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El Cosmos se despierta

Las religiones tienden a negar o ignorar la evolución, pero ¿qué sucedería si en cambio la abrazaran y la hicieran fundamental en su mensaje? Para los budistas, la cuestión relevante es lo que las enseñanzas sobre la impermanencia y la insubstancialidad implican sobre el Big Bang y el desarrollo evolutivo.

Una manera de abordar esta cuestión es preguntar si la evolución es tan aleatoria y sin sentido como muchos científicos creen. De acuerdo con Brian Swimme, en su libro The Universe Story, el fenómeno más misterioso y, sí, espiritual en el universo es que si dejas hidrógeno solo durante catorce mil millones de años, finalmente se transforma en rosales y jirafas ― y nosotros. Ahora bien, catorce mil millones años pueden parecer mucho tiempo, pero creo que en realidad es un período muy corto de tiempo para evolucionar desde el plasma del Big Bang a un Buda Shakyamuni o a un Gandhi. A menos que, por supuesto, la materia sea algo muy diferente de la forma reduccionista que normalmente se entiende.

Lo que generalmente consideramos como evolución ―la variación genética que conduce a formas de vida más complejas― es sólo uno de los tres procesos interdependientes y progresivos a través de los cuales se desarrolló el universo. Es una historia tan increíble como cualquier mito religioso.

El primer paso fue la creación de los elementos superiores, formados cuando el hidrógeno se fundía en los núcleos de estrellas y supernovas, que luego explotaron y dispersaron los elementos para unirse en nuevos sistemas solares. En el segundo paso, elementos como el carbono, el oxígeno y el sodio proporcionaron la base material para la eventual aparición de especies auto-replicantes hace unos cuatro mil millones de años, incluyendo la aparición de seres humanos hace unos 200.000 años. Por último, pero no menos importante, fue el proceso del desarrollo cultural lo que ha sido necesario para producir seres humanos altamente evolucionados como el Buda y, en nuestros días, Gandhi o Einstein.

Para mí, parece inverosímil que todo esto sea accidental. Eso no significa necesariamente que deba haber un director externo ―un Dios― que esté organizando todo el asunto. En vez de eso, ¿podemos entender esta auto-organización a tientas como el universo luchando por volverse más consciente de sí mismo? En The Universe Story, Brian Swimme y Thomas Berry ofrecen una interpretación no dualista: "El ojo que escudriña la galaxia de la Vía Láctea es en sí mismo un ojo formado por la Vía Láctea. La mente que busca el contacto con la Vía Láctea es la mente misma de la galaxia de la Vía Láctea en busca de sus propias profundidades". Cuando Walt Whitman admiró una hermosa puesta de sol, él era "un espacio que la Vía Láctea había formado para sentir su propia grandeza".

¿Es esta la respuesta a la vieja pregunta: "Si no hay yo, ¿quién se ilumina?" Quizás nuestro deseo de despertar (Buda significa "despertarse") no es otra cosa que el impulso del cosmos de tomar consciencia de sí mismo . "Despertar" es darse cuenta de que "yo" no estoy dentro de mi cuerpo, mirando hacia un mundo que está separado de mí. Más bien, "yo" soy lo que todo el universo está haciendo aquí y ahora, una de las infinitas maneras en que la totalidad de sus diversas causas y condiciones se reunen. Mi despertar es el universo despertando a sí mismo.

¿Qué dijo el gran maestro zen Dogen después de su propia iluminación profunda, cuando "el cuerpo y la mente desaparecieron"? Él dijo: "Llegué a comprender claramente que la mente no es otra cosa que las montañas y los ríos y la gran y amplia Tierra, el sol y la luna y las estrellas". Según la tradición, Shakyamuni despertó cuando levantó la vista de sus meditaciones y vio la estrella de la mañana (Venus). ¿Se dio cuenta de repente de su no-dualidad con esa estrella?

Cada especie es un experimento de la biosfera, y los biólogos nos dicen que menos del 1 por ciento de todas las especies que han aparecido en la Tierra todavía sobreviven hoy en día. La gran corteza cerebral del homo sapiens nos permite ser co-experimentadores y co-creadores. (¿Es esto lo que significa "creado a imagen de Dios"?) Con nosotros, nuevos tipos de "especies" han llegado a ser posibles: cuchillos y sinfonías, poesía y bombas nucleares. Pero también es cada vez más obvio que algo ha ido mal con nuestra hiper-racionalidad. El Zaratustra de Nietzsche dice que "el hombre es una cuerda a través de un abismo". ¿Somos una especie en transición? ¿Debemos evolucionar más para sobrevivir? En términos budistas, nuestras ilusiones de un yo separado están obsesionadas por demasiado dukkha, que nos motiva a hacer demasiadas cosas autodestructivas. Tal vez eso ayude a explicar la situación crítica en la que nos encontramos ahora.


Por otra parte, figuras como el Buda podrían ser precursoras de cómo nuestra especie puede desarrollarse. En ese caso, el paso evolutivo cultural más importante hoy en día sería las prácticas espirituales que abordan la ficción de un yo separado cuyo bienestar es distinguible del de los "otros". Tal vez nuestro problema básico no es el amor propio, sino un profundo malentendido de lo que uno realmente es. Como dice Thich Nhat Hanh: "Estamos aquí para superar la ilusión de nuestra separación".

Sin la compasión que surge cuando nos damos cuenta de nuestra no dualidad ―empatía no sólo con otros seres humanos, sino con toda la biosfera― es cada vez más probable que la civilización tal como la conocemos no sobrevivirá en los próximos siglos. Tampoco lo merecería. Nos enfrentamos al desafío de que o crecemos o nos apartarnos del camino. Queda por ver si el experimento homo sapiens será un vehículo exitoso para el proceso evolutivo cósmico.

Todo esto sugiere que la crisis ecológica no es sólo una emergencia tecnológica y económica, sino un desafío espiritual para realizar nuestra unidad con la Tierra. En este punto de nuestra historia evolutiva, ¿realmente tenemos otra opción?


David Loy

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David Loy es profesor de Ética, Religión y Sociedad en la Universidad de Bunkyo, Japón. Ha sido practicante de Zen durante más de veinte años, y ha alcanzado el grado de maestro. Es autor de numerosos artículos y de los libros No dualidad, El gran despertar y Dinero, sexo, guerra y karma.

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Permanece como tú eres - Rupert Spira

La meditación es simplemente permanecer como uno mismo.

Permanecemos como lo que somos y permitimos que la mente, el cuerpo y el mundo aparezcan y desaparezcan sin interferencia. Si hay alguna interferencia, entonces se entiende como parte de la actividad de la mente y se le permite que sea exactamente como es.

Nuestra experiencia objetiva consiste en pensamientos e imágenes, lo que llamamos la mente; en sensaciones, lo que llamamos el cuerpo; y en percepciones sensoriales, lo que llamamos el mundo. De hecho, nunca experimentamos una mente, un cuerpo o un mundo como tales. Experimentamos el pensar, el sentir y el percibir.

De hecho, todo lo que percibimos son nuestras percepciones. No tenemos ninguna evidencia de que exista un mundo fuera de la percepción de él. No percibimos un mundo "ahí fuera." Percibimos nuestra percepción del mundo y toda percepción tiene lugar en la Consciencia.

En la meditación, simplemente permitimos que este pensar/sentir/percibir sea lo que es a cada momento. Este pensar/sentir/percibir está siempre en movimiento, siempre cambiando. Nosotros simplemente permitimos que fluya a través de nosotros, que aparezca, perviva y desaparezca. De hecho, eso es todo lo que está sucediendo de todos modos.

Eso en donde el pensar/sentir/percibir aparece, es lo que llamamos "yo". Es la Presencia testigo consciente que experimenta todo lo que se está experimentando a cada momento.

No hay necesidad de hacer que esta Presencia testigo sea consciente. Ya lo es. No hay necesidad de hacer que sea pacífica. Ya lo es. No hay necesidad de hacer que esté despierta. Ya está siempre despierta. No hay necesidad de hacer que sea ilimitada e impersonal. Ya lo es.

Y no hay necesidad de hacer que la mente, el cuerpo y el mundo sean pacíficos. Están siempre en movimiento y cambiando.

Nosotros permanecemos como somos y dejamos que la mente, el cuerpo y el mundo sean como son.

Al hacer esto, la mente, el cuerpo y el mundo retornan poco a poco a su verdadero lugar y se revela su naturaleza. Vemos que de hecho nunca dejaron su verdadero lugar, que nunca fueron otra cosa que lo que realmente son. Nosotros simplemente dejamos de imaginar que están distantes, separados y verlos como otros y, como resultado, dejan de aparecer como tales.

 

Imagina una habitación llena de gente conversando. En esta metáfora, el espacio de la habitación es esta Presencia testigo consciente que llamamos "yo". La gente son los pensamientos y las imágenes, las sensaciones corporales y las percepciones del mundo.

Hay todo tipo de personas en la habitación, altas, bajas, amables, poco amables, inteligentes, no inteligentes, que gritan, que se mantienen calladas, amistosas, poco amistosas, etc., una compleja diversidad de caracteres, moviéndose, cambiando, interactuando, apareciendo y desapareciendo, cada una ocupada con sus propios asuntos.

¿Por qué el comportamiento de esas personas tendría que importarle al espacio de esa habitación? ¿El espacio tendría algo que ganar o perder al intentar cambiar a cualquiera de las personas? ¿Acaso ese espacio sufre algún cambio cuando una de esas personas cambia?

El espacio es independiente de las personas, aunque las personas sí dependen del espacio. El espacio está presente antes de que la gente llegue, está presente durante su estancia allí, y está presente cuando la gente se va de la habitación. De hecho, estuvo presente antes de que se construyera el edificio y estará presente después de su demolición. Siempre está presente.

Lo mismo puede decirse de la Consciencia. Cualquier cosa que se esté experimentando en este momento está ocurriendo dentro de la Consciencia, y la Consciencia permanece como es en todo momento, sin modificación, sin cambio, sin preocupación.

La Consciencia es lo que somos, y ser lo que somos es la más alta forma de meditación. Todas las demás meditaciones son simplemente una modulación de esta meditación de permanecer como somos.

Al principio, la meditación podría parecer algo que hacemos, pero más tarde descubrimos que es simplemente lo que somos. Es la condición natural de todos los seres.

No es algo que pueda ser provocado, porque ya está ocurriendo. No es algo que pueda lograrse, porque es lo que siempre ya somos. No es algo que pueda perderse, porque no puede irse a ningún lugar.

Nosotros simplemente permitimos que todo sea como es. Al permitir que todo sea como es, estamos, sin saberlo al principio, tomando posición en nuestra verdadera naturaleza. En realidad nunca hemos abandonado nuestra verdadera naturaleza, pero ahora comenzamos a residir allí conscientemente.

En algún momento da la impresión de que el "yo" no permanece en su verdadera naturaleza. ¿Quien está ahí para permanecer en algo que no sea uno mismo? Simplemente es eso. Simplemente somos eso y siempre lo hemos sido.

Incluso decir "siempre" no es del todo correcto, porque "siempre" implica una extensión infinita en el tiempo. La idea de una extensión infinita de tiempo aparece en el "yo", en la Consciencia, de vez en cuando, pero el "yo" jamás aparece en una extensión infinita de tiempo.

Simplemente es. "Yo", Consciencia, simplemente soy.

Rupert Spira

Rupert Spira

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TRASCENDER EL KARMA DEFINITIVAMENTE, ROBERT ADAMS

Alguien me pidió que hablara sobre "La ley del karma". Que explicara las claves para trascender esta ley de causa y efecto. 
Si creemos que somos el cuerpo y la mente, caemos bajo las leyes del karma, o de causa y efecto.
La causa y efecto existen debido al tiempo y al espacio. Si no hubiera tiempo y espacio, no habría causa y efecto. 
En realidad no existe el tiempo y el espacio, y no hay causa y efecto. Pero en el mundo relativo, en el mundo de las apariencias, existen. 
La causa y efecto es otro nombre para la ley de retribución —lo que siembras, cosecharás— o la ley del karma.

Imagina que estás mirando a través del ojo de una cerradura y todo lo que puedes ver a través del ojo de la cerradura es a alguien que es asesinado por otra persona. Ves a un hombre matar a una mujer a través del ojo de la cerradura, y todos tus conceptos giran entorno a eso. Así es como vemos el mundo, a través del ojo de una cerradura. Vemos solo una parte de la imagen.
Pero digamos que abres la puerta en vez de mirar por el ojo de la cerradura. Podrías mirar hacia la izquierda, y ver tal vez en una vida anterior a la mujer matando al hombre. Es a la inversa. 
Ahora, en esta vida el hombre está matando a la mujer, y entenderías lo que está pasando. De ahí irías hacia adelante. Podrías mirar a la derecha y ver que los dos están juntos de nuevo, riendo y pasando un buen rato, y te darías cuenta de que nadie ha matado y nadie ha muerto. Es todo un juego. Podrías ver el cuadro completo. Pero mientras estés mirando sólo a través del ojo de la cerradura vas a tener una visión limitada de las cosas y harás juicios parciales.


Es por eso que se nos dice que no juzguemos, porque sólo tenemos una imagen limitada.


Cada cosa que ves en tu vida, la estás mirando a través del ojo de una cerradura. Cuando despiertas, la puerta se abre. Eso es todo. Entonces comprendes por qué todo está sucediendo, y de dónde viene.

La mayoría de las personas reaccionan a todo lo que oyen, ven, huelen, tocan y gustan. Siempre están enojados, siempre están enfadados porque no están consiguiendo lo que quieren. Esto es mirar a través del ojo de la cerradura.
Esta es la razón por la cual los sabios permanecen tan tranquilos y nunca reaccionan ante nada. No es porque no les importe. Ellos ven la imagen completa. La puerta se ha abierto para ellos. Y luego ven la imagen final, y se ríen de todo el juego. Porque nadie ha perdido nada y nadie ha ganado nada.

Para cada acción hay una reacción igual y opuesta. Esa es la ley de la física. Es lo mismo que la ley de causa y efecto. Todo lo que haces tiene una consecuencia, no hay escape de ella. A menos que te gires hacia dentro y ya no reacciones a nada. Entonces trasciendes la ley y eres libre. Pero mientras creamos todavía que somos el cuerpo, estamos bajo esta ley.

Así es como funciona:
La tierra es tu mente y las semillas son tus pensamientos. Todas aquellas semillas que se siembren en la tierra, van a dar sus frutos, por tanto, todos aquellos pensamientos en tu mente, van a tener sus consecuencias. 
La causa es la siembra de la semilla en la Tierra, es decir, el pensamiento en tu mente. Y el efecto es el resultado que se obtiene de la siembra de semillas, es decir, las consecuencias de los pensamientos en tu mente.

Estamos constantemente sembrando semillas y por tanto recibiendo sus frutos.
Si no queremos experimentar determinadas cosas, como el sufrimiento, no debemos crear la causa. Es decir, si no deseamos sufrir, no debemos tener pensamientos negativos, ni generar sufrimiento a los demás.
Pero aún cuando no generamos sufrimiento en los demás, si aparece una experiencia de dolor y sufrimiento, es debido a las semillas que sembraste en una vida anterior. Creaste la causa en ese momento y el efecto vuelve ahora a ti después de muchas vidas. 
Por eso hay situaciones que no comprendemos, porque no nos acordamos de lo que hicimos en vidas anteriores. No recordamos lo que sembramos en vidas pasadas.
Por ejemplo, cuando Mahatma Gandhi murió, le dispararon. 
¿Por qué un hombre tan honorable como él recibiría un disparo? 
Las últimas palabras que dijo a su atacante fueron: "Te perdono y te doy las gracias hijo mío". Porque se daba cuenta de que en alguna otra vida anterior había puesto en marcha la causa. Y éste era el efecto que él recibía. Esto es lo que se llama "Karma Retardado".

Luego está el karma instantáneo. Cuando tienes la intención, el pensamiento de dañar a alguien que está justo a tu lado y el que acaba dañado eres tú. Esto se llama karma instantáneo.

Tomemos otro ejemplo: 
Henry me invita a su casa. Entro en su casa, voy al frigorífico y digo: "¿Qué hay para comer?" Y empiezo a comer todo lo que tiene en la casa. 
Entonces le digo a Henry: “¿me prestas tu coche?” Y Henry que es un buen chico me dice: "claro". Así que tomo prestado el coche y destrozo su coche. Le rompo los faros, el parabrisas y lo vuelvo a aparcar como si nada hubiera pasado. Y Henry que es un buen chico, no dice nada. 
Entonces le digo: "Henry ¿me puedes prestar quinientos dólares?" Así que Henry que es un buen chico dice: "claro". Y yo sin esperar nunca devolvérselo, tomo el dinero. 
Ahora, ¿qué sucede?
Al no reaccionar, Henry se convierte en neutral. 
Cuando eres neutral, no acumulas karma de nuevo. Has terminado con esa parte de tu vida. Cuando reaccionas, acumulas karma.

 ¿Qué me sucederá? Tendré que experimentar el efecto en algún momento, de alguna manera, de lo que le he hecho a Henry. Tiene que volver a mí de alguna manera. Tal vez no en esta vida, pero volverá en una próxima vida, no hay escape. 
Por eso, cuando vemos ciertas cosas en la vida que no entendemos, no debemos juzgar, porque todo está desarrollándose como se supone que debe hacerlo. 
Todo está bien y todo se desarrolla como debe.

