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Perder peso- Dr.David Hawkins

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Yo permanente perdí 22 Kg mediante el uso de esta técnica muy sencilla que surgió de la investigación de la conciencia.

El alivio de un problema debería ser simple, directo, al núcleo de larga duración de su efecto, y no costar nada. Las dietas generalmente no funcionan a largo plazo. Las técnicas habituales que la gente prueba a menudo provocan sentimientos de culpa y recriminación. Estas pueden funcionar, pero sólo temporalmente, porque en realidad no modifican la manera en la que estás con su cuerpo, ya que no cambian los reflejos que le llevan a uno a comer a pesar de tener las mejores intenciones.

Se descubrió que ocurre un cambio en el estado de conciencia en el proceso de comer, y que una persona puede fácilmente superarlo, por lo que la pérdida de peso se convierte en permanente. El mensaje es dejar de forzar la voluntad, dejar las dietas y dejar de resistirse a comer. Estos métodos no suelen funcionar, nos hacen miserables, y que con frecuencia terminamos igual que empezamos. Hay una manera mucho más fácil que es verdaderamente alegre.

A través de la comprensión de algunos conceptos muy simples nos colocamos en el lugar de poder manejar los problemas que han sido desconcertantes y fallidos en el pasado.

Mediante el uso de algunas técnicas basadas en la naturaleza de la conciencia en sí, podemos aprender a imaginarnos a nosotros mismos como delgados, dinamizar esa imagen, y luego lanzarla para que realmente se materialice. Es necesario aprender cómo ir al corazón en lugar de la cabeza, e ir al amor en lugar de al estómago. La cabeza nos critica porque el estómago quiere comer. La única forma de manejar este problema está en ir al corazón en toda la situación. Vamos a ser alegres de corazón sobre este tema que para muchas personas llega a ser muy angustioso. La alegría del corazón viene al comer; la auto-recriminación y la culpa aparecen más tarde. Nos tumbamos en la cama y nos preguntamos, “¿Por qué como todo eso?” y entonces comienzan los ataques sobre nosotros mismos. Hay una vía más allá de todos estos problemas que funcionará en todos nosotros.

El modelo médico comúnmente seguido se basa realmente en la idea de la dieta y el supuesto de que el número de calorías que uno come determina su peso. También alguna idea acerca del ejercicio. Sin embargo, la siguiente información no necesariamente va a estar de acuerdo con el pensamiento médico tradicional. Si el pensamiento médico tradicional del recuento de calorías hubiera funcionado en usted, no estaría interesado en esta información. Vamos a presentar cosas que hemos observado clínicamente en la medida en que son verdad experimentalmente.

El funcionamiento de la conciencia tiene que ver con la verdad de nuestra experiencia interior. No tiene nada que ver con teorías, hipótesis, razonamientos científicos, o la lógica. Tiene que ver con la vivencia de la verdad en nosotros.

Lo primero que debes hacer es comenzar a eliminar algunas de las creencias acerca de las dietas y los alimentos que han contribuido a nuestro problema. Para empezar, tenemos creencias y pensamientos, tales como: “Bueno, se extiende el sobrepeso en nuestra familia -está en los genes”. O, “Es debido a mi tiroides,” o, “Es debido al hecho de que cuando era niño, tuve sobrepeso, y eso causó demasiadas células grasas” Estas son todas teorías de la medicina popular, y si las mantenemos en la mente operan en usted, y entonces eso es muy bueno. Sin embargo, hemos encontrado experimentalmente que esto realmente no es así. A modo de ejemplo, dos personas pueden comer una dieta idéntica, y uno aumentar de peso y el otro perderlo. ¿Cómo puede explicarse si los niveles de actividad y todo lo demás son casi los mismos? Esto trae consigo el cuestionamiento de algunas de las hipótesis médicas básicas, algunas de los cuales son muy simples de entender.

En primer lugar, ¿por qué suponer que el cuerpo absorbe completamente todas las calorías que consume? ¿Por qué pensar que el aparato digestivo de dos personas diferentes son exactamente iguales? Que voy a comer un pedazo de 1.000 calorías de pastel y absorber sólo 500 calorías, con las otras 500 ejecuto correctamente los pensamientos. Hay otros factores, tales como la velocidad del movimiento en el tracto gastrointestinal. Sabemos que si las cosas se mueven más rápido a través del tracto, menos se absorben. Hay otros factores a considerar además de las calorías, y al hacerlo, llegamos a una forma de manejar este problema que no implicará contar la caloría.

Hay algunos trucos dietéticos que son útiles utilizar al principio hasta que los resultados de trabajar en nosotros hayan ajustado nuestro centro cerebral, que se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. Se tarda un día o dos en restablecer el centro cerebral que controla nuestra sensación de saciedad. El centro cerebral regular y controla nuestro peso. En la medida en que mantenemos un cierto peso en la mente, comienza a materializarse en el plano físico. Es útil comprender el poder de la mente sobre el cuerpo y que lo que se mantiene en la mente crea lo que el cuerpo es, y no al revés.

Es necesario revertir lo convencional, el llamado “sentido común” de la lógica del hemisferio izquierdo del cerebro que dice que es el cuerpo el que crea la mente. En su lugar, tenemos que ver lo opuesto, es decir que lo que se lleva a cabo en la mente se manifiesta en el cuerpo. Nuestros pensamientos y creencias sobre el peso, la actividad, las calorías, y todos los fenómenos en torno a esto han estado afectando nuestro peso.

Ahora podemos ver que la respuesta del cuerpo se debe a la mente -el pensamiento, la creencia y actitud y la forma en que la persona se relaciona con su cuerpo en su mente. Es la mente la que establece el centro cerebral. Se trata de utilizar las técnicas de la conciencia con la mente que la liberen de los problemas del peso, y uno pueda perder peso casi automáticamente.

Las técnicas que usamos tienen que ver con la mente y la conciencia, por lo que no tenemos que estar muy preocupados por controlar el cuerpo como tal. El cuerpo es un efecto de lo que sucede en la mente. En consecuencia, los intentos para resolver el problema del peso, que se dirigen solo al cuerpo, son notoriamente fallidos. Casi todos los meses, hay titulares en interminables portadas de revistas y en los periódicos que están vendiendo una nueva dieta. Esto nos permite saber que las dietas no funcionan. Cuando hay múltiples soluciones a un problema e interminables artículos sobre el mismo fenómeno, es obvio que no tienen la respuesta. Si hubiera una respuesta a los problemas de peso, no habría artículos sobre dietas en absoluto, porque todos lo habrían solucionado. Abordándolo solo en el nivel físico no funciona. Tampoco funciona ningún otro problema que involucre el complejo comportamiento humano.

La técnica, la usé personalmente para perder el treinta por ciento de mi peso corporal (22 Kg) hace algunos años, me permitió llegar a mi peso deseado. Sólo lleva unos pocos minutos durante un día o dos -en conjunto, alrededor de sólo sesenta a noventa minutos de tiempo personal y atención. En realidad puedes hacer esto mientras haces tus actividades diarias en el hogar o en la oficina, e incluso conduciendo al trabajo. Así funciona mejor en tu vida y se adapta fácilmente a tu rutina diaria. No tienes que detener tu vida con el fin de utilizar esta técnica. Para que sea efectiva, tiene que encajar en tu patrón de vida. Encontramos que ninguna técnica de modificación de conducta funciona si no se ajusta a la vida cotidiana de la persona. Si has de cambiar el estilo de vida general, los resultados suelen ser temporales.

Con esta técnica, cuando la sensación que habías llamado previamente hambre surge, ignoras los pensamientos que van con esta, sobre todo cancelando ese pensamiento de hambre. En su lugar, ves directo a la sensación, directamente a la experiencia interior de lo que estás verdaderamente experimentando. Ves a donde lo estás experimentando sin etiquetarlo, sin nominarlo, o llamarlo de ningún modo. Simplemente experiméntalo y empieza a dejar de resistirte a esas sensaciones.

Silenciosamente vas a la conciencia misma, a la experiencia interior de lo que estás experimentando, y dejas de resistirte a ella.

En realidad, se necesita muy poco esfuerzo y muy poco tiempo.

Cuando lleguemos a esta sensación, que fue etiquetada como “Hambre” en el pasado (tengo “hambre” ahora), dejamos de etiquetar y resistir la sensación en sí. Solo estamos conformes y dispuestos a estar con la sensación, pero no hacemos nada al respecto. Dejamos que la experiencia nos recorra por dentro y estamos dispuestos a estar con esa experiencia interior o sensación como sea. Algunas personas pueden sentirla en el estómago, y algunas pueden sentirla como una especie de debilidad física. Cualquiera que sea la sensación es sentida, dejamos de hablar de ello en nuestra mente; detenemos el parloteo y dejamos de etiquetarlo. En su lugar, nos adentramos en la experiencia interior y dejamos de resistirnos a ella. Al dejar ir la resistencia, podemos ascender a un nivel superior, si estamos dispuestos a elegirlo, y nos decimos: “Yo quiero más de lo que sea que esto sea.”

La razón de ello y la manera en que se convierte en aceptable es porque hay una cantidad limitada de esa sensación que se presenta. La mente piensa: “Si no me satisface esto, voy a tener esa sensación de hambre continuamente.” Eso no es así porque la sensación deriva de resistirse a ella. Cuando la acompañamos, al igual que en el Tao, se inclina el sauce con el viento, pero no se rompe, no hay resistencia. En cambio el roble se resiste a la sensación, y trata de luchar con el poder de la voluntad y entonces se rompe, podemos ser como el sauce, yendo con la sensación y dejando de resistirnos a ella. De hecho, le damos la bienvenida. Es como si estuviéramos diciendo, “Más” Queremos más viento, más de esa experiencia interior. A medida que lo evocamos más, asentamos el sentimiento interior, y sólo estando con él, se acabará.

Es una buena idea empezar este proceso en un fin de semana cuando estamos en casa y podemos dejarlo todo y simplemente sentarnos, o mejor, tumbarnos y centrarnos en ella. Si no dejamos que nada nos distraiga de estar con la sensación, pronto desaparecerá en cuestión de minutos.

Después de que desaparezca, podemos atender nuestros asuntos. Después de que nos acostumbremos a esta técnica, no tendremos que detener la actividad en absoluto. Cuando la experiencia surja, simplemente sentado o tumbado, concéntrate en ella, y fija la atención en darle la bienvenida. Es como si abriéramos la puerta del establo y permitiéramos que la sensación entrara de buena gana, estando con ella, pero no haciendo nada al respecto.

Queremos romper el ciclo de etiquetar la sensación como “hambre” cuando aparezca y entonces satisfacerla con comida. Haciendo eso sólo refuerzas el ciclo, convirtiéndonos a nosotros mismos en víctimas y efecto del patrón de comportamiento. En lugar de eso, el yo se mantiene al margen de esta sensación y comienza a gestionarla de manera que ya no estamos más en su efecto; nos convertimos en los gestionadores.

 Pero, ¿qué hacemos con nuestras comidas durante el día? Hacemos lo que se llama “comer anticipadamente”. Esto significa nunca comer cuando tenemos hambre. Los dos primeros días, y probablemente durante la primera semana o dos, nunca nos permitimos comer cuando tenemos hambre. En su lugar, deja el hambre mediante el uso de esta técnica radical de la verdad y anticipa los períodos de hambre. Sabemos nuestros propios patrones de hambre, por lo que en lugar de esperar hasta tener hambre y entonces comer, reforzando así el patrón, anticipamos los periodos de hambre.

Sabemos que habitualmente tendremos hambre alrededor de las seis, así que en vez de esperar hasta que tengamos hambre y satisfacerla, lo que refuerza nuestro condicionamiento, la anticipamos. A las 4:45 PM, cuando ni siquiera tenemos hambre, tomamos un sándwich de queso.

La técnica es simple -comemos cuando no estamos hambrientos y no comemos cuando lo estemos, así sustituimos esta técnica por el patrón de hambre. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que desaparezca el hambre, y que va a pasar? Ya no experimentaremos más el hambre o el apetito; sino que simplemente parece que ha desaparecido. Al segundo día, nos daremos cuenta de que el patrón es ya tan débil que apenas lo notamos. ¿Cuántos minutos al día llevará esto? Es posible que un total de treinta minutos el primer día. Te darás cuenta de que si no haces nada en relación a la sensación de hambre y realmente dejas de resistirla, desaparecerá en cuestión de minutos. Después de hacer esto varias veces, la sensación desaparece en cuestión de segundos. Sabremos que si nos sentamos y dejamos de resistirnos a la sensación, en cuestión de segundos, ya no estaremos en el efecto del apetito. Ya no estamos impulsados por él y podemos estar absolutamente libres.

En lugar de este patrón, podemos sentir una especie de vacuidad o vacío. Donde antes había hambre y el impulso de comer, junto con apetito, el entusiasmo por él, y luego la saciedad, ahora parece como si nada estuviera pasando en ese espacio en nuestra vida. Ahora podemos hacer alguna actividad placentera, como recompensa a nosotros mismos al tomarnos tiempo para leer el libro que teníamos ganas de leer y nunca tuvimos tiempo. Ahora que no estamos en la cocina comiendo todo el tiempo, hay tiempo para leer por placer en lugar de sentirnos culpables porque tenemos cosas más importantes que hacer. Podemos descubrir algo que realmente nos guste hacer.

La forma de enviar de viaje a la culpa es saber realmente que existe una técnica muy simple. Suena así de simple, pero por eso es por lo que funciona. Las cosas que son extraordinariamente complicadas están generalmente lejos de la verdad. La verdad es por lo general extrañamente sencilla.

Por lo general, lleva exactamente un día reducir la comida, el hambre y el apetito si nos permitimos ser reprogramados. Nos daremos cuenta de que a medida que pasa el tiempo, empezamos a seguir con la mirar la comida y empezando a entrar en el patrón del hábito de tener hambre y satisfacer la sensación. Es muy sencillo dar marcha atrás y darnos cuenta por nosotros mismos al usar esta técnica algunas veces. Todo lo que tenemos que hacer es permitir que la sensación de hambre llegue, estar con ella, darle la bienvenida, y esperar hasta que se vaya, lo que la gestiona (por lo general en cinco minutos o menos). Puede ser que tengamos que hacerlo de nuevo si descansamos en la indulgencia durante muchos años.

Otra cosa sucede a medida que hacemos esto. Hay un centro en el hipotálamo en la base del cerebro llamado el “centro cerebral”. En él se establecen nuestro grado de saciedad y la cantidad de saciedad que buscamos. El comer menos, desciende el ajuste en el centro cerebral.

También sabemos que las calorías son liberadas a diferentes velocidades. Las grasas, por ejemplo, se liberan a una velocidad y las proteínas a otra. Sabemos que se necesita un cierto número de calorías para quemar cada gramo de proteína, así que uno de los trucos que podemos utilizar para acelerar el proceso de la reducción de peso es el ir a una dieta alta en proteínas. Esto no es en relación a una dieta, sino que sólo voy a dar un par de trucos que he observado clínicamente.

Comer azúcar con el estómago vacío es seriamente perjudicial para los objetivos del programa. ¿Por qué? El cuerpo toma el azúcar tan rápido que no puede ser metabolizado tan rápidamente por lo que ha de ser almacenado como grasa en el cuerpo. Una cosa que podemos hacer por nuestro propio bien como parte del cuidado y amor a nosotros mismos es evitar el azúcar y los dulces cuando introduzcamos este programa en nuestras vidas. Al principio, queremos ver un resultado rápido. Creo que deberíamos tener la satisfacción de hacer esto ahora y ver algunos beneficios y recompensas, incluyendo el ver que la imagen que hemos estado manteniendo de nosotros mismos viene a manifestarse.

Lo mejor es evitar las cosas que tienen un alto contenido en azúcar, especialmente con el estómago vacío, porque el azúcar estimula la producción de insulina, lo que lleva entonces a una bajada rápida del azúcar en sangre, recreando la sensación de hambre. Por el contrario, un tercio de las calorías de las proteínas se queman sólo en el proceso de metabolización de las proteínas. Por lo tanto, cien calorías de azúcar equivalente cien calorías de grasa, mientras que cien calorías de exceso de proteína se convierte en solo sesenta y seis calorías de grasa. Una dieta alta en proteínas deriva en un descuento del treinta y tres por ciento (no recomendado para personas con gota). Tenga en cuenta que los carnívoros son delgados. Pero ¿qué pasa con los vegetarianos? También pueden evitar el azúcar y el almidón y sin embargo seguir una dieta rica en proteínas.

