NO SOMOS VÍCTIMAS DE NUESTRA GENÉTICA.

“Lo que pensamos varía nuestra biología”.

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Vamos a plantear una pregunta con cierta ingenuidad: ¿cómo sabe el ADN humano dónde colocar sus piezas para crear exactamente un ser humano particular? No hablamos de un individuo de la especie humana sino a una persona concreta, hijo o hija de ciertos padres, descendiente de cierta genealogía. De primera impresión podríamos pensar que la naturaleza trabaja sobre un cuadro básico de ingredientes, los cuales apenas sufren modificaciones a lo largo del tiempo. Pero según la investigación de un par de biólogos canadienses, las historias de vida (hábitos, estados emocionales, traumas psicológicos) de nuestros descendientes modifican y otorgan a nuestro material genético un grado extra de precisión.

La historia resumida comienza así: un neurólogo y un biólogo entran a un bar, toman un par de tragos y hablan con ligereza de sus respectivas líneas de investigación –al salir han creado un nuevo campo de la genética. Aunque no lo crean, esto es lo que les ocurrió en un bar de Madrid a Moshe Szyf (biólogo molecular y genetista de la McGill University en Montréal) y a su amigo Michael Meaney, neurobiólogo de la misma universidad.

Desde la década de los 70, los genetistas saben que el núcleo de las células utiliza un componente estructural de las moléculas orgánicas, el metilo, para saber qué piezas de información hacen qué –por decirlo así, el metilo ayuda a la célula a decidir si será una célula del corazón, del hígado o una neurona. El grupo metilo opera cerca del código genético, pero no es parte de él. Al campo de la biología que estudia estas relaciones se le llama epigenética, pues a pesar de que se estudian fenómenos genéticos, estos ocurren propiamente alrededor del ADN.

Los científicos creían que los cambios epigenéticos se producían sólo durante la etapa del desarrollo fetal, pero posteriores estudios demostraron que de hecho algunos cambios en el ADN adulto podían resultar en ciertos tipos de cáncer. En ocasiones los grupos metilo se ajustan al ADN debido a cambios en la dieta o a la exposición a ciertas sustancias; sin embargo, el verdadero descubrimiento comenzó cuando Randy Jirtle de la Universidad de Duke demostró que estos cambios podían ser transmitidos de generación en generación. Cuestión que El Transgeneracional  aborda.

Si esta jerga genetista es ardua para algunos, digamos que Szyf y Meaney simplemente desarrollaron una innovadora hipótesis mientras tomaban un par de cervezas: si la alimentación y los químicos podían producir cambios epigenéticos, ¿era posible que experiencias como el estrés o el abuso de drogas también pudieran producir cambios epigenéticos en el ADN de las neuronas? Esta pregunta fue el punto de partida para un nuevo campo en el estudio de la genética: la epigenética conductual.

Según este nuevo enfoque, las experiencias traumáticas de nuestro pasado así como las de nuestros ancestros inmediatos dejan una suerte de heridas moleculares adheridas a nuestro ADN. Cada raza y cada pueblo, así, llevaría inscrito en su código genético la historia de su cultura: los judíos y la Shoah, los chinos y la Revolución Cultural, los rusos y los GULAG, los inmigrantes africanos cuyos padres fueron perseguidos en el sur de Estados Unidos, o bien una infancia de maltratos y padres abusivos –todas las historias que podamos imaginar están influídas por nuestros antecesores.

Desde este punto de vista, las experiencias de nuestros ancestros modelan nuestra propia experiencia de mundo no solamente a través de la herencia cultural sino a través de la herencia genética. El ADN no cambia propiamente, pero las tendencias psicológicas y de comportamiento se heredan: así, puede que no sólo tengas los ojos de tu abuelo, sino también su mal carácter y su tendencia a la depresión.

Así como la magia y las terapias psicodramáticas afirman que para curar a una persona es preciso revisar su árbol genealógico, la genética actual comienza a abrirse paso en un nuevo campo que podría hacer que las “maldiciones familiares” sean cosa del pasado.

Fuente: Pijamasurf    Publicación original en la Revista Discover:

www.discoverymagazine.com

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El corazón de la mente- por Nazareth Castellanos

 

 A lo largo de los siglos ha habido una guerra entre el corazón y el cerebro por ocupar el único trono de la sede de la mente. Sin embargo, la ciencia moderna de nuestros días nos está mostrando un panorama mucho más abierto y complejo donde el cerebro y el corazón deben interactuar en aquello que llamamos mente.

Aunque los estudios que hay hasta la fecha son preliminares pero muy prometedores, parece que la neurociencia vivirá un cambio de paradigma que pase del cerebrocentrismo a una idea de mente corporeizada. Hace pocos meses, el editor de la revista científica más prestigiosa, Nature, escribía en su portada: Las enfermedades complejas se complican, haciéndose eco de los estudios que muestran la influencia de diferentes órganos del cuerpo en patologías mentales. Pero si hay un órgano al que la sabiduría popular ya otorgaba inteligencia es el corazón, y parece que la ciencia moderna lo está demostrando. Esas corazonadas que todos hemos sentido y que guiaban nuestras decisiones o percepciones del mundo exterior se traducen en interacciones eléctricas entre el cerebro y el corazón. La ciencia insinúa que la realidad se nos manifiesta según ese diálogo entre la cabeza y el corazón.

En el año 2009 Gray y colaboradores observaron que el valor de la intensidad de un estímulo doloroso aplicado sobre la piel de los participantes dependía de si dicho estímulo estaba en fase con el sístole o se aplicaba de forma aleatorizada respecto al pulso del corazón. La variabilidad cardiaca de los sujetos estuvo vinculada a zonas cerebrales como la ínsula y la amígdala, ambas muy relacionadas con el procesamiento de las emociones. Para los autores, el procesamiento de los estímulos depende del sistema cardiovascular.

En el año 2014 el grupo liderado por Catherine Tallon-Baudry , demostró que la percepción de un estímulo visual neutro (como un punto en una pantalla) dependía de la respuesta cerebral al pulso cardiaco en áreas frontales y de forma que la falta de respuesta cerebral evocada por el pulso cardiaco suponía la pérdida de percepción de dicho estímulo. Es decir, vemos algo tan sencillo como un punto sobre la pantalla si nuestro corazón y cerebro se comunican coherentemente.

¿Qué supone para las ciencias de la mente y en especial para la neurociencia que el corazón pase a formar parte del sistema cognitivo? Desde el punto de vista de la filosofía de la mente, se abre la puerta al estudio de la mente corporizada. Todos estos estudios  podrían aportar la base esencial para la comprensión de la mente como un sistema holómico y necesitado de la cooperación de todo el cuerpo.

 En los últimos cinco años han aparecido algunos artículos científicos que apoyan lo que sería un cambio de paradigma en la neurociencia cognitiva, pasando del cerebrocentrismo a un contexto de mente corporizada. Dichos estudios resaltan la influencia del sistema respiratorio,digestivo y cardiovascular en la dinámica cerebral. Un gran cambio se avecina. “Somos cuerpo” podría ser el lema de la nueva ciencia cognitiva.

Las implicaciones clínicas de considerar al corazón compañero inseparable del cerebro son ahora imprevisibles. Por ejemplo, desde hace años la evidencia clínica relaciona fuertemente la demencia con las enfermedades cardiovasculares. Un estudio calculó que la reducción de al menos 5 factores de riesgo cardiovascular podría evitar unos 7 millones de casos de demencia.

Otro estudio muestra que hacer ejercicio físico unas horas después de estudiar, de forma que la tasa cardíaca aumentase, mejora la consolidación de la memoria

De alguna forma la dinámica cardíaca afecta a las neuronas del hipocampo, principal estación cerebral de la memoria. ¿Habría que incluir o potenciar las terapias basadas en el ejercicio físico o percepción corporal para evitar enfermedades y mejorar nuestro rendimiento cognitivo?

Hay un campo de las neurociencias donde la influencia del cuerpo sobre el cerebro puede y debe ponerse patas arriba: las oscilaciones espontáneas del cerebro. Es decir, ¿por qué el cerebro está tan activo cuando no hacemos nada?

. Nuestro cerebro es un sistema bastante inercial. Necesita tiempo y ganas para modular su actividad. Ese estado basal refleja muchas alteraciones cognitivas y psiquiátricas. Es una de las primeras evidencias de la enfermedad de Alzheimer, esquizofrenia, o daño cerebral, y por tanto tiene gran valor predictivo de la evolución de dichos desórdenes. Hasta ahora, a ese estado basal se le ha llamado también “estado espontáneo” del cerebro y se ha llegado a decir que está descrito por una dinámica azarosa.

 Sin embargo, desde aquí postulamos que aquello que llamamos espontáneo no es más que desconocimiento de fuentes que puedan estar influyendo al cerebro: como el corazón y el resto del cuerpo.     

Desde el punto de vista científico, no ha hecho más que abrirse un nuevo campo y queda mucho trabajo por hacer. No sé sabe qué vías o mecanismos eléctricos median la relación entre el corazón y el cerebro, ni las implicaciones que tendrá esto para la clínica o para la conciencia social. No sabemos qué órganos tienen más influencia sobre el cerebro o ni siquiera si hay que hablar de influencias de unos sobre otros, pero es claro que la mente necesita de todo el cuerpo para manifestarse.

Nazareth Castellanos

Licenciada en Física teórica y doctora en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid. Master en Matemáticas aplicadas a la biología y Master en Neurociencias por la Facultad de Medicina de la UAM. 

 

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Tripa sana, cerebro sano – David Perlmutter

Traducido del inglés por Tahíta desde...https://experiencelife.com

Un neurólogo explica el poder de su microbioma para sanar y proteger su cerebro.

La salud de su cerebro está dictada por lo que sucede en su intestino. Así es: lo que ocurre en sus intestinos no solo afecta las funciones diarias de su cerebro, sino que también determina su riesgo de una serie de afecciones neurológicas en el futuro.

Sus organismos intestinales, o microbioma, participan en una amplia variedad de sistemas corporales, que incluyen inmunidad, desintoxicación, inflamación, producción de neurotransmisores y vitaminas, absorción de nutrientes, si tiene hambre o está lleno y cómo utiliza los carbohidratos y la grasa. Todos estos procesos tienen en cuenta si usted experimenta problemas crónicos de salud como alergias, asma, TDAH, cáncer, diabetes tipo 2 o demencia.

Lo que quizás no sepa es que su microbioma también afecta su estado de ánimo, su libido e incluso sus percepciones del mundo y la claridad de sus pensamientos. Un microbioma disfuncional podría ser la raíz de sus dolores de cabeza, ansiedad, incapacidad para concentrarse o incluso una perspectiva negativa de la vida.

En pocas palabras, casi todo sobre nuestra salud, cómo nos sentimos tanto física como emocionalmente, puede depender del estado de nuestro microbioma. De hecho, la conexión entre la flora intestinal y el cerebro es tan importante que en 2014 el Instituto Nacional de Salud Mental gastó más de  1 millón de dólares en un programa de investigación para estudiar esta relación.

En mi trabajo como neurólogo, descubrí que ningún otro sistema en el cuerpo es más sensible a los cambios en las bacterias intestinales que el sistema nervioso central. Lo que es más, y esta es la buena noticia, he visto cambios drásticos en las afecciones relacionadas con el cerebro con modificaciones dietéticas simples y, en ocasiones, con técnicas más agresivas para restablecer un microbioma saludable.

Conoce a tu segundo cerebro

Comprender cuán estrechamente relacionados están el intestino y el cerebro es esencial.

Piense en la última vez que sintió náuseas porque estaba ansioso , asustado o eufórico. Los científicos están aprendiendo que esta relación íntima entre el intestino y el cerebro es bidireccional: así como su cerebro puede enviar mariposas a su estómago, su intestino puede transmitir su estado de calma o alarma al cerebro.

El nervio vago, el más largo de 12 nervios craneales, es el canal primario entre millones de células nerviosas en nuestro sistema nervioso intestinal (a veces llamado el sistema nervioso entérico) y nuestro sistema nervioso central, que comprende el cerebro y la médula espinal. "Vagus" es en latín "wanderer"(vagabundo) , un nombre apropiado para este nervio que actúa fuera del cerebro y a través del sistema digestivo. El vago se extiende desde el tallo cerebral hasta el abdomen, y dirige muchos procesos corporales que no requieren reflexión, como la frecuencia cardíaca y la digestión.

Al mismo tiempo, las bacterias en el intestino afectan directamente la función de las células a lo largo del nervio vago. Y algunas de las células nerviosas y los microbios del intestino liberan neurotransmisores que le hablan al cerebro en su propio idioma.

Las neuronas en el intestino son tan innumerables que muchos científicos ahora lo llaman el "segundo cerebro". Este segundo cerebro no solo regula la función muscular, las células inmunes y las hormonas, sino que también fabrica un 80 a 90 por ciento de serotonina (el neurotrasmisor del bienestar).

Esto significa que el cerebro del intestino produce más serotonina, la molécula maestra de la felicidad, que el cerebro en la cabeza. Muchos neurólogos y psiquiatras se están dando cuenta de que esta puede ser una de las razones por las que los antidepresivos a menudo son menos efectivos en el tratamiento de la depresión que los cambios dietéticos adecuados.

Existen otros productos químicos fabricados en el intestino que también son críticos para el sistema nervioso. GABA es un aminoácido producido por las bacterias intestinales que calma la actividad nerviosa al inhibir las transmisiones y normalizar las ondas cerebrales, lo que ayuda a que el sistema nervioso vuelva a un estado más estable después de haber sido excitado por el estrés.

El glutamato, un neurotransmisor también producido por las bacterias intestinales, está involucrado en la cognición, el aprendizaje y la memoria. Es abundante en un cerebro saludable. Una gran cantidad de desafíos neurológicos, que incluyen ansiedad, problemas de conducta, depresión y Alzheimer, se han atribuido a la falta de GABA y glutamato.

Intestino permeable, cerebro permeable

Es posible que haya oído hablar de los peligros de un intestino permeable, donde las uniones protectoras en el revestimiento intestinal se ven comprometidas. Esta es una respuesta a una variedad de factores, que incluyen bacterias patógenas, algunos medicamentos, estrés, toxinas ambientales, niveles elevados de azúcar en la sangre e ingredientes alimentarios potencialmente irritantes al intestino como el gluten.

Una vez que la barrera intestinal se ve comprometida, las partículas de alimentos no digeridas se filtran al torrente sanguíneo, donde provocan una respuesta inmune. Esto puede crear una inflamación en todo el sistema.

Cuando su barrera intestinal se ve comprometida, se vuelve susceptible, debido a la mayor inflamación, a un espectro de problemas de salud, como artritis, eczema, alergias e incluso autismo, Alzheimer y Parkinson. 

 Aun así, los problemas de un intestino permeable se vuelven aún más monumentales a la luz de la nueva ciencia que muestra cómo la pérdida de la integridad intestinal puede conducir a un cerebro "con fugas".

Durante mucho tiempo supusimos que de alguna manera el cerebro estaba aislado de lo que sucede en el resto del cuerpo. Has oído hablar del portal altamente protector y fortificado que mantiene las cosas malas fuera del cerebro: la barrera hematoencefálica. Solíamos pensar en esta barrera como un muro impenetrable.

Los problemas de un intestino permeable se vuelven aún más monumentales a la luz de la nueva ciencia que muestra cómo la pérdida de la integridad intestinal puede conducir a un cerebro "con fugas".

Ahora ha quedado claro que muchas sustancias amenazan su integridad. Y una vez que la barrera del cerebro se ve comprometida, varias moléculas que pueden generar problemas, como proteínas, virus y bacterias, pueden penetrar en ella.

Para ver un ejemplo de cuán peligroso puede ser, mire cómo se comporta la molécula de lipopolisacárido (LPS) una vez que sale del intestino.

El LPS constituye la membrana externa protectora de una clase de bacteria que típicamente representa del 50 al 70 por ciento de nuestra flora intestinal. Hace tiempo que sabemos que los LPS inducen una respuesta inflamatoria violenta en los animales si se abre camino en el torrente sanguíneo. Es tan violento que también se denomina endotoxina, una toxina que proviene de la célula bacteriana.

En un estudio de importancia crítica sobre LPS, investigadores de la Texas Christian University demostraron que las inyecciones de LPS en cuerpos de animales de laboratorio (no cerebros) conducían a abrumadores déficits de aprendizaje, demostrando que los LPS podían atravesar la barrera hematoencefálica.

Además, los animales desarrollaron niveles elevados de la proteína beta-amiloide en su hipocampo, el centro de memoria del cerebro. (Beta-amiloide está fuertemente implicado en el Alzheimer).

Otros estudios han implicado LPS en problemas de memoria y disminución de la producción de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína que es crítica para el crecimiento de nuevas células cerebrales.

Esta es una información poderosa que una vez más habla sobre la conexión entre el cerebro y el intestino y el impacto de la inflamación, la permeabilidad intestinal y la importancia crítica de un intestino sano para un cerebro sano.

