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Cómo nuestras creencias «crean» nuestra realidad- Nisargadatta

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Esta última reflexión, nos remite al yo superficial. Este, es la autoimagen y el conjunto de ideas y creencias en los que asentamos erróneamente el sentido básico de nuestra identidad.

Pensemos en cómo, cuando éramos aún muy pequeños, empezamos a asumir del exterior, a modo de creencias incuestionables, ciertas consignas que definían cómo debían ser las cosas y, muy en particular, cómo teníamos que ser, sentir y pensar (lo decisivo no parecía ser «quiénes éramos,» sino el que fuéramos «de una determinada manera» y no de otra).

Los mayores nos juzgaban en función de estos «modelos,» y nosotros también comenzamos a medirnos con ellos y a concluir que éramos buenos o malos, torpes o inteligentes, adecuados o inadecuados, especiales o mediocres…

De este modo fuimos elaborando nuestra particular autoimagen. La identificación con esos modelos de comportamiento, con la visión del mundo que implican, y con los juicios sobre nosotros mismos que resultaron al compararnos con ellos, dio origen a nuestro yo superficial y a su particular sistema de creencias.

Algunas de estas creencias se han mantenido a lo largo de nuestra existencia, y otras han cambiado. Pero lo decisivo no es cuál sea su naturaleza, sino que, desde el momento en que nos identificamos con ciertas ideas, nos desconectamos de nuestro Fondo real y nos encerramos en nuestra mente; nos confundimos con lo que «creemos ser» y perdemos el contacto directo con lo que realmente somos. Esas ideas toman posesión de nosotros y se convierten en el sustituto vicario de nuestra verdadera identidad.

El yo superficial implica la identificación con todo un sistema de creencias: lo que cree sobre sí mismo e, indirectamente, sobre el mundo, los demás, sus relaciones mutuas… Este sistema lo ha ido forjando a lo largo de su existencia, es decir, se nutre siempre de su experiencia pasada.

El ego cae, de este modo, en una ilusión: cree ver «la realidad,» pero lo que «ve,» fundamentalmente, es el reflejo de sus propias creencias. Comienza a soñar. Queda encerrado en un círculo vicioso de ficciones, en un presente tergiversado, oculto por la sombra del pasado y abocado a un futuro que no es más que la prolongación de ese pasado, su reiteración tediosa y mecánica. Siempre esclavo de sí mismo, de su percepción limitada y parcial, se incapacita para experimentar nuevas formas de ser y estar en el mundo. En esta situación, todo deseo de cambio del yo superficial está frustrado de antemano o, como mucho, dará lugar a cambios superficiales, epidérmicos, pero siempre dentro de sus rígidas estructuras y estrechas fronteras. La Realidad, en toda su amplitud, riqueza y constante novedad, le es desconocida.

El ego sueña porque se mueve en el círculo cerrado de sus propias creaciones mentales. Una autoimagen mental define al yo, y, a su vez, estas ideas que tiene sobre sí condicionan su percepción del mundo, sus ideas sobre la realidad —pues las nociones acerca de lo que es «yo» y de lo que es «no yo» siempre son correlativas—.

«Cada uno ve el mundo según la idea que tiene de sí mismo. Según lo que crees ser, así crees que es el mundo».

Nisargadatta

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Pocas figuras en la historia de la humanidad, por no decir ninguna, se asemejan a la identidad única del sabio hindú Sri Nisargadatta Maharaj que hasta 1981, fecha de su muerte, fue visitado en su humilde casa de los suburbios de Bombay por miles de personas que buscaban la verdad, el sentido de la vida.

Toda esta sabiduría se habría perdido de no ser por Maurice Frydman que grabó las conversaciones que tuvo Maharaj con cientos de personas. De esta recopilación surge y escribe el libro “Yo soy Eso” que han leído y siguen leyendo millones de personas en el mundo.

Al principio de “Yo soy Eso” podemos leer las sencillas palabras de Nisargadatta que inspiraron a muchas mentes para realizar un cambio fundamental en sus consciencias y al fin y por tanto en la consciencia de toda la humanidad.

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LA ESPIRITUALIDAD NO TE SALVARÁ - Amoda Maa

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Traducido con Amor desde...https://www.amodamaa.com

 

Esta cosa de lo "espiritual" necesita ser desempaquetada.

 Eso de trascender el mundo, ser inmune al sufrimiento del mundo, alejarse del mundo para entrar y contemplar tu ombligo, lograr un estado superior de conciencia en el que nada te toca. Todo esto ... ya no es relevante hoy.

Para empezar, no puedes trascender el mundo. No puedes hacer eso. No tiene sentido. La cruda realidad es que estás aquí. Simplemente no puedes escapar de estar aquí en esta experiencia. Convertirse en espiritual no es una ruta de escape viable ... excepto en la imaginación. Te imaginas que puedes hacer cosas espirituales, puedes volverte más espiritual, puedes progresar en el camino espiritual ... y que estarás en un capullo contra el dolor y el horror del mundo. 

Amigo, la espiritualidad no te salvará. Simplemente te encarcelará. Serás aprisionado por tu imaginación, aprisionado por tus expectativas y tu esfuerzo y tu esperanza de salvación. 

Amigo mío, solo hay una respuesta a tu dolor y a tus problemas. Estar absolutamente presente y absolutamente abierto en medio de la condición humana. No solo a veces cuando estás en el cojín meditando. No solo a veces cuando estás sentado con un maestro espiritual. No solo a veces cuando te sientes feliz y tienes ganas de estar presente y abierto. Sino siempre, siempre, siempre. 

Cuando dejas que el sufrimiento te penetre por completo, cuando dejas que la injusticia traspase tu corazón ... esto es gracia. La gracia no es un estado que te eleva por encima de la experiencia humana. Es simplemente la ausencia de resistencia a lo que hay aquí. Cuando dejas que el mundo te destruya, cuando dejas que el mundo te aniquile, es posible que tengas la suerte de convertirte en un amante de lo que es. No tiene nada que ver con que te guste o no te guste tu experiencia. Tiene todo que ver con la ternura y la más profunda aceptación. 

La cuestión es que la naturaleza de la existencia es la dualidad. No hay nada que puedas hacer al respecto. Hay nacimiento, hay muerte. Hay arriba, hay abajo. Hay luz, hay oscuridad. Y así sucesivamente y así sucesivamente y así sucesivamente. Las olas de la vida continúan… desde el principio de los tiempos hasta el final de los tiempos. No hay nada que puedas hacer al respecto. La aceptación más profunda de esta dualidad es la libertad. 

Cuanto más aceptas, más permites, más te inclinas ante la vida tal como aparece en tu experiencia, más caerás en un estado de tal bondad, tal ternura, tal belleza, tal riqueza y profundidad, que todo intento de despertar para escapar de la realidad será visto como infantil e inútil. Y todos los intentos de ser más espirituales serán vistos como inútiles.

Amigo mío, la única salvación está aquí y ahora. No hay escapatoria, solo esto.

 Solo esta presencia sin adulterar y una apertura inquebrantable.

 

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Amoda Maa es maestra espiritual y autora, Ella ha estado compartiendo sus enseñanzas desde 2012, inicialmente en pequeñas reuniones en el Reino Unido. Desde 2016, ha estado viviendo en los EE. UU. Y sus enseñanzas son seguidas por un número creciente de buscadores en todo el mundo.

Amoda aporta a sus enseñanzas una comprensión profunda y amplia del viaje humano, nacida de su propia inmersión en el horno de la transformación personal. En 2002, en las profundidades de la soledad existencial, experimentó un profundo despertar en el que hubo una liberación del yo del nudo del ego y un desarrollo continuo hacia el silencio interior. Después de un largo período de integración, en el que cesaron todas las búsquedas y todos los métodos, empezó a hablar en público. Sus enseñanzas están libres de cualquier ideología y no están afiliadas a ningún linaje o tradición. Si bien a menudo se la conoce como una 'maestra no dual', prefiere enfatizar la aceptación total de la experiencia humana como un camino hacia la liberación.

 

https://www.amodamaa.com/words-1/2020/1/22/spirituality-wont-save-you

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La luminosidad de estar presente en el cuerpo -  Amoda Maa Jeevan

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 Traducido con Amor desde...https://www.scienceandnonduality.com

 

Contrario a lo que a la mente egoica le gustaría creer, la liberación del sufrimiento del dolor y la pérdida asociados con la forma física no viene de escapar del cuerpo, sino estando completamente presente en él.

La gran mayoría de las personas, cuando la enfermedad o algún accidente o la decadencia del cuerpo con la edad se manifiestan, se pierden en la historia del "pobre de mí" e invierten demasiado tiempo y energía en el drama de "No puedo soportar esto" o "Esto no debería estar sucediendo", o "Mi vida se acabó", y así sucesivamente. Con la apropiación personal de la forma física ("mi cuerpo"), y con las formas psicológicas envueltas inevitablemente en esta entidad primaria ("mi dolor", "mi enfermedad", "mi imperfección", "mi fealdad", "mi debilidad", "mi pérdida", etc., etc.) se crea una historia llamada "mi sufrimiento". Esta fijación en la forma, paradójicamente, indica una falta de presencia en el cuerpo, o más bien, en el campo de energía más profundo del cuerpo.

A diferencia de la mayoría de las personas, los animales están completamente presentes en sus cuerpos y aun así no sufren. Es obvio que experimentan incomodidad y dolor, pero es poco probable que experimenten sufrimiento psicológico. Si alguna vez has vivido con un gato, has pasado tiempo con un perro o has observado a las palomas en el parque, es probable que hayas notado que, incluso si están enfermos o mutilados o exhaustos, no hay ningún drama de "pobre de mí". Por supuesto, los animales no tienen un lenguaje con el que expresarse y por lo tanto no podemos saber absolutamente lo que están experimentando, pero podemos saber que, sin la capacidad de auto-reflexión, es decir, sin un ego, no puede haber un "yo" separado que se identifique con la forma física y no puede haber una apropiación personal de la experiencia. En otras palabras, al no etiquetar la experiencia como "mi dolor" o "mi sufrimiento" o "mi enfermedad", o "me siento mal" o "me gustaría sentirme mejor", etc., no hay historia de sufrimiento. Y sin una historia, solo hay simple e inocentemente una experiencia de energía fluida, sin nombre y sin apropiación. Si estás silenciosamente presente con cualquier animal que tenga dolor o esté muriendo (a menos que haya una lesión grave que cause que el sistema nervioso reaccione con convulsiones), sentirás la quietud y el silencio en el que descansa este animal; en otras palabras, está simplemente siendo.

Por supuesto, eso no quiere decir que no debamos reparar un hueso roto o coser una herida o cuidarnos cuando nos lastimamos o incluso aplicar aceites nutritivos en nuestra piel. Pero si no nos sumergimos profundamente en el océano de la eseidad (simplemente ser), seguiremos nadando en la superficie tratando de atrapar y perfeccionar cada ola de acuerdo con nuestra imagen de cómo debería ser, y no hay una realización duradera (o sanación real) en esto.

Es la voluntad de mirar hacia adentro, de estar inequívocamente presentes con cada sensación y cada sentimiento, lo que permite al cuerpo convertirse en una puerta de entrada a la liberación, y a la fuente de la verdadera integridad. Es la voluntad de entrar en intimidad con la cruda experiencia energética de cada ola, tal como aparece, antes de que se le haya denominado como dolor de cabeza, dolor de muelas o enfermedad incurable, lo que transforma la oscuridad de "mi sufrimiento" en la iluminación del ser. Al entrar en profunda intimidad con todas las manifestaciones, los límites entre el sujeto (tú) y el objeto (la manifestación) se funden en un campo unificado de energía. Esto es más que metafórico: hay una sensación muy real de desaparición dentro de una dimensión interna de luz. No es la luz que ves con tus ojos, sino una sensación de ligereza y paz.

Es esta luz la que te anima. Sin ella, tu cuerpo sería una cáscara vacía. También podrías llamar a esta luz el Espíritu Santo (o simplemente espíritu) o Dios. Pero debido a que la palabra Dios a menudo viene con un bagaje religioso y cultural, podríamos preferir simplemente llamarla consciencia. Cualquiera que sea el nombre con el que prefieras llamarla, esta luz es la irradiación luminosa de una inteligencia que existe antes de pensar o sentir. Y aunque su naturaleza esencial es divina, en otras palabras, no perteneciente a esta dimensión terrenal de la forma, es la fuente de vida en ti y en todo. Debajo y más allá de cada manifestación está la dimensión ilimitada e inmortal de lo inmanifiesto. Mientras que lo inmanifiesto a menudo se conoce como vacío, está lejos de ser vacío (al menos en la forma en que a la mente le gusta pensar en él). Es un vacío centelleante con potencial no nacido. Todo lo que es creado, todo lo que nace en el mundo de las apariencias (y esto incluye cada grano de arena, cada gota de agua, el ala de cada mariposa, cada tornado, cada pensamiento positivo o negativo, cada sentimiento espiritual o no espiritual, y cada palabra hablada o escrita) emana del campo omnipresente de infinitas posibilidades. En este sentido, el mundo interno de luz (lo no manifiesto) y el mundo exterior de la forma (lo manifiesto) son inseparables. La espiritualidad llama a esto el campo Akáshico o Brahman; la ciencia lo llama el campo de punto-cero (o vacío cuántico) o el orden implicado.

Pero no tomes estas palabras como la verdad del Evangelio, ni intentes descifrarlas con lógica, con conocimiento espiritual o evidencia científica. En lugar de eso, descubre por ti mismo lo que realmente está aquí, dentro de cada apariencia, cuando descanses en su interior. Observa (o más exactamente, siente) cuidadosa pero gentilmente, qué sucede cuando cesa el fuego del hábito del ego de censurar cada experiencia; en otras palabras, cuando dejas de nombrar como dolor o trauma o enfermedad, cuando dejas de etiquetar como bueno o malo o espiritual o no espiritual, cuando dejas de enmarcar como mejor o peor o como bendición y castigo. La invitación es para que te relajes profundamente en el núcleo de lo que es aquí... ahora y ahora y ahora. Y para que descubras por ti mismo lo que queda cuando todas las apariencias, incluido tú y tu cuerpo, desaparecen en la liviandad del ser.

Es muy probable que estar completamente presente en el cuerpo (o más bien, en el campo de energía más profundo del cuerpo) no solo traiga la paz de una presencia inefable, sino también una gran ligereza para la forma física. Y es muy probable que se experimente una mayor vitalidad, dinamismo y un sentido de bienestar y alegría.

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Amoda Maa (nombre completo Amoda Maa Jeevan) es una maestra y autora espiritual contemporánea. Su enseñanza surge de la experiencia directa de la conciencia despierta y emana la fragancia indomable de la libertad, mientras que abraza radicalmente el misterio y confusión de la existencia humana.

https://www.scienceandnonduality.com/article/the-luminosity-of-being-present-in-the-body




 

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Traducido con Amor desde… https://www.stillnessspeaks.com

 

La gente siente una tremenda presión para comer la comida adecuada, ir al gimnasio, sobresalir en la escuela, convertirse en alguien, ser un ganador y nunca envejecer. Estamos inundados de historias sobre personas excepcionales y triunfadores. Leemos sobre paracaidistas de noventa años, amputados cuádruples que escalan el monte. Everest, personas nacidas en la pobreza que se han convertido en multimillonarios, y estos se convierten en el estándar con el que todos nos sentimos medidos. Ser promedio u ordinario, fallar y ser imperfecto, es nuestra peor pesadilla.

