Ken Wilber, considerado como uno de los grandes investigadores y escritores espirituales de nuestro tiempo, es la figura cumbre de la Psicología Integral y la Transpersonal, y el primero en haber desarrollado una teoría de campo unificado de la conciencia. Su obra supone una síntesis espléndida de las grandes tradiciones psicológicas, filosóficas y espirituales que constituyen la "Sabiduría Perenne".

Practicante de distintas técnicas budistas de meditación (en especial zazen) e incluso reconociendo su posición filosófica ampliamente influenciada por Nāgārjuna, Wilber no se identifica como budista.

Su trabajo se centra principalmente en distintos estudios sobre la evolución del ser humano y en su interés por promover una integración de la ciencia y la religión, según experiencias de meditadores y místicos, analizando los elementos comunes a las tradiciones místicas de oriente y occidente. En su obra articula distintos aspectos de la psicoterapia y la espiritualidad.

Sus libros tratan sobre filosofía, psicología, antropología, sociología y religión principalmente. Su pensamiento está influido por pensadores como Nāgārjuna, Huston Smith, Ramana Maharshi, Jürgen Habermas, Jean Gebser y Teilhard de Chardin (con quien comparte la intención de crear una teoría que unifique a la ciencia, el arte y la moral), Platón, Hegel, el budismo y el vedanta advaita.

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¿Dónde se ubica el espíritu?- por Ken Wilber

 

 

Veamos ahora un sencillo experimento. Imagínese los siguientes hombres (o mujeres, si así lo prefiere) y dígame cuál de ellos cree que probablemente es el más espiritual.

  • Un hombre vestido con un traje de Armani
  • Un hombre conduciendo un Ferrari rojo
  • Un jugador de béisbol de la liga nacional
  • Un cómico
  • Un matemático
  • Un hombre levantando pesas
  • Un nadador olímpico
  • Un profesor de universidad
  • Un modelo
  • Un terapeuta sexual

¿Cuál cree usted que es el más espiritual y cuál el menos espiritual?

¿No le parecen muy curiosas las cosas que descartamos como no espirituales? ¿Por qué la mayor parte de esos hombres no nos parecen muy espirituales o, dicho de otro modo, por qué nos resulta tan difícil verlos como personas espirituales? ¿No son acaso nuestros prejuicios los que determinan dónde suponemos que está el Espíritu y dónde no lo está? ¿No pone acaso todo ello de relieve lo anticuadas, fragmentarias y POCO INTEGRALES que son nuestras ideas sobre el Espíritu? ¿Por qué suponemos que contar chistes no es espiritual? ¿Por qué tendemos a creer que las cosas hermosas ―como un coche o un traje― no son espirituales? ¿Por qué no puede ser espiritual la excelencia física? ¿Por qué desdeñamos al sexo como algo no espiritual? ¿Por qué... por qué... por qué...?

El nuestro es un mundo nuevo y, en consecuencia, requiere de una nueva espiritualidad, de un nuevo tiempo, de un hombre nuevo y de una mujer nueva. Todas las categorías anteriormente mencionadas son profundamente espirituales y ponen de relieve las cosas que menos espirituales nos parecen. ¡Pero qué Dios más extraño es ése, un Dios muerto de cuello para abajo, un Dios castrado y despojado de sentido del humor, un Dios carente de sensibilidad estética que se pasa el día orando e ignorando al mundo!

Ése es un dios muerto, un dios muerto a la vida, muerto al cuerpo, muerto a la naturaleza, muerto al sexo, muerto a la belleza y muerto a la excelencia. Pero lo cierto es que ése jamás fue el verdadero Dios, sino el mero resumen de las cosas que los hombres y las mujeres no supieron manejar, un extracto de los impulsos fóbicos y reprimidos del ser humano que acabó convirtiéndose en el Gran Escape.

Pero ese Dios ya murió. El nuestro es un mundo nuevo y, en consecuencia, requiere de una nueva espiritualidad, de un nuevo hombre y de una nueva mujer.

El Espíritu es integral y también lo es el ser humano.