Otro ejemplo: 
La gente va en busca de un Satguru, un maestro. 
Ellos van a todas las personas que pueden encontrar. ¿Y qué es lo que hacen? Tratan de aprender todo lo que pueden. 
Maman del Satguru hasta dejarlo seco. Tratan de absorber todo su conocimiento. Pero ¿le dan sus corazones? ¿Se entregan a él? ¿Cuidan de él? ¿Hacen algo por él? 
La mayoría de los occidentales no. Ellos sólo vienen a tomar, pero no a dar de sí mismos o cualquier otra cosa. Y cuando han escuchado lo suficiente se van a alguien más y hacen las mismas cosas. Así veinte años pasan, y luego se preguntan por qué no han hecho ningún progreso. 
La vida es algo recíproco. Ambas partes tienen que dar y luego se funden en una. Pero si una parte da y la otra parte toma, caen bajo la ley de causa y efecto. Y consiguen exactamente lo que dan.

Aquí está otro ejemplo: 
Decidí que mañana voy a robar el Security Pacific Bank. 
Así que llega mañana y escribo una nota. Y la nota dice: "Tengo 25 granadas de mano, un bazoka y una ametralladora en mi bolsillo, denme inmediatamente quinientos mil dólares o vuelo el banco". 
Lógicamente quien lee la nota está asustado, y me da los quinientos mil dólares. Y me alejo sin problemas, nadie me atrapa. Voy a Canadá. Pasan diez años. Entro en los negocios y tengo éxito, pero luego algo sucede y los recaudadores de impuestos vienen tras de mí. Hay un gravamen de impuestos de todos mis tratos con mi negocio y les debo quinientos mil dólares, que ellos recuperan de mí. Me voy a la quiebra y estoy de vuelta donde empecé.

Todos somos la misma esencia, Consciencia Pura. Todo lo que hacemos a los demás, nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Si dañamos a los demás, nos dañamos a nosotros mismos, y la vida reunirá las circunstancias precisas para que eso suceda. 
Si beneficiamos a los demás, nos beneficiamos a nosotros mismos. Todo es por ley de causa y efecto, ley del equilibrio. Pero, si no reaccionamos, esta ley del karma desaparece.
No hay errores. 

La ley se cumple. La única manera de escapar de esta ley es NO REACCIONAR A CUALQUIER COSA QUE VIENE A TI. Porque todo lo que te sucede es de naturaleza kármica. 

Si reaccionas, tú mismo estás creando más karma y estás acumulando más karma. Pero, si te das cuenta de que no eres el fenómeno cuerpo-mente, llegas a ser totalmente libre y absuelto y emancipado. Y ya no hay más un ir y venir para ti. Te vuelves totalmente libre.

- “Tal vez podría darnos algunos consejos sobre cómo no reaccionar, puesto que parece tan difícil.”
- Es muy sencillo, cada vez que te enfrentas a un reto o a un problema, actúa pero no reacciones. 
- “¿Cuál es la diferencia?” 
- Cuando actúas eres espontáneo. Cuando actúas no piensas, es la misma vida manifestándose a través de tu cuerpo-mente. Haces lo que hay que hacer, y se acabó. En cambio, cuando reaccionas, sí hay pensamientos, los pensamientos vienen a tu mente. Y los pensamientos están condicionados; tienes miedo, ira, celos, cólera, frustración, venganza, lo que sea y luego reaccionas. Por tanto, reaccionas desde tus pensamientos condicionados. Pero cuando actúas, no hay pensamientos, no hay condicionamientos, simplemente actúas desde el no-pensar, actúas desde el corazón, desde el ser, desde esa profundidad espontánea. Esa es básicamente la diferencia.

- “¿Qué pasa con las emociones? Quiero decir, ¿reaccionamos a las emociones?”
- Es lo mismo. Tu mente no conoce la diferencia entre un pensamiento y una acción. Tú sí. Así que cuando estás planeando matar a alguien, tu mente cree que ya has actuado y lo has hecho, incluso si nunca lo llevas a cabo. Y eso acumula más karma para ti. Los pensamientos son objetos, son conceptos, son cosas.

Por ejemplo, la mente no conoce la diferencia entre un cáncer y un resfriado. Pero tú crees que el cáncer es mortal y un resfriado se pasa rápido. Así que si coges un resfriado, el sistema hará que pase rápido. Pero si tienes un cáncer, el sistema considera que es como la muerte. Por lo tanto viene el miedo, viene la preocupación y finalmente mueres. Pero tú has puesto en marcha la causa por tu creencia, así es como funciona. Por tanto, los pensamientos y las acciones son lo mismo. No hay diferencia.

Lo importante es liberarte de los pensamientos. No pensar más allá de tus narices. Date cuenta cada vez que piensas, y pregúntate: "¿A quién vienen estos pensamientos? ¿Quién piensa estos pensamientos? ¿A quién vienen?" Y te darás cuenta de que vienen a mí. Yo pienso estos pensamientos. 
Todo está conectado al yo. Todos tus pensamientos están conectados al yo. Deshazte del yo y todos tus problemas se irán con él. Sigue al yo hasta su fuente, su fulminación. Concéntrate en la fuente del yo y descubrirás que el yo no existe, y serás libre.

El yo te conduce a la nada, a la libertad, a la liberación. Así que si tomas como lo principal en tu vida el auto-indagar en el “yo”, llevar tu atención al “yo” todo el tiempo, llegará un momento en que te liberarás, ya que el “yo” desaparece, pues no existe en realidad, el “yo” es un pensamiento, va y viene, y todo lo que va y viene, no es real. 
Siempre y cuando tengas un sentido del yo, tienes problemas. Porque siempre dices: "Yo estoy enfermo, yo soy pobre, yo soy feliz, yo soy infeliz," y así sucesivamente. Y estás viviendo en el mundo de la dualidad. Así que cuando sigues al yo hasta su fuente, todos los conceptos desaparecen con el yo y no queda nadie que piense. Finalmente eres libre.

También deberías preguntarte: "¿Para quién es el karma? ¿Quién tiene que experimentar karma? ¿Quién tiene que experimentar la causa y el efecto?" Pronto te darás cuenta de que esto es sólo para tu ego, no para ti. Tú eres libre y no tienes nada que ver con eso. Al trascender el ego, el karma se va y te vuelves totalmente libre.

Cuando comienzas a ir hacia adentro, cuanto te tomas tiempo para olvidarte un poco del mundo, y comienzas a preguntarte, "¿De dónde viene el mundo?" y empiezas a investigar dentro de ti mismo, "¿De dónde viene mi mundo? ¿Cómo se originó?" Al comenzar a hacer esto cada día, cada día, cada día, a medida que comienzas a cuestionarte a ti mismo, "¿Por qué he nacido? ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy pasando por esta experiencia? ¿Quién está pasando por esta experiencia?" cuanto más lo haces, y cuanto menos reaccionas a tus condiciones, más pronto despertarás. Te liberarás.

Así que despertar no es algo que tienes que buscar. Despertar no es algo que alguien te puede dar. Despertar es darte cuenta de tu verdadera naturaleza. Es ver tu verdadero ser. Tú ya estás despierto, pero crees que estás dormido. Crees que eres un ser humano, crees que todas tus experiencias son reales.

Y si vas un poco más alto, crees que todas tus experiencias son kármicas. Pero no hay karma. Tú eres brillante y resplandeciente tal como eres. Pero si quieres jugar al juego del karma, puedes hacerlo. Es un juego.

Entonces, ¿de dónde viene el karma? Lo creaste con tu mente. Tú creas tu propio destino.

Y sigues regresando una y otra vez, y otra, y otra, y otra, y otra vez, teniendo todo tipo de experiencias, hasta que en un siglo a partir de ahora, o mil millones de años a partir de ahora, te cansas de jugar al juego y dices: "Espera un momento. Me parece que estoy dando vueltas en círculo. ¿Alguna vez se acabará?" 
Y luego, finalmente, te preguntas, "¿Para quién es el juego? ¿Quién cree en su humanidad? ¿Quién cree en sus experiencias? ¿Quién es el que parece sufrir o quién es el que parece ser feliz?"
Recuerda que la felicidad humana y el sufrimiento humano son dos caras de la misma moneda. No hay ninguna diferencia.  Es la Ley Universal de polaridad: cada cosa son polos opuestos de una misma cosa. 
Uno se cansa de todo el asunto. Así que te planteas la pregunta, "¿Para quién es este karma? ¿Para quién es este mundo? ¿Para quién es este juego? ¿Quién tiene que pasar por estas cosas?"
Pero en vez de hacer esto la mayoría de la gente va a los psiquiatras, a los psicólogos, a los predicadores, a los sacerdotes y demás, a buscar respuestas. Estamos buscando respuestas por medios externos, y nunca puedes obtener una respuesta a tus problemas o cualquier cosa del mundo, porque el mundo cambia continuamente. Una vez la respuesta puede ser de una manera y en otro momento la respuesta puede ser de otra manera, según las circunstancias, dependiendo del momento. Todo esto es imperecedero.
La verdadera respuesta está dentro de ti mismo. La solución está dentro de ti. Sin embargo lo haces incorrectamente cuando estás tratando de resolver un problema con otro problema, que es tu mente.
No puedes utilizar tu mente para resolver un problema, porque para empezar tu mente es la causa del problema. Y no puedes pedir a nadie más la solución, ya que están utilizando su mente para darte la solución de lo que ellos piensan que es correcto.

La respuesta por supuesto es conocer tu Ser. Cuando enfocas la atención en el Ser, el problema se resuelve automáticamente. 
¿Cómo enfocas tu atención en el Ser?  Preguntándote: "¿Quién soy yo?" o "¿Qué es lo que soy?" 
Cuando algo sucede en tu vida que deseas cambiar, no trates de cambiar lo que te está molestando, porque si lo haces, va a surgir en otro lugar. Ve directo a la fuente. 
"¿Cuál es la fuente de mi depresión? Yo. Yo estoy deprimido. 
¿Quién es el yo que está deprimido? ¿Quién es este yo?" 
Nunca respondas. Sólo ten una actitud de observar cuando haces la pregunta. Y te darás cuenta de que algo muy interesante comienza a suceder cuando llegas a esta etapa. Te darás cuenta de que comienzas a sentirte mejor y mejor y mejor, e incluso comienzas a reírte de ti mismo. ¿Por qué?  Porque vas a la fuente del yo. Y la fuente del yo es la Realidad absoluta, la consciencia pura. Lo que significa, que el yo no existe. Nunca existió. Es una ilusión óptica. 

Tú no eres un yo. Y si no eres un yo, no tienes ninguno de los problemas que vienen con él. Esto significa que tú no eres el fenómeno cuerpo-mente.

Tú no eres el hacedor. No eres el sufridor. No eres la persona que crees que eres. 

Ya que todas estas cosas están unidas al yo, si este yo desaparece, todo desaparece con él y tú devienes totalmente libre.
Entonces empiezas a sentir omnipresencia, porque tu verdadero Ser no es personal. Tu verdadero Ser es el Ser del universo. Tu verdadero Ser es todo. Todo es el Ser. 
Basta con que te deshagas de todos tus conceptos de cuerpo, mente y yo. Todo ocurrirá por sí mismo. 
Tu trabajo consiste en eliminar el concepto del “yo”. 

- "¿Quién es el tú que se dirige al yo?"
- Tú mismo. Tu Ser.
- "¿Y eso no es lo mismo que yo?"
- Lo mismo, sí. Yo, mí, todo es lo mismo. 
La mente vuelta hacia fuera es el yo; vuelta hacia dentro es el Ser.

El yo es el primer pensamiento. A partir del primer pensamiento “yo”, surgen todos los demás pensamientos, surge el mundo. Por eso es importante auto-indagar en el “yo”, llevar la atención en el “yo” y reposar ahí. Así es como el “yo” desaparece y lo que queda es Silencio, libertad.

Si te preguntas, "¿A quién viene el karma?" Dices: “A mí". Otra vez el “yo”. Aférrate al yo, mantén tu atención al yo y verás que el yo no existe, desaparece y lo que queda es la realidad, la Realidad Absoluta. Y la realidad se encarga por sí sola. 
Así que no estamos en busca de la realidad, no estamos buscando la realidad, estamos simplemente tratando de dejar ir las otras cosas. En la medida en que dejas ir las otras cosas, en esa misma medida, te vacías de conceptos y la realidad viene por sí misma. Y entonces, hay liberación.  

Cuando te sumerges totalmente en el Ser, te conviertes en algo difícil de explicar, ya no eres tu cuerpo, has entrado en el cuarto estado de consciencia, más allá de la vigilia, más allá del dormir, más allá del soñar. Has expandido tu conciencia.
No tienes que tener miedo de perder algo si entras en el cuarto estado de consciencia, tu cuerpo seguirá siendo el mismo, en cuanto a las apariencias se refiere. Harás un mejor trabajo que nunca antes en tu vida, serás más cariñoso, serás más amable, tendrás una gran compasión en lo que a tu cuerpo se refiere. Sin embargo, te darás cuenta de que, "Yo soy el Ser". ("Yo soy", es el Ser). 
"Yo soy el que soy". Quedará muy claro para ti y harás que tu vida sea simple. No encontrarás ningún defecto. No reaccionarás. Serás simplemente el Ser, y serás más feliz de lo que nunca lo has sido en tu vida.

Recuerda que tu verdadera naturaleza es luz, es consciencia. No estás tratando de ser auto-realizado, no estás tratando de lograr la iluminación, simplemente debes deshacerte de las cosas que te dicen que no lo eres. Tienes que vaciarte de todos los conceptos.
Si quieres liberarte y despertar a tu Ser, entonces negarás todo lo que tenga que ver con el yo. No trates de cambiar las cosas en el mundo, todo comienza y termina en tu mente.

Cuando auto-indagas sobre el yo, esto es pura meditación. Esta es la más alta meditación, seguir al yo hasta su fuente.
Comienza por preguntar ¿quién es este yo? ¿Quién soy yo? ¿Qué es lo que realmente soy? ¿Dónde está el yo cada noche cuando voy a dormir? ¿Dónde estoy cuando voy a dormir? ¿A dónde voy yo?
Pregúntate ¿Quién necesita esas cosas mundanas? ¿Quién sufre cuando se han perdido? ¿Y quién se siente feliz cuando las tienes? 
Observa tus apegos. Sé consciente de lo que realmente eres.
Mira lo que más te molesta, lo que más te enoja, lo que te hace enfadar, lo que te perturba. Obsérvate a ti mismo. Y siempre date cuenta de que lo que le está ocurriendo al yo, no eres tú. Tú no eres el yo. Porque el yo acaba desapareciendo. Lo que tú eres realmente es consciencia. Eres Realidad Absoluta. Esa es tu verdadera naturaleza. 
Y la forma de descubrir tu verdadera naturaleza es siguiendo al yo hasta su fuente. Ver la fuente de donde surge el yo, y ver la fuente donde el yo desaparece. Al practicar estas cosas estás practicando pura meditación, y serás libre.   

"El Ser es siempre tal como es. No puede ser alcanzado ni mejorado. Cuando dejamos de identificar el cuerpo con nosotros mismos, lo que queda es el propio Ser.
La única vía para lograr el éxito es retrotraer a la mente cada vez que intenta ir hacia el exterior y fijarla en el Ser. No hay necesidad de meditación o mantras o japa o dhyana, ni nada por el estilo, porque ésta es nuestra naturaleza real. Lo único que se necesita es abandonar el pensamiento de los objetos distintos al Ser. La meditación no es tanto pensar en el Ser, sino abandonar los pensamientos sobre el no-ser. Cuando tú te desembarazas del pensamiento de los objetos exteriores e impides que tu mente huya hacia el exterior y la introviertes en tu interior y la fijas en el Ser, lo único que hay es el Ser". (Sri Ramana Maharshi)

 


Robert Adams

https://caminoaldespertarr.blogspot.com.ar/2017/09/trascender-el-karma-definitivamente.html

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Qué es trascender el Ego - Ken Wilber...MAGISTRAL!!!

Precisamente por que el ego, el alma y el Yo (Self) pueden estar presentes al mismo tiempo, no será difícil comprender el sentido verdadero de ausencia del ego – expresión que viene causando inmensa confusión. Ausencia del ego no significa ausencia de un yo (self) funcional (lo cual sería propio de un psicótico y no de un sabio); significa que ya no estamos identificados exclusivamente con aquel yo.