Por supuesto, es genial escuchar historias inspiradoras, desafiarnos a nosotros mismos y tener una imagen más positiva de lo que es posible en la vida si tienes una discapacidad o cuando eres mayor. Y estoy a favor de comer bien y cuidarnos bien. No hay nada de malo en tener metas y aspiraciones. Todo eso es parte del movimiento natural de la vida al hacer lo que hace. Pero fácilmente puede volverse opresivo.

Muchos padres tienen grandes expectativas sobre lo que sus hijos deben hacer en la vida. Los niños sienten la presión. Muchos padres les dan a sus hijos adultos el mensaje supuestamente alentador de que algún día harán algo grandioso, lo que por supuesto lleva consigo el subtexto de que, en este momento, lo que sea que estén haciendo no es tan bueno.

Cuando le mencioné el título del libro en el que estaba trabajando, Muerte: el fin de la superación personal, a una de mis enfermeras de oncología, ella estaba extasiada. ¡Sí! dijo con una gran sonrisa. Comenzó a hablar de lo que llamó "la tiranía del excepcionalismo", algo sobre lo que había estado leyendo y que claramente resonaba profundamente en ella. Me dijo que, para conseguir su seguro médico en el trabajo, tiene que usar uno de esos monitores de muñeca que cuentan cuántos pasos das cada día. Si no lo usa o si no toma las medidas necesarias, no tendrá seguro médico. Me quedé atónita.

Si nos enfermamos, a menudo recibimos el mensaje de que debemos haber hecho algo mal. Quizás estábamos teniendo demasiados pensamientos negativos, no meditábamos lo suficiente, no teníamos la relación correcta con nuestro dinero. Quizás bebimos demasiado café, comimos demasiado chocolate o no hay suficiente col rizada. Del cáncer se culpa a todo lo imaginable. Y a medida que avanzamos hacia la vejez, a menudo recibimos el mensaje de que debemos luchar contra la muerte y luchar para vivir el mayor tiempo posible. Morir es fallar.

El viaje espiritual se convierte en una búsqueda de la mayor experiencia de despertar. Nos comparamos con nuestros superhéroes espirituales favoritos y nos sentimos inferiores, nunca del todo "allí" donde imaginamos que están o estaban. La gente se presenta a sí misma como "Despiertos" y luego tiene que demostrarlo y estar a la altura, lo que puede resultar en enormes capas de autoengaño, deshonestidad y tonterías.

¡Qué alivio dejar finalmente pasar todo esto!

Abrazar lo que es: la curiosa paradoja

 

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La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, puedo cambiar.  ~ Carl Rogers

 

Entonces, ¿estoy sugiriendo que todos deberíamos hundirnos en la pereza y el letargo, concluir que la liberación es una quimera que es mejor abandonar, atiborrarnos de comida chatarra por el resto de nuestras vidas y permitir cosas como la depresión incapacitante, las adicciones destructivas, el racismo, el sexismo, la devastación ambiental o la crueldad animal continúan sin ser desafiadas? ¿Es ese el mensaje de este artículo?

Claramente no. Después de todo, cómo ocurre la transformación genuina ha sido uno de los principales intereses de mi vida. He experimentado y visto innegables cambios positivos en mí y en los demás a través de la meditación, la psicoterapia, el trabajo de conciencia somática, la espiritualidad y la no dualidad. He visto cambios positivos en la sociedad como resultado de movimientos políticos, en algunos de los cuales he participado. El movimiento de mujeres, el movimiento de liberación gay y el movimiento por los derechos de los discapacitados me han hecho la vida mucho más fácil y menos dolorosa. Los cambios que he experimentado debido al trabajo interno incluyen recuperarme por el consumo casi fatal de alcohol y drogas, y dejar atrás episodios de depresión y patrones tan debilitantes de pensamiento emocional como la duda, el odio hacia uno mismo y la vergüenza. Como alguien que ha pasado gran parte de las últimas cuatro décadas escribiendo libros y artículos, organizando retiros, dando charlas, respondiendo correos electrónicos, la alquimia de la transformación ha sido fundamental para mi vida. Por supuesto, todo lo que acabo de describir solo existe en una historia construida por la memoria. Pero hablando relativamente, estoy a favor de los cambios positivos.

Sin embargo, paradójicamente, cada vez que he pasado por terapia o he profundizado en algún camino espiritual o no camino, lo que siempre ha surgido al frente y al centro en la raíz de todo es la voluntad de ser como soy; ser, en el nivel humano, en cierto sentido imperfecto, incompleto y sin resolver; y ver que esta misma persona, con verrugas y todo, ya está entera y completa, que este cuerpo-mente y todo lo que piensa, quiere y hace es un movimiento de todo el universo. En lugar de intentar alcanzar alguna perfección máxima de "mí", o alguna iluminación suprema imaginada, resulta que la verdadera felicidad es simplemente una cuestión de estar aquí-ahora, lo cual es realmente inevitable; pero lo que puede desaparecer o dejar de creer son los pensamientos y las historias sobre este acontecer presente, las interpretaciones, juicios e ideales.

Incluso cuando las personas practican la meditación para reducir el estrés y mejorar el bienestar, como lo hacen muchas personas hoy en día, incluso entonces, pronto aprenden que el enfoque habitual, orientado a resultados y de obtención de fines, consiste en esforzarse mucho por llegar a otro lugar: buscar, resistir, evaluar, juzgar, etc., no funciona. La meditación, incluso como práctica de bienestar, comienza con permitir que todo sea como es. En cierto modo, incluso decir "permitir" o "aceptar" es decir demasiado. Ya todo está permitido para ser lo que es: ¡obviamente! -Porque es como es. Entonces, se trata más de como simplemente reconocer cómo es, estar presente experimentando, lo que ya es. En otras palabras, no es un hacer. Es más como si no hacer algo extra. Relajarse. Siendo lo que no puedes no ser. Y a medida que se desarrolla el camino sin camino, se descubre que todo es una expresión de esta presencia radiante que somosNo es necesario apartar ni excluir nada. Todo es espiritual.

Un interés en cómo ocurre el cambio y la aceptación total de lo que son pueden parecer dos movimientos diametralmente opuestos, pero, de hecho, he llegado a ver que la verdadera sanación, transformación y liberación comienzan con la simple aceptación de este momento y este mundo, como están. Por contradictorio que parezca, abrazar la imperfección, permitir que todo sea como es, amar lo que es, esta es la puerta sin puertas para un nuevo comienzo y lo completamente nuevo. Curiosamenteeste es el secreto de la libertad.

Mi primer maestro Zen, Mel Weitsman, dijo que "nuestro sufrimiento es creer que hay una salida". El maestro budista tibetano Chögyam Trungpa dijo que la iluminación no es la victoria final, sino la derrota final. Otro de mis maestros Zen, Joko Beck, dijo que el Zen "no tiene esperanza". También solía decir: "Lo que lo hace insoportable es tu creencia errónea de que se puede curar". Ninguno de estos maestros apuntaba a un estado de desesperación, resignación o desesperanza, que es la otra cara de la esperanza, igualmente arraigada en un futuro imaginario. En cambio, estaban señalando cómo podemos desperdiciar nuestras vidas en fantasías esperanzadoras y "la búsqueda de la felicidad" dejando de lado la realidad viviente que es el Aquí-Ahora. Soñamos con la ubicación perfecta, la casa perfecta, la carrera perfecta, la pareja perfecta, el niño perfecto, la actualidad y perfección de la vida tal como es.

Eso no significa que todos debamos vegetar pasivamente en el sofá o ser un felpudo para el abuso. De hecho, no podemos reprimir o negar nuestro deseo natural de esfuerzo y movimiento, nuestro impulso de actuar, de responder a la vida, de buscar el placer y evitar el dolor, de bailar la danza particular que cada uno de nosotros se mueve a bailar. Hay un impulso natural de perseguir lo que nos atrae, de curar lo que está roto, de aclarar lo oscuro, de explorar nuevos territorios, de descubrir y desarrollar y ampliar nuestras capacidades y capacidades, de vislumbrar diferentes posibilidades, de ayudar a los demás, de traer. adelante lo que hay dentro de nosotros. Astronomía, física cuántica, ir al gimnasio, aprender un idioma extranjero, practicar meditación, tocar música, aprender yoga, explorar diversas formas de trabajo de concienciación, trabajar por la justicia social, escribir libros, hacer arte, criar hijos, todo esto es el movimiento natural de la vida, algo que el universo está haciendo, al igual que la semilla que florece en un árbol o el ecosistema que evoluciona en formas siempre nuevas son todo el juego natural y espontáneo de la vida. Todo esta incluido.

 

~ Joan Tollifson

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Joan Tollifson escribe y habla sobre la siempre cambiante y siempre presente realidad viviente aquí y ahora. Su enfoque es abierto, directo, no conceptual y pragmático. Joan está interesada en ver a través de los problemas imaginarios que creemos nuestros, las historias de carencia e imperfección. Nos invita a despertar a la vitalidad y la libertad de la presencia consciente y abierta, y descubrir la sencillez de ser este momento, tal y como es. Joan tiene una afinidad con el budismo, el Advaita y otras formas de no-dualidad y la investigación meditativa, pero no pertenece a ninguna tradición o linaje particular. En sus libros y reuniones, Joan se basa en sus propias experiencias con la adicción y otros problemas humanos comunes.

Es autora de varios libros: Bare-Bones Meditation: Waking Up from the Story of My Life (1996), Awake in the Heartland: The Ecstasy of What Is (2003), Painting the Sidewalk with Water: Talks and Dialogs about Nonduality (2010), Nothing to Grasp (2012), y un libro de próxima aparición sobre la vejez, la muerte y la imperfección

 

https://www.stillnessspeaks.com/embracing-what-is-beyond-self-improvement-tollifson/

 

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Nacimiento-Muerte: ¿Qué es? -  Joan Tollifson 

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Todas las formas aparentes ―personas, mesas, sillas, átomos, quarks, planetas, perros, gatos, consciencia, energía― son conceptos mentales reificados [1] y abstraídos de una realidad ilimitada e ininterrumpida que no comienza ni termina, pues está siempre presente Aquí-Ahora. Y sea lo que sea esta realidad ilimitada, parece tener infinitos puntos de vista desde los que se puede ser observada, y parece disponerse en forma de infinitos niveles de densidad, desde los más aparentemente sólidos hasta los más efímeros y sutiles. En última instancia, no hay manera de decir qué es esta totalidad indivisible. Ninguna etiqueta, concepto o formulación ―ya sea científico o metafísico― puede captar la realidad de la vida....

En mi opinión, lo que ocurre después de la muerte es una cuestión del tipo de la “tierra plana” [2]. Preocuparse por lo que nos pasa cuando morimos es como preocuparse por lo que nos pasa si nos caemos por el borde de la tierra. La gente solía preocuparse por eso, pero su miedo se basaba en un malentendido. Al igual que no hay un borde de la tierra, no hay un límite real, no hay un borde donde la vida comienza o termina. Las cosas que nos preocupan son abstracciones conceptuales, extraídas artificialmente del todo. Al igual que las líneas de un mapa dibujando divisiones en el territorio, el nacimiento y la muerte son líneas divisorias artificiales en una realidad indivisible.

Al igual que ninguna ola puede existir separada del océano y, ni siquiera mantener, inmutable, una determinada forma, ninguna persona es realmente una “cosa” fija o sólida separada de la totalidad. Esta totalidad o unicidad ininterrumpida está siempre presente como el punto de anclaje del Aquí-Ahora, y siempre cambiante como el flujo continuo y la impermanencia de la experiencia. Esta totalidad no puede alcanzarse ni perderse porque es todo lo que hay, y no hay nada, ni ningún lugar, que no sea ella misma. Nada puede apartarse de ella para después “conseguirla” o “perderla”, como tampoco es separable de sí misma. La quietud y el movimiento, la inmutabilidad y la impermanencia, la mente y la materia, son simplemente formas diferentes de ver y describir esta realidad indivisible....

En la muerte, este patrón de actividad que llamamos “Joan” se disuelve de nuevo en un campo más amplio, la totalidad de la que nunca ha estado realmente separada. Caemos fácilmente en los intentos de delimitar esa totalidad inefable como “esto” o “aquello” -principalmente “conciencia” o principalmente “materia”. En última instancia, lo que sea que es desafía todos los intentos de captarlo y fijarlo, ya que no constituye un “ello” de ningún modo. Es esto, simplemente aquí y simplemente ahora. ¿Qué es esto? Ninguna palabra-etiqueta-concepto, ninguna explicación, ninguna teoría metafísica o filosofía podrá contener la realidad viva de este momento. La realidad en sí misma es a la vez totalmente obvia y absolutamente misteriosa. Está más allá de cualquier intento de control, comprensión o sentido. Nada de lo que digamos sobre la realidad es la verdad. Las palabras sólo pueden ser un mapa, un puntero, una descripción, una aproximación.

Notas:

  1. Falacia de reificación es el error de atribuir a lo que es puramente abstracto propiedades que sólo corresponden a entidades concretas.
  2. La noción de una “Tierra plana” se refiere a la creencia de que la superficie de la Tierra es plana, en lugar de ser esférica y también al movimiento de personas que se organizan en torno a esta creencia (“terraplanistas”).

(Traducción y notas de Benjamín Pérez Franco)

Joan Tollifson escribe y habla sobre la siempre cambiante y siempre presente realidad viviente aquí y ahora. Su enfoque es abierto, directo, no conceptual y pragmático. Joan está interesada en ver a través de los problemas imaginarios que creemos nuestros, las historias de carencia e imperfección. Nos invita a despertar a la vitalidad y la libertad de la presencia consciente y abierta, y descubrir la sencillez de ser este momento, tal y como es. Joan tiene una afinidad con el budismo, el Advaita y otras formas de no-dualidad y la investigación meditativa, pero no pertenece a ninguna tradición o linaje particular. En sus libros y reuniones, Joan se basa en sus propias experiencias con la adicción y otros problemas humanos comunes.

Es autora de varios libros: Bare-Bones Meditation: Waking Up from the Story of My Life (1996), Awake in the Heartland: The Ecstasy of What Is (2003), Painting the Sidewalk with Water: Talks and Dialogs about Nonduality (2010), Nothing to Grasp (2012), y un libro de próxima aparición sobre la vejez, la muerte y la imperfección



Fuente: Science & Nonduality
Death: The End of Self-Improvement (La muerte: El fin de la superación personal)

 

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¿QUÉ NUEVA ERA FUE ESA?- Barry Long

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Traducido con Amor de la Web de Barry Long


Como maestro de la verdad, debo decirte la verdad. Nunca hubo ni puede haber una Nueva Era de transformación espiritual. Ni existe una Nueva Era para ti, el hombre o la mujer que está leyendo esto. El movimiento Nueva Era es un engaño y cualquier compromiso con él o creencia en que te ayudará en tu desarrollo espiritual, de hecho, te mantendrá alejado de la verdad. Quizás pases un buen momento, te encuentres con personas conocedoras y agradables, aprendas cosas nuevas y hasta presencies efectos mágicos. Podrás sentir que estás progresando. Pero seguirás siendo tal como eres: discutiendo acerca de la verdad, creyendo en ella, pero no realizándola.

Las nuevas eras son simplemente civilizaciones sucesivas, diferentes modos y medios de vivir, de hacer la vida más fácil, más interesante y entretenida. Las nuevas eras van y vienen, tal como van y vienen los hombres y las mujeres que las viven.

Lo que viene y va no es la verdad. La verdad es ahora. Ahora y siempre.