 

Amplíe, pues, cuanto pueda el círculo de su comprensión; contemple las cosas desde mil quinientos metros de altura; sea lo más inclusivo posible y no se contente con el mero pluralismo (que no tarda en romperse en pedazos, fragmentarse y disgregarse dejando, en su lugar, al ego), y aspire a un pluralismo realmente integral; extienda su abrazo compasivo hasta que abrace a todos los hombres y a todas las mujeres que trabajan en los campos y en las disciplinas abarcadas por las ocho metodologías; incluya en su mapa del mundo todos los espacios fenoménicos; abra su mente hasta que en ella quepa el infinito e irradie el resplandor de la sobremente; expanda los latidos de su corazón hasta llegar a liberar su anhelo de amor por toda cosa, persona y evento del Kosmos, para que ese amor se manifieste durante todo el camino que le lleva hasta el infinito y también durante todo el camino de regreso; sonría cuando, finalmente, se quede asombrado ante el rostro resplandeciente de la segunda persona de Dios (del Tú último en tanto que Amor infinito que entonces emerge como último Nosotros), cuando su rostro original sea Dios en primera persona (o el Yo-Yo último del Testigo-Vacuidad puro y no dual de este momento) y sabiendo también que la totalidad del universo manifiesto ―la Gran Holoarquía de seres que se extienden durante todo el camino de ascenso y durante todo el camino de descenso― es Dios en tercera persona (el Ello último como totalidad del Kosmos): Yo, Tú, Nosotros y Ello, todos juntos en el resplandeciente perfil de la simple Talidad de éste y de todos los instantes, mientras siente la textura del Kosmos y descubre su mismo Yo en la trama y en la urdimbre del tejido de un universo que ahora irradia con el resplandor de un Espíritu imposible de negar, como tampoco puede negar la conciencia de esta página y sabiendo que el Espíritu y la conciencia de esta página no son dos, hasta que llegue a entender, como los grandes sabios tanto de Oriente como de Occidente, desde Lao Tzu hasta Asanga, Shankara, san Pablo, san Agustín, Parménides, Plotino, Descartes, Schelling, santa Teresa y la princesa Tsogyal, el secreto último del mundo espiritual, a saber, que la omnipresente conciencia Divina plenamente iluminada no es difícil de alcanzar, sino imposible de evitar.

¿Por qué lo buscaba aquí y allá, cuando Dios es El Que Busca? ¿Por qué insistía en seguir buscando, cuando Dios es El Que Encuentra? ¿Por qué trataba de descubrir el Espíritu, cuando el Espíritu es El Que Descubre? ¿Por qué se empeñaba en que Dios mostrase su Rostro, cuando el rostro de Dios es su Rostro Original, el Testigo, ahora mismo, tal cual es, de esta página? ¿Tan difícil es entender que usted ya es, sin necesidad de hacer el menor esfuerzo, consciente de esta página? ¿Por qué se esforzaba tanto, cuando la conciencia omnipresente está emergiendo ahora mismo de manera espontánea y sin necesidad de realizar esfuerzo alguno, como lo hace la conciencia de este libro, del entorno que le rodea y de la habitación en que se encuentra? Advierta todo eso y dese cuenta de que todo ello emerge aquí y ahora, sin hacer esfuerzo alguno, en su conciencia presente y en su Despertar eterno.

¿Acaso debe hacer algún esfuerzo para ser consciente del momento presente? ¿Dónde pretendía ver a Dios, cuando Dios es el Vidente omnipresente? ¿Cuánto conocimiento pensaba embutir en su cabeza para llegar a conocer a Dios, cuando Dios es el Conocedor omnipresente? ¿Cuántos libros como éste  creía que debía leer para descubrir el Espíritu, cuando el Espíritu ―y Dios mismo― es el que ahora está leyendo esta frase? Sienta al Lector de esta frase, experimente la simple sensación de Ser, dese cuenta de Quién está sintiendo ahora en usted y experimentará a Dios plenamente revelado en toda su resplandeciente gloria, Un Solo Sabor de la Talidad divina de todo el Kosmos, una ausencia total de dualidad entre el yo y el Yo que le deja sin aliento, plenamente iluminado y completamente realizado en éste y en todos los instantes. ¿No escucha ya los sonidos que le rodean? ¿Acaso hay alguien que no esté ya iluminado?

Permítalo todo. Tráguese el Kosmos entero. Usted sabe perfectamente que todo está ya bien. Deje, pues, de contarse mentiras y atrévase a dar el último paso que conduce desde el yo hasta el Yo. En el Kosmos hay espacio para todo. Ábrase y deje que todo entre. Expanda su mente hasta que se rompa y deje de necesitar mapas. Cuando abandone toda búsqueda y descanse en el Buscador, dejará de necesitar mapas. Entonces le bastará con el mero territorio iluminado por el resplandor de un Ahora atemporal en el que el Yo cegará a su yo, superando sin problemas todas las dificultades que aparezcan en la búsqueda espiritual mediante la renuncia a la búsqueda, al tiempo que su cabeza se asienta al reconocer que el gran juego ha concluido, que la gran obra de teatro ha terminado y que el gran juego del escondite se acabó al reconocer, finalmente, que Usted era Ello.