Uno de los muchos motivos de no saber lidiar con la noción de ausencia del ego es que deseamos que nuestros sabios en ego satisfagan nuestras fantasías relativas a santidad o espiritualidad, lo cual, habitualmente, significa que esas personas estén muertas del cuello para abajo, libres de los apetitos o deseos de la carne, eternamente sonrientes. Deseamos que esos santos no pasen por todas las cosas que nos incomodan – dinero, comida, sexo, relaciones, deseos. Los sabios en ego están por encima de todo eso – así lo deseamos. Queremos cabezas que hablen. Consideramos que la religión bastará para librarlos de todos los instintos básicos, de todas las formas de relación, considerando a la religión, no como una orientación para vivir la vida con entusiasmo, sino como guía para evitarla, reprimirla, negarla, huir de ella.
En otras palabras, el hombre típico espera que el sabio espiritual sea menos que una persona, de algún modo liberto de los impulsos confusos, difusos, complejos, pulsantes, compulsivos, que guían a la mayor parte de los seres humanos. Esperamos que nuestros sabios sean la ausencia de todo cuanto nos impulsa. Queremos que no sean siquiera tocados por todas las cosas que nos atemorizan, que nos confunden, que nos atormentan, que nos aturden. Y a esa ausencia, a esa falta, a ese menos que una persona es a lo que frecuentemente denominamos sin ego.

Sin embargo, sin ego no significa menos que una persona; significa más que una persona.
No persona menos, sino persona más – es decir, todas las cualidades normales de la persona, más algunas transpersonales. Pensemos en los grandes yoghis, santos y sabios – desde Moisés a Cristo, a Padmasambhava. No fueron unos amanerados sin fibra, sino dinámicos e instigadores – desde el episodio de los vendedores del Templo hasta la imposición de nuevos rumbos a naciones enteras. Han lidiado con el mundo en sus propios términos, no en términos de una piedad melosa; muchos de ellos han provocado revoluciones sociales significativas, que se han extendido por miles de años. Y así lo hicieron, no porque hubiesen evitado las dimensiones físicas, emocionales y mentales de la humanidad – tampoco al ego, que es el vehículo de todas ellas – sino porque las han asumido con tal garra e intensidad que han sacudido los propios fundamentos del mundo. Indiscutiblemente, estaban además íntimamente conectados con el alma (el psiquismo más profundo) y el espíritu (el Yo informe) – fuente última de su fuerza – pero han expresado esa fuerza y supieron obtener de ella resultados concretos, exactamente por haber asumido, decididamente, las dimensiones menores mediante las cuales ella podría expresarse de modo a ser sentida por todas las personas.

Esos grandes agentes de movilización y cambio no fueron egos pequeños; fueron grandes egos, en la más completa acepción del término, precisamente porque el ego (vehículo funcional del dominio de la mente) puede existir y de hecho existe con el alma (vehículo de lo sutil) y con el Yo (vehículo de lo causal). En la misma medida en que esos grandes maestros han movilizado el dominio de la mente, han movilizado el propio ego, porque el ego es el vehículo de ese reino. No obstante, no se identificaban meramente con su ego (eso sería narcisismo); simplemente lo han percibido conectado a una fuente Cósmica radiante. Los grandes yoghis, santos y sabios han conseguido tanto, precisamente porque no han sido tímidos aduladores, sino grandes egos conectados con su Yo superior, animados por el puro Atman (el puro Yo – yo) que es uno con Brahmán; abrieron la boca y el mundo se estremeció, cayó de rodillas y pudo ver cara a cara al Dios radiante.

Santa Teresa ¿no fue una gran contemplativa? Sí, y Santa Teresa fue la única mujer que reformó una tradición monástica entera (pensemos en esto). Gautama Buda sacudió a la India en sus propios fundamentos. Rumi, Plotino, Bodhidharma, Lady Tsogyal, Lao Tsé, Platón, el Baal Shem Tov – estos hombres y mujeres iniciaron revoluciones en el mundo que han durado cientos, a veces miles de años – cosa que ni Marx, ni Lenin, ni Locke, ni Jefferson, podrían afirmar haber conseguido. Y no procedieron así porque estuviesen muertos del cuello para abajo. No, ellos eran fantásticamente, divinamente grandes egos, ligados profundamente a lo psíquico, que estaba directamente ligado a Dios.

Hay cierta verdad en la noción de trascender el ego: no significa destruir el ego, sino conectarlo a algo más grande. Tal como afirma Nagarjuna, en el mundo relativo, atman es real; en lo absoluto, ni atman ni anatman son reales. Así, en ningún caso annatta corresponde a una descripción correcta de la realidad. El pequeño ego no se evapora; permanece como centro funcional de la actividad en el dominio convencional. Tal como he dicho, perder ese ego significa tornarse un psicótico, no un sabio.

Trascender el ego significa, pues, en verdad trascenderlo, pero incluirlo en una implicación más profunda y más elevada, primeramente en el alma o psiquismo más profundo, después en el Testigo o Yo superior y, entonces, tras la absorción en los niveles precedentes, implicarse, incluirse y abrazarse en la radiación del Uno Sabor. Y esto no significa, por tanto, librarse del pequeño ego, sino, al contrario, habitar en él plenamente, vivirlo con entusiasmo, usarlo como vehículo necesario, a través del cual puedan ser transmitidas las grandes verdades. Alma y espíritu incluyen el cuerpo, las emociones y la mente; no los eliminan.

Toscamente, podemos decir que el ego no es una obstrucción para el Espíritu, sino una radiosa manifestación del Espíritu. Todas las Formas no son sino el Vacío, inclusive la forma del propio ego. No es necesario librarse del ego, sino, simplemente, vivirlo con cierta intensidad.
Cuando la identificación desborda el ego en el Cosmos en general, el ego descubre que el Atman individual es, de hecho, de la misma especie de Brahmán. El Yo superior no es, en verdad, un pequeño ego, y así, en el caso de que estemos presos a nuestro pequeño ego, la muerte y la trascendencia son necesarias. Los narcisistas son, simplemente, personas cuyos egos no son aún lo suficientemente grandes para abrazar el Cosmos entero y, para compensar, intentan convertirse en el propio centro del Cosmos.

No queremos que nuestros sabios tengan grandes egos; ni siquiera deseamos que exhiban cualquier característica evidente. Siempre que un sabio se muestra humano – respecto del dinero, la comida, el sexo, las relaciones – nos sentimos perplejos, porque estamos planeando huir enteramente de la vida, y el sabio que vive la vida nos ofende. Queremos estar fuera, queremos ascender, queremos escapar, y el sabio que asume la vida con placer, la vive totalmente, sube a cada ola de la vida y surfea en ella hasta el final – nos perturba y nos asusta intensamente, profundamente, porque significa que nosotros, también, deberíamos asumir la vida con placer, a todos los niveles, y no simplemente escapar de ella en una nube etérea, luminosa. No queremos que nuestros sabios tengan cuerpo, ego, impulsos, vitalidad, sexo, dinero, relaciones o vida, porque esas son cosas que habitualmente nos torturan y queremos verlas lejos de nosotros. No queremos surfear en las olas de la vida, queremos que las olas desaparezcan. Queremos una espiritualidad formada de humo.

El sabio completo, el sabio no-dual está aquí para demostrarnos lo contrario. Generalmente conocidos como “tántricos”, estos sabios insisten en trascender la vida, viviéndola. Insisten en buscar la liberación en el envolverse, encontrando el nirvana en medio del samsara, hallando la liberación total a través de la completa inmersión. Pasan de manera consciente por los nueve círculos del infierno, seguros de que en ningún otro lugar encontrarían los nueve círculos del cielo. Nada les es extraño porque nada existe que no sea Uno.
En verdad, el secreto consiste en estar enteramente a gusto en el cuerpo y con sus deseos, con la mente y sus ideas, con el espíritu y su luz. Asumirlos enteramente, plenamente, simultáneamente, puesto que todos sin igualmente manifestaciones del Uno .
Vivenciar la pasión y verla funcionar; penetrar en las ideas y acompañar su brillo; ser absorbido por el Espíritu y despertar para la gloria que el tiempo ha olvidado nombrar. Cuerpo, mente y espíritu, totalmente contenidos, igualmente contenidos, en la conciencia eterna que es la esencia de todo el espectáculo.

En la quietud de la noche, la Diosa susurra. En la luminosidad del día, Dios amado brama. La vida pulsa, la mente imagina, las emociones ondulan, los pensamientos vagan. Qué son todas estas cosas, sino movimientos sin fin del Uno , eternamente jugando con sus propias manifestaciones, susurrando mansamente a quien quiera oírlo: ¿esto no eres tú mismo? Cuando ruge el trueno, ¿no oyes a tu Yo? Cuando irrumpe el rayo, ¿no ves a tu Yo? Cuando las nubes se deslizan mansamente en el cielo, ¿no es tu propio Ser ilimitado, que está haciéndote señas?

Del libro "One Taste", de Ken Wilber
Traducción y notas de Ari Raynsford

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4 principios profundos del Advaita - Robert Adams

1. PRINCIPIO NÚMERO UNO:

Tienes un sentimiento, la total comprensión de que todo lo que ves, todo en el universo, en el mundo, emana de tu mente.

En otras palabras, sientes esto. No tienes que pensar en ello, o tratar de provocarlo. Viene por sí mismo. Se convierte en una parte de ti.
La comprensión de que todo lo que ves, el universo, las personas, los gusanos, los insectos, el reino mineral, el reino vegetal, tu cuerpo, tu mente, todo lo que aparece, es una manifestación de tu mente.
Tienes que tener ese sentimiento, esa profunda comprensión, sin pretenderlo.

Entonces te preguntas, “¿En qué pienso todo el día?”
Por supuesto, si tienes miedo de algo, si estás preocupado, si crees que algo anda mal en alguna parte, si piensas que estás sufriendo por una pérdida, o limitación, o enfermedad o cualquier cosa, entonces estás fuera de ello por completo, porque no estás comprendiendo que todas estas cosas son simplemente una manifestación de tu propia mente.
Y si estás preocupado por estas cosas, te estás apegando a la falsa imaginación. Has estado apegado a la energía del hábito durante muchos años y todos esos apegos y creencias provienen de la energía del hábito.

Es como ver un programa de televisión y te identificas con uno de los personajes, cuando sabes que ni siquiera estás en la televisión. Pero crees que eres uno de los personajes de la serie de televisión. Lo mismo sucede con el mundo.
No te involucres. No me refiero a que te vuelvas pasivo. Me refiero a que tu cuerpo hace lo que se supone que tiene que hacer. Recuerda, tu cuerpo vino a esta tierra para hacer algo. Él hará algo sin tu conocimiento. Se cuida de sí mismo, no te preocupes. Pero no identifiques tu cuerpo con tu Ser. Son diferentes. Tu cuerpo no es tu Ser.

Por lo tanto, el primer principio para ver lo cerca que estás de la auto-realización es: No sientes que te estás identificando con el mundo. Estás separado y te sientes feliz, porque tu estado natural es la felicidad pura.
Una vez que te identificas con las cosas del mundo, lo estropeas. La felicidad desaparece, se disipa. Pero cuando estás separado de las cosas mundanas la felicidad es automática, hermosa, felicidad pura. Viene por sí misma. Así que ese es el primer principio.

2. PRINCIPIO NÚMERO DOS:

Tienes que tener un fuerte sentimiento, una comprensión profunda, de que eres no-nacido.
Tú no has nacido, no experimentas una vida y no desapareces, no mueres. Tú no has nacido, no tienes una vida y no mueres.
Tienes que sentir esto, que eres de lo no-nacido. ¿Te das cuenta lo que esto significa? No hay una causa para tu existencia. No hay una causa para tu sufrimiento. No hay una causa para tus problemas.

Algunos de ustedes todavía creen en la causa y el efecto. Esto es cierto en el mundo relativo (el mundo de las apariencias), pero en el mundo de la realidad no hay una causa. Nada ha sido hecho jamás. Nada ha sido creado jamás. No hay creación. Sé que es difícil de comprender.
¿Cómo puedo yo existir si no he nacido, no tengo vida y no desaparezco en la vejez?
Tú existes como Yo-soy, siempre has existido y siempre existirás. Tú existes como inteligencia pura, como realidad absoluta. Esa es tu verdadera naturaleza. Tú existes como sat-chit-ananda. Existes como consciencia bienaventuranza, pero existes. Existes como vacuidad, como nirvana, pero existes. Así que no te preocupes de ser no-existente. Pero no existes como el cuerpo. No existes como persona, lugar o cosa. ¿Sientes eso?
Si tienes un fuerte sentimiento acerca de eso, entonces estás cerca de la auto-realización.

3. PRINCIPIO NÚMERO TRES:

Tú eres consciente y tienes un profundo conocimiento de la no egoidad de todas las cosas, que todo no tiene ego.
No estoy hablando sólo de los seres sintientes, estoy hablando del reino mineral, el reino vegetal, el reino animal, el reino humano. Nada tiene un ego. No hay ego. ¿Y te das cuenta de lo que esto significa? Significa que todo es sagrado. Todo es Dios.
Solo cuando el ego viene, Dios desaparece, lo que llamamos “Dios”.
Todo se convierte en Dios, tienes veneración por todo, cuando no hay ego, tienes veneración por todo el mundo y todas las cosas.

Así que tienes que ser consciente de la no egoidad de todas las cosas. Los animales no tienen ego, los minerales no tienen ego, los vegetales no tienen ego, y los humanos no tienen ego. No hay una causa, por lo que no puede haber un efecto. Sólo hay consciencia divina, y todo se convierte en la consciencia divina. Así que si miras a tu prójimo y a los animales y todo lo demás como siendo sin ego, los verás como a tu Ser. ¿No puedes verlo?

Es el ego lo que causa separación. Cuando estoy lleno de ego, me hago fuerte dentro de mí. Me vuelvo totalmente separado. Así que cuanto más te gustas como persona, más grande es tu ego. Dices: “Entonces, ¿yo no debo gustarme a mi mismo?”. Debes amarte a ti mismo, pero ¿de qué yo estamos hablando? No estamos hablando de tu yo-cuerpo, porque este va y viene. Estamos hablando de tu Ser permanente que siempre ha estado aquí. Y tu Ser permanente es yo, es usted, es el mundo, es el universo, es todo, eso es tu Ser permanente, no egoidad.
Ese es el único momento en que puedes amar a tus semejantes, cuando no tienes ego.
Así es como puedes saber donde estás, si estás cerca de la auto-realización.

4. PRINCIPIO NÚMERO CUATRO:

Tienes una convicción profunda, una comprensión profunda, un sentimiento profundo de lo que es realmente la auto-realización de la noble sabiduría.
¿Qué es la Realización del Ser de la Noble Sabiduría para ti?
Nunca puedes saberlo tratando de averiguar lo que es, porque es la realidad absoluta. Sólo puedes saberlo averiguando lo que no es.
Así que dices: “No es mi cuerpo, no es mi mente, no es mis órganos, no es mi pensamiento, no es mi mundo, no es mi universo, no es los animales, o los árboles, o la luna, o el sol, o las estrellas, no es ninguna de esas cosas”.
Cuando has pasado por todo y no queda nada, eso es lo que es; nada, vacuidad, nirvana, la unicidad última.

LOS 3 MÉTODOS PARA LOGRAR LA AUTO-REALIZACIÓN

1. PRIMER MÉTODO: Es la auto-entrega, cuando nos entregarnos completamente a Dios, o al Ser.
Pero esto es difícil de hacer para la mayoría de la gente. Parece fácil, pero no lo es. Esto significa que no tienes vida propia.
Entregas completa y totalmente todo a Dios. Cada parte de tu vida va a Dios. “No mi voluntad, sino la tuya”. Eso es devoción, bhakti.
Una vez más, parece fácil para algunas personas, pero no lo es cuando te adentras en ello, porque significa que cada decisión que tengas que hacer queda en manos de Dios.
Entregas tu mente a Dios, total, completa y absolutamente. Y eso te lleva a la auto-realización.

2. SEGUNDO MÉTODO: Es la atención plena, cuando somos el testigo. Observándote a ti mismo continuamente. Observando tus pensamientos. Observando tus acciones. Sentándote en meditación y observando lo que ocurre en tu mente. No trates de cambiar o corregir nada. Sólo observar. Siendo el testigo de tus pensamientos en la meditación y de tus acciones en el estado de vigilia.

3. TERCER MÉTODO: Es la auto-indagación.
Pregúntate: “¿A quién vienen estos problemas? ¿A quién viene este karma? ¿A quién viene este sufrimiento? ¿Viene a mí?
Bien, ¿qué es mí? Yo soy mí.
¿Quién soy yo? ¿De dónde viene el yo?”
Y sigue al yo hacia su fuente.

Puedes utilizar cualquiera de los tres métodos, el que más te convenga. Pero por favor haz algo, no desperdicies tu vida con frivolidades, trabaja en ti mismo si quieres ser libre.
Esto no significa que tienes que dejar de ir al cine o a trabajar, ni nada. No dejas de hacer nada. Simplemente que seas consciente de lo que estás haciendo.
Te conviertes en un ser consciente. Te vuelves consciente de tus acciones. Te conviertes en amoroso, compasivo, amable con todas las personas. Dejas de estar pendiente por ser el número uno. La mayoría de nosotros dice: “El número uno. Soy el número uno”. Olvídalo. Así es como sufres, eso es ego. Es difícil de entender, cuando renuncias a tu ego, ¿cómo puedes tener una vida mejor? Pero la tienes. Pruébalo y verás.

Cuando dejas de pensar acerca de ti mismo, y empiezas a reflexionar en ti mismo, sin embargo tú mismo te vuelves omnipresente, eso significa que estás pensando en los demás como tú mismo. Así que si cualquier ser humano sufre, tú sufres también.
En otras palabras, si quieres ayudar a tus semejantes, si quieres hacer de este mundo un mundo mejor en el que vivir, encuéntrate a ti mismo primero, y todo lo demás se cuidará de sí mismo.