La técnica consiste en dejar de resistir para que desaparezca el hambre y el apetito. Entonces, vivimos en un mundo donde ya no estamos en un ciclo. Nos acostumbramos a un ciclo de sobrealimentarnos, sentirnos culpables por la sobrealimentación, y luego tratar de controlarla. Luego vuelve el hambre, y con el hambre viene la culpa, luego el apetito, luego la expectativa de la saciedad, seguido de excesos, y culpa de nuevo, así existe un contraproducente ciclo sin fin. La única manera de vencerlo es elevarse por encima de él, trascenderlo, y estar más allá de él. Al desaparecerlo, uno encontrará que el apetito y el hambre verdaderamente desaparecen, y se da la experiencia de no tener hambre nunca.

La siguiente cosa que la mente dice es: “Yo no quiero renunciar al placer de comer.” Es todo lo contrario. Lo que pasa con el placer de comer una vez que utilizamos esta técnica es que el apetito surge del acto de comer en sí en lugar del apetito anticipatorio. Puedo sentarme sin hambre o apetito, pero en el momento en el que empiezo a comer, se crea el apetito, y el placer por comer es mayor que nunca. Disfruto ahora más que nunca de la comida. El comer ya no está acompañado por la culpa o la auto-culpabilidad. Ya no existe la ansiedad por comer demasiadas calorías o aumentar de peso por comer. Todo se ha ido, por lo que no he entregado el placer de comer en absoluto. Encontramos que cuando no tenemos hambre, la comida se disfruta mucho más. Comenzamos a disfrutar el sándwich de queso en el momento en que tomamos el primer bocado. Ni siquiera estamos hambrientos. Tomamos el sándwich de queso, lo mordemos, y el disfrute está ahí. No hay ninguna pérdida de disfrute o placer. Yo no creo en desprendernos del disfrute y el placer; por el contrario, yo creo en incrementarlo. Así que ahora estás el disfrutando y obteniendo placer al comer, así como disfrute, placer y un orgullo justificado al tener un cuerpo más apropiado a nuestra ambición estética –como nos gustaría vernos.

Lo primero que debe manejar es el ciclo de comer y tener hambre. Somos las víctimas de un patrón de comportamiento, un condicionamiento que no tiene nada que ver con la fuerza de voluntad o la moralidad. Escogimos esos patrones de nuestro condicionamiento social, de niños, eso es todo.

Otra técnica de desprenderse del sufrimiento en un momento de dolor, enfermedad o síntomas físicos, tales como el hambre, es saber que no es más que un síntoma físico. Usted se dará cuenta de que es experimentado de una manera general, difusa, más o menos en todas partes, porque ahí es donde experimentamos toda la experiencia en lugar de en una situación localizada. La localización viene de un sólido sistema de creencias. Todos tenemos estos pensamientos de la infancia. A medida que nos desprendemos de la resistencia la energía de esta sensación se vuelve difusa y finalmente desaparece.

Hay otro aspecto muy interesante operando en la conciencia que también será muy útil. Es algo que puedes observar en ti mismo, y algo que aprendí en mi interior viendo lo que sucedía. El ciclo en el pasado iba a ser dirigido por el hambre, el apetito, la saciedad, y luego la culpa. Todas las buenas intenciones que tenía sobre la dieta y quitarme peso de repente volaban por la ventana y desaparecían por alguna parte. Después de llenarme con mucho más de lo que sabía que necesitaba, de repente había un sentimiento de disgusto y culpa. Personas con graves problemas alimentarios suelen experimentar eso. Ellos van al baño, vomitan toda la comida, y luego llegan al auto- odio, la culpa, e incluso la depresión suicida, lo cual puede llegar a ser muy grave. ¿Que sucede realmente en este tipo de situación? He observado que cuando una persona se sienta a comer, es sólo el adulto en el quien quiere perder peso, y es realmente el “niño “interior”, el que siempre está hambriento.

¿Qué sabe un niño sobre la dieta, el peso y las calorías? Nada. La conciencia del niño es: “Quiero, me satisface, y consigo,” así que vamos a la nevera sin darnos cuenta de que estamos en un estado diferente de conciencia, uno en la que el niño es dominante. Entonces, ¿quién está saqueando el refrigerador? Es el niño. ¿Quién está pidiendo un segundo helado con chocolate caliente o una segunda ración de patatas y salsa? El niño. Después nos entregamos al niño sin darnos cuenta de lo que está pasando, cuando la comida se termina, el niño se va. Una vez lleno, después, ¿quién toma su lugar? El padre es quien le dice: “¿Cómo pude haber sido tan estúpido? ¿Por qué tuviste la oportunidad? ¿Así que tenías un pedazo de pastel? ¿Por qué pusiste el helado sobre la tarta? Quiero decir, piensa en las calorías. Eres realmente estúpido y débil; no tienes ninguna fuerza de voluntad. No eres bueno; tu autoestima está podrida”.

Para contrarrestar esto, tenemos que ser conscientes de que el patrón está en marcha. Sólo el ser conscientes de ello comienza a cambiarlo. Ahora podemos tomar nota de nosotros mismos, al ponernos en la mesa o la nevera, y llamar conscientemente a nuestro adulto y decirle al niño: “Este es lugar para un adulto ahora porque mi adulto es muy consciente de su alimentación” Mi adulto sabe de calorías, dietas y hábitos de alimentación sanos. Conscientemente llamo a mi adulto para que esté aquí en esta comida. Le digo: “El adulto en mí ya está aquí” y conscientemente rechazo la presencia del niño. Debido a que el abuso no ocurre, cuando la comida ha terminado, mi adulto se queda allí.

No se necesita autocontrol o resistirse a nada, sólo se necesita ser consciente. Cuando nos sentamos, saludamos a nuestro adulto y somos conscientes. Cuando nos sentemos a la mesa, vemos que el niño viene a nosotros. Me he visto a mí mismo haciendo esto. “Oh, mira quién está allí en la mesa. ¡Oh, wow!. ¡Mira el montón de puré de papas! ¡Mira la salsa!, “Sólo con ver las caras de la gente cuando se sientan a la mesa vemos quien está “sobre” ellos. Vemos los ojos abiertos y las pupilas muy dilatadas. Si eso no es un niño de cinco años, entonces yo nunca vi uno.

Podemos salir de este patrón autodestructivo sólo por ser conscientes.

Haz una pequeña señal en la puerta de la nevera que diga: “Sólo Adultos”. Se consciente; se consciente de quien está allí. Encontraremos que el adulto disfruta del comer mucho más, demasiado, pero simplemente no se vuelve loco con tanta facilidad.

Es mucho más fácil iniciar este programa siguiendo una dieta tan alta en proteínas como sea posible, porque entonces el azúcar en sangre tiende a permanecer relativamente estable. Evitamos esas caídas repentinas que dan la sensación de que queremos comer algo de inmediato, y por tanto haciendo lo que es un poco más fácil para nosotros. El objetivo es evitar el sufrimiento en todas sus formas. No queremos la experiencia de sufrir en ningún tipo de programa porque, de lo contrario, no va a funcionar. Contar calorías y privarnos es crear una forma de sufrimiento. Qué sucede entonces en el inconsciente –llegamos a satisfacernos y la indulgencia excesiva establece la culpabilidad. Entonces, nos ponemos a dieta, que es una especie de autocastigo, al estar a pan y agua como un prisionero durante un cierto período de tiempo. Después de habernos castigado lo suficiente por todos los excesos del pasado, la culpa desaparece y el viejo patrón habitual de consumo vuelve. Queremos eliminar el desequilibrio de los extremos del abuso, los sentimientos de culpa, recurrir al autocastigo de una dieta a pan y agua -primero oscilando hacia la sobrealimentación y el abuso, y luego oscilando hacia la culpa y el autocastigo de la privación.

La privación no es el camino hacia la felicidad, ni lo es el abuso. Es preferible utilizar las técnicas de la conciencia para trascenderlos y estar en medio de los dos para que estemos por encima del problema, con el adulto aquí haciéndose cargo. Esto hace que sea fácil y agradable. Es realmente agradable darse cuenta de que hemos manejado y superado en sólo cuestión de minutos eso que nos ha afectado toda nuestra vida.

El primer día intenté esto, creo que pasé unos cuarenta y cinco minutos sentado y gestionando esas sensaciones; el segundo día, unos veinte minutos; el tercer día, tal vez diez minutos; y el cuarto día, tal vez cuatro minutos. Desde ese momento, no creo que en total haya pasado más de una hora usando la técnica durante muchos años. Puedes empezar con un cronómetro, te sientas, usa esta técnica, y pulsa el cronómetro de nuevo cuando la sensación de hambre se haya ido. Probablemente no sumarás más de una hora en los próximos diez años, por lo que desde luego no es mucho el esfuerzo necesario o el sufrimiento que se experimenta.

Otra técnica de la conciencia, que tiene aplicación general, puede ser usada también. (Todas las técnicas que hemos expuesto tienen muchas aplicaciones.) Te imaginas el tipo de cuerpo que querrías tener y la sensación que deseas tener en relación a tener este tipo de cuerpo. Entonces recuerdas algún momento de tu vida en el que te sentiste feliz y satisfecho contigo mismo. A continuación, imagina tu cuerpo de la forma en que queremos que sea y revive ese sentimiento de alegría. Por ejemplo, si quieres ser delgado, imagínate delgado y empieza a querer esa imagen de ti mismo. Quiere esa imagen del cuerpo y luego dejarla, sabiendo que has configurado un programa. Has programado lo que va a suceder en el futuro porque la mente comienza a moverse en esa dirección automáticamente. Simplemente quiere a esa imagen de ti mismo. Si lo prefieres, puedes poner el número de kilos debajo y visualizar cómo quieres verte, y di: “Sabes, es fantástico estar delgado y activo y sentirse bien con el cuerpo. Me quiero por eso.”

Queremos dejar de identificarnos con el cuerpo. Nosotros no somos el cuerpo. Tenemos un cuerpo, así que, cómo vemos nuestra relación con el cuerpo es importante. Somos eso que tiene un cuerpo, al igual que somos lo que tiene un coche o una casa para vivir en ella. El cuerpo llega a ser como esas cosas, como una mascota, lo cual es una buena forma de verlo. “Mira, esta es mi pequeña mascota, esta es mi bicicleta, este es mi coche, esta es mi mascota que me lleva por todas partes”. Podemos ver que es diferente a decir: “Yo soy eso”. Si digo que soy el cuerpo, entonces estoy sujeto a lo que suceda con el cuerpo. Si gana peso, entonces soy “yo” el que está gordo, y soy yo el que ha fallado. No se necesita mucha meditación auto- consciente para darse cuenta de que somos lo que experimenta el cuerpo, pero no somos el cuerpo.

Nuestra realidad es una cosa, y el cuerpo es otra que refleja lo que mantenemos en la conciencia. Por lo tanto, el problema no es el cuerpo en absoluto; el problema es lo que mantenemos en la conciencia.

La tarea es realmente cambiar el patrón de la vibración interior de la conciencia. Este cuerpo está automáticamente haciendo lo que se le dice que haga. Él no puede pensar porque no tiene mente. Eso que somos tiene la mente, y el cuerpo sigue lo que la mente le dice que haga.

Con esta técnica de imaginar, la forma en la que mantenemos nuestra relación con el cuerpo como placentera libera su dominio. En la medida en que nos mantengamos desprendidos y siguiendo estas técnicas, el cuerpo parece aligerarse. El cuerpo, no teniendo nada que ver con el peso, es experimentado progresivamente pesado. Después de un tiempo, a medida que avanzamos en la escala de la conciencia, apenas nos damos cuenta de si el cuerpo incluso existe.

En unos días, una vez que nos demos cuenta de este ciclo de apetito / hambre, el resto es automático. Sabemos que no tenemos que hacer otra cosa. Si queremos lanzarnos en el sentido común y tomar una Coca Cola sin azúcar en lugar de una Coca-Cola normal para ahorrar cien calorías, bien, eso es de sentido común. Eso depende de nosotros, lo cual es diferente de estar en el efecto de ello. Eso es diferente de ser dirigido por la culpa porque ahora tenemos una alternativa.

Otro truco que funciona es nunca permitirnos mismos pasar un cierto número de kilos. Si optamos por 60, eso significa que si por casualidad pesamos 61, entonces regresamos a esta técnica de nuevo y desactivaremos el ciclo, porque los viejos patrones pueden volver a aparecer. Sin embargo, son entonces fáciles de dejar ir si lo hacen. Nos limitamos a usar la técnica una o dos veces. La primera vez que sentimos hambre, nos sentamos y no comemos hasta que el hambre desaparezca. Luego vamos a la nevera, si queremos, y recordamos allí a nuestro adulto. Podemos poner una nota en el interior del refrigerador para verla cuando abrimos la puerta, o quizás nuestra foto de adulto. Esto nos ayuda a darnos cuenta de que hemos tomado una decisión sobre el brazo que va a abrir la nevera. Sabremos mantener al niño lejos porque ese niño va a ayudase a sí mismo o a sí misma de cualquier forma para estar en la nevera y no dejar que el adulto esté allí.

 

 “¿Qué pasa si todo lo anterior y no funciona? ¿Qué pasa si todavía tengo sobrepeso a pesar de todo? “Si esa es la situación, entonces es hora de cambiar las prioridades. Tal vez hay un patrón genético que es familiar e incluso multigeneracional. El peso es en realidad una vanidad en cualquier caso, a menos que esté en peligro la vida. Es mejor centrarse en ser una persona con amor y valiosa. Muchos grandes personajes que cambiaron la historia fueron probablemente genéticamente pesados, como Winston Churchill, generaciones de estrellas de la ópera, William Jennings Bryan, Teddy Roosevelt, y los monarcas europeos y la aristocracia, por nombrar algunos. Es mejor ser vigoroso y feliz y despedirse de toda la cuestión de la obsesión por esto. No nos llevaremos el cuerpo cuando dejemos el planeta, y la estética no tiene prioridad en el cielo.

 

 

Tomado del libro "Curación y Recuperación"-

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Dejar Ir… El Camino de la Entrega -Dr. David R Hawkins

 

¿Que es?

Dejar ir es como el cese repentino de una presión interna o la caída de un peso. Se acompaña de una repentina sensación de alivio y ligereza, y el incremento de la felicidad y la libertad. Se trata de un mecanismo real de la mente y todo el mundo lo ha experimentado en alguna ocasión.
Un buen ejemplo es el siguiente. Estás en medio de una intensa discusión; estás enfadado y molesto, cuando de repente ves que todo es absurdo y ridículo. Y empiezas a reír. La presión se alivia. De la ira, el miedo y la sensación de sentirte atrapado de repente te sientes libre y feliz.

Piensa en lo maravilloso que sería poder hacer eso en todo momento, en cualquier lugar, y en cualquier situación. Que pudieras sentirte siempre libre y feliz y nunca ser acorralado por tus sentimientos enfrentados. De esto trata toda la técnica: dejar ir consciente y frecuentemente a voluntad. Entonces estás a cargo de lo que sientes, y ya no estás a merced del mundo y de tus reacciones hacia el. Ya no eres la víctima. Esto es emplear la enseñanza básica de Buda, que elimina la presión de la reactividad involuntaria.

Llevamos con nosotros un enorme almacén de sentimientos negativos acumulados, actitudes y creencias. La presión acumulada nos hace miserables y es la base de muchas de nuestras enfermedades y problemas. Estamos resignados a ello y lo explicamos como la “condición humana”. Tratamos de escapar de ella de mil maneras. La vida humana media se emplea en tratar de evitar y huir de la confusión interior del miedo y la amenaza de la miseria. La autoestima de todos está constantemente amenazada tanto desde dentro como desde fuera.

Si echamos un vistazo a la vida humana,vemos que es esencialmente una larga lucha elaborada para escapar de nuestros miedos internos y las expectativas que han sido proyectadas sobre el mundo. Se intercalan periodos de celebración cuando hemos escapado momentáneamente de los miedos internos, pero los miedos siguen ahí esperándonos. Nos hemos vuelto temerosos de nuestros sentimientos internos porque tienen tal enorme cantidad de negatividad que tememos quedar sobrepasados si realizamos una observación más profunda.

Tenemos miedo de estos sentimientos porque no tenemos ningún mecanismo consciente con el que manejar los sentimientos cuando provienen del interior de nosotros mismos. Debido a que tenemos miedo a enfrentarnos a ellos, continúan acumulándose y, finalmente, en secreto empezamos a buscar como adelantar la muerte para que todo el dolor termine. No son los pensamientos o los hechos los son dolorosos, sino los sentimientos que los acompañan. Los pensamientos en y por sí mismos no son dolorosos, ¡sino los sentimientos que subyacen en ellos!

