara, el Señor de la Oscuridad, lo tentó con deseos y lo atormentó con miedos antes de que la iluminación se convirtiera en su realidad viva. E incluso Jesús tuvo que encontrarse con sus demonios en el desierto antes de poder permanecer permanentemente en la luz del verdadero despertar espiritual.

La incorporación del despertar requiere una curación de la división interna y esto es más probable que ocurra si las contracciones cuerpo-mente se ven y se disuelven por completo. Aquí, el trabajo psicológico puede ser un gran apoyo. El despertar no tiene que ver con la superación personal; tiene que ver con la investigación inteligente de dinámicas internas ocultas que de otro modo podrían permanecer inaccesibles. Y si bien el despertar puede ocurrir en cualquier momento, no necesariamente corrige las cosas en el reino humano ni cura ninguna herida que pueda mantenerse dentro del subconsciente. Parece ser necesario integrar la sombra, especialmente en la psique occidental. Donde existe una cultura dominante de disfunción y abuso que solidifica la creencia en el yo herido y las historias de victimización creadas por la mente, todavía existe un papel constructivo para la terapia ―cuando se basa en la conciencia― que puede facilitar el encuentro de sentimientos dolorosos que son habitualmente evitados. La ansiedad, la depresión, los traumas y las adicciones pueden ser invitados al lugar de encuentro de la psicología y la espiritualidad no-dual. Aquí, hay un permitir suave de todas las energías mientras se señala el espacio incondicionado de la conciencia en todas partes. Cuando el trauma o la supresión emocional son profundos, los bloqueos energéticos a menudo pueden liberarse más fácilmente a través del trabajo corporal dentro del mismo contexto de la conciencia. En el cuenco del amor, sin esperar ningún resultado particular, hay un desarrollo natural de la conciencia (awareness) despierta y una estabilización de la consciencia (consciousness) despierta.

La mayoría de las personas esperan que el despertar haga que todo el dolor desaparezca. Pero la sabiduría y la humildad para permitir apoyo donde se necesita apoyo, incluso después del despertar, es un gran apoyo en sí mismo. Esto es especialmente así cuando la personalidad y el sentido del yo reaparecen dentro de la consciencia despierta, y puede resultar en una decepción o confusión, y aún más si hay un trauma no resuelto o patrones adictivos y no se ha realizado ningún trabajo interno previo. Cuanto más claro es el recipiente, en otras palabras, cuanto más transparente es el vehículo de la personalidad, menos probable es que las densas contracciones energéticas se unan al reingresar a la realidad terrenal tridimensional.

Ya sea que el apoyo se presente en la forma de terapia, o de continuación de la práctica meditativa, o del reflejo de la conciencia incondicionada de un maestro espiritual o de una conversación sincera con un amigo, el factor importante es la voluntad de recibir con ternura todo lo que continúa revelándose, sentarse y regar el suelo y esperar, como un jardinero sabio, mientras el capullo del despertar se convierte en una flor.

Es la capacidad de estar completamente con lo que es, permitir que el ser mismo infunda los espacios más oscuros de adentro hacia afuera, lo que crea la totalidad auténtica que es un sello distintivo del despertar completo. El despertar no niega el pasado, la historia de nuestras vidas, los recuerdos, las decepciones, las angustias, los remordimientos e incluso lo que parecen experiencias de vidas pasadas. Todo esto puede ser aceptado en la conciencia del momento presente para que el pasado y el futuro se vean en el eterno ahora. Y en este profundo abrazo de lo que está aquí ahora, se nos da la oportunidad de ver que la luz es la naturaleza de la oscuridad.

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Amoda Maa es una autora y maestra espiritual contemporánea. Para más información sobre Amoda y su enseñanza: www.amodamaa.com

 

https://www.scienceandnonduality.com/article/integrating-the-shadow-in-awakening

 

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LA LIBERTAD DE SER UNO MISMO -  Emma Vázquez

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La Vida es aquello que sucede mientras ríes. Y mientras lloras. Y mientras ni ríes ni lloras. Muchos nos hemos pasado la mitad de nuestra vida queriendo arreglar lo que no dependía de nosotros. A nuestra madre, a nuestro padre, a nuestras amistades, a nuestra pareja, a la sociedad, a la Tierra, al Mundo, al Universo…

Hasta que escuchamos por ahí que no era lo de Fuera lo que teníamos que mejorar, sino lo de Dentro. A nosotros mismos. Y muchos, de nuevo, volvimos a emprender un viaje para intentar arreglar, de nuevo…, lo que tampoco depende de nosotros.

Y cuando digo arreglarse no me refiero a cuidarse. Me refiero a pretender ser lo que no eres porque la Biblia, un Curso, un Libro, un Gurú, la sociedad, una religión, una espiritualidad o un supuesto Maestro… te dicen cómo tienes que ser para Ser como Dios manda.

¿Cómo vas a ser y sentirte libre si no eres ni te sientes libre (por esas creencias) para ser tú mismo?

La Perfección del Ser (la mejor versión de uno mismo) no es que todos seamos, pensemos y sintamos de una determinada manera. Es que cada uno sea, piense y siente tal y como lo hace de Verdad. Sin fustigarse cada vez que siente miedo o se cabree o se sienta vulnerable o se caiga o esté de bajón. Y sin fustigarse por fustigarse.

COMPRENDER que no somos máquinas sino Seres Humanos emocionales y COMPRENDER que nuestros pensamientos y nuestras emociones son lo que son (y no más), que no nos definen, es imprescindible para quitarnos la importancia tan elevada que nos damos. Una importancia que nos lleva a ir en contra nuestro. A rechazarnos. A no amarnos.

No tenemos que ser, sentir, pensar, comportarnos… como las personas que admiramos. Ellas son de una manera y nosotros podemos parecernos o ser totalmente opuestas. Y ni las personas que admiramos o que nos ponen son mejores ni nosotros somos peores que nadie.

Es una cuestión de personalidad. De que cada uno de nosotros tenemos una energía, una manera de sentir la vida, unas preferencias, unos gustos… que no son más que eso.

La Perfección ya ES siempre. En cada Instante. En cada respiración. En cada paso que damos. En cada risa que carcajeamos. En cada lágrima que derramamos. En cada temblor. En cada pasión. En cada silencio, en cada letra y en cada voz.

