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¿Cómo salir de la oscuridad? Entrevista a Steve Taylor

 

Una infección hospitalaria casi acaba con su vida. Esta experiencia llevó al profesor de Psicología Steve Taylor a un camino espiritual que le ha traído paz:

"No vivo en un estado de éxtasis permanente, pero siento dentro de mí un estado de bienestar al que regreso con facilidad, aunque atraviese dificultades"

Con libros como La caída o Salir de la oscuridad, es hoy una referencia mundial en psicología y trascendencia.

—¿Cómo un psicólogo empieza a interesarse por la espiritualidad?
—No creo que puedas estudiar psicología sin adentrarte en la espiritualidad, porque ambas forman parte de la mente humana.

Muchos psicólogos se centran en resolver los problemas psicológicos, descartando la espiritualidad; sin embargo, cuando la excluyen, apartan los aspectos más positivos de la naturaleza humana.

 

Estamos siendo educados en términos muy materialistas: tenemos que ser exitosos, ricos, cumplir objetivos… y menospreciamos aquello que podría proporcionarnos felicidad.

 

Steve Taylor nos aconseja conectar para ser feliz

—En La caída dice que perdimos la conexión con el universo al surgir el ego, hace 6.000 años. ¿Éramos más felices entonces?
—Sí, porque la mayor parte de sensaciones de infelicidad surgen de vivirse como un ente separado del mundo, aislado de la naturaleza y de los demás.

La sensación de desconexión, fragmentación e incompletitud constituye una de las mayores fuentes de infelicidad.

En contraste, cuando sientes que eres parte del universo entero y trasciendes la sensación de separación, desaparecen la ansiedad y los conflictos.

Estos no son más que el resultado de sentirse incompleto, lo que desencadena deseos de acumular riquezas, poder y de dominar a otras personas.

—¿Cómo se vivía antes de la "caída"?
—Los seres humanos nos sentíamos vinculados con los demás, con la comunidad, con la naturaleza y con una fuerza espiritual cuya presencia se percibía en todo el universo.

Este vínculo se reproducía a todos los niveles y en las relaciones con los demás, con la naturaleza…

Hay un montón de evidencias antropológicas que confirman que la guerra no es el estado natural del hombre.

Al contrario: la guerra llegó tarde en la historia de la humanidad, por los cambios psicológicos derivados de la "caída", así como del desarrollo de la agricultura y la ganadería, que nos llevan a acumular tierra y propiedades.

 

—A pesar de todo, asegura que los seres humanos hemos incrementado nuestra conciencia…
—Es difícil detectar estos cambios positivos porque suceden muy lentamente.

De hecho, nada parece demasiado prometedor con Donald Trump al frente de Estados Unidos y con una Europa moviéndose hacia la derecha…

Pero en las sociedades humanas ha habido un aumento de la empatía y de la compasión que empezó en el siglo XVIII, con los movimientos contra la esclavitud, por la igualdad de los derechos de la mujer.

Y, más adelante, con aquellos a favor de los derechos de los animales, a favor de un mejor trato para los criminales…

Y el proceso sigue en marcha, hasta que en el siglo XX empieza a florecer una actitud más abierta con el cuerpo y la sexualidad, se vive una mayor conexión con la naturaleza y una mayor preocupación por el medio ambiente.

La vida cambia tras el despertar espiritual

—¿El despertar espiritual requiere vaciarse de lo que uno es o cree ser?
—El vacío es una condición para que pueda nacer algo nuevo y producirse una transformación.

Por eso, la muerte es un gran despertador. Muchas personas que han vivido una experiencia de transformación han tenido experiencias cercanas a la muerte.

De repente, perciben la vida como algo muy valioso.

—¿Cómo cambia tu vida tras un despertar de este tipo?
—Ya no malgastas el tiempo pensando en el pasado, aprecias la belleza de vivir el momento y adquieres una nueva perspectiva donde el amor, la compasión, la amabilidad y la creatividad son más importantes que triunfar en tu carrera.

Cuando experimentas un estado de despertar o iluminación te das cuenta de que el estado habitual del ser humano es un estado constreñido, regido por una conciencia limitada, mientras que, en este nuevo estado, percibes lo que te rodea con más intensidad, más belleza, y te parece más real.

—De todas las personas que ha conocido y que han experimentado esta transformación, ¿quién le ha impresionado más?
—Michael Hutchison. Es un escritor que quedó paralítico al resbalar mientras corría.

No podía escribir, ni salir a correr, ni hacer el amor. Por si fuera poco, como estaba en Estados Unidos, tuvo problemas con su seguro médico y los gastos que había ocasionado el accidente.

Estaba en un estado de depresión muy profunda, cuando una mañana, en la ducha, oyó una voz dentro de él que le decía: "¿Por qué luchas contra esta situación? Simplemente, tira adelante. Acéptala".

Se dijo: "De acuerdo, ya no me resisto más". Y algo se liberó dentro de él, emergiendo una sensación de bienestar que le llenó.

—¿Cuál es la lección que podemos sacar de ello?
—La aceptación es la gran lección. A todas las personas la transformación les ha llegado en el momento en el que aceptan su situación.