Es la presión acumulada de los sentimientos la que provoca los pensamientos. Un sentimiento, por ejemplo, puede crear literalmente miles de pensamientos durante un tiempo. Pensemos, por ejemplo, en un recuerdo doloroso de los primeros años de vida, una pena terrible que se ha ocultado. Observa todos los años y años de pensamientos asociados a ese simple suceso. Si pudiéramos entregar la sensación de dolor subyacente, todos esos pensamientos desaparecerían al instante y nos olvidaríamos del suceso.

El gran valor de saber cómo entregar es que todos y cada uno de los sentimientos se puede dejar en cualquier momento y en cualquier lugar en un instante, y puede hacerse continuamente y sin esfuerzo.

¿Cuál es el estado de entrega?


Significa estar libre de sentimientos negativos en un área determinada para que la creatividad y la espontaneidad puedan manifestarse sin la oposición o la interferencia de los conflictos internos. Estar libres de conflictos internos y expectativas es dar a quienes comparten nuestra vida la mayor libertad. Nos permite experimentar la naturaleza básica del universo, que, según se descubrió, es manifestar el mayor bien posible en cada situación. Esto puede sonar filosófico, pero, cuando se hace, es empíricamente cierto.

El Mecanismo del Dejar Ir.


El dejar ir implica ser consciente de un sentimiento, dejarlo crecer, estar con el, y dejar que siga su curso sin querer que sea diferente o hacer nada en relación a el.
Significa simplemente dejar que el sentimiento esté ahí y centrarse en dejar escapar la energía tras él. El primer paso es permitirte a ti mismo tener la sensación sin resistirla, airearla, temerla, condenarla, o moralizar sobre ella. Significa abandonar el juicio y ver que es solo una sensación. La técnica consiste en estar con una sensación y entregar todos los esfuerzos por modificarla de alguna manera.

Dejamos de querer resistir la sensación. Es la resistencia la que mantiene activa la sensación. Cuando renuncias a resistir o tratar de modificar la sensación, cambiará a un nuevo sentimiento que será acompañado de una sensación más ligera. Una sensación que no es resistida desaparecerá a medida que la energía tras ella se disipe.
Al comenzar el proceso, te darás cuenta de que tienes miedo y culpa por tener sentimientos; habrán resistencias a los sentimientos en general. Es más fácil permitir que afloren los sentimientos si dejamos antes la reacción a tener esos sentimientos. El miedo al propio miedo es un buen ejemplo de esto. Deja el miedo o la culpa que tienes por la primera sensación, y luego consigue entrar en el sentimiento en si.

Cuando dejes ir, ignora todo pensamiento. Céntrate en la propia sensación, no en los pensamientos. Los pensamientos son interminables, se auto- refuerzan, y sólo engendran más pensamientos. Los pensamientos no son más que racionalizaciones de la mente para tratar de explicar la presencia de la sensación.

La verdadera razón de la sensación es la presión acumulada tras los sentimientos que la está forzando a salir en ese momento. Los pensamientos o acontecimientos externos son sólo una excusa compuesta por la mente.
A medida que nos familiaricemos más con el dejar ir, nos daremos cuenta de que todos los sentimientos negativos están asociados a nuestro miedo básico relacionado con la supervivencia y que todos los sentimientos no son más que programas de supervivencia que la mente cree necesarios.
La técnica del dejar ir deshace los programas progresivamente. A través de ese proceso, el motivo subyacente tras los sentimientos se vuelve más y más evidente.

Estar entregado significa no tener emociones fuertes sobre una cosa: “Está bien si pasa, y está bien si no pasa.” Cuando somos libres, dejamos los apegos. Podemos disfrutar de una cosa, pero no la necesitamos para nuestra felicidad. Hay una progresiva disminución de la dependencia de todo y todos fuera de nosotros mismos.

Estos principios son conformes a las enseñanzas básicas de Buda de evitar el apego a los fenómenos mundanos, así como también a la enseñanza básica de Jesucristo de “estar en el mundo pero no ser de él”. A veces entregamos un sentimiento y nos damos cuenta de que retorna o continúa. Esto se debe a que todavía hay más de el a entregar. Hemos rellenado con todos esos sentimientos nuestras vidas y puede haber una gran cantidad de energía presionando que necesite salir y ser reconocida. Cuando se produce la entrega, hay una ligereza inmediata, y mayor sensación de felicidad, casi como un “subidón”. Al dejar ir continuamente, es posible permanecer en ese estado de libertad.

Los sentimientos van y vienen, y con el tiempo te das cuenta de que tu no eres tus sentimientos, sino que el verdadero “tú” se limita a presenciarlos. Dejas de identificarte con ellos. El “tú” que es consciente de lo que está pasando siempre sigue siendo el mismo. A medida que te vuelves más y más consciente de la inmutable presencia interior, empiezas a identificarte con ese nivel de la conciencia.
Te conviertes progresivamente ante todo en el testigo y no en el experimentador del fenómeno. Consigues aproximarte más y más al Ser real y empiezas a ver que habías sido engañado por los sentimientos todo el tiempo. Pensaste que eras víctima de tus sentimientos. Ahora ves que no son la verdad sobre ti mismo; sino que son simplemente creados por el ego, ese colector de programas que la mente ha creído erróneamente que son necesarios para la supervivencia.

Los resultados del dejar ir son aparentemente rápidos y sutiles, pero los efectos son muy poderosos.

Muchas veces dejamos algo pero creeremos que no es así. Serán nuestros amigos quienes nos hagan conscientes del cambio. Una de las razones para este fenómeno es que, cuando algo es totalmente entregado, desaparece de la conciencia. Ahora, debido a que nunca pensamos en ello, no nos damos cuenta de que se ha ido. Este es un fenómeno común entre las personas que están creciendo en conciencia. No somos conscientes de todo el carbón que hemos paleado; siempre estamos viendo la palada que estamos manejando en estos momentos. No nos damos cuenta de lo mucho que el montón se ha reducido. Muchas veces nuestros amigos y familiares son los primeros en darse cuenta.
Para realizar un seguimiento de los avances, muchas personas mantienen un gráfico de sus ganancias. Esto ayuda a vencer la resistencia que por lo general toma la forma de: “Esto no está funcionando”.Es común que personas que han hecho enormes ganancias digan, “Simplemente no está funcionando”. Tenemos que recordarnos a nosotros mismos a veces como éramos antes de empezar este proceso.

Las Resistencias al Dejar Ir.


Dejar ir los sentimientos negativos es disolver el ego, el cual resistirá cada paso. Esto puede derivar en escepticismo acerca de la técnica, “olvidando” entregar, el súbito escapismo repentino, o aireando los sentimientos por expresar y representar.
La solución es simplemente mantenerse en el dejar ir de los sentimientos que tienes sobre todo el proceso. Deja que la resistencia esté ahí, pero no resistas la resistencia.
Eres libre. No tienes que dejarla. Nadie te está forzando. Mira el miedo tras la resistencia. ¿A qué tienes miedo con respecto a este proceso? ¿Estás dispuesto a dejarlo? Mantente en el dejar ir de todos los miedos a medida que surjan, y la resistencia se resolverá.

No hay que olvidar que estamos abandonando todos los programas que nos han convertido en un esclavo y una víctima durante mucho tiempo. Estos programas nos han cegado a la verdad de nuestra verdadera identidad. El ego está perdiendo terreno e intentará trucos y trampas. Una vez que empecemos a dejar ir, sus días están contados y su poder disminuirá. Uno de sus trucos es mantenerse inconsciente sobre la técnica en sí, por ejemplo, decidir de repente que el mecanismo de la entrega no está funcionando, que las cosas siguen igual, que es confuso, y también que es muy difícil de recordar y hacer. ¡Esto es un signo de progreso real! Esto significa que el ego sabe que tenemos un cuchillo con el que trocearnos libremente y está perdiendo terreno”. El ego no es nuestro amigo. Al igual que el “Control Central” en Tron (1982), quiere mantenernos esclavizados por sus programas.

El dejar ir es una habilidad natural. No es algo nuevo o extraño. No es una enseñanza esotérica ni la idea de otra persona o un sistema de creencias. Sólo estamos utilizando nuestra propia naturaleza interior para conseguir ser mas libres y felices.

Cuando dejas ir, no es útil “pensar” sobre la técnica. Es mejor, simplemente, tan sólo hacerlo. Con el tiempo se verá que todos los pensamientos son resistencia. Son todas imágenes que la mente ha hecho para impedirnos experimentar lo que realmente es. Cuando hayamos estado dejando ir un tiempo y hayamos comenzado a experimentar lo que realmente está pasando, nos reiremos de nuestros pensamientos. Los pensamientos son falsos, absurdas creencias construidas que oscurecen la verdad. Perseguir los pensamientos pueden mantenernos ocupados interminablemente. Descubriremos un día que tenemos razón cuando empecemos. Los pensamientos son como peces de colores en un bol; el Ser real es como el agua. El Ser real es el espacio entre los pensamientos, o más exactamente, el campo de la consciencia silente debajo de todos los pensamientos.

Hemos tenido la experiencia de estar totalmente absortos en lo que estábamos haciendo, cuando apenas nos dimos cuenta del paso del tiempo. La mente estaba muy tranquila, y simplemente estábamos haciendo lo que estábamos haciendo sin resistencia o esfuerzo. Nos sentimos felices, tal vez tarareando algo. Haciendo las cosas sin estrés. Estábamos muy relajados, aunque estuviéramos ocupados. De repente nos dimos cuenta de que nunca necesitamos todos esos pensamientos después de todo. Los pensamientos son como la carnada para un pez; y si picamos, nos atrapan. Es mejor no picar en los pensamientos. No los necesitamos.
En nosotros, pero al margen de nuestra consciencia, está la verdad de que “Ya se todo lo que necesito saber”. Esto sucede automáticamente.

Paradójicamente, la resistencia a la entrega se debe a la eficacia de la técnica. Lo que sucede es que nos mantenemos en el dejar ir aun cuando la vida no vaya demasiado bien y estemos acosados por emociones desagradables. Cuando finalmente entregamos nuestra manera de salir de ellas y todo va bien, entonces abandonamos el dejar ir. Esto es un error porque, por muy bien que nos podamos sentir, por lo general hay más por hacer.

Aprovecha los estados elevados y el impulso de dejar ir. Sigue adelante porque será mejor y mejor a cada momento. El dejar ir gana cierto impulso. Es fácil mantenerlo una vez se ha empezado. Cuanto mejor nos sintamos, más fácil es dejar. Ese es un buen momento para descender y dejar algunas cosas (la “basura” suprimida y reprimida) que no habríamos querido abordar si estuviéramos en el vertedero. Siempre hay una sensación de estar menguando y entregado. Cuando nos sentimos bien, las emociones son simplemente sutiles.

A veces te sentirás atrapado por un sentimiento en particular. Basta con entregar la sensación de estar atrapado. Solo déjalo estar ahí y no lo resistas. Si no desaparece, ve si puedes dejar el sentimiento punto por punto y por partes.

Otro bloqueo que puede ocurrir es el miedo de que si dejamos el deseo por algo, no lo conseguiremos. A menudo es beneficioso examinar algunas creencias comunes y dejar de creer que son ciertas desde el principio, como:


(1) Sólo nos merecemos las cosas por el trabajo duro, la lucha, el sacrificio y el esfuerzo,

(2) Sufrir es beneficioso y bueno para nosotros,

(3) No conseguimos nada a cambio de nada; (4) Las cosas sencillas no valen mucho.


Dejar ir algunas de estas barreras psicológicas hacia la propia técnica, permitirá el disfrutar de su esfuerzo y facilidad.

¿Existe una cosa así y gratis en el universo? Oh, sí, sin duda existe. Es tu propia libertad que has olvidado y no sabes cómo experimentar. Lo qué se te está ofreciendo no es algo que tenga que ser adquirido. No es algo que sea nuevo o esté fuera de ti mismo. Ya es tuyo y sólo tiene que ser despertado de nuevo y redescubierto. Emergerá por su propia naturaleza.
El propósito de compartir este enfoque no es más que el de ponerte en contacto con tus propios sentimientos y experiencias internas. Además, hay mucha información útil que tu mente querrá saber. El proceso de la entrega se iniciará automáticamente, porque es de la naturaleza de la mente buscar alivio al dolor y el sufrimiento y experimentar una mayor felicidad.

(Dejar Ir: El Camino De La Entrega del Dr. David R Hawkins).

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La Curación de Enfermedades Múltiples - Dr David Hawkins

 

En el caso de este médico, (Habla de él mismo),habían tantas enfermedades y todas al mismo tiempo que era imposible recordarlas todas. Cuando daba una conferencia, era necesario listarlas en una tarjeta índice. Todas las enfermedades se produjeron a la edad de 50 años:

 

Dolores de cabeza por migraña. Crónica y frecuente.

 

Bloqueo de las trompas de Eustaquio. Fuertes dolores de oídos. Miopía y astigmatismo. Fueron prescritas lentes trifocales. Sinusitis, moqueo, y alergias.

Dermatitis, de varios tipos.

 

Ataques de gota. Necesitando llevar un bastón en el maletero del coche y una dieta restringida.

 

Problemas de colesterol. Y mayores restricciones en la dieta.

 

Úlcera duodenal. Crónica y recurrente durante 20 años, que no respondía a los tratamientos médicos.

Pancreatitis. Intermitentes ataques provocados por la úlcera recurrente. Gastritis, hiperacidez, píloro-espasmo intermitente. Con las consiguientes

restricciones dietéticas.

 

Colitis, recurrente.

 

Diverticulitis. Un tipo de apendicitis del colon. En ocasiones la hemorragia, requirió hospitalización y transfusiones de sangre.

 

Problemas comunes en el extremo inferior del tracto gastrointestinal. Programado para cirugía.

 

Artritis de la columna cervical (cuello). Desplazamiento de cuatro de las vértebras cervicales.

 

Lumbalgia, necesitando tratamiento quiropráctico.

 

Enfermedad de la vibración (síndrome de Raynaud). Pérdida de sensibilidad

y gangrena inminente en la punta de los dedos debido a una mala circulación.

 

Síndrome de la Mediana Edad. Frialdad en manos y pies, pérdida de energía y la libido, y depresión.

Quiste pilonidal en la base de la columna vertebral. Curable solo por cirugía. Bronquitis y tos crónica. Agravaba los dolores de cabeza, la espondilosis y la

lumbalgia.

 

Sensibilidad a la hiedra venenosa. La piel se quebraba todos los años. A

veces requirió hospitalización.

 

Pie de atleta. Que dio lugar al sistema de creencias de que provenía de los suelos de las habitaciones de hotel.

 

La caspa. Que dio lugar al sistema de creencias de que provenía de estar en una barbería.

 

Inflamación del cartílago (Síndrome de Tzietze).

 

Un trastorno raro, con hinchazón dolorosa de la unión de la costilla y el esternón.

 

Problemas dentales y de las encías. Pérdida de hueso alrededor de la base de los dientes. Se recomendó cirugía para las encías.

 

Desequilibrio energético global. Las pruebas kinesiológicas revelaron que todos los sistemas energéticos estaban desequilibrados, y cada meridiano testado era débil.

 

En retrospectiva, es increíble cómo el cuerpo siguió su camino en el mundo y funcionó tan bien como lo hizo. Puesto que cada uno de los trastornos requirió una mayor restricción de la dieta, hubieron momentos en los que la lechuga y las zanahorias estuvieron a punto de ser los únicos alimentos "seguros". Esto llevó a la pérdida de 11 Kilos y a un cuerpo que se veía delgado y demacrado. Más tarde, algunos amigos me revelaron que habían hecho apuestas sobre lo que ese cuerpo iba a durar. La mayoría de ellos estimaron que probablemente caería alrededor de los 53 años.

La pregunta interior en ese momento era: ¿Cómo podría un hombre de éxito, muy educado y profesional, que funcionaba de manera creativa en el mundo, llevando una vida equilibrada, que había sido psicoanalizado a fondo y con experiencia en muchas modalidades de tratamiento y curación, tener aún tantos problemas físicos? Sí, había una gran carga de trabajo, pero estaba equilibrada con ejercicio físico y trabajos creativos, como la carpintería, la albañilería, trabajos en madera, y el diseño arquitectónico. Por otra parte, la vida espiritual era activa, con dos horas de meditación todos los días, antes y después del trabajo. Las interminables técnicas mencionadas en la Introducción fueron investigadas: la auto-hipnosis, la macrobiótica, la reflexología, iridología, la terapia de polaridad, las afirmaciones, la proyección astral, los grupo intensivos, el trabajo corporal, la relajación, y muchas otras.