La comida importa

Quizás el factor más importante relacionado con la salud del microbioma, y ​​por lo tanto, el cerebro, es la comida que comemos. También es el mayor desafío para el microbioma y el cerebro. La comida es enormemente importante y supera otros factores en nuestras vidas que quizás no podamos controlar por completo.

Como describí en mi libro anterior, Grain Brain , los dos mecanismos clave que conducen a la degeneración cerebral son la inflamación crónica y la acción de los radicales libres, que son subproductos de la inflamación que hacen que el cuerpo se "oxide”.

Mis recomendaciones están diseñadas para tratar y prevenir trastornos cerebrales; aliviar el mal humor, la ansiedad y la depresión; reforzar el sistema inmune y reducir la autoinmunidad; y mejorar los trastornos metabólicos, incluida la diabetes tipo 2 y la obesidad, factores que influyen en la salud del cerebro a largo plazo.

La idea de que la comida es la variable más importante en la salud humana no es noticia. Pero nuestra nueva comprensión de la conexión entre lo que come y cómo afecta su microbioma y su cerebro es emocionante.

Puede cambiar el estado de su microbioma, y ​​el destino de su salud, a través de cambios en la dieta, abriendo la puerta a una mejor salud en general, y una mejor función cerebral en particular. Mi plan, que se detalla en las páginas siguientes, puede ayudarlo a comenzar.

5 maneras de impulsar tu cerebro a través de tu intestino

Con frecuencia me preguntan cuánto tiempo lleva rehabilitar un microbioma disfuncional o de bajo rendimiento.

La investigación muestra que pueden producirse cambios significativos en la variedad de bacterias intestinales en tan solo seis días después de instituir un nuevo protocolo dietético, como el que presento en mi libro (los aspectos más destacados de los cuales estoy compartiendo aquí). Pero todos son diferentes; su rehabilitación dependerá del estado actual de su intestino y de la rapidez con la que se compromete a realizar cambios.

1. Coma alimentos ricos en probióticos

Los probióticos son bacterias vivas y levaduras que favorecen una buena salud digestiva. Mucho antes de que los probióticos estuvieran disponibles en forma de suplemento, los beneficios para la salud de los alimentos fermentados ricos en probióticos como el kimchi, el chucrut y el yogur eran bien conocidos. Los chinos estann fermentando, la basura intestinal desde hace 6.000 años.

El tipo de fermentación que hace que la mayoría de los alimentos sea rico en bacterias beneficiosas se llama fermentación láctica. En este proceso, las buenas bacterias convierten las moléculas de azúcar en alimentos en ácido láctico y, al hacerlo, las buenas bacterias se multiplican. Este ácido láctico, a su vez, protege al alimento fermentado de ser invadido por bacterias patógenas porque crea un ambiente con un pH bajo. Esto elimina las bacterias dañinas, que tienen un pH más alto.

Si bien los suplementos son útiles, todavía no existe una mejor manera de consumir bifidobacterias y lactobacilos (algunas de las bacterias sanas más importantes en el intestino) que obtenerlos de fuentes de alimentos, que son más fáciles de usar para el cuerpo.

Estas bacterias probióticas ayudan a mantener la integridad del revestimiento intestinal; servir como antibióticos naturales, antivirales y antifúngicos; regular la inmunidad; y controlar la inflamación. Incluso mejoran la absorción de nutrientes.

Estas son algunas de las mejores fuentes de alimentos para probióticos

Yogurt de cultivi vivo: revise la etiqueta para asegurarse de que su yogur contenga cultivos vivos y evite los productos que son muy edulcorados. El yogur de coco es una excelente alternativa para las personas que son sensibles a los productos lácteos.

Kefir: un producto de leche fermentada o agua.

Té de Kombucha: Un té negro agrio, efervescente y fermentado.

Kimchi: verduras picantes y fermentadas de origen coreano. Kimchi es uno de los mejores alimentos probióticos que puede agregar a su dieta.

Chucrut: El chucrut fermentado real (en lugar de col empapada en vinagre) alimenta las bacterias intestinales saludables y contiene colina, una sustancia química necesaria para la transmisión adecuada de los impulsos nerviosos del cerebro a través del sistema nervioso. Puede hacer su propio chucrut  en casa o encontrarla en la sección refrigerada de las tiendas de comestibles.

Pickles: el probiótico más básico y querido. 

 

 2. Ir más bajo en carbohidratos; Abrace las grasas de alta calidad

Una dieta que mantenga equilibrado el azúcar en la sangre mantiene equilibradas las bacterias intestinales. Una dieta alta en fuentes ricas en fibra de verduras y frutas enteras alimenta a las bacterias intestinales buenas y produce el equilibrio correcto de ácidos grasos de cadena corta para mantener el revestimiento intestinal bajo control. Una dieta que es intrínsecamente antiinflamatoria es buena para el cerebro.

Las dietas altas en azúcar y bajas en fibra alimentan las bacterias no deseadas y aumentan las posibilidades de permeabilidad intestinal, daño mitocondrial, un sistema inmune comprometido y una inflamación generalizada que puede llegar al cerebro. Es un círculo vicioso. Todos estos alteran aún más nuestro equilibrio microbiano protector.

Nos enseñaron a demonizar la grasa saturada. Pero la enfermedad de la arteria coronaria, una de las principales causas de ataques al corazón, puede tener más que ver con la inflamación que el colesterol alto. Y una gran cantidad de investigación muestra que cuando los niveles de colesterol son bajos, el cerebro simplemente no funciona bien.

Los estudios de pacientes fallecidos con Alzheimer encontraron cantidades significativamente reducidas de grasas en el líquido cefalorraquídeo en comparación con los controles. Las personas con colesterol bajo corren un riesgo mucho mayor de tener problemas neurológicos, como depresión y demencia.

Tengo una gran cantidad de recetas en mi libro, pero aquí está la hoja de trucos: haz que tu entrada principal sea principalmente verduras y frutas fibrosas que crecen por encima del suelo, con proteínas como guarnición. Con demasiada frecuencia la gente piensa que una dieta baja en carbohidratos se trata de comer cantidades copiosas de carne. Muy por el contrario, una placa ideal es una porción considerable de verduras (dos tercios de su plato) y aproximadamente 3 a 4 onzas de proteína. Obtendrá sus grasas de las que se encuentran naturalmente en la proteína, de la mantequilla y el aceite de oliva utilizados para preparar el plato, y de nueces y semillas.

3. Disfruta de chocolate, café, vino y té

Puede alegrarse del hecho de que, en lo que respecta a la salud de su cerebro, puede abrazar el chocolate, el café y el vino con moderación y el té según los deseos de su corazón.

Abunda la investigación sobre los beneficios del chocolate negro. En un estudio, investigadores italianos demostraron que en personas ancianas que sufren deterioro cognitivo leve, quienes consumieron el nivel más alto de flavonoles (una categoría de polifenoles) del cacao y el chocolate mostraron una función cognitiva elevada.

Otros estudios han demostrado que consumir flavonoles conduce a un mejor flujo sanguíneo al cerebro, que típicamente disminuye en pacientes con demencia.

Al igual que el chocolate, el café respalda un equilibrio saludable de la flora intestinal y exhibe propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. El café y el chocolate también estimulan una ruta genética específica llamada ruta Nrf2. Cuando se activa, hace que el cuerpo produzca niveles más altos de antioxidantes protectores, a la vez que reduce la inflamación y mejora la desintoxicación. Otros activadores de Nrf2 son el té verde, la cúrcuma y el resveratrol, un compuesto en el vino tinto.

En ese sentido, los investigadores españoles han descubierto que los niveles de LPS, un marcador para la inflamación y la permeabilidad intestinal, se redujeron drásticamente en las personas que consumieron vino tinto con moderación (de uno a dos vasos por día).

Los polifenoles que se encuentran en el té negro ahora están siendo explorados por su capacidad para influir positivamente en la diversidad microbiana intestinal. Se ha demostrado que aumentan las bifidobacterias, que ayudan a estabilizar la permeabilidad intestinal. También se ha demostrado que el té verde aumenta las bifidobacterias y reduce los niveles de especies de bacterias potencialmente dañinas.

4. Consuma alimentos ricos en prebióticos

Los prebióticos son combustibles de origen alimentario para las bacterias beneficiosas que viven en el intestino, y se producen naturalmente en el ajo crudo, las cebollas cocidas y crudas, los puerros, la achicoria, las alcachofas de Jerusalén y la jícama. Las estimaciones sugieren que por cada 100 gramos de carbohidratos prebióticos que consumimos, se producen 30 gramos completos de buenas bacterias intestinales.

Los prebióticos tienen muchos beneficios adicionales, incluida la capacidad de reducir la inflamación en los trastornos inflamatorios del intestino, mejorar la absorción de minerales y promover una sensación de saciedad. Los animales que reciben prebióticos producen menos grelina, la hormona que le indica al cerebro que es hora de comer.

5. Beba agua filtrada

El consumo de abundante agua es importante para la salud intestinal, pero es fundamental que el agua no contenga sustancias químicas que revienten el intestino, como el cloro. Las toxinas ambientales pueden alterar el microbioma y alterar la fisiología del cerebro.

Recomiendo usar un filtro de agua doméstico. Hay una variedad de tecnologías de tratamiento de agua para el hogar disponibles, desde simples jarras de filtración hasta unidades debajo del fregadero con una espita separada. Asegúrese de que el filtro que compra elimine el cloro y otros contaminantes, y asegúrese de mantenerlo y cambiarlo con regularidad.

Por último, elimine las botellas de agua plásticas y elija botellas reutilizables hechas de acero inoxidable o vidrio en su lugar.

De Brain Maker  por David Perlmutter, MD. Copyright © 2015 por David Perlmutter, MD. 

David Perlmutter, es un neurólogo certificado y miembro del American College of Nutrition, y profesor asociado en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. Es el autor del  best seller n.° 1 del New York Times "Cerbro de Pan": El poder para sanar y proteger tu cerebro, de por vida , del cual se adapta este artículo.

https://experiencelife.com/article/healthy-gut-healthy-brain/

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Traducido del Inglés por Tahíta desde...https://www.mindful.org/

Investigaciones recientes proporcionan una comprensión completamente nueva de la amígdala del cerebro, y sugieren que las personas felices aceptan lo malo con lo bueno.

Dejas caer un vaso mientras preparas el desayuno. Te quedas atrapado en el tráfico camino al trabajo. Tu jefe te grita por llegar tarde. ¡Felicitaciones! Estás teniendo una mala mañana. Le sucede a todos, en un momento u otro. Pero la forma en que reaccionamos a las cosas incómodas de la vida revela mucho sobre nuestro cerebro.

Puede parecer obvio, pero las personas de disposición más alegre pueden gestionar mejor sus emociones que las personas con personalidades más lúgubres, que tienen más probabilidades de sufrir acontecimientos desagradables. ¿Por qué es esto?

Hay varias posibilidades. Una de ellas es que las personas más felices usan lentes metafóricos color de rosa que les permiten enfocarse en cosas positivas y filtrar las negativas. Otra posibilidad es que las personas más felices sean mejores para saborear las cosas buenas y levantar el ánimo, aún mientras siguen viendo lo malo.

¿Por qué esta pregunta es importante? Debido a sus implicaciones en la forma en que ves tu vida. ¿Es mejor ignorar por completo lo negativo y los contratiempos o fortalecer tu capacidad para concentrarte en lo bueno sin pasar por alto lo malo?

Una forma de probar estas hipótesis es observar la actividad en la amígdala, una pequeña región cerebral con forma de almendra, en personas con diferentes estilos emocionales. Durante años, los neurocientíficos han pensado en ella como el "centro del miedo" primitivo del cerebro, siempre atento a amenazas potenciales. En algunas personas, el aumento de la actividad de la amígdala se ha relacionado con la depresión y la ansiedad. Sin embargo, se sabe menos acerca de cómo responde la amígdala a los estímulos positivos y cómo esta actividad podría relacionarse con la sensación de emociones positivas.

Eso es lo que los psicólogos William Cunningham en la Universidad de Toronto y Alexander Todorov de la Universidad de Princeton están explorando con sus colegas. En una serie de estudios recientes descubrieron una nueva función de la amígdala, una que está implicada en la conexión humana, la compasión y la felicidad. De acuerdo con su investigación hasta la fecha, las personas más felices no ignoran las amenazas. Solo son mejores para ver lo bueno.

¿Para qué sirve la amígdala?

Una cebra salvaje debe estar constantemente atenta a los leones y otros depredadores, incluso mientras se encuentra en el proceso de alcanzar una meta, como buscar agua o una pareja. Los científicos tradicionalmente han vinculado esta función de observación a la amígdala. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que la amígdala también está activa cuando las personas intentan cumplir los llamados "objetivos  para saciar apetitos", como el interés de nuestra cebra en beber, comer y aparearse.

Debido a que las situaciones amenazantes pueden tener consecuencias letales, tiene sentido que la amígdala esté sintonizada para reaccionar a todos los estímulos temerosos. Pero, ¿la amígdala también responde a todos los estímulos positivos? ¿Se activaría la amígdala de nuestra cebra cada vez que vea un pozo de agua, a pesar de que es algo bueno, no malo?

Cunningham y sus colegas tomaron estas preguntas en un estudio publicado el año pasado en el Journal of Cognitive Neuroscience . Mostraron una serie de imágenes una al lado de la otra para estudiar a los participantes (15 personas en total) mientras medían la actividad de la amígdala utilizando imágenes de resonancia magnética funcional. Las imágenes variaban en su contenido emocional (positivo, negativo o neutral), así como en la emoción más extrema que evocaban.

A partir de los datos de la resonancia magnética funcional, Cunningham y sus colegas encontraron que las imágenes negativas provocaron la actividad de la amígdala, como se esperaba. Las imágenes positivas también lo hicieron, pero solo cuando se les dijo explícitamente a los participantes que se centraran en ellas.

Los humanos tienen un sesgo de negatividad, una tendencia a enfocarse en las amenazas. Pero esta investigación sugiere que las personas pueden ser capaces de compensarlo intentando conscientemente enfocarse más en lo positivo. Como los autores lo expresaron en su artículo, "si bien la gente atiende automáticamente a los estímulos negativos, dada la capacidad y la motivación adecuadas, pueden mostrar la misma sensibilidad a los estímulos positivos".

Otro estudio de un equipo que incluyó a Cunningham y Todorov, descubrió que la amígdala "también puede estar relacionada con la compasión". Los investigadores escanearon el cerebro de los participantes mientras veían imágenes de personas a quienes podrían ser útiles  o necesitadas de ayuda. El equipo descubrió que la actividad de la amígdala se disparó cuando los participantes percibieron personas necesitadas. Como era de esperar, esto fue especialmente cierto para los participantes que obtuvieron una puntuación alta en empatía.

Como señalan los autores, otras investigaciones han relacionado la capacidad de conectarse con la de  ayudar a otros a alcanzar el bienestar personal. Tomados en conjunto, estos estudios sugieren que los seres humanos pose un subconsciente “ instinto compasivo” -un impulso para ayudar a la gente que existe incluso en las partes del cerebro a las que se denominan a veces como “cerebro primitivo” o “reptil.”:

Este proyecto de investigación se basa en la idea de que nuestros sistemas cerebrales evolutivamente más antiguos no son únicamente una fuente de inmoralidad y egoísmo, sino que, cuando se ajustan a nuestros objetivos, pueden contribuir a un comportamiento moral y justo. Por lo tanto, el florecimiento humano no proviene de la supresión de aspectos del yo, sino más bien de la integración de todos los procesos relevantes en una respuesta unificada.

La gente feliz toma lo bueno junto con lo malo

Pero esta investigación plantea otra pregunta: ¿la felicidad humana depende de filtrar las cosas negativas en la vida? O en términos de ciencia del cerebro: ¿queremos evitar el estrés de la activación de la amígdala, incluso cuando se trata de percibir a personas en apuros? ¿Cómo responden las personas felices a los vidrios caídos, los embotellamientos, las amenazas del jefe o incluso la visión de personas sin hogar en la calle?

Esa es la pregunta abordada en otro estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience , donde Cunningham y la estudiante Tabitha Kirkland buscaron determinar si las amígdalas de las personas más felices responden de manera diferente a los estímulos positivos y negativos en comparación con las personas menos felices.

Cunningham y Kirkland registraron la actividad de la amígdala de 42 participantes, que vieron series de imágenes positivas, negativas y neutrales. Los participantes también completaron encuestas para determinar sus niveles de felicidad subjetiva. ¿Hubo algo distintivo sobre la forma en que los cerebros de las personas felices respondieron a los diferentes tipos de fotos?

De hecho, en comparación con las personas menos felices, los investigadores encontraron que las personas más felices tenían una mayor activación de la amígdala en respuesta a las fotografías positivas. Pero no tuvieron una respuesta disminuida a las imágenes negativas, como sería predicho por la visión de felicidad de los "vidrios color de rosa".

De hecho, los investigadores encontraron que "la activación de la amígdala entre los participantes más felices era igualmente alta para los estímulos positivos y negativos". Según el documento, esto sugiere que "las personas más felices no son necesariamente ingenuas o ciegas a la negatividad, sino que pueden responder de manera natural, reconociendo cosas buenas y malas en la vida”.