 

https://www.nodualidad.info/textos/donde-se-ubica-el-espiritu.html

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De Ti al Infinito - Ken Wilber y un interesante ejercicio

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Testigo del Ser

Ken Wilber nos lleva a trascender la dualidad en un sencillo ejercicio...

Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de este mismo instante. Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que en Budismo se llama "instrucciones indicativas". No voy a intentar conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia alterado o a un estado diferente de lo común. Simplemente, voy a destacar algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual.

Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea. Mira al cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se fundan. Observa las nubes que flotan. Toma nota de que esto no requiere de esfuerzo alguno de tu parte. Tu estado de consciencia actual ―en el que flotan estas nubes― es algo muy simple, muy fácil, que no requiere de esfuerzo, espontáneo. Simplemente toma nota de que, sin mediar esfuerzo alguno, tomas consciencia de las nubes. Lo mismo ocurre con esos árboles, esas aves y esas rocas. En forma simple y sin esfuerzo, tomas conciencia de todos ellos.

Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar consciencia de cualquier sensación corporal que se halle presente ahora: quizás la presión del mueble, quizás el calor en el abdomen, quizás una tensión en tu cuello. Sin embargo, aún si estas sensaciones fuesen de tensión, puedes tomar consciencia de ellas con facilidad. Estas sensaciones surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil, relajada, espontánea. Eres un testigo, sin esfuerzo y sin dificultad.

Observa los pensamientos que surgen en tu mente. Puede que observes diversas imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas y temores, todos los cuales surgen espontáneamente en tu consciencia. Surgen, permanecen unos instantes y luego se van. Estos pensamientos y sensaciones surgen en tu consciencia de este momento, y esa consciencia es muy simple, relajada y espontánea. Sin esfuerzo ni dificultad, eres un testigo de todo ello.

Así que observa: puedes ver flotar las nubes porque no eres esas nubes, eres quien las está mirando. Puedes sentir sensaciones corporales porque no eres esas sensaciones: eres el testigo de esas sensaciones. Puedes ver cómo flotan los pensamientos porque tú no eres esos pensamientos ―sino un testigo de su presencia―. En forma natural y espontánea, todas estas cosas surgen, por sí solas, en tu darte cuenta presente, sin que medie esfuerzo de tu parte.

Y entonces, ¿quién eres tú? No eres los objetos de allá afuera, no eres las sensaciones, no eres los pensamientos ―sin esfuerzo, eres un testigo de la presencia de todos éstos, de modo que no eres ellos. ¿Quién o qué eres tú?

Dilo de este modo para ti mismo: tengo sensaciones, pero no soy esas sensaciones. ¿Quién soy? Tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy? Tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy?

Así que retrocedes hacia la fuente de tu propia consciencia. Retrocedes hacia el Testigo, y descansas en el Testigo. No soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.

Pero entonces, por lo general las personas cometen un gran error. Creen que, si descansan en el Testigo, van a ver algo o sentir algo, algo realmente exquisito y especial. Pero no verás nada. Si ves algo, se tratará simplemente de otro objeto: otra sensación, otro pensamiento, otra imagen. Sin embargo, todos éstos son objetos: no eres ninguno de éstos.

No es así: mientras descansas en la realización del Testigo ―no soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los pensamientos― todo lo que observarás es una sensación de libertad, una sensación de liberación, una sensación de alivio... alivio de la tremenda limitación que implica el identificarse con estas pequeñeces, pequeños objetos finitos, tu pequeño cuerpo, pequeña mente y pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden ser vistos y, por lo tanto, no son Aquél que ve, el verdadero Yo, el Testigo puro, aquél que realmente eres.

Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente ―y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto―. Todo esto surge espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta consciencia que es testigo no es, en sí, nada específico que puedas ver. Es, simplemente, una gigantesca sensación de libertad ―o de vacío puro― en el trasfondo. Y en ese vacío puro ―que es lo que eres― surge el mundo entero de lo manifiesto. Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío ―y no alguna de las cosas que surgen de allí―.

Descansando en ese atestiguar vacío, libre, fácil y carente de esfuerzo, observa que las nubes surgen en el amplio espacio de tu consciencia. Las nubes surgen en tu interior ―tan así es que puedes saborear las nubes, eres uno con las nubes―. Es como si estuviesen a este lado de tu piel... están tan cerca. El cielo y tu consciencia se han vuelto uno solo, y todas las cosas en el cielo flotan sin esfuerzo a través de tu propia consciencia. Puedes besar al sol, tragarte la montaña... están así de cercanos. El Zen dice, "Tómate el Océano Pacífico de un solo trago", y eso es lo más fácil de hacer cuando adentro y afuera ya no son dos, cuando sujeto y objeto no son dos, cuando el que mira y lo mirado son Un Solo Sabor Único. ¿Lo ves?