 

¿Cuál era la respuesta a esta extraña paradoja de alguien que había intentado una multitud de técnicas, grupos y terapias, pero que todavía tenía una asombrosa variedad de enfermedades? Además, ¿cómo era que funcionaba con tanto éxito en el mundo a pesar de esta larga lista de enfermedades y el dolor constante que pasaba por ellas? La respuesta pareció ser: una voluntad muy fuerte. Esta lo llevó a través de todos los obstáculos y tuvo el poder de apartar todo lo que interfiriera el funcionamiento efectivo, -en este caso, principalmente, los sentimientos. Con ese tipo de fuerza de voluntad, cuando un sentimiento era suprimido, quedaba suprimido.

El ideal científico es la objetividad. La objetividad significa la ausencia de la emoción. La consecución de este ideal en el trabajo clínico y científico necesitó de una supresión de los sentimientos. Esta fue especialmente intensa dada la naturaleza de la práctica clínica, la cual era con personas gravemente enfermas. La extensión de su sufrimiento y el de sus familias parecían casi infinito. Siguió sin descanso día tras día, año tras año. La intensidad se vio agravada al tener una naturaleza compasiva y estar en sintonía con el sufrimiento de la gente. Las crecientes presiones de la emoción suprimida en todas las áreas de la vida, obviamente, contribuyó a la multiplicidad de las enfermedades.

En un momento dado, tanto el mecanismo de la entrega como Un Curso de Milagros fueron investigados y aplicados a la vida diaria. Debido al ocupado horario de trabajo, había muy poco tiempo para cualquier nueva técnica. Afortunadamente, el "libro de ejercicios" de Un Curso de Milagros requiere la simple contemplación de una frase o "lección" a lo largo del día. El poder de esta técnica es el de aliviar la culpa mediante la utilización del mecanismo del perdón. El mecanismo de la entrega también pudo hacerse en silencio durante todo el día como proceso interior. Las dos herramientas trabajaron juntas. El entregar y el perdonar se probaban simultáneamente durante el día.

Una vez que la mente sabe la manera de aliviar la presión interna, como la caja de Pandora, comienza a dejar salir toda la basura, ¡y llegó a salir en abundancia! Pensamientos y sentimientos, que apenas habían sido tenidos en cuenta en su momento, ahora regresaron. La vida había estado tan ocupada que no había habido tiempo para manejarlos. El proceso de descompresión empezó a desarrollarse por si mismo.

Un descubrimiento inmediato fue que cada sentimiento o pensamiento negativo está asociado a la culpa, y esta culpa es tan extensa que está siendo constantemente suprimida. Por tanto, no hay nada parecido a la justa ira. La verdadera sensación es la de ira / culpa. Hay culpa cada vez que tenemos un pensamiento crítico acerca de alguien. La mente constantemente juzga y critica el mundo, sus acontecimientos y gentes, esta es una fuente inagotable de culpabilidad. La culpa en sí misma engendra sentimientos negativos y los sentimientos negativos en y por sí mismos también engendran culpa. Es esa combinación mortal la que nos arrastra a todos hacia abajo y crea la enfermedad generalizada y la infelicidad. La culpa es tan omnipresente que sin importar lo que hagamos sentiremos de algún modo en nuestra mente que "deberíamos" estar haciendo otra cosa. Hemos vivido con culpa tanto tiempo que ni siquiera lo reconocemos, y de alguna manera esa culpa es proyectada por la mente común sobre el mundo que le rodea. Es por eso que la mayoría de las personas necesitan un "enemigo", -un objeto sobre el que proyectar su culpa interior. También es por esto por lo que los tiranos obtienen su poder, al manipular la culpabilidad de la gente y buscar un objetivo satisfactorio para ello.

Al principio de trabajar con la técnica del dejar ir, hubo un período de rebeldía y de hecho odio hacia los sentimientos y experiencias de pavor por tener que tratar con ellos. Parecía degradante tener que sufrir por ellos. Esto requirió un cambio de auto-concepto a causa de la fuerte identificación con el intelecto. Ahora, gustara o no, había de reconocer que todo el mundo es un organismo de pensamiento / sentimiento. No trabajaría para seguir negando la realidad.

En poco tiempo, me permití tener sentimientos. Con la técnica del dejar ir, la única salida era reconocer y renunciar a los sentimientos. Esto se hacía más fácil a medida que la condición física comenzaba a mejorar.

Aunque inicialmente pueda ser difícil afrontar los sentimientos en nosotros, la luz había brillado al final del túnel, y esto engendró esperanza.En unos días de utilización de la técnica, la condición física del extremo inferior del tracto gastrointestinal rápidamente se curó y, de hecho, la cirugía fue cancelada. Muchos de los síntomas que habían permaneci do activos durante años, incluso décadas, comenzaron a disminuir su intensidad y frecuencia a medida que pasaban los meses. Las migraña y los dolores de cabeza, en particular, se hicieron menos y menos frecuentes. Los dolores lumbares desaparecieron. El cuerpo comenzó a sentirse más ligero y más fuerte.

 

Con el tiempo, la experiencia de "saber" sustituyó a la de pensar. El saber viene de una manera totalmente diferente. Está ahí tan solo esperando nuestro reconocimiento. Una mañana al despertar, se dio el "saber" de estar curado de la hiedra venenosa. Al mismo tiempo, era obvio que el mismo nombre, la etiqueta "hiedra venenosa", era un programa y un sistema de creencias en sí mismo. En cualquier caso, se dio el "saber" de ser inmune a la hiedra venenosa, incluso cuando saliera, la tocara, jugar con ella, ¡o la pusiera en una maceta para llevarla a un programa de entrevistas esa noche! El tema de la entrevista fue: "El Poder de la Conciencia en la Auto-Sanación."

Otro episodio de "saber interior" ocurrió un día cuando inesperadamente fui confrontado a intensos gases insecticidas. Aquellos humos había sido una severa alergia durante muchos años e invariablemente provocaban una severa migraña. En este día particular, sin embargo, se produjo el repentino "saber" de la inmunidad a los humos. Al entrar en una casa recientemente fumigado y realizar unas respiraciones muy profundas de esos humos sin ninguna consecuencia en absoluto, una sensación repentina y eufórica de libertad prevaleció. ¡Qué maravilloso es ser libre y experimentar el poder de la mente! Era obvio en ese momento que sólo estamos sujetos a aquellas cosas que mantenemos en mente. No es necesario ser un esclavo o una víctima del mundo.

Lo mismo ocurrió con la creencia largamente mantenida sobre el elevado colesterol. A medida que la creencia y el concepto fueron cancelados, el comer diariamente productos lácteos se reanudó sin ningún impacto negativo sobre el colesterol. De hecho, ¡los análisis de sangre mostraron una disminución progresiva de los niveles de colesterol no saludables! Por otra parte, las intolerancias alimentarias y alergias desaparecieron. Llevó al menos otro año, sin embargo, la intolerancia al azúcar y la hipoglucemia funcional desaparecieron. Durante un período de tiempo, todavía se repitieron periodos de estrés y ejercicio físico específico, después de comer azúcar y dulces acompañados de cafeína.

Mientras tanto, fue posible volver a una dieta normal después de muchos años de severas restricciones. Cómo libera comer alimentos con semillas (no permitido por la diverticulitis), todos los alimentos se suponían contraindicados para las úlceras y las colitis, ¡ incluso el dulce de azúcar caliente! Me tomó un par de años que la hipoglucemia funcional desapareciera, pero al final era posible comer todos los dulces que habían sido prohibidos durante años.

Mientras tanto, los dolores de cuello fueron desapareciendo progresivamente, y esto hizo posible bailar. Mientras bailaba y entregaba cualquier resistencia al dolor de cuello, pronto el cuerpo empezó a ponerse automáticamente en posturas y movimientos de auto-sanación, como si hubiera un quiropráctico interior manipulación la columna vertebral. Era una sensación extraña, como si sanadores invisibles estuvieran realineando la columna vertebral.

A medida que esto sucedía, se produjeron cambios en la circulación de las manos y los pies y ya no estaban fríos todo el tiempo. La enfermedad de la vibración en las yemas de los dedos, que había estado amenazada de gangrena, ahora revertía por si sola. Las yemas de los dedos se hincharon y sonrojaron de nuevo. La quemazón y el dolor en las yemas de los dedos desapareció. La sensación retornó. Hasta ese momento, los dedos se habían vuelto tan insensible que no era posible pasar las páginas de un libro.

A medida que las dolencias más graves fueron sanadas, hubo la energía y el tiempo para examinar los temas menores. Había habido la creencia largamente mantenida de que la gente coge caspa en las barberías.

Cuando esa creencia fue entregada, la caspa desapareció. Un proceso similar ocurrió con la creencia de que el pie de atleta se correlacionaba con los suelos de los hoteles. Tras la continua cancelación de esa creencia, el pie de atleta desapareció.

Un año, el día de Acción de Gracias, hubo oportunidad de probar la técnica en una situación aguda. Un enorme tronco cayó sobre el pie izquierdo y rompió todos los huesos que cruzaban el empeine. En lugar de salir corriendo a escayolarlo, se utilizó la técnica del dejar ir. Por Navidad, fue posible volver a la pista de baile. En un momento posterior, un esguince severo en el tobillo se curó en pocos minutos al entregar instantáneamente el dolor.

 La Curación de la Visión

Una tarde, mientras daba una conferencia sobre el mecanismo de la entrega y tomaba notas de todas las curaciones anteriores que han sido experimentadas, un miembro de la audiencia dijo: "Doctor, si usted ha sanado de todas esas dolencias, entonces ¿por qué todavía usa gafas? ¿No podría ser la vista cansada ser curada de la misma manera? "

"Bien, nunca pensé en que usar lentes fuera una enfermedad. Siempre pensé que era un defecto anatómico-estructural del cuerpo. Pero ahora que lo mencionas, no veo ninguna razón por la que no se pudiera curar".

Por tanto, las lentes bifocales fueron retiradas y guardadas en un bolsillo de la chaqueta. Sin embargo, en ese momento, la vista fue disminuyendo hasta el punto de que habían sido prescritas y ordenadasgafas trifocales. Al salir de la conferencia esa noche, el mismo conocimiento interior vino, que la condición podría curarse con suficiente fe y confianza. Conduciendo a casa sin gafas, la visión estaba borrosa. El ritmo era lento, con luces cortas. Se dio el conocimiento interior de que siempre veríamos lo que necesitábamos ver, pero no podríamos ver lo que quisiéramos ver. Durante las siguientes seis semanas, mucho se observó y aprendió acerca de lo que sucede detrás de nuestro ordinario ver de todos los días. Se dio toda una observación de sentimientos, que van desde la curiosidad a la competencia y del interés erótico a la excitación intelectual. Sólo el cinco por ciento de nuestra visión es absolutamente necesaria para funcionar en el mundo.

Un fenómeno peculiar ocurrió; sólo lo que era necesario ver fue visto. Leer periódicos y revistas, ver la televisión o ir al cine era imposible. Se puso de manifiesto cómo la mayor parte de la visión no es más que escapismo. En carretera, era como si Mr. Magoo estuviera al volante. Una y otra vez el mismo misterioso fenómeno ocurriría. Tan pronto como era vital ver algo, podía ser visto. El borde del acantilado se hizo visible justo cuando fue necesario verlo. Hubo una gran cantidad de ansiedad, y una constante entrega del miedo. Finalmente, al cabo de seis semanas, el miedo pareció agotarse. En cambio, una profunda entrega tuvo lugar. "Bueno, sólo veré lo que estor permitiéndome ver". Los otros objetivos emocionales que habían sido subordinados hasta ese momento se entregaron voluntariamente.

Entonces, una profunda sensación de quietud interior y paz se produjo y la sensación de unidad con lo que sea que recorre el universo. Y en ese mismo instante, súbitamente, la visión regresó total y perfectamente. Lo que no habían sido visibles o legibles ahora estaba claro como el cristal: los carteles de las calles, la letra pequeña con poca luz, los objetos con gran detalle al cruzar una habitación y a gran distancia. En la siguiente revisión de la vista para la renovación de la licencia de conducción, el evaluador dijo que la visión era perfecta y que las gafas ya no eran necesarias. ¡Esto nunca había ocurrido en ninguna revisión de la vista anterior!

Desde que cuento esta historia por todo el país, un buen número de personas se han quitado las gafas y pasado por la misma experiencia.

Curiosamente, todos ellos dijeron que le llevó cerca de seis semanas.

Aquellos de nosotros que hemos tenido la experiencia de curar la visión estamos de acuerdo en un descubrimiento: ¡Es con la mente con lo que vemos, no con los globos oculares! Recientemente, uno de los casos fue una mujer que había sido ciega desde poco después de su nacimiento y tenía graves trastornos en ambos globos oculares. Después de escuchar la conferencia sobre la recuperación de la visión, ella buscó un protocolo médico y practicó la técnica del dejar ir en su vista. A los dos días comenzó a experimentar un cambio en la visión. Se acercó después de la conferencia y dijo: "Yo sé que usted tiene razón. Sé que vemos a través de la mente porque eso es lo que me está pasando. Estoy viendo, y estoy viendo con mi mente!"

Para entender cómo todas estas curaciones pueden ocurrir, -algunas de ellas rayando en lo milagroso-, tenemos que revisar muchas de nuestras ideas acerca de los procesos corporales, los mecanismos de curación y cómo los tratamientos médicos alcanzan sus resultados. Se descubrirá que hay un poder auto-sanador interior que es activado por la entrega continua.

 

Dr David Hawkins

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La Presencia- por David R. Hawkins

 

Un profundo silencio lo impregna todo alrededor, y el movimiento se ralentiza y se serena. Todo irradia una intensa vitalidad. Todas y cada una de las cosas son conscientes de todas y cada una de las demás. La cualidad luminosa de la radiación es abrumadoramente Divina en su naturaleza. Lo abarca absolutamente todo en su total Unidad, de manera que todas las cosas están interconectadas, en comunicación y armonía, a través de la conciencia y por el hecho de compartir la cualidad básica de la esencia de la misma existencia.

La Presencia es un continuo que ocupa por completo lo que previamente, para la percepción ordinaria, parecía un espacio vacío. Esa Conciencia interior no es diferente del Yo, pues impregna la esencia de todo. La Conciencia es consciente de su propia conciencia y omnipresencia. La existencia y su expresión, tanto en su forma como en su informalidad, es Dios, e impera igualmente en todos los objetos, personas, plantas y animales. Todo se halla unido por la divinidad de la existencia.

Esa Esencia penetrante lo incluye todo sin excepción. Los muebles de la habitación son iguales a las rocas o a las plantas en su importancia o trascendencia. Nada queda fuera de la Totalidad omniabarcante, total, completa, que no carece de nada. Todo es de igual valor, porque el único valor real es la divinidad de la existencia.

Eso que es el Yo es total y completo, y está igualmente presente en todas partes. No existen necesidades, deseos o carencias. Ninguna imperfección ni discordia es posible, y todo objeto parece una obra de arte, una escultura de belleza y armonía perfectas. La Sacralidad de toda la Creación es la reverencia que todas y cada una de las cosas muestran por todas y cada una de las demás. Todo se halla imbuido de un gran esplendor, y todo guarda silencio en su sobrecogimiento y reverencia. La Revelación infunde una serenidad y una Paz infinitas.

Al contemplar el cuerpo, éste se revela igual a todo lo demás: sin pertenecer ni ser poseído por persona alguna, igual a los muebles u otros objetos, y simplemente una parte más de "Todo lo que es". No existe ninguna sensación personal acerca del cuerpo, y no hay identificación alguna con él. Se mueve espontáneamente, ejecuta correctamente sus funciones corporales y camina y respira sin esfuerzo. Está autopropulsado y sus acciones vienen determinadas y activadas por la Presencia. El cuerpo es simplemente un "eso", igual a cualquier otra cosa en la habitación.