Si alguna vez existió una Atlántida, en la que todos se comunicaban intuitivamente y viajaban por me- dio de un transporte solar instantáneo, desapareció convirtiéndose en leyenda. Si el sueño de la Nueva Era se realiza alguna vez y la gente de la tierra se une en una conciencia, esa nueva civilización sólo producirá nuevamente otro modo de vivir que también desaparecerá.

¿Qué tiene que ver cualquier Era, pasada o futura, con el bien que eres, la verdad que eres en este momento, ahora?

Si existe alguna vez una Nueva Era, o existió alguna vez una Edad de Oro, y si hay alguna verdad en la gente de la Nueva Era o de la Atlántida, esa  verdad está en el hombre y la mujer ahora.

La verdad es que yo, que estoy leyendo esto aquí y ahora, soy siempre lo que soy, no importa el tiempo ni el lugar. Me voy a dormir y me despierto por la mañana – el mismo ‘yo’… Yo estoy aquí. Permanezco. Me voy. Siempre soy una cosa u otra. Siempre estoy confirmando lo que soy.

Las circunstancias en las que vivo van y vienen pero yo estoy siempre presente. La comodidad y la conveniencia al vivir cambian pero yo, que anhelo verdad y amor estoy siempre aquí, siempre soy el mismo. Si no sé esto, aquí y ahora, algo está fallando. ¿Qué es? ¿Cómo podría olvidar la verdad, la realidad de mí mismo?

“Lo olvido porque estoy siempre recordando. Siempre estoy mirando hacia atrás o mirando hacia adelante. Siempre estoy soñando, imaginando, especulando, deseando… He olvidado como ser lo que soy y estar donde estoy ahora.”

“No puedo estar solamente aquí ahora. Es aburrido. Estoy inquieto. Me pongo muy infeliz si no tengo nada hacer. Por favor, déjame distraerme de mi infelicidad. Debe haber algo mejor, un mañana mejor. Trabajaré para ir hacia él. Lo esperaré con ilusión.”

Ese es el gran engaño de todas las eras.


Barry Long


© The Barry Long Trust

Un extracto del libro de Barry Long The Way In.

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BARRY LONG (1926-2003) fue un maestro espiritual australiano y autor de libros sobre meditación, auto-conocimiento y la naturaleza espiritual del hombre y del universo.

Hay gran interés en sus enseñanzas en muchos países

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ERES DIOS PARA TU MUNDO - Dora Gil

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"Muchos de nosotros anhelamos un cambio en el mundo y, de un modo u otro, deseamos participar en esa transformación global que vemos tan necesaria. Lo que yo voy comprendiendo es que la pretensión de cumplir un propósito significativo en el mundo no puede estar desvinculada de nuestra vida en este instante, de la inmediatez de lo que hay aquí y de cómo nos situamos ante ello.

Sucede a veces que, buscando un mundo mejor o un papel que jugar en él, nos pasamos por alto que nuestro mundo empieza aquí, en nuestro ambiente interior, en la actitud con la que abordamos cada detalle de nuestro presente. Es la perspectiva en la que nos situamos con respecto a estas sensaciones, estas personas, esta situación, este dolor, esta comida o esta emoción que nos embarga.

Mi mundo es lo que aparece aquí y ahora ante mí. ¿Cómo me sitúo ante él? ¿Lo estoy honrando o inconscientemente lo catalogo como algo de poca importancia que me impide acceder a lo que busco de verdad?

Estas personas que ahora mismo veo, ¿puedo considerarlas las personas adecuadas para mi vida? ¿O creo que no encajan en mi propósito y trato de eludirlas para acceder a otras más preparadas o capaces de entenderme? ¿Cómo me siento en su presencia? ¿Quiero irme lo antes posible? ¿Cómo respiro?

Estos pequeños detalles me informan directamente de cómo me estoy considerando: un pequeño personaje inquieto y buscador o una amplia consciencia que abraza la existencia en cada instante.

Las mejores lecciones que recibo en mi vida no se me revelan en lugares muy brillantes o en situaciones interesantes por su prestigio. Muy al contrario de lo que mi personaje podría esperar, aprendo de verdad al asumir conscientemente las relaciones de menor relevancia para el ego y los lugares que sus conceptos desacreditan y considera insignificantes. Ahí es donde mi corazón va comprendiendo las más profundas verdades de la existencia. En situaciones anónimas, junto a personas simples, la vida hace aflorar el poder del amor en mí y la serena comprensión del ser que nos une a todos. La profunda paz que destilan en mi alma esos momentos, descansa en mí como el criterio de la autenticidad que me revelan.

En realidad, sólo hay dos posibilidades: honrar este instante y estar con él o despreciarlo (casi siempre de forma inconsciente) por no servir a los fines de un personaje que se aferra a su historia.

Si me estoy yendo de este instante, si tengo prisa por salir de él y no le presto atención, puedo estar segura de que estoy en “modo ego”. Es decir, estoy abordando mi vida desde una perspectiva de pequeñez, buscando algo más grande que esto; buscando fuera de mí, lejos de mi hogar.

Si ahora mismo hay espacio en mí para lo que está apareciendo, sea de mi agrado o no, y estoy dispuesta a detenerme si fuera necesario, para contemplar desde ahí lo que experimento, puedo estar seguro de que, naturalmente, me he situado en la amplitud de mi ser, que no necesita otra cosa más allá, porque ya se siente inmenso y lo incluye todo.

 

¿Dónde no queremos estar?

¿Cuáles son las áreas perdidas de nuestra vida?

¿Dónde duele?

¿Dónde nos sentimos indignos, pequeños, olvidados? ¿Dónde preferimos no mirar?

¿Dónde hay pobreza, vacío, dolor, necesidad?

¿Dónde experimentamos miedo, culpa, ansiedad, ganas de salir corriendo?

 

Aquí es donde se nos ofrece la oportunidad, aquí es donde nuestra consciencia puede abrirse. Aquí, en lo escondido, es donde puede despertar nuestro ser más profundo. Ahí es donde nuestra verdadera naturaleza tiene la oportunidad de expresarse.

Cuando aprendemos a permanecer, en lugar de evitar, nos estamos conociendo como luz, como liberadores de nuestro mundo. “Vosotros sois la luz del mundo”, decía Jesús.

En realidad, esto es lo único que necesitamos: iluminar y llenar de amor todo aquello que aflora en nuestra experiencia presente: sensaciones, emociones, pensamientos. Contemplar en la luz de la consciencia y permanecer, no asustarnos. Acoger, abrazar y así permitir que ese mundo amenazador que creamos y en el que creímos se disuelva.

Sí, que se disuelva lo ilusorio. Nuestro sufrimiento es el efecto de haber creído en algo que no es verdad. En haber dado crédito a la idea de separación y haberla cultivado hasta el punto de habernos identificado como seres aislados de la vida. Eso duele, eso genera tanto malestar que no lo soportamos. Pero si seguimos evitándolo, rehuyéndolo, resistiéndonos, lo que hacemos es darle entidad y seguir inmersos en la ilusión.

Nuestro hogar es el momento presente. Nuestro reino, nuestra función, todo nuestro mundo está aquí. Subyaciendo al discurrir normal de la superficie de nuestra vida, muchas criaturas exiliadas, doloridas, avergonzadas, reprimidas, hambrientas, solas, recluidas en las sórdidas y frías estancias de nuestra inconsciencia, esperan su liberación.

Nosotros somos su dios. Dios se expresa a través de cada ser humano que nace con la misión de rescatar del olvido a tantas criaturas rechazadas, de iluminar su propio mundo interno, el único al que tenemos acceso: nuestras emociones, pensamientos y percepciones moviéndose en el espacio interior y generando todo tipo de sensaciones en nuestro pueblo de células.

Para ello se nos ofrecen las imágenes perfectas que ilustran nuestra tarea: las personas y situaciones que, como en una película, desfilan ante nosotros representando a la perfección nuestro mundo interior. Escenas de temor, de amor, de alegría, de dolor, de rencor, de necesidad…van despertando en nosotros todas las emociones necesarias para permitirnos mirar profundamente. Si las atendemos, nos ponen en contacto con la fuente de esa representación proyectada: nuestra percepción de la realidad, nuestra comprensión sesgada de la vida.

Curiosamente, todas estas áreas son las más próximas a nosotros (el prójimo). Lo más íntimo y cercano es, con frecuencia, lo que tiene más poder para mostrarnos lo que necesitamos mirar. Sin embargo, es lo más despreciado por el ego, que busca siempre más lejos lo que cree que es mejor para sentirse especial.

 

Si aprovechamos cada instante para disolver el velo de la ilusión que nos oculta lo real, mirando profundamente, nos podemos reconocer como lo que realmente somos: Dios para nuestro mundo, libertadores de un pueblo adormecido en el olvido de su verdadera naturaleza.

Necesitamos perder el miedo a sentir. Permanecer abierta y amorosamente en medio del sufrimiento es la mejor manera de demostrarnos lo que somos. Eso fue lo que Jesús hizo. Desoyendo la necesidad de escapar de lo que parecía amenazarle, permaneció afirmando su verdadera identidad, inviolable. Abrazando el dolor más intenso, le privó de su imaginaria capacidad de destruir lo indestructible: lo que somos de verdad.

Para esto hemos nacido. Para acoger en nuestro hogar interior todo lo que hemos dejado de lado por creernos separados de ello, por interpretarlo como una amenaza para nuestra identidad. Necesitamos demostrarnos que somos amor para todo, incluyendo incluso lo que nuestra pequeña mente no comprende y evita. Permaneciendo en este instante, en esta respiración, en este paso, en este encuentro, en esta sensación que se nos presenta tan temible... Permaneciendo y amando. Sin separarnos de nada. Quedándonos y ofreciendo espacio a todo. Por pequeño, insignificante o doloroso que nos parezca.

 

Sólo necesitamos entrar completamente en la experiencia de este momento."

 

Extraído del libro "Del hacer al ser" , de Dora Gil,Editorial Sirio.

Capítulo 5 "La luz del ahora".

 

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NO TIENES QUE LLEGAR AL AMOR, TIENES QUE SERLO -  Emma Vazquez

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El Camino hacia el Amor Incondicional (mi Camino) pasa por Ser ese Amor. Y Serlo implica ser Consciente de cuándo no lo estás siendo. De cuándo te estás rechazando, negando, huyendo. De cuándo te estás Separando de ti.

MIRAR al Mundo con Amor Incondicional (mi Destino) implica Mirarte a ti de la misma manera. Porque el Dentro y el Fuera son lo mismo. Porque tú y yo somos lo mismo. Porque la MIRADA abarca ambos, pues MIRADA sólo hay UNA. Es el objeto que se mira lo que cambia. Y lo que Somos no son los objetos (incluidos nosotros), lo observado, sino la MIRADA.

Llega un momento (o no) en que te DAS CUENTA de que todo conflicto surge Dentro de ti. Es tuyo pues ES en ti. Eres tú quien siente lo que siente: tristeza, ira, compasión, inseguridad, miedo, desconfianza, plenitud, asco, odio, rechazo, culpa, paz. Lo de Fuera tan sólo son escenarios, espejos, que nos posibilitan VER qué es lo que no estamos Amando Incondicionalmente en nosotros.

Cuando eres Consciente de esto, dejas de batallar, de luchar, para que el Mundo Externo (incluidas las personas, ideas, creencias) cambie y empiezas a responsabilizarte de TODO lo que provoca Separación en ti. Que no es más que no Amar lo que está sucediendo en ti. Lo que estás sintiendo, sea lo que sea. Lo que estás pensando, sea lo que sea.

Porque cuando rechazas cualquier emoción, pensamiento, creencia, que Es en ti, que surge en ti (lo que no significa que seas eso), te estás separando de ti. Te estás negando. Te estás abandonando. Te estás huyendo. Y eso no es Amor Incondicional.

Amarnos Incondicionalmente no significa seguir tratándonos mal. No significa no cuidarnos. No significa alimentarnos (en todos los aspectos) de manera no saludable. Significa que MIENTRAS estamos sanando, Recordando, en el Camino del Amor, es el mismo Amor que anhelamos nuestra "pócima mágica". Nuestra Salvación.

Estar en el Camino del Amor Incondicional y rechazarnos (negar, huir) cuando sentimos, pensamos, actuamos desde el ego, desde la inconsciencia, desde la ignorancia, es caminar en contra de nuestro Camino. Por ello, cuando seamos Conscientes de ese rechazo, de esa separación que está siendo en nosotros (que lo sabremos porque sentiremos un dolor interno), es necesario PARAR y abrazar (Amar) esa Separación.

Cuando abrazamos nuestra propia Separación nos estamos UNIENDO (Amando) a ella. Lo que significa que la Separación desaparece. Ya no ES. En ese Instante nos estamos MIRANDO con el Amor Incondicional que anhelamos Ser. En ese Instante YA hemos llegado a nuestro Destino. Ya hemos Regresado a Casa. A Dios.

Porque el Destino, el Hogar, siempre Es Aquí y Ahora. No está en un futuro ni en un pasado, sino en el Presente.

Lo que no podemos negar es que también hay un Camino, un proceso, en el que el Ego, esas Inconsciencias, esas Inercias, que nos llevan a juzgarnos, a condenarnos, a separarnos de nosotros mismos (y de los demás) se van dando cada vez menos a medida que nos vamos Amando Incondicionalmente. Porque dejamos de poner cada vez más nuestra atención, nuestra energía, en el Ego, en el miedo, en lo que nos separa, para ponerla en el Amor, en lo que nos Une.

E igual que el capullo requiere de un tiempo hasta transformarse en mariposa, nosotros, también. La diferencia es que nosotros, siendo capullos, podemos ser Conscientes de la Mariposa (porque en ocasiones la Sentimos, la Somos), del destino, y el capullo, no (o sí...). Hay un anhelo, una fuerza, una Voz, que nos guía, que nos empuja hacia Casa.

Para poder Amarnos, es imprescindible Mirarnos. Contemplarnos. Porque, si no lo hacemos, ¿cómo vamos a descubrir qué es lo que no estamos amando? ¿Cómo vamos a Amar lo que ignoramos que tenemos que Amar? ¿Cómo vamos a Vernos si estamos mirando Fuera todo el rato?

Hace un par de semanas que he vuelto a meditar (meditación Contemplativa). Lo dejé hace años creyendo que ya no lo necesitaba. Que ya había Comprendido. Que ya Sabía. Que ya había Visto y que por ello ya no me podía Cegar. Y me cegué hasta tal punto que no vi mi ceguera (hasta hace muy poquito). Mi Ego me sacó del Camino del Amor haciéndome creer que no era posible. Que me estaba engañando a mí misma. Me llenó de dudas. Y elegí la voz del Ego antes que la de mi Corazón, cuya Voz se fue alejando poco a poco de mis Escucha.

No medito para dejar de ser lo que estoy siendo. No medito para arreglarme. No medito para controlar. No medito para cambiarme. No medito para luchar contra lo que surge. No medito para ser ni más ni mejor.

Medito para Verme. Para Escuchar. Para poder Amar lo que veo que no es amado. Para que la Unidad sea en mí.

¿Y qué es lo que Veo? Mis heridas. Mis sombras. Mi oscuridad. Y mi Luz. Pero mi Luz ya es amada. Son las sombras lo que hay que Iluminar a través del Amor.

A medida que vas Iluminando tus sombras, aquello que has metido en tu Inconsciente por creer incorrecto o no espiritual, tu Mirada hacia el Mundo se va suavizando. Va dejando de ser tan juiciosa y se va transformando en una Mirada Compasiva.