De Ti al Infinito

 

(Para éste ejercicio reemplaza a Juan, nombre que se usa ,por tu nombre y también di tu nombre en cada secuencia de puntos………..)

Lo que voy a hacer ahora es simplemente "describir" la conciencia no dual del modo en que es percibida ahora mismo. Lo que sigue es el flujo espontáneo de conciencia. Simplemente relaja tu mente y léelo en actitud serena y receptiva (si una frase tiene sentido, bien, si no, continúa leyendo relajadamente):

Lo que tú buscas es lo que estás leyendo en esta página ahora mismo. Esta Identidad no puede ser encontrada pues nunca se ha perdido: tú siempre has sabido que tú eras tú. Esta "YOSOYdad" es la condición permanente de todo lo que surge, es el espacio en el que todo surge, no hay nada fuera de Si y por eso es la paz completa y la belleza que irradia en todas direcciones.

 Juan (Sustituye Juan por tu nombre, y hazlo en cada sesión de puntos) surge en el espacio de esta "YOSOYdad", …………. surge en este espacio infinito, en esta apertura pura. …………… es un objeto, como lo es un árbol o una nube que surge en el espacio del Yo que tú eres. Ahora no estoy hablándole a ……………, te estoy hablando a ti. Eso que es consciente de ……… es este Yo omnipresente. Este Yo es consciente de ………. surgiendo a cada momento. Este Yo es Absoluto. Lo Absoluto está leyendo esta página. …………no está leyendo esta página, Dios está leyendo esta página. El Yo es consciente de ………….. y consciente de esta página. Tú no eres …………. Tú eres lo que es consciente de…..... Lo que es consciente de …………es una "YOSOYdad" que en sí misma no puede ser vista, sino únicamente sentida, sentida como una certeza absoluta, una incuestionable Identidad, YO SOY el que SOY eternamente, intemporalmente, más allá del tiempo.

 Sólo existe esta "YOSOYdad" en todas las direcciones. Todo surge espontáneamente en el espacio de esta gran perfección que es este Yo, que está leyendo esta página ahora mismo.

Y tú, ………………, eres ese Yo. Tú siempre has sabido que tú eres este Yo. Nunca hubo un momento en que no supieras que tú eres tú. Nunca podrías recordar un momento en el que tú no fueras tú. Lo único que puedes recordar es algo que este Yo hizo. Sólo existe este Yo. No lo puedes alcanzar, pues es él el que trata de alcanzar. No puedes verlo, porque es él quien está mirando ahora mismo, lo cual significa que todo, simplemente, surge en su conciencia: el mundo entero surge en tu conciencia momento a momento. Tú eres este espacio en la cual todo surge espontáneamente y sin esfuerzo. Tú eres ese Uno. Tú siempre has sido ese Uno. Sólo existe ese Uno. No finjas que estás buscando ese Uno. No finjas que has olvidado ese Uno. Lo único que siempre has conocido, lo único que siempre has recordado, lo único que en verdad estás sintiendo ahora mismo es ese Uno: la talidad, la presencia, la cualidad de todo tal como es, y tal como surge en tu Yo ―la simple sensación de Ser― que es cualquier cosa que sientes, siempre.

Mira las nubes: están surgiendo en tu conciencia, están surgiendo en ti. Las nubes están fuera de ……………….pero dentro de tu Yo. Mira tu cuerpo y esta sala. Tu cuerpo está en esta sala, mas ambos, tu cuerpo y la sala, surgen EN tu conciencia. Tú estás literalmente sosteniéndolos en tu conciencia amorosamente. Las montañas están apareciendo en tu conciencia: están surgiendo en ti y tú las sostienes amorosamente en tu conciencia, abrazas lo que va surgiendo como el amante abraza al amado. Las montañas están surgiendo fuera de …………..pero en el interior de tu Yo. Las nubes, las montañas, y el hasta……………. están todos, simultáneamente y sin esfuerzo, surgiendo en este Yo, lo que está leyendo esta página. Todo lo que está surgiendo lo hace en esta inalterable "YOSOYdad", que no es una cosa, un objeto o una persona, sino la apertura o el espacio en el que todas las cosas, objetos y personas pueden surgir. Esta vacuidad, esta apertura, este grandioso espacio es tu Yo, es lo que siempre has sido, lo que eres antes de que tus padres nazcan, lo que eres antes del Big-Bang. No hay antes y después para este ahora que es el Yo. Sólo existe este ahora del Yo que está leyendo esta página en este preciso momento. No hay un pasado y un futuro en este interminable ahora. Todos los antes y todos los después surgen en esta conciencia instantánea. Sólo existe esta belleza radiante, omnipresente, sin inicio, sin fin, no-nacida, imperecedera, que es consciente de esta página, que es consciente de este universo, y que encuentra todo esto EN el espacio que es. Por lo tanto, todas las cosas surgen en la inalterable PAZ que las sostiene en su amoroso interior. ……………está en el universo; el universo está en tu Yo.