Este es un hallazgo particularmente interesante porque sugiere que ser capaz de sentir y responder a la información negativa en realidad puede ser un componente importante de la felicidad. La conclusión de los autores de este estudio es: "Las personas felices son alegres, pero equilibradas".

El resultado de esta investigación es que nuestra amígdala ya no se puede ver simplemente como el centro de miedo del cerebro. En cambio, parece que incluso a un nivel muy profundo e instintivo, estamos conectados para ver a las personas necesitadas y ayudarnos mutuamente, y eso nos proporcionaría felicidad.

Este artículo apareció originalmente en Greater Good , la revista en línea del Greater Good Science Center de UC Berkeley,

https://www.mindful.org/happy-brains-respond-negative-things/

 

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La Epigenética Nos Da una Nueva Respuesta Muy Alentadora

Jorge Patrono Entrevista al Dr. Bruce H. Lipton en San Francisco, California

 

El Doctor Bruce H. Lipton, biólogo celular, ha sido profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wisconsin. Después de varios años de enseñar, se convirtió en un pionero del estudio científico de la biología celular en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.

 Sus experimentos, junto a los de otros líderes en el campo de la biología, han examinado minuciosamente los mecanismos con los cuales las células reciben y procesan información. Los resultados de estos estudios han cambiado radicalmente el entendimiento del funcionamiento de la vida por medio de dos nuevas corrientes científicas, la transducción y la epigenética.

 Su trabajo nos muestra que los genes y el ADN, no controlan nuestra biología, como lo enuncia la escuela de Darwin de determinismo genético o herencia, sino que los genes y el ADN están controlados por señales externas, incluyendo los mensajes energéticos emanados por nuestros pensamientos positivos y negativos. Este nuevo concepto unifica la biología celular con la física cuántica, al mostrarnos que nuestro cuerpo puede cambiar si cambiamos nuestra forma de pensar.

 

Estas nuevas ciencias, la transducción y la epigenética, nos sugieren que los estímulos energéticos que recibimos del medio ambiente, determinan nuestra calidad de vida. 
www.creandotuvida.com


  Jorge Patrono - En su libro, “La Biología de la Creencia”, usted menciona dos nuevos campos de la ciencia genética: transducción y epigenética. ¿Podría explicarnos la diferencia entre ambos campos?

 

Bruce H. Lipton - La epigenética es el control de los genes. Transducción, que significa transformación de un tipo de señal en otro tipo de señal, es cuando un organismo lee la señal del medio ambiente y la traduce en comportamiento y genética. O sea que la transducción controla comportamiento y también genética. La transducción de la señal está por encima de la epigenética porque es necesaria para entender la epigenética.

 La Transducción se basa en leer el medio ambiente, interpretarlo y luego generar una respuesta, que es la respuesta a un estimulo. La repuesta puede reflejarse en la conducta o en la genética.

 Por eso cuando hablamos de genética, siempre digo que la respuesta al medio ambiente que controla la genética no está relacionada a la genética regular de los libros académicos sino que está relacionada a la epigenética. Y la razón por la cual se llama epigenética es la siguiente: epi significa “por encima”, como epidermis, o sea “por encima de los genes”.

 Ahora, descubrimos que la señal por encima de los genes viene del medio ambiente, o sea que el medio ambiente es el que controla los genes, en vez de ser los genes quienes se controlan a sí mismos. En contraposición al Dogma Central (ver recuadro abajo), actualmente la epigenética nos dice: primero, señal del medio ambiente, luego proteínas cromosomáticas, que son como fundas que cubren al ADN y al cromosoma, y cuando quitas esta funda puedes leer el ADN.

 Esta funda responde a la señal del medio ambiente, o sea que para leer el ADN tienes que tener,

  • primero una señal del medio ambiente
  • segundo, afectar a la proteína
  • tercero, cuando la proteína, o funda, se corre, queda expuesto el gen
  • cuarto, se produce una copia del gen que se llama ARN
  • quinto, el ARN genera una nueva proteína

Entonces ¿en dónde está el ADN? En tercer lugar.

 ¿Y por qué es importante esto?

 Porque la biología convencional dice que el ADN está en primer lugar debido a que dejaron fuera de la ecuación a la proteína y al medio ambiente. Bueno, esto es epigenética, y reemplaza el concepto clásico de la genética.

 La epigenética dice que si queremos cambiar los genes, lo que tenemos que hacer es cambiar el medio ambiente y los genes cambiarán.

 

DOGMA CENTRAL


Cuando hablamos del control genético en la fórmula ancestral del Dogma Central:
ADN>ARN>proteína, nos estamos basando en la teoría de la primacía del ADN. 

Como nos muestran las flechas, la información fluye en una sola dirección, desde el ADN al ARN y desde allí a la proteína.

El ADN representa la memoria de largo plazo que pasa de generación en generación.

El ARN, una copia inestable del ADN, es la memoria activa, la cual es usada por la célula como un patrón para sintetizar proteínas.

Las proteínas son los bloques constructores moleculares que proveen la estructura y conducta de la célula.

El DNA (o ADN en castellano), en esta teoría convencional está considerado como “la fuente” que controla el carácter de las proteínas de las células, de donde viene el concepto de primacía del DNA que literalmente significa “primera causa”.

J.P.- ¿Cuándo menciona el medio ambiente, se refiere al exterior solamente o incluye también nuestros pensamientos?
 

B.H.L.- A todo. El medio ambiente es energía universal. Abarca desde el sol, los planetas, o sea la astrología, hasta nuestros propios pensamientos. Nuestro cuerpo es energía, nuestros pensamientos son energía.

 Toda esta energía influye nuestra biología, obviamente algunas en forma directa y otras indirectamente.
 


J.P.- Usted menciona que “La Biología de la Creencia”, no es un libro de auto-ayuda sino de auto-poder.


B.H.L.- Así es. En los libros de auto ayuda, el autor presenta una fórmula para ir del punto A al punto B, paso a paso, y si la persona sigue las instrucciones probablemente llegue al punto B. En el caso de “La Biología de la Creencia” yo estoy informando como funciona nuestra biología y los lectores tienen la libertad de usar esa información como deseen.

 No hay pasos a seguir o fórmulas. Mi función no es decirles qué es lo que tienen que hacer con esta información, mi función es proveer los elementos para que cada lector pueda elegir qué quiere cambiar de su biología y sienta que tiene el poder de hacerlo. Yo no estoy diciendo qué es correcto o incorrecto, esa es una decisión individual derivada de una experiencia personal.

 Mi intención es que después de leer el libro se den cuenta de que no existen los accidentes y que todos tenemos el poder de elegir nuestra experiencia de vida.

 Por eso es auto-poder y no auto-ayuda.
 

J.P.- Cuando hablamos de biología indefectiblemente nos viene a la mente el tema “salud.” ¿Cómo podemos vivir una vida sana sin tener que estar combatiendo enfermedades constantemente, tanto físicas como psicológicas?.


B.H.L.- En el tema de salud, hay una analogía que me gusta usar que es la del automóvil con palanca de cambios. Supongamos que yo le vendo a alguien un auto con palanca de cambios y la persona que me compra el auto siempre manejó autos automáticos o sea que no tiene idea de cómo usar el embrague y la palanca de cambios.

 Obviamente cuando arranque el auto y ponga “primera”, éste no va a moverse en forma automática, sino que dependerá del uso del embrague. Como el conductor en este caso no tiene idea de cómo funciona, el auto andará a los saltos, se parará el motor, harán ruido los engranajes de las marchas, etc. Después de dos semanas de maltratar al auto, la transmisión dejará de funcionar y habrá que llevar el vehículo al mecánico.

 El mecánico (médico) mira el auto (enfermo) y dice:

“hay que cambiar el embrague (medicina) porque está roto (diagnóstico)”.

En ningún momento se le ocurre preguntarle al conductor cómo usa el embrague y la palanca de cambio (medicina preventiva). Pasan dos semanas y nuevamente, debido al mal uso del auto, el embrague se vuelve a romper y nuevamente hay que llevarlo al mecánico, quien dice que hay que cambiar el embrague y sin saber qué es lo que lo causa, el mecánico determina que es una falla de fábrica del auto (enfermedad crónica).

 De ahora en más el auto tiene que ser reparado cada dos semanas (medicación de por vida).

 El problema es el siguiente, si le enseñan a la persona como usar el embrague, éste no se volverá a romper, pero al mismo tiempo no le van a poder vender más embragues (laboratorios farmacéuticos). La analogía es la siguiente, el 90% de las enfermedades del corazón son ocasionadas por la falta de cuidado del paciente (o sea el conductor del vehículo).

 ¿Y qué nos dice el médico?:

“usted tiene un corazón débil, tiene las arterias tapadas, la presión alta… y éstos son los medicamentos que tiene que tomar para poder seguir funcionando,” pero nadie le enseña al paciente cómo ser un buen conductor de su propio vehículono es un buen negocio.

Pero hay un médico que conozco que se llama Dean Ornish quien en vez de prescribir medicamentos, enseña al paciente como conducir su propio vehículo y la diferencia en los resultados es enorme.

 En la medicina convencional, si le dan al paciente drogas y logran parar la enfermedad, lo llaman éxito. Dean dejó de darles a los pacientes drogas y no sólo la enfermedad desapareció sino que se regeneraron los órganos que estaban afectados. Esto normalmente no pasa en la medicina convencional.

 

Pero lo más triste del caso es algo que dijo Dean en televisión:

“Si hubiera usado drogas para curar y recuperar la salud total de mis pacientes, otros médicos hubieran seguido mis pasos y hubieran usado las mismas drogas que yo, pero como no usé ninguna droga, nadie habló del tema ni se interesó por saber cómo es que funcionó así.”

El problema es que la medicina está manejada por las compañías farmacéuticas y enseñarle a la gente como funciona su propio cuerpo es un mal negocio.
 

J.P.- En su libro usted hace referencia a la conciencia colectiva diciendo:

“Así como una nación es el reflejo de las características de sus ciudadanos, nuestra humanidad debe reflejar la naturaleza básica de nuestras comunidades celulares”

¿Podría desarrollar más a fondo esta idea?
 

B.H.L.- Todo lo que necesitamos para sobrevivir, nuestras células también lo necesitan, porque estamos alimentando células. Las células necesitan oxígeno, comida, despojarse de residuos, la temperatura correcta, un medio ambiente propicio, y eso es exactamente lo que el ser humano necesita porque tiene 50 billones de células y todas necesitan lo mismo.

 Entonces si observamos cómo la célula vive su vida y vivimos nuestra vida de la misma forma, estaremos viviendo en armonía con nuestras células mucho más que como vivimos ahora. Si pensamos que somos seis mil millones de personas viviendo en el mundo peleándonos por sobrevivir y lo comparamos con los 50 billones de células que viven en nuestro cuerpo en total armonía hasta que nos morimos, nos daremos cuenta que algo estamos haciendo mal.

 Si analizamos esto veremos que en nuestro cuerpo cada célula tiene trabajo, recibe un salario, tiene cobertura médica, el dinero extra (energía) vuelve a la comunidad, y esto sin ser comunismo, porque no todas las células reciben el mismo salario.

Las células de la piel no reciben la misma cantidad de dinero (energía) que las neuronas, las neuronas están mejor pagas porque tienen un trabajo más grande. Pero el punto es que todas las células reciben los elementos básicos para una vida feliz y ordenada. A ninguna le falta nada. Y la realidad nos indica que nosotros vivimos en un mundo en donde hay hambre y al mismo tiempo tenemos tanta comida que nos estamos matando solamente por comer en exceso, esa es la principal razón por la que nos morimos jóvenes.

 Estamos comiendo los radicales libres de nuestra propia digestión que es lo que nos mata. Quiero agregar que nosotros deberíamos vivir hasta alrededor de los 140 años de vida y la razón por la cual no lo estamos logrando es porque nuestra dieta nos está matando y por el estrés. Debemos volver a la dieta de nuestros ancestros, cuando no había supermercados y todo era más simple y en menor cantidad.

 Comían lo que tenían a mano en las estaciones correspondientes en cantidades más pequeñas y vivían más tiempo. Lo que sabemos ahora de los diferentes estudios que se han hecho criando ratas, la mosca de la fruta o gusanos, es que de vez en cuando, se han encontrado ejemplares que viven más tiempo que el resto de la misma especie. Los científicos se entusiasman porque creen que van a encontrar el gen de la longevidad en ese espécimen.

 Y lo que se encuentra es una ironía: en cada situación en donde se ve que un organismo ha vivido más tiempo, no fue debido a un gen que agregó algo nuevo sino a un gen defectivo. Fue un gen que afectó el metabolismo de la insulina, lo que significa que el organismo no podía digerir bien la comida.

 Entonces los científicos al ver esto, le daban menos alimento al espécimen para ver si lo podía digerir mejor en menor cantidad. El resultado fue que el espécimen vivía el doble de tiempo que el resto. Con esto llegamos a la conclusión de que es la cantidad de comida que ingerimos lo que nos está matando. No necesitamos toda esa comida para sobrevivir porque nosotros absorbemos energía de la atmósfera.

 Somos como máquinas Tesla, que se cargan con la energía del medio ambiente.
 

J.P.- Usted menciona en su libro que la epigenética está sacando a la luz nuevas complejidades en relación a la naturaleza de las enfermedades, incluyendo el cáncer y la esquizofrenia. ¿Podría aclarar ese concepto?


B.H.L.- Básicamente la vieja creencia dice que genes defectuosos generan enfermedades. En la actualidad sabemos que la epigenética modifica la lectura del gen.

 La epigenética puede modificar el gen y crear 30.000 variaciones diferentes del mismo gen. Lo que significa que uno puede venir con un buen gen y crear una variación que es mutante o puedes venir con una variación mutante de un gen y crear una variación que es saludable.

 O sea que en la vieja versión nosotros somos los genes, pero en la nueva versión “nosotros somos el resultado de lo que escribamos en nuestros genes.”

 Con esto quiero decir que la mayoría de los diferentes tipos de cáncer son epigenéticos, las personas no traían genes malos, fue su estilo de vida y su conducta lo que causó que los genes se leyeran en forma defectiva porque modificaron su lectura influenciados por la epigenética, pero en forma negativa.

 O sea que podemos causar un cáncer con nuestra forma de vida, como también podemos curar un cáncer con nuestra forma de vida cambiando nuestro programa. La diferencia está en que si los genes nos controlan, como dice la vieja teoría, entonces somos víctimas porque no los elegimos y no los podemos cambiar. Cuando nos enteramos que alguien en nuestra familia tuvo cáncer, inmediatamente pensamos que vamos a tener cáncer.

 La nueva ciencia nos dice que tenemos un grupo de genes programados pero podemos reescribir lo que nosotros queramos y si estamos en el medio ambiente correcto y tenemos el apoyo correcto, podemos tener genes mutantes, reescribirlos y convertirlos en normales. Pero la situación que la mayoría de la gente está experimentando es que vinieron con genes normales y terminaron alterándolos con su estilo de vida creando una lectura negativa de los mismos.

 A la vez manifiestan una realidad negativa basada en la visión negativa que tienen.
 


J.P.- Es como en el caso de alguien que tiene un padre diabético o una madre con cáncer o que sufrió un ataque al corazón y piensa todo el tiempo que le va a pasar a él también porque lo asocia con algo hereditario.


B.H.L.- Exactamente, la creencia es la que genera las enfermedades y la profesión médica promueve también lo mismo, con lo cual lo hace aun más grave porque ahora lo está diciendo un profesional, ya no es más una idea del paciente. A muy temprana edad hemos aprendido que lo que un profesional nos dice, como en el caso de un médico, es verdad, sin cuestionarlo.

 ¿Qué pasa entonces cuando un médico nos dice que nos vamos a morir en una fecha determinada, ya sea en dos meses o en seis meses?

 Bueno, nuestra mente subconsciente nos dice,

"El doctor siempre tiene razón, es un profesional".

Lo que nos haya dicho ahora está en nuestro subconsciente y éste manifiesta exactamente lo que el médico nos dijo.
 


J.P.- Es el llamado efecto nocebo, contrario al efecto placebo.


B.H.L.- Es exactamente el efecto nocebo o sea una creencia negativa que causa la enfermedad. Ahora, ¿Cómo es que los médicos son tan exitosos en diagnosticar cuándo va a morir el paciente que tiene cáncer?

 La respuesta es que ellos no adivinaron nada, solamente enunciaron una fecha que se calcula por la continuidad de la forma en que ha sido tratada la enfermedad del paciente y los resultados negativos obtenidos hasta ese momento. El paciente generó una creencia y esa creencia es la que lo termina matando, a menos que se permita cambiar su forma de pensar con respecto a su enfermedad y se dé la oportunidad de curarse.

 Así actúa la remisión instantánea en una enfermedad terminal, la cual está totalmente ignorada por la medicina tradicional.
 


J.P.- Sabemos que los pensamientos positivos tienen un profundo efecto en nuestra conducta y en nuestros genes, pero en su libro usted también aclara que esto sucede únicamente cuando los pensamientos positivos están en armonía con la programación del subconsciente.