Si otras personas le interpelan, la voz del cuerpo responde adecuadamente, pero lo que se oye en la conversación resuena en un nivel superior. En cada frase se revela un significado más profundo, más hondo. Toda comunicación se comprende ahora en un nivel más profundo, casi como si hasta la pregunta más sencilla fuera en realidad una pregunta existencial y una declaración acerca de la humanidad en sí. En la superficie, las palabras suenan superficiales; pero en el nivel más profundo, tienen penetrantes implicaciones espirituales.

Esas respuestas adecuadas las está dando el cuerpo, al cual todos dan por hecho que es el "yo" al que le están hablando. Esto, en sí, es extraño, porque no hay ningún "yo" real asociado en modo alguno a este cuerpo. El verdadero Yo es invisible y no tiene ubicación. El cuerpo habla y responde a las preguntas simultáneamente en formas paralelas, en dos niveles al mismo tiempo.

Serenada por el Silencio de la Presencia, la mente se encuentra en silencio, sin palabras. No hay imágenes, ni conceptos, ni pensamientos. No hay nadie que los piense. Al no haber nadie presente, no hay quien piense ni quien actúe. Todo sucede por sí mismo, como un aspecto más de la Presencia.

 

En la realidad de la no dualidad, todo está completo, y el deseo se sustituye por la gratitud. A medida que la vida evoluciona, todo ser vivo es la expresión total de su potencialidad en cualquier momento dado. La motivación desaparece como tal, y la acción tiene lugar como una fase en el proceso de actualización de la potencialidad. Por tanto, no hay actor detrás de la acción. Lo que hay es una sensación de totalidad y de completa satisfacción en cada instante. El disfrute de las necesidades físicas es el producto de la propia acción. El apetito de comer, por ejemplo, surge del acto de comer, sin deseo previo alguno por el siguiente bocado; si se deja de comer debido a una interrupción, no existe sentimiento de pérdida. La alegría de vivir tiene su origen en la propia existencia en cualquier momento dado, y la conciencia de totalidad continua es un aspecto de la alegría de la existencia.

La totalidad de la Unidad del Todo no se puede "experimentar". Más bien, se conoce por virtud de serlo. El "yo" del Yo es el Ojo de Dios presenciando el despliegue de la Creación como un Ahora. La secuencia es una ilusión creada por la percepción del "yo" del ego, que es el punto de observación del proceso que va de lo no local a lo local, de lo no lineal a lo lineal, de la Totalidad al "esto". La percepción es el ojo del ego que, en la medida en que traduce el inaprensible Infinito en un finito experimentable, genera la percepción del tiempo, el espacio, la duración, la dimensión, la posición, la forma, la limitación y la singularidad.

Fuente: David R. Hawkins. El Ojo del Yo (El Grano de Mostaza - 2016)
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Creencias que predisponen a la enfermedad - Dr David Hawkins

 

♦ ♦ ♦

Para determinar nuestra propia propensión a la enfermedad, podemos ver las siguientes preguntas:

 

¿Me preocupo por mi salud, manteniendo pensamientos de miedo por lo que me pudiera suceder?

¿Tengo una sensación secreta de miedo, excitación y peligro cuando oigo hablar de una nueva enfermedad que está siendo anunciada y está de moda?

¿Dedico tiempo a chequeos constantes, leo acerca de enfermedades, me quedo asustado por las historias de la televisión acerca de ellas?

¿Estoy interesado en saber acerca de las enfermedades de los famosos?

¿Creo que el medio ambiente y los alimentos están llenos de peligros ocultos, o que los alimentos contienen aditivos que son venenosos y causan enfermedades?

¿Creo que ciertas enfermedades “recorren nuestra familia”?

¿Paro o quiero parar (pero no me atrevo) para observar a las víctimas de los accidente de auto?

¿Me gustan los programas de TV de hospitales?

¿Me gustan los programas de televisión que incluyen golpes, gritos, peleas, asesinatos, tortura, crímenes y otras formas de violencia?

¿Soy una persona con sentimiento de culpa?

¿Estoy lleno de ira?

¿Condeno la conducta de las otras personas? ¿Soy propenso a emitir juicios?

¿Tengo resentimientos y rencores?

¿Me siento atrapado y sin esperanzas?

¿Me digo a mí mismo: “Todo lo que está pasando a mi alrededor, probablemente voy a cogerlo”?

¿Estoy preocupado por las adquisiciones y los símbolos de status en lugar de por la calidad de las relaciones?

¿Debo llevar un montón de seguros y todavía me preocupa que no sean suficientes?

 

En resumen, la manera de cambiar nuestros cuerpos es cambiar nuestros pensamientos y sentimientos. Debemos dejar de lado los pensamientos y sistemas de creencias negativas y quitarse el estrés de las emociones negativas que les dan energía. Debemos cancelar la programación negativa que proviene del mundo, así como también de nuestros propios sistemas de creencias.

Podemos ver los efectos nocivos de la programación negativa del miedo en las personas que están sujetas al miedo a los alimentos, los productos químicos y las sustancias del medio ambiente. Cada día se anuncia que un nuevo producto químico o sustancia tiene efectos nocivos. Cuanto más temerosos estemos, más rápidamente nos programamos, y luego el cuerpo responde en consecuencia. El miedo a las sustancias, los alimentos, el aire, las energías, y los estímulos de todo tipo, ha llegado al punto de ser convertirse en casi una paranoia al medio ambiente. Algunas personas se vuelven tan fóbicas hacia el medio ambiente y todo en él, que su mundo se hace más y más pequeño. Se vuelven más miedosos cada día. Algunas personas incluso sucumben a tal punto que huyen del mundo y viven en recintos burbuja artificiales, víctimas de sus propias mentes.

Esto les puede suceder a personas razonables, incluso a médicos (3). Comenzó con el polen, la ambrosía, la caspa de cabello, los pelos de perros y gatos, el polvo, las plumas, la lana, el chocolate, el queso y los frutos secos (creía que todo esto causaba alergias). Más tarde se añadió el azúcar (hiperglucemia), además de los aditivos alimentarios (cáncer), los huevos y los productos lácteos (colesterol), y las vísceras (gota). Siguiendo la “dañina” lista llegaron los colorantes alimenticios, las sacarinas, la cafeína, el aluminio, las telas sintéticas, el ruido, las luces fluorescentes, los insecticidas, los desodorantes, los alimentos cocinados a altas temperaturas, los minerales en el agua, el cloro en el agua, la nicotina, el humo del cigarrillo, los petroquímicos, los gases de escape de los automóviles, los iones positivos, las vibraciones eléctricas de baja frecuencia, los alimentos ácidos, los pesticidas y los alimentos con semillas.

El mundo encogió tanto y se hizo tan pequeño que no había nada seguro que comer. Nada se podía utilizar. No había aire para respirar. El cuerpo tuvo todas las alergias, reacciones y enfermedades para demostrarlo. Salir a cenar se convirtió en un ejercicio del pasado, ya que no había nada en el menú que se pudiera comer, excepto la lechuga (lavada muy bien, por supuesto), ¡y era imprescindible el uso de guantes blancos en el momento de retirar los utensilios del restaurante!

Luego, con el aprendizaje de una verdad nuclear, todo el patrón fue descifrado. “Lo que se mantiene en la mente tiende a manifestarse”, incluyendo las creencias inconscientes. El acusado no era el mundo sino la mente. Toda la programación negativa y el condicionamiento temeroso estaba en la mente y el cuerpo obedecía a la mente. Esta ley de la conciencia revocó la paranoia en espiral. A medida que cada creencia interna era observada y entregada, todas las reacciones corporales negativas, las enfermedades y los síntomas desaparecieron. En otras palabras, no era la hiedra venenosa lo que causaba la reacción alérgica, sino la creencia de la mente de que la hiedra venenosa era un alérgeno. A medida que la mente dejaba su programación, las reacciones del cuerpo se liberaron.

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NOTAS:

 

3) Alude a su propio caso.

Dr David Hawkins 

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Preocupación, Miedo y Ansiedad - Dr David Hawkins

 

(Muy Importante...para leer con tiempo y con atención)

LA FUNCIÓN HIPOGLUCÉMICA

 

Antes de explicar el miedo y la ansiedad como un nivel emocional de la conciencia (el origen principal), es importante identificar un origen frecuente de las emociones, que tiene una base física. Un origen frecuente de la ira y otras emociones negativas es el problema psicológico de la “función hipoglucémica” (bajo azúcar en sangre), que se asocia con una reacción exagerada a la ingesta de azúcar en la dieta. Esto también se denomina “hiperinsulinismo”, que es una reacción exagerada a la glucosa y la sacarosa. La caída repentina de azúcar en la sangre puede precipitar reacciones emocionales internacionales de ira, rabia, miedo, temblores, pánico, o incluso violencia.

El diagnóstico se puede hacer clínicamente, simplemente deteniendo todo el consumo de azúcar y observando la desaparición de los síntomas negativos. Puede ser verificado por una prueba de tolerancia a la glucosa de cinco horas. En una persona normal, los niveles de glucosa al principio aumentan rápidamente y luego poco a poco desaparecen. El patrón de la hipoglucemia, sin embargo, muestra una rápida caída en el nivel de glucosa en sangre, y la repentina caída entonces puede precipitar emociones negativas bastante graves o agitación física, debilidad o incluso desmayos. También puede derivar en el ansia por el alcohol o los sedantes. El trastorno es bien conocido en los programas de recuperación, como el de Alcohólicos Anónimos. Un famoso libro sobre este trastorno es Sugar Blues por William Duffy (1986).

Cuando los posibles pacientes llamaban a mi oficina, les decía que dejaran de ingerir todo el azúcar (y alcohol) hasta que los viera en la consulta. Con los años, el veinticinco por ciento de los pacientes estaban “curados” (asintomáticos) en el momento en que los veía

El miedo es un nivel de conciencia a ser abordado donde está, no en su expresión y extensión en el mundo -el miedo a esto, el miedo a aquello- y no tratar de controlarlo en el nivel de lo particular, sino manejarlo más bien como un nivel de conciencia. Esto se hace tomando consciencia de lo que somos, que es mayor que el miedo y aprender a dejar de identificarnos con la emoción porque no somos eso. Somos un campo global en el que el miedo está siendo experimentado. Este se convierte en una pequeña cosa que ocurre dentro del contexto más amplio en el cual nos volvemos conscientes de nosotros mismos como lo que realmente somos.

Uno de los mayores obstáculos para gestionar y el dejar ir del miedo es el miedo al propio miedo. Vamos a describir una técnica que disipa el miedo al miedo. Una vez que ya no tenemos miedo al miedo, se convierte en un asunto muy simple. ¿No es el miedo al miedo el problema? Una persona que tiene miedo al miedo, al igual que la persona que va al dentista están preocupados por el dolor; ese es el temor inicial. Cuando empezamos a buscar la naturaleza del miedo, podemos ver que el número de miedos es interminable; por lo tanto, las personas se convierten en víctimas y se convencen de que el origen del miedo está fuera de ellos mismos.

Si la gente piensa que el origen o la fuente del miedo está fuera de sí mismos, entonces sería muy poco lo que podían hacer al respecto. De hecho, realmente nada podrían hacer. En tanto que continúe la creencia de que el origen está fuera de ellos mismos, siempre serán las víctimas del miedo, hasta que comiencen a darse cuenta de que es una condición presente en ellos mismos, y que ellos son el origen del miedo que proyectan sobre el mundo. Por supuesto, están seguros de verlo “ahí fuera” porque simplemente lo proyectaron hacia fuera.

Cuando nos fijamos en el miedo, vemos lo omnipresente que puede llegar a ser. Si nos damos cuenta de que el miedo es un nivel de conciencia, entonces nos daremos cuenta que a partir de ese nivel de conciencia, el miedo puede ser adherido a todo. Tratar de superar los miedos particulares puede tener un cierto valor limitado, pero eso no le cambia uno como persona temerosa, la personalidad, o ser humano. El temor a un miedo específico puede ser clínicamente útil, y puede ser de utilidad práctica en la vida, pero no altera lo que uno es. Las condiciones del miedo pueden ser cambiadas para que ya no te sientas como un pequeño ser que no tiene poder y está en el efecto al ser la víctima del propio miedo.

Al abordar el campo de energía del Miedo, empezamos a darnos cuenta de que el tener miedo puede unirse a cualquier cosa y a todo en nuestras vidas. No hay nada en nuestro experiencia plena como ser humano a la que el miedo no se pueda adherir. Queremos a nuestra madre, y surge el miedo de “¿Qué pasaría si la perdiéramos?” Nos encanta nuestro cuerpo hasta que surge el miedo a la muerte o enfermedad. Nos encanta el dinero hasta que surge el miedo a la pérdida o el ser acusados de codiciosos. No importa lo que pensemos sobre algo, el miedo puede ser adherido a ello. Nos gusta nuestro automóvil hasta que surge el miedo a un accidente. Una persona miedosa une el miedo a todo; por lo tanto, todo lo que llega a la mente proviene de un campo de energía temeroso y por tanto se colorea de miedo. Existe incluso un miedo a la propia vida, como lo muestra la canción: “Fraid of living and “franid of dying – Temo vivir y temo morir”. En otras palabras, este campo de energía ahora lo ha contaminado todo.

Si nosotros somos el origen de ese campo de energía, entonces toda nuestra experiencia proviene del campo del miedo, y todo en nuestra vida puede convertirse en miedo. El futuro es terrible: la vejez, el envejecer, lo que va a pasar con el cuerpo, lo que va a pasar con mis finanzas, lo que va a pasar con mis relaciones, ¿qué le va a pasar a mi familia, que le va a pasar a mi cuenta bancaria, que le va a pasar a mi país, y que va a pasar al mundo?

Experimentalmente, el miedo siempre es la misma emoción.

Característico a todos ellos es el campo de energía llamado Miedo. El Miedo a “que” es en realidad inmaterial. Hemos de aprender a buscar entre los pensamientos y sentimientos. En realidad, hemos de buscar por debajo de las sensaciones el campo de energía del cual surge la sensación que se está originando y luego aprender a manejar este campo de energía. Cuando hacemos esto, perdemos nuestro miedo al miedo, y en la medida en que esto sucede, empezamos a aprender a manejar el miedo directamente. Es una cosa extremadamente sencilla de manejar una vez que estamos familiarizados con algunas de las técnicas fáciles preferidas.

El mundo funciona bastante bien con gente miedosa ya que sus vidas personales también están predominantemente dirigida por el miedo. Pero una vez que hemos aprendido una manera de evitar ser acorralados por el miedo,empezamos a trascender el mundo, así como a trascender el ser una víctima, ya que el mundo puede amenazarnos sólo por el miedo. Si nos cierran nuestra cuenta bancaria, realizan una auditoría, nos persiguen, nos dejan, o nos provocan, el arma sobre nuestras cabezas es siempre la misma arma –el arma del miedo. Puede ser el miedo a perder una parte del cuerpo -no hay ningún final al número de temores, pero hay un fin al miedo y a ser una víctima del miedo.

Aprenderemos a perder el miedo al miedo, a disfrutar el proceso, a empezar a sentirnos realmente bien con nosotros mismos cuando nos demos cuenta de que ya no somos la víctima, el gusano que es el efecto de ese miedo omnipresente. El problema no es el miedo en sí, sino el campo de energía del miedo. Podemos empezar a ver que estamos controlándolo, porque nosotros somos el origen del mismo. Comenzamos admitiendo la verdad de que “Yo soy el origen del mi miedo”. Sabemos que en un estado de ánimo diferente, una cosa temible no es tan temible. Se podría decir acerca de lo que tememos, “Tengo miedo de eso”, pero cuando estamos acompañados por otra persona, o en un estado de ánimo diferente, con humor, y estamos pasando un buen rato riendo, entonces aquello ya no engendra miedo, así que el origen del miedo no está en el mundo.

No hay manera de superar el miedo de uno al mundo, porque no hay manera de que el mundo pueda ser controlado para acabar con el miedo de uno, ni puede el miedo ser superado cambiando la sociedad, cambiando la ley, o cambiando las reglas. El origen del miedo está en el interior de uno mismo. Imagina un gran acontecimiento. Se dan dos aspectos -uno es el acontecimiento en sí mismo, y el segundo es cómo nos sentimos al respecto. Tener más policía en el acontecimiento podría hacernos sentir mejor, pero, de hecho, ¿a dónde iba la policía en el momento en que nuestro apartamento estaba siendo robando? Al otro extremo de la ciudad, naturalmente. Por lo tanto, nuestra gestión del miedo realmente depende de nosotros mismos.

Surge de nuestra propia voluntad de que nosotros somos el origen de ese miedo, el cual está ocurriendo en el interior de nuestra propia conciencia. Por lo tanto, queremos dirigirla donde verdaderamente esta siendo experimentada.