Tal cosa como la mejor versión no existe. Es una meta que no tiene ningún sentido puesto que en cada momento estamos siendo nuestra mejor versión ya que no podemos estar siendo de otra.

Estos fines futuros que nunca alcanzamos (porque están en el futuro siempre…) te arrebatan esa Libertad que estás buscando. Porque no la puedes encontrar en otro lugar que no sea Aquí y Ahora. En TODO lo que estás Siendo en cada Instante.

Es tu creencia sobre cómo tienes que ser, pensar y sentir la que hace que no te sientas Libre. Es tu juicio, es la interpretación que haces sobre lo que ves en ti y en lo que no es en ti la que provoca tu castigo y tu condena. De ti hacia ti.

Tenemos la manía de separarnos en buenos y en malos, en bonitos y feos, en delgados y gordos, en brillantes y mediocres, en espirituales y terrenales, en carentes y abundantes. Nos dividimos en los que tienen éxito y en los que son unos fracasados. En los que están arriba y los que están abajo. En los que tienen un nivel de Consciencia y en los que no lo tienen.

Y así queremos ser libres, felices y vivir en Paz. Pero, ¿cómo vas a ser libre de esta manera si ya te estás encasillando de una determinada manera de ser, sentir y pensar para ser libre? ¿Si tienes que cumplir unas expectativas, unos objetivos, unos requisitos, unas leyes, unos mandamientos… para entrar en el grupo de los Top Ten Iluminados?

La Libertad del Ser implica un absoluto vacío de cómo tienes que ser o no ser. Cualquier creencia, por muy elevada que creas que sea, sobre “cómo tienes que ser para”, te arrebata de cuajo la verdadera Libertad. Una Libertad que lleva consigo la verdadera Felicidad que nada tiene que ver con la adrenalina del subidón efímero sino con la Paz de Ser quien Eres en cada Instante. Seas como seas. Pienses como pienses. Y te sientas como te sientas.

Cuando COMPRENDES que ya Todo es Perfecto (incluido tú) aunque en apariencia sea todo un caos, un desatino, una mierda y un descontrol… (incluida tú), te liberas de la necesidad de ser otra cosa de la que ya eres.

Si te cabreas está bien. Si te sientes vacía y sola está bien. Si te quedas sin trabajo está bien. Si vas contra corriente está bien. Si te aburres está bien. Si llueve está bien. Si estás triste está bien. Si te engordas está bien. Si te equivocas está bien. Si no gustas está bien. Si te enfermas está bien. Si te mueres está bien. Si te sale espuma por la boca está bien.

Un “está bien” que nada tiene que ver con la frialdad y la distancia emocional. Una frialdad y una distancia emocional que también están bien…

Ya no intentas amarte ni no amarte. Iluminarte ni no iluminarte. Ser positiva o no serlo. Vibrar alto o no vibrarlo. No hay un “intento” de ser, sentir, lo que no estás sintiendo. No hay un “me tengo que arreglar” lo que creo que está roto pues dejas de VER que algo lo está. Y no porque no lo esté, no porque no te duela lo que te duele, sino porque al Ver que la Tormenta es igual de perfecta que el Sol, ya no tienes necesidad de eliminar la Tormenta. Lo cual no significa que no lo vayas a hacer puesto que COMPRENDES que lo que sientes ahora puede ser lo contrario a lo que sientas en el ahora siguiente.

No hay un intento de no intentar. No hay un tengo que ser así o asá o todo lo contrario.

Simplemente, Ves la Vida como Es. Simplemente, te Ves a ti como eres. Como un Todo que no tiene que dejar de ser lo que es para Ser lo que Es.

Simplemente, ERES.

La Libertad de Ser uno mismo nada tiene que ver con ser lo que nos dicen que seamos sino con Ser lo que estamos Siendo. Lo cual no supone ningún esfuerzo ni implica ninguna disciplina ni herramienta ni meditación ni técnica ni proceso ni evolución puesto que Ser lo que Eres ya lo Eres siempre. Hagas lo que hagas. Y dejes de hacer lo que dejes de hacer.

Ya somos libres. Son nuestras creencias espirituales, religiosas y sociales las que no nos permiten Verlo.

Un “no permitir Verlo” que también está bien…

 

Emma Vázquez

Emma Vázquez

Me llamo Emma, nací en Barcelona cuando el sol más calienta, un miércoles del mes de agosto de 1978. Estudié las diplomaturas de Enfermería y Criminología, entre otras muchas formaciones más relacionadas con psicología, salud mental, gestión emocional, duelo y espiritualidad.

Tuve una infancia muy dura a consecuencia del alcoholismo de mi madre que me llevó a forjar una personalidad muy fuerte y, a la vez, muy sensible y vulnerable. A lo largo de mi vida, he pasado por procesos de mucho sufrimiento y oscuridad que me han hecho comprender que la Vida es perfecta tal y como ya es. Que nada es un error, aunque así nos lo parezca. Y que la Paz no depende de las circunstancias externas que nos rodean sino de cómo las miramos. De cómo las etiquetamos. De cómo las juzgamos.

El AMOR es la fuerza más poderosa que existe para sanar nuestras heridas. Si no amamos cada una de nuestras partes, principalmente las que no nos gustan de nosotros mismos, nos pasaremos la vida castigándonos y esforzándonos por ser lo que no somos, con el sufrimiento que ello conlleva.

Nuestro mayor enemigo habita en nuestra mente, en nuestras creencias, en lo que nos han dicho que debemos pensar y no pensar, ser y no ser. Mientras creamos que sentir ciertas emociones o tener ciertos pensamientos no es correcto, no está bien o es un pecado, seguiremos transitando por un camino muy esclavo, repleto de lágrimas y de dolor.

La Libertad no se logra al eliminar las tormentas sino al comprender que también forman parte de la Vida.