B.H.L.- Lo que quiero decir es lo siguiente, muchas veces la gente quiere cambiar cosas en su vida con pensamientos positivos o afirmaciones como por ejemplo:

“quiero estar sano” o “quiero una buena relación de pareja”, pero para la mayoría de la gente esto no funciona y a la vez los frustra porque piensan: “si los pensamientos positivos les funcionan a otras personas , ¿Por qué no me funcionan a mi?”.

El problema es que los pensamientos positivos vienen de la mente consciente y esta actúa el 5% del día.

 Ahora, la mente subconsciente está actuando el 95% del día, entonces tenemos una vida en donde el 5% del tiempo tenemos pensamientos positivos y si tenemos el subconsciente programado con ideas contrarias a lo que queremos manifestar conscientemente, el desbalance entre lo que queremos y lo que tenemos grabado en el subconsciente es enorme.

 A esto hay que agregarle que la mente consciente puede percibir 40 estímulos por segundo mientras que la mente subconsciente percibe 40 millones por segundo o sea que es un millón de veces más poderosa y ¡actúa el 95% del tiempo!. Ante semejante diferencia es imposible creer que si la mente consciente y la subconsciente no están alineadas, los pensamientos conscientes positivos puedan generar un cambio satisfactorio en nuestra realidad.

 Pero si tenemos una mente subconsciente que está de acuerdo con nuestros pensamientos positivos conscientes, entonces ambas mentes están en armonía y el cambio se manifiesta.
 

J.P.- Hay una película llamada "Water", producida por la productora rusa, Saida Medvedeva, donde diferentes científicos de todo el mundo hablan de las propiedades del agua y en especial mencionan el poder curativo que tiene el “agua estructurada” o agua que está en estado natural sin modificaciones del medio ambiente polucionado.

 ¿Ha tenido alguna experiencia al respecto?


B.H.L.- No directamente, pero sí estoy familiarizado con el trabajo del Dr. Masaru Emoto de Japón y su teoría de que el agua tiene memoria y puede ser influenciada o modificada por el medio ambiente y por consiguiente puede influenciar las funciones vitales del cuerpo humano.

 Básicamente estamos hablando de los principios de la homeopatía.

 Lo que hemos comprobado por medio de la física es que cuando el agua está en una solución y dos moléculas de agua se acercan, se envían información una a la otra por medio de una corriente eléctrica la cual genera una vibración que se va pasando de molécula a molécula.

 Así que si le agregamos al agua un químico que tenga una cierta vibración, las moléculas de agua reciben dicha vibración y la pasan a las otras moléculas de agua hasta llegar a un punto en donde se puede prescindir del químico original ya que las moléculas de agua han absorbido toda la vibración.

 Esto es lo que llamamos un tratamiento homeopático, en donde el agua cargada con una cierta vibración, al ser consumida por el paciente, modifica el agua de su propio cuerpo.

 Es uno de los procedimientos holísticos de curación.

http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_genoma16.htm

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El ser humano emite luz (y esa luz nos dice muchas cosas)

A mi juicio uno de los descubrimientos científicos más fascinantes del siglo XX fue el realizado por Alexander Gurwitsch, quien primero notó que los seres vivos emiten luz. En 1923, Gurwistch, quien también descubriera los campos morfogenéticos, observó por primera vez una emisión de luz ultra débil dentro del rango de la luz ultravioleta; llamó a esto "radiación mitogenética", al considerar que estaba relacionada con la división celular y el desarrollo morfológico del organismo; según Gurwistch la luz permitía que el campo morfogenético controlará el desarrollo embrionario. El descubrimiento, polémico y visionario, cayó mayormente en el olvido hasta que en la década de los setena, el científico alemán Fritz Albert Popp lo retomara. 

Popp confirmó las observaciones de Gurwistch utilizando tecnología de "foto-multiplicación" ultra sensible  (más tarde otros científicos lo replicarían) y logró comprobar que el ser humano también emite luz, esto es lo que hoy se conoce como biofotones. Popp explica (1986):

Prácticamente todos los organismos emiten luz a un ritmo estable desde unos pocos fotones por célula al día hasta varios fotos por organismo por segundo. Un creciente número de observaciones en los últimos 15 años en diferentes laboratorios en todo el mundo sugieren que los biofotones son emitidos por un campo coherente de fotones dentro de los sistemas vivientes. Los organismos son emisores y muy probablemente también receptores de señales electromagnéticas que parecen ser esenciales para su funcionamiento.

La teoría de Popp sugiere que las células almacenan la luz del Sol y la luz que reciben de otros organismos y que el tiempo que logran almacenar la luz está relacionado a la duración y a la salud de la célula. Tenemos aquí las bases de un nuevo vitalismo. Lo anterior aplica también a la fuerza nutritiva que tienen los alimentos. "Es muy probable que la calidad de la comida sea mejor cuanto mayor sea su capacidad de almacenar luz, y por eso medimos capacidad de almacenar luz", dice Popp. En un trabajo para un conferencia, junto con la bióloga Mae Wan Ho, Popp hace referencia a la concepción de la vida de Albert Szen-Gyorgi, quien es considerado el padre de la bioquímica moderna: "la vida es la interposición entre dos niveles de energía de un electrón: el estado base y el estado excitado y, más aún, ya que es el electrón el que recorre el circuito, la vida en realidad es una pequeña corriente eléctrica dando vueltas y conectando a toda la naturaleza con el Sol y la Tierra". Esto parece coincidir con  la idea del famoso físico austriaco Erwin Shrödinger, quien postuló que las células vivas conservan altos niveles de organización absorbiendo "orden" del ambiente y este "orden" es obtenido de de la luz del Sol. A esta visión de la vida como la conexión electromagnética entre el Sol y todos los seres vivos, hay que añadir la también poética observación de Popp de que l de manera exponencial, como si fueran supernovas. Millones de pequeñas estrellas mueren y nacen cada instante en nuestro cuerpo. Esto sugiere que una célula muere cuando pierde su capacidad de almacenar

Observaciones subsecuentes, han hecho que Popp considere que el grado de organización coherente de la emisión biofotónica de un organismo se correlaciona con la salud del mismo. Células cancerígenas, por ejemplo, carecen de coherencia; personas con esclerosis múltiples absorben demasiada luz y tienen un exceso de coherencia; personas en estado de estés igualmente emiten biofotones a ritmos acelerados en un esfuerzo por recobrar el equilibrio del organismo, el cual puede agotar las reservas de energía biofotónica en las células.

El hijo de Fritz Popp, Alexander, en una entrevista explica la relación entre el cáncer y la coherencia de la luz vital del organismo:

El cáncer es una falla en la comunicación entre las células que determinan el ritmo de crecimiento de manera precisa... El cáncer es entonces un error de coherencia que ocurre en la comunicación que se lleva a cabo a través de la luz. Y esta falla de consistencia puede detectarse por una medición, como lo hemos hechos en tiempos recientes.

Lo anterior nos sugiere que la salud es un estado de coherencia, es decir, de simetría y ritmo comunicacional entre las células que hablan un lenguaje de luz. En una investigación científica reciente publicada en jornal Gerontology and Geriatic Research, Hugo Nigil concluye que "Una síntesis de la investigación biofotónica actual, sugiere que los fotones ultra débiles en las células son los portadores de toda la información dentro de las células y los organismos". Popp va más allá y sugiere que esta misma luz que parece orquestar los procesos metabólicos y el crecimiento del cuerpo es también lo que gobierna nuestra conciencia.

Uno podría preguntarse si los resultados de la teoría de la relatividad están basados en un "mundo real" o en la conciencia y en sus interacciones con este mundo real. Esto tendría algunas consecuencias en el hecho de que la velocidad de la luz es considerada una constante natural fija. ¿Qué sucedería, por ejemplo, si las distancias entre los pares bases del ADN cambiaran? ¿Tendría esto un impacto en la velocidad de la luz? ¿Tal vez sea que la velocidad de la luz es constante ya que la luz es el factor que rige los procesos que determinan nuestra conciencia?  

Fascinantes pregunta de Popp, quien este mismo artículo científico se pregunta también si existe una relación, como la que ocurre entre el tiempo y la velocidad, entre el tiempo y la conciencia, siendo que a medida que envejecemos el tiempo pasa más rápido, quizás porque perdemos coherencia celular  y capacidad de almacenamiento de fotones (recordemos que entre más cerca se esté de la velocidad de la luz más lento pasa el tiempo).  

A esto hay que añadir que la luz, ya sea que se comporte como onda o partícula en su extrañeza cuántica (siendo que al parecer existe como partícula sólo cuando es observada), es energía electromagnética pero a su vez también información. "La luz es energía pero también es información --contenido, forma y estructura. Es el potencial de todas las cosas", escribió el físico David Bohm. Done hay información integrada, según el neurocientífico Cristof Koch,  hay experiencia, lo cual es igual a conciencia. Tenemos aquí una posibilidad de resolver el llamado problema duro de la conciencia, que se encuentra enfrascado en la difícil tarea de explicar cómo surge la mente inmaterial de procesos meramente materiales: si la luz es en sí misma la conciencia o la protoconciencia este problema desaparecería, resolviendo el asunto de una manera no-dualista, ya que la luz --que no tiene masa y que sin embargo es un fenómeno físico-- parece ser el candidato perfecto para anular la dicotomía entre materia y espíritu. Tal vez los fotones, como los bits son las unidades básicas de información, sean de alguna forma unidades de conciencia. 

Todo lo anterior raya en un extremo poético, que se antoja digno de la idea de Novalis de que "todo arte debe de ser transformado en ciencia y toda ciencia en arte". E incluso en lo religioso, puesto que, no puedo resistir la tentación de mencionar la noción común a ciertas tradiciones esotéricas de que los practicantes avanzados logran transformar su cuerpo en luz y de esta manera alcanzan un estado de inmortalidad o de integración con la totalidad o la fuente misma de la vida. Tenemos la práctica taoísta de "regresar la luz" o hacer un cuerpo espiritual luminoso; el cuerpo vajra, cuerpo diamante, o cuerpo arco iris del dzogchen; la noción del místico sufí Ibn Arabi del "Hombre de Luz", "el cuerpo del paraíso" del cual se habla en el Zohar de los cabalistas y quizás también el cuerpo de la resurrección de Cristo.

Escribe James Cross en el sitio Broad Speculations:

Entre más organizadas y en fase estén dos ondas, más coherencia existe. Los láser emiten luz coherente. A nivel cuántico, las partículas pueden considerarse como ondas. Cuando las partículas actúan en fase la una con la otra tenemos el fenómeno llamado coherencia cuántica. La teoría de Penrose-Hammeroff es que la conciencia es una forma de coherencia cuántica que ocurre en el cerebro para crear la conciencia[...]

Fotones y otras fuerzas electromagnéticas débiles interactuando con el substrato [cuántico] forman una infraestructura en red que coordina el crecimiento, división y la reparación [de las células]. La mente y la conciencia serían otra capa de estructura construida sobre los mecanismos de señalización ya presentes en la vida desde los primeros organismos unicelulares. La mente en este caso sería material y estaría hecha de ondas-partículas y de luz. El cuerpo de luz sería en cierto sentido literalmente verdad, no una metáfora o ilusión, pero no sería un segundo cuerpo. Sería nuestro verdadero cuerpo, el cual no es la masa de carne que creemos, sino, en realidad, una estructura cristalina y organizada de luz y materia.

En el dzogchen se habla de un proceso llamado phung po lhag med a través del cual el cuerpo humano se disuelve como tal y se convierte en un "cuerpo de luz" (od lus). El gran maestro del dzogchen, Longchen Rabjam escribe en uno de sus Siete Preciosos Tesoros, que una vez "que se han extenuado los elementos después de haber logrado la pureza primordial" y se han purificado "las sustancias internas y externas... en el caso del thod rgal, el adepto asume un cuerpo luminoso y alcanza el 'Gran Movimiento'". Sobre esto el académico Samten Karmay señala en su estudio clásico del dzogchen que esto es un signo de "el regreso a un estado primordial el cual se cree existe como una forma de luz".

Tenemos aquí muchas ideas muy estimulantes y ciertamente no podemos llegar a conclusiones definitivas, pero podemos hacer una última conjetura: tal vez la llamada "iluminación", o el despertar que describe el budismo, es un estado de coherencia estabilizada en todas las células del cuerpo, el cual ocurre por una purificación de los elementos y que alcanza una especie de homeostasis de la luz almacenada en relación al ambiente.

Alejandro Martinez Gallardo

http://pijamasurf.com/2016/07/lo-que-nos-dice-la-luz-que-emite-el-cuerpo-humano-de-la-salud-del-organismo/

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¿Es la conciencia una propiedad emergente de la luz?

El cerebro produce biofotones: ¿Es la conciencia una propiedad emergente de la luz?

Abhinavagupta, una de las grandes mentes religiosas que ha producido la India (junto con el Buda y Shankara), entendió que el universo era una única sustancia que designó como luz-conciencia, prakasha. La luminosidad y la cognitividad eran para este maestro tántrico, que también escribió una influyente teoría estética, una misma naturaleza divina. “Cosas como ‘azul’, ‘amarillo’, ‘bondad’, etcétera, son también sólo luz, Śiva. Si todo lo que existe es esta suprema no-dualidad, luminosa por naturaleza, ¿qué más podría existir?”, escribió. En otras palabras, todos los fenómenos que percibimos son solamente luz; aquellas designaciones de lo que son, son posteriores al acto inmediato de la percepción, que es en sí misma luz. Y aquello que percibe también es fundamentalmente luz, luz reificada, según la filosofía no-dual de Abhinavagupta y, en palabras del físico David Bohm, luz congelada (más sobre la luz-conciencia de Abhinavagupta aquí).

En tiempos recientes, los científicos han descubierto que el cerebro de los mamíferos es capaz de producir biofotones, esto es, fotones apenas visibles, que van desde casi el infrarrojo hasta la luz violeta. La pregunta evidente aquí es: ¿para qué produce estas pálidas fosforesencias el cerebro?

En una nueva investigación, los científicos han concluido que es posible que exista un sistema de comunicación óptica en el cerebro, esto es, una infraestructura sobre la cual la luz puede viajar de manera coherente de una parte a otra del cerebro. La investigación se basó en la existencia de axones mielinizados; los axones son fibras que portan la carga eléctrica de una neurona, y los axones mielinizados están cubiertos de una sustancia que aísla la electricidad. Para dicho estudio se realizó un modelo de cómo la luz podría comportarse sirviéndose de esta capa mielinizada, y los resultados sugieren que los cerebros humanos podrían comunicar más de mil millones de biofotones por segundo. Esto  significa que existe un hipotético mecanismo para transmitir una importante cantidad de bits de información, incluso la creación de una gran cantidad de entrelazamiento cuántico, es decir, toda una red de comunicación basada en la luz, según comentan los científicos que publicaron su trabajo en el sitio de física de la Universidad Cornell. Los investigadores, por supuesto, no saben qué estaría haciendo esta red teórica de luz. 

El hecho de que los científicos hablen de un sistema de entrelazamiento cuántico hace pensar en un posible vínculo con el origen de la conciencia, siendo que algunos investigadores consideran que el entrelazamiento cuántico debe de estar involucrado con el proceso que genera la conciencia -la cual es el fenómeno más elusivo para la ciencia moderna (lee aquí sobre qué es el entrelazamiento cuántico). 

Desde hace algunas décadas, el biólogo alemán Fritz Albert Popp ha investigado estos biofotones que son producidos por las células de animales y plantas. Popp ha teorizado que:

los biofotones son emitidos por un campo coherente de fotones dentro de los sistemas vivientes. Los organismos son emisores y muy probablemente también receptores de señales electromagnéticas que parecen ser esenciales para su funcionamiento.

Popp mantiene que la comunicación biofotónica de un organismo podría ser determinante para procesos metabólicos y de comunicación celular, y menciona también la posibilidad de que la conciencia esté basada en la luz.

El físico David Bohm, uno de los protegidos de Einstein en Princeton, sugirió en su teoría de la totalidad implicada que la luz por naturaleza es holográfica y codifica el patrón de información de la totalidad del universo:

El orden actual (el orden implicado) en sí mismo ha sido registrado en el complejo movimiento de los campos electromagnéticos, en la forma de ondas de luz. Dicho movimiento de ondas de luz está presente en todas partes y en un principio envuelve la totalidad del espacio y el tiempo del universo en cada región. Este envolvimiento y desenvolvimiento no sólo ocurre en el campo electromagnético, sino en otros campos (electrónico, protónico, etc.). Estos campos obedecen leyes mecánico-cuánticas, implicando propiedades de discontinuidad y no localidad.

Bohm, quizás por la influencia tardía de Krishnamurti en su trabajó, equiparó a la conciencia con la totalidad implicada, es decir, con el orden universal que tiene la propiedad de desdoblarse holográficamente, esto es, conteniendo el todo en la parte.