La mayoría de la gente experimenta el miedo de alguna manera física, así que lo primero a hacer en la experiencia del miedo es eliminar el prestar ninguna atención al pensamiento. Una sensación de miedo generará literalmente, millones de pensamientos. No hay fin a los pensamientos de miedo, porque están saliendo del campo de energía del propio miedo, lo que genera una serie interminable de pensamientos. Clínicamente hablando, el control de los pensamientos específicos en sí tiene un valor limitado, y el miedo simplemente genera más pensamientos después, por lo que queremos utilizar una técnica que se encargará del propio miedo.

La técnica consiste en dejar de resistir la vivencia de lo que está literalmente siendo experimentando. Dejar de resistir la sequedad de la boca. Dejarla ahí y darle la bienvenida. Dejar de resistir la sensación de estómago revuelto y el temblor en los brazos y las piernas. Cuando hacemos esto, estamos dejando de centrarnos en los pensamientos de lo que está siendo experimentado. Nos dejamos llevar totalmente y nos entregamos a esas sensaciones. El dejarse ir es como ser el sauce ante el viento.

La antigua sabiduría de los estados del Taoísmo en la que el roble, que se resiste al viento, es susceptible a la rotura, y el sauce, que se inclina con el viento, sobrevive. Al igual que el sauce, nos inclinamos con la experiencia que nos viene. Dejamos que esté, nos mezclamos con ella, y le damos la bienvenida. Le decimos: “Tengamos más de esto”. Al hacer eso, descubriremos, para nuestra sorpresa, que hay una cantidad limitada de esa sensación. Es como si la cantidad de miedo que tenemos estuviera limitada en cantidad. ¿Cómo puede ser esto? Es como si este miedo fuera un compresor que contiene todo el miedo reprimido que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, empezando en nuestra infancia. Está todo el miedo que no hubiéramos experimentado o expresado, o no se le hubiera permitido expresarse. No se nos permitió tener esa emoción. Por ejemplo, un hombre en el servicio militar no se le permitió expresar el miedo porque se pensaba que era impropio o mostraron cobardía, por lo que el miedo se suprime, se reprime, y nos esforzamos por sacarlo de la consciencia.

No fuimos conscientes de que el miedo vino por millares a nuestra vida. El miedo llegó y sin darnos cuenta nos encorsetó. El miedo está empujándonos afuera de la consciencia, o golpeando los dedos sobre el escritorio. El miedo es tan rápidamente suprimido que no nos damos cuenta ni de que estuvo allí. A medida que pasan los años, hemos acumulado la energía de este miedo. La energía tras este miedo aumenta la presión, y cuando llega a cierto punto, es como si la aguja hubiera llegado a una línea roja en el dial, y la presión de este miedo ahora empezara a expresarse. Se desborda sobre nuestra experiencia y comienza a colorearla. Si no lo examinamos, pensamos que este miedo está viniendo del mundo, y le echamos la culpa al mundo por ello. Creemos que es una experiencia espantosa pasando ahí fuera. Poco hacemos para daros cuenta que no es más que nuestro propio miedo el que está siendo proyectado al mundo.

Entonces nos apropiamos de esta fuente de miedo, que es nuestro propio miedo acumulado. Empezamos a darle la bienvenida y esperamos la oportunidad para que este miedo salga. La liberación básica del miedo es por una gran entrega profunda. Las sensaciones y la experiencia interior del miedo siguen siendo la misma, no importa lo que pensemos o temamos. Si alguien apunta una escopeta a nuestro corazón y dice: “Dame todo tu dinero”, ¿qué vamos a experimentar? Vamos a experimentar la boca seca, debilidad en las rodillas, y la vieja y familiar sensación del estómago revuelto. Si un tanque enemigo llega a nuestra casa, llama otra vez, girar el cañón y apunta derecho a nuestra cabeza, ¿qué vamos a experimentar? Lo mismo ocurre si alguien pone un ratón sobre nuestra cabeza. Vamos a experimentar una sequedad de boca, náuseas en el estómago, calambres en nuestro intestino, y ese sentimiento de debilidad en nuestros músculos.

Todos alguna vez hemos reaccionado a esas sensaciones, y al experimentar con esta técnica, aprenderemos que todo de lo hemos de ocuparnos es lo que estamos experimentando en la propia conciencia, se localice en el cuerpo o en otro lugar. Después de la meditación y el trabajo con esta técnica, nos daremos cuenta de que esta experiencia está verdaderamente sucediendo en un difuso por todas partes. El fenómeno de las náuseas, el estómago revuelto y la sequedad de boca están siendo experimentados en un vago, difuso por todas partes. Simplemente permitimos a la experiencia estar presente sin resistirnos a ella. Ya que nos centramos en esto, el miedo comienza a disminuir porque ya no estamos prestando atención a los pensamientos. Los propios pensamientos están generando más miedo.

Si estamos muy ocupados con esta técnica de simplemente dejar de lado la resistencia al miedo, estamos ahora concentrados en el campo de energía en si. Tras este miedo hay una energía, y estamos dejando de resistir la liberación progresiva y descarga de esa energía. Al hacer esto, perdemos el miedo al miedo. Ya no es un impresionante terror el que nos despierta en medio de la noche. No es más que una experiencia emocional interior, las sensaciones que pueden ser tratadas fácilmente. Podemos preguntarnos: “Verdaderamente, puedo controlar una boca seca? Por supuesto, puedo”.

Otra técnica para eliminar las emociones negativas es dejar de lado sus imágenes mentales asociadas que atraen y amplificar emociones asociadas. Simplemente niega la imagen y anula la tentación de caer en ella. Mientras investigué y experimenté con esta técnica en particular, tuve una experiencia que demuestra uno de los principios que se describen. Había tenido miedo a las alturas toda la vida y era tan grave que cuando fui a visitar el Gran Cañón por primera vez, literalmente no podía andar a cien metros del precipicio. Se creó esa sensación de pánico incluso cuando vi a alguien acercarse al precipicio. Yo estaba usando esta técnica cada vez que podía y disfrutando de los progresos que estaba haciendo con ella, pero nunca había conseguido trabajar mi miedo a las alturas. Había estado trabajando el miedo desde todos sus otros orígenes en mi experiencia. La próxima vez que volví al Gran Cañón alrededor de dos años más tarde, para mi asombro, pude caminar hasta unos seis metros del precipicio antes de que la sensación de tirantez se produjera en el estómago de nuevo. Continué utilizando esta técnica durante el siguiente año o dos y otra vez volví a visitar el Cañón. Para mi sorpresa, pude caminar hasta el mismo borde.

Posteriormente, más tarde subí en un globo aerostático sin ningún tipo de ansiedad. Estaba muy contento por esta demostración del principio de que loque había estado liberando era la presión acumulada y la energía de todo el miedo de una vida. Similar a un compresor, a medida que se liberó, se extendió menos y menos en las experiencias de vida.

El dejar de resistirse es así de eficaz porque la resistencia nos atrapa a un cierto estado de conciencia; la resistencia es interior. 

Mientras lo racionalicemos y digamos que el origen del miedo está “ahí fuera”, no lo podremos superar. Una vez que comenzamos a reconocer que somos el experimentador, que somos quienes establecemos la manera en la que experimentamos las cosas, entonces nos volveremos dueños de la situación. Nuestra autoestima se ve afectada. Ya no somos alguien víctimas o estamos sujetos al miedo. Somos algo más que el miedo. El miedo no es más que una experiencia en la conciencia, y ya no tenemos que darle realidad etiquetándola como miedo a algo, lo cual puede ser un proceso interminable.

El miedo se une a todas las cosas del mundo para la gente miedosa. Cambiar el mundo no lo cambiará. Una persona puede estar terriblemente preocupada en una situación muy segura y no temer nada en absoluto en una situación que es hipotéticamente muy peligrosa. Por ejemplo, una persona que está siendo asaltada es una cosa, y luego está el miedo a ser asaltado, que es distinto. El miedo a ser asaltado no es el mismo al de verdaderamente ser asaltado. Es muy posible que ocurran circunstancias muy desafortunadas en la vida y no sentir miedo en absoluto. De hecho, incluso puedes experimentar que eres simplemente testigo del fenómeno.

 

Existe otra técnica para soltar más de este miedo, que yo llamo “el peor de los casos”. Si nos atenemos al miedo y preguntamos: “¿Por qué tengo miedo a eso?” veremos que nos lleva a otro miedo. ¿Por qué tenemos miedo de conducir un coche? Puede ser que tengamos un accidente. ¿Por qué tenemos miedo de un accidente? Porque podemos herirnos. ¿Qué pasa si nos herimos? Entonces podemos sufrir dolor, y así sucesivamente.

Encontraremos que todos los miedos en última instancia conducen al miedo a la muerte, el miedo a que el cuerpo muera. Que dará lugar al miedo de otras personas como nosotros, o de acuerdo con nosotros. Si nos fijamos en el miedo y seguimos preguntándonos lo que el miedo aporta, y que el miedo es la base de eso, finalmente llegamos al peor de los casos.

Por ejemplo, digamos que nuestros miedos financieros son que nos quedáramos totalmente sin dinero, sin un lugar donde vivir, sin dinero para comida o ropa, y que terminemos semi- desnudos en algún lugar de una esquina fría de la calle sin ningún lugar donde ir, y sin ayuda médica. Lo que hacemos es constantemente dejar de resistirnos a esta sensación e imaginar lo peor que nos puede pasar a nosotros, como terminar en el albergue de los pobres o sentado en una esquina de la calle como un vagabundo o un peregrino. Luego dejamos de imaginar el peor escenario posible -que estamos junto a nuestra mochila, sentados en una fría esquina de la calle a media noche, sin amigos.

Nos imaginamos el peor de los miedos que pudieran ser posibles y continuamos con la práctica. Si vamos al interior de nosotros mismos y seguimos dejando de resistirnos a la experiencia interior de lo que estamos viniendo, muy pronto el miedo al peor de los escenarios cesará. Si continuamos con esta práctica lo suficiente, con el tiempo finalmente se asienta y controlamos la “grandeza”, que es imaginarnos a nosotros mismos en el ataúd con todo el mundo camina por ello. Cuál es el peor escenario que la mayoría de la gente puede visualizar -la muerte física.

Existe la creencia de que somos el cuerpo material, y de que eso es todo lo que hay para nosotros. Tarde o temprano llegamos a ese miedo, y cuando lo hacemos, lo acomodamos de la misma forma que nos acomodamos a cualquier otro miedo. Dejamos ir la muerte, que es una etiqueta, un pensamiento, y un concepto. No tenemos experiencia de esa verdad, sólo nuestras fantasías, pensamientos y creencias; por lo tanto, tenemos que etiquetarla como una fantasía de nuestra mente. Que la gente realmente lo experimente como lo imagine y deje de resistir esos sentimientos y sensaciones es algo muy sorprendente. Cuando han pasado por el proceso y se han convertido en algo que es mayor que toda la experiencia, se dan cuenta de que han sobrevivido al peor escenario posible.

 

La mente siempre trata de justificar nuestros miedos, por supuesto. Dice: “Bueno, hay una gran cantidad de atolondrados; Por lo tanto, mi miedo está justificado”. ¿Por qué hay que justificar el miedo? ¿Quién lo necesita?

¿Por qué caminamos a casa eligiendo la forma que sabemos que no nos atracan? ¿Por qué no nos amamos lo suficiente? ¿Por qué no simplemente salimos a disfrutar de la vida y la valoramos tanto que no queremos correr el riesgo de elegir?

La supervivencia no depende del miedo a ser asaltados o atracados. Depende de la pre-elección, que es hecha por una mente que no tiene miedo. Debido al “no miedo”, estoy hoy vivo. No fue la preocupación lo que persuadió a la serpiente de cascabel de morderme cuando estaba realmente a sólo unos centímetros de distancia. Fue por la pérdida del miedo y el dejarlo ir. Es posible estar en situaciones muy graves, peligrosas (como la Segunda Guerra Mundial, etc) y experimentar solamente alegría, felicidad y confianza en esas circunstancias. He caminado a través de una multitud de asesinos que habrían fácilmente atacado a una persona que tuviera miedo y lo hice con una sonrisa feliz y alegre en sus rostros. Ellos se “apartaban” cuando un tipo como yo caminaba entre ellos mientras sostenían sus intimidatorias armas, cadenas y navajas. Si hubiera ido con miedo, habrían tenido un desafío al que atreverse y me hubieran atacado. La seguridad provenía del dejar ir el miedo. Sin miedo ni bravuconería, no hubo nada que pagar a la emocionalidad.

El dejar ir el peor de los casos es muy beneficioso. Al hacer esto, nos damos cuenta de que algo ha sido activado por el miedo en nosotros. Ahora que hemos perdido el miedo al miedo, cuando se presenta, sólo caminamos un rato con él. Una vez anduve con miedo dos semanas completas. Con esa sensación de temblores eléctricos que recorrían el cuerpo, seguí con lo mío y seguí dejando que el miedo me recorriera, porque me di cuenta de que podría terminar. Sin embargo, a medida que hacemos eso, podemos darnos cuenta de que hay otra fuente subyacente al miedo original, que lo inicia, la culpa.

Ahora comenzamos a ver el valor del trabajo que el mundo llama conciencia espiritual o algo similar. Podemos ver los beneficios de técnicas tales como el concentrarse en el valor del perdón. Al perdonarnos a nosotros mismos y a los demás seres humanos y entregar el juicio a Dios, empezamos a encontrar que al dejar ir el condenarnos a nosotros mismos y a los demás, el sentimiento de culpa inconsciente comienza a aliviar el miedo ya que el miedo se mantuvo en la mente porque inconscientemente esperábamos un retorno de las represalias a nuestros ataques. Esperamos venganza y contraataque. Cada pensamiento negativo y hostil que sostenemos sobre los demás genera nuestros propios miedos, porque en el plano psíquico o mental, que son invisibles al ojo humano, es como si estuviéramos construyendo lo que nos amenaza para volverse contra nosotros. Aprendemos que el miedo comienza a disminuir a medida que dejamos de lado nuestra ira, hostilidad, crítica, y los pensamientos de condena a los demás. Aprendemos el valor de dejar ir los pensamientos que hacen que otras personas se equivoquen. Empezamos a valorarlos y amarlos por su ser, por lo que son. Empezamos a vernos diferentes y, por tanto, empezamos a ver los demás diferentes. Nos volvemos dispuestos a perdonar, olvidar y pasar por alto. Como resultado, empezamos a ver que todas las cosas que condenamos en los demás son en realidad solo expresiones de su humanidad. Lo que hemos estado condenando de nosotros y de los demás es la humanidad, la inocencia del niño pequeño interior que creyó todo lo que oyó mientras crecía. La conciencia del niño es inocente, ¿no? Ama y confía en sus padres. Ama a su madre. Por lo tanto, la inocencia del niño se programa. Es el niño inocente que cree todo lo que le dicen los padres, maestros, y la programación política / social que se produce a través de la televisión y los sistemas de creencias del país.

¿Quién o qué compró todos los sistemas de creencias de nuestra mente? ¿Quien compró lo que creemos? Fue la mente interior inocente, porque en la mente de ese niño inocente, la naturaleza de la conciencia en sí misma, no ha cambiado desde que nacimos. Lo que está leyendo esto ahora mismo es la conciencia inocente del niño diciendo: “Creo esto. Lo considero en mí.” El niño inocente nunca muere; esa inocencia está todavía presente. Vemos en el mundo de hoy las acciones de los hombres jóvenes ignorantes y susceptibles que están siendo programados para odiar (paradójicamente, por la religión). Luego, creen odiar y matan la inocencia que es “buena” o incluso “santa”.

Comenzamos a ver esa inocencia intrínseca y nos damos cuenta de que todas las cosas que hemos aprendido y terminaron siendo erróneas se adoptaron por el estado intrínseco de no conocer la verdad y también de aprender lo que no era verdad. Por lo tanto, estamos dispuestos a dejar de lado nuestras condenas a los demás y a nosotros mismos. Estamos comenzando a apropiarnos de nuestra propia inocencia y la de los demás. Es desafortunado y quizás lamentable que la desinformación entre en la mente inocente.

Podemos ver la mente como el hardware del ordenador y sus sistemas de creencias como el software. ¿Puede el niño de cinco años cuestionar el sistema político que escucha en el jardín de infancia a sus compañeros, padres o abuelos? Podemos ver que es por su “no saber interior”. Es a partir de la inocencia de su “no saber interior” que él cree lo que cree. Como resultado, estamos dispuestos a perdonar a los demás, y en lugar de condenarlos, los entendemos.