No he venido al Mundo a negarlo, a juzgarlo, a condenarlo, a arreglarlo, a aislarme de él, a Separarme de él. He venido al Mundo a Amarlo. A Ser UNO con él. Que viene a ser lo mismo que a Ser UNO conmigo.

Para alcanzar el Amor Incondicional (no hay otro tipo de Amor) tienes que Serlo.

Tu Separación es la Separación del Mundo. Tu dolor es el dolor del Mundo. Tu anhelo es el anhelo del Mundo.

Empieza por ti y no necesitarás que nada ni nadie externo cambie por y para ti, pues tu ya serás Amor y MIRARÁS con Amor en lugar de con rechazo y juicio.

Coge tu dolor, abrázalo y Camina.

Y que Sea lo que tenga que Ser.

 

 Emma Vazquez

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Vivir en el sentir - Russel Williams

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Cuando vemos las cosas con una claridad total (es decir, cuando las percibimos con la mente despejada) nos damos cuenta de que el «yo» es ilusorio, y eso nos permite desprendernos de él. La mente deja de aferrarse al «yo», por lo que este desaparece de forma natural. Todo surge de lo no-manifestado, y por eso lo no-manifestado sigue siendo el trasfondo de todas las cosas que aparecen en la manifestación, de modo que cuando captamos la verdadera naturaleza de esas cosas comprendemos que no hay nada sustancial en ellas y que, por consiguiente, deben de haber sido ilusorias.

En nuestra vida diaria deberíamos adoptar una actitud de presencia consciente y poner nuestra atención en todo lo que podamos, pero centrándonos en una sola cosa cada vez. Por ejemplo, imagina que estás lavando los platos y que surge alguna otra cosa que requiere tu atención; independientemente de lo que sea, deja a un lado todo lo que estés haciendo y pon toda tu atención en eso; haz que tu atención no contenga nada más que aquello que está presente. Esta es la forma de vivir verdaderamente en el momento (que es donde se encuentra la realidad). Al experimentar esto descubrirás, aunque no sea más que durante unos pocos minutos, que te sientes completamente seguro, y eso es porque eres, porque en ese instante no hay nada separado de ti.

En eso consiste el mindfulness o atención plena, en estar lleno (full en inglés) de ese objeto en ese momento, en no tener la cabeza abarrotada con otras cosas que nos aturdan. Es algo que emana de ti, no de ninguna otra persona. Ahora has encontrado al verdadero maestro, no ahí fuera, en el exterior, sino en tu propio interior.

Cuando vas más allá del miedo y alcanzas un mayor grado de libertad, todo esto comienza a mostrarse por y para sí mismo. Es casi como si algo dentro de ti se estuviera desenredando y te estuviese mostrando quién eres realmente. El único problema es que no puedes adscribirle ninguna identidad.

El Buda habló sobre el aparente no-yo, pero no de esto; habló sobre el yo condicionado, el ego, pero lo que está aquí presente es el conocimiento de que esto es lo que soy. No se trata de una identidad (no es quién soy, sino qué soy; una diferencia ciertamente sutil). Tanto el cuerpo físico como las emociones y los procesos de pensamiento tienen que rendirse ante esto, supeditarse a ello y empezar a cambiar. Sin nada que temer, comenzamos a sentirnos más cómodos, más seguros, como en casa; descubrimos una unidad en nuestro interior: la cabeza y el corazón se unifican, pasan a ser uno y lo mismo, empiezan a fundirse el uno en el otro y allí donde había separación y fragmentación pasa a haber unidad.

El intelecto deja de funcionar como una entidad independiente y pasa a estar condicionado por el sentir. Si nos paramos a examinar nuestros propios procesos mentales o intelectuales podremos comprobar que, por lo general, en mayor o menor medida son muy clínicos y están desprovistos de sentimiento. En este sentido, no son personales sino meros datos fríos y objetivos para ellos mismos.

Sin embargo, cuando se produce una cierta apertura en la zona del corazón, el sentimiento penetra en el pensamiento, por lo que todos aquellos procesos que anteriormente funcionaban de un modo puramente clínico ya no pueden seguir operando de ese modo. Surge una nueva afinidad entre el sentir y los objetos del pensamiento y, por lo tanto, deja de haber separación. Normalmente creemos que todo pensamiento está separado o es independiente del pensador, pero ahora nos damos cuenta de que el propio pensador es uno con el pensamiento, que se vuelve menos abstracto; hay un mayor grado de realización y la comprensión intelectual se vuelve menos necesaria, porque ahora el conocer está basado en la sensación de pertenecer al área del sentimiento (un aspecto o una faceta que siempre está unida a las cosas, mientras que el intelecto siempre está separado).

El intelecto no puede penetrar en el sentir, que es donde se da la unidad, pero el sentir de la unidad sí puede colarse por los intersticios y penetrar en el intelecto, haciendo que este descubra por primera vez lo que es la paz. En todo caso, contribuye a aclarar todo el proceso al eliminar una inmensa cantidad de pensamientos repetitivos y de actividades mentales involuntarias. El sentir nos ayuda a pensar solo cuando es necesario, y, cuando no lo es, lo que quedan son espacios llenos de percepción y experiencia, momentos de verdadera plenitud y satisfacción.

De vez en cuando todos tenemos pensamientos que no deseamos tener, lo que pone de manifiesto que hay una parte de nuestra mente que siempre está desvinculada del pensamiento, que es independiente de este, que, por así decirlo, está por detrás de él y lo observa. A medida que vamos teniendo más claridad interna, comienza a establecerse una distancia cada vez mayor entre nuestros pensamientos y nosotros mismos. Poco a poco va apareciendo un espacio entre los pensamientos (y la meditación puede contribuir a este proceso), hasta que llega un momento en el que el pensamiento deja de ser automático. Entonces experimentamos la quietud, y esta paz interior se extiende a todos aquellos que nos rodean. La gente lo siente cuando está cerca de nosotros, les alcanza, penetra en ellos. Nuestra compañía es mucho más agradable; se sienten atraídos por nosotros, porque ahora estamos serenos, aquietados, nunca estamos enojados, ya no juzgamos.

El pensamiento nunca es la experiencia real; tan solo es una sombra de lo real. Sin embargo, ahora retornamos a las cosas reales, a lo verdadero. ¿Qué es para ti lo real: los pensamientos que tienes sobre algo o lo que ese algo te hace sentir? El sentir es el proceso vivo, mientras que los pensamientos se ocupan de otra clase de cosas.

No podemos considerar las relaciones interpersonales como una mera cuestión de intercambio de información, pues las relaciones se basan en la armonía, en la conexión profunda y el entendimiento mutuo. Esto es algo que podemos sentir de forma natural, sin tener que pensar en ello, con nuestros hijos o nuestra pareja. Al mismo tiempo, no se trata simplemente de un sentimiento emocional, sino que es más bien un sentir expansivo y absorbente que se transforma en lo que sea que estemos experimentando, de modo que deja de haber separación.

Así vivimos en el sentir, y no en el falso mundo de la abstracción en el que el pensamiento nos sumerge. Aprendemos a sentir (tanto a nivel de sensaciones como a nivel de sentimientos) de una manera mucho más profunda, no solo emocionalmente, y descubrimos que existe un aspecto extrasensorial en el propio sentir del que, por lo general, no somos conscientes. Esto significa que somos capaces de captar o absorber mucha más experiencia y que podemos responder de un modo mucho más efectivo, pues ahora hay armonía y una verdadera conexión en nuestras relaciones. El pensamiento siempre crea separación, pero el sentimiento trae consigo la unión; en su sentido más profundo, posee un elemento claramente espiritual, pues es no-manifestado (es decir, tampoco se manifiesta en el plano físico).

Esta plenitud, esta satisfacción, no es algo a lo que tengamos que aspirar o tratar de lograr. No se trata de avanzar hacia un destino concreto, sino de disociarnos de todas las cosas que nos retienen o que detienen nuestro progreso, ya sea que las concibamos como los siete pecados capitales del cristianismo o como los obstáculos de los que habla el budismo. Nos volvemos más claros, permitimos que nuestro verdadero ser resplandezca y brille a través de nosotros, y de este modo la plenitud y el gozo comienzan a emerger por sí mismos de forma natural.

Puede que tengamos la sensación de que nos falta algo, pero lo cierto es que no nos falta nada. Nosotros somos lo que falta, lo que le falta a la totalidad (por así decirlo, es la totalidad la que está incompleta sin nosotros, la que «añora nuestro regreso»).

Ahora podemos ofrecer paz a los demás, el don de la paz.

No nos cerramos a nada ni a nadie.

Dejamos que todo penetre en nosotros.

Absorbemos el mundo pero no lo poseemos; nos volvemos uno con él.

 

Fuente: Russel Williams. Del libro... Ni yo ni nada distinto de mí (Gaia, 2019

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¡Vive la Totalidad ! - Emilio Carrillo

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Ser es lo Real; la Vida es lo Real. Estar es solamente una experiencia de lo que eres. Por tanto, céntrate en lo que eres, pon la consciencia en ser. La denominada realidad es fruto de una experiencia de ser en forma de estar. A partir de ahí, observa la realidad y observa lo que denominas tú: ambos son la forma de estar que la vida que eres adopta en esta vivencia humana. Observa la realidad y obsérvate sin pensamientos, mírala y mirate sin emociones y acéptala y acéptate sin más.

No te preguntes por qué la realidad es así y no de otra manera. Lo que eres no está aquí para hacer disquisiciones mentales, sino para vivir: ¡vivir! Simplemente, vive y saborea la experiencia...

No hay nada que cambiar. Este mundo es el marco absolutamente idóneo y perfecto para desplegar las experiencias conscienciales de ser que este plano posibilita. Hay infinitos planos donde lo que eres está. Pero aquí-ahora tienes consciencia de este. ¡Gózalo! Sin juicios, sin quejas... Ni pensando, ni sintiendo; solo siendo, solo viviendo...

¡Vive Viviendo!... Deja de gastar tu energía viajando con la mente a través del tiempo (del pasado al futuro, del futuro al pasado...) y permanece con la consciencia íntegra, total y completa en todas y cada una de tus acciones del día a día, sin excepción: cuando comas, come; cuando camines, camina; cuando hagas el amor, haz el amor; cuanto te cepilles los dientes, cepíllatelos; cuando medites, medita; cuando conduzcas, conduce... Desde la consciencia, tráete a ti mismo al aquí-ahora.

A causa del viejo hábito de viajar por el tiempo, la mente se irá una y otra vez. No te enfades con ella ni luches contra ella, y tráela conscientemente de regreso a este momento cuantas veces sea preciso. Así hasta que, sin prisas ni agobios, comiences a conectar con el aquí-ahora, a vivir realmente la vida...

No pienses, vive; no sientas, vive... Que vivir sea tu único pensamiento; que vivir sea tu única emoción; que vivir sea tu único sentimiento. Así te enamorarás de la vida y la vida se enamorará de ti, hasta que os fundáis en uno, en no-dos. Y ese Enamoramiento vital y esencial llenará de gozo cada instante, cada experiencia, cada hecho cotidiano.

Tu existencia es la vida y la vida es tu existencia. Eres la vida en su totalidad e integridad, sin excepciones: la vida que en ti bulle y palpita y sobre la que ahora permaneces alerta ("vivo, existo, soy") y la vida toda que se mueve y desenvuelve a tu alrededor y de la que eres el espacio que la hace posible. Y en esta toma de consciencia cesa todo lo que antes conjugabas como "yo", "me", "mí" "mío" o "mi"... Flotando en el río de la vida, percibes que no es que flotes en él, sino que eres el río, que eres la Vida: ¡la vida eterna!... Eres mucho más allá de lo que hasta ahora vienes considerando "tu" vida porque eres la propia vida (Unicidad) en todas sus manifestaciones y expresiones (diversidad). Eres todas las formas y modalidades de vida de la Creación y el cosmos y, a la vez, no tienes ninguna identidad concreta (ni física, ni espiritual; ni individual, ni colectiva). Eres Todo y, por lo mismo, eres Nada; eres Nada y, por lo mismo, eres Todo.

Ya no hay límites ni separación. No existe un punto, un lugar, una frontera donde termines tú y empiece todo lo demás. Ya no hay ruptura ni fragmentación alguna... La humanidad, la naturaleza, el mundo y el cosmos siguen ahí. Sin embargo, sus componentes ya no son objetos, sino que forman parte de ti: la roca ya no se sostiene en el exterior, sino dentro de ti; la flor ya no florece fuera, sino que brota en ti; los pájaros ya no vuelan en el cielo, sino en tu interior; el Sol ya no es una luz distante, sino que brilla en tu seno; las estrellas ya no son destellos en el espacio, sino que vibran en ti; el otro ya no es otro, sino que vive en ti y es tu propia vida. ¡Vives la totalidad! Ha saltado hecha añicos la barrera que te separaba de lo real. Esa barrera era la mente y ya no existe. Ella hacía que percibieras objetos a tu alrededor y a ti como sujeto distinto de ellos, pero ahora ves más allá de la mente y te percatas de que la división entre los objetos y el sujeto era solo un sueño.

Ciertamente, la roca, la flor, los pájaros, el Sol, la estrella o el otro no se evaporan. Continúan estando ahí. Sin embargo, ahora carecen de fronteras; no están limitados: la figura y el fondo se vuelven uno, sus identidades han desaparecido. Ya no son objetos y tú dejas de ser un sujeto. El observador se convierte en lo observado. Esto no significa que te hayas convertido en roca. Pero al no haber mente, no existe ninguna línea divisoria que te separe de ella; y la roca ya no tiene ningún límite que la separe de ti. Ambos os habéis encontrado y fundido. Tú sigues siendo tú, la roca sigue siendo la roca, pero existe una unión.

La visión acerca de tu existencia como sujeto se debía a la percepción que tenias de los objetos de tu entorno: tus límites existían a causa de los límites del resto de lo que te rodea; y al perder todo ello sus límites, tú pierdes los tuyos. Entonces estalla la unidad de la vida, de la existencia... Ya no está el yo. La consciencia egoica ha evolucionado hacia lo transpersonal y se ha expandido en la Unicidad. Ya no eres y aun así eres. Realmente, por primera vez existes. Eso si, como el todo; no como el individuo, el sujeto, lo limitado, lo demarcado, lo sometido. Esta es la paradoja: te pierdes a ti, pero ganas el todo. Es la paradoja implícita a la vivencia y la experiencia del Yo Soy, que es, a la vez, la del no-ser: cuando te pierdes a ti mismo, te conviertes en el mundo entero; cuando cesas de ser yo, te transformas en lo que siempre has sido: es decir, Dios.

Fuente: Emilio Carrillo, Consciencia, (Sirio, 2016)

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No ser "Nada” - Luis de Santiago

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Hoy en esta sesión Informal no vamos a hacer "Nada", vamos a ser "Nada".

Y en ese no ser "Nada" vamos a observar, vamos a darnos cuenta de cómo la mente nos va a proponer cosas constantemente, nos va a decir lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que pensar, lo que tenemos que juzgar, lo que tenemos que opinar, lo que tenemos que cambiar, a quién tenemos que salvar... Nos dice que tenemos que movernos, que tenemos que hacer algo, que tenemos que ir aquí, que tenemos que ir allá….

Y lo hace con el único propósito de que no podamos ser "Nada", de que no podamos estar en paz, porque, en la medida que estamos en Paz, en la medida que no somos "Nada", nos damos cuenta que la mente tampoco es "Nada", que la mente no hace nada, que todas esas propuestas que nos hace no sirven para nada, que todo es un juego, y la mente no quiere que nos demos cuenta que ella es prescindible, la mente quiere que creamos que ella es importante, que hay que opinar, hay que saber, hay que entender, hay que juzgar, hay que criticar, hay que temer... todo eso no sirve de nada.