Después de haberme pasado muchos años yendo en contra mío, queriendo cambiarme, mejorarme, perfeccionarme a través de decenas de talleres, cursos, técnicas, herramientas, métodos y retiros, un día mi mente “colapsó” y sentí que todo estaba bien, tanto dentro como fuera de mí. Que jamás me fui de Casa. Que nada ni nadie me había abandonado. Que no había ningún lugar al que llegar ni ningún estado que alcanzar. Que todo lo que me sucedía era lo que me tenía que suceder (aunque no me agradara). Que todo lo que experimentaba era lo que tenía que experimentar. Que no había nadie ni nada que me pudiera salvar porque no había nada ni nadie que estuviera en peligro. Que era simplemente una cuestión de RENDICIÓN absoluta ante la Vida, ante lo que soy, y de ASUMIR tanto lo que hemos etiquetado como belleza como lo que hemos etiquetado como fealdad.

Desde entonces, camino Libre de mí misma, sabiendo que SOY mucho más que aquello que me cuento y siento, y abierta a vivir todo lo que la vida me traiga. Desde la más profunda felicidad hasta la más jodida soledad.

Así de simple. Así de sencillo. Así de COMPLETA.

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Despertar - Rafael Redondo Barba

 

Despertar

 

Hay quien utiliza el razonar como narcótico, pero lo cierto es que el ser humano allá en su mas profunda hondura, siente ―más bien padece― un hambre secreta. Su cuerpo, más aún que su mente, presiente un destino distinto del que la conciencia cotidiana le brinda. Hambruna de otra latitud oculta que tan sólo descubre cuando se halla su casa sosegada. Una secreta, aunque muy persistente, voz le interpela como un grito milenario que retumba en su interior; voz sin voz que se aviene a las enseñanzas de los sabios de todos los tiempos y lugares, la que denuncia y proclama que somos peregrinos de una nostalgia: la añoranza de un Origen al que hemos dado las espaldas: nuestra verdadera naturaleza velada por los velos de una conciencia simple, asfixiada, casi atrofiada por los lugares comunes y las programaciones mentales de una civilización narcotizada.

Pero esa nostalgia late fuerte por re-conocer y re-cobrar el paraíso perdido. Re-conocer que nuestra vida posee una profundidad a la que no alcanza la razón más refinada ni el más cumplido silogismo. Ello le impele a una transformación, a veces devenida en crisis que desgraciadamente no comprenden la mayoría de los terapeutas. ¿Quién soy yo? Es la pregunta que la conciencia cotidiana no llega a responder porque, encerrada en afanes vacuos, no comprende, ni entiende, el fondo del existir. Y así, aferrada a un sistema de referencias fabricadas en torno a los genes, familia, educación, relaciones sociales, política y religión, se ha forjado un modo de asegurar su corralito y una patria en medio de un infinito universo que desconoce los puntos cardinales.

Pero ese montaje afecta tanto al yo individual como al colectivo y tanto los sabios como los neurólogos confluyen en afirmar la falsedad de tal montaje. El yo es una ilusión que enmascara la naturaleza humana auténtica.

Nuestra des-gracia radica en habernos identificado con una mente personal y con una conciencia encapsulada en un cuerpo limitado rodeado de lo ilimitado, un yo simple, función, rol y papel a cuyo través se manifiesta la naturaleza auténtica. Es preciso, pues rebasar esos límites; diría más: soltar toda imagen que se sustente en el yo. Tan sólo quien tiene el valor de pulverizar esas fronteras hallará la liberación que añora el ser humano en su más profunda arteria.

Somos más que cuerpo, más que mente y pensamiento, más que sentimientos y deseos. La práctica de la meditación es capaz de disolver esas fronteras hasta alcanzar la conciencia testigo ―el hacedor vacío― que nos faculta para percibirnos como presencia, como Presencia. Eso es el despertar.

"Estas buscando una experiencia: Dios, la Belleza... esto significa que ves lo que estás buscando como un objeto. En ese caso: explora simplemente quién ve. Cuando explores realmente, comprenderás que buscas a quien ve. Es el camino más directo, si es que se puede hablar de camino.

Ten claro que lo que estás buscando nunca puede ser un objeto, porque tú eres lo que estás buscando, así que no podrás verlo ni comprenderlo nunca: solo podrás serlo. Serlo significa que no hay una interpretación, una idea acerca de ello. Estarás libre de conceptos.

Cuando la mente llega a esta situación, se aquieta. Hay una suspensión. Todas las ideas sobre ti, todos tus atributos deben suspenderse.

Entonces te encontrarás en una suerte de desprendimiento. Tú eres ese desprendimiento, esa presencia libre de atributos. De manera que sé eso, completamente en sintonía con ello."

(Jean Klein)
 
 
por Rafael RedondoExtracto de: el esplendor de la nada
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¿QUÉ DESEO DE VERDAD?- Dora Gil


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"Cuando lo único que desees sea amor, no verás nada más"

UCDM

¿Te has dado cuenta de que, cuando deseas algo de verdad lo ves por todos sitios? Ya se trate de alguna cosa que quieres tener como de una persona de la que te acabas de enamorar, vayas donde vayas, encuentras ecos, evocaciones de tu deseo. Mires donde mires, ves esos objetos con más frecuencia o te encuentras con personas que te recuerdan a la que tú amas... todo parece hablarte de tu anhelo y te propulsa hacia él.

Así funciona... Y así podemos comprender que, cuando no estamos en contacto con lo que queremos, lo que sucede es, simplemente, que no lo deseamos aún tanto como creemos. O, más bien, no es lo único que deseamos.

Vayamos a un terreno más profundo... ¿Quién no diría que desea el amor, la paz o la felicidad por encima de todo? "¡Pues claro que sí! Deseo el amor verdadero, lo deseo con todas mis fuerzas. Ya me he cansado de buscar sucedáneos que me dejan frustrado y hundido."

¿De verdad? Mirémoslo de cerca... Vengamos a la simple realidad de este instante. Aquiétate un momento y contempla tu paisaje interno. ¿En qué están involucrados tus pensamientos? ¿Cómo están juzgando esta situación presente, estas personas que te rodean o a ti mismo?

Quizás nos descubramos alimentando juicios subliminares, ya antiguos, que nos hacen percibir lo que hay aquí desde una historia conocida, bajo un relato resabiado que, de tanto repetirlo, damos por hecho. ¿Cómo me siento al mirar así? ¿Unida o separada?