A partir de esta comprensión se desarrolla una cierta compasión. Una persona compasiva no tiene ningún miedo. ¿Qué hay que temer en un mundo compasivo en la medida en que somos el origen de nuestra propia experiencia y compasión cuando somos dueños de nuestro interior? Vemos nuestra propia inocencia y la inocencia de los demás seres y tenemos la experiencia de un mundo compasivo y de amor. Ya no caminamos con miedo porque ya no es lo creamos en nuestro interior. Vemos que fuimos el origen de nuestros miedos. El mundo nunca fue el origen de nuestro miedo; Fuimos nosotros. Al haber dejado de lado la creación y propagación del miedo a través de la culpa interminable, que se produce a través de los juicios interminables que el condicionamiento social nos ha impuesto, la culpa inconsciente disminuye. El dejar ir la culpa inconsciente progresa al margen de nuestra consciencia.

Cada vez que decidimos dejar de condenar a una persona y en su lugar tratamos de entenderla, nuestro propio almacén de culpa inconsciente disminuye. En el inconsciente, está el ojo por ojo y diente por diente. Si deseamos que alguien caiga muerto, ¿qué crees que es equivalente en nuestra mente inconsciente? Que debemos caer muertos. No pensamos que nuestros pensamiento acerca de “Si tan sólo sucediera esto o aquello podría caer muerto” tienen algo que ver con nuestros miedos a un ataque al corazón, pero, por supuesto, tienen que ver. A medida que dejamos de desear a otras personas que mueran, encontraremos, curiosamente, que nuestros miedos y obsesiones de que podamos o vayamos a tener un infarto y todas las precauciones dietéticas que lo acompañan, disminuirán. En su lugar, estamos muy tranquilos por eso. Cuando vamos, vamos. Si nos quedamos, nos quedamos. ¡Gran cosa!

Lo que valoramos es la vida, y ya no nos centramos en el final potencial de esta vida; por lo tanto, entramos en una experiencia diferente al experimentar la vida y quiénes somos. Somos aquel en quien se está experimentando lo que sucede. Entonces, como las clásicas imágenes del buey de pastoreo muestran, en lugar de ser arrastrado con las rodillas ensangrentadas y la ropa rasgada contra de nuestra voluntad por el buey del miedo, ahora podemos atar este buey a un árbol porque hemos localizado al culpable. Habiendo dejado ir nuestro miedo al buey, ahora nos convertimos en el amo. Montamos al buey, y el buey se vuelve manso; Somos el amo. Nos hemos identificado con lo que somos en realidad y ya no somos más la víctima.

La victimización surge del inconsciente. Significa ser inconsciente de esta configuración del juego que ha estado sucediendo en nuestras mentes.

Simplemente tomamos consciencia de que ya estamos fuera de el. En el momento en que haya terminado de leer esto, usted ha conseguido dejar de ser la víctima; usted ya están atando este buey al árbol. Al practicar estas técnicas que han sido descrita, pronto montaremos al buey.

Cuando el miedo llega, le damos la bienvenida y decimos: “¡Genial! ¡Qué oportunidad para dejar ir más de esto”, porque ahora, estamos sintiendo el beneficio de la disminución de los miedos que hemos tenido toda nuestra vida. Pocos llegan a darse cuenta del alcance de los miedos que se mantienen hasta que comienzan a desaparecer, y entonces es alucinante. Decimos: “Nunca me di cuenta que era un ser humano tan miedoso.” Esto es quizás más fácilmente comprensible al referirnos al Mapa de Conciencia en el que podemos ver cómo los campos de energía se relacionan con la manera en que experimentamos el mundo.

La mente es tan poderosa que la forma en que sostiene nuestra experiencia literalmente determina nuestra experiencia. El miedo crea una cierta visión del mundo y tiende a convertirse en una profecía auto-cumplida. Recientes investigaciones universitarias, así como nuestra propia investigación, muestran que lo que uno mantiene en mente tiende a manifestarse en la propia experiencia del mundo.

 

 

 

A medida que avanzamos hasta la Aceptación empezamos a tenernos a nosotros mismos como origen de nuestro propio poder. Somos los creadores de la felicidad en nuestra vida ahora, y esa transformación de la conciencia aporta una sensación de adecuación y la confianza; la visión del mundo ahora es armoniosa. Cuando caminamos por la calle, vemos la natural y sutil belleza de cómo todo interactúa, cómo todo está realmente donde debe estar, y que todo el mundo quiere ser lo que son. La señora del bolso está ahí porque quiere ser una señora con bolso, nadie la ha obligado a ser eso. Ella ha elegido ser lo que es. Dejamos de culpar a las cosas, y comenzamos a experimentar que el mundo está expresando armonía en la medida en que estamos dispuestos a poseer la verdad sobre nosotros mismos y expresarla. Todo el movimiento es armonioso, y ahora

Dios empieza a parecerse a un Dios de misericordia y perdón en un mundo armonioso.

Con la quietud de la emocionalidad que es consecuencia de la aceptación, el camino está ahora despejado para facilitar el uso de la razón, el discernimiento y el intelecto sin la interferencia de los sentimientos de estrés, tales como el miedo a la supervivencia, la ira, y el resto.

El Amor se vuelve Incondicional y se allana el camino para que la conciencia evolucione a los niveles espirituales más elevados que calibran aproximadamente 600, que es el nivel de Alegría espiritual y la Paz. A medida que avanzamos en nuestra voluntad de estar al servicio de este mundo, nuestro amor emerge como Amor Incondicional para nutrir y sostener la vida. Estamos dispuestos a perdonar, y se producen las primeras revelaciones. Debido a la liberación de las endorfinas, empezamos a ver que el amor está en todas partes. Lo vemos en la naturaleza y en el mundo animal. Vemos el amor natural del niño en todo el mundo. El corazón amoroso del niño todavía está vivo en todos nosotros. Si una persona no tiene esa experiencia, es porque no sabe cómo sintonizar con él, pero el corazón inocente y amoroso de los niños está en todos nosotros. Puede apelarse a el, y por eso el asesino despiadado en presencia de una persona amorosa puede volverse inofensivo. Por el contrario, en presencia de una persona temerosa, se crea espacio para el ataque, y lo hace ataca. La persona que ama experimenta un mundo seguro, y Dios debe, por necesidad, estar por lo menos en el mismo nivel de conciencia en el que el está, y por tanto, ser incondicionalmente amor.

La experiencia de esta verdad lleva a la persona en una alegría. La alegría produce una transfiguración en la conciencia. Que le lleva a uno a la compasión. La serenidad interior de la persona compasiva empieza a ver la perfección de la creación. El amor incondicional del Creador crea una unidad. La persona empieza a experimentar la unidad de todos los seres. Por lo tanto, toda la vida en todas sus expresiones es sagrada. Hay una incipiente consciencia de la sacralidad de la vida y la fusión en un estado iluminado por la luz de dicha y paz infinita en el que la unidad total de la Creación trae una consciencia de Dios como esencia del propio ser.

Hay ciertas enseñanzas que dicen que en realidad sólo hay dos emociones -el amor y el miedo- y todos los sentimientos negativos por debajo del Amor no son más que variaciones de miedo. 

En realidad, sólo hay dos expresiones de la emoción -el amor, que se vuelve infinito en su expresión, y el miedo. Por lo tanto, el manejo de todos los sentimientos negativos surge de la voluntad de aceptar que tenemos el poder en nosotros de manejar este miedo interior, de reconocer que nosotros somos el origen del mismo, y dejar de proyectarlo en el mundo o en Dios. Nadie creó un mundo temible; no existe tal cosa.

El mundo de los miedos está en nosotros. Lo llevamos con nosotros y por tanto lo podemos dejar ir. Podemos dejar ir el miedo al miedo, así como al propio miedo en sí, y avanzar en la presencia del Amor.

 

Dr David Hawkins

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Conceptos operativos básicos del Dejar Ir - David R Hawkins

 

Conceptos operativos básicos del Dejar Ir:

 

• Un pensamiento es una «cosa». Tiene forma y energía.

• La mente controla el cuerpo con sus pensamientos y sentimientos.Por lo tanto, para sanar el cuerpo, hay que cambiar los pensamientos y los sentimientos.

• Aquello que mantenemos en la mente tiende a expresarse a través del cuerpo.

• El cuerpo no es el yo real, es como una marioneta controlada por la mente.

• Las creencias inconscientes pueden manifestarse como enfermedades, a pesar de que no las recordemos.

• Una enfermedad tiende a ser el resultado de la supresión y la represión de emociones negativas, además de un pensamiento que le da una forma específica (consciente o inconscientemente elegimos una enfermedad en particular y no otra).

• La causa de los pensamientos son los sentimientos suprimidos y reprimidos.

• A pesar de que es posible cancelar una creencia específica y rechazar su energía, generalmente, es una pérdida de tiempo tratar de cambiar el pensamiento mismo.

• Entregamos un sentimiento al permitir que esté presente sin
condenarlo, juzgarlo ni resistirnos a él.

• Un sentimiento intenso puede ser recurrente, lo que significa que hay más de él que debe ser reconocido y entregado.

• Para entregar un sentimiento, a veces es necesario empezar por renunciar a lo que sentimos con respecto a esa emoción particular (por ejemplo, la culpa asociada a «yo no debería sentir esto»).

• Para soltar un sentimiento, a veces es necesario reconocer y soltar la recompensa subyacente (por ejemplo, la excitación de la ira y la simpatía que provoca la condición de víctima desamparada).

• Los sentimientos no son el verdadero yo, sino programas que vienen y van.

• Ignoremos los pensamientos. No son más que interminables racionalizaciones de sentimientos internos.

• Pase lo que pase en la vida, mantengamos la firme intención de entregar los sentimientos negativos conforme surjan.

• Tomemos la decisión de que la libertad es más deseable que tener sentimientos negativos.

• Elijamos entregar los sentimientos negativos en lugar de expresarlos.

• Entreguemos la resistencia y el escepticismo con relación a los sentimientos positivos.

• Soltemos los sentimientos negativos, pero compartamos los positivos.

• Reconozcamos que dejar ir va acompañado de una sensación general de sutileza y liviandad.

• Renunciar a un deseo no significa que no se vaya a conseguir lo que se quiere.

• Consigámoslo por «ósmosis». Pongámonos en el aura de los que tienen lo que queremos.

• Lo semejante atrae a lo semejante.

• Seamos conscientes de que nuestro estado interior es conocido y se transmite.

• La persistencia da sus frutos.

• Dejemos de resistirnos a la técnica.

• Solo estamos sujetos a los que tenemos en mente.

• Dejemos de dar nombre a nuestro trastorno físico, no lo etiquetemos.

• Lo mismo es aplicable a nuestros sentimientos.

Dejar Ir: El Camino de la Entrega. 
 David R Hawkins

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¿QUÉ ES “ESPIRITUAL”? Por: Dr. David R. Hawkins

 

Muchas personas suelen confundir lo “espiritual” con lo “religioso”, e incluso con lo sobrenatural, o los dominios “astrales”.

Pero, de hecho, se trata de cosas bastante diferentes, y esta confusión a menudo deriva en conflictos sociales e incertidumbre.

(…) La religión divide y está basada en el poder secular, mientras que la espiritualidad une y no tiene organización en el mundo. (…)

Puede ser sectaria y dividir a las personas en grupos conflictivos, a menudo con graves consecuencias para la civilización y para la vida misma, tal como podemos ver en la historia.

El poder de los grupos verdaderamente espirituales se origina únicamente por la veracidad de sus enseñanzas, y no disponen de ningún poder terrenal significativo, edificios, riquezas, o dirigentes reinantes.

Generalmente, en la espiritualidad, las ideas centrales que mantienen unido al grupo son habitualmente las del amor, el perdón, la paz, la gratitud, el agradecimiento, el no-materialismo, y la no-crítica.

Normalmente, la religión, en su esencia, tuvo originalmente un núcleo de espiritualidad que, no obstante, termina por sumergirse y perderse de vista.

De otro modo, la guerra, por ejemplo, tendría pocas oportunidades de, incluso, suceder.

La verdad espiritual, por tanto, es universalmente verdadera y no sufre variaciones, sea cual sea el tiempo o el lugar.

Siempre trae paz, armonía, acuerdo, amor, compasión y misericordia.

La verdad puede ser identificada por estas cualidades.

Todo lo demás son invenciones del ego.

♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦

FUENTE: “El Ojo del Yo”, por el Dr. David R. Hawkins (extracto)

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En la Entrega- Dr David Hawkins

 Resultado de imagen

La mente, con sus pensamientos, es dirigida por los sentimientos.

Cada sentimiento es la derivada acumulada de muchos miles de pensamientos. Porque la mayoría de las personas durante toda su vida reprimen, suprimen y tratan de escapar de sus sentimientos, la energía suprimida se acumula y busca expresarse a través de la aflicción psicosomática, los trastornos corporales, las enfermedades emocionales, y la conducta desordenada en las relaciones interpersonales.

Los sentimientos acumulados bloquean el crecimiento espiritual y la consciencia, así como el éxito en muchas áreas de la vida.”

El estado alcanzado por los grandes sabios de la historia está disponible; las soluciones están dentro de nosotros y son fáciles de encontrar.

El mecanismo de la entrega es sencillo y la verdad es evidente de por sí. Opera en la vida cotidiana.

No existe un dogma o sistema de creencias.

Verificarás todo por ti mismo, por lo que no puedes ser engañado.

No hay dependencia de ninguna enseñanza.

De ello se desprende el dictamen “Conócetea ti mismo”; “La verdad os hará libres”; y “El reino de Dios está en vosotros”

Funciona para el cínico, el pragmático, el religioso y el ateo. Funciona a cualquier edad o pasado cultural. Funciona para la persona espiritual y para la persona no espiritual por igual.”

Debido a que el mecanismo es de tu propiedad, nadie te lo puede quitar.

Estás a salvo de la desilusión.

Descubrirás por ti mismo lo que es real y lo que son solo programas mentales y sistemas de creencias.

Mientras todo esto sucede, te volverás más saludable, más exitoso con menor esfuerzo, más feliz, y más capacitado para el auténtico amor.

Tus amigos advertirán la diferencia, los cambios son permanentes.

Ya no “subirás” para luego caer.

Descubrirás que hay un maestro automático dentro de ti”.

 Con el tiempo descubrirás tu Ser interior.

Inconscientemente siempre supiste que estaba allí.

Cuando te encuentres con él, entenderás lo que los grandes sabios de la historia estaban tratando de transmitir.

Lo entenderás porque la Verdad es evidente por sí misma y está en tu propio Ser.”

Dr David Hawkins

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Dios Está Más Allá De La Forma-Dr David Hawkins

Es importante reconocer que lo que está más allá de la forma no es alcanzable a través de la forma o la manipulación de la forma.

Por tanto, es engañoso implicarse en prácticas esotéricas u ocultas, además de ser una pérdida de tiempo. Estas prácticas son caminos que llevan a los planos astrales a innumerables entusiastas y proselitistas.

No hay ningún poder en las figuras geométricas, mandalas, iconos, pinturas, estatuas o recitaciones.

Cualquier cosa de valor que resulte de ello se debe a la intención, la dedicación, el compromiso y la fe del creyente.

El mundo está lleno de bienintencionados pero ingenuos recitadores de mantras; trabajadores de la luz; adoradores de objetos sagrados, amuletos, diagramas, lugares sagrados, ruinas Druidas, hechizos místicos; y lugares de peregrinación, como Machu Picchu, Stonehenge, las pirámides, el Ganges, los templos antiguos, vórtices de energía y todo lo demás.

 A esto se le podría llamar “hacer el circuito”, pero, con el tiempo, uno tiene que ir al interior.

“El cielo está dentro de ti”, dijo  Jesucristo.

Dios es auto-revelación más allá de toda forma, estando no obstante presente e innato dentro de toda forma.

 Dios es silencioso, tranquilo, sereno, pacifico, impasible, lo abarca todo, presente en todas partes, y lo sabe todo en virtud de ser Todo Lo Que Es.

 Dios es total, completo, quiescente y amoroso, más allá del tiempo y del espacio, sin partes o divisiones, no dualista e igualmente presente en Todo Lo Que Es, no es diferente del Ser.

 Solo la existencia es posible. A pesar de los errores de traducción y de las malas interpretaciones, Dios no es la nada ni el vacío.