Robert Adams

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No hay Problemas por Robert Adams

Robert: Buenas noches. Me alegro de estar de nuevo con ustedes, y sé que algunos de ustedes no pueden esperar hasta que empiece a hablar, pero os digo en verdad, que es en el silencio donde se recibe el mejor mensaje. El silencio es otro nombre para Dios. Quietud es un nombre para la consciencia, la paz. Todo se encuentra en el silencio, no tanto en las palabras, en la quietud. Deberían tratar de estar en silencio durante todo el tiempo que puedan, especialmente cuando están en casa. Traten de sentarse en el silencio y la tranquilidad durante todo el tiempo que puedan. Es en el silencio donde recibirán el mensaje. Es en el silencio donde la conciencia pura se revela. Nunca tengan miedo de sentarse en el silencio. Es su mayor baza.

Recibo muchas llamadas telefónicas. Una de las peticiones más frecuentes que recibo es cómo resolver problemas personales. Tuve una esta mañana, una llamada telefónica. Y esta persona tenía tantos problemas, a pesar de que había estado meditando desde hace veinticinco años todavía tiene problemas. Sólo hay una forma de eliminar todos los problemas. No importa lo grande que pueda ser el problema. No importa qué tan grave creas que es. Hay una manera de eliminar todo. Y esa manera es darse cuenta de que “yo no soy el hacedor”. En otras palabras, el problema no tiene absolutamente nada que ver contigo, aunque lo parezca, es sólo una apariencia.

¿Qué es un problema realmente? Un problema es algo que no va como tú quieres. El mundo no gira de la manera que tú quieres, eso es un problema. Las cosas no están yendo en la dirección que te gustaría o que las cosas están ocurriendo sin que tengas el control, por lo tanto crees que tienes un problema. Pero si te fijas en cualquier individuo de esta tierra, el problema de unas personas normalmente no es el problema de otras personas.

¿De dónde vienen estos problemas? Se nos ha dicho lo que es bueno y lo que es malo, así que si no tenemos lo bueno que pensamos que deberíamos tener, tenemos un problema. Pero en realidad, nada es bueno y nada es malo, sino que el pensamiento lo hace así. Por lo tanto, si te deshaces de tu mente, no tendrás ningún problema. El principal aspecto de nuestra enseñanza es aniquilar la mente y el ego. Cuando la mente y el ego son trascendidos un poder misterioso se hace cargo y cuida mejor de ti de lo que podrías hacer tú mismo. Pero antes, la mente y el ego tienen que irse.

Es difícil para la mayoría de los estadounidenses hacer este tipo de cosas porque se nos ha enseñado a utilizar la mente. La mente lo es todo y la mayoría de ustedes creen que si no usan la mente serán como vegetales.

Por el contrario, ¿qué es la mente? Es sólo un conglomerado de pensamientos del pasado y del futuro. Por lo general, te preocupas por el pasado y tienes miedo del futuro. Porque la mente nos presenta todo tipo de cosas, no sólo de esta vida, sino de experiencias de vidas pasadas, samskaras, tendencias que tienes.

Si comienzas a darte cuenta de que “yo no soy el hacedor” ¿dónde está el problema? Para empezar, el universo es tu amigo y no puede hacerte daño. El sustrato de toda existencia es el amor. Por consiguiente, si desarrollas una consciencia de amor, no habrá problemas, porque el amor cuidará de todo. El amor es lo mismo que la conciencia absoluta, inteligencia pura. El amor es lo mismo que Parabrahman. Una vez más, es el sustrato de toda existencia. Así que si tienes suficiente amor no hay problema.

El único problema surge cuando crees que eres humano y piensas que eres el hacedor, en otras palabras, cuando crees que si no hago esto o aquello algo terrible va a suceder. Pero de nuevo, el algo terrible es sólo una idea preconcebida, no es la verdad. Algo terrible es algo que te han lavado el cerebro para creer. Crees que tienes que vivir de cierta manera y si no puedes vivir de esta manera, es terrible. Crees que tienes que tener ciertas posesiones, ciertas cosas en tu vida. Si no las tienes es terrible. Cuando empiezas a comprender lo que significa “yo no soy el hacedor”, te liberas de todos los problemas.

¿Qué quieres decir cuando dices: “Yo no soy el hacedor?” (Y esto es lo que deberías hacer cada vez que piensas que tienes un problema.) Para empezar, primero te das cuenta de que todo, y me refiero a todo, estaba determinado antes de venir a esta tierra. Todo ha sido planeado para ti. Hasta el día en que vas a dejar el cuerpo. Todo está predestinado. Si aceptas esto y sientes esto, ¿dónde está el problema? ¿Qué es lo peor que te puede pasar en la vida? Si realmente lo analizas, no es tan malo. Parece algo malo, pero no lo es. Y recuerda cómo funciona la apariencia. Es como la serpiente y la cuerda. Un hombre sale de la bañera en la oscuridad y pisa una cuerda y él piensa que es una serpiente y tiene un miedo tremendo. Cuando se entera de que es sólo una cuerda el miedo se disipa así como el problema de tener miedo otra vez.

Así que, en la misma instancia, cuando crees, y crees, y piensas, y piensas que tienes un problema, es como la serpiente y la cuerda. En realidad no es un problema, es sólo una idea preconcebida de lo que va a pasar si no consigues lo que quieres. Porque de nuevo has sido educado para creer que tu vida tiene que ser de cierta manera, cuando en realidad no tiene por qué ser de ninguna manera.

Por ejemplo, si voy a casa esta noche y me entero de que un ladrón ha robado en mi casa, y se ha llevado todo de mi casa, ¿es eso un problema? Todo ha sido predestinado. Esto fue determinado antes de venir a esta tierra en mi cuerpo. No voy a reaccionar negativamente. No reaccionaré en absoluto. Porque siento que yo soy el universo y todo está bien. No hay errores. Por lo tanto, bendeciré al ladrón, no hay problema alguno. Si voy caminando por la calle y un coche se salta un semáforo en rojo y me golpea, no es culpa del conductor. Todo ha sido predestinado. Entonces, ¿por qué me voy a enfadar? La cuestión es que todo, todo lo que te ocurra, ha sido determinado de antemano. No hay nada malo ni equivocado.

Entonces, ¿cómo debo manejar las cosas? El primer concepto es darte cuenta de que “yo no soy el hacedor”. Cuando te das cuenta de que no eres el hacedor significa que tu cuerpo está pasando por la experiencia, pero tú no. Lo siguiente que haces es que te preguntas: “¿Quién está teniendo esta experiencia? ¿A quién viene? Viene a mí. Siento la depresión. Me siento herido. Me siento mal. Siento que me han robado o golpeado con un coche. Estoy enfadado. Estoy furioso. ¿Quién es este yo? ¿Cómo puede ser que el yo sea tantas cosas, enfadado, deprimido, herido, furioso?” Por tanto te aferras a la sensación del yo. Te aferras a ese sentimiento y lo sigues hasta su fuente. Cuando lo sigues hasta su fuente, la fuente del yo es siempre la consciencia o conciencia absoluta. Pero ahora, la única manera de seguirlo hasta su fuente es olvidarte de tu problema, ya que no puedes hacer dos cosas a la vez.

Por lo tanto, tienes que apartarte resueltamente de tu problema, totalmente lejos del problema, como si no existiera, y aferrarte al yo. Aférrate al yo que piensa que tiene un problema. Tan pronto como empiezas a aferrarte al yo, el problema comenzará a disiparse por sí mismo, y tú comenzarás a reír, lo harás. Porque es prácticamente imposible que tu Ser real tenga un problema. Porque tu Ser real es omnipresente, absoluto. Tu verdadero ser es vacuidad, nirvana, inteligencia pura. Tu verdadero Ser es omnipresente, está presente en todas partes al mismo tiempo. Cuando comprendes quién eres, nunca nada te molestará de nuevo.

Ahora la gente me pregunta: “Si desarrollo un sentido del yo y lo sigo hasta su culminación, ¿significa que nunca tendré un problema de nuevo?” Y tengo que reír cuando la gente me pregunta eso, porque tan pronto como te identificas con el yo, es el yo el que tiene el problema. Así que cuando dices: “¿Nunca tendré un problema de nuevo?” estás rechazando tu propio propósito. Porque el yo está lleno de problemas, no sólo de esta vida, sino de existencias anteriores. El truco está en seguir al yo hasta su fuente, y entonces el yo desaparecerá totalmente, completamente, absolutamente. Y cuando el yo desaparece, también lo hace el problema. En otras palabras, el mundo no cambia, pero tú sí. Tus reacciones cambian. Al igual que la pantalla y sus imágenes. Cuando llega el momento en que has trascendido el yo, te conviertes en la pantalla y en las imágenes mostradas en la pantalla. Lo que significa que el mundo no cambia. Todo en el mundo se presentará ante ti como siempre lo hace, pero será como el agua en la espalda de un pato. No estará apegado a ti nunca más. Ahora estarás identificado con la pantalla, o con el Ser.

¿Estoy siendo claro en esto? En otras palabras, la pantalla y las imágenes son lo mismo, pero la pantalla es consciente de sí misma y también de sus imágenes, y no se ve alterada por el tipo de imágenes que muestras. Puedes mostrar un atraco a un banco que está teniendo lugar en la pantalla, un asesinato que está siendo cometido, personas haciendo el amor, casas quemándose, guerras estallando. ¿Cómo afecta todo eso a la pantalla? Nada. La pantalla no se ve afectada, sin embargo, las imágenes cambian, una tras otra.

De la misma manera, tu Ser es como la pantalla. Nunca se ve afectado por problemas de ninguna clase ni de ningún tipo. Los problemas se encuentran sobre la pantalla, vienen y van, pero tú sigues siendo el Ser para siempre. Tú nunca cambias.

¿Cómo comienzas a ser de esta manera? Cada vez que piensas que tienes un problema debes preguntarte: “¿A quién viene el problema? Después de todo, yo no soy el hacedor. Yo no soy el cuerpo. Yo no soy la mente. Así que ¿A quien viene el problema?” Y, por supuesto, la respuesta será: “A mí. Yo siento este problema. El problema viene a mí”. Te aferras al yo, permaneces en el yo, y vas profundizando, y profundizando, y profundizando dentro de ti mismo, permaneciendo en el yo-consciencia. Mientras haces esto todos los días, cada vez que aparece un problema, pronto llegará finalmente el día en que trasciendes tu sentido del yo. Lo trasciendes totalmente. El sentido del yo desaparece y te convertirás en la consciencia pura. Eso es todo.

Robert Adams, 11 octubre 1990 

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La Unidad es esto, aquí y ahora- Javier Iglesias

La mente hace aquello para lo que ha sido creada, divide, juzga, pone palabras a lo que acontece, quiere mantenerse activa a través de sentirse el primer plano de la escena y lo logra identificándose con lo que acontece, o mejor dicho con parte de lo que acontece. Vive en hacer diferencias de todo. Busca seguridad, busca identidad. Y lo puede hacer identificándose con cualquier cosa, desde ser seguidor de un equipo de fútbol, hasta ser seguidor de unas ideas “espirituales”. Es lo mismo.

Y todo ello, en realidad, es la Unidad haciéndolo, siendo mente identificada.

La no-dualidad es en todo lo que es.

No hay nadie separado, ni nunca ha habido nadie separado.

Todo es la misma Conciencia que al diferenciarse en ti, en mi, se autoidentifica en cada ser humano como algo separado de la Fuente.

Es esta sensación de separación de la Totalidad la que trae consigo el sentimiento de que hay algo erróneo, de que es un error esta imaginaria salida del paraíso. Cuando la Realidad es que jamás ha habido nada que no fuera esta Unidad.

¡ Es la libertad del Ser siendo nuevo a cada instante!.

El mensaje advaita no nos dice que haya alguien que no tenga libertad. Sino que la vida se vive por sí misma, y eso es la libertad.

Lo que ocurre en ti, en mí se hace por sí sólo, es el funcionamiento de la Totalidad.

Todo es el ser siendo, incluida la sensación de separación que hay en cada persona.

Javier Iglesias

Sobre mí

Y de repente el encuentro con Todo, desde el Todo. Sin causa, ni motivo ninguno. La Gracia ahí, aquí, allá y por todos lados, en cada ser.Cada momento es un estallido de amor continuo en las manos de Dios. Conciencia ininterrumpida.

Este amor no era como se lo imaginaba mi mente cuando existía la búsqueda. No tiene cualidades “específicas” que lo diferencia del “no amor”. No se limita a una cosa, sino que es todo lo que es. En mi había creencias sobre lo que era el Amor incondicional, la Conciencia, la Paz interior, la iluminación… Y de repente hubo un Ver que incluye Todo. Un Ver que no es del tiempo, en cuanto a secuencial, pues no viene de un pasado y va hacia un futuro. Simplemente brota ahora, aquí, momento a momento. Y lo incluye todo.

Hubo un tiempo, en mi juventud, que apareció la irresistible pasión por la búsqueda de la unión con lo divino, la Totalidad. Entonces tenía 20 años y aquella atracción irremediable ocupaba todo mi tiempo. Enseguida fui atraído hacia la enseñanza advaita. Primero a través del jnana yoga y, más tarde, me llevó a acercarme a la obra de Nisargadatta Maharaj. Hasta que vino a mis manos un libro de Ramesh Balsekar. Entonces sentí que tenía que conocerlo. Fui hasta India para encontrarme con él, y aquello cambió mi vida. Algo profundo se movió en mí.

Él me dijo que esa búsqueda de unión con la Totalidad, con Dios podría acabar reconociendo que  esto que ocurre en este momento es el funcionamiento de la Fuente. “Todo ya es Dios, o la Conciencia”, y nos reímos, sí, nos reímos al Ver la naturalidad de que lo que buscaba es Esto, justo Esto que ocurre aquí y ahora. Me impactó, me sacudió el sentir de dónde venían sus palabras, y cómo me atravesaban, y traspasaban las mías y tocaban algo profundo que siempre ha estado ahí, lo que siempre Es. Me señaló, y me dijo que “ahí ya es la Fuente, la Conciencia, no hay que buscarla, es esto”, “tú ya estás”.  El tiempo fue iluminado por algo que no tiene antes, ni después. La sensación de separación se diluyó, ya no era él diciéndome algo a mí. Simplemente había una misma vida que se daba en todo, en él, en mí, en la sala, en las personas que había allí. Resulta que Aquello siempre había estado allí.

Este Ver ha ido tomando distintas formas en mí a lo largo de los años. Y, de forma natural, han surgido más personas interesadas en advaita. Esto ha llevado a compartir esta enseñanza viva no-dual mediante encuentros y conferencias.

 https://javieriglesias-advaita.com/2016/04/02/la-no-dualidad-cotidiana/

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El poder del silencio - Steve Taylor

Los seres humanos modernos han perdido el contacto con su "verdadero yo" interior. El silencio y la quietud son un medio para recuperar la felicidad y la alegría. En el mundo moderno el silencio prácticamente ha dejado de existir.

La raza humana ha estampado su autoridad sobre el planeta Tierra no sólo cubriendo su superficie con hormigón y destruyendo su vida vegetal y animal, sino también enterrando los sonidos naturales de la Tierra debajo de una cacofonía de ruido artificial. Vivimos nuestras vidas en el contexto de esta cacofonía, con los mecánicos sonidos irregulares de la sociedad urbano-industrial que atacan continuamente nuestros oídos: el rugido de los coches, aviones y trenes, el sonido metálico y sordo de las máquinas, el ruido de las obras de construcción y restauración, la cháchara de las radios y televisiones en los coches y casas de otras personas, y la música pop-rock a todo volumen desde cualquier lugar imaginable. Pero nada, por supuesto, ha hecho más daño en destruir el silencio que el coche. En el mundo moderno es muy difícil ir a cualquier lugar donde no exista la posibilidad de ser perturbado por el sonido de los coches que pasan, y la única posibilidad que tienen los habitantes de la ciudad para poder experimentar algo de la tranquilidad que existía anteriormente cuando no había coches en ningún sitio, es algunas veces en los domingos, cuando el loco correr de aquí para allá de la vida moderna se ralentiza. Esta quietud parece tan extraña ahora que parece difícil creer que hace cien años y antes era así en todas partes todo el tiempo. En aquel entonces esta quietud incluso llenaba los centros de las ciudades de mayor actividad, que probablemente tendría un nivel de ruido equivalente a la de un pequeño pueblo moderno.

También hay más ruido que nunca dentro de nuestras casas. Es raro entrar en una casa hoy en día donde no haya al menos un televisor parloteando en alguna parte, aunque los residentes no estén realmente viéndolo, y otras formas de entretenimiento en el hogar compiten con la televisión para producir aún más ruido: radios, reproductor de CD, ordenadores y videojuegos, etc. de hecho, el único sonido que en gran medida está ausente de las casas de la gente de hoy en día es la voz de sus propios ocupantes hablando unos con otros.