Por otra parte, puede que esté encantada de acercarme a algunas de esas personas o situaciones porque parece que pueden llenarme y deseando alejarme de otras por temor a quedarme vacía. Puede que, ante estas, sienta tensión e incomodidad en mi cuerpo y, sin escuchar ese sufrimiento, me vaya a buscar un paliativo rápido que me permita seguir funcionando... Entre tanto, mientras mis tejidos se contraen y mi respiración se bloquea, es posible que siga creyendo que deseo el amor verdadero, la luz y la paz constantes, vivir en el presente eterno y todas esas cosas... Sí, es un bonito planteamiento, pero no es posible sostenerlo mientras no sea el único, amigos.

Todo este paisaje desoído es nuestra vida y nos llama constantemente a la coherencia. Aquí y ahora podemos contemplar si de verdad anhelamos por encima de todo el amor que decimos desear. La unidad es la naturaleza esencial de la existencia. Vivimos en esa unidad que no delimita, privilegia ni rechaza ningún aspecto de la realidad, ninguna expresión de la vida. Por eso anhelamos realizarla y ese anhelo es auténtico.

En lo profundo lo deseamos. No puede ser de otra manera pues el amor es nuestra esencia y es lo único que mueve los mundos. Pero, confundidos con una persona limitada que se mueve en un mundo de objetos, el amor ha pasado a ser un sucedáneo con el que hemos aprendido a conformarnos, una triste comedia consistente en apegarnos a lo que alivia nuestra sensación de pequeñez y en rechazar lo que consideramos una amenaza para ella.

Si estuviéramos realmente en contacto con ese profundo anhelo, no soportaríamos contemplar esa versión tan disminuida de lo que somos, esa percepción tan reducida de lo que el mundo es. El verdadero amor que somos abraza e ilumina esos torpes intentos de nuestra pequeña mente tratando de encontrar así el amor, pero quiere despertarnos del sueño doloroso que supone seguir invirtiendo en vano.

¿Queremos de verdad el amor? Soltemos todo lo conocido y, con todas nuestras fuerzas, entreguémonos a él. Cada instante es la oportunidad para ello. Éste. Aquí, ahora mismo, se encuentra siempre presente la unidad que es nuestra esencia, ese campo inefable en el que vivimos y nos movemos. Cuando accedemos a aquietarnos soltando esa búsqueda de migajas con las que solemos contentarnos, podemos descansar en él, dedicarnos a él, empaparnos de él, dejar que impregne cada aspecto de nuestro vivir, cada célula, cada espacio, cada relación...

"Déjalo todo", decía Jesús. Es decir, dejemos de vivir a medias, creyendo que queremos la grandeza mientras seguimos invirtiendo en la pequeñez o que anhelamos el amor mientras seguimos nutriendo el temor a perder. Dejemos de buscar en el mundo de la forma lo que no se encuentra ahí. Sin tener que renunciar ni escaparte de nada, pregúntate: ¿Dónde está mi prioridad? Porque si la sostienes, no dejarás de contemplarla, pase lo que pase alrededor.

Sólo se trata de abrir los ojos y querer ver lo que escondían nuestros escarceos con la verdad: la luz que somos, la luz que todo es. Requiere amar tanto la integridad de nuestro ser que ya no queramos nada más. Nada más. Nada más. Nada más.

 

https://www.doragil.com/post/qu%C3%A9-deseo-de-verdad?postId=5fcc92ad763a5800178f410e

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Dios juega al juego del escondite...

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Dios juega al juego del escondite, pretendiendo ser gente separada para que el amor, la aventura y la vuelta a Casa puedan tener lugar.

Esta idea de que todos nosotros estamos divididos en personalidades separadas, es indispensable. Sin ella, el universo se desploma en una deidad unificada y perfecta en el Centro.

Nosotros necesitamos el juego de pretender para tener una historia. Pero es una historia, una ficción. No es verdadero.

La verdad última es que yo soy usted.

Sin embargo, ambas son necesarias. Tenemos que permitir el descenso divino en la particularidad y la individualidad.

Este descenso no es solo un juego humano. Es un juego divino para que el amor entre en el mundo.

Es un juego enormemente costoso y doloroso, pero ¿quién lo tendría de otro modo?

Finalmente, hay solo una Consciencia.

Solo Dios existe, el Yo Soy, el Uno.

Ello es verdadero en ese nivel, pero nosotros no podemos vivir en ese nivel, ni Dios quiere vivir en ese nivel.

Los otros niveles acontecen y son muy preciosos y esenciales para la historia.

En estos niveles, nosotros somos individuos seudoseparados, DANDO CON ELLO AL AMOR UNA OPORTUNIDAD DE FLORECER.

A usted se le ha dado el pequeño yo para cuidarlo como una encarnación única de la Realidad.

Ésta no es una manera de tachar al yo pequeño, sino de DARLE UNA PRECIOSIDAD DIVINA.

 

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Douglas Harding 

Douglas Harding (1909-2007) fue un filósofo y maestro espiritual muy valorado y querido, así como un prolífico escritor, que desarrolló una forma única de despertar a la Fuente, de ver Quién somos realmente. Su enfoque, tan directo y efectivo como práctico y original, va derecho al Corazón, al Núcleo Central del asunto y nos lleva directamente a nuestra Verdadera Naturaleza, a nuestra Divinidad.
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Uso palabras para llevarte al SILENCIO - Robert Adams

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Realmente no hay nada que decir.

Las palabras son superfluas.

La única razón por la que uso palabras es para que puedas detectar el silencio en las palabras.

El silencio es verdad.

No puedes explicar la verdad en palabras.

Las palabras se vuelven sin sentido, redundantes.

La verdad viene a ti por su propia voluntad cuando te preparas a través de una profunda entrega a ti mismo, renunciando a todo apego, renunciando a tu cuerpo, tu mente y todo lo que es importante para ti, al Ser.

Mientras te aferres a algo, la realidad te evadirá.

La realidad solo llega cuando te rindes, cuando renuncias a tu ego, cuando renuncias a tus necesidades, tus deseos, tratando de hacer que algo suceda, deseos, cuando dejas de intentar de auto-realizarte, cuando solo te rindes.

Entonces sucede algo maravilloso. Empiezas a expandirte. No tu cuerpo, sino la conciencia que eres. Te conviertes en una realidad absoluta y omnipresente. Sucede por sí mismo.