"A lo largo de la vida todos padecemos en algún momento un intenso sufrimiento, y el hecho de que algunos experimentemos una transformación y otros solo el dolor depende de la actitud y la aceptación"

Si aceptas tu sufrimiento, se convierte en algo transformador.

—¿Cómo aceptar el sufrimiento?
—El sufrimiento reside en la superficie.

Es como un oleaje, a veces las olas parecen picadas, pero debajo subyace un lugar lleno de paz que uno puede alcanzar al bucear dentro de sí.

Dentro de cada uno existe un espacio tranquilo y en calma, en el que siempre reina la armonía. Aparece cuando conseguimos parar y aquietar la mente. La armonía forma parte de nuestra auténtica naturaleza.

—¿Ha conocido muchas experiencias de despertar espiritual?
—Cuando escribí mi libro Salir de la oscuridad, conocí a muchas personas que habían tocado fondo y justo al romperse el antiguo ser pudo emerger uno completamente nuevo: de la oruga surge la mariposa.

Cuando te dicen, por ejemplo, que vas a morir, las posesiones, el éxito y cualquier apego psicológico estrechamente vinculado al ego pierde valor.

El ego se rompe, aparece el vacío y puede emerger un ser superior en ese espacio interno que se ha creado.

 

Vivir sin ego

—Pero ¿cómo vivir nuestra vida o manejarse sin ego en el día a día?
—El ego es una determinada organización de tu mente, te da una identidad y una capacidad para funcionar, y es útil hasta cierto punto.

En el día a día, tienes que trabajar, cuidar a los niños, relacionarte, tomar decisiones… y el ego te ayuda a hacer todo esto, es una herramienta psicológica importante.

El problema es que ocupe todo el espacio sin dejar lugar para que fluyan la creatividad, la espiritualidad y el altruismo. Solo cuando se mantiene el ego pequeño, podemos sentir que existe algo superior a nosotros que nos trasciende.

—¿Y cómo podemos vencer al ego?
—El altruismo es una gran práctica espiritual.

Cuando dedicas tiempo a ayudar a los demás, llegas a percibir que algo más poderoso actúa a través de ti.

También recomiendo la meditación, es muy efectiva para abrirse a la espiritualidad y vivir más el presente.

Estar en contacto con la naturaleza, nadar y correr son prácticas que también se convierten en una especie de meditación, así como ser amables o servir a la comunidad.

—¿Se trata de salir de la prisión que es nuestra cabeza?
—A menudo nos identificamos sólo con nuestros carencias, defectos y errores.

Muchas depresiones están originadas por los pensamientos negativos que la persona tiene de sí misma, sobre la gente o el futuro.

Hay un punto en nuestro desarrollo como seres humanos que debemos darnos cuenta de que no tenemos por qué creer en la verdad de estos pensamientos ni que correspondan a una auténtica realidad.

Se trata de observarlos como si estuviéramos sentados viendo fluir un río desde un banco situado en la orilla. Puedes ver cómo van y vienen las olas sin dejarte arrastrar por la corriente.

Se trata de pensar en tus errores para corregirlos, pero con distancia. Puedes pensar: "¿Oh, es esto verdad?". Y si lo es, aceptarlo y enmendarlo.

"Cuando observas los pensamientos te das cuenta que un 90% no tiene ningún sentido, son más bien compulsivos y el resultado de asociaciones involuntarias"

Es decir, mejor no creer en ellos hasta haberlos analizado bien. Es como tener una televisión en la habitación a bajo volumen: no tienes que escucharla, tienes que mirarla.

Notarás una gran diferencia en tu vida. Serás más estable y te afectará menos el día a día.

Pensar puede constituir un terrible problema cuando no puedes parar de hacerlo, al igual que la autocrítica cuando se convierte en algo compulsivo.

Muchas personas se critican a sí mismas continuamente y diciéndose lo mal que lo hacen todo y se auto-analizan de forma constante. Esto lleva a la negatividad, la culpabilidad y la ansiedad.

—El maestro espiritual Eckhart Tolle dice que la vida nos trae y nos da lo que necesitamos. ¿Estás de acuerdo?
—Sí. Pero siempre que reacciones de la forma correcta.

Si sufres un accidente, puedes decirte: "Es cruel. No es lo que necesito". O aceptarlo y utilizar esa dificultad para crecer.

Los retos son muy importantes para nuestro desarrollo. Todos queremos una vida fácil y confortable, pero nos desarrollamos cuando la vida nos reta.

—Habla del cerebro como una especie de radio receptora…
—Mucha gente cree que el cerebro produce la conciencia gracias a las conexiones neuronales de las cuales resultan sentimientos y pensamientos.

Pero para mí tiene más sentido que contemplar la conciencia como algo fundamentado en el universo, en una fuerza que está en todas partes y en todo y existe desde el principio de los tiempos como la gravedad.

Para mí todo el universo tiene conciencia, no sólo el cerebro humano, sino el cerebro de cada animal, el sistema nervioso de cualquier ser o planta y su función es sintonizar con la fuerza universal de esa conciencia universal hasta convertirla en una conciencia individual.