Por eso, sé este Yo omnipresente que está leyendo esta página. No le estoy hablando a……………, te estoy hablando a ti. Deja a ………………aparecer y desaparecer como cualquier objeto. Permite que …………….aparezca, permanezca por un momento, y desaparezca: ¿qué tiene esto que ver con tu Yo? Todos los objetos aparecen, existen, y desaparecen en el vasto espacio y en la vacuidad que es consciente de este momento, y de este y de este y de este. Y, sin embargo, este momento no tiene fin, nunca has sentido realmente que el presente hubiese llegado a su término porque eso nunca acontece: el presente es la única cosa que es real: este ahora, esta simple sensación de Ser, exactamente la misma sensación o conciencia en la que esta página flota, en la que…………… flota y en la que las nubes flotan. Cuando tú sientes este instante presente, no hay nada fuera de él ― no puedes ver el exterior de este instante intemporal, porque no hay nada fuera de él. Ahora y ahora y ahora es todo lo que conocerás, y este instante presente es, simplemente, otro nombre para el Yo espacioso en el que surge el kosmos entero, como una radiante, jubilosa, extasiada sensación de felicidad y un deseo de compartir esta alegría infinita con alguien más.

Porque esta página y las montañas y las nubes todas surgen en tu conciencia, no hay nada fuera de tu Yo. Que no exista nada, literalmente, fuera de tu Yo significa que no existe nada, literalmente, que lo pueda amenazar. Una vez que conoces esta Identidad, conoces la PAZ. Porque ya eres, directamente, inmediatamente, e íntimamente uno e idéntico a "eso" que está leyendo esta página ahora mismo, has reconocido a Dios directa, inmediata, inequívoca e innegablemente. Y porque reconoces a Dios aquí y ahora mismo, como al propio Yo que está leyendo esta página, sabes que, finalmente, verdaderamente, profundamente estás en casa, un lugar que siempre has conocido y siempre habías fingido no conocer.

Por lo tanto, deja de fingir. Confiesa que tú eres Dios. Confiesa que tú eres Belleza. Confiesa que tú eres la Verdad que los sabios han estado buscando durante siglos. Confiesa que tú eres la Paz que supera toda comprensión. Confiesa que estás tan arrebatadamente feliz que tuviste que manifestar este mundo entero sólo para dar testimonio de la belleza radiante que no podías contener solo en y para ti mismo. Confiesa que el testigo de esta página, el Yo de este y todos los mundos, es el único verdadero Espíritu que mira a través de todos los ojos y oye a través de todos los oídos, y se extiende en amor y compasión para abrazar los propios seres que Él mismo creó en una extasiada danza eterna que es el secreto de todos los secretos. Y confiesa que estás Solo, que eres literalmente el Único en todo el universo: no hay otros para este Único. Hay ciertamente otros para……………, pero tanto ……………como los otros surgen en la conciencia que está leyendo esta página, y ésta conciencia, éste Yo, no tiene otro porque todos los otros surgen en este Yo. El Uno sin segundo es lo que está leyendo esta página.

Por lo tanto, sé ese Uno. Pero dale también mi amor a…………….

Posdata: ¿Comprendes muy, muy, muy profundamente que aquel que está leyendo esta página es aquel que la escribió? ¿Que Juan, Ken, y esta página, todos surgen del Testigo de esta página? Este Yo no es difícil de encontrar, sino imposible de evitar. Por eso suelta todo ese alboroto sobre encontrar y perder, y simplemente sé el Uno en el que todos los mundos están surgiendo ahora. Así que sal a la calle y mira al mundo maravilloso apareciendo dentro de tu propia conciencia, surgiendo en tu propio Ser, y después, ya sabes, vete a tomarte una cerveza o algo...

 

 https://www.nodualidad.info/articulos/testigo-del-ser.html

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