 

Robert Adams

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Robert Adams nació el 21 de enero de 1928 en el Bronx (Nueva York), de madre judía y padre católico.

Muy pocos han tenido la fortuna de conocer a Robert Adams y, sin embargo, sus vivencias y enseñanzas se encuentran entre las más elevadas expresiones de liberación espiritual de que tengamos noticia. 

Las enseñanzas de Adams, sencillas, directas, claras y profundas, tienen sus raíces en la tradición Advaita o no-dualidad. Como su guru Ramana, Robert Adams hizo hincapié en la importancia de trascender el "yo" individual mediante el proceso de investigación de sí mismo, para poder percibir y comprender finalmente la realidad del Sí-mismo único que se manifiesta en todo lo que existe. La esencia de su filosofía era: No eres ni tu cuerpo ni el hacedor. Todo es consciencia. Todo esta bien.

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Ama a todos los seres- Papaji

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Esta es tu propia creación,

así que disfruta de ella:

Ama Todas las cosas:

Sé, irradia Amor.

 

Como Amor,

estás sentado

en el Corazón de Todos los Seres,

y ellos en el tuyo.

 

Aquí, desde dentro del Corazón

puedes observarlo todo,

porque todo es proyectado desde aquí.

 

La rosa es Silenciosa y sin embargo

ejerce una atracción,

como los rostros

de aquellos que están en Amor,

que brillan de Hermosura.

 

Si no puedes englobar este Amor,

si no puedes contenerlo en ti,

entonces distribúyelo entre todos,

pues es Inagotable.

Ama a todos los seres, pase lo que pase,

Ama a todos los seres,

El Amor vencerá cualquier batalla.

 

 

Papaji

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Ocho mitos sobre el despertar espiritual - Steve Taylor

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Como los maestros espirituales no están regulados, siempre ha habido un problema con las personas engañadas o explotadoras que se instalan como "gurús" y explotan a los seguidores vulnerables. Pero si tenemos una idea clara de lo que realmente significa estar "despierto", entonces debería ser más fácil identificar a los maestros fraudulentos o engañados.

Así que permítanme resaltar ocho mitos comunes sobre el despertar y luego explicar por qué creo que son falsos.

Nº 1: El despertar es inusual.

Este es uno de los mayores malentendidos sobre el despertar, y que yo mismo solía creer. Cuando comencé mi investigación, me sorprendió lo fácil que era encontrar casos de personas que habían despertado. Y eso sigue siendo cierto. Estoy continuamente sorprendido por la gran cantidad de ejemplos con los que me encuentro ― las personas despiertas que encuentro por casualidad o sincronicidad, y las personas que se ponen en contacto conmigo para decirme que han pasado (o están pasando) por la misma experiencia.

En la mayoría de los casos, son personas que no pertenecen a ninguna de las tradiciones espirituales o saben muy poco sobre ellas. A menudo son personas ordinarias que buscan una comprensión del notable cambio que han experimentado. En consecuencia, estoy seguro de que hay miles de personas más que han experimentado este cambio (en su mayoría debido a una intensa perturbación psicológica) y aún tienen que darle un sentido, o incluso contarle a alguien sobre ello, por temor a ser malinterpretadas.

Nº 2: El despertar es extraordinario.

Las personas que experimentan el despertar a menudo se sorprenden de lo ordinario que parece, de lo natural y fácil que parece. Se siente completamente familiar, incluso si no tenemos ningún recuerdo de haberlo experimentado antes. De hecho, cuando despertamos, es nuestro modo normal de estar "dormido al volante" lo que parece peculiar y antinatural. Este estado de sueño se siente aberrante en su discordia, constricción y visión sombría y limitada de la realidad. Cuando despertamos, tenemos la sensación de regresar a casa al lugar donde deberíamos estar desde el principio.

Nº 3: El despertar nos hace pasivos e inactivos.

¿Las personas despiertas simplemente no se sientan y meditan todo el día, inmersas en su propia dicha? Es cierto que las personas despiertas disfrutan mucho más de ser que de hacer. Sin embargo, aunque pueden pasar mucho más tiempo que otras personas "sin hacer nada", también pueden ser extremadamente activos.

El aumento de la actividad generalmente se expresa a través de la creatividad o el altruismo ― y a veces ambos. Las personas despertadas que son artistas tienden a ser extremadamente prolíficas. Autores despiertos como D.H. Lawrence, Walt Whitman y William Wordsworth escribieron miles de poemas, con una energía creativa casi inagotable. Esta prolífica creatividad es posible porque hay poca interferencia entre la propia mente del artista despierto y la fuente de creatividad trascendente.

También hay muchos ejemplos de personas despiertas que han realizado esfuerzos altruistas con una energía y determinación increíbles. Uno de los mejores ejemplos es Florence Nightingale, quien creó de forma eficaz la enfermería profesional moderna, fundando muchos hospitales y preparando a decenas de miles de enfermeras. Ella también inició muchas otras reformas sociales, revolucionando por completo los planteamientos de la atención médica y la sanidad. Como escritora prolífica también, era famosa por su energía infinita, que se hizo conocida como el "poder Nightingale". Pero lo que menos se sabe de ella es que fue una persona profundamente espiritual que escribió varios libros sobre misticismo cristiano.

Nº 4: El despertar revela que el mundo es una ilusión.

En el despertar, el mundo en realidad se vuelve más real, en parte en el sentido de que se vuelve más tangiblemente real y vivo, más vívido y poderoso ahí, pero también en el sentido de que se infunde con el espíritu. En el despertar, nos damos cuenta de que no hay dualidad, ni materia ni espíritu, ni materia ni mente. Nos damos cuenta de que el mundo físico y el mundo espiritual son uno, sin distinción. El mundo está gloriosamente infundido de espíritu y gloriosamente real.

Nº 5: El despertar revela que el yo es una ilusión.

Una metáfora que se puede usar para describir el proceso del despertar es la de la ola y el océano. En nuestro estado de ensueño, nos vemos como olas individuales, separadas de todo el océano. Pero cuando despertamos, nos damos cuenta de nuestra unidad con el océano, de que somos el océano. Hemos surgido de él y siempre somos parte de él. Sin embargo, esto no significa necesariamente que perdamos nuestra identidad como ola. Podemos tener una identidad como ola al mismo tiempo que formamos parte del océano ― al mismo tiempo que somos el océano. Todavía podemos funcionar como individuos, con cierto grado de autonomía e identidad, al mismo tiempo que somos uno con todo el universo. Se podría decir que el despertar no significa no-yo tanto como nuevo yo.