"¿Qué si creo en Dios? No creo en un dios omnipotente que vigila el mundo y controla todos los acontecimientos. Pero siento que el universo está regido por una especie de fuerza espiritual que lo impregna todo"

Y nuestro cerebro recibe esta fuerza convirtiéndonos en lo que somos. Esa misma fuerza habita cada animal y planta.

Por eso sentimos compasión y somos capaces de sentir una conexión con todo el universo, ya que todos compartimos la misma esencia.

Y experimentar esa sensación de unión con esa fuerza espiritual nos permite llegar a hacer las paces con la muerte: si sientes en ti la fuerza de esta esencia, entiendes que tu cuerpo puede morir, pero no esta fuerza que nunca ha nacido porque siempre ha existido y seguirá existiendo.

Steve Taylor es Profesor de Psicología en la Leeds Metropolitan University e investigador de Psicología Transpersonal en la Liverpool John Moores University.

Ha contribuido enormemente a la evolución y apertura de la conciencia de miles de lectores con obras como La caída (La Llave, 2008), Salir de la oscuridad (La Llave, 2016) y The Leap. The Psychology of Spiritual Awakening ("El salto. La psicología del despertar espiritual", 2017).

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El poder del silencio - Steve Taylor

Los seres humanos modernos han perdido el contacto con su "verdadero yo" interior. El silencio y la quietud son un medio para recuperar la felicidad y la alegría. En el mundo moderno el silencio prácticamente ha dejado de existir.

La raza humana ha estampado su autoridad sobre el planeta Tierra no sólo cubriendo su superficie con hormigón y destruyendo su vida vegetal y animal, sino también enterrando los sonidos naturales de la Tierra debajo de una cacofonía de ruido artificial. Vivimos nuestras vidas en el contexto de esta cacofonía, con los mecánicos sonidos irregulares de la sociedad urbano-industrial que atacan continuamente nuestros oídos: el rugido de los coches, aviones y trenes, el sonido metálico y sordo de las máquinas, el ruido de las obras de construcción y restauración, la cháchara de las radios y televisiones en los coches y casas de otras personas, y la música pop-rock a todo volumen desde cualquier lugar imaginable. Pero nada, por supuesto, ha hecho más daño en destruir el silencio que el coche. En el mundo moderno es muy difícil ir a cualquier lugar donde no exista la posibilidad de ser perturbado por el sonido de los coches que pasan, y la única posibilidad que tienen los habitantes de la ciudad para poder experimentar algo de la tranquilidad que existía anteriormente cuando no había coches en ningún sitio, es algunas veces en los domingos, cuando el loco correr de aquí para allá de la vida moderna se ralentiza. Esta quietud parece tan extraña ahora que parece difícil creer que hace cien años y antes era así en todas partes todo el tiempo. En aquel entonces esta quietud incluso llenaba los centros de las ciudades de mayor actividad, que probablemente tendría un nivel de ruido equivalente a la de un pequeño pueblo moderno.

También hay más ruido que nunca dentro de nuestras casas. Es raro entrar en una casa hoy en día donde no haya al menos un televisor parloteando en alguna parte, aunque los residentes no estén realmente viéndolo, y otras formas de entretenimiento en el hogar compiten con la televisión para producir aún más ruido: radios, reproductor de CD, ordenadores y videojuegos, etc. de hecho, el único sonido que en gran medida está ausente de las casas de la gente de hoy en día es la voz de sus propios ocupantes hablando unos con otros.

Viviendo en medio de todo este ruido es seguro que tendrá un mal efecto en nosotros. Todo el ruido hecho por el hombre es fundamentalmente perturbador. Encontramos el sonido del canto de los pájaros o el del viento que sopla a través de árboles agradable, pero el ruido mecánico es siempre chirriante y desentonante. Y puesto que vivimos nuestras vidas en un contexto de ruido mecánico resulta que siempre hay un trasfondo de agitación dentro de nosotros, producido por el ruido. Este ruido es sin duda también una de las razones por las que la vida moderna es tan estresante. En la vida moderna nuestros sentidos son bombardeados masivamente con estímulos externos. Nuestro campo de visión siempre está lleno de diferentes cosas (y en constante cambio), y nuestros oídos son bombardeados con una desconcertante variedad de sonidos, todos los cuales reclaman nuestra atención. Nuestros sentidos tienen que absorber y procesar todo este material, que ocupa una gran cantidad de energía, lo que significa que somos susceptibles de quedarnos fácilmente sin energía o "agotados". Podemos salir nosotros mismos de este estado eliminando todos los estímulos externos, dejando que nuestras baterías de energía se recarguen de forma natural, es decir, relajándonos. Pero hay tantos estímulos externos alrededor en el mundo moderno y la gente está tan acostumbrada al ruido, que es posible que nunca podamos relajarnos adecuadamente, lo que podría significar vivir en un estado permanente de "agotamiento".