Y en la medida que seamos "Nada", lo vamos a ver claramente, por eso la mente no nos deja ser "Nada". Por eso no para de proponernos cosas, no para de proponernos opiniones, no para de proponernos cosas que hacer, no para de proponernos cosas que cambiar, no para de proponernos cosas que temer... constantemente. ¿Y qué pasa cuando no le hacemos caso? No pasa "Nada". Y ese no pasa "Nada", es la paz. Es la paz que decimos que buscamos, el que no pase "Nada".

(Largo silencio. )

Y en ese no pasar "Nada", sigue pasando todo, el viento sigue soplando, las manzanas siguen madurando en el árbol, seguimos durmiendo, seguimos despertando, seguimos haciendo el desayuno, seguimos amando a nuestros hijos, seguimos trabajando. Pero para ello no necesitamos de la mente.

 Nos damos cuenta que todo sigue igual, que eso que creíamos que era necesario para que las cosas pasaran, ese juzgar, ese empujar, ese moverse, ese hacer, ese pensar, ese opinar no hace falta.

 La mente es totalmente prescindible, no pinta "Nada". Lo único que trata constantemente es hacernos creer que es ella la que hace que todo pase, que es ella la que hace que hagamos el desayuno, que es ella la que hace que amemos a la gente que amamos, que es ella la que hace que el mundo se mueva.

Y cuando no le hacemos caso, no pasa "Nada", todo sigue igual, la mente no hace falta para "Nada".

 

Satsang con Luis de Santiago- La Coruña, 5 de agosto de 2017.

 

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Esto y aquello - por Annette Nibley

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Traducido con Amor desde...http://www.whatneverchanges.com/

 

Desecha todo lo que alguna vez aprendiste, todo lo que alguna vez se te dijo. Ahora mismo, la memoria no es necesaria para simplemente ser. Simplemente ahora, sin ninguna memoria ni experiencia ni preconcepción anterior, esto es lo que tú eres, esto lo que pensabas era necesario buscar. Ahora mismo, como tu sentido cotidiano normal de estar vivo: siempre fresco, creado de nuevo a cada momento. Conciencia, no de los objetos que existen, sino de la existencia misma.

Tan sólo conciencia de que existes. Tan sólo esto. Ordinario, sin requerir de ninguna memoria, ni mantra, ni recitación, ni práctica que llevar a cabo. Nada que retener en la mente, ninguna cosa que recordar. Ahora mismo, no recuerdes nada. Deja relajarse a la memoria. Dale un descanso. Tan sólo esto, tan sólo ahora. Ordinario. Esto es lo que tú eres.

No hay ninguna persona separada que tenga su propia realidad separada: hay sólo la realidad-una, la totalidad. ¿Cómo lo sabes? No con la mente, dado que la mente sólo aparece en ella. Lo sabes porque es lo que salta a primer término cuando la mente está quieta. Tú sabes, factualmente, que es más "tú" que lo que el cuerpo o los pensamientos son; estos últimos cambian constantemente de forma. Es lo único constante que jamás has conocido, y es exactamente la misma cosa que conociste desde que eras niño o niña. La conoces como el espacio claro y ordinario constantemente presente del conocer, en el cual todas las cosas cambiantes aparecen. Tú no puedes escapar de ese espacio. Nunca cambia y nunca muere, y tú apareces en él. Tú no eres y nunca has sido una entidad separada y autónoma viviendo una existencia arrancada o separada de él. Como eso, nada puede irte mal jamás.

¿Ves que todo es resuelto dentro de este conocer? ¿Ves cómo la verdad de quién eres resuelve todas las preguntas? Todas las preguntas se desvanecen dentro del conocimiento de que eres esta realidad eterna desplegándose. Ahora mismo, ¿alguna pregunta necesita ser resuelta? ¿Hay alguien a quien pudiera aplicarse? ¿O únicamente hay este inmutable amor, esta paz apareciendo como todas-las-cosas, ahora, ya completa?

¿Qué es lo que todo ser humano anhela? Todos anhelamos exactamente la misma cosa: no sentirnos aislados de nosotros mismos, de los otros, de la naturaleza, de la vida. Porque nos sentimos "arrancados" hay un hambre profunda de totalidad. Y así comienza.

Todos los sabios, todos los grandes libros, todos los profetas dicen la misma cosa: tú ya eres completo. Nunca abandonaste la totalidad, nunca abandonaste la fuente que te creó, nunca has sido otra cosa que la vida misma, la fuente misma. Pero el pensamiento, siendo lo que es, no puede captar esta verdad de quien tú eres. Y así, todos los pensamientos son falsos. No mires a ellos para hallar tu naturaleza verdadera. Abandona todo intento de encontrar algo útil en la mente.

Encuentra lo que estás buscando fuera de la mente. Esto es "ser-conciencia-serenidad". Es el primer principio, está presente y es obvio en todo momento, y es quien tú eres. Es todo lo que hay. No hay ninguna segunda cosa.

Aun cuando la mente gira en círculos, con sus preocupaciones, sus planes, sus intentos de mejorar las cosas, su necesidad de comprender, su deseo de dejar de girar en círculos, ¿hay algo que sea necesario en este momento? ¿Necesita la mente cesar ahora? ¿Y por qué habría de cesar? ¿Haría ello más entero o más completo a este momento presente de realidad pura y prosaica?

Esta realidad prosaica, o inteligencia-conciencia-totalidad, no tiene ningún problema con nada de lo que aparece dentro de ella, ahora mismo. No hay ningún problema. No hay nada equivocado. Cualquier cosa, todas las cosas son libres de aparecer.

El sentido de este ser quien eres está disponible para ti, ahora mismo: la tranquilidad, dentro de la cual todas las ansiedades aparecen, es obvia y está siempre presente; el amor, dentro del cual todo el antagonismo, la intolerancia y el auto-criticismo ocurren, es obvio y está siempre presente: Esas cosas ―el amor, la aceptación, la tranquilidad― nunca oscilan, nunca desaparecen, nunca varían, y nunca son oscurecidas. Tú puedes sentir esto: es tu conciencia ordinaria. No tu conciencia personal de sentir o pensar, sino la conciencia del espacio impersonal dentro del cual todo pensamiento, sensación y sentimiento ocurren.

Este espacio consciente no es afectado, en absoluto, por los pensamientos pasajeros que surgen en la mente de un "objeto" (persona), apareciendo dentro de él. Todos los objetos ―y los pensamientos surgiendo dentro de las mentes de objetos―, simplemente pasan, como lo hacen objetos y apariencias. Todos ellos aparecen momentáneamente en la pantalla que refleja perfectamente la realidad, y luego desaparecen.

Tú eres, únicamente, este perfecto reflejar. Tú eres únicamente este amor. No eres ―de ningún modo posible― algún objeto apareciendo dentro de este amor, porque todas estas apariencias son meramente momentáneos parpadeos sobre la pantalla de la realidad, destellando energía, creando imágenes sobre la pantalla, como una película... y que luego desaparecen. La persona que tú crees ser es meramente una apariencia momentánea sobre la pantalla reflejante de la realidad. Pero esta persona-objeto ha tomado consigo un sentido de su propia realidad, y ha consumido muchos años construyendo esta historia, agregando sobre ella capa tras capa. ¡Esta persona-objeto ha inventado una historia que está separada de esta realidad dentro de la cual aparece!

Ni siquiera recuerdes estas palabras. No trates de hallar en tu cerebro alguna breve frase que te ayude a salir de tu estado de temor o de confusión en curso. No rebusques en tu mente, presa del pánico, alguna perfecta sentencia que consiga apaciguarte y llevarte al lugar confortable que deseas. La mente no puede hacer eso. No puede conseguirlo con ninguna de esas frases. Esas frases sólo pueden perturbarte. Aún más.

No busques en la apariencia. Ni siquiera busques la respuesta a la pregunta "¿por qué no debería mirar en la apariencia?". Vuelve la espalda a la apariencia y descubrirás por qué. Mira todas las cosas como si fueran reflejos en un espejo, y ve cómo el espejo mismo no es afectado. El espejo sólo refleja; nunca piensa. Tú eres el espejo.

Esto es todo, o nada. Esto es totalidad. ¿Acaso no estás cansado ya de todas las palabras, de cada palabra? La totalidad de la apariencia, la totalidad de las palabras, son tan "pesadas"... Siempre hay algo que hacer; y ya estás harto de que haya algo que hacer. No tienes que creer una sola palabra. No lo necesitas. Cada pensamiento es experimentado como imperfección. Cualquier pensamiento se siente como si algo anduviera mal. Pensar siempre oscurece; nunca cura.

Tu estado natural es sin-causa. "Feliz sin ninguna razón" es tu estado natural. Si no estás experimentando este "feliz sin ninguna razón", entonces hay alguna historia resonando en tu cabeza. Ve tras esa historia. Búscala. Llévatela aparte. ¿Qué es esa historia? ¿Es real? ¿A qué se refiere? Eventualmente, toda historia será revelada como lo que es: actividad mental, fuegos neuronales en tu cerebro referidos a un "yo"-centro que no existe. Y cualquier historia arrastra tu atención fuera de la siempre presente felicidad, que es tuya a tu solo pedido. Sin la historia, la felicidad es. Y la felicidad es quien tú eres, en todo momento.

Entonces, esto es lo que ves cuando te vuelves y miras donde la palabra "yo" está señalando. Dejamos de mirar los objetos, para, finalmente, ver el espacio brillante y consciente dentro del cual los objetos aparecen. Y entonces se sabe que esto es quienes somos realmente. Este espacio: no los objetos, no el que observa los objetos, ni siquiera el que observa la brillante espaciosidad. No somos el "observador" de nada. Somos eso.

 Annette Nibley

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Fuente: Annette Nibley. What Never Changes

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La conciencia es un arte - Meg Blackburn Losey

8674205879?profile=RESIZE_710xTraducido con Amor desde...https://awaken.com

 

Se ha estudiado, supuesto, escrito, experimentado hasta la saciedad. Nunca ha habido respuestas definitivas a la pregunta, pero, sin embargo, ha habido vislumbres fugaces de posibilidades para la raza humana que tienen el potencial de cambiar toda nuestra experiencia terrenal.

La conciencia es superluminal. Es más rápida que la velocidad de la luz. Tiene un alcance ilimitado, no está ligada a los límites de nuestro cerebro, ni siquiera al tiempo o al espacio. Nuestra conciencia puede viajar fuera de nuestros cuerpos sin restricciones, alcanzando realidades infinitas para aprender, experimentar, sanar, las posibilidades son infinitas. El mayor error sobre la conciencia es que tiene algo que ver con nuestro cerebro. Nuestros cerebros son de naturaleza eléctrica, con neuronas encendidas, emocionantes vías específicas que se desarrollan en nuestros procesos cognitivos y de aprendizaje. Estos caminos son predecibles y pueden expandirse (¡o no!) Con nuestras experiencias de vida.

Nuestros cerebros se esfuerzan por crear lógica en nuestras percepciones, incluso llenando los vacíos en la información entrante para crear una historia completa para nosotros. Nuestros cerebros actúan como nuestro mecanismo de supervivencia, permitiéndonos saber cuándo estamos a salvo y cuándo no.

Además de la lógica pura que nuestros cerebros demandan y crean, nuestros egos influyen dramáticamente en nuestro pensamiento. Desafortunadamente, el ego es el mayor mentiroso del planeta. Basa todas sus deducciones en la experiencia pasada y nunca considera las posibilidades que están disponibles en el presente. Nuestros egos junto con nuestros cerebros nos mantienen atemorizados para que no salgamos de nuestras zonas de confort entendidas y predecibles.

La conciencia, por otro lado, no está limitada por ninguna experiencia terrenal excepto nuestras percepciones. A medida que deducimos nuestras experiencias en nuestra vida cotidiana, formamos historias que se convierten en nuestra realidad. Esa realidad a menudo se basa en el autoengaño o la desinformación.

Cuanto más vivimos estas ilusiones, más enredadas se vuelven las vidas y nos alejamos cada vez más de la verdad que permanece en lo profundo de nosotros. Afortunadamente, nuestra conciencia recuerda esas verdades. Nuestro acceso a una mayor conciencia a menudo se ve inhibido por el propio funcionamiento de nuestros cerebros. Cuanto más mentales seamos, más lineal será nuestro pensamiento, mayor será la activación de los nervios dentro de nuestro cerebro. A medida que aumenta la actividad eléctrica, nuestro acceso a las percepciones más sutiles de nuestra conciencia disminuye y nuestras percepciones se reducen a creencias finitas. Peor aún, perdemos nuestra naturaleza intuitiva.

La conciencia es electromagnética. Es un campo vivo de energía que anima nuestros cuerpos corporales y actúa como un flujo continuo de información tanto para nosotros como para la creación. La conciencia tiene la capacidad de visitar el pasado, el presente y el futuro de forma individual o simultánea. Puede traernos información como conocimientos completos en lugar de pensamientos lineales singulares. De hecho, nuestra conciencia es nuestra línea de vida hacia la creación.

La conciencia no es lógica. No sabe mentir. Simplemente es. Nunca duerme; de ​​hecho, cuando lo hacemos, nuestra conciencia trabaja muy duro para ayudarnos a procesar nuestra experiencia de la vida diaria en forma de sueños. A menudo, cuando estamos durmiendo y ya no somos defendidos como lo estamos en nuestros momentos de vigilia, nuestra conciencia nos lleva a lugares muy reales donde aprendemos en múltiples niveles de conciencia, recordamos experiencias pasadas e incluso vislumbramos experiencias venideras. Mientras dormimos, nuestra conciencia también nos ayuda a procesar nuestras poderosas emociones.

En nuestro tiempo de vigilia, nuestra conciencia nos ayuda con una alta conciencia, brindándonos mensajes sobre las posibles direcciones que podemos tomar, las oportunidades que tenemos y nos brinda orientación sobre todo tipo de cosas.

La pregunta es ¿estamos escuchando? Cuando nuestros pensamientos intuitivos vienen a nosotros, a menudo los descartamos como locos o no relacionados con el momento. De hecho, ¡esos pensamientos laterales son una parte mucho más consciente de nosotros que intentamos llevarnos a donde realmente queríamos ir!

La conciencia hace mucho más que simplemente guiarnos a través de nuestros días y noches. Lleva los recuerdos de todas nuestras experiencias en relación con toda la creación. A medida que nuestras experiencias se comunican a la creación, se mueven como un flujo de energía libre hacia afuera, contando a la creación sobre nuestras experiencias, nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, nuestros deseos, necesidades y otros fragmentos ilimitados de información. A medida que la creación recibe nuestros mensajes, literalmente se reorganiza para traernos la misma realidad que hemos enviado.

No nos damos cuenta de lo poderosos que somos porque estamos demasiado ocupados creyendo en nuestro mundo externo quiénes deberíamos ser. Nos desviamos porque se nos enseña a no confiar en nosotros mismos, que somos imperfectos, carentes, lo que sea. La verdad es que nuestra conciencia nos permite actuar como co-creadores en la experiencia de la vida. Como aspectos de Dios, reflejados en forma humana, cada uno con el propósito de vivir e interactuar en cada momento lo mejor que podamos sin vacilar ni temer porque somos miembros completos y perfectos de la creación guiados divinamente por la parte de nosotros que es ilimitada, no sujeta a falsedades, desviaciones o cualquier otra cosa que pueda alejarnos del viaje que como almas hemos llegado a tener.