Nº 6: El despertar ocurre espontáneamente. No puedes hacer un esfuerzo para despertar.

De acuerdo con este punto de vista, las prácticas y caminos espirituales no son efectivos porque seguirlos implica hacer un esfuerzo para despertar y trabajar hacia un objetivo. Después de todo, el esfuerzo es egoico por naturaleza. Quiere decir que si te esfuerzas entonces fortaleces el ego, lo que significa que te aleja más del despertar. Buscar la iluminación es inútil y contraproducente.

Sin embargo, no toda búsqueda espiritual es egoica de esta manera. Hay un impulso mucho más arraigado y orgánico para despertar, que no proviene del ego, sino de la parte más profunda de nuestro ser. Este impulso de crecimiento y expansión nos trasciende por completo como individuos; es un impulso evolutivo que en realidad tiene cientos de millones de años. El impulso que muchos millones de personas sienten para explorar las enseñanzas espirituales y seguir prácticas y caminos espirituales es, en la mayoría de los casos, una expresión del mismo impulso dinámico que ha impulsado a los seres vivos a volverse más complejos y conscientes desde los comienzos de la vida en la Tierra. Es un impulso para expandir e intensificar la consciencia y progresar a un estado más integrado y de mayor funcionamiento, que es exactamente lo que ha estado sucediendo en todas las formas de vida que tenemos ante nosotros durante millones de años a través del proceso de la evolución.

Nº 7: Las personas despiertas viven en un estado continuo de felicidad y alivio, libres de todo sufrimiento y dificultad.

Independientemente de una sensación general de alivio y otros aspectos del bienestar ―como un sentido de apreciación y libertad del aislamiento del ego y el parloteo mental― las personas despiertas generalmente no viven vidas de felicidad perfecta y continua.

Esto es particularmente cierto en las etapas iniciales después del despertar repentino. Esos momentos pueden estar llenos de confusión y perturbación, lo que puede tardar años en resolverse y desvanecerse. Pero incluso después de que el despertar de una persona se haya estabilizado e integrado, aún pueden surgir dificultades. La persona despierta puede no estar completamente libre de conflictos psicológicos. Los rasgos negativos de la personalidad, como la falta de confianza en uno mismo o la tendencia a los celos o la culpa, pueden ser "arrastrados" desde su estado anterior y pueden tardar un tiempo en disiparse. Las personas despiertas aún pueden experimentar cierto grado de "negatividad reactiva", por ejemplo, irritarse con el comportamiento de otras personas, sentirse molestos por problemas familiares o de relaciones, o preocuparse por problemas de salud o financieros. El despertar no erradica automáticamente los rasgos de la personalidad, ni erradica todos los problemas.

"Cierto grado" es el punto importante, por supuesto. Las personas despiertas pueden no estar completamente libres de negatividad, pero ciertamente están más libres de ella. Desde luego es menos probable que se vean afectadas negativamente por acontecimientos externos y son menos propensas a reaccionar habitualmente a las circunstancias de sus vidas.

Nº 8: El despertar es el punto final de nuestro desarrollo. Es la culminación de nuestro desarrollo.

El despertar se representa a veces como el final de nuestro viaje, como un destino y una culminación. Cuando alcanzamos la iluminación, seguramente estamos a salvo en casa, al otro lado del río. Hemos alcanzado un estado de plenitud y seguramente no queda otro lugar donde ir. ¿Por qué querríamos ir a otro lado?

Pero en realidad, el despertar no es el final del viaje sino el comienzo de uno diferente. No es el final del camino sino un cambio a un camino diferente. Las personas despiertas continúan desarrollándose. Continúan encontrando nuevos recursos dentro de sí mismas, descubren nuevos potenciales y energías y desarrollan nuevos aspectos y profundidades de sus relaciones consigo mismas, con otros seres humanos y con el mundo en general.

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Steve Taylor es autor de varios libros sobre psicología y espiritualidad, incluyendo The Fall: The Insanity of Human History and The Dawning of New Era y The Calm Center: Reflections & Meditations for Spiritual Awakening. Durante seis años ha sido incluido en la lista de la revista Mind, Body, Spirit dentro de las "100 personas espirituales más influyentes". Su nuevo libro imprescindible es The Leap: The Psychology of Spiritual Awakening, publicado como una Eckhart Tolle Edition (con un prólogo de Eckhart). Es profesor titular de psicología en la Universidad de Leeds Beckett, Reino Unido.

https://www.nodualidad.info/articulos/ocho-mitos-sobre-el-despertar-espiritual.html

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Estar en Conflicto-

7884659453?profile=RESIZE_584xTraducido con Amor desde...http://nondualityliving.com

 

Estar en conflicto, al parecer, es nuestra condición humana natural. Estamos constantemente presionados en nuestra mente y cuerpo para resolver, decidir, encontrar las respuestas. Respuestas que, cuando finalmente se encuentren, conducirán a una felicidad armónica. Un final, Fin - de - todo - Buscando, un suspiro "¡Ah, eso es!" Y el diablo proverbial está en ese detalle, esa distinción, esa clasificación habitual y “reflexiva” de lo bueno de lo malo, lo deseable de lo indeseable, lo útil de lo inútil.

 

“Este no es un viaje para convertirse en algo. Se trata de no convertirnos en quienes no somos ".

Adyashanti

 

Entonces, está bien, ¿cómo podemos deshacernos de nosotros? ¿Qué debo hacer? Bueno, ya sé la respuesta incluso cuando hago la pregunta: ¡nada! Algo reconoce que no hay nada que pueda "hacer". Que no hay opciones reales aquí, solo algunas preguntas con truco de mano acompañadas seguramente con respuestas insatisfactorias. Entonces, ¿no hay nada que hacer? ¡Pues sí y no!

Es cierto que no hay nada que hacer ni nadie que lo haga. No tenemos voluntad, punto. Pero lo que parece que podemos tener es una buena voluntad. Una voluntad profunda y necesaria para permitir lo que la vida inevitablemente produce de sí misma, a sí misma. Apoyarse en lo que sea que pase, independientemente de nuestras predisposiciones. De esa manera obtenemos lo que queremos y queremos lo que obtenemos. 