Esta falta de quietud también significa que la gente ya no utiliza el silencio, e incluso pueden, como resultado, llegar a tener miedo de él. Junto con la inactividad, el silencio se ha convertido en algo que la mayoría de las personas están decididas a evitar a toda costa, y que, cuando se enfrentan con ello, les enerva. La gente se ha acostumbrado tanto al ritmo frenético y la actividad incesante de la vida moderna que se sienten incómodos cuando no saben qué hacer o se quedan sin nada que ocupe su atención aunque sea por unos momentos, y se sienten igual de incómodos cuando el ruido de fondo que hay en sus vidas se calma. ¿Por qué la gente necesita tener sus radios y televisores parloteando de fondo, incluso cuando no les están prestando atención?

En otras palabras, en el mundo moderno el silencio se ha convertido en un enemigo. Y esto es una verdadera lástima, porque en realidad el silencio es uno de nuestros más grandes amigos, y puede, si se le permitido revelarse, tener un poderoso efecto beneficioso sobre nosotros.

El ruido interno No es sólo el ruido fuera de nosotros el que nos causa problemas, sino también el ruido dentro de nosotros.

De la misma manera que la tranquilidad y quietud natural del mundo que nos rodea es siempre tapada por el ruido artificial, la tranquilidad natural de nuestra mente es constantemente perturbada por el parloteo de nuestros ego-yoes. Este parloteo llena nuestras mentes, desde el momento en que nos despertamos por la mañana hasta el momento de ir a dormir por la noche, con un sinfín de ensueños, recuerdos, deliberaciones, preocupaciones, planes, etc., de los cuales no tenemos control, y que incluso continúan (en la forma de sueños) cuando nos quedamos dormidos. Este "ruido interno" tiene tantos efectos negativos como el ruido mecánico fuera de nosotros. En realidad, crea problemas en nuestras vidas cuando reflexionamos sobre los pequeños inconvenientes e incertidumbres que parecen importantes sólo porque les estamos prestando demasiada atención, y cuando nos imaginamos todo tipo de posibles escenarios sobre eventos futuros en lugar de simplemente tomarlos según vienen. Esto significa que no vivimos en el presente, porque siempre estamos ya sea planificando y anticipando el futuro o recordando el pasado "vagando en tiempos que no nos pertenecen y no pensando en el único que sí" como Blaise Pascal escribió. Y este constante parloteo interno también significa que nunca podemos dar toda nuestra atención a nuestro entorno y a las actividades de nuestra vida. Nuestra atención está siempre en parte ocupada por los pensamientos en nuestra mente, de modo que dondequiera que estemos y lo que sea que estemos haciendo nunca estamos completamente ahí.

También se puede decir que es probable que haya actualmente más de este "ruido interno" dentro de los seres humanos que haya habido antes. El ritmo frenético y la actividad constante de nuestras vidas, la enorme cantidad de estímulos externos con los que somos bombardeados, y el aluvión de información que los medios de comunicación ponen en nuestro camino, han hecho nuestra mente más inquieta y activa. Tenemos que hacer malabares con docenas de diferentes problemas y preocupaciones en nuestra mente sólo para sobrevivir día a día, y cada nueva cosa que vemos o cada nueva pieza de información que se pone en nuestro camino es potencialmente el comienzo de un tren completamente nuevo de pensamiento para ocupar nuestras mentes.

 En última instancia, la consecuencia más grave tanto de este parloteo interno como del ruido y la actividad del mundo moderno es que nos separan de nuestro verdadero Yo (self).

Nuestro "verdadero yo" que se podría llamar el fundamento, o la esencia, de nuestro ser. Es la consciencia pura dentro de nosotros, la consciencia-en-sí que permanece cuando no estamos realmente conscientes de nada. Es lo que queda cuando la actividad de nuestros sentidos y de nuestra mente cesa. Las impresiones sensoriales que absorbemos del mundo y los pensamientos que pasan por nuestra mente son como las imágenes en una pantalla de cine, pero nuestro "verdadero yo" es la pantalla de cine en sí, que todavía está ahí, incluso cuando no hay ninguna imagen siendo proyectada sobre ella.

Experimentar esta "consciencia-en-sí" puede tener un masivo efecto terapéutico. Aporta la sensación de estar firmemente arraigado en nosotros mismos, de ser verdaderamente lo que somos. También tenemos la sensación de estar realmente donde estamos, dándonos cuenta de que estábamos sólo presentes a medias, y que todo lo que vemos a nuestro alrededor parece intensamente real y vivo, como si nuestras percepciones fueran mucho más agudas. Pero, sobre todo, experimentamos una profunda sensación de paz interior y felicidad natural. Como las tradiciones hindúes y budistas han mantenido siempre, la naturaleza de la consciencia-en-sí (es decir, la consciencia dentro de nosotros y la consciencia que impregna todo el universo) es la dicha. Entrar en contacto con la consciencia pura dentro de nosotros nos permite por lo tanto experimentar esta dicha. De hecho, se podría decir que es sólo cuando hacemos esto que podemos experimentar la verdadera felicidad. Por lo general, lo que pensamos que es la felicidad es hedonista o está basada en el ego es decir, basada en pulsar ciertos "botones de placer" instintivos o en recibir atención y elogios de los demás aumentando nuestra autoestima. Pero el tipo de felicidad rica y profunda que experimentamos cuando estamos en contacto con el fundamento o esencia de nuestro ser es una felicidad espiritual natural, que no depende de nada externo, y no desaparece tan pronto como la cosa que la produjo ya no está. Es una felicidad que procede de experimentar lo divino dentro de nosotros y también lo divino dentro de todo lo demás, ya que la consciencia pura dentro de nosotros es la misma consciencia pura dentro de todo lo demás, y la consciencia pura del universo.