Por último, una reflexión hecha por Car Jung en su libro Sobre la naturaleza de la psique:

Ya que la conciencia siempre ha sido descrita en términos derivados del comportamiento de la luz, en mi perspectiva no es exagerado pensar que estas múltiples luminosidades corresponden a diminutos fenómenos conscientes. Esta luz es la "lumen naturae" que ilumina la conciencia. Si la luminosidad aparece en forma monádica como una sola estrella, sol u ojo, rápidamente asume la forma de un mandala y debe ser interpretada como el sí mismo.  

En otras palabras, Jung está diciendo que el Selbst, el sí mismo, lo que somos, es luz que se autoorganiza, un mandala consciente de sí mismo. La conciencia: un lenguaje de luz, luz que se habla a sí misma.

http://pijamasurf.com/2017/10/el_cerebro_produce_biofotones_es_la_conciencia_la_articulacion_de_la_luz/

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Neuronas espejo: ¿Porqué absorvemos las emociones de los demás?

Las sinapsis que se disparan entre las neuronas de nuestro cerebro, lo que podríamos llamar el acoplamiento neuronal,  nos lleva a recoger las frecuencias de otras personas. 

 En un artículo anterior explorábamos cómo nuestro cerebro cambia físicamente en función de nuestros pensamientos. El hecho de ser optimista o pesimista altera la estructura de nuestra red neuronal. Para mayor información hacer click aquí para acceder al artículo.

 Así es, puedes alterar la realidad con tus pensamientos, modificas la estructura de tu cerebro en función de si piensas de un modo o de otro; es moldeable. Si eso por si solo ya es sorprendente, lo increíble acaba de empezar. No sólo tus pensamientos pueden alterar tu cerebro, tu estructura física, y cambiar esas sinapsis. ¡Los pensamientos de los que te rodean pueden hacerlo también!

Las neuronas espejo

 Si hay alguna habilidad que realmente nos separa de nuestros antepasados ​​primates, es la de la imaginación. Es la raíz de todo: arte y arquitectura, de las historias (ficticias) que formaron las fábulas que ahora reinan la vida de miles de millones.

 Se denominan neuronas espejo, a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo, especialmente un congénere.

 

Las neuronas del individuo imitan como si de un reflejo en el espejo se tratase, la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de “espejo”. Tales neuronas habían sido observadas en primer lugar en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el ser humano se las encuentra en el área de broca (el área del cerebro que corresponde a la producción del lenguaje) y en la corteza parietal.

 En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro), la imitación y el aprendizaje. De ahí que algunos científicos consideran que las neuronas espejo son uno de los descubrimientos más importantes de las neurociencias en la última década.

El aprendizaje y la experiencia en la memoria e imaginación

 La imaginación no solo nos permite contemplar mundos inexistentes, también nos permite recordar,  vivir en el pasado y en el futuro, y al escapar del momento presente, podemos usar nuestros recuerdos del pasado para predecir lo que sucederá en el futuro. Es decir: Yo sé por experiencia pasada que el fuego quema la piel, así que sé dentro de mi mente que si me meto la mano en un fuego voy a perder mi carne.

 Esto es tan instintivo que ni siquiera reconocemos que está sucediendo constantemente con cada símbolo que estamos percibiendo en nuestros momentos del día a día. Pero es esta habilidad la que nos permite navegar la complejidad de nuestra sociedad. Aún más emocionante es el hecho de que esta habilidad también funciona con las emociones, no sólo las situaciones.

El espejo emocional: la empatía

 La premisa, de nuevo, es bastante simple: cuando vemos a alguien experimentando una emoción (ya sea ira, tristeza, felicidad, etc.), nuestro cerebro “prueba” esa misma emoción para imaginar por lo que la otra persona está pasando. Y lo hace intentando disparar las mismas sinapsis en su propio cerebro para que pueda intentar relacionarse con la emoción que está observando. Esto es básicamente empatía (para ver las cualidades de una persona empática hacer click aquí). 

Aunque también tiene un lado malo: cuando ese espejo no refleja la condición de una persona, sinó de un tumulto. Es cómo conseguimos la mentalidad de la masa. Una persona tranquila puede encontrar repentinamente que adopta una actitud contra un enemigo común por la influencia de docenas de mentes enojadas. Aunque no siempre es negativa, pues esa emoción en colmena es nuestra felicidad compartida en los festivales de música, o nuestra solidaridad en la tristeza durante las tragedias.

 Pero, ¿Y si aquellos que me rodean no paran de quejarse?¿Mis neuronas espejo refejan ese comportamiento y sus emociones negativas?

 Pues si, así es. Es la vida, es el caos; y si te rodeas continuamente  de personas con esta actitud, estarás continuamente reflejando esta actitud en las sinapsis en su cerebro. Y como ya hemos explicado, cada vez que disparas estas sinapsis, estás reformando tu cerebro (para mayor información sobre como moldear físicamente tu cerebro haz click aquí).

 Es por eso que es tan importante pasar tiempo con personas que te levantan, que elevan tu estado de ánimo. Porque, si te rodeas de gente que se mueve en esas emociones temerosas, cínicas y pesimistas, estas haciendo, por defecto, que tu personalidad a corto plazo sea tan cansada y amarga como la de tus compañeros. ¿Quieres ser feliz? Rodéate de gente feliz que vuelva a conectar tu cerebro hacia el amor y no hacia el miedo.

 ¿La conclusión? ¡Puedes elegir!

 Así es, puedes elegir. Puedes elegir enfocarte en lo negativo o en lo positivo. Esto no impedirá que te ocurran cosas malas o por el contrario buenas, pero sí hará que lo malo no sea tan malo, y ¡que lo bueno sea aún mejor! La elección es simple: amor o miedo.

 

 Fuente: Uplift

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Cómo nuestros pensamientos controlan nuesto ADN

La idea común de que el ADN determina tanto de lo que somos -no sólo nuestro color de ojos o pelo, por ejemplo, sino también nuestras adicciones, trastornos o susceptibilidad al cáncer- es un error.

 La biología y el conocimiento de nuestros genes ha avanzado mucho en los últimos años, aún así, se mantiene la creencia de que somos víctimas de nuestra herencia genética. El problema con esta idea es que se extiende a otro nivel; te vuelves irresponsable, pues estas convencido que no puedes hacer nada al respecto, así que ¿por qué intentarlo?

 Crees que eres menos poderoso que tus genes

 La percepción de la realidad de una persona, y no la programación genética, es lo que estimula toda acción en el cuerpo: en realidad son nuestras creencias las que seleccionan nuestros genes, los cuales, a su vez, seleccionan nuestro comportamiento.

 El cuerpo humano está compuesto de 50 a 65 trillones de células. Las funciones celulares independientes del ADN y la recepción celular de estímulos ambientales afectan al ADN. Esto se encuentra ampliamente estudiado por la epigenética. Esto también aplica los mismos principios al cuerpo humano como un todo, mostrando el poder que nuestras percepciones, nuestras creencias, tienen sobre el ADN.

 El Dr Bruce Lípton, en su libro “La creencia de la biología“, nos desglosa punto por punto cómo la creencia en la inamovilidad de nuestro ADN carece de fundamento científico. Es un libro muy recomendable para abrir la mente a nuevas percepciones. Lo resumiremos en estos en 5 puntos:

 1. La célula, como un cuerpo humano, funciona sin ADN

 La célula, la unidad básica de la vida, es como un cuerpo humano. Es capaz de respirar, digerir, reproducir y otras funciones vitales. El núcleo, que contiene los genes, ha sido tradicionalmente visto como el centro de control -el cerebro de la célula.

 Sin embargo, cuando el núcleo se elimina (proceso que se puede realizar sin complicaciones en un laboratorio), la célula continúa con todas sus funciones vitales y todavía puede reconocer toxinas y nutrientes. Parece que el núcleo -y el ADN que contiene- no controla la célula.

 Los científicos asumieron hace unos 50 años que los genes controlan la biología. Parecía tan correcto que compramos la historia. Hoy sabemos que esos supuestos no son los correctos.

 2. El ADN es controlado por el medio ambiente

 Las proteínas llevan a cabo las funciones en las células y son bloques de construcción de la vida. Se ha pensado durante mucho tiempo que el ADN controla o determina las acciones de las proteínas.

 En realidad, los estímulos ambientales que entran en contacto con la membrana celular son percibidos por las proteínas del receptor en la membrana. Esto desencadena una reacción en cadena de proteínas que transmiten lo que podría ser descrito como mensajes a otras proteínas, motivando la acción en la célula.

 El ADN se recubre en un manguito protector de proteína. Las señales ambientales actúan sobre esa proteína, haciendo que se abra y seleccione ciertos genes para usar-genes específicamente necesarios para reaccionar al entorno actual. Como si de coger un libro en una biblioteca se tratase, se selecciona una sección del ADN.

 Básicamente, el ADN no es el comienzo de la reacción en cadena. En su lugar, la percepción de la membrana celular del medio ambiente es el primer paso. Todo se inicia en función de lo que la célula percibe de su entorno. Si no hay percepciones, el ADN es inactivo.

 Cualquier estímulo ambiental, no hace nada. La vida se debe a cómo la célula responde al medio ambiente.

 3. La percepción del medio ambiente no es necesariamente la realidad del medio ambiente

 En un estudio de 1988 realizado por John Cairns, publicado en la revista Nature titulado “El origen de los mutantes”, demostró que las mutaciones en el ADN no eran aleatorias, sino que sucedieron de una manera predeterminada en respuesta a las tensiones ambientales.

 En cada una de nuestras células, tenemos genes cuya función es reescribir y adaptar los demás genes según sea necesario. En un gráfico que ilustra los resultados de Cairns en la revista, se demostró que las señales ambientales estaban separadas de la percepción del organismo de las señales ambientales. ¿Qué significa esto?

 La percepción de un ser sobre el medio ambiente actúa como un filtro entre la realidad del medio ambiente y la reacción biológica a ella. ¡La percepción reescribe los genes!

 4. Creencias humanas, eligiendo percibir un ambiente positivo o negativo

 Así como una célula tiene proteínas receptoras para percibir el ambiente fuera de la membrana celular, los seres humanos tienen los cinco sentidos. Éstos “cinco sentidos”son los que ayudan a determinar qué genes necesitan ser activados para una situación dada.

 Los genes son como los programas en un ordenador. Estos programas se pueden dividir en dos clases: la primera se relaciona con el crecimiento, o la reproducción; El segundo se refiere a la protección del complejo, del individuo.

 Cuando una célula encuentra nutrientes, los genes de crecimiento son activados y utilizados. Cuando una célula encuentra toxinas, los genes de protección se activan y utilizan.

 Cuando un ser humano encuentra amor, los genes de crecimiento se activan. Cuando un ser humano encuentra miedo, los genes de protección se activan. Eso se produce por los neurotransmisores, hormonas y demás elementos que la célula encuentra en el ambiente externo, que interaccionan con su membrana. Imagina lo mucho que puede llegar a influir el tipo de alimentación que elijas.

 Una persona puede percibir un ambiente negativo donde realmente hay un ambiente de apoyo o positivo. Cuando esta percepción negativa activa los genes de protección, la respuesta del cuerpo es la “lucha o huida” programada. Así pues, nuestros pensamientos, o mas bien dicho, nuestra percepción de la realidad controla nuestra genética.

 5. Luchar o volar

 Si imaginas las respuestas que una vez necesitamos para huir de un león, por ejemplo, las piernas habrían sido infinitamente más importantes en esa situación inmediata que el sistema inmunológico. Por lo tanto, el cuerpo favorece las piernas y descuida el sistema inmunológico. El flujo de sangre se dirige lejos de los órganos vitales a los miembros, que se utilizan para luchar y correr. El sistema inmunológico se hace de menor importancia.

 Por lo tanto, cuando una persona percibe un ambiente negativo, el cuerpo tiende a descuidar el sistema inmunológico y los órganos vitales. El estrés también nos hace menos inteligentes, menos claros. La parte del cerebro relacionada con los reflejos se da más prominencia en el modo de lucha o vuelo que la parte relacionada con la memoria y otras funciones mentales.

 Cuando una persona percibe un ambiente amoroso, el cuerpo activa genes de crecimiento y nutre el cuerpo.

 Por ejemplo, en los orfanatos de Europa del Este donde se les da a los niños muchos nutrientes, pero poco amor, se ha descubierto que muchos de los internos tienen retraso en el desarrollo en términos de altura, aprendizaje y otras áreas. También hay una alta incidencia de autismo. El autismo, en este caso, es un síntoma de los genes de protección que se activan, como las paredes que están poniendo, construyendo un muro a su alrededor.

 Las creencias actúan como un filtro entre el ambiente real y nuestra biología. Así pues, las personas tenemos el poder de cambiar nuestra biología. Es importante mantener una percepción clara del entorno, de la realidad que nos envuelve, porque de lo contrario, no desarrollaremos los productos correctos, biológicamente hablando, para el entorno real. He aquí la diferencia biológica entre pensar en positivo o en negativo.

 No eres víctima de los genes. ¿Qué creencias escoges para que tus genes sean expresados?

 

Fuente:

La creencia de la biología, escrito por el Dr. Bruce Lipton

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Así es el diálogo químico entre tu cerebro y tu estómago

Nuestras emociones y decisiones también están influidas por nuestras vísceras y la flora intestinal.

Sabemos que el cerebro es el principal elemento encargado de controlar y gestionar el conjunto de procesos que llevan a cabo en nuestro cuerpo. Pero lo cierto es que también el resto de sistemas tienen una gran importancia para el mantenimiento de éste y tienen potencial para influir sobre su actividad. 

Un ejemplo de ello es el sistema digestivo, gracias al cual podemos obtener los nutrientes necesarios para mantenernos con vida. Cerebro y estómago están relacionados y se comunican a través de los impulsos nerviosos y la transmisión de sustancias químicas.

Divisiones funcionales del sistema nervioso

Cuando hablamos de sistema nervioso generalmente dividimos este en sistema nervioso central, en el que encontramos principalmente cerebro y médula espinal, y sistema nervioso periférico o autónomo, que correspondería al conjunto de ganglios y nervios que inervan los diferentes órganos y provocan que la información de los órganos pase al cerebro y viceversa.

Dentro del sistema nervioso autónomo, solemos identificar dos subsistemas básicos, el simpático y el parasimpático, los cuales se encargan de gestionar el conjunto de actividades que el organismo realiza de forma ajena a nuestra conciencia y de preparar a nuestro cuerpo para hacer frente a situaciones peligrosas (o bien disminuir la activación una vez pasada dicha situación).

Sin embargo, existe un tercer subsistema del sistema nervioso autónomo, poco estudiado y a menudo ignorado a pesar de su tremenda importancia para la supervivencia. Se trata del sistema nervioso entérico, una parte de nuestros cuerpos relacionado con el fascinante fenómeno del diálogo entre vísceras y cerebro.

El sistema nervioso entérico

El sistema nervioso entérico tiene una importancia capital en la supervivencia del organismo. Se trata del conjunto de fibras nerviosas que inervan y controlan el funcionamiento del sistema digestivo. Controla aspectos como el movimiento de los músculos del tubo digestivo que permiten que la comida llegue al estómago, la secreción de ácidos y enzimas que disuelven la comida, la absorción de nutrientes y la expulsión de residuos.

Este sistema está formado de millones de neuronas (en una cantidad semejante a la de la médula espinal) repartidas por todo el tubo digestivo y que si bien se ve influido por los sistemas simpático y parasimpático es controlado por los ganglios entéricos de forma parcialmente independendiente, actuando de forma refleja. No en vano, el sistema digestivo en ocasiones ha sido denominado el segundo cerebro.

En este sistema también puede encontrarse una gran cantidad de hormonas y neurotransmisores (partículas que actúan como mensajeras entre neuronas), como por ejemplo serotonina (de la cual la mayor parte de la que presentamos en nuestro organismo se encuentra y es sintetizada en este sistema, si bien también es producida por el cerebro), la dopamina, la sustancia P o el GABA entre otros muchos. 

Estos neurotransmisores son regulados por el propio sistema entérico, si bien existe una influencia en este sistema por parte de los propios del sistema central.

La comunicación nerviosa estómago-cerebro

Aunque cuenta con cierta independencia, el sistema entérico y el sistema nervioso central se encuentran vinculados y algunos nervios del sistema nervioso central se conectan con diferentes órganos del tubo digestivo.

El nervio vago es el principal medio de comunicación nerviosa entre cerebro y sistema digestivo. Este nervio tiene gran importancia en diferentes sistemas corporales; en el caso del estómago, se ha encontrado que se establece una comunicación bidireccional en la que de hecho la cantidad de información que va de estómago a cerebro es mayor que la que va de cerebro a estómago. 

Que exista una mayor transmisión de información del estómago al cerebro que viceversa es debido a la necesidad de controlar la ingesta. La conducta de alimentarse está regida por el cerebro, lo que provoca la necesidad de que el cerebro reciba información del buen o mal funcionamiento del sistema digestivo o de si lo consumo nos resulta nocivo o beneficioso, así como de si el nivel de consumo está siendo excesivo (sensaciones de saciedad y hambre).