Viviendo en medio de todo este ruido es seguro que tendrá un mal efecto en nosotros. Todo el ruido hecho por el hombre es fundamentalmente perturbador. Encontramos el sonido del canto de los pájaros o el del viento que sopla a través de árboles agradable, pero el ruido mecánico es siempre chirriante y desentonante. Y puesto que vivimos nuestras vidas en un contexto de ruido mecánico resulta que siempre hay un trasfondo de agitación dentro de nosotros, producido por el ruido. Este ruido es sin duda también una de las razones por las que la vida moderna es tan estresante. En la vida moderna nuestros sentidos son bombardeados masivamente con estímulos externos. Nuestro campo de visión siempre está lleno de diferentes cosas (y en constante cambio), y nuestros oídos son bombardeados con una desconcertante variedad de sonidos, todos los cuales reclaman nuestra atención. Nuestros sentidos tienen que absorber y procesar todo este material, que ocupa una gran cantidad de energía, lo que significa que somos susceptibles de quedarnos fácilmente sin energía o "agotados". Podemos salir nosotros mismos de este estado eliminando todos los estímulos externos, dejando que nuestras baterías de energía se recarguen de forma natural, es decir, relajándonos. Pero hay tantos estímulos externos alrededor en el mundo moderno y la gente está tan acostumbrada al ruido, que es posible que nunca podamos relajarnos adecuadamente, lo que podría significar vivir en un estado permanente de "agotamiento".

Esta falta de quietud también significa que la gente ya no utiliza el silencio, e incluso pueden, como resultado, llegar a tener miedo de él. Junto con la inactividad, el silencio se ha convertido en algo que la mayoría de las personas están decididas a evitar a toda costa, y que, cuando se enfrentan con ello, les enerva. La gente se ha acostumbrado tanto al ritmo frenético y la actividad incesante de la vida moderna que se sienten incómodos cuando no saben qué hacer o se quedan sin nada que ocupe su atención aunque sea por unos momentos, y se sienten igual de incómodos cuando el ruido de fondo que hay en sus vidas se calma. ¿Por qué la gente necesita tener sus radios y televisores parloteando de fondo, incluso cuando no les están prestando atención?

En otras palabras, en el mundo moderno el silencio se ha convertido en un enemigo. Y esto es una verdadera lástima, porque en realidad el silencio es uno de nuestros más grandes amigos, y puede, si se le permitido revelarse, tener un poderoso efecto beneficioso sobre nosotros.

El ruido interno No es sólo el ruido fuera de nosotros el que nos causa problemas, sino también el ruido dentro de nosotros.

De la misma manera que la tranquilidad y quietud natural del mundo que nos rodea es siempre tapada por el ruido artificial, la tranquilidad natural de nuestra mente es constantemente perturbada por el parloteo de nuestros ego-yoes. Este parloteo llena nuestras mentes, desde el momento en que nos despertamos por la mañana hasta el momento de ir a dormir por la noche, con un sinfín de ensueños, recuerdos, deliberaciones, preocupaciones, planes, etc., de los cuales no tenemos control, y que incluso continúan (en la forma de sueños) cuando nos quedamos dormidos. Este "ruido interno" tiene tantos efectos negativos como el ruido mecánico fuera de nosotros. En realidad, crea problemas en nuestras vidas cuando reflexionamos sobre los pequeños inconvenientes e incertidumbres que parecen importantes sólo porque les estamos prestando demasiada atención, y cuando nos imaginamos todo tipo de posibles escenarios sobre eventos futuros en lugar de simplemente tomarlos según vienen. Esto significa que no vivimos en el presente, porque siempre estamos ya sea planificando y anticipando el futuro o recordando el pasado "vagando en tiempos que no nos pertenecen y no pensando en el único que sí" como Blaise Pascal escribió. Y este constante parloteo interno también significa que nunca podemos dar toda nuestra atención a nuestro entorno y a las actividades de nuestra vida. Nuestra atención está siempre en parte ocupada por los pensamientos en nuestra mente, de modo que dondequiera que estemos y lo que sea que estemos haciendo nunca estamos completamente ahí.

También se puede decir que es probable que haya actualmente más de este "ruido interno" dentro de los seres humanos que haya habido antes. El ritmo frenético y la actividad constante de nuestras vidas, la enorme cantidad de estímulos externos con los que somos bombardeados, y el aluvión de información que los medios de comunicación ponen en nuestro camino, han hecho nuestra mente más inquieta y activa. Tenemos que hacer malabares con docenas de diferentes problemas y preocupaciones en nuestra mente sólo para sobrevivir día a día, y cada nueva cosa que vemos o cada nueva pieza de información que se pone en nuestro camino es potencialmente el comienzo de un tren completamente nuevo de pensamiento para ocupar nuestras mentes.

 En última instancia, la consecuencia más grave tanto de este parloteo interno como del ruido y la actividad del mundo moderno es que nos separan de nuestro verdadero Yo (self).

Nuestro "verdadero yo" que se podría llamar el fundamento, o la esencia, de nuestro ser. Es la consciencia pura dentro de nosotros, la consciencia-en-sí que permanece cuando no estamos realmente conscientes de nada. Es lo que queda cuando la actividad de nuestros sentidos y de nuestra mente cesa. Las impresiones sensoriales que absorbemos del mundo y los pensamientos que pasan por nuestra mente son como las imágenes en una pantalla de cine, pero nuestro "verdadero yo" es la pantalla de cine en sí, que todavía está ahí, incluso cuando no hay ninguna imagen siendo proyectada sobre ella.

Experimentar esta "consciencia-en-sí" puede tener un masivo efecto terapéutico. Aporta la sensación de estar firmemente arraigado en nosotros mismos, de ser verdaderamente lo que somos. También tenemos la sensación de estar realmente donde estamos, dándonos cuenta de que estábamos sólo presentes a medias, y que todo lo que vemos a nuestro alrededor parece intensamente real y vivo, como si nuestras percepciones fueran mucho más agudas. Pero, sobre todo, experimentamos una profunda sensación de paz interior y felicidad natural. Como las tradiciones hindúes y budistas han mantenido siempre, la naturaleza de la consciencia-en-sí (es decir, la consciencia dentro de nosotros y la consciencia que impregna todo el universo) es la dicha. Entrar en contacto con la consciencia pura dentro de nosotros nos permite por lo tanto experimentar esta dicha. De hecho, se podría decir que es sólo cuando hacemos esto que podemos experimentar la verdadera felicidad. Por lo general, lo que pensamos que es la felicidad es hedonista o está basada en el ego es decir, basada en pulsar ciertos "botones de placer" instintivos o en recibir atención y elogios de los demás aumentando nuestra autoestima. Pero el tipo de felicidad rica y profunda que experimentamos cuando estamos en contacto con el fundamento o esencia de nuestro ser es una felicidad espiritual natural, que no depende de nada externo, y no desaparece tan pronto como la cosa que la produjo ya no está. Es una felicidad que procede de experimentar lo divino dentro de nosotros y también lo divino dentro de todo lo demás, ya que la consciencia pura dentro de nosotros es la misma consciencia pura dentro de todo lo demás, y la consciencia pura del universo.

 El que estemos en contacto con este "verdadero yo" o no va a depender de la cantidad de estímulos externos que nuestros sentidos están tomando del mundo que nos rodea, y de la cantidad de actividad que pasa por nuestra mente.

Si alrededor de nosotros hay mucho ruido, movimiento y actividad, entonces no podemos dejar de darle nuestra atención; y de la misma manera, cuando hay gran cantidad de "ruido interno" tenemos que darle nuestra atención a eso también. Y cuando nuestra atención es absorbida completamente de esta manera, ya sea por estímulos externos como por ejemplo cuando vemos la televisión; por el "ruido interno", como cuando soñamos despiertos; o por ambos a la vez, es imposible estar en contacto con nuestro "verdadero yo" en cualquier grado, de la misma manera que es imposible ver una pantalla de cine en sí misma cuando está llena de imágenes danzando. Estar en contacto con nuestro "verdadero yo" es un estado de no-atencionalidad, cuando nuestras mentes están completamente vacías.

Por lo tanto, lo que tenemos que hacer si queremos entrar en contacto con esta parte de nosotros mismos es retirar la atención de estas cosas. Y esto es, por supuesto, lo que hacemos cuando meditamos: en primer lugar nos alejamos de los estímulos externos, sentándonos en una habitación tranquila y cerrando los ojos. Y luego sólo queda el "ruido interior" entre nosotros y la consciencia en sí, el cual tratamos de aquietarlo concentrándonos en un mantra o en nuestra respiración. Si somos capaces de detener el ruido interior (y por lo tanto no dejar que nuestra atención sea absorbida por él) la consciencia pura nos sumerge y nos convertimos en nuestro verdadero yo.

Y esto nos lleva de nuevo al problema más serio causado por la enorme cantidad de estímulos externos (incluido el ruido), con el que nuestros sentidos son bombardeados en el mundo moderno, y por la intensificación del "ruido interno" que genera la vida moderna. No es sólo cuestión de cerrarnos completamente a los estímulos externos y al "ruido interno", para poder experimentar un estado de total inmersión en la consciencia pura. Es posible tener un pie en ambos campos por decirlo así, viviendo una vida normal en el mundo, estando expuesto a estímulos externos y experimentando ruido interno, y al mismo tiempo continuar estando arraigado en tu yo real. Es decir, que es posible sumergirse parcialmente en la consciencia en sí, y tener la atención parcialmente absorbida por estímulos externos y la charla interna. Pero esto puede suceder únicamente cuando sólo hay un moderado grado de estos últimos.

Probablemente habría sido bastante fácil para nuestros antepasados vivir de esta manera, debido a que no estaban expuestos a una gran cantidad de estímulos externos y debido a que sus vidas eran relativamente más lentas y libres de estrés, lo que habría significado que su atención no necesitaba estar completamente absorbida por los estímulos externos y la charla interna. Tal vez esto explica en parte por qué incluso los pueblos nativos parecen poseer una alegría natural que los habitantes de las ciudades modernas han perdido porque las vidas más sosegadas de estos pueblos significa que eran capaces de estar en contacto con el fundamento de su ser a medida que sus vidas avanzaban, y que pueden, por tanto, experimentar continuamente algo de la dicha que es la naturaleza de la consciencia-en-sí.

Para nosotros, sin embargo, esto se ha convertido en algo muy difícil. Hay siempre tanto ruido y actividad tanto dentro como fuera de nosotros que nuestra atención siempre está absorbida por completo, por lo que no podemos estar en contacto con nuestro verdadero yo. Nos pasamos todo el tiempo viviendo fuera de nosotros mismos, perdidos en el mundo exterior de actividad y de estímulos o en el mundo interior de nuestros propios pensamientos. Somos como una persona que planea irse por unos días, pero que encuentra tantas cosas que hacer en el lugar que ha ido que nunca regresa a casa de nuevo, y nunca más experimenta la paz y la alegría que se encuentran ahí. Esta es sin duda una de las razones por las que muchas personas hoy en día parecen vivir en un estado de insatisfacción porque han perdido el contacto con la felicidad natural en su interior. Esa felicidad natural ha sido enterrada debajo de una tormenta de estímulos externos y lo que el Maestro Eckhart llama "la tormenta de pensamientos internos".

Como resultado de esto, es esencial para nosotros hacer todo lo posible por cultivar el silencio de nosotros mismos. Las circunstancias pueden obligar a vivir en las ciudades, y nuestros trabajos pueden ser estresantes y exigentes, pero aun somos libres para apartarnos de los estímulos externos y tratar de calmar la mente mediante la meditación, salir al campo, o simplemente sentándonos tranquilamente en nuestras habitaciones. No tenemos que llenar nuestro tiempo libre con distracciones que absorben nuestra atención como la televisión y los juegos de ordenador, que nos apartan aún más lejos de nosotros mismos. Debemos hacer lo contrario: no permitir que nuestra atención sea absorbida de esta manera, y así poder encontrarnos de nuevo.

Necesitamos el silencio y la quietud para ser nuestro verdadero yo y ser verdaderamente felices. "Estad quietos", dijo Jesús, "y sabed que yo soy Dios". Pero podría haber añadido, "y sabed que sois Dios".

Steve Taylor

El Dr. Steve Taylor es autor de varios libros de éxito sobre psicología y espiritualidad, y es catedrático de psicología por la Universidad Metropolitana de Leeds. Durante los últimos tres años ha sido incluido en la lista de las "100 personas vivas espiritualmente más influyentes" (este año en el n. 31) de la revista Mente, Cuerpo, Espíritu. Sus libros incluyen Waking From Sleep, The Fall, Out of the Darkness, Back to Sanity, y su último libro The Meaning. Sus libros han sido publicados en 16 idiomas, incluyendo holandés, coreano, ruso, español, italiano, francés, japonés, polaco y español.

Steve tiene un doctorado en Psicología Transpersonal por la Universidad John Moores de Liverpool. Sus artículos y ensayos han sido publicados en más de 40 revistas académicas, diarios y periódicos, entre ellos The Journal of Humanistic Psychology, The Journal of Consciousness Studies, The Journal of Transpersonal Psychology, Psychologies, Natural Health, Kindred Spirit and Resurgence.

Steve vive en Manchester, Inglaterra con su esposa y tres niños pequeños.

 Publicado originalmente en la revista New Renaissance (Vol. 8, No. 2)

https://www.nodualidad.info/articulos/poder-del-silencio.html

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Todo vuelve a la nada - Adyashanti

 

Inexplicablemente sucede. Cuando menos te lo esperas. Por una razón que nunca puedes saber. En un momento estás esforzándote, pensando, imaginando, y luego, en un abrir y cerrar de ojos, todo desaparece. La lucha desaparece. El esfuerzo desaparece. La persona desaparece. El mundo desaparece. Todo desaparece, y la persona es como un punto de luz que simplemente se desvanece hasta que desaparece. Y no hay nadie ahí para presenciarlo. La persona se ha ido. Sólo, sólo queda la conciencia. Nada más. No hay nadie que sea consciente. No hay nada de lo que ser consciente. Sólo eso permanece. Entonces, finalmente y simplemente, se comprende.

Entonces se ve que todo ―toda la lucha, todo el esfuerzo, todo el pensar, todo el imaginar, toda la entrega, todo el dejar ir, todo el acaparar, toda la oración, toda la mendicidad, toda la maldición, también― era sólo una distracción. Y sólo entonces se ve que la persona era, es, y siempre será nada más que un pensamiento. Con un solo pensamiento, la persona parece resurgir. Con más pensamientos, el mundo parece resurgir de la nada. Pero ahora lo sabes.

La encarnación no es más que un pensamiento. Un millar de encarnaciones no son más que un millar de pensamientos. Y este asombroso milagro de un espejismo que llamamos el mundo reaparece tal como era antes, pero ahora lo sabes. Es por eso que a menudo sueltas una gran carcajada, porque te das cuenta de que todas tus luchas fueron inventadas. Las conjuraste de la nada ―con un pensamiento que estaba vinculado a otro pensamiento, que entonces creíste, que se unía con otro pensamiento que entonces creíste. Pero nunca podría haber sido verdad, ni por un segundo pudo haber existido en realidad. Nunca podrías haber sufrido realmente por una razón que fuera cierta ―sólo a través de la imaginación, buena, mala, indiferente. Las complejidades de la filosofías y teologías espirituales son sólo un pensamiento dentro del Vacío.

Y así hablamos a veces, y yo finjo que me tomo en serio tus luchas, así como fingía tomarme en serio las mías. Puedes fingir que te tomas en serio tus propias luchas de vez en cuando, y aunque lo finjamos, en realidad no hay que olvidar que estamos fingiendo, que estamos inventando el contenido de nuestra experiencia; estamos inventando los pequeños dramas de nuestras vidas. Estamos inventando si tenemos que apegarnos o entregarnos o entender o rezar a Dios o purificarnos o estar libres de karma ―todo es un pensamiento. Acabamos de confabularnos con esta farsa ridícula de una ilusión que finge que es real, sólo para descubrir que no lo es. No hay karma. No hay nada realmente que purificar. No hay ningún problema. Sólo hay lo que tú creas y crees que es así. ¡Y si te gusta que sea así, proyéctalo!

Pero no podemos continuar con esta absoluta farsa indefinidamente. No podemos seguir fingiendo este juego que jugamos, indefinidamente. Es imposible. Todo vuelve a la nada.

Y entonces es un poco más difícil mantener el rostro serio constantemente durante el resto de tu vida.

Transcripción de una charla en Pacific Grove, CA, 9 de junio de 2006
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Entender es intelectualizar, teorizar; comprender es experimentar la Unidad.
Has de distinguir muy bien lo que significa comprender para no confundirte creyendo que estás comprendiendo cuando solamente entiendes cosas. Entender cosas es descifrar símbolos: descifras símbolos del lenguaje o descifras símbolos matemáticos, símbolos técnicos u otros. Entonces entiendes. También hay a quien le interesa descifrar símbolos religiosos. Entonces entiende de eso, de descifrar símbolos. Pero eso no es comprensión; comprender es integrar cada una y todas las cosas en una totalidad.




Consuelo Martín nos ayuda a comprender los planos y caminos que pueden conducirnos a experimentar la Unidad.

 

¿Qué tienen en común la filosofía y la meditación?

Meditación es un término que se aplica a muchas prácticas mentales diferentes, algunas muy superficiales. La meditación a la que acostumbro a llamar “contemplación”, para evitar esa ambigüedad, consiste en profundizar en la mente y en el corazón.