 El que estemos en contacto con este "verdadero yo" o no va a depender de la cantidad de estímulos externos que nuestros sentidos están tomando del mundo que nos rodea, y de la cantidad de actividad que pasa por nuestra mente.

Si alrededor de nosotros hay mucho ruido, movimiento y actividad, entonces no podemos dejar de darle nuestra atención; y de la misma manera, cuando hay gran cantidad de "ruido interno" tenemos que darle nuestra atención a eso también. Y cuando nuestra atención es absorbida completamente de esta manera, ya sea por estímulos externos como por ejemplo cuando vemos la televisión; por el "ruido interno", como cuando soñamos despiertos; o por ambos a la vez, es imposible estar en contacto con nuestro "verdadero yo" en cualquier grado, de la misma manera que es imposible ver una pantalla de cine en sí misma cuando está llena de imágenes danzando. Estar en contacto con nuestro "verdadero yo" es un estado de no-atencionalidad, cuando nuestras mentes están completamente vacías.

Por lo tanto, lo que tenemos que hacer si queremos entrar en contacto con esta parte de nosotros mismos es retirar la atención de estas cosas. Y esto es, por supuesto, lo que hacemos cuando meditamos: en primer lugar nos alejamos de los estímulos externos, sentándonos en una habitación tranquila y cerrando los ojos. Y luego sólo queda el "ruido interior" entre nosotros y la consciencia en sí, el cual tratamos de aquietarlo concentrándonos en un mantra o en nuestra respiración. Si somos capaces de detener el ruido interior (y por lo tanto no dejar que nuestra atención sea absorbida por él) la consciencia pura nos sumerge y nos convertimos en nuestro verdadero yo.

Y esto nos lleva de nuevo al problema más serio causado por la enorme cantidad de estímulos externos (incluido el ruido), con el que nuestros sentidos son bombardeados en el mundo moderno, y por la intensificación del "ruido interno" que genera la vida moderna. No es sólo cuestión de cerrarnos completamente a los estímulos externos y al "ruido interno", para poder experimentar un estado de total inmersión en la consciencia pura. Es posible tener un pie en ambos campos por decirlo así, viviendo una vida normal en el mundo, estando expuesto a estímulos externos y experimentando ruido interno, y al mismo tiempo continuar estando arraigado en tu yo real. Es decir, que es posible sumergirse parcialmente en la consciencia en sí, y tener la atención parcialmente absorbida por estímulos externos y la charla interna. Pero esto puede suceder únicamente cuando sólo hay un moderado grado de estos últimos.

Probablemente habría sido bastante fácil para nuestros antepasados vivir de esta manera, debido a que no estaban expuestos a una gran cantidad de estímulos externos y debido a que sus vidas eran relativamente más lentas y libres de estrés, lo que habría significado que su atención no necesitaba estar completamente absorbida por los estímulos externos y la charla interna. Tal vez esto explica en parte por qué incluso los pueblos nativos parecen poseer una alegría natural que los habitantes de las ciudades modernas han perdido porque las vidas más sosegadas de estos pueblos significa que eran capaces de estar en contacto con el fundamento de su ser a medida que sus vidas avanzaban, y que pueden, por tanto, experimentar continuamente algo de la dicha que es la naturaleza de la consciencia-en-sí.

Para nosotros, sin embargo, esto se ha convertido en algo muy difícil. Hay siempre tanto ruido y actividad tanto dentro como fuera de nosotros que nuestra atención siempre está absorbida por completo, por lo que no podemos estar en contacto con nuestro verdadero yo. Nos pasamos todo el tiempo viviendo fuera de nosotros mismos, perdidos en el mundo exterior de actividad y de estímulos o en el mundo interior de nuestros propios pensamientos. Somos como una persona que planea irse por unos días, pero que encuentra tantas cosas que hacer en el lugar que ha ido que nunca regresa a casa de nuevo, y nunca más experimenta la paz y la alegría que se encuentran ahí. Esta es sin duda una de las razones por las que muchas personas hoy en día parecen vivir en un estado de insatisfacción porque han perdido el contacto con la felicidad natural en su interior. Esa felicidad natural ha sido enterrada debajo de una tormenta de estímulos externos y lo que el Maestro Eckhart llama "la tormenta de pensamientos internos".