A pesar de ello, el vago contribuye a controlar la actividad del intestino especialmente cuando el organismo se encuentra en una situación de tensión o de peligro. En esa situación el sistema simpático contribuye a parar el funcionamiento del sistema digestivo. Cuando la situación de peligro pasa, es el nervio vago el principal responsable de que se reactive su funcionamiento al actuar a nivel parasimpático. También participa en la emisión de bilis.

Además, si bien el sistema entérico es capaz de sintetizar y gestionar los neurotransmisores, también se ve afectado por el funcionamiento del cerebro. Situaciones que generen estrés o ansiedad afectan al sistema nervioso entérico y su motilidad, así como desequilibrios neuroquímicos como los que ocurren durante la depresión. Algunas de las hormonas implicadas en esta relación cerebro-tubo digestivo son la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. También la acetilcolina, siendo esta importante por ejemplo en el funcionamiento del nervio vago.

El papel de la flora intestinal en la comunicación

Además del papel de la conducción nerviosa y de los neurotransmisores, la flora intestinal también tiene un efecto en la comunicación entre sistema nervioso entérico y sistema nervioso central.

Los microorganismos que pueblan nuestro tracto digestivo tienen influencia a la hora de que el sistema entérico informe del buen o mal estado del sistema al cerebro, a través de la modificación de la secreción de neurotransmisores. Asimismo, afecta al funcionamiento del sistema inmune, lo que a su vez genera un efecto indirecto sobre la conducta y el estado de salud. 

Diversas investigaciones con roedores reflejan asimismo que el funcionamiento del sistema digestivo y la flora y fauna intestinal pueden incluso tener un efecto sobre la conducta a través de variaciones sobre la estructura y funcionamiento del cerebro, alterando las respuestas a determinados neurotransmisores.

Efectos de la comunicación entre cerebro y sistema digestivo

El hecho de que cerebro y sistema digestivo se encuentren conectados tiene una gran importancia y tiene implicaciones muy relevantes. Y es que existe una influencia por parte del sistema digestivo en el funcionamiento cerebral, y viceversa. 

La presencia de trastornos intestinales puede tener vinculación con aspectos como la ansiedad, y se ha demostrado que la presencia de  trastornos nerviosos o depresivos puede generar el empeoramiento o incluso la aparición de problemas digestivos como la úlcera péptica o el colon irritable.

Incluso se ha detectado que algunos de los microorganismos que recubren nuestro sistema digestivo pueden generar sustancias antioxidantes y antiinflamatorias que pueden llegar a afectar positivamente a nuestro cerebro, estimulando a unas células protectoras llamadas astrocitos y pudiendo retrasar la neurodegeneración. Ello puede hacer interesante realizar una mayor investigación sobre estos efectos. 

Pero incluso hoy en día es frecuente que entre las diversas pautas que se recomiendan en algunos trastornos mentales aparezcan menciones a aspectos dietéticos y alimentarios como un menor consumo de determinadas sustancias o el seguimiento de dietas concretas (por ejemplo aumentando el nivel de triptófano consumido, que a su vez tiene relación con la secreción de neurotransmisores).

Referencias bibliográficas:

  • Guyton, A.C. (2001).Tratado de Fisiología Médica. (10ª ed), Ed. McGraw-Hill Interamericana.
  • Mirre, J.C. (2012). La importancia del segundo cerebro. Discovery Salud, 147.
  • Rothhammer, V. et al. (2016). Type I interferons and microbial metabolites of tryptophan modulate astrocyte activity and central nervous system inflammation via the aryl hydrocarbon receptor. Nature Medicine, 22; 586-597.

https://psicologiaymente.net/neurociencias/dialogo-quimico-entre-cerebro-estomago#!

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El ritmo de la respiración afecta a la memoria y el miedo

También condiciona la capacidad de hacer juicios emocionales, revela un estudio

Científicos de la Universidad de Northwestern en EEUU han descubierto por primera vez que el ritmo de la respiración puede mejorar nuestra capacidad de hacer juicios emocionales y nuestra memoria. Este efecto depende críticamente de si se inhala o exhala aire, y de si se respira por la nariz o por la boca, afirman.

Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Northwestern en EEUU ha revelado que el ritmo de la respiración genera una actividad eléctrica en el cerebro humano que mejora los juicios emocionales y la memoria.

Este efecto de mejora depende críticamente de si se inhala o exhala aire, y de si se respira por la nariz o por la boca, señala asimismo el estudio, publicado por el Journal of Neuroscience.
 
En este, una serie de voluntarios fueron capaces de identificar el temor en una expresión facial más rápidamente si miraban dicha cara al respirar, en comparación con si la miraban al expirar.
 
Los individuos también fueron más propensos a recordar un objeto si lo veían mientras respiraban que cuando exhalaban. Este efecto desapareció si se respiraba por la boca.
 
"Una de las principales conclusiones de este estudio es que hay una diferencia dramática en la actividad cerebral en la amígdala y el hipocampo durante la inhalación, en comparación con la exhalación", explica una de las autoras de la investigación, la profesora de neurología de la Feinberg School of Medicine de la Universidad Northwestern Christina Zelano. "Cuando inspiras, estás estimulando neuronas de la corteza olfativa, la amígdala y el hipocampo, a través del sistema límbico".

Primer hallazgo
 
Los científicos detectaron por primera vez estas diferencias en la actividad cerebral al estudiar a siete pacientes con epilepsia que iban a ser sometidos a una cirugía cerebral.
 
Una semana antes de la cirugía, a los pacientes se les implantaron electrodos en los cerebros con el fin de identificar el origen de sus convulsiones. Esto permitió a los investigadores registrar datos electrofisiológicos directamente de sus cerebros.
 
Las señales eléctricas registradas mostraron que la actividad cerebral fluctuaba con la respiración, en áreas cerebrales donde se procesan las emociones, la memoria y los olores.

El hallazgo llevó a los científicos a preguntarse si las funciones cognitivas típicamente asociadas con estas áreas cerebrales -en particular el procesamiento del miedo y la memoria- también podrían verse afectadas por la respiración.

La amígdala está fuertemente ligada al procesamiento emocional, en particular a las emociones relacionadas con el miedo. Así que los científicos pidieron a unos 60 sujetos que tomaran decisiones rápidas sobre expresiones emocionales en el contexto del laboratorio, al tiempo que registraban su respiración.
 
Para ello, les presentaron imágenes de caras que mostraban expresiones de temor o sorpresa, y los sujetos debían indicar, lo más rápidamente posible, la emoción que expresaba cada cara.

Resultados obtenidos
 
Cuando vieron las caras presentadas durante la inhalación, los sujetos reconocieron el temor en ellas más rápidamente que cuando las caras les fueron presentadas durante la exhalación. Esto no funcionó igual para las caras que expresaban sorpresa.
 
Pero el efecto (la velocidad de reconocimiento del miedo en los rostros al inhalar) disminuyó cuando los participantes realizaron la misma tarea mientras respiraban por la boca.  

En un experimento dirigido a evaluar la función de la memoria – relacionada con el hipocampo- se mostró en una pantalla de ordenador, a los mismos voluntarios, imágenes de objetos y se les pidió que los recordaran. Más tarde, se les dijo que los trajeran a la memoria. Se constató así que los participantes los recordaban mejor si habían visto las imágenes durante la inhalación.

Los resultados implican que la respiración rápida puede conferir una ventaja cuando alguien se encuentra en una situación peligrosa: Cuando tenemos miedo, nuestra respiración se acelera, lo que implica que gastamos proporcionalmente más tiempo inhalando que en un estado de calma. Esto podría tener un impacto positivo en la función cerebral y dar lugar a tiempos de respuesta más rápidos ante estímulos peligrosos.

Por otro lado, los resultados obtenidos apuntan a que los mecanismos básicos de la meditación o de la respiración enfocada también pueden ser beneficiosos para el cerebro, ya que, al inhalar, en cierto sentido estaríamos sincronizando las oscilaciones cerebrales a través de la red límbica, ese grupo de estructuras cerebrales que dirigen nuestras emociones y nuestro comportamiento.
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LA INTELIGENCIA DE LAS CÉLULAS-Bruce Lipton



Traducido por Jorge y Silvia Patrono

del Sitio Web BruceLipton

Debajo de tu piel existe una bulliciosa metrópolis de 50 billones de células, cada una biológicamente y funcionalmente equivalente a un humano en miniatura. La opinión popular actual sostiene que el destino y la conducta de nuestros ciudadanos celulares internos son pre-programados en sus genes.

La idea de que nuestro destino está indeleblemente inscripto en nuestros genes es un derivado del anticuado concepto científico conocido como “determinismo genético”.

Desde que Watson y Crick descubrieron el código genético, el público ha sido programado con la creencia convencional de que el DNA “controla” los atributos pasados a través de la herencia familiar, incluyendo enfermedades disfuncionales como el cáncer, Alzheimer, diabetes y depresión entre muchas otras. Como “víctimas” de la herencia, nos percibimos naturalmente sin poder en relación a lo que nos pasa en nuestras vidas.

Desafortunadamente, la asunción de no tener poder es el camino a la irresponsabilidad personal:

“Como no puedo hacer nada sobre esto… ¿por qué me debería importar?”.

Destrozando Ilusiones


Tan pronto como el Proyecto del Genoma Humano arrancó al final de 1980, los científicos comenzaron a adquirir una nueva forma de ver cómo funciona la vida. Su revolucionaria investigación se convirtió en la fundación de una nueva rama científica conocida como control epigenético, la cual ha sacudido los cimientos de la biología y la medicina. Revela que nosotros no somos “víctimas”, sino “amos” de nuestros genes.

La versión convencional de herencia que todavía se enseña en las escuelas, enfatiza el control genético, o “control por genes”.

Sin embargo, los nuevos mecanismos revelados del control genético proveen una visión profundamente diferente de cómo se maneja la vida. El prefijo derivado del Griego epi significa “por encima”. Consecuentemente, la traducción literal de control epigenético, es “control por encima de los genes”.

Los genes no controlan la vida, la vida está controlada por algo por encima de los genes. Este conocimiento de cómo la vida funciona nos provee el elemento más importante en nuestra búsqueda por el poder propio.
La nueva ciencia de epigenética reconoce que las señales del medio ambiente son los reguladores primarios de la actividad de los genes.

Como está descrito en mi libro, The Biology of Belief - Unleashing the Power of Consciousness, Matter and Miracles ("La Biología de la Creencia - Liberando el Poder de la Consciencia, Materia y Milagros"), las células leen las condiciones de su medio ambiente y responden a las mismas usando los interruptores de las percepciones de la membrana de la proteína.

Los interruptores activados envían señales para controlar la conducta y regular la actividad de los genes - las huellas hereditarias usadas para crear el cuerpo. Asombrosamente, la información epigenética puede modificar o editar la lectura de la huella de un gen para crear 30,000 diferentes variaciones de proteínas - los bloques moleculares que construyen la célula - desde el mismo gen.

Este proceso de edición puede proveernos productos de proteínas normales o disfuncionales desde el mismo gen. Uno puede haber nacido con genes sanos, y a través de procesos epigenéticos, expresar comportamientos mutantes, tales como el cáncer. Asimismo, uno puede haber nacido con genes mutantes defectuosos y por medio de mecanismos epigenéticos crear proteínas y funciones normales saludables.
Se ha comprobado la falsedad de la creencia convencional de que el genoma representa al equivalente de una computadora con programas que se pueden “leer solamente”.

Los mecanismos de la epigenética modifican la lectura del código genético lo que significa que los genes en realidad representan programas que se pueden “leer-escribir”, en donde las experiencias de la vida redefinen activamente la expresión genética de un individuo.

¡La “nueva” biología está basada en el hecho de que la percepción controla el comportamiento y la actividad del gen!

Esta versión revisada de la ciencia, enfatiza la realidad de que nosotros controlamos activamente nuestra expresión genética momento a momento a través de nuestras vidas. En lugar de vernos como víctimas de nuestros genes, debemos asumir la responsabilidad de que nuestras percepciones están moldeando dinámicamente nuestra biología y comportamiento.

Cuando los organismos experimentan el medio ambiente, sus mecanismos de percepción afinan la expresión genética para aumentar las oportunidades de supervivencia. La expresión de una biología sana o enferma está directamente influenciada por la exactitud de la interpretación o percepción que tiene un individuo en relación a su medio ambiente.

Las percepciones incorrectas re-escriben la información genética tan efectivamente como las percepciones acertadas, pero con consecuencias mucho más graves y hasta quizás peligrosas para la vida.

Del Microcosmos de la Célula al Macrocosmos de la Mente

Durante los primeros tres mil quinientos millones de años de vida en este planeta, la biosfera consistía en una población masiva de organismos unicelulares individuales, tales como bacterias, fermentos, algas y protozoos.

Hace alrededor de 700 millones de años, las células individuales comenzaron a juntarse en colonias multicelulares. La conciencia colectiva adquirida en una comunidad de células era mucho mayor que la conciencia de una célula individual. Como la conciencia es un factor primario en la supervivencia de los organismos, la experiencia comunitaria ofrecía a sus ciudadanos muchas más oportunidades de estar vivas y reproducirse.

Las primeras comunidades de células, al igual que las primeras comunidades humanas, eran clanes básicos de cazadores en los cuales cada miembro de la sociedad ofrecía los mismos servicios para apoyar la supervivencia de la comunidad. Sin embargo, cuando las densidades de ambas comunidades, celular y humana, alcanzaban números más grandes, ya no era más eficiente o efectivo que todos los individuos hicieran el mismo trabajo. En ambos tipos de comunidades, la evolución llevó a los individuos a asumir funciones especializadas.

Por ejemplo, en comunidades humanas, algunos miembros se enfocaban en cazar, otros en las tareas domésticas o en la crianza de un niño. En comunidades celulares, la especialización significaba que algunas células empezaban a diferenciarse de las otras como en el caso de las células del sistema digestivo, las células del corazón, y otras como las células de los músculos.

La mayoría de los billones de células que forman cuerpos tales como los nuestros, no tienen percepción directa del medio ambiente externo. Las células del hígado “ven” lo que sucede en el hígado, pero no saben directamente que es lo que sucede en el mundo fuera de la piel.

La función del cerebro y el sistema nervioso es interpretar los estímulos del medio ambiente y enviar señales a las células que integran y regulan las funciones vitales de los sistemas de los órganos del cuerpo.

La naturaleza exitosa de las comunidades multicelulares permitió (no permitieron) a los cerebros en evolución dedicarles un vasto número de células para catalogar, memorizar e integrar percepciones complejas. La habilidad de recordar y seleccionar entre los millones de experiencias percibidas de la vida provee al cerebro con una base de datos creativa muy poderosa desde la cual puede crear complejos repertorios de comportamiento.

Cuando se ponen en juego, estos programas de comportamiento dotan al organismo con el rasgo característico de la conciencia: el estado de estar despierto y consciente de lo que está sucediendo alrededor suyo.

Muchos científicos prefieren pensar sobre la conciencia en términos de una cualidad digital: un organismo lo tiene o no.

Sin embargo, una evaluación de la evolución de las propiedades biológicas sugiere que la conciencia, como cualquier otra cualidad, evoluciona con el tiempo. Consecuentemente, el carácter de la conciencia se expresaría a sí mismo en forma de diferentes grados de conciencia que van desde sus raíces más simples en organismos primitivos, al carácter único de la conciencia de sí mismo manifestado en los humanos y otros vertebrados más elevados.

La expresión de la conciencia de sí mismo está específicamente asociada a una pequeña adaptación evolutiva en el cerebro conocida como la corteza pre-frontal. Esta es la plataforma neurológica que nos permite darnos cuenta de nuestra identidad personal y experimentar la cualidad de “pensar”. Los monos y organismos menores no expresan conciencia de sí mismos.

Cuando se miran a un espejo, los monos nunca se darán cuenta de que se están mirando a sí mismos; siempre percibirán que la imagen es de otro mono. Por el contrario, chimpancés neurológicamente más avanzados, cuando se miran a un espejo perciben la reflexión del espejo como la imagen de ellos mismos.

Una diferencia importante entre la conciencia del cerebro y la conciencia de sí mismo, de la corteza pre-frontal, es que la conciencia permite que un organismo mida y responda a condiciones inmediatas de su medio ambiente que son importantes en ese momento. Por otro lado, la conciencia de sí mismo permite que el individuo mida las consecuencias de sus acciones con respecto no sólo a como impactan en el momento presente sino también como influirán el futuro.

La conciencia de sí mismo es un complemento evolucionario de la conciencia ya que provee otra plataforma para crear comportamiento: el rol de “sí mismo” en el proceso de tomar decisiones.

Mientras que la conciencia les permite a los organismos participar en la dinámica del “juego” de la vida, la calidad de la conciencia de sí mismo ofrece una oportunidad para ser simultáneamente un observador desde la “audiencia.”

Desde esta perspectiva, la conciencia de sí mismo provee al individuo la opción de la auto-reflexión, revisar y editar la actuación de su personaje. Nos podemos referir a las funciones conscientes y conscientes de sí mismo del cerebro en forma colectiva como la mente.