La conciencia es una expresión viva, desinhibida y sin cuerpo del arte infinito. Es la creación evolucionando en cada momento junto con nosotros y nuestras experiencias humanas. Puede traernos cualquier cosa y todo si tan solo podemos confiar en nosotros mismos para dejar ir, para bajar nuestras defensas diarias para que seamos accesibles a nosotros mismos. Es nuestra luz divina, mostrándonos el camino más allá de la imperfección y de regreso a la luminosidad como expresiones vivas de lo divino.

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Meg Blackburn Losey, Ph.D., es la autora de The Children of Now Evolution , que pronto se publicará , Touching the Light , The Secret History of Consciousness , Parenting the Children of Now , el best seller internacional, "The Children of Now" , “Conversaciones con los niños del ahora” , “Pirámides de luz, despertar a realidades multidimensionales” y los Mensajes en línea que se distribuyen globalmente. También es autora colaboradora de "Los misterios de 2012" y "Lo que mueve al mundo".

 

https://awaken.com/2021/02/consciousness-is-an-art/

 

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POR ENCIMA DE TODO – Dora Gil

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Podríamos creer que, por el hecho de meditar, seguir ciertas prácticas de consciencia, llevar una dieta supersana, profesar ciertas ideas espirituales, frecuentar determinados ambientes, relacionarnos con determinado tipo de personas, leer tales o cuales libros, ver hasta el hartazgo los mejores vídeos o haber realizado los cursos más avanzados siguiendo las enseñanzas de tales o cuales maestros... la paz que anhelamos está asegurada.

Nos parece imposible que después de haber "hecho" tantas cosas podamos seguir abriendo los ojos por la mañana, quizás sin haberlos cerrado del todo durante la noche, y notar que nuestra mente se apresura a engancharse en tales o cuales asuntos que resolver durante el día. Nos sorprende levantarnos agotados o temiendo la abrumadora jornada que nos espera y nos decepciona ver que seguimos mirando con desconfianza a nuestra pareja o temiendo las reacciones de nuestros amigos.

Podemos entenderlo fácilmente si miramos con honestidad donde no solemos mirar.

¿Para qué hacemos todo eso, para qué intentamos tantas cosas y desplegamos tanta búsqueda? "Para estar en paz", diríamos quizás.

Pero... esa paz que decimos querer... ¿es lo único que queremos? ¿la queremos por encima de todas las cosas? ¿o la queremos como aderezo de lo que aún nos parece prioritario: nuestra realización profesional, la aceptación de los demás, la seguridad económica, la comodidad de lo conocido, el éxito de nuestros logros, la compañía de nuestras relaciones...?

Si realmente esto sigue estando en la base de nuestros movimientos, la paz es literalmente imposible. Por una simple razón: no es lo que realmente deseamos. Lo que queremos en un alivio de la tensión producida por el esfuerzo, un descanso del agotamiento generado por tanta lucha, un bálsamo para las heridas que deja el sacrificar nuestra preciosa vida para ir en pos de objetivos que nos parecen más importantes que ella.

Lo hermoso de este viaje es que la vida es pura coherencia. Si buscas paz, la tienes al instante. Pero si no la deseas de verdad, al anteponer "otros dioses" a ella, lo que encuentras es más confusión todavía: autoengañarnos genera aún más contradicción en nuestra interioridad.

Si simplemente aceptáramos que lo que todavía deseamos no es la verdadera paz, todo sería mucho más sencillo. Desear el éxito, la aprobación, la seguridad, el poder, sentirnos especiales... no es "malo". Son preciosos momentos del camino, cargados de aprendizaje y de comprensión si los vivimos hasta el fondo sin superponerles otros ideales que aún no anhelamos de verdad.

La vida lo permite, tienen su sentido, pues al vivirlos en coherencia extraemos profunda sabiduría y desarrollamos recursos que podrán ser usados al servicio de lo que amamos de verdad, la libertad y la paz de nuestro ser. Ellas siempre están ahí, esperándonos y aceptando que las confundamos por momentos con sucedáneos de la superficie.

El autoengaño también es permitido y forma parte de nuestro despertar. No hay ni un solo milímetro de nuestra experiencia humana que sea desechable. Todo está ahí apuntando a lo que amamos de verdad y nos ama profundamente.

Pero está bien, cuando nos sentimos abrumados, detenernos y comprender el daño que nos hacemos con la falta de honestidad, sometiéndonos a una presión innecesaria.

Cuando deseamos la paz por encima de todas las cosas, ella es lo primero que aparece en nuestra consciencia al despertar, durante el sueño y más allá. Si la amamos por encima de todos los tesoros de la tierra, nos encontramos con ella sin cesar. Cuando nos enamoramos de esa dulce presencia no tenemos dificultad para dejar de lado todo lo que hemos superpuesto a su radical simplicidad. La verdadera paz es lo que somos, es nuestra vida y de la comunión con ella brota todo lo demás. Naturalmente, dejamos de invertir en tantos frentes y dedicamos nuestra energía a cultivar y saborear ese entrañable Hogar. Sabemos con total certeza, que por añadidura vendrá todo lo demás.

Pero cuando, desde nuestra confusión con un yo separado, absorbemos ciertas ideas sobre lo que es la paz y tratamos de usarlas al servicio de lo que aún privilegiamos en el mundo de forma (imagen, estatus, consuelo, seguridad, poder) el desastre está servido. Podemos meditar, hacer yoga o incluso indagar, viajar a la India y realizar todo tipo de prácticas... Y encontraremos momentos de tranquilidad, fugaces instantes de alivio, pero nada más.

Miremos lo ilusorio desde la verdad. Traer la verdad al servicio de las ilusiones nos aleja aún más de la paz.


https://www.doragil.com/post/por-encima-de-todo

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Consciencia, Conciencia y Atención

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¿Son la consciencia (consciousness), la conciencia (awareness) y la atención la misma cosa?

Primero, es importante tener en cuenta que estas no son más que palabras. Realmente no existe tal "cosa" como consciencia, conciencia o atención. Estas palabras se utilizan para señalar diferentes aspectos de la realidad viviente que no tiene fronteras ni límites reales. Y estas tres palabras son utilizadas de diferentes maneras por diferentes maestros, e incluso por la misma persona en diferentes oraciones, y esto puede generar mucha confusión. Podemos estar hablando de lo mismo usando diferentes palabras, o podemos estar viendo las cosas de manera diferente. Siempre es útil aclarar cómo se usan los términos si no es obvio, y también es importante no aferrarse a ningún uso particular o forma de expresar ideas profundas porque luego nos volvemos cerrados y rígidos e incapaces de escuchar a cualquiera que exprese las mismas ideas esenciales de manera diferente. Lo que sigue es la manera como yo uso estas palabras, pero lo que importa no son las palabras o el mapa particular que estoy presentando, sino más bien, despertar a la realidad viviente misma.

Consciencia

Diría que la consciencia (consciousness) es el factor común en todas las experiencias ― el innegable conocimiento de estar aquí ahora, la pura sensación de presencia. No necesitamos mirarnos en un espejo o leerlo en un libro o que alguien más nos lo diga, sabemos sin lugar a dudas que nosotros (como esta presencia consciente) estamos aquí.

La consciencia es también la división de la unicidad en multiplicidad aparente, la creación de formas aparentemente sustanciales de lo que en realidad es un gran vacío o energía pura sin forma. La consciencia es el mundo de la dualidad y la separación aparente, que incluye principalmente el sentido del pensamiento de sujeto y objeto, el yo y el no-yo. La consciencia es también la aparición del tiempo y el espacio en lo que en realidad es lo intemporal, sin dimensiones, sin lugar, siempre presente, absolutamente inmediato Aquí / Ahora. Sin la aparición del tiempo y el espacio, y sin la apariencia de la dualidad, nada podría percibirse ni experimentarse. La consciencia dibuja líneas divisorias alrededor de las "cosas" y reifica o congela lo que en realidad es un flujo continuo en entidades aparentemente sustanciales, separadas y persistentes: sillas, mesas, naciones, planetas, átomos, moléculas, personas, emociones, eventos históricos, situaciones de la vida, presidentes, etc. Nos cuenta historias sobre causa y efecto, éxito y fracaso, ganancia y pérdida. En resumen, la consciencia es lo que yo llamo la película de la vida despierta o la experiencia presente. Incluye el sentir, percibir, pensar, conceptualizar, recordar e imaginar. Sus creaciones no son diferentes a los sueños que se producen durante el sueño.

Conciencia

La conciencia (awareness) es más sutil que la consciencia, más sutil incluso que el espacio. En el sueño profundo, incluso la primera y más sutil sensación de estar presente desaparece junto con todo lo perceptible, concebible y experimentable. El aparente observador-pensador-autor-hacedor-experimentador también desaparece. Lo que queda no puede ser encontrado o visto como un objeto, o experimentado como una experiencia. Algunos lo llaman consciencia pura (pure consciousness), otros lo llaman consciencia sin objeto (objectless consciousness), yo lo llamo conciencia (awareness).

La conciencia es la simplicidad misma, lo que no puede reducirse más, la nada en el centro de nuestro ser, el vacío de la forma. Mientras que la consciencia divide la unicidad en aparente multiplicidad y dualidad, la conciencia es no-dual. Es unicidad, totalidad ilimitada, perfección. La conciencia no tiene principio, ni fin, ni adentro, ni afuera, ni opuesto. Es el Aquí / Ahora ―siempre presente, atemporal, inmediato, infinito y eterno― la Fuente invisible siendo y contemplándolo todo, el Sujeto Último. La conciencia es inteligencia infinita, potencial infinito. Es primordial, no nacida, eterna. Es lo que queda cuando todo el universo ya no existe. Algunos pueden llamarlo el Tao o Dios o el Sí Mismo o el Supremo o el Absoluto o simplemente "Yo". La conciencia es el "Yo" único e indiviso al que todos nos referimos.

La conciencia no está separada de la película de la vida de vigilia, pero no está enredada en la película ni atrapada en el drama. La consciencia, por otro lado, se deja fascinar e hipnotizar fácilmente por sus propias creaciones, es absorbida por sus propios dramas imaginarios, y se identifica con los personajes que ha creado, perdiéndose en las historias que está contando. La conciencia es lo que contempla el juego de la consciencia sin ser atrapado por ella. La conciencia ve los pensamientos como pensamientos, ve el drama y lo reconoce como una obra ilusoria. La conciencia es la luz detrás de la atención que ilumina y disuelve todos los problemas e identidades imaginarios. La conciencia es aquello que es consciente de sentir, consciente de percibir, consciente de pensar, consciente incluso de que la consciencia está desapareciendo cuando somos anestesiados o nos quedamos dormidos. La conciencia es lo que queda cuando la consciencia no está. La conciencia es lo que subyace a toda la aparente diversidad y dualidad, como la pantalla de cine o el espejo en el que todas las películas y reflejos van y vienen. La conciencia es el amor incondicional que permite que todo sea como es.

No puede haber ninguna consciencia sin conciencia pero puede haber conciencia sin consciencia, como en el sueño profundo. La conciencia es absoluta, la consciencia es relativa a su contenido; la consciencia es siempre de algo" (Yo Soy Eso).

Atención

La atención es la capacidad de enfocar la luz de la conciencia en objetos particulares (imágenes, sonidos, sensaciones, ideas, recuerdos, partes del cuerpo, etc.). Podemos prestar atención a nuestra respiración, o al sentido de presencia, o al hormigueo en nuestros pies, o a las nubes en el cielo, o al canto de los pájaros, o a los sonidos del tráfico, o al dolor en nuestros dientes. La atención se mueve de un lugar a otro, sin abandonar nunca el Aquí / Ahora. La atención puede ser estrechamente enfocada o muy abierta y global. A menudo se habla del despertar como un cambio en la atención de la identidad de la persona a la presencia, de la encapsulación y la separación a la conciencia ilimitada indivisa.

Pero recuerda, no existe tal "cosa" como conciencia o consciencia o atención. Estas son palabras, etiquetas, abstracciones conceptuales que utilizamos para señalar ciertos aspectos de la realidad viviente (realmente perfecta). A lo que apuntan esas palabras no es a un concepto, pero una vez que comenzamos a hablar sobre esta realidad viva y a usar palabras, es importante no confundir los punteros (las palabras o los mapas) con el territorio que nos ayudan a reconocer. No existe un límite real entre la consciencia y la conciencia, o entre el yo y el no-yo, o entre el interior y el exterior. No existen tales "cosas" en realidad.

Todos ven una película completamente única de la vida despierta. Cuando tratamos de encontrarnos en el nivel de las formas y las apariencias, los resultados a menudo son insatisfactorios. Pero como conciencia, somos un ser completamente indiviso.

Nuestra ilusión básica es que el innegable sentido de la subjetividad se combina con un objeto que aparece en la consciencia. Nos confundimos con un personaje en un sueño o una película. Nos identificamos como un fragmento en un mundo aparentemente fragmentado. Creemos que "el mundo" es en realidad una realidad objetiva e independiente del observador, que está "ahí fuera" en algún lugar, fuera de la consciencia, y creemos que nacimos en él y que algún día moriremos.

Pero el yo aparentemente separado, si se investiga detenidamente, es simplemente pensamientos, sensaciones, recuerdos, imágenes mentales e historias que cambian constantemente en la consciencia. En realidad, no se le puede encontrar como algún tipo de entidad sustancial o persistente. El conocimiento innegable de estar presente y consciente se combina con la historia mental de ser una persona, un cuerpo-mente separado. Nos han enseñado, y hemos llegado a creer, que la conciencia está de alguna manera encapsulada dentro de este cuerpo y que es personal. Hay "mi conciencia" y "tu conciencia", o eso creemos. Lo que está realmente siempre presente (la conciencia) presta el sentido de continuidad a lo que en realidad cambia constantemente, dando un sentido ilusorio de continuidad a la persona.

Si intentas agarrar un pensamiento, ¡no puedes! Es un estallido de energía, se ha ido en un instante. Puedes recordarlo, pero el pensamiento original se ha desvanecido. "El cuerpo" no es más que un flujo continuo y cambiante, inseparable del llamado "entorno" que lo rodea. No puedes encontrar ningún lugar o momento en el tiempo donde este cuerpo comenzó o donde termina. Puedes pensar que comenzó en la concepción o al nacer, pero ¿dónde comenzaron los espermatozoides y el óvulo? En la naturaleza, todo se recicla: los cadáveres se convierten en fertilizante para el suelo y en alimento para otras formas de vida, y todo se compone de todo lo que no es. El cuerpo no podría existir sin aire, luz solar, agua, padres, abuelos, comida y todo lo que hace posible la comida ― en resumen, sin el universo entero tal como es, el cuerpo no estaría aquí. Y todo esto es una apariencia en y de la consciencia.

¿Estás limitado al cuerpo o encapsulado dentro de él mirando hacia afuera? Hemos aprendido a creer que esto es cierto, y lo creemos tan fuertemente que en realidad parece ser nuestra experiencia. Confundimos el mapa que hemos aprendido con la actualidad de nuestra experiencia directa sin darnos cuenta. Pero si miras muy de cerca y con cuidado tu experiencia directa real, ¿es realmente cierto que estás encapsulado dentro de un cuerpo? ¿O es el cuerpo el que aparece en ti (es decir, en una conciencia impersonal sin límites)? ¿Qué está cambiando y qué permanece igual?