Como resultado de esto, es esencial para nosotros hacer todo lo posible por cultivar el silencio de nosotros mismos. Las circunstancias pueden obligar a vivir en las ciudades, y nuestros trabajos pueden ser estresantes y exigentes, pero aun somos libres para apartarnos de los estímulos externos y tratar de calmar la mente mediante la meditación, salir al campo, o simplemente sentándonos tranquilamente en nuestras habitaciones. No tenemos que llenar nuestro tiempo libre con distracciones que absorben nuestra atención como la televisión y los juegos de ordenador, que nos apartan aún más lejos de nosotros mismos. Debemos hacer lo contrario: no permitir que nuestra atención sea absorbida de esta manera, y así poder encontrarnos de nuevo.

Necesitamos el silencio y la quietud para ser nuestro verdadero yo y ser verdaderamente felices. "Estad quietos", dijo Jesús, "y sabed que yo soy Dios". Pero podría haber añadido, "y sabed que sois Dios".

Steve Taylor

El Dr. Steve Taylor es autor de varios libros de éxito sobre psicología y espiritualidad, y es catedrático de psicología por la Universidad Metropolitana de Leeds. Durante los últimos tres años ha sido incluido en la lista de las "100 personas vivas espiritualmente más influyentes" (este año en el n. 31) de la revista Mente, Cuerpo, Espíritu. Sus libros incluyen Waking From Sleep, The Fall, Out of the Darkness, Back to Sanity, y su último libro The Meaning. Sus libros han sido publicados en 16 idiomas, incluyendo holandés, coreano, ruso, español, italiano, francés, japonés, polaco y español.

Steve tiene un doctorado en Psicología Transpersonal por la Universidad John Moores de Liverpool. Sus artículos y ensayos han sido publicados en más de 40 revistas académicas, diarios y periódicos, entre ellos The Journal of Humanistic Psychology, The Journal of Consciousness Studies, The Journal of Transpersonal Psychology, Psychologies, Natural Health, Kindred Spirit and Resurgence.

Steve vive en Manchester, Inglaterra con su esposa y tres niños pequeños.

 Publicado originalmente en la revista New Renaissance (Vol. 8, No. 2)

https://www.nodualidad.info/articulos/poder-del-silencio.html

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Llevándote de Vuelta al Presente -

De la Abstracción y la Concentración a la Presencia Consciente

 

Estés donde estés y hagas lo que hagas, siempre hay tres cosas diferentes que puedes hacer con tu atención. En primer lugar, puedes poner atención a la cháchara del pensamiento en tu cabeza ― la corriente de asociaciones mentales (imágenes, recuerdos, proyecciones futuras, preocupaciones, etc.) que corren a través de nuestras mentes cuanto nuestra atención no está ocupada. En segundo lugar, puedes elegir sumergir tu atención en determinadas tareas o distracciones, tales como programas de televisión, revistas, Internet, o algún hobby. O, en tercer lugar, puedes dedicar tu atención a tu experiencia presente actual ― es decir, centrar tu atención en tu entorno real, y la experiencia que vives en ese entorno. Por ejemplo, si estás en la sala de espera de un consultorio médico, puedes soñar despierto (quizás pensar acerca de lo que harás el fin de semana, o reflexionar sobre algunos problemas que estés teniendo en el trabajo), puedes sumergir tu atención en alguna revista o en tu teléfono móvil, u observar a las demás personas a tu alrededor, o a los objetos, o a la decoración en sí. O cuando sales a correr, puedes ya sea soñar despierto, escuchar un audio-libro en tu i-pod, o sumergir tu atención en tu entorno, el escenario que va pasando y la naturaleza que te rodea.

En pocas palabras, hay tres estados: abstracción (es decir, inmersión en el parloteo mental), concentración o ensimismamiento (es decir, en actividades o distracciones) y presencia consciente (es decir, la atención consciente hacia nuestra experiencia actual). Por supuesto que no se trata de algo completamente absoluto y tajante ― en un estado de abstracción o concentración, aún estás en un estado de presencia consciente parcial. Por ejemplo, aunque uno esté soñando despierto o escuchando un audio-libro mientras corre, uno está obviamente consciente del entorno, hasta cierto grado ― lo suficiente como para prestar atención al tráfico, o para mantener la ruta deseada. Pero por lo general se trata de una consciencia muy básica y funcional; la mayor proporción de nuestra energía mental está dedicada a la concentración o a la abstracción.

Cada momento de nuestras vidas evaluamos inconscientemente estas tres opciones y elegimos una de ellas ― y por lo general es una de las dos primeras la que preferimos.

Piensa acerca de la cantidad de tiempo que pasas en cada uno de los tres estados. Como promedio aproximado, estima qué proporción de un día común y corriente pasas en un estado de abstracción, en uno de concentración y en uno de presencia consciente...

Les he hecho esta pregunta a muchas personas en talleres y en cursos por internet, y casi siempre estiman que pasan la mínima proporción de tiempo en estado de presencia consciente. Como promedio aproximado, la gente dice que pasa del 5 al 15% de su tiempo en presencia consciente, del 50 al 60% en concentración y del 25 al 35% en abstracción.