La dirección ha de ser clara: hacia lo Real, más allá de las apariencias. Si no se hace una investigación filosófica sobre esa diferencia, no es posible tomar la dirección correcta. Por eso, ambas cosas, investigación y contemplación, han de ir juntas. En los dos casos se ha de traspasar la zona del pensamiento mecánico.
 

¿Qué tiene de malo el pensamiento?

No es malo ni bueno, simplemente es un instrumento psicofísico mecánico, no creativo, que, habitual e inconscientemente, se identifica con la propia identidad. En esa identificación está el problema.
 

El pensamiento nos puede ofrecer soluciones en los conflictos, tranquilidad, felicidad incluso ¿O no es así?

La visión de la Verdad es lo único que ofrece eso. Por no haber observado el funcionamiento de la mente se puede confundir una intuición o visión verdadera con el pensamiento que la formula.

 

¿Qué nos aporta el silencio (la meditación, la contemplación) que no puede aportarnos el pensamiento?

Es necesario hacer silencio en los pensamientos y en las emociones que ocasionan para poder observar el funcionamiento de la mente. Al hacerlo, y no antes, se descubre que la realidad no es lo que parecía mientras estábamos identificados con los pensamientos, es decir, con las sensaciones interpretadas, con teorías o doctrinas acumuladas en la memoria y luego repetidas de mente en mente.

¿Qué significa que en el silencio están todas las respuestas?

El silencio da entrada a una visión directa de la Realidad. Desde él se percibe ya la brisa de algo verdadero; y se descubre allí también algo de la plenitud del Ser a distintos niveles de percepción.

 

¿De dónde surge la paz mental, la felicidad?

La paz y felicidad que anhelamos están en lo profundo de nosotros mismos y únicamente desde allí la recibe la persona. Creemos que la persona la obtiene desde fuera y la buscamos inútilmente en experiencias exteriores. Ese es un error de graves consecuencias. Nos falta lucidez.


¿En qué consiste vivir con lucidez?

Atravesadas las zonas condicionadas por creencias y emociones de todas clases, la Luz de la conciencia que eres se manifiesta en un vivir sereno, armonioso y creativo. La claridad de la conciencia ilumina nuestra vida. Esto quiere decir que lo que vivimos es siempre expresión del lugar interno de la conciencia en que nos encontramos.

 ¿Cómo me puede ayudar la contemplación a vivir con lucidez?

Contemplar es profundizar más y más en la conciencia. Al hacerlo, veo todo más claro y, por consiguiente, me muevo de manera más inteligente y armoniosa. Al hacerlo, lo descubriré. Pensar sobre ello, mantenerlo en la memoria como una teoría más, no servirá de nada.
 

¿De qué hablamos cuando hablamos de contemplación?

Nos estamos refiriendo aquí a una nueva manera de colocar la mente mirando hacia el origen de la Luz. Esto no es un ejercicio que se aprende por repetición y se hace para conseguir algo ajeno al meditar mismo, pues el mismo deseo de conseguir algo obstaculiza esa colocación mental. La contemplación se realiza por amor a la Verdad, a la Libertad, a la Belleza o al Amor mismo.

Dada nuestra cultura occidental, con tendencia a la actividad y hasta a la hiperactividad, ¿resulta factible o puede resultar contraproducente forzarnos a la quietud de la contemplación?   

No puede tratarse de forzar nada en la contemplación. Sin la verdadera vocación por contemplar no tiene sentido intentarlo pues la intención sería falsa y los resultados engañosos. Antes de contemplar, o meditar, ha de darse en la persona un “des-engaño” por buscar la felicidad y realización en lo externo, en las apariencias. Y aquí, volvemos a la necesidad de la reflexión e investigación filosófica vivencial.
 

¿Qué le aporta la contemplación a nuestra vida?

No se medita para conseguir mejores cosas o situaciones en la vida. Se hace, en realidad, cuando hay un anhelo intenso por descubrir la vida verdadera. Si ese anhelo está tapado con evasiones, no se emprenderá un camino contemplativo hasta haberlo puesto al descubierto. Intentarlo por mera curiosidad no llevará a ninguna parte. Las vicisitudes de la vida pueden parecer que van abriendo paso a esa sincera necesidad, pero no sucede así necesariamente.

¿Qué le aporta la belleza a nuestra vida? ¿Dónde buscarla?

Si lo que anhelamos es la Belleza verdadera hemos de ir a buscarla donde se encuentra, en el origen de nuestro anhelo. Eso requiere silencio de emociones y deseos. Contemplar la Belleza traerá belleza a nuestra vida.

 ¿Qué le aporta el silencio a nuestra vida? ¿Cómo conseguir situaciones de silencio?    

   

El silencio está siempre detrás del ruido de los pensamientos y emociones, detrás de la distracción con las sensaciones y actividades. El silencio está siempre ahí. Habría que hacer una parada del aturdimiento y volvernos a nuestro interior. ¿Cómo conseguir el silencio? Mejor tendríamos que preguntarnos como conseguimos ahogar con nuestras distracciones la bella melodía del silencio. En contacto con la naturaleza es más fácil percibir esa bella melodía.
 
En un reportaje, en una revista dominical, se contaba que en algunos retiros de aislamiento y silencio un importante porcentaje de gente “huye” el segundo día, ¿por qué? ¿Qué transmite el silencio que puede producir esta sensación de pánico y huída hacia la actividad y el ruido?

Si eso es así, tal como dices -pues nunca lo he comprobado en mi trabajo-, debe haber un error en la oferta y en la demanda de esos “retiros”. La comprensión y el desengaño de lo falso tienen que ir, repito, a la par de la meditación y el silencio. Forzar disciplinas o ejercicios sin la comprensión necesaria no tiene sentido.
 

¿Cómo nos conduce el silencio al autoconocimiento y la paz mental?

El silencio no es utilizable para nada. Aquello que es nuevo y creativo en cada instante no se puede manipular. La paz y el autoconocimiento brotan de la mirada serena de una mente silenciosa. Sin embargo, la actitud de querer conseguir algo impide esa mirada límpida.
 
¿Qué le aporta el sufrimiento a nuestra vida? ¿Cómo utilizarlo para el crecimiento personal?

El sufrimiento, no el físico sino el psicológico, sobreviene por no comprender la vida. Y mientras no haya comprensión, el sufrimiento no aportará nada positivo. Si al sufrir comprendo que he tomado un camino equivocado en mi interior, entonces lo vivido es un aprender.
 

¿A qué se refiere cuado habla de la “unidad”, de que “no hay separación”? ¿Qué le aporta esa experiencia a nuestra vida?

Al hablar de la unidad hago referencia a la Conciencia única. Es el origen de todo, lo Real tras las apariencias sensoriales, emocionales y mentales que sí son múltiples. Al intuir la unidad a pesar de las experiencias psicofísicas de separación descubro el Amor, la Belleza y la Libertad incondicionados.

 La investigación versus la obediencia.
Obedecer significa decir: “No investigo más”, me dejo llevar por otro, sigo algo sin haberlo visto”. Esto, es obvio, no puede ser el camino de la verdad. Vamos a ponernos en el extremo: ¿Y si obedecemos a una persona con sabiduría? El hecho de obedecer es funesto; ni tan siquiera a una persona sabia debemos obedecer. Podemos estar con ella o mirar desde donde ella mira. Pero no hay que seguir a ningún maestro o maestra cualificada de cualquier religión, ni tan siquiera a Buda o a una persona tan libre como Krishnamurti. No hay que seguir a nadie, porque obedecer es ya el obstáculo. De hecho, ninguna persona con sabiduría incitaría a nadie a que le obedeciese, y si alguien lo hace, es un síntoma claro de que no es sabio.
 

Sobre el amor.

Sin sabiduría no hay verdadero amor. Sin sabiduría, el amor que existe es el amor convencional, con apegos: amo lo mío, lo que me gusta, lo que me apoya, etc. O también el amor biológico, que me produce una satisfacción física. O el amor afectivo, con dependencias psicológicas. O el amor mental: mis ideas, mis opiniones, etc. Pero no el amor que viene de la comprensión de la unidad. 
 
 

Comprender versus entender.

Has de distinguir muy bien lo que significa comprender para no confundirte creyendo que estás comprendiendo cuando solamente entiendes cosas. Entender cosas es descifrar símbolos: descifras símbolos del lenguaje o descifras símbolos matemáticos, símbolos técnicos u otros. Entonces entiendes. También hay a quien le interesa descifrar símbolos religiosos. Entonces entiende de eso, de descifrar símbolos. Pero eso no es comprensión; comprender es integrar cada una y todas las cosas en una totalidad.
Entender es intelectualizar, teorizar; comprender es experimentar la Unidad.


Comprender para amar.

No es posible comprender (experimentar) cuando estás entretenido con tus pensamientos y sus emociones: “¿Por qué  me pasa esto a mí?” “Qué haré en tal situación?” “Tengo que conseguir esto” “Tengo que convencer a esta persona para que haga esto otro”... De esa manera, con todas esas preocupaciones e inquietudes, no es posible comprender. Y si no comprendes no amas. Por tanto, no es posible el amor.

 

Otras frases de Consuelo Martín:

Hay sabiduría cuando podemos ver el paso del tiempo serenamente, cuando podemos verlo tal y como es.
El pensamiento, en sí mismo, no tiene por qué crear ninguna emoción. Eso sólo sucede cuando un pensamiento se convierte en creencia.
Cuando hablamos de silencio nos referimos al silencio de lo sensorial, de las emociones, del pensamiento. Sólo en ese silencio es posible despertar a lo real. Después de que hayamos despertado y aprendido a vivir en silencio, podremos vivir lo real despiertos, lúcidos, incluso con pensamientos y emociones.
 
 

De sus investigaciones sobre “ser consciente en la vida”

  • He visto que todos los problemas que aparecen fuera, en mi vida, se ocasionan por los nudos psicológicos que llevo dentro; que si no deshago los nudos, no va a desaparecer el problema.
  • Qué hago queriendo cambiar la situación, a las personas, a mí misma?
  • Cómo me entretengo con el sueño cuando ya he visto que es sólo un sueño?
    Cómo es que no me dedico únicamente a estar más despierta? Es fuerte la hipnosis. He debido tomar una droga muy fuerte.
    Y la única salida de ello es contemplar y contemplar y contemplar.
    Y en este camino, la paciencia tiene que ser infinita.
  • No hay inteligencia cuando tomo en cuenta los pensamientos, cualesquiera que sean. En el pensar no está la Unidad.
  • Los deseos, cuando vienen del pensamiento, no hacen más que ofuscarnos más y más.
  • También cuando deseo se está manifestando la voluntad divina.
  • En qué consiste exactamente eso del deseo?
    Algo me falta y tengo que conseguirlo por encima de todo.
    Quizás eso que me falta no es lo que cero que me falta.
    Lo que me falta es ser lo que soy, saber lo que soy, que es pleno.
  • Cuando voy detrás de mis deseos (lo que creo que deseo) estoy añadiendo cosas ilusorias a un paisaje ilusorio.
    Si anhelo la plenitud, ¿no será que ya soy eso que anhelo? ¿No será que me he alejado de mi verdadero ser, de mi plenitud?
  • Los deseos pueden ser una pista de qué aspectos de mi verdadero ser está clamando ser reconocido.
    Si es el amor, la mayoría de mis deseos serán de tipo afectivo.
    Por qué no me quedo quieta (en vez de salir a buscar) y contemplo ese amor que está empujando?
    Lo tangible es lo más irreal: aparece y desaparece.
    Cuando contemplo el Amor soy el Amor.
  • Observa el deseo y quita el veneno del deseo, la compulsión, lo que te arrastra, la dependencia.
  • Nada deshace la ilusión excepto darme cuenta de ello.


La autora.

Consuelo Martín es doctora en Filosofía, especialista en filosofía vedanta advaita  (de la India) y directora de “Viveka”, revista de meditación. Dirige retiros y seminarios de meditación contemplativa. Es autora de “La vida como inspiración” (Obelisco), “La revolución del silencio” (Gaia) y “La libertad y el amor” (Obelisco), entre otros.
 
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El Arte de la Rendición - Robert Adams

¿A quién debo rendirme? A tu Ser. El Ser que es omnisciente, omnipotente. El Ser que lo Impregna Todo. El Ser que es la Unidad Final, Conciencia Pura. Sat Chit Ananda. Ríndete a ese Ser, porque tú eres realmente Eso.

Y si te sorprende lo que has oído, comienza haciendo precisamente eso. Mientras estás en el trabajo, mientras estás lavando los platos, mientras estás viendo la televisión, siempre recuerda rendirte. Y un día el maestro interior tirará de tu mente hacia dentro, hacia la Fuente y Despertarás. Serás liberado. Serás el Ser. Entonces eres Libre.

No hay nada en este mundo o en cualquier otro lugar que pueda afectarte o causarte daño a menos que te lo creas. El progreso del mundo se compone de creencias mentales. Todo lo que contemplamos es una proyección de la mente, y como cambia constantemente, no se puede decir: "Esta es la realidad." Por ejemplo, tu cuerpo no es el mismo que era hace 10 años, o hace 20 años, o cuando fue concebido. ¿Cómo puedes decir por lo tanto que tu cuerpo es real?

Sobre la impermanencia

El mundo no es el mismo que era hace veinte años, todo ha cambiado. Entonces, ¿cómo es posible que digas que el mundo es real? La mayoría de nosotros tiene miedo de tratar esta cuestión... porque empezamos a sentir que nada es permanente, y esto da miedo. Si nada es permanente, entonces ¿quién soy realmente? ¿Qué soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es el origen de mi mismo? Estas preguntas sólo pueden ser respondidas por ti.

Algo hermoso

Hay algo más hermoso, más grandioso, más maravilloso de lo que podrías imaginar, que existe dentro de ti, que es el sustrato de toda existencia. Sin embargo, para sentir esta alegría, esta felicidad, con el fin de hallar la liberación total de las llamadas cargas de la vida, tienes que profundizar en ti mismo. Tienes que renunciar a algo. No puedes quedarte como estás, con la misma disposición, los mismos valores, las mismas ideas preconcebidas, los mismos conceptos y ser libre. No puedes hacer esto. Tienes que dar media vuelta y abandonar totalmente todas tus ideas acerca de lo que es la vida, rendir totalmente tu ego, tu mente, tu cuerpo.

Sólo el Ser es suficiente. No siendo esto, no siendo lo otro. Sólo Ser.

El secreto de la paz de la mente es no identificarte con nada que no sea tu Verdadero Ser.

¿A quién rindes esto?
A tu Ser …. la única carga que has tenido siempre es tu mente. No hay ninguna otra carga. Mira si puedes parar tu mente por unos segundos y observa lo tranquilo que estás. Cuando no hay pensamientos no hay temores ni preocupaciones. No hay ansiedad, ni deseos, ni necesidades, ni codicia, ni dolor, ni enemigos. Es la mente, los pensamientos, lo que causa que estas cosas venga hacia ti. En realidad nosotros creamos estas condiciones. Nosotros creamos nuestra propia realidad. Piensa en el tipo de vida que estás viviendo hoy, tus posesiones, tus amigos, tus seres queridos, tu empleo. ¿Estas cosas vienen hacia ti gracias a la suerte o el azar? Por supuesto que no. Has creado todas las cosas por ti mismo, porque has creído en el falso yo, y te has imaginado que eres un ser humano que tiene que pasar por experiencias. Te han lavado el cerebro desde que eras pequeño para creer en las cosas que crees hoy.

Ir hacia dentro

Por lo tanto, si realmente quieres la libertad, la liberación, no la busques. No hay lugar donde encontrarla. Porque ya existe dentro de ti mismo. Tú ya eres Eso. Entonces, ¿dónde puedes ir a buscarla? ¿Quién puede dártela? Si quieres agua, abres el grifo. No miras el grifo y lloras y gritas: "Quiero agua". Abres el grifo y tienes agua. Sin embargo, cuando eras un niño pequeño, no sabías cómo abrir el grifo.

Entonces, si querías beber, llorabas y pataleabas, y tu mamá o papá abría el grifo y te daba de beber. Por lo tanto, para beber de la fuente de la vida eterna, que es tu realidad, tienes que abrir el grifo. Tienes que volverte del revés. ¿Puedes imaginarte cómo te verías del revés? No sería una visión agradable.

La elección

La mayoría de nosotros creemos que si escuchamos la palabra correcta, si despertamos a través de la Gracia de un Sabio, seremos libres. Esto es cierto en algunos casos. Pero estas personas de las que has leído en los libros sagrados que fueron tocados por la Gracia de un Sabio, estas personas han hecho sus deberes, antes de ese acontecimiento. Tienes que quererlo por ti mismo, y cuando lo quieres intensamente, algo te sucederá. Cuando deseas la liberación más que cualquier otra cosa en la vida, has comenzado a dejar tus historias.

Robert Adams

https://www.nodualidad.info/articulos/arte-rendicion.html

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No te resistas a la resistencia - Peter Russell

El lugar en el que solía dirigir un grupo de meditación estaba en la misma calle que una estación de bomberos; casi podía garantizarse que en algún momento durante la meditación pasaría un camión apresuradamente con las sirenas a todo volumen. No es de extrañar que después la gente se quejara: "¿Cómo podría meditar con todo eso?"