¡Por supuesto, todo esto son solo palabras, intentos de mapear el territorio entrando en nuestra bóveda espiritual y extrayendo una antigua gema taoísta! "¡Dejar ir!" dice esa voz interior. ¡La verdad es que no hay James o Janet a quien dejar ir! Y así va, dando vueltas y vueltas en esta rueda del Samsara, de persistencia, insistencia y resistencia.

Entonces, ¿qué estamos dispuestos a dejar que suceda? ¿Estamos dispuestos a vivir en la corriente, no moviéndonos por nuestra propia voluntad, sino moviéndonos? ¿Tenemos alguna opción?

No. Nunca tuve, nunca tendré, ninguna opción. En última instancia, vivimos solo en el fluir de toda la vida. Lo que consideramos permanente se está moviendo permanentemente. Y somos eso. Somos la fiesta movible llamada Vida; la expresión sin elección de la Fuente que incluye mis conceptos de un Yo separado, un cuerpo de resistencia personal, etiquetado individualmente, formado justo en medio de lo que es fluido sin forma. Somos tanto el bebé como el útero que lo nutre. Es decir, somos la expresión dividida de la conciencia indivisa.

Entonces, si bien podemos residir por un tiempo en Conflicto, y según todas las apariencias vivimos en este hábitat mientras respiremos, podemos saber simultáneamente por la conciencia que no solo vivimos allí. Y que, en última instancia, solo hay Uno expresado como Muchos. Que nos quedemos en el Conflicto no es nuestro llamado, y podemos o no tener la gracia de salir en esta vida. En cualquier caso, ningún organismo abandona el conflicto en última instancia tratando de salir. Como todo lo demás, sucede o no.

En lo que a mí respecta, me doy cuenta de que el árbol debe caer de la forma en que se inclina: hacia la libertad. Mientras tanto, quizás haya un cierto tambaleo al borde del abismo. Claro, sería bueno estar cada vez menos en conflicto, descansar cada vez más en la voluntad y la incertidumbre.

 

 

http://nondualityliving.com/probing-uncertainty/

 

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No hay problemas - Robert Adams

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El silencio es otro nombre para Dios. Quietud es un nombre para la consciencia, la paz. Todo se encuentra en el silencio, no tanto en las palabras, en la quietud. Deberían tratar de estar en silencio durante todo el tiempo que puedan, especialmente cuando están en casa. Traten de sentarse en el silencio y la tranquilidad durante todo el tiempo que puedan. Es en el silencio donde recibirán el mensaje. Es en el silencio donde la conciencia pura se revela. Nunca tengan miedo de sentarse en el silencio. Es su mayor baza.

Tuve una esta mañana, una llamada telefónica. Y esta persona tenía tantos problemas, a pesar de que había estado meditando desde hace veinticinco años todavía tiene problemas. Sólo hay una forma de eliminar todos los problemas. No importa lo grande que pueda ser el problema. No importa qué tan grave creas que es. Hay una manera de eliminar todo. Y esa manera es darse cuenta de que "yo no soy el hacedor". En otras palabras, el problema no tiene absolutamente nada que ver contigo, aunque lo parezca, es sólo una apariencia.

¿Qué es un problema realmente? Un problema es algo que no va como tú quieres. El mundo no gira de la manera que tú quieres, eso es un problema. Las cosas no están yendo en la dirección que te gustaría o que las cosas están ocurriendo sin que tengas el control, por lo tanto, crees que tienes un problema. Pero si te fijas en cualquier individuo de esta tierra, el problema de unas personas normalmente no es el problema de otras personas.

¿De dónde vienen estos problemas? Se nos ha dicho lo que es bueno y lo que es malo, así que si no tenemos lo bueno que pensamos que deberíamos tener, tenemos un problema. Pero en realidad, nada es bueno y nada es malo, sino que el pensamiento lo hace así. Por lo tanto, si te deshaces de tu mente, no tendrás ningún problema. Cuando la mente y el ego son trascendidos un poder misterioso se hace cargo y cuida mejor de ti de lo que podrías hacer tú mismo. Pero antes, la mente y el ego tienen que callarse.

Es difícil para la mayoría de las personas hacer este tipo de cosas porque se nos ha enseñado a utilizar la mente. La mente lo es todo y la mayoría de ustedes creen que si no usan la mente serán como vegetales.

Por el contrario, ¿qué es la mente? Es sólo un conglomerado de pensamientos del pasado y del futuro. Por lo general, te preocupas por el pasado y tienes miedo del futuro. Porque la mente nos presenta todo tipo de cosas, no sólo de esta vida, sino de experiencias de vidas pasadas, samskaras, tendencias que tienes.

Si comienzas a darte cuenta de que "yo no soy el hacedor" ¿dónde está el problema? Para empezar, el universo es tu amigo y no puede hacerte daño. El sustrato de toda existencia es el amor. Por consiguiente, si desarrollas una consciencia de amor, no habrá problemas, porque el amor cuidará de todo. El amor es lo mismo que la conciencia absoluta, inteligencia pura. El amor es lo mismo que Parabrahman. Una vez más, es el sustrato de toda existencia. Así que si tienes suficiente amor no hay problema.

El único problema surge cuando crees que eres humano y piensas que eres el hacedor, en otras palabras, cuando crees que si no hago esto o aquello algo terrible va a suceder. Pero de nuevo, el algo terrible es sólo una idea preconcebida, no es la verdad. Algo terrible es algo que te han lavado el cerebro para creer. Crees que tienes que vivir de cierta manera y si no puedes vivir de esta manera, es terrible. Crees que tienes que tener ciertas posesiones, ciertas cosas en tu vida. Si no las tienes es terrible. Cuando empiezas a comprender lo que significa "yo no soy el hacedor", te liberas de todos los problemas.