Esto es una lástima, porque vivir en un estado de presencia consciente es, por mucho, el estado más beneficioso. Estar presente equivale a un estado de bienestar. Nos permite percibir la belleza y la maravilla del mundo que nos rodea. Y, en cierto sentido, estar presente significa estar realmente vivo. Nuestras vidas consisten únicamente en el presente ― el pasado y futuro son sólo abstracciones que en realidad no existen. Nunca hay nada, excepto nuestra experiencia en el momento presente. Por eso, si no estamos conscientes de nuestra experiencia en el momento presente ―si estamos en un estado de concentración o abstracción― entonces, en cierto sentido, no estamos viviendo realmente.

Esto no quiere decir que debamos pasar todo el tiempo en un estado de presencia consciente, con nuestra atención dirigida a nuestra experiencia o a nuestro entorno. Tanto la abstracción como la concentración pueden resultar bastante agradables, útiles y necesarias, a veces. Pero ciertamente podríamos tratar de aumentar la cantidad de tiempo que le dedicamos a la presencia consciente. En términos de los porcentajes mencionados, podríamos intentar disminuir la cantidad de tiempo que pasamos en abstracción y concentración, y transferirlo hacia la presencia consciente.

El Amoroso Codazo Mental

La presencia consciente a menudo ocurre espontáneamente, por ejemplo, cuando estamos en un hermoso campo abierto, de vacaciones, en un ambiente desconocido, o cuando vemos una hermosa pieza de arte, pero también puede ser cultivada de manera consciente.

Esto significa hacer un esfuerzo consciente para centrar nuestra atención en el aquí y el ahora. Cada vez que nos damos cuenta de que estamos abstraídos o concentrados, podemos tratar de hacer el hábito de llevarnos de vuelta al presente ― no con rigidez o dureza, sino con lo que yo llamo "un amoroso codazo mental." Cada vez que nos demos cuenta que estamos inmersos en la cháchara mental, retiramos amorosamente nuestra atención de ello y nos reenfocamos en nuestro entorno y experiencia. Enfócate en la habitación en la que te encuentras y en los objetos y la gente que te rodea, y en los sonidos que puedes escuchar. Observa el color y la forma de los objetos y su relación entre ellos. Siente la textura de la mesa, la pluma con la que estás escribiendo o la alfombra en la que descansan tus pies. Haz un esfuerzo consciente por oler ― tal vez la habitación, o la calle esté llena de olores de los que no eras consciente pero que son bastante perceptibles. Haz lo mismo cada vez que sientas el impulso de sumergir tu atención en distracciones o actividades.

Si no haces esto con cuidado, y retiras forzosamente tu atención de la cháchara mental, generarás resistencia, lo que te dificultará estar presente. En lugar de forzarte, simplemente guíate a ti mismo, suavemente, hacia el presente, y reoriéntate ahí. Es como caminar por el parque con un niño que aún no comprende el concepto de línea recta y se mantiene caminando en diferentes direcciones: después de unos pocos pasos tienes que encaminarlo, amorosamente, hacia la dirección correcta.

Por ejemplo, cuando vayas caminando hacia la estación del metro en la mañana con tu mente repleta de pensamientos acerca de lo que ocurrió anoche o lo que pasará hoy ― date un amoroso codazo mental y retira tu atención de esos pensamientos y llévala al momento presente. Transfiere tu atención fuera de la cháchara mental hacia el cielo, los árboles y edificios, los coches, y a la consciencia de ti mismo dentro de tu cuerpo, caminando en medio de esos entornos. Cuando estás cenando y te das cuenta que estás leyendo el periódico, date un amoroso codazo mental y transfiere tu atención hacia el sabor de la comida y como masticas y como pasas cada bocado. O cuando estás en una reunión de trabajo: retira tu atención de la discusión por un momento y hazte consciente de la sala en la que estás, disfruta su forma y sus colores y su mobiliario. Sé consciente de ti mismo sentado allí, de tu cuerpo contra la silla, tu espalda en el respaldo y tus pies en el suelo.

Por lo general, suponemos que actividades como conducir, comer o cocinar no son suficientes en sí mismas, porque son esencialmente mundanas y aburridas. Sentimos como si tuviéramos que combinarlas con distracciones ―como leer el periódico mientras se come o tener la televisión encendida mientras se cocina― para hacerlas más soportables. Pero cuando nos entregamos plena y realmente a esas actividades nos damos cuenta de lo contrario: que esas actividades son suficientes, en sí mismas; de hecho, nos ofrecen un sentido de tranquilidad y armonía que ninguna distracción o ensoñación podría ofrecer.

En presencia consciente, el mundo entero se vuelve más fascinante y hermoso. Nos damos cuenta de que los objetos y las escenas sólo son bellos y fascinantes en proporción a la cantidad de atención que les ofrecemos. La belleza no es sólo algo innato, una cualidad que algunos objetos poseen ― es mucho más que eso, es algo que nosotros creamos. Cuanta más atención invertimos, más belleza y fascinación percibimos. Los objetos y escenarios cotidianos sólo parecen mundanos porque no les prestamos una atención real. Cuando los atendemos conscientemente, nos damos cuenta que son tan atractivos como los artefactos antiguos que vamos a ver en los museos, o como los desconocidos escenarios extranjeros que vemos al viajar por del mundo.