En lenguaje convencional, nos referimos al mecanismo consciente del cerebro asociado a comportamientos de estimulo-respuesta automatizado como la mente subconsciente o inconsciente, en razón de que sus funciones no requieren ni observación ni atención de la mente consciente de sí misma. Las funciones de la mente subconsciente se desarrollaron mucho antes que la corteza pre-frontal; consecuentemente, puede operar exitosamente un cuerpo y su comportamiento sin ninguna contribución de la mente consciente de sí misma más desarrollada.

La mente subconsciente es un procesador de información asombrosamente poderoso que puede grabar y reproducir experiencias perceptuales (programas). Curiosamente, mucha gente sólo toma consciencia de los comportamientos programados automatizados de la mente subconsciente cuando se dan cuenta de que están involucrados en un comportamiento no deseado como consecuencia de una situación que no es de su agrado.

El poder de la mente subconsciente se basa en su habilidad de procesar cantidades masivas de información, adquirida de las experiencias de aprendizaje directas e indirectas, a una velocidad extraordinaria. Se ha estimado que la masa del cerebro que provee la función subconsciente tiene la habilidad de interpretar y responder a más de 40 millones de impulsos nerviosos por segundo.

Por el contrario, se estima que la diminuta corteza pre-frontal de la mente consciente de sí misma sólo puede procesar alrededor de 40 impulsos nerviosos por segundo.

Como procesador de información, la mente subconsciente es un millón de veces más poderosa que la mente consciente de sí misma.
Como compensación por la gran capacidad de procesamiento, la mente subconsciente expresa sólo una habilidad creativa marginal -una que puede ser comparada a la de un niño precoz de 5 años. En contraste con el libre albedrío ofrecido por la mente consciente, la mente subconsciente expresa primeramente “hábitos” de estímulo-respuesta pregrabados como caminar, vestirse o manejar un automóvil.

Aunque la habilidad de la corteza pre-frontal para cumplir tareas múltiples está físicamente limitada, la mente consciente de sí misma puede enfocarse en cualquier función en el cuerpo humano y controlarla. Hubo un tiempo en que se pensó que algunas de las funciones del cuerpo - como la regulación de los latidos del corazón, la presión sanguínea y la temperatura del cuerpo - estaban más allá del control de la mente consciente de sí misma.

Actualmente está reconocido que los yogis y otros practicantes que entrenan la mente consciente, pueden controlar completamente las funciones que anteriormente eran definidas como comportamiento involuntario.

Los componentes de la mente subconsciente y consciente de sí misma funcionan en conjunto, siendo el subconsciente el que controla cada comportamiento que no es atendido por la mente consciente de sí misma. Rara vez las mentes conscientes de sí mismas de la mayoría de la gente están enfocadas en el momento presente ya que el procesamiento mental salta continuamente de un pensamiento a otro.

La mente consciente de sí misma está tan preocupada con pensamientos sobre el futuro, el pasado, o resolviendo algún problema imaginario, que la mayor parte de nuestras vidas estamos controlados por programas de la mente subconsciente.

Discernimientos Simples, Consecuencias Profundas

Los neuro científicos cognoscitivos concluyeron que la mente consciente de sí misma proporciona solamente alrededor de un 5 por ciento de la actividad cognitiva. Consecuentemente, el 95 por ciento de nuestras decisiones, acciones, emociones y conductas son derivadas del procesamiento desapercibido de la mente subconsciente.

Esta información revela que nuestras vidas no están controladas por nuestras intensiones y deseos personales como solíamos creer. ¡Haz la cuenta! Nuestro destino está bajo el control de las experiencias pre-programadas manejadas por la mente subconsciente.

Los programas más poderosos y de mayor influencia en la mente subconsciente se originaron durante el periodo formativo entre la gestación y los 6 años de edad. Y aquí está el problema - estos programas subconscientes que dan forma a nuestras vidas han sido grabados directamente a partir de la observación de nuestros primeros maestros: nuestros padres, parientes, miembros de la comunidad.

Desafortunadamente, como psiquíatras, psicólogos y consejeros, somos profundamente conscientes de que muchas de las percepciones adquiridas sobre nosotros mismos en el período de formación son expresadas como creencias limitadoras y auto saboteadoras.

Sin que los padres lo sepan, sus palabras y acciones han sido grabadas continuamente en las mentes de sus hijos. Como el rol de la mente es encontrar una coherencia entre sus programas y la vida real, el cerebro genera respuestas de comportamiento apropiadas a los estímulos de la vida para asegurar la “verdad” de las percepciones programadas.

Vamos a aplicar este concepto en un comportamiento de la vida real: imagínate que eres un niño de 5 años haciendo un berrinche generado por el deseo de tener un juguete en particular.

Tratando de parar la situación, tu padre te grita:

“No te mereces nada.”

Ahora eres un adulto y en tu mente consciente de sí misma estas considerando la idea de que tienes las cualidades y el poder para asumir una posición de liderazgo en tu trabajo.

Mientras estás teniendo esta idea positiva en la mente consciente de sí misma, todos tus comportamientos están manejados automáticamente por los programas que están en la poderosa mente subconsciente. Como tus programas fundamentales de conducta son aquellos derivados de tus años de formación, la advertencia de tu padre que dice que “tú no mereces nada” se puede convertir en la directiva automática de tu mente subconsciente.

Así que mientras tienes pensamientos maravillosos de un futuro positivo y no estás prestando atención, tu mente subconsciente automáticamente se dedica a crear una conducta auto saboteadora para asegurar que tu realidad coincida con tu programa de “no merecer.”

Y aquí está la trampa: la conducta está controlada automáticamente por los programas de la mente subconsciente cuando la mente consciente de sí misma no está enfocada en el momento presente. Cuando la mente consciente de sí misma reflexiva está preocupada con algún pensamiento y no está prestando atención, no observa las conductas automáticas derivadas de la mente subconsciente.

Como el 95 por ciento o más de nuestra conducta proviene de la mente subconsciente… ¡entonces la mayoría de nuestras conductas son invisibles para nosotros!
Por ejemplo, considera que conoces a alguien íntimamente y que también conoces a sus padres. Desde tu perspectiva ves que la conducta de tu amiga se parece mucho a la de su madre.

Y entonces un día muy casualmente le comentas a tu amiga:

“¿Sabes qué María? Eres igual a tu madre.”

“¡Sal de aquí!”

Incrédulamente y tal vez conmocionada, es muy probable que María responda:

“¿Cómo puedes decir eso?”

El chiste cósmico es que todo el mundo puede ver que la conducta de María se parece a la de su madre excepto María.

¿Por qué? Simplemente porque cuando María está enganchada en los programas de conducta subconsciente que ha grabado en su juventud mientras observaba a su madre, su mente consciente de sí misma no está prestando atención. En esos momentos, sus programas subconscientes automáticos operan sin ser observados.

Consecuentemente, cuando la vida no funciona como fue planeada, raramente reconocemos que nosotros hemos contribuido a nuestras propias decepciones.

Como generalmente no estamos conscientes de la influencia de nuestras propias conductas subconscientes, naturalmente nos percibimos como víctimas de fuerzas externas. Desafortunadamente, al asumir el papel de víctimas estamos aceptando que no tenemos el poder de manifestar nuestras intenciones. ¡Nada está más lejos de la verdad!

El principal determinante en la formación del destino de nuestras vidas es el banco de información de percepciones y creencias pre-programadas en nuestras mentes.

¿De Dónde Viene Nuestro Comportamiento?

Existen tres fuentes de percepciones que controlan nuestra biología y comportamiento.

Las percepciones más primitivas son las que adquirimos por nuestro genoma. Dentro de nuestros genes existen programas que proveen conductas de reflejos fundamentales denominados instintos. Retirar la mano del fuego es un comportamiento derivado de la genética que no tiene que ser aprendido.

Instintos más complejos incluyen la habilidad de los bebes recién nacidos de nadar como delfines o la activación de mecanismos de curación innatos para reparar el sistema dañado o eliminar un bulto cancerígeno.

Los instintos genéticamente heredados son percepciones adquiridas de la naturaleza.

La segunda fuente de percepciones que controlan nuestras vidas está representada por las memorias derivadas de las experiencias de vida grabadas en la mente subconsciente. Estas percepciones aprendidas, profundamente poderosas, representan la contribución de la crianza. Entre las percepciones de vida más tempranas que se grabarán, figuran las emociones y sensaciones experimentadas por la madre al responder a su mundo.

La nutrición, la química emocional, las hormonas y el factor de estrés que controlan las respuestas de la madre a las experiencias de vida, cruzan la barrera de la placenta e influyen la fisiología fetal y su desarrollo. Cuando la madre está feliz, también lo está el feto. Cuando la madre tiene miedo, el feto también. Cuando la madre “rechaza” al feto como una amenaza potencial a la supervivencia familiar, el sistema nervioso del feto queda pre-programado con la emoción de haber sido rechazado.

El valioso libro de Sue Gearhardt “Why Love Matters” ("Por qué Importa el Amor") revela que el sistema nervioso del feto graba memorias de experiencias intrauterinas. En el momento que el bebé nace, la información emocional grabada de las experiencias de vida intrauterina ya ha formado la mitad de la personalidad de ese individuo.

Sin embargo, la programación perceptual más influyente de la mente subconsciente ocurre en el período que va desde el nacimiento hasta los primeros seis años de vida. Durante este tiempo el cerebro del niño está grabando todas las experiencias sensoriales además de estar aprendiendo complejos programas motores para hablar, y para aprender primero cómo gatear, luego a pararse, y finalmente a correr y saltar.

Simultáneamente, la mente subconsciente adquiere percepciones relacionadas a los padres, quiénes son ellos y qué hacen. Luego, observando los patrones de conducta de la gente de su medio ambiente inmediato, el niño aprende a percibir conductas sociales aceptables e inaceptables que se convierten en los programas subconscientes que establecen las “reglas” de vida.

La naturaleza facilita el proceso de enculturación aumentando la habilidad de la mente subconsciente para adquirir cantidades masivas de información.

Los resultados de EEG (electroencéfalogramas) de cerebros de adultos revelan que la actividad eléctrica neural está relacionada con al menos 5 estados de conciencia diferentes, cada uno asociado con un nivel de frecuencia diferente:

Actividad             Frecuencia          Estado Cerebral

delta                      0.5-4 Hz            sueño/inconsciente

theta                         4-8 Hz                   imaginación

alpha                         8-12 Hz              conciencia calma

beta                          12-35 Hz            conciencia enfocada

gamma                      >35 Hz                  rendimiento pico

Durante el procesamiento normal del cerebro en los adultos, las vibraciones del EEG cambian continuamente de un estado a otro, abarcando el rango completo de frecuencias.

Sin embargo, con el tiempo, el índice de vibraciones del EEG y sus correspondientes estados evolucionan en etapas incrementales. La actividad predominante del cerebro durante los primeros 2 años de vida del niño es delta, la frecuencia más baja del EEG. En un cerebro adulto, delta está asociada con el dormir o el inconsciente.

Entre los dos y seis años de edad, la actividad del cerebro del niño se acrecienta y opera fundamentalmente en el rango de theta. En el adulto, la actividad theta está asociada con estados de ensueño o imaginación. Mientras están en el estado theta, los niños pasan la mayor parte del tiempo mezclando el mundo imaginario con el mundo real.

Únicamente después de los seis años de edad, la consciencia calma asociada con la actividad alpha se convierte en un estado predominante del cerebro. A los doce años, el cerebro expresa todos los rangos de frecuencia, aunque su actividad principal está en el estado beta de consciencia enfocada. Los niños dejan la escuela primaria atrás a esta edad y entran a los programas académicos más intensos de la escuela secundaria.

Un hecho profundamente importante en la evolución descrita más arriba y que puede haber escapado a su atención, es que los niños no expresan las frecuencias alpha del procesamiento consciente como un estado predominante del cerebro hasta después de los seis años de edad. La actividad predominante delta y theta en niños de menos de seis años significa que sus cerebros están operando a niveles por debajo del consciente.

Las frecuencias del cerebro delta y theta definen un estado cerebral conocido como trance hypnogógico, el mismo estado neural que los hipnoterapeutas usan para cargar nuevas conductas directamente en la mente subconsciente de sus clientes.

El niño vive los primeros seis años de su vida en un trance hipnótico.

Durante este tiempo, sus percepciones del mundo son grabadas directamente en el subconsciente, sin la discriminación de la mente consciente de sí misma, la cual se encuentra latente. En consecuencia, aprendemos nuestras percepciones fundamentales sobre la vida antes de que expresemos la capacidad de elegir o rechazar esas creencias.

Simplemente somos “programados.”

Los Jesuitas eran conscientes de este estado de programación y se jactaban orgullosamente:

“Dennos a un niño hasta que cumpla seis o siete años de edad y pertenecerá a la iglesia de por vida.”

Ellos sabían que una vez que el dogma de la iglesia era implantado en la mente subconsciente de un niño, esa información influenciaría inevitablemente el 95 por ciento de la conducta de ese individuo por el resto de su vida.

La inhibición del procesamiento consciente (actividad alpha del EEG) y el compromiso simultáneo de un trance hipnogógico durante las etapas formativas de la vida de un niño son una necesidad lógica. Los procesos del pensamiento asociados con la mente consciente de sí misma no pueden operar desde una pizarra en blanco. La conducta consciente de sí misma requiere de una base de datos operativa de las percepciones aprendidas.

En consecuencia, antes de que la conciencia de sí misma sea expresada, la función primaria del cerebro es adquirir una conciencia del mundo operativa, grabando experiencias y observaciones directamente en la mente subconsciente. Sin embargo, el adquirir consciencia de esta forma tiene un lado negativo muy serio. La consecuencia es tan profunda que no sólo afecta la vida del individuo, sino que también puede alterar a una civilización entera.

El tema está relacionado con el hecho de que nosotros grabamos nuestras percepciones y creencias sobre la vida mucho antes de adquirir la habilidad del pensamiento crítico.

Nuestras primeras percepciones están literalmente escritas en piedra como verdades inequívocas en la mente subconsciente, donde habitualmente operan de por vida, a menos que hagamos un esfuerzo activo para re-programarlas. Cuando siendo pequeños grabamos creencias limitadoras y saboteadoras sobre nosotros mismos, estas percepciones se convierten en nuestras verdades, y nuestro procesamiento subconsciente generará inadvertidamente conductas que son coherentes con esas verdades.

Las percepciones adquiridas en la mente subconsciente pueden hasta anular los instintos dotados genéticamente.

Por ejemplo, cada ser humano puede nadar instintivamente como un delfín en el momento que sale del canal de parto. Entonces, ¿por qué tenemos que esforzarnos tanto para enseñarles a nadar a nuestros hijos? La respuesta reside en el hecho de que cada vez que la criatura se encuentra frente al agua, como ser en una piscina, un río o en la tina de baño llena, los padres se desesperan preocupados por la seguridad de su hijo.

En la mente del bebé, la conducta de los padres hace que el niño identifique al agua como algo que tiene que temer. La percepción adquirida del agua como algo peligroso y amenazante, invalida la habilidad instintiva de nadar y convierte al niño, anteriormente capacitado, en alguien susceptible a ahogarse.

A través de nuestras experiencias de desarrollo, adquirimos la percepción de que somos organismos frágiles y vulnerables, a merced de gérmenes y enfermedades contagiosas.

La creencia de que somos frágiles realmente nos hace frágiles, ya que esta percepción limitada inhibe la habilidad innata del cuerpo de curarse a sí mismo.

Esta influencia de la mente en los procesos curativos es el foco de la psiconeuroinmunología, el campo que describe el mecanismo por el cual nuestros pensamientos cambian la química del cerebro, la cual a su vez regula la función del sistema inmunológico. Mientras las creencias negativas pueden provocar enfermedades (el efecto nocebo), la enfermedad resultante se puede aliviar a través de los efectos curativos de los pensamientos positivos (efecto placebo).

Finalmente, la tercera fuente de percepciones que da forma a nuestras vidas deriva de la mente consciente de sí misma.

A diferencia del programa reflexivo de la mente subconsciente, la mente consciente de sí misma es una plataforma creativa que nos permite mezclar la gran variedad de reflexiones con la infusión de la imaginación, un proceso que genera un número ilimitado de creencias y variaciones de conducta.

La calidad de la mente consciente de sí misma dota a los organismos de una de las fuerzas más poderosas del universo, la oportunidad de expresar el libre albedrío.

Tomando Responsabilidad Personal

Todos nosotros hemos sido encadenados emocionalmente debido a conductas disfuncionales programadas por las historias del pasado.

Sin embargo, la próxima vez que estén “hablándose a sí mismos” con la esperanza de cambiar los programas subconscientes de sabotaje, es importante tomar en cuenta la siguiente información. Usar la razón para comunicarse con el subconsciente con el propósito de cambiar la conducta es el equivalente a tratar de cambiar el programa de un cassette hablándole al grabador.

En ninguno de ambos casos existe una entidad dentro del mecanismo que responderá a nuestro diálogo.

Los programas subconscientes no son conductas fijas e inalterables. Tenemos la habilidad de re-escribir nuestras creencias limitadoras y en el proceso, retomar el control de nuestras vidas. Sin embargo, cambiar programas subconscientes requiere la activación de un proceso que va más allá de un simple diálogo con la mente subconsciente.