¿Con qué frecuencia sentimos algo similar? Hay una suposición tácita de que la mente solo se puede calmar si el mundo que la rodea está en silencio. Imaginamos que el ambiente de meditación ideal se encuentra en algún lugar lejos de la loca multitud ― quizás en un retiro en las inmediaciones de un bosque, en una capilla silenciosa, o en la tranquilidad de nuestra propia habitación. Es mucho más difícil para la mente aquietarse en un ambiente ruidoso. ¿Cierto?

Le sugerí al grupo que la próxima vez que saliera un camión de bomberos a toda velocidad miraran dentro y exploraran si el sonido era realmente perturbador. Después de la siguiente meditación, una participante informó que el ruido ya no parecía un problema; estaba allí, pero no la molestaba. Se dio cuenta de que la perturbación no provenía del propio sonido, sino del deseo de que no estuviera allí.

Esta fue la esencia de la realización de Buda hace 2,500 años. Todos experimentamos lo que él llamó dukkha. La palabra se traduce convencionalmente como "sufrimiento", pero en Pali, la lengua usada en la época de Buda, dukkha es la negación de la palabra sukha, que significa "bienestar". Así que dukkha podría traducirse más generalmente cono malestar, o descontento ― una experiencia con la que todos nos podemos identificar.

El significado original de estas palabras añade una perspectiva más profunda. Sukha proviene desu (bueno) y kha (agujero), y se refiere generalmente a un buen agujero del eje en la rueda de un carro. La rueda era una gran ventaja tecnológica de la época, y si funcionaba o no adecuadamente alrededor de su eje, habría sido una preocupación fundamental en cuanto a la comodidad y eficacia. Por el contrario, el significado original de dukkha es duh (mal) kha (agujero). Hay una resistencia al buen funcionamiento de la rueda, dando lugar a la fricción y a la incomodidad.

Algo similar pasa con la mente. Cuando aceptamos las cosas como son, cuando "fluimos con la corriente", hay bienestar ― sukha. Este es nuestro estado natural ― dichoso y relajado. Dukkhasurge cuando nos resistimos a nuestra experiencia. Nuestro estado natural de bienestar es encubierto por un malestar auto-creado.

Por lo tanto, como lo indicó Buda y muchos otros maestros, podemos regresar a un estado de mente más pacífico abandonando nuestros apegos de cómo debería ser nuestra experiencia y aceptarla tal como es.

Al escuchar esto, la gente suele preguntarse: ¿Significa esto que debo aceptar la injusticia y la crueldad, el hecho de que haya personas sin hogar durmiendo en las calles o la actitud recalcitrante de mi pareja? Por supuesto que no. Hay numerosas situaciones que no debemos tolerar, y en cada una, a nuestra manera, seremos llamados a hacer lo que podamos para mejorar el mundo.

"Aceptar nuestra experiencia tal como es" significa precisamente eso; aceptar nuestra experiencia en el momento. Si nos sentimos frustrados, enojados o indignados, aceptamos ese sentimiento. No nos resistimos a él, ni deseamos que no estuviera ahí; sino que le damos la bienvenida, nos interesamos en cómo sentirlo.

Aún más importante, podemos explorar la propia resistencia. Puede ser bastante sutil, y no fácilmente identificable en un principio. Así que me parece útil simplemente hacer una pausa y preguntar: "¿Hay alguna sensación de resistencia que pudiera no estar notando?" Y espero tranquilamente. Entonces podría ser consciente de algún resentimiento hacia mi experiencia, deseando que fuera diferente, o quizás solo una sensación de tensión o contracción en mi ser. Por lo tanto, en lugar de enfocarme en eso que produce mi resistencia, vuelvo mi atención a la resistencia misma, abriéndome a este aspecto de "lo que es".

En lugar de dividir la experiencia en dos partes ―la experiencia en el momento, y los pensamientos y juicios sobre esa experiencia― cualquier resistencia se incluye ahora como parte del momento presente. Si no me resisto a la resistencia, el velo del malestar se disuelve, y regreso a un estado de mente más tranquilo y relajado.

Eso es lo que significa una mente silenciosa, aquietada. No es una mente vacía. Somos conscientes del mundo como antes. Somos conscientes de los sonidos, de las sensaciones, de los pensamientos y sentimientos. Simplemente estamos permitiendo que nuestra experiencia sea tal y como es. No deseamos nada diferente, ni generamos un descontento o malestar innecesario.

Así que cuando te encuentres con algo que parece perturbar tu tranquilidad interior, ya sea la conducta de algún amigo, algún político en la televisión, o el paso de un camión de bomberos ― haz una pausa, y observa lo que está sucediendo en el interior. Ve si hay algún sentido de resistencia hacia tu experiencia. Si es así, ábrete a la experiencia de la resistencia; sé curioso en cuanto a lo que está sucediendo y cómo se siente. Acoge en tu conciencia esta parte del momento presente, y quizás descubras que puedes sentirte a gusto en situaciones en las que antes hubieras sufrido.

Peter Russell 


Fuente: Science & Nonduality

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ENCONTRANDO NUESTRO EQUILIBRIO ESPIRITUAL. MOOJI

Anthony Paul Moo -Young, conocido como Mooji, es originario de Jamaica.
Las enseñanzas de Mooji son simples y anima a guardar silencio y evitar la influencia de la mente y permanecer en el Sí mismo, que es el testigo de toda la existencia. 

En esta entrevista con Mooji, hablamos de la armonía, de la verdad, la forma de equilibrar nuestro ser espiritual con nuestro ego y más.
Si nuestra alma desea estar en un estado de no-dualidad, ¿por qué estamos aquí? ¿Por qué no quedarse en un estado de unidad?
Ya estamos en el estado de unidad, pero en nuestra expresión dinámica como vida y como individualidad, la consciencia debe crecer a través de la experiencia de la dualidad. Es algo curioso, porque se podría decir: "Pensé que la consciencia era perfecta", y lo es, pero  la dualidad está inevitablemente presente y es necesaria porque, no puede haber ninguna experiencia sin dualidad.
Nuestra verdadera naturaleza es armonía.  Algo dentro de este sueño se siente separado y por lo tanto infeliz. Para la mayoría de la humanidad, la búsqueda de la felicidad toma la forma de adquirir cosas: encontrar la carrera adecuada, hacer un montón de dinero, tener una relación estable y feliz, familia, fama, poder, etc. 
Pero finalmente tendremos que darnos cuenta de que ninguna satisfacción duradera se deriva de estas cosas. Sin embargo, cada parte de esta obra teatral es significativa y contribuye al desarrollo de la gran obra, porque al quedarse finalmente sin iniciativas, los seres humanos se ven obligados a dirigir su atención hacia adentro. La vida puede luego presentarse con la pregunta: ¿Quién soy yo realmente? ¿Qué es lo que existe aquí como "yo" y cuál es su propósito?
Usted dijo: "Si estás abierto a la Verdad entonces te expandirás en una visión más y más grande". ¿Puede explicar lo que es la verdad exactamente, cómo la reconocemos y cómo podemos conectar con ella?
La verdad no es conocimiento, no es un cúmulo de conceptos sagrados o filosofía. No se trata de que cuando encuentras la verdad, entonces sabes y posees la verdad. No es así. Nosotros somos la verdad.  Somos, en realidad, uno con la totalidad de todo lo que es. Verlo como la expresión colectiva de la vida, de la alegría, de la sabiduría, de la paz, de la diversidad, y el juego de los opuestos aparentes, todo eso que podemos decir que somos como un ser dinámico. Este es un descubrimiento sorprendente que no se consigue a través de la enseñanza verbal o intelectual.
Gran parte de nuestra vida se vive en el mundo de las ilusiones, y si se descubre realmente la verdad, de forma natural, las ilusiones son expuestas por lo que realmente son, y no serán capaces de mantenerse a la luz de la verdad. "Lo que estás buscando ya está desde donde estás buscando".  En realidad, ya somos la verdad que estamos esperando y buscando encontrar, así que no hay necesidad de mirar más allá de ti mismo.
A medida que crecemos espiritualmente, a menudo podemos sentir la resistencia del ego. ¿Cómo podemos equilibrar nuestro ser espiritual con la mente/ego y alcanzar la libertad total y ser nosotros mismos?
Sé que todo lo que somos está más allá de este tipo de constructor psicológico que nos hace creer que somos nuestro condicionamiento y que no somos más que nuestros cuerpos. Yo llamaría al ego un autorretrato muy limitante, que siempre está cambiando, e incluso el mayor retrato de ti. 
Nuestro cuerpo es completamente inocente y necesario para que tenga lugar la experiencia.  Este cuerpo junto con la consciencia son un todo funcional. Pero la consciencia misma no es meramente un cuerpo, la consciencia es lo que somos. La premisa de la espiritualidad o la búsqueda espiritual es descubrir nuestra verdadera naturaleza más allá de la identidad condicionada y sus proyecciones.
No considero que tengamos que poner demasiado énfasis en la búsqueda de un equilibrio, sino más en el descubrimiento de lo que es verdad. Nadie puede equilibrar nada — el equilibrio ya está ahí, inherente a nuestro ser fundamental. El ego siempre se siente un poco fuera de equilibrio y alineamiento, o separado de algo que intuitivamente conoce como  plenitud. Hay una armonía presente, pero no puede entender completamente lo que es la armonía.
¿Es el sufrimiento necesario para el crecimiento espiritual?
Si dependiera de cada uno de nosotros elegir y diseñar nuestras vidas como pensamos que es mejor para nosotros, evitaríamos casi siempre el malestar. Querríamos llenar nuestra vida con experiencias con sabor a chocolate. A menudo, a través de experiencias muy intensas y desagradables, o desafiantes crecemos mucho más rápido y más profundamente. 
Sea cual sea tu situación, o el lugar donde te encuentres, ahí justo hay una puerta a tu ser más íntimo.
¿Qué hará que la verdad sea tan accesible en una persona y no en otra? 
Para alguien cuya mente está acostumbrada a la introspección, y no simplemente alguien que es intelectualmente educado, es muy fácil y natural estar en sintonía y en tiempo real, con el ritmo y la corriente universal. Él capta lo esencial de forma espontánea.

Uno podría percibir su mundo como un fenómeno muy claustrofóbico, mientras que otro percibe la misma manifestación con gran espacio, asombro y alegría. Sin embargo, para otros, la vida es percibida con gran desapego y desapasionamiento, como si se tratara de un juego efímero e insignificante. El impacto o efecto de las diferentes perspectivas, los niveles de madurez y las identidades varían considerablemente de una persona a otra, de forma natural.

Dirk Terpstra

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Llevándote de Vuelta al Presente -

De la Abstracción y la Concentración a la Presencia Consciente

 

Estés donde estés y hagas lo que hagas, siempre hay tres cosas diferentes que puedes hacer con tu atención. En primer lugar, puedes poner atención a la cháchara del pensamiento en tu cabeza ― la corriente de asociaciones mentales (imágenes, recuerdos, proyecciones futuras, preocupaciones, etc.) que corren a través de nuestras mentes cuanto nuestra atención no está ocupada. En segundo lugar, puedes elegir sumergir tu atención en determinadas tareas o distracciones, tales como programas de televisión, revistas, Internet, o algún hobby. O, en tercer lugar, puedes dedicar tu atención a tu experiencia presente actual ― es decir, centrar tu atención en tu entorno real, y la experiencia que vives en ese entorno. Por ejemplo, si estás en la sala de espera de un consultorio médico, puedes soñar despierto (quizás pensar acerca de lo que harás el fin de semana, o reflexionar sobre algunos problemas que estés teniendo en el trabajo), puedes sumergir tu atención en alguna revista o en tu teléfono móvil, u observar a las demás personas a tu alrededor, o a los objetos, o a la decoración en sí. O cuando sales a correr, puedes ya sea soñar despierto, escuchar un audio-libro en tu i-pod, o sumergir tu atención en tu entorno, el escenario que va pasando y la naturaleza que te rodea.

En pocas palabras, hay tres estados: abstracción (es decir, inmersión en el parloteo mental), concentración o ensimismamiento (es decir, en actividades o distracciones) y presencia consciente (es decir, la atención consciente hacia nuestra experiencia actual). Por supuesto que no se trata de algo completamente absoluto y tajante ― en un estado de abstracción o concentración, aún estás en un estado de presencia consciente parcial. Por ejemplo, aunque uno esté soñando despierto o escuchando un audio-libro mientras corre, uno está obviamente consciente del entorno, hasta cierto grado ― lo suficiente como para prestar atención al tráfico, o para mantener la ruta deseada. Pero por lo general se trata de una consciencia muy básica y funcional; la mayor proporción de nuestra energía mental está dedicada a la concentración o a la abstracción.

Cada momento de nuestras vidas evaluamos inconscientemente estas tres opciones y elegimos una de ellas ― y por lo general es una de las dos primeras la que preferimos.

Piensa acerca de la cantidad de tiempo que pasas en cada uno de los tres estados. Como promedio aproximado, estima qué proporción de un día común y corriente pasas en un estado de abstracción, en uno de concentración y en uno de presencia consciente...

Les he hecho esta pregunta a muchas personas en talleres y en cursos por internet, y casi siempre estiman que pasan la mínima proporción de tiempo en estado de presencia consciente. Como promedio aproximado, la gente dice que pasa del 5 al 15% de su tiempo en presencia consciente, del 50 al 60% en concentración y del 25 al 35% en abstracción.

Esto es una lástima, porque vivir en un estado de presencia consciente es, por mucho, el estado más beneficioso. Estar presente equivale a un estado de bienestar. Nos permite percibir la belleza y la maravilla del mundo que nos rodea. Y, en cierto sentido, estar presente significa estar realmente vivo. Nuestras vidas consisten únicamente en el presente ― el pasado y futuro son sólo abstracciones que en realidad no existen. Nunca hay nada, excepto nuestra experiencia en el momento presente. Por eso, si no estamos conscientes de nuestra experiencia en el momento presente ―si estamos en un estado de concentración o abstracción― entonces, en cierto sentido, no estamos viviendo realmente.

Esto no quiere decir que debamos pasar todo el tiempo en un estado de presencia consciente, con nuestra atención dirigida a nuestra experiencia o a nuestro entorno. Tanto la abstracción como la concentración pueden resultar bastante agradables, útiles y necesarias, a veces. Pero ciertamente podríamos tratar de aumentar la cantidad de tiempo que le dedicamos a la presencia consciente. En términos de los porcentajes mencionados, podríamos intentar disminuir la cantidad de tiempo que pasamos en abstracción y concentración, y transferirlo hacia la presencia consciente.

El Amoroso Codazo Mental

La presencia consciente a menudo ocurre espontáneamente, por ejemplo, cuando estamos en un hermoso campo abierto, de vacaciones, en un ambiente desconocido, o cuando vemos una hermosa pieza de arte, pero también puede ser cultivada de manera consciente.

Esto significa hacer un esfuerzo consciente para centrar nuestra atención en el aquí y el ahora. Cada vez que nos damos cuenta de que estamos abstraídos o concentrados, podemos tratar de hacer el hábito de llevarnos de vuelta al presente ― no con rigidez o dureza, sino con lo que yo llamo "un amoroso codazo mental." Cada vez que nos demos cuenta que estamos inmersos en la cháchara mental, retiramos amorosamente nuestra atención de ello y nos reenfocamos en nuestro entorno y experiencia. Enfócate en la habitación en la que te encuentras y en los objetos y la gente que te rodea, y en los sonidos que puedes escuchar. Observa el color y la forma de los objetos y su relación entre ellos. Siente la textura de la mesa, la pluma con la que estás escribiendo o la alfombra en la que descansan tus pies. Haz un esfuerzo consciente por oler ― tal vez la habitación, o la calle esté llena de olores de los que no eras consciente pero que son bastante perceptibles. Haz lo mismo cada vez que sientas el impulso de sumergir tu atención en distracciones o actividades.

Si no haces esto con cuidado, y retiras forzosamente tu atención de la cháchara mental, generarás resistencia, lo que te dificultará estar presente. En lugar de forzarte, simplemente guíate a ti mismo, suavemente, hacia el presente, y reoriéntate ahí. Es como caminar por el parque con un niño que aún no comprende el concepto de línea recta y se mantiene caminando en diferentes direcciones: después de unos pocos pasos tienes que encaminarlo, amorosamente, hacia la dirección correcta.

Por ejemplo, cuando vayas caminando hacia la estación del metro en la mañana con tu mente repleta de pensamientos acerca de lo que ocurrió anoche o lo que pasará hoy ― date un amoroso codazo mental y retira tu atención de esos pensamientos y llévala al momento presente. Transfiere tu atención fuera de la cháchara mental hacia el cielo, los árboles y edificios, los coches, y a la consciencia de ti mismo dentro de tu cuerpo, caminando en medio de esos entornos. Cuando estás cenando y te das cuenta que estás leyendo el periódico, date un amoroso codazo mental y transfiere tu atención hacia el sabor de la comida y como masticas y como pasas cada bocado. O cuando estás en una reunión de trabajo: retira tu atención de la discusión por un momento y hazte consciente de la sala en la que estás, disfruta su forma y sus colores y su mobiliario. Sé consciente de ti mismo sentado allí, de tu cuerpo contra la silla, tu espalda en el respaldo y tus pies en el suelo.