¿Qué quieres decir cuando dices: "Yo no soy el hacedor?" (Y esto es lo que deberías hacer cada vez que piensas que tienes un problema.) Para empezar, primero te das cuenta de que todo, y me refiero a todo, estaba determinado antes de venir a esta tierra. Todo ha sido planeado para ti. Hasta el día en que vas a dejar el cuerpo. Todo está predestinado. Si aceptas esto y sientes esto, ¿dónde está el problema? ¿Qué es lo peor que te puede pasar en la vida? Si realmente lo analizas, no es tan malo. Parece algo malo, pero no lo es. Y recuerda cómo funciona la apariencia. Es como la serpiente y la cuerda. Un hombre sale de la bañera en la oscuridad y pisa una cuerda y él piensa que es una serpiente y tiene un miedo tremendo. Cuando se entera de que es sólo una cuerda el miedo se disipa, así como el problema de tener miedo otra vez.

Así que, en la misma instancia, cuando crees, y crees, y piensas, y piensas que tienes un problema, es como la serpiente y la cuerda. En realidad, no es un problema, es sólo una idea preconcebida de lo que va a pasar si no consigues lo que quieres. Porque de nuevo has sido educado para creer que tu vida tiene que ser de cierta manera, cuando en realidad no tiene por qué ser de ninguna manera.

Por ejemplo, si voy a casa esta noche y me entero de que un ladrón ha robado en mi casa, y se ha llevado todo de mi casa, ¿es eso un problema? Todo ha sido predestinado. Esto fue determinado antes de venir a esta tierra en mi cuerpo. No voy a reaccionar negativamente. No reaccionaré en absoluto. Porque siento que yo soy el universo y todo está bien. No hay errores. Por lo tanto, bendeciré al ladrón, no hay problema alguno. Si voy caminando por la calle y un coche se salta un semáforo en rojo y me golpea, no es culpa del conductor. Todo ha sido predestinado. Entonces, ¿por qué me voy a enfadar? La cuestión es que todo, todo lo que te ocurra, ha sido determinado de antemano. No hay nada malo ni equivocado.

Entonces, ¿cómo debo manejar las cosas? El primer concepto es darte cuenta de que "yo no soy el hacedor". Cuando te das cuenta de que no eres el hacedor significa que tu cuerpo está pasando por la experiencia, pero tú no. Lo siguiente que haces es que te preguntas: "¿Quién está teniendo esta experiencia? ¿A quién viene? Viene a mí. Siento la depresión. Me siento herido. Me siento mal. Siento que me han robado o golpeado con un coche. Estoy enfadado. Estoy furioso. ¿Quién es este yo? ¿Cómo puede ser que el yo sea tantas cosas, enfadado, deprimido, herido, furioso?" Por tanto, te aferras a la sensación del yo. Te aferras a ese sentimiento y lo sigues hasta su fuente. Cuando lo sigues hasta su fuente, la fuente del yo es siempre la consciencia o conciencia absoluta. Pero ahora, la única manera de seguirlo hasta su fuente es olvidarte de tu problema, ya que no puedes hacer dos cosas a la vez.

Por lo tanto, tienes que apartarte resueltamente de tu problema, totalmente lejos del problema, como si no existiera, y aferrarte al yo. Aférrate al yo que piensa que tiene un problema. Tan pronto como empiezas a aferrarte al yo, el problema comenzará a disiparse por sí mismo, y tú comenzarás a reír, lo harás. Porque es prácticamente imposible que tu Ser real tenga un problema. Porque tu Ser real es omnipresente, absoluto. Tu verdadero ser es vacuidad, inteligencia pura. Tu verdadero Ser es omnipresente, está presente en todas partes al mismo tiempo. Cuando comprendes quién eres, nunca nada te molestará de nuevo.

Ahora la gente me pregunta: "Si desarrollo un sentido del yo y lo sigo hasta su culminación, ¿significa que nunca tendré un problema de nuevo?" Y tengo que reír cuando la gente me pregunta eso, porque tan pronto como te identificas con el yo, es el yo el que tiene el problema. Así que cuando dices: "¿Nunca tendré un problema de nuevo?" estás rechazando tu propio propósito. Porque el yo está lleno de problemas, no sólo de esta vida, sino de existencias anteriores. El truco está en seguir al yo hasta su fuente, y entonces el yo desaparecerá totalmente, completamente, absolutamente. Y cuando el yo desaparece, también lo hace el problema. En otras palabras, el mundo no cambia, pero tú sí. Tus reacciones cambian. Al igual que la pantalla y sus imágenes. Cuando llega el momento en que has trascendido el yo, te conviertes en la pantalla y en las imágenes mostradas en la pantalla. Lo que significa que el mundo no cambia. Todo en el mundo se presentará ante ti como siempre lo hace, pero será como el agua en la espalda de un pato. No estará apegado a ti nunca más. Ahora estarás identificado con la pantalla, o con el Ser.

¿Estoy siendo claro en esto? En otras palabras, la pantalla y las imágenes son lo mismo, pero la pantalla es consciente de sí misma y también de sus imágenes, y no se ve alterada por el tipo de imágenes que muestras. Puedes mostrar un atraco a un banco que está teniendo lugar en la pantalla, un asesinato que está siendo cometido, personas haciendo el amor, casas quemándose, guerras estallando. ¿Cómo afecta todo eso a la pantalla? Nada. La pantalla no se ve afectada, sin embargo, las imágenes cambian, una tras otra.

De la misma manera, tu Ser es como la pantalla. Nunca se ve afectado por problemas de ninguna clase ni de ningún tipo. Los problemas se encuentran sobre la pantalla, vienen y van, pero tú sigues siendo el Ser para siempre. Tú nunca cambias.

¿Cómo comienzas a ser de esta manera? Cada vez que piensas que tienes un problema debes preguntarte: "¿A quién viene el problema? Después de todo, yo no soy el hacedor. Yo no soy el cuerpo. Yo no soy la mente. Así que ¿A quién viene el problema?" Y, por supuesto, la respuesta será: "A mí. Yo siento este problema. El problema viene a mí". Te aferras al yo, permaneces en el yo, y vas profundizando, y profundizando, y profundizando dentro de ti mismo, permaneciendo en el yo-consciencia. Mientras haces esto todos los días, cada vez que aparece un problema, pronto llegará finalmente el día en que trasciendes tu sentido del yo. Lo trasciendes totalmente. El sentido del yo desaparece y te convertirás en la consciencia pura. Eso es todo.}

Robert Adams, 11 octubre 1990 (Transcripción 14)

 

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