Hay una gran variedad de procesos efectivos para re-programar las creencias limitadoras, incluyendo hypnoterapia clínica, conciencia Buddhista y una cantidad de modalidades nuevas y muy poderosas referidas colectivamente como psicología energética.

Para ver la lista de recursos, pueden visitar www.brucelipton.com

Aprender cómo aprovechar nuestras mentes para promover el crecimiento es el secreto de la vida, y es por lo cual me refiero a esta nueva ciencia como La Biología De La Creencia (del inglés: “The Biology Of Belief”).

Al volvernos más conscientes y depender menos de los programas automáticos subconscientes, nos transformamos en los dueños de nuestro destino en lugar de las “víctimas” de nuestros programas.

De esta forma podemos re-escribir viejas percepciones limitadoras y transformar activamente el carácter de nuestras vidas para que estén llenas de amor, salud y prosperidad, los cuales son nuestro derecho de nacimiento.

(Leer el reportaje en español sobre Epigenética de Bruce Lipton por Jorge Patrono).

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¿Dónde pones tu atención?

Hay un pequeño cuento en el que un agricultor japonés viajó a una ciudad de occidente porque allí tenía un sobrino lejano al que solía visitar de vez en cuando. Una vez que éste se hallaba en la gran urbe, paseando por las anchas avenidas acompañado de su sobrino, se detuvo porque escuchó un sonido que le resultó familiar. Se acercó a unos pequeños arbustos que decoraban el lateral de las aceras que delimitaban una de las transitadas calles, y entre sus hojas descubrió un pequeño grillo que estridulaba su canto.

― ¿Cómo sabías que estaba ahí? ―preguntó el sobrino sorprendido.

― Muy fácil ―contestó el agricultor―, he escuchado el sonido que emite.

― ¡No es posible! ―respondió el sobrino―, ¿me estás diciendo que eres capaz de escuchar el sonido del grillo entre tanto ruido de coches, gente caminando, autobuses y martillos eléctricos taladrando el asfalto?

―Claro, cualquiera puede hacerlo si pone atención.

El sobrino del agricultor le dijo que eso no era posible, que la mayoría de la gente no tenía la suficiente capacidad auditiva para escuchar un sonido tan débil entre la vorágine de ruidos de la gran ciudad. Entonces el agricultor extrajo de su bolsillo una pequeña moneda, le hizo un gesto a su sobrino para que observara atentamente, y lanzó la moneda sobre las losas de la baldosa. Al instante, una mujer que se encontraba a varios metros del lugar en el que cayó la moneda se giró, caminó con premura en esa dirección, fijó su vista en el suelo, se agachó a coger la moneda y continuó caminando en la dirección en la que se dirigía.

― ¿Te das cuenta muchacho? Parece que un sonido tan débil como el del canto del grillo es difícil de percibir; sin embargo otro igual de débil como el de una moneda que cae al suelo se percibe con más facilidad. Esto ocurre porque uno no genera ningún interés en la mayoría de viandantes, pero el otro sí. ¡Todo depende de dónde ponemos la atención!

Todos tenemos la capacidad de ignorar determinados estímulos y poner nuestra atención en otros. Este fenómeno recibe el nombre de atención selectiva y nos permite focalizar nuestra mente en una tarea, acción o estímulo concreto. Tiene una función adaptativa y de gran utilidad, ya que nuestro sistema cognitivo tiene una capacidad limitada, y si tuviéramos que dar respuesta a todos los estímulos que nos envuelven, éste se vería amenazado y sobresaturado de información. Además, si no seleccionáramos las actividades que son más relevantes y que debemos hacer en un momento determinado, éstas estarían continuamente entorpecidas por el inicio de nuevas acciones y distracciones, disminuyendo así de forma drástica nuestra eficacia. De este modo nuestra atención suele conectar de forma directa con nuestros intereses. Este es el motivo por el cual una mujer que quiere quedarse embarazada no deja de ver embarazadas por la calle; o un individuo que quiere comprarse un coche no deja de ver ese modelo circulando por las calles y carreteras de su ciudad.

El área prefrontal del cerebro es esencial en el aspecto que nos lleva a concentrarnos en un aspecto de la realidad y a descartar los otros. Por este motivo en los niños con síndrome de déficit de atención se observa una menor actividad en la región preforntal. Un ejemplo claro en el que nos resulta muy útil nuestra atención selectiva es cuando estamos en el andén esperando la llegada de un tren en que viene la persona amada. Cuando el tren llega, y un montón de gente baja y comienza a desplazarse por el andén, nuestra atención selectiva nos permite buscar entre todas las caras los patrones de los rasgos faciales de la persona a la que esperamos, y nos permite además ignorar el resto. Esto ocurre también con la forma de vestir, la manera de caminar o cualquier otra característica que me permita localizar a esa persona. El resto de estímulos serán filtrados y “desechados” para que podamos centrarnos en aquellos que nos permitan localizar en el menor tiempo y con la máxima eficacia a nuestra pareja.

En un estudio realizado por el psicólogo estadounidense David G. Simons, un sujeto le preguntaba a alguien que andaba por la calle sobre una dirección concreta. La persona pensativa le indicaba la dirección que debía tomar y en ese momento entre ellos se cruzaban unas personas que cargaban con un tablón. Detrás del tablón había otro individuo vestido de forma idéntica pero con unos rasgos faciales notablemente distintos, que se intercambiaba por el primer sujeto. Lo curioso fue que la mayoría de las personas seguían hablando con el nuevo sujeto como si del anterior se tratase sin tan siquiera notar el cambio. Esto ocurría porque ponían su atención en la dirección por la que le habían preguntado, pero no en el rostro del individuo que les había hecho la pregunta. Este es otro ejemplo de cómo nuestra atención se fija en una información concreta y desecha aquella otra que no nos parece relevante.

Entender esto es de crucial importancia, ya que las personas podemos generar determinados estados emocionales, y acabaremos por tomar determinadas decisiones (tanto si son acertadas como si no), en función de cómo utilicemos nuestra atención selectiva. El doctor Mario Alonso Puig, formado en Medicina Mente Cuerpo y en Psicología Positiva con el Instituto Mente Cuerpo de la Universidad de Harvard, nos dice que aquello en lo que pongamos nuestra atención será más real para nosotros. La realidad es muy amplia, pero solo vemos aquello en lo que nos enfocamos. Por eso debemos tratar de ser los “dueños” de nuestra atención y ponerla donde consideremos que es inteligente hacerlo, así como apartarla de aquellos lugares que activan nuestros mecanismos de estrés más allá del punto en el que su función es adaptativa, generándonos una sensación constante e inútil de malestar.

También debemos tomar consciencia de que la atención selectiva juega un papel determinante a la hora de estructurar o reforzar una creencia determinada. Esto es muy importante ya que si tengo una creencia limitante del tipo «nunca voy a tener éxito en mi trabajo», «siempre lo hago todo mal», o «no soy nada inteligente», es muy posible que si no trato de modificar esta creencia mi atención selectiva la refuerce. Esto ocurre porque mi mente seleccionará aquellos pensamientos, ideas o estímulos que verifiquen constantemente esta creencia, dándole un cariz de inamovible y tornándola cada vez más rígida. Y lo peor de todo es que a nivel cognitivo iremos asumiendo esa creencia como una verdad incuestionable. Por este motivo debes vigilar tu diálogo interno y detectar en qué momentos te estás diciendo a ti mismo este tipo de cosas. Cuando lo hagas trata de cambiar aquello que te dices, poniendo tu  atención en aspectos más positivos y optimistas

Por ejemplo, si crees que las entrevistas de trabajo se te dan mal, y en la última no te ha ido todo lo bien que te gustaría, es posible que tu atención selectiva se enfoque en todo lo que has hecho mal como no haber hablado de forma fluida, haber acudido con ropa inadecuada, no haberte preparado bien,… Esto reforzará tu creencia del tipo «no valgo para esto», generándote un estado emocional desagradable que no te ayudará a ser más resolutivo. Si por el contrario tratas de poner tu atención en aquello que has hecho bien y te ocupas de ver qué cosas puedes mejorar preguntándote « ¿cómo puedo hacer ver que aporto algo nuevo a esta empresa si me contrata?», « ¿cómo podría mejorar mi oratoria?» o «¿cómo podría presentarme de un modo más eficaz?»; en ese caso estarás utilizando tu atención de forma que te ayude a ver el vaso medio lleno y te volverás una persona más resolutiva y optimista.

Desde Nueces y Neuronas te recomendamos que tomes conciencia en cada momento de dónde pones tu atención, y te invitamos a que trates de ponerla en aquella información que te ayude a desarrollarte como persona, a mejorar tu inteligencia y a generar unos estados emocionales más agradables y constructivos.

A continuación os dejamos un vídeo sobre el experimento realizado por el psicólogo David Simons. ¡Esperamos que lo disfrutéis!

Para escucharlo bien pueden silenciar la música de fondo.

Imagen de perfil de Antonio Pérez Leal
Antonio Pérez Leal

Cofundador de www.nuecesyneuronas.com. Antonio Pérez es Técnico Superior en Actividades Físicas y Animación Deportiva, diplomado en Magisterio y licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, con máster en Neurofelicidad Aplicada. Ejerce como docente y es un apasionado de la educación. Además es escritor y aficionado a la divulgación científica.

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¿Se ha preguntado por qué el corazón es el primer órgano de funcionar durante el proceso de desarrollo del feto? Una de las razones por las que el corazón es el primer órgano que la función es, porque es un generador de campo electromagnético que actúa como un dispositivo de transmisión. A medida que el corazón late, que emite ondas electromagnéticas que contienen información esencial. Estas ondas de información son recibidos por todas las células del feto; Por lo tanto, afectan a cómo se desarrolla el feto.

A continuación se muestra un extracto del libroStaradigm que discute acerca de la inteligencia y las funciones del corazón.

El corazón es uno de los órganos más importantes en el cuerpo humano, ya que es uno de los principales medios para nosotros conectar el uno al otro y el Universo. La ciencia convencional nos ha enseñado que la principal función del corazón es bombear sangre a todos los sistemas de nuestro cuerpo. Esta definición del corazón no es muy precisa. Además de bombeo de sangre, el corazón también tiene una inteligencia propia.

De acuerdo con neurocardiologists, del 60 al 65 por ciento de las células del corazón son células neuronales, no células musculares. Este descubrimiento ha ayudado a desarrollar experimentos que han demostrado ser el corazón funciona de forma similar en el cerebro y en algunos aspectos es incluso superior a la del cerebro. Esta puede ser la razón por la que el corazón es el primer órgano de funcionar después de la concepción. Dentro de unos 20 días después de la concepción, el corazón comienza a funcionar, pero el cerebro no funciona hasta después de aproximadamente 90 días. Esta información nos dice que el cerebro es secundaria al corazón.

El corazón nos da característica universal y el cerebro nos da característica individual. Por esta razón, el corazón es la clave para la unión con otros. Debido a que el corazón nos da característica universal y es la clave para el enlace, si queremos vivir en un mundo lleno de paz y amor, tenemos que escuchar y pensar más con el corazón en lugar de sólo nuestro cerebro. A través del poder, el del corazón, podemos lograr entendimiento universal; Por lo tanto, viviendo en un mundo lleno de paz y amor es posible.

Misterios del corazón

HeartMath.org )

Durante siglos, el corazón se ha considerado la fuente de la emoción, el valor y la sabiduría. En el Instituto de HeartMath (IHM) Centro de Investigación, estamos explorando los mecanismos fisiológicos por los que el corazón se comunica con el cerebro, lo que influye de procesamiento de información, percepciones, emociones y la salud. Estamos pidiendo a preguntas tales como: ¿Por qué las personas experimentan el sentimiento o sensación de amor y otros estados emocionales positivos en el área del corazón y cuáles son las consecuencias fisiológicas de estas emociones? ¿De qué manera el estrés y diferentes estados emocionales afectan el sistema nervioso autónomo, el sistema hormonal e inmunológico, el corazón y el cerebro?

A través de los años hemos experimentado con diferentes medidas psicológicas y fisiológicas, pero era la variabilidad del ritmo cardíaco la que se destacó como el más dinámico y reflexivo de los estados emocionales internos ante el stress. Se hizo evidente que las emociones negativas conducen a una mayor trastorno en el ritmo del corazón y en el sistema nervioso autónomo, lo que afecta negativamente al resto del cuerpo. Por el contrario, las emociones positivas crean un aumento en la armonía y la coherencia de los ritmos del corazón y mejoran el equilibrio en el sistema nervioso. Las consecuencias para la salud son fáciles de entender: La falta de armonía en el sistema nervioso conduce a la ineficiencia y el aumento de la tensión en el corazón y otros órganos, mientras que los ritmos armoniosos son más eficientes y menos estresante para los sistemas del cuerpo.

Más intrigantes son los dramáticos cambios positivos que se producen cuando se aplican técnicas que aumentan la coherencia en los patrones rítmicos de la variabilidad del ritmo cardíaco. Estos incluyen cambios en la percepción y la capacidad de reducir el estrés y tratar más eficazmente las situaciones difíciles. Hemos observado que el corazón estaba actuando como si tuviera una mente propia y estaba influenciando profundamente la forma en que percibimos y respondemos al mundo. En esencia, parecía que el corazón estaba afectando a la inteligencia y la conciencia

Pao L. Chang

http://energyfanatics.com/

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"Graciasss!!
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"Lindo gracias"
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"Reflexionemos sobre el tema y tratemos de ser criteriosos utilizar el sentido común sin desmesuras en ningún sentido"
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María Cristina Benitez commented on Tahíta's blog post Y en medio del Caos...tú - Isabel Moreno
"Mensaje certero y oportuno .....
GRACIASSS Querida hermana ...... GRACIASSS Isabel....
   Que así sea!!!!!!"
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"Gracias. Abrazos "
Hace 18 horas
María Cristina Benitez commented on Isadora's blog post Efecto placebo, efecto nocebo- Dr. Karmelo Bizkarra
"  Maravilloso mensaje del Dr.Karmelo Bizkarra......me identifico con él.....
GRACIASSS Isadora por compartirlo.....
Bendecido día a todos!!!!!!"
Hace 21 horas
María Cristina Benitez commented on Miguel Urdite's blog post Cómo hacerte amigo de la Ansiedad- Jeff Foster in Energías Maestras
"La ansiedad ha venido ha despertarnos y le darémos la Bienvenida .......
GRACIASSS Miguel.....un enfoque que nos hace reflexionar y reconocer a la "ansiedad "sin huir de ella.....
  GRACIASSS Jeff.....un Genio!!!!!
Bendiciones Infinitas!!!!!
 
 "
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ruben rueda commented on Isadora's blog post Efecto placebo, efecto nocebo- Dr. Karmelo Bizkarra
"gracias"
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Pamela Patricia Martinic Ovalle commented on Kali's blog post Volver a la «normalidad» es autocondenarse -Leonardo Bofff
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Graciela Noemi Carello commented on Tahíta's blog post No somos nadie - Anam Thubten
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ayer
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Miguel Ángel Maldonado Noriega commented on Isadora's blog post Efecto placebo, efecto nocebo- Dr. Karmelo Bizkarra
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Ise esponda commented on Tahíta's blog post InterSer y Vosotros
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Ise esponda commented on Tahíta's blog post No somos nadie - Anam Thubten
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Ise esponda commented on Miguel Urdite's blog post Cómo hacerte amigo de la Ansiedad- Jeff Foster in Energías Maestras
"Muchas gracias por el aporte"
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Isadora posted a blog post
 Hoy nos encontramos inmersos a nivel planetario en una de las mayores crisis de salud y crisis sanitaria. Una vez pasada ésta, ¿qué nuevo escenario emergerá?; ¿las autoridades sanitarias velarán más por mantener y “favorecer la Salud” de los pueblo…
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ISIDRO GARCIA VARGAS commented on Miguel Urdite's blog post Cómo hacerte amigo de la Ansiedad- Jeff Foster in Energías Maestras
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Mariana Alicia Moffa commented on Tahíta's blog post InterSer y Vosotros
"Hola Tahita!!!! Es una bendicion seguir juntos y estoy agradecida por ello. Si bien en estos ultimos tiempos no he podido participar... es para todos un gran aporte a nuestras vidas. Gracias... cuando la tormenta pase... nos encontrara mas unidos!!!…"
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Daisy Naquira commented on Miguel Urdite's blog post Cómo hacerte amigo de la Ansiedad- Jeff Foster in Energías Maestras
"gracias"
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Laura del Carmen commented on Tahíta's blog post No somos nadie - Anam Thubten
"Graciass¡"
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Luz Elena Sánchez commented on Tahíta's blog post InterSer y Vosotros
"HOLA TAHITA. POR SUPUESTO QUE ME APORTA MUCHO, SUS REFLEXIONES ESPECIALMENTE ME LLEGAN AL ALMA Y ME INVITAN A REFLEXIONAR. DIOS LA BENDIGA. OJALA PUEDA SEGUIR ILUMINANDONOS CON SUS MENSAJES."
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