Una vez que te tienes el hábito de volver al presente, te sorprendes de lo fácil que es hacerlo. Rápidamente empieza a sentirse como algo natural, y hace que nuestro estado normal de abstracción parezca absurdo. ¿Por qué habría de permitir que estos locos torbellinos de la memoria y asociación ocupen mi atención cuando tengo este mundo, infinitamente rico e intrincado frente a mí, lleno de capas y capas de seidad y maravilla? podrías preguntarte. Estar inmerso en la cháchara mental en lugar de vivir en presencia consciente es como viajar a una hermosa ciudad ―como París o Venecia― y pasar el tiempo en tu habitación de hotel viendo la televisión.

por Steve Taylor Extraído de su libro: out of the darkness: from turmoil to transformation

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  Imagina caminar por el bosque cuando de repente comienzas a escuchar los sonidos del agua corriendo ...
El sonido te toca como la música. Te llama a ti. Luego imagina salir de los árboles y encontra…
Hace 10 horas
Alfredo Del Prado Grande commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"Mil Gracias !!!!!!!!!"
Hace 11 horas
Carlos Arturo Santos Amado commented on Tahíta's blog post La meditación y la Felicidad- Tahíta
"Gráficas... "
Hace 15 horas
Stella Maris Daquila commented on Tahíta's blog post Alegría Chispeante: una práctica de atención plena para todos los días – Willem Kuyken 
"Gracias 💖 "
ayer
Stella Maris Daquila commented on Tahíta's blog post Partida del plano físico del amado Dr. Hector Pedro Albera
"Amor y paz para todo el camino. Gracias Tahita"
ayer
Ise esponda commented on Tahíta's blog post Mente Funcional y mente pensante- Tahíta
"Muchas Gracias"
ayer
Ise esponda commented on Tahíta's blog post "Respirando a Dios": Mantenerse conectado a través de la Respiración - Will Johnson
"Muchas Gracias"
ayer
Ise esponda commented on Tahíta's blog post Compasión: aceptar la vida tal como es sin tristeza o reacción emocional
"Muchas Gracias"
ayer
Ise esponda commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"Muchas Gracias"
ayer
Martha Lucia Vega Angulo commented on Tahíta's blog post Compasión: aceptar la vida tal como es sin tristeza o reacción emocional
"Gracias"
ayer
Ana María commented on Tahíta's blog post Encontrando la oportunidad en el confinamiento- Tahíta
"Tengo fé en que saldremos mucho mejor que antes. Muchas gracias
Bendiciones"
ayer
Ana María commented on Tahíta's blog post  Inmunidad Espiritual - Tahíta
"Muy de acuerdo contigo, el miedo es la peor plagaBendiciones"
ayer
Alida Siguenza Quintanilla commented on Tahíta's blog post Mente Funcional y mente pensante- Tahíta
"Gracias"
ayer
Alida Siguenza Quintanilla commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"gracias"
ayer
lubia echeverri lopez commented on Tahíta's blog post Compasión: aceptar la vida tal como es sin tristeza o reacción emocional
"Gracias muy bueno
 "
ayer
María Cristina Benitez commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"Excelente tu aporte Nair......GRACIASSS Infinitas!!!!!
Ha practicar!!!!!
Abrazos de Luz!!!!!"
Lunes
Stella Maris Maggiani commented on Guillem Català's blog post Taisen Deshimaru - Preguntas a un maestro zen
" Muchas gracias...!!!
 "
Lunes
Stella Maris Maggiani commented on Guillem Català's blog post Los tres pilares del zen, recopilación de Philip Kapleau
" Gracias, bendiciones."
Lunes
Stella Maris Maggiani commented on Tahíta's blog post "Respirando a Dios": Mantenerse conectado a través de la Respiración - Will Johnson
"Gracias por compartir este maravilloso articulo...!!!
 "
Lunes
Stella Maris Daquila commented on Noah Weber's blog post "Practicando en la vida diaria" por Joseph Goldstein
"Gracias  Noah"
Lunes
Stella Maris Daquila commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"Gracias  Nair , bueno para recordar "
Lunes
Delia Beatriz Gonzalez commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"Gracias!"
Domingo
Luz Elena Sánchez commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"GRACIAS NAIR."
Domingo
Ana María commented on Nair Portobello's blog post Las claves para reiniciar nuestro cerebro en caso de necesidad
"GraciasBendiciones"
Domingo
Daisy Naquira commented on Nair Portobello's blog post Cómo relajarse
"Gracias"
Domingo
Nair Portobello posted a blog post
  Traducido desde...https://pathwaytohappiness.com   He descubierto que se puede progresar mucho más rápido en la eliminación de pensamientos y emociones negativas si primero relaja su sistema nervioso. Resulta que ralentizar las cosas le permite ac…
Domingo
Soledad Mejías commented on Tahíta's blog post Compasión: aceptar la vida tal como es sin tristeza o reacción emocional
"Siempre gracias, estás palabras me conmueven pues es lo que voy des-cubriendo en el camino del Perdón no dual. Maravillada!"
Domingo
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LO NUEVO...Julio 2020

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