La no- existencia, como se puede ver por su propia autodefinición, no es una posibilidad.

La Presencia está más allá de todo pensamiento, actividad mental o, incluso, observación.

La Presencia es increíblemente suave, dulce, amorosa y melosa, y paradójica y simultáneamente dura como una roca, inmutable, todopoderosa, y una infinita cohesión que mantiene unida a toda la realidad como un universo en perpetua Creación.

Del libro “El Ojo del Yo” del dr.David Hawkins

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Simplicidad - David R Hawkins

 

El núcleo de todas las grandes enseñanzas y maestros espirituales se puede resumir en unos pocos párrafos.

Elige ser tolerante, benigno, indulgente y compasivo, amando incondicionalmente toda vida en todas sus expresiones, incluyéndose uno mismo.

Céntrate en el servicio desinteresado y en dar amor, consideración y respeto hacia todas las criaturas.

Evita la negatividad y el deseo de lo mundano, y la codicia de los placeres y posesiones.

Renuncia a opinar y a la crítica de lo correcto frente a lo erróneo, a la vanidad de tener “razón”, y a la trampa de la justicia.

Intenta comprender en lugar de condenar.

Confía en el amor, en la misericordia, en la sabiduría infinita y la compasión de la Divinidad, que ve a través de todo error humano, limitación y fragilidad.

 Pon la fe y la confianza en el amor de Dios, que todo lo perdona, y comprende que la condena y el miedo al juicio provienen del ego.

Al igual que el Sol, el amor de Dios brilla igualmente para todos.

Evita las imágenes negativas de Dios en tanto que son un error antropomórfico, por ejemplo, los celos, la ira, la destructividad, la parcialidad, el favoritismo, la venganza, la inseguridad, la vulnerabilidad, etc.

 

El Ojo del Yo. Al cual nada le está oculto

Cap. 5. Burlando el ego.

David R Hawkins

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MIS EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE- por el Dr. David .R. Hawkins

 

Cuando tenía unos doce años, era repartidor de periódicos en el norte de Wisconsin. Una noche, estaba bajo cero, sentí que prácticamente me estaba muriendo de frío. Cavé un hoyo al lado de un gran banco de nieve y me metí en el interior del espacio que había hecho. La nieve se apilaba unos seis metros de altura al lado de la autopista, y me metí en este refugio y me acurruqué con el fin protegerme del intenso e implacable viento. En pocos segundos, empecé a experimentar un estado de relajación y un estado de profunda calidez comenzó a llegar sobre el cuerpo. Fue un estado de placer exquisito, y empecé a olvidarme del cuerpo. El cuerpo no parecía existir más, y en su lugar, un increíble y maravilloso estado de paz me invadió. Estaba rodeado de luz, pero la luz tenía la cualidad de tocarme y estar conmigo como una conciencia infinitamente amorosa que estuvo envolviendo y disolviendo. Acabe disuelto y me volví uno con ese campo infinito ya que no tenía principio ni fin; no tenía dimensiones y estaba fuera del tiempo.

El estado de la verdadera experiencia del Ser se prolongó por eones en lo atemporal. La experiencia fue sumándose, y en cada instante, fue todo abarcante, atemporal, serena, y completa. Nada se había perdido, nada faltaba y nada quedaba por ser consumado. Era un estado de profundo Amor, Paz y plenitud que estaba más allá de la descripción.

Al principio, hubo una sensación interior de alivio, seguida de una tranquila alegría y éxtasis, y luego fue más allá de éxtasis. Fue más allá de la felicidad y se convirtió en un estado eterno, infinito, mucho más allá de la conciencia ordinaria. Curiosamente, el Ser es verdaderamente más personal que el ego del yo. Algún tiempo después, mi padre descubrió dónde estaba y me abrazó. Él tenía una mirada muy molesta y ansiosa en su rostro y dijo: “¡No vuelvas a hacer esto otra vez! ¿No sabes que podrías morir de frío?”

Yo no tenía el contexto en el que considerar esta experiencia, o incluso saber cómo llamarla. Fue una experiencia muy profunda, y en la mente del adolescente, no había nada que pudiera ser dicho al respecto. No pude mencionar nada al respecto a mi padre porque él no habría tenido ninguna manera de considerarla. Además, estaba asustado en ese momento, así que ninguno de nosotros sabía como sentir la experiencia o lo que significaba.

Ningún libro sobre la “experiencia cercana a la muerte” estaba por lo general disponibles de momento. La única película Resurrection llegó al final de la década. (Por cierto, la película era clínicamente precisa.) Todos los que han tenido ese tipo de experiencia verifican la verdad de lo que la mujer de la película experimenta. Ella murió en un accidente de automóvil. Es la historia real de una persona que fue declarada muerta en la mesa de operaciones. Dejó el cuerpo y experimentó ese mismo estado increíble, infinito que acabo de describir.

Ni mi padre no yo teníamos ningún contexto en el que considerar esta experiencia, o entenderla, y aunque lo mencioné brevemente con él, no supo qué hacer con ella tampoco. Además, estaba demasiado asustado en ese momento, así que la experiencia nunca fue mencionada de nuevo. Yo no la entendí hasta que fui mucho mayor.

Más tarde, cuando estaba en la treintena, me estaba muriendo de una enfermedad muy grave y progresiva. Mientras yacía en la cama en un estado moribundo muy grave, de repente, para mi sorpresa, “yo” estaba unos tres metros sobre el cuerpo físico. Ahí estaba yo, en el espacio, en un cuerpo perfecto que era transparente y etérico. Era ingrávido, sin embargo, tenía todas mis facultades. Podía pensar, razonar, ver y oír. Miré hacia abajo al cuerpo físico que yacía en la cama como a dos a tres metros por debajo de mí, y parecía que estaba a punto de expirar. Ahí estaba yo, fuera del cuerpo físico, mirándolo desde arriba, consciente de que lo que realmente soy es algo distinto del cuerpo físico. (Hasta ese momento, nunca había oído hablar de una experiencia extra corpórea.) Durante esta misma enfermedad crítica, me encontré totalmente fuera del cuerpo, pero no era mi momento para despedirme, por lo que en un momento posterior, tuve que regresar al cuerpo.

Me recuperé de ese episodio en particular de la enfermedad y seguí viviendo, pero después recaí, y la enfermedad se agravó de nuevo. Esta vez, era grave de verdad, y estuve a las mismas puertas de la propia muerte. Estaba en un estado de profunda desesperación, un estado de infierno, un estado absoluta y total indefensión y desesperación, a sólo un par de segundos de abandonar de nuevo el cuerpo.

Hasta ese momento, había sido agnóstico veinte años. A pesar de haber tenido estas experiencias increíbles de ser algo más que el cuerpo, todavía no tenían un contexto en el que considerarlas. Seguía siendo agnóstico, y me estaba muriendo. De repente dije: “Si hay un Dios, le pido que me ayude”, y entonces caí en el olvido.
Cuando recobré la consciencia, había habido una importante y total transformación. Ya no había ninguna identificación con un cuerpo físico personal. Caminó por ahí e hizo todas las cosas que se suponían, pero ocupó un campo de energía que era infinito. El poder y dimensión del campo estaba
más allá de la descripción. Me sostuvo con absoluta seguridad; era como una roca. Al mismo tiempo, era exquisitamente suave y apacible. Su exquisita delicadeza y suavidad me mantuvo en su infinito y amoroso abrazo. El cuerpo se movió espontáneamente ya que no había voluntad personal, mente, o entidad, tampoco un yo persona. Anduve así, en ese estado durante algunos meses y todavía no tenía realmente un contexto en que considerarlo. No se lo mencioné a nadie ya que no había nada que yo pudiera decir al respecto.

Fue como pasar de una oscuridad absoluta, sintiéndose totalmente separado de Dios, a un estado en el que lo que se había interpuesto entre Dios y yo había sido eliminado, y ahora era eterno en esa Presencia Infinita. Sólo en las últimas décadas las experiencias cercanas a la muerte se han vuelto más comúnmente conocidas. Las clásicas historias escritas en la época victoriana se conocían sólo por un número muy limitado de personas, pero ahora hay muchos libros sobre el tema. Las encuestas han demostrado que aproximadamente el sesenta y cinco por ciento de la población recuerda experiencias cercanas a la muerte o extra- corpóreas.

Más tarde, me enteré de que esta era una técnica que podíamos aprender a hacer a voluntad. Aprendí que hay todo tipo de personas que abandonan el cuerpo espontáneamente o a voluntad. Algunas personas nacen con este don, mientras que otras pueden sentarse a meditar e
 inmediatamente tienen esta experiencia. Como médico y científico, me interesé por este fenómeno y descubrí una organización de orientación científica, donde esto estaba siendo estudiado. Leí Viajes fuera del cuerpo de Robert Monroe y luego visité el Instituto Monroe donde participé en una formación de diez días. Tenían cintas de audio con una frecuencia que arrastra al cerebro a alcanzar un cierto estado de conciencia alterada, en la que puedes dejar el cuerpo a voluntad.

También aprendí que las personas que no nacieron con la capacidad de llegar a este estado o que no lo desarrollan espontáneamente pueden aprender a hacerlo. El propósito fue aprender que somos algo más que el cuerpo, que son más grandes que el cuerpo físico, y que el cuerpo físico nos pertenece pero no estamos limitados a el.

Dr David Hawkins

 

El Dr. Hawkins fue un autor  y conferenciante reconocido internacionalmente, especializándose en  el tema de los estados espirituales avanzados  de  conciencia y la comprensión de la presencia de Dios. Sus obras publicadas, así como conferencias grabadas, han sido ampliamente reconocidas como únicas en por la consciencia espiritual que expresan .

 

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Cuando tienes molestias, vas al médico o al psiquiatra, a un analista, a un trabajador social, o a un astrólogo. Te haces de una religión, filosofía, vas a Seminarios de Entrenamiento Erhard (est, siglas en inglés), o te das un empujoncito con las EFT (Técnicas de Liberación Emocional). Equilibras los chakras, pruebas con alguna reflexología, acudes a la acupuntura de la oreja, a la iridología, a la sanción con luces y cristales.

Meditas, cantas un mantra, bebes té verde, te interesan los Pentecostales, espiras fuego y hablas en lenguas. Consigues centrarte, aprendes NLP (Programación Neuro-Lingüística), intentas las realizaciones, trabajas las visualizaciones, estudias psicología, te unes a un grupo Junguiano. Haces Rolfed, pruebas lo psicodélico, te hacen una lectura psíquica, corres, te ejercitas tipo jazz, vas a colonias, te interesas por la nutrición y el aerobic, te cuelgas boca abajo, llevas joyas psíquica.

Consigues mayor visión, bio- feedback, terapia Gestalt. Visitas a tu homeópata, quiropráctico, y naturópata. Pruebas la kinesiología, descubres tu Anagrama tipo, equilibras tus meridianos, te unes a un grupo de elevación de la conciencia, tomas tranquilizantes. Consigues algunos chutes de hormonas, pruebas las sales de células, equilibras tus minerales, ruegas, suplicas e imploras.

Aprendes la proyección astral. Te haces vegetariano. Comes solamente repollo. Pruebas la macrobiótica, lo orgánico, no comes OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Te reúnes con curanderos Nativos Americanos, haces una cabaña de sudación. Pruebas las hierbas chinas, la moxicombustión, el shiatsu,la acupresión, el feng shui. Vas a la India. Encuentras a un nuevo gurú. Te quitas la ropa. Nadas en el Ganges. Miras fijamente al sol. Te afeitas la cabeza. Comes con los dedos, te vuelves realmente sucio, y te duchas con agua fría.

Cantas cantos tribales. Revives vidas pasadas. Tratas la regresión hipnótica. Gritas un grito primario. Golpeas las almohadas. Haces Feldenkraised. Te unes a un grupo de encuentros matrimoniales. Vas a Unity. Escribes afirmaciones. Haces un esquema de visión. Pruebas el re- nacer. Tiras el I Ching. Tiras las cartas del Tarot. Estudias Zen. Tomas más cursos y talleres. Lees montones de libros. Haces el análisis transaccional. Recibe clases de yoga. Entras en el ocultismo. Estudias magia. Trabajas con un kahuna. Haces un viaje chamánico. Te sientas debajo de una pirámide. Lees a Nostradanus. Te preparas para lo peor.

Vas a un retiro. Ayunas. Tomas aminoácidos. Tienes un generador de iones negativos. Te unes a una escuela de misterios. Aprendes el apretón de manos secreto. Tratas de tonificarte. Pruebas la terapia del color. Pruebas las cintas subliminales. Tomas enzimas cerebrales, antidepresivos, remedios florales. Vas a balnearios de salud. Cocinas con ingredientes exóticos. Buscas extrañas rarezas fermentadas de lugares lejanos. Vas al Tíbet. Vas a la caza de hombres santos. Juntas las manos en un círculo y las elevas. Renuncias al sexo y a ir al cine. Vistes túnicas amarillas. Te unes a una secta.

Pruebas las infinitas variedades de psicoterapia. Tomas medicamentos milagrosos. Te suscribes a un montón de revistas. Pruebas la dieta Pritikin. Comes sólo pomelo. Te leen la palma de la mano. Piensas los pensamientos de la Nueva Era. Mejorar la ecología. Salvar el planeta. Te leen el aura. Llevas un cristal.

Obtienes una interpretación astrológica sideral Hindú. Visitas a una trans- medium. Vas a terapia sexual. Pruebas el sexo Tántrico. Eres bendecido por algún Baba. Te unes a un grupo de anónimos. Viajas a Lourdes. Te sumerges en aguas termales. Te unes a Arica. Usas sandalias terapéuticas. Te enclaustras. Consigues más prana y exhalas la negatividad negra rancia. Pruebas la acupuntura con agujas de oro. Le echas un vistazo a la vesícula biliar de las serpientes. Intentas la respiración chakra.

Obtienes un aura limpia. Meditas en Keops, la gran pirámide de Egipto. Tu y tus amigos habéis intentado todo lo anterior, ¿que decís? ¡Oh, la humanidad! ¡Tu maravillosa criatura! ¡Trágica, cómica y sin embargo tan noble!
¡Tanto coraje para seguir buscando! ¿Qué nos impulsa a seguir buscando una respuesta? ¿El sufrimiento? Oh, sí. ¿La esperanza? Por supuesto. Pero hay algo más que eso.

Intuitivamente, sabemos que en algún lugar hay una respuesta definitiva. Tropezamos por caminos oscuros en cul-de-sacs y callejones sin salida; Somos explotados y llevados, estamos desencantados y hartos, y seguimos intentándolo. ¿Dónde está nuestro punto ciego?

¿Por qué no podemos encontrar la respuesta?


No entendemos el problema; por eso no podemos encontrar la respuesta.
Tal vez sea ultra sencilla, y es por eso que no la podemos ver.
Tal vez la solución no está "ahí fuera", y por eso no la podemos encontrar.
Tal vez tenemos tantos sistemas de creencias que estamos ciegos a lo obvio.


El estado alcanzado por los grandes sabios de la historia está disponible; las soluciones están dentro de nosotros y son fáciles de encontrar. El mecanismo de la entrega es sencillo y la verdad es evidente de por sí. Opera en la vida cotidiana. No existe un dogma o sistema de creencias. Verificarás todo por ti mismo, por lo que no puedes ser engañado. No hay dependencia de ninguna enseñanza. De ello se desprende el dictamen "Conócete a ti mismo"; "La verdad os hará libres"; y "El reino de Dios está en vosotros" Funciona para el cínico, el pragmático, el religioso y el ateo Funciona a cualquier edad o pasado cultural. Funciona para la persona espiritual y para la persona no espiritual por igual.


Debido a que el mecanismo es de tu propiedad, nadie te lo puede quitar.
Estás a salvo de la desilusión. Descubrirás por ti mismo lo que es real y lo que son solo programas mentales y sistemas de creencias. Mientras todo esto sucede, te volverás más saludable, más exitoso con menor esfuerzo, más feliz, y más capacitado para el auténtico amor. Tus amigos advertirán la diferencia, los cambios son permanentes. Ya no "subirás" para luego caer. Descubrirás que hay un maestro automático dentro de ti.


Con el tiempo descubrirás tu Ser interior. Inconscientemente siempre supiste que estaba allí. Cuando te encuentres con él, entenderás lo que los grandes sabios de la historia estaban tratando de transmitir. Lo entenderás porque la Verdad es evidente por sí misma y está en tu propio Ser.

David Hawkins

 

 

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