Si observas de cerca, no encontrarás un límite real entre el interior y el exterior, o entre yo y no-yo, o entre la conciencia y el contenido de la conciencia. El mundo relativo de la dualidad aparente y el sentido funcional de ser una persona con límites apropiados, etc., todo seguirá apareciendo según sea necesario, pero se puede observar que todo aparece Aquí / Ahora, en esta vasta conciencia que es ilimitada y sin ataduras. Todo lo que aparece se muestra a distancia cero, aquí mismo, completamente inmediato, inseparable del ver (o ser consciente) de ello. Incluso el sentido funcional de la distancia, la separación y el tiempo se muestra Aquí / Ahora, a ninguna distancia, inseparable del ver (o ser consciente) de ello.

La liberación es la desaparición de problemas imaginarios (basados en una falsa comprensión de cómo es la realidad). La liberación es un relajamiento de la mente que se aferra, un desprendimiento, una apertura de la Mente del Corazón, una disolución en lo ilimitado, una sensación intuitiva o percepción de lo que siempre está aquí antes de todo lo perceptible, concebible y experimentable; esto está más cerca que cerca, más sutil que el espacio, más vasto que el infinito. Si estás buscando esto, estás buscando en el lugar equivocado. Estás buscando en el reino de los objetos y las experiencias lo que es ilimitado, no-dual y sin ataduras ― tu propio Corazón, del cual nada está separado. La liberación es el reconocimiento de que nada perceptible o concebible es lo que yo soy y, sin embargo, al mismo tiempo, todo soy yo mismo y yo no soy nada en absoluto. No te confundas ni te desconciertes con las palabras. Simplemente quédate en silencio. Escucha. Siente. SÉ. Sé la conciencia invisible que no puedes no ser. SÉ Aquí / Ahora.

© Joan Tollifson, 2017

Fuente: Joan Tollifson. The simplicity of what is

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Una historia de amor con la vida misma

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Traducido con Amor desde… https://thisterriblelove.blogspot.com

 


Esta es una historia de amor con el amor mismo.

Todos son mis amados; todas las apariciones de nombres y rostros transitorios que parpadean en la pantalla de los sueños que llamamos vida, el único lugar en el que parecemos existir. Todos están hechos de amor; todo el mundo es el amor mismo. 

No hay nada que puedas hacer que te saque de este sueño de amor. 

La historia que cuentas sobre quién eres o no eres, las canciones que cantas, tu sufrimiento y esperanza, o la tranquilidad pacífica de la dicha cuando pareces disolverse en lo que simplemente es, nada de eso te separa del amor que tenemos/ somos, nada de eso importa en absoluto.

Esta es una canción de amor que ni siquiera es una, simplemente indivisa.

 El amor no es personal, porque no hay un centro para este amor desde el cual pueda mirar y verte como separado. Ningún centro desde donde pueda sentir nada por cualquier aparición separada, incluido este personaje de Miranda que simplemente está siendo vivido, animado por un tiempo como una hoja flotando en un río. 

La película se reproduce en una pantalla plana y, sin embargo, parece tener personajes y objetos que se mueven en tres dimensiones, y esa es su magia, su expresión divina, aunque no hay divinidad detrás de ella.

Ya no se ve ninguna palabra o acción aparente como proveniente de ninguna fuente, ningún personaje de la película. La vida misma escribe el guion, y eso incluye cada pensamiento y cada emoción. No hay yo aparte de ti y sin embargo aquí estamos, personajes soñados en una historia de amor sin principio ni fin.

 Tú eres sólo la luz parpadeante de un sueño, como yo, y somos inseparables mientras bailamos en este instante atemporal.

 Todos ustedes son mis amados, ya que se siente profundamente que ustedes son yo y yo soy ustedes, y sin embargo, no somos nada, ni siquiera somos en absoluto.

Eres la frágil iluminación que aparece y se desvanece en una perfecta noche sin fin de infinitas estrellas; cada estrella única en un cielo intemporal visto solo como efímeros destellos de la luz de las estrellas que brillan como la luminiscencia de un amor que realmente no tiene nombre.

 

Miranda Warren

https://thisterriblelove.blogspot.com/2020/09/a-love-affiar-with-life-itself.html

 

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Annette Nibley - La ley del amor  

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Traducido desde...http://nomindsland.blogspot.com

 

 Hay dos formas de ver el mundo en el que vivimos. (Bueno, hay muchas más de dos, pero las estoy tomando para ilustrar un punto). Una forma es pensar en el mundo como una apariencia en la conciencia, sin importancia, y algo de lo que no tengo que preocuparme en absoluto.

La otra forma de pensar en el mundo es como una manifestación del Amor, una versión manifiesta de la gloria del Amor Único que es Todo lo que Hay, y por lo tanto es algo de lo que quiero preocuparme mucho.

La principal diferencia entre los dos, en mi experiencia, es que, en el primer caso, la experiencia del ser humano se vuelve inútil y sin sentido. Eso puede atraer a mucha gente, me atrajo durante mucho tiempo, pero en última instancia, niega la vida y puede llevar a la desesperanza y la desesperación.

¡Aparece la vida! Es glorioso que lo haga. Si el glorioso Todo-Lo-Que-Es aparece en forma manifiesta, lo que obviamente lo hace, lo hace por Amor. Él mismo es solo Amor, por lo que la manifestación es su propio Ser. ¿Realmente quiere ignorar su propia creación?

El AMOR está tarareando debajo de todo esto, ejecutándolo todo. Aparece como yo. Aparece como tú. Aparece como mente. Aparece como un mundo. El amor es la máquina que lo impulsa todo. El amor le da sentido a todo. No es un fantasma imaginario no creado. El mundo está aquí, creado y sostenido por el Amor.

La conclusión es que no tenemos que preocuparnos por qué hacer, cómo manejarlo todo, el amor lo está haciendo todo. La presión está apagada. Podemos relajarnos. Solo existe la Ley del Bien operando, y todo lo que tenemos que hacer es reflejar este Bien a través de nuestros propios pensamientos y acciones, y observar cómo cambia el mundo frente a nuestros ojos.

Hay una oportunidad perdida cuando uno dice: "Yo no soy el cuerpo / mente". Para conocer el amor, uno debe experimentarlo a través de su ser manifiesto. Este es el don de ser humanos: pasamos de la oscuridad a la luz gradualmente, a medida que ganamos más fe en la Ley del Amor. Es a través del ser humano que se conoce el Amor.


Annette Nibley

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http://nomindsland.blogspot.com/2019/11/annette-nibley-law-of-love.html

 

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Unificación- Daniel Paglialunga

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Hemos creado dos dioses. Uno es el dios externo, ese dios separado de nosotros, ese dios tan severo al que le solemos suplicar por algunas de nuestras faltas más graves. Ese dios tan humano, tan hecho a imagen y semejanza del hijo.

Es gracioso siempre se nos enseñó que fuimos creados a imagen y semejanza de dios y es el hijo quien ha creado a su imagen y semejanza a dios, le dio vida, lo puso en un pedestal, lo idolatró y en cierto modo le dimos nuestro poder.

Este dios humano está en algún lugar al cual no podemos llegar. Nos convencimos que solo ese dios puede llevar una vida amorosa, gozosa, de gratitud y alegría, abundante y tanto más que en general está fuera de nuestro alcance.

Es una realidad que crea carencia, miedo, preocupación, necesidad…y nos enfoca en nuestras sombras más temidas, nosotros.

Por otro lado, está ese dios interior que sabe, que puede acceder a lo que desea, que es soberano, crea su realidad y lo hace desde lo original, sin los límites de aquello que está atrapado en el pasado, un dios de Amor, un dios pleno, un dios que trasciende al viejo humano y lo transforma en divino.

En este tiempo estamos comenzando a experimentar la unión de ambos, es el final de todas las batallas humana, la llegada de una comprensión que solo un corazón presente, en total presencia, moviendo su enfoque hacia dentro, puede experimentar.

Imaginar y vivir lo imaginado, ser lo imaginado que se experimenta a sí mismo, más allá del mundo humano, una nueva visión que está pariendo.

El miedo cede y sabes que ese dios que has estado buscando eres tú. Y te entregas a vivir. Un humano que se abre a recibir al gran espíritu para vivir una vida inolvidable y contar una hermosa historia que, en verdad, le haga sentido a estar vivo.

Vive en presencia, pon todo el enfoque ahí, cambia la dinámica, atrévete a ver la vida como un dios y vívela. Rompe las barreras, arriba y abajo, sintiendo la dicha de ser un dios caminando aquí en la tierra, honrando tu viaje, reconociéndote en el corazón. Amaneciendo a otra experiencia, aquí en tu cielo.

Daniel Paglialunga

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Daniel Paglialunga nació en Argentina, pero reside en nuestro Valencia, España, desde 2001. Aunque es licenciado en Administración de Empresas, su cometido actual es el de guiarte a través del autoconocimiento y la autorresponsabilidad sobre la vida que llevas.

Por medio de sus dos libros, Juntos en el río de la vida y La ecuación de la vida, el autor nos propone liberarnos de antiguos condicionamientos y desechar la idea de que las cosas suceden a pesar de nosotros: la importancia de los estados mentales y las emociones, nuestros patrones de comportamiento o cómo creamos nuestra realidad, son fundamentales en la vida que disfrutamos.

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Lo que nunca cambia - Annette Nibley

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Las ideas y enseñanzas referidas aquí derivan de una tradición espiritual denominada Advaita. La belleza del Advaita (a-duaita, literalmente "no dos") y lo que lo hace virtualmente diferente de cualquier otra filosofía en su género, es que no sustenta la idea de que la persona "no iluminada" debe hacer algo ahora para quedar "iluminada" en el "futuro". El Advaita descarta cualquier idea de algún tiempo "futuro" en el cual un aspirante trascenderá, eventualmente, la ilusión del ego y podrá declararse a sí mismo oficialmente "iluminado".

En principio, esto podría tomarse como "una mala noticia", porque ¿no es acaso lo que hemos estado intentando? ¿Acaso no aspiramos a liberarnos de la ilusión del "yo", de manera que podamos "despertar"?... Sí, a eso es a lo que aspiramos, pero desafortunadamente no es posible. Es aquí donde aparece "la buena noticia" del Advaita. El Advaita resuelve el dilema de la imposibilidad de llegar a la "iluminación" de la manera en que estábamos intentando (y fracasando) y señala las falsas suposiciones que eran la causa de que, durante todo este tiempo, miráramos hacia el lugar equivocado. Volveremos a ello más adelante.

Otra cosa única respecto al Advaita es que es experimental. No te pide que aprendas ni recuerdes nada: en lugar de ello te pide que deseches todo lo que habías aprendido y mires simplemente por ti mismo. No es la lectura ni el estudio sino el experimentar por ti mismo lo que te permitirá apartar el velo de la ignorancia, de manera tal que la verdad sea vista.

El Advaita tampoco te pide que practiques nada ni que "mejores" de alguna manera. No es un gradual aproximarse hacia algún objetivo. Tú ya lo has intentado, y puede que te sientas "más cerca" que cinco o diez años atrás, pero "más cerca" no significa la consecución del objetivo. En el Advaita no hay ningún objetivo, ni lugar a donde ir, ni nadie que pueda lograrlo.

A través de la popularización del Advaita en Occidente, a través de maestros como "Sailor" Bob Adamson, Jean Klein y otros ―todos ellos estudiantes de los grandes maestros de la tradición Advaita en la India durante las décadas 60 y 70 del último siglo―, estamos asistiendo literalmente a una explosión de la comprensión entre nuestros pares que nunca hubiéramos podido imaginar posible. Permítanme afirmar enfáticamente que el Advaita funciona, y al parecer es un asunto contagioso. Lo estoy viendo por mí misma: está ocurriendo por todas partes. Y aquellos para quienes ha funcionado están ahora compartiendo lo que ven, y la cosa continúa.

Tú ya no tienes que ir a la India, ni tienes que renunciar ni sentarte a los pies de algún gurú, y lo más importante, tampoco tienes que esperar hasta la "siguiente vida". Esto es tuyo ahora mismo. Está ocurriendo a tu alrededor.

Refiriéndome a la liberación de la ilusión del ego, había afirmado anteriormente que "no puede hacerse". Esta declaración podría haber sonado a "toque de difuntos" en lo que concierne a la esperanza del conocimiento de la verdad, pero realmente es liberación. Veamos cómo funciona.

En primer término: ¿Por qué no puede hacerse? ¿Por qué una persona no puede liberarse de la dolorosa ilusión de ser incompleta? ¿Y por qué esto es bueno?

No puede hacerse porque no hay ninguna "persona". El "yo" que desea trascender la ilusión del ego no existe. Esto es lo que los maestros Advaita, tanto antiguos como contemporáneos, nos señalan de muchas maneras diferentes, mostrándonos las distintas facetas del asunto, de manera tal que la verdad pueda ser vista.

Ninguna otra indagación espiritual o religiosa ―a menos que yo sepa― vuelve literalmente la mirada 180 grados hacia aquel que indaga o que busca, hacia el "buscador". ¿Quién es este indagador? ¿Cuál es la naturaleza de esta cosa que llamo "yo mismo"? ¿Es este "yo" real? Esta indagación es la base para que toda la estructura del "yo", del "buscador" y del maestro "iluminado" se venga abajo. ¡Y esto es iluminación! Pero es muy fácil emplear décadas enteras siguiendo meticulosamente una enseñanza, tan sólo para darse cuenta de que la pregunta "¿quién está preguntado?" nunca se había formulado.

Así que mira por ti mismo. ¿Quién está preguntando? ¿Cuál es la naturaleza de esta entidad que pregunta? La belleza de ello es que no toma demasiado tiempo indagar por ti mismo para descubrir que el "yo" ―que habíamos asumido como real― está parado sobre un terreno muy movedizo... Dejaré esta discusión para otra ocasión, pero abundan directivas para conducir esta indagación (aun cuando podría ser del todo autodirigida). Todo lo que necesitas realmente es preguntar: ¿Qué es esta cosa que llamo "yo"?... y luego aguardar una respuesta.

Y entonces, después de un breve período de indagación sobre la naturaleza de este "yo" (o sobre aquello de lo que está "hecho"), la pregunta puede responderse por completo. La entidad controladora, separada, llamada "yo", no resiste el escrutinio... Intenta convencerte a ti mismo de que existe una entidad controladora, separada, llamada "yo"... ¡y ve hasta dónde puedes llegar! Tú no eres ni nunca has sido este cuerpo ni esta personalidad. Míralo por ti mismo. Nadie puede proporcionarte esta información. Es algo que debes descubrir por ti mismo. Y una vez que un espejismo es visto como tal, nunca más podrá confundirse con agua nuevamente.

Esta indagación es la primera parte de la ecuación: lo que tú no eres.

De manera que, si yo no soy este cuerpo ni esta personalidad que llamo "yo", entonces ¿qué soy yo? Ello conduce a la segunda parte de la ecuación, la parte "¿qué eres tú?" Después de haber investigado como se sugiere más arriba, subsiste aún, en el mejor de los casos, una vacilante creencia en el "yo". Pronto, sin embargo, el castillo de naipes se viene abajo y te quedas únicamente con la Realidad de lo que tú eres, la luz de la conciencia, en la cual son vistos el "yo" individual y todos los demás objetos.

Como vimos en nuestra propia experiencia en tiempo presente, la única "cosa" que no cambia jamás, esto es, aquella "cosa" no afectada por ningún pensamiento, sentimiento, experiencia o circunstancia, es la clara y no-oscilante luz de la conciencia, en la cual todas las "cosas" aparecen. Esto es quien tú eres. Ninguna otra cosa. Y aunque es de lo más obvio, se pasa fácilmente por alto, del mismo modo que el espacio en una habitación que, de tan conspicuo, no es siquiera notado. La luz de la conciencia que tú eres es el trasfondo de todas las cosas, siempre-aquí, y la razón de que tan a menudo pase desapercibido, y por tanto tiempo, no es porque sea complicado ni algo "oculto", sino porque ¡es demasiado simple y evidente! Lo damos por hecho y lo vemos sin darnos cuenta.

Dije anteriormente "en tiempo presente", y quiero asegurarme que este punto quede claro. Nada de ello está en el "futuro". Nada de ello es gradual o adquirido a través de años de práctica. Esto es simplemente la realidad de lo que está presente, ahora mismo y siempre: tú no eres otra cosa que esta inmutable y estable Luz de la conciencia que ve todas las cosas y no es tocada por ninguna, y ESTO es todo lo que siempre has sido. Este siempre-fresco momento de existencia es espontáneo y nace por primera vez ahora, y vuelve a nacer ahora, y ahora, y ahora otra vez. ¿Cómo podrías hallar ESTO en el "futuro", o conocerlo después de años de estudio? Es únicamente AHORA.

Todo el tiempo has estado luchando, buscando y enfrentando los "problemas" de la vida. Y todo el tiempo fuiste sólo ESTO, y ninguna otra cosa. Esta Luz, este Espacio Consciente en el cual todas las cosas aparecen, es quien tú eres, sin la fantasía de un "yo" ficticio al cual aferrarte. Tú puedes entender esto ahora mismo, sin esperar algún otro momento y menos aún "otra" existencia (¿y de QUIÉN sería esa "otra" existencia?).

Y esto es aquello de lo que yoguis, santos y sabios han estado hablando siempre. No hay ningún otro "estado" o "experiencia" que esté por encima o más allá de este simple reconocimiento de tu verdadera naturaleza. No se requiere nada más. Conociéndote a ti mismo como ESTO, nada necesitas. No hay ningún problema. Como dice Nisargadatta: "No hay error posible nunca más".

Cualquier "estado" o "experiencia" deseado es para la persona, y esta persona "existe" tan sólo en una especie de "sueño de ignorancia". Así que cualquier estado o experiencia ―digamos de éxtasis, o de "iluminación"― es una ficción, un evento imaginario para una persona imaginaria en un tiempo imaginario. Nada de lo que ocurre en este sueño de ignorancia "toca" lo que es Real. Y lo que tú eres ya es ESO. ¿Y cuándo ves eso? Lo ves ahora mismo, mediante el simple reconocimiento de la luz de tu propia conciencia presente, observable ahora mismo.

Este espacio claro, consciente e iluminante nada tiene que ver con cualquier pensamiento o sentimiento que puedas albergar sobre él: es simplemente la "cosa" más resaltante en tu atención, y no es modificada por ningún sentimiento o pensamiento en torno a ella. Este es el espejo que refleja al mundo, inmodificado por aquello reflejado. Y ESTO es lo que tú eres... Tómate tu tiempo, date una oportunidad de conocer esta Luz y descubrir su naturaleza. Esto no puede hacerse con la mente. La mente queda atrás, y la Luz Se Ilumina a Sí Misma: ESTO es "Iluminación". ¡Y no hay ningún "alguien" que quede "iluminado"!

Cuando dejas de lado este "yo" personal y separado, y ves que todo lo que he estado señalando siempre es esta luz de la clara conciencia presente, todas las religiones, de pronto, comienzan a cobrar sentido. Incluso la ciencia y la moderna física comienzan a cobrar sentido cuando se ven desde este punto de vista. Pero interpretar una u otra, sin dejar al mismo tiempo de asumir que el "yo" es real, te llevará a inconsistencias y verdaderos callejones sin salida.

Así que no, jamás podrás ser una "persona iluminada". Porque la verdad (de la iluminación) que se ve, es ésta: aquello que está realizando el ver no es una persona: es la conciencia. No es una conciencia personal, no es "tu" conciencia, sino la conciencia universal, la conciencia dentro de la cual todas las cosas aparecen, la conciencia que nunca es alterada o nublada por nada de lo que aparece. Esta conciencia también puede ser llamada Luz, Realidad, Unidad, Ser, Dios, Brahman, pero da igual: es la Realidad-Una, sin-forma, sin-atributos, más allá del tiempo y del espacio, más allá de toda descripción.

Esto no es algo místico, ni espiritual. Es sencillamente Real. Únicamente hay Una Realidad. Esta Luz es quien tú eres, y es AHORA. Vuelve a ella una y otra vez, ahora y ahora y ahora otra vez, y se convertirá en la "opción por defecto". La Luz se vive a Sí Misma a través de ti, y no hay ninguna otra cosa aparte de esta vida espontánea, sucediendo ahora y siempre. Iluminación, eternamente presente, para nadie.

Así que esto es lo que la "persona" desea pero no puede obtener. La persona no puede ser "iluminada". Y la persona no puede liberarse de su propia ilusión, porque el "yo" surge de su propia creencia en sí mismo. El "yo" es ilusión... Así que descubre realmente quién eres. La liberación es aquí y ahora, pero no para esta "persona". Indaga en esta persona y ve a dónde conduce tu indagación. Ella conduce al tesoro que todos los sabios y profetas de todos los tiempos han querido que encontraras. Has hallado ya el lugar marcado con una "X": no vayas a cavar ahora en algún otro lugar.

Annette Nibley

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https://www.nodualidad.info/articulos/lo-que-nunca-cambia.html

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No-dualidad Artículos | La Esencia del Vedanta Advaita, por InnerQuest

 

¿Cuál es el principal obstáculo para la comprensión, la experiencia y la realización de la no-dualidad? El ego. La identificación exclusiva con un aspecto de la realidad total, con el cual nos hallamos ligados y comprometidos de un modo particularmente intenso. ¿Qué es, pues, el ego? ¿Cuál es su naturaleza y su sentido? ¿Es el único tipo de "individualidad" que existe?

Preguntarse qué es el ego significa preguntarse al mismo tiempo qué es el ser humano, qué soy yo, cada uno de nosotros. Y si partimos de la concepción habitual, dominante hoy en día, lo primero que reconocemos es que somos un cuerpo físico, un organismo biológico, muy probablemente surgido a través de una larga evolución de especies anteriores. Es frecuente pensar que el ser humano no es más que un organismo biológico físico-material cuyo cerebro se ha desarrollado de manera extraordinaria y en él han emergido unas funciones que llamamos mentales y que le permiten tener pensamientos y un tipo de sentimientos que probablemente el resto de animales no poseen, si bien algunos primates genéticamente cercanos a nosotros podrían aproximarse a tales facultades.

En lo que podemos llamar una concepción materialista del ser humano, que asume un evolucionismo biologista, tal como se ha venido desarrollando en el último siglo y medio, con la muerte del cuerpo físico nada quedaría ya del ser humano, excepto sus componentes materiales, descompuestos ya de su forma anterior, un cúmulo de moléculas o átomos que se reintegran a la naturaleza de la que proceden, para pasar a formar parte de otros cuerpos, humanos o no. Lo que llamamos mente, lo que llamamos conciencia, no sería más que una función cerebral. Destruido el cerebro, cesan aquellas por completo.

Ahora bien, en una concepción que podemos llamar "espiritualista" del ser humano, este no es esencialmente su cuerpo, sino que su ser esencial es de orden espiritual. A su vez, dentro de las concepciones espiritualistas podemos distinguir distintas versiones. En lo que ahora nos interesa basta con distinguir dos de ellas. La primera es la que se asume muy frecuentemente como característica de buena parte del hinduismo y del budismo. Consiste en afirmar que más allá del cuerpo físico, estamos constituidos, en tanto que seres humanos, por un conjunto de elementos, que podemos concebir hoy como "campos de conciencia-energía" (los tres cuerpos y las cinco vestiduras del vedanta, o los cinco agregados del budismo), de los que cabe aceptar que tienen cierta independencia respecto al cuerpo físico y que sobreviven a la muerte de este, pero que en ellos no hay ningún yo espiritual auténtico. En todo caso cabe hablar de un "ego" como constructo psicológico, con el que nos identificamos y que constituye el error metafísico fundamental que nos impide reconocer nuestra verdadera realidad más profunda. El ego tendría que ser trascendido, en ocasiones se habla de "matar al ego", de eliminarlo, suprimirlo, desmontarlo, deconstruirlo. Hecho esto, anulado este intermediario fastidioso entre la Realidad no-dual y la existencia material, habiendo mostrado que todo lo existente por debajo de la Realidad no-dual no es otra cosa más que procesos energéticos en constante transformación y sin ninguna sustancialidad ni entidad propia, pues siempre están producidos por causas y condiciones determinadas, anulado el ego —decíamos— podría brillar la única Realidad verdaderamente real, algo para lo que no tenemos nombre, que resulta impensable, pero que podemos llamar brahman o dharmakaya, sat-chit-ananda o shunyata, Yo o No-yo, Ser o No-ser, pero que, en cualquier caso, constituye lo único verdaderamente Real, lo único por lo que merece la pena esforzarse, la única Identidad auténtica. La metáfora predilecta de esta versión de la no-dualidad es la de la gota de agua —o el río— que se sumerge en el océano, llega al fin de su carrera y desaparece en tanto que gota o río individual.

Esta versión del advaita (no-dualidad), que se puede formular con distintos matices no es la única versión posible de una concepción no-dualista. Veamos el papel del ego, de la individualidad espiritual y su relación con la conciencia no-dual, en esas otras versiones del no-dualismo. Si la primera podríamos relacionarla con dos nombres claves: Shankara y Nagarjuna, hindú el primero, budista el segundo, cada uno destacado exponente de sus respectivas tradiciones, la segunda podríamos relacionarla con Sri Aurobindo y con Almaas.

Yo diría que ambas coinciden en lo siguiente:

1-Existe una Realidad no-dual, infinita, eterna, inefable. Coinciden pues en ello con los anteriores y no hace falta desarrollarlo más aquí.

2-una Manifestación múltiple de esa Realidad, extendida en el Espacio y el Tiempo. Y dicha manifestación es, aunque espacio-temporal, "real" y "valiosa".

3-El ser humano es mucho más que su cuerpo y algo en él no deja de existir cuando este perece.

4-Además del cuerpo físico y de la realidad no-dual (que, sin duda, se concibe como el Ser último de cada ser humano y de todo lo existente, nuestra naturaleza última) existe el "ego".

5-El "ego" es una construcción psicológica pero que no es de "naturaleza espiritual". El ego constituye una cierta identidad personal provisional, se forma básicamente en los primeros años de vida y solemos identificarnos plenamente con él. La identificación plena con él, útil y necesaria en una etapa de nuestra "evolución", constituye el principal obstáculo para descubrir una identidad personal más amplia y profunda.

6-Esa identidad personal más amplia y profunda es el "alma", el "ser anímico", nuestra "esencia personal" …este sí es nuestro "yo espiritual", no es un constructo de la naturaleza (prakriti) ni una mera configuración de elementos psíquicos, sino una "presencia espiritual".

7-En ocasiones se distingue incluso entre el alma y el espíritu, el ser anímico y el jivatman (Sri Aurobindo), entre el alma y la mónada (Alice Bailey), entre el polo terrestre y el polo celeste de nuestra individualidad espiritual .El primero, desciende a la manifestación y se compromete con la evolución personal, como una manera de recrear lo divino en la tierra. El segundo, permanece más allá de la manifestación, en unión y comunión permanente con lo Divino, Brahman, la Realidad no-dual. Dado que dicha dualidad (dualidad no implica dualismo, que hay dos en la manifestación no significa que estén divididos, ni separados, ni que sean radicalmente distintos) puede crear más confusión y en última instancia deberse a problemas de formulación mental-verbal, de esa presencia que está más allá del espacio y el tiempo, prefiero dejar de lado, provisionalmente, la distinción.

8/-Este yo anímico, este yo espiritual no cesa ni con la muerte del cuerpo físico ni con la trascendencia del ego. No puede ser entendido ni como una cosa material, corporal, espacial, ni como una realidad puramente mental, psicológica, temporal. Es nuestra "esencia personal" y quizá la noción de "presencia no-dual" evite un poco mejor la tendencia de la mente a cosificar y espacializar toda realidad.

9-Esa "esencia personal", el alma, la presencia siempre presente en nosotros, vive en comunión permanente con la Realidad supraesencial. Es una faceta, un rostro, un nombre, una figura, un aspecto, un Hijo, del Absoluto, de la Realidad no-dual, del Padre-Madre, de la Unidad. Es más, vive en perfecta comunión no al modo de dos entes que se unen, de manera más o menos accidental o pasajera, sino que comulgan porque son siempre ya dos-en-Uno o Uno-en-dos, ilustrando el Misterio de la Unidad-en-la-multiplicidad. Es la misma Conciencia no-dual la que se ha diversificado (la que Es —en una de sus facetas— eternamente diversificada) en multitud de centros de conciencia individualizados, pero no como entes cosificados y separados entre sí, sino como presencias campales, campos presenciales, que se superponen, se funden, se diferencian, se distinguen, se reúnen, según las necesidades.

10-La evolución en el campo de la manifestación tiene una realidad, un sentido y un valor, en tanto que expresión recreativa de la Inteligencia absoluta, del Amor desbordante, de la Voluntad libre. Esas "presencias anímicas" juegan en el campo de juego de la manifestación querida por el propio Absoluto (que ellas en el fondo son también) y es en dicho Campo donde tiene lugar la evolución, la transformación, la recreación.

11-El Misterio último es la realidad tri-una: trascendente, universal e individual, simultáneamente.

Como "trascendente" es Realidad fontanal, origen y fin de todo, No-ser previo a la manifestación, Vacío cuántico, Vacuidad primordial, Padre eterno que estás en los Cielos.

Como universal es Conciencia cósmica, Inteligencia infinita, Amor absoluto, Espíritu Santo, Shakti primigenia, Madre cósmica, Matriz de todo lo existente, Materia prístina.

En tanto que individual, es Hijo de Dios, singularidad irrepetible, Presencia no-dual en cuyo corazón es universal, pero puede olvidarlo, en cuya corona es trascendente, pero puede olvidarlo. En realidad, no es la presencia no-dual individualizada quien puede olvidarlo, sino su reflejo, manifestación, expresión en tanto que ego. En el "juego" de la manifestación, la Presencia no-dual (individualizada, cosmicizada y trascendente) se autolimita voluntariamente para recrear la realidad desde una individualidad ignorante de su fondo, fondo oculto que late permanentemente y que guía secretamente todo movimiento de la individualidad, hasta que comienza el camino de vuelta, el retorno al Hogar, la unión con el Padre y la Madre, la ascensión a los cielos, la entrada en nirvana. O bien el descenso del cielo a la tierra, el estado de nirvana, la voluntad del Padre cumpliéndose en la tierra, el espíritu hecho carne y la carne hecha espíritu, espíritu corporizado y carne espiritualizada.

 

En todo ello, el Amor como clave de toda relación. Ya entre el Padre, la Madre/Espíritu Santo y el Hijo.

 Y como arriba, así es abajo.

Y como adentro, así es afuera.

 

Fuente: Vicente Merlo, Espiritualidad Transreligiosa

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Doctor en Filosofía, escritor y profesor, especializado sobre todo en yoga, budismo e hinduismo. Vicente Merlo Lillo (1955) ha vivido varios años en la India, especialmente en el ashram de Sri Aurobindo (Pondicherry). Fue socio-fundador de la Sociedad de Estudios Índicos y Orientales, así como de la Asociación Transpersonal Española.

 https://www.nodualidad.info/maestros/vicente-merlo.html

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