Por lo general, suponemos que actividades como conducir, comer o cocinar no son suficientes en sí mismas, porque son esencialmente mundanas y aburridas. Sentimos como si tuviéramos que combinarlas con distracciones ―como leer el periódico mientras se come o tener la televisión encendida mientras se cocina― para hacerlas más soportables. Pero cuando nos entregamos plena y realmente a esas actividades nos damos cuenta de lo contrario: que esas actividades son suficientes, en sí mismas; de hecho, nos ofrecen un sentido de tranquilidad y armonía que ninguna distracción o ensoñación podría ofrecer.

En presencia consciente, el mundo entero se vuelve más fascinante y hermoso. Nos damos cuenta de que los objetos y las escenas sólo son bellos y fascinantes en proporción a la cantidad de atención que les ofrecemos. La belleza no es sólo algo innato, una cualidad que algunos objetos poseen ― es mucho más que eso, es algo que nosotros creamos. Cuanta más atención invertimos, más belleza y fascinación percibimos. Los objetos y escenarios cotidianos sólo parecen mundanos porque no les prestamos una atención real. Cuando los atendemos conscientemente, nos damos cuenta que son tan atractivos como los artefactos antiguos que vamos a ver en los museos, o como los desconocidos escenarios extranjeros que vemos al viajar por del mundo.

Una vez que te tienes el hábito de volver al presente, te sorprendes de lo fácil que es hacerlo. Rápidamente empieza a sentirse como algo natural, y hace que nuestro estado normal de abstracción parezca absurdo. ¿Por qué habría de permitir que estos locos torbellinos de la memoria y asociación ocupen mi atención cuando tengo este mundo, infinitamente rico e intrincado frente a mí, lleno de capas y capas de seidad y maravilla? podrías preguntarte. Estar inmerso en la cháchara mental en lugar de vivir en presencia consciente es como viajar a una hermosa ciudad ―como París o Venecia― y pasar el tiempo en tu habitación de hotel viendo la televisión.

por Steve Taylor Extraído de su libro: out of the darkness: from turmoil to transformation

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¿Qué sucede cuando estamos separados? - Paul Smit

No-dualidad, también conocida como advaita, significa literalmente "no dos". Esto implica que todo es "uno"; todo en el universo está compuesto de una y la misma "sustancia", es decir de energía. Esta energía asume millones de formas, tales como planetas, agua, aire, plantas, árboles, conejos, elefantes y seres humanos. Nosotros, los humanos también somos simplemente una masa de energía. Algo extraordinario ocurre solamente en los seres humanos cuando tenemos más o menos un año y medio de edad. En ese momento, comenzamos a tener una sensación de "yo" o ego. De repente, un niño piensa: ¡Eh, este soy YO! También es en ese momento cuando los niños pequeños comienzan a reconocerse a sí mismos en el espejo.

La idea YO y la sensación YO que ocurre en los niños es muy útil: para poder sobrevivir, así como para interactuar socialmente con otros. El hecho de que nos veamos a nosotros mismos como un individuo separado es útil y necesario. Sin embargo, el concepto de YO/ego en el ser humano es un tanto exagerado.

Durante la infancia, la idea YO se vuelve cada vez más poderosa. Entonces llega el momento en que se crea otra nueva idea: "Si este soy 'yo', ¡entonces también debería ser aceptable"! Y podemos ver a los niños, especialmente los adolescentes, con ganas de llevar la ropa de diseño adecuada, identificarse con los ídolos del pop, los clubes de fútbol o cierta música, conducir la moto adecuada y moverse en la pista de baile con un aire de "por favor, confirma que soy aceptable". El mantenimiento de una imagen propia (yo-imagen) se convierte ahora en una actividad diaria.

Este tipo de comportamiento aumenta continuamente con la edad y tanto en las relaciones personales como de trabajo nos encontramos con personas que están ocupadas tratando de ser "aceptables". Algunos pueden hacer esto siendo dominantes, mientras piensan: "Si soy dominante y actúo de forma agresiva y con fuerza, seré capaz de demostrar que soy aceptable". En este caso en realidad estamos tratando con un ego que sufre de complejo de inferioridad, exhibiendo conductas compensatorias, aunque ellos mismos a menudo lo ven de manera diferente.

Otros podrían mostrar un comportamiento apaciguador, el pensamiento "Yo estoy bien, siempre y cuando ellos piensen que soy aceptable". Tratan de complacer a todos, con el fin de obtener aprobación. Al hacerlo, muestran un comportamiento servil para evitar el conflicto. Tanto el comportamiento dominante como el apaciguador genera muchos problemas.

A medida que crecemos, la idea de "tengo que ser aceptable" no es el único pensamiento que tenemos. Otro que surge es: "Si este soy YO, entonces también necesito poder mantener el control de todo". Las elecciones que hacemos, las decisiones que tomamos, sin duda influyen grandemente en el curso futuro de nuestra vida, por lo que mucho depende de ellas. Desde una edad temprana ya tenemos que hacer una serie de elecciones: la educación adecuada, el trabajo, la experiencia laboral, la pareja, el destino de las vacaciones y el seguro del automóvil. No es tan fácil.

Hemos crecido con la idea de que nuestras vidas ocurren a través de nuestros pequeños egos. Por lo tanto, queremos asegurarnos de que todo se dirige por el camino correcto para nosotros. Pero no importa cuánto nos esforcemos por evitar el dolor y encontrar el placer, todos nos encontramos con la prosperidad así como las caídas. Y así, la vida es lo que nos ocurre a nosotros mientras estamos ocupados haciendo otros planes.

¿Habrías predicho hace 10 años cómo sería hoy tu vida?

Más aún, al final del día, cuando pensamos en los planes que teníamos para ese día y lo que realmente ha ocurrido, a menudo notamos una gran diferencia. Pero cuando la vida resulta ser diferente de lo que queremos, surgen las frustraciones. Además, vivimos con el temor de lo que pueda pasar en el futuro. Por otra parte, muchos de nosotros llevamos un "bagaje" del pasado, incluidos remordimiento, culpa, tristeza e ira.

Así puedes ver un revoltijo de preocupaciones desarrollándose en pequeñas nubes (de pensamientos). Esto causa estrés y tensión y por tanto todos sufrimos mentalmente. Y como todo se siente tan terrible, pensamos: "¡Me voy de compras"! Y eso funciona. ¡Puedo recomendar ir de compras a todo el mundo! Porque una vez que has comprado el nuevo coche o los zapatos nuevos, se libera un tipo de endorfina y sólo por un momento te sentirás fantástico. Todo estrés y tensión ha desaparecido, ¡genial! Puedes ir por ahí sintiéndote liberado y feliz como una alondra. Pero entonces, después de un día o tres, la emoción se desvanece y piensas: "Debería ir a comprar otra cosa". Así es como se ha desarrollado nuestra sociedad consumista en la que estamos completamente tratando de reprimir nuestro estrés y llenar vacíos en nuestras vidas abasteciéndonos con nuevas posesiones. Nosotros no sólo intentamos hacer esto con nuevos televisores de pantalla grande o zapatos nuevos, sino también con la comida. Porque el chocolate, los cigarrillos y la cerveza también funcionan bien. Y, para los más avanzados entre nosotros, siempre hay drogas ilegales y antidepresivos.

Algunos de nosotros nos damos cuenta de que todas estas cosas sólo funcionan temporalmente, por lo que buscamos nuevas formas tales como seguir una carrera, pensando: "Una vez que consiga ese trabajo, todo estará bien". Y así, finalmente nos convertimos en gerentes o directores y entonces ... ¡la angustia continúa! Nos decimos a nosotros mismos: "¿Sabes qué?, debería hacerme espiritual". El incienso llega a nuestra casa; estamos ocupados con las afirmaciones positivas. Reservamos un viaje a la India para someternos a un re-nacimiento (re-birthing) y limpiar todos nuestros chakras. Y maldita sea ... esto también sólo funciona temporalmente. "Esto no va demasiado bien", pensamos, ¡"Necesito asesoramiento"! Junto con el terapeuta ponemos nuestro pasado bajo el microscopio y tratamos de ver las cosas en perspectiva. Después de una o dos sesiones es probable que nos sintamos bien por un tiempo, pero poco a poco esas pequeñas nubes e preocupación empiezan a reaparecer de nuevo.

Así que la pregunta es: "¿Qué estamos haciendo mal"? La respuesta es: ¡"Absolutamente nada"! Todo es parte del juego que llamamos vida. Las cosas nunca pueden ser diferentes de lo que son. Así que tampoco hay nada malo con nuestro consumismo, o con el estilo de vida apresurado y estresante que todos compartimos. Las cosas son como son.

A menudo tratamos de deshacernos de todos los pequeños globos de pensamiento mediante la adición de otro. Pero esto sólo funciona temporalmente. La no-dualidad gira en torno a pinchar el primer pequeño globo: el concepto YO. Este es el camino directo para ser liberado. La no-dualidad implica que YO es sólo un sentimiento y un pensamiento que se origina dentro de nosotros. Así que la idea de que tú eres una persona es sólo una idea. Sin duda, una idea agradable y útil, pero no más que eso. ¡No hay nadie! Todo es siempre energía en constante cambio, el viento sopla, el árbol crece, y el planeta está girando, y la gente habla y actúa. Todo sucede por sí mismo, de forma automática.

Durante el sueño profundo, el sentimiento YO y el pensamiento YO están apagados. En este momento ya no hay una conciencia de ser un individuo. Y sin embargo, todo continua sin esfuerzo: nuestro corazón late, nuestra sangre fluye, respiramos, las heridas se curan, el pelo crece, y la digestión se produce. Y para eso, "nosotros" no eramos necesarios para nada. Durante el sueño profundo, las tensiones también desaparecen. Y nos despertamos por la mañana en una preciosa bruma ... pero entonces el disco duro de nuestra cabeza se reinicia y ¡BANG! El estrés está de vuelta.

El alivio de la tensión se desarrolla desde la comprensión y no desde la aportación. Tan pronto como podemos ver a través de la primera pequeña nube (el pensamiento YO), podemos empezar a sentir una profunda sensación de alivio.

Las tensiones con las que vivimos, porque queríamos ser aceptables y tener el control de todo, se desvanecen. Y entonces... la vida se siente más ligera, más relajada y trae consigo una mayor paz interior.

No tenemos ningún tipo de control, ya que no tenemos libre albedrío. ¡No hay una sola persona que sea capaz de tener libre albedrío! Pero si no somos un individuo, entonces, ¿quién o qué somos? Somos una "unidad" y lo que eso es, no tiene un nombre. Un ser humano existe realmente dentro de esta "unidad" y por lo tanto nunca puede comprender completamente este concepto; al igual que un ojo puede ver todo, excepto a sí mismo. Conceptos relacionados con la "unidad" como por ejemplo: todo es consciencia, todo es energía, todo es TAO, todo es el Ser. Todo es un estado de consciencia en el que todo aparece y desaparece. Los universos aparecen y desaparecen, al igual que también los planetas, animales, personas, situaciones, pensamientos y sentimientos; totalmente por sí mismos, de forma automática. La comprensión (realización) de que nosotros, tal como aparecemos, también sólo ocurrimos, automática y naturalmente, proporciona una profunda sensación de tranquilidad. Siempre hemos sido aceptables tal como somos ― y la vida son unas vacaciones organizadas con todo incluido completa con todos sus altibajos.

 
Paul Smit

¿Quién es Paul Smit? Esa es una pregunta filosófica. Pero vamos a suponer que soy Paul Smit. En ese caso, yo interpreto el papel de un comediante y filósofo y he escrito varios libros sobre la no-dualidad y accidentalmente también una película. Hace mucho tiempo, cuando tenía el pelo largo y tocaba la guitarra en bandas de metal, me gradué en la "evolución de la consciencia humana". Ahora mismo soy uno de los oradores más demandados en Holanda, lo que es realmente extraño, porque yo sigo diciendo a los empresarios que no hay ningún control en absoluto... ¡y ellos me siguen contratando! Bueno, aquí tienes, otro ejemplo de que no hay libre albedrío.

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¿QUÉ SIGNIFICA INTERSER?- Ignacio Gallego

InterSer (Interbeing en ingles) es un neologismo creado por el maestro budista vietnamita Thich Nhat Hanh (nominado para el Premio Nobel de la Paz). Describe la intercomunión de todos los seres sintientes, donde todos formamos parte del universo en mutua interdependencia. Dado que tú y yo existimos en relación mutua, por tanto, tú y yo inter-somos.

Lo que me gusta del término es que señala hacia algo que muchos intuimos y experimentamos en este siglo XXI: los infinitos lazos de influencia mutua que nos conectan. Algo que no es fácil ver con ojos objetivos, pero que está ahí para quien lo contemple con otra mirada.

Como Thich Nhat Hanh describe en sus escritos, sin la nube no puede haber una hoja de papel, pues sin la lluvia, no habría árbol, y sin éste, no podríamos elaborar el papel. Por tanto, nubes y papel ínter-son. De igual manera, cualquier cosa o persona tiene una relación de interSer con todo lo demás. Todo coexiste en cada cosa, como en un holograma:

«Nada de hecho existe aisladamente. Todo está interrelacionado, todo inter-es con el resto de las cosas. Ni una simple flor puede existir aislada de sí misma, solo puede inter-ser con la totalidad del cosmos. Y lo mismo ocurre también con nosotros»

INTERSER = INTERRELACIÓN Y AMOR

En realidad esta conciencia de interSer es sencilla de sentir. Solo hay que mirar alrededor para ver como se despliegan por todas partes estos lazos de co-existencia. Y si aún tienes dudas de esto, solo tienes que imaginarte que eres el único ser existente… para darte cuenta de que solo no es posible vivir.

Hablar de InterSer es hablar de Interelación de compartir y de amor. El amor es el pegamento que liga todas las cosas. Es el motor de toda la realidad. Es en este contexto de interconexión, donde la frase Yo soy tú tiene sentido, como describe este bello poema de Thich Nhat Hanh:

Tú eres yo, y yo soy tú.
¿No es evidente que nosotros “inter-somos”?
Tú cultivas la flor que hay en ti,
para que yo sea hermoso.
Yo transformo la basura que hay en mí,
para que tú no tengas que sufrir.
Yo te apoyo;
tú me apoyas.
Estoy en este mundo para ofrecerte paz;
tú estás en este mundo para traerme alegría.

 

DESCONEXIÓN E INTERSER

Cuanto más nos abrimos a la conciencia del interSer, más nos duele el egoísmo y la desconexión. Una separación que no nos es ajena, pues nosotros mismos lo sufrimos. Alejados de uno mismo y de los demás, viviendo en cajones estanco. Nos creemos la ilusión de vivir fuera del interSer, cuando en realidad esto no es posible.

Y a la vez, podemos agradecer todo regalo de esta gran trama de realidades imbricadas y de conexiones humanas. Tenemos la gran oportunidad de contribuir constantemente al interSer. Y así, con todas nuestras acciones, ir sumando sin fin a esta realidad compartida.

¿Te queda claro qué significa interSer? ¿Te apuntas a vivir conectado y co-creando desde esta conciencia que nos une?

FUENTE: http://interserediciones.com/que-significa-interser/

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ABRIENDO EL CORAZÓN

El Servicio de InterSer es gratuito.

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"Gracias"
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Ise esponda commented on Tahíta's blog post The feeling of Christmas...la flauta de Pan de Gheorghe Zamfir
"Gracias"
ayer
Ana María commented on Tahíta's blog post ¿Qué Tipo De "Normalidad" Es Normal?
"GraciasBendiciones"
ayer
Ana María commented on Ute's blog post Principios básicos de la filosofía Zen
"Muy lindo mensaje, graciasBendiciones"
ayer
Claudia Stella González Ruiz commented on Tahíta's blog post El engañoso Pensamiento- Tahíta
"Gracias, gracias. gracias"
ayer
Claudia Stella González Ruiz commented on Tahíta's blog post MI AMIGA ANSIEDAD- por Tahíta
"Muy alentador, gracias Tahíta"
ayer
margarita hernandez santos commented on Tahíta's blog post 5 formas inesperadas en que el ego inflado te esclaviza, domina y engaña – Aletheia Luna
"muchas gracias¡¡"
ayer
Ana Maria Leon commented on Tahíta's blog post Vivir en Desatención es vivir Ausentes- Tahita
"Muchas gracias
 "
ayer
Ana Maria Leon commented on Vila's blog post Nada que arreglar, ningún lugar adonde ir - Vanessa Zuisei Goddard
" Tal cual, muchas gracias"
ayer
Daisy Naquira commented on Tahíta's blog post 5 formas inesperadas en que el ego inflado te esclaviza, domina y engaña – Aletheia Luna
"Gracias"
ayer
margarita hernandez santos commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
"muchas gracias tahita ...bendiciones¡¡"
ayer
Tahíta posted a blog post
5 formas inesperadas en que el ego inflado te esclaviza, domina y engaña – Aletheia Luna
Publicado por Tahíta el 1 de Diciembre de 2020 a las 7:45pm
ayer
Tahíta posted a blog post
 
Traducido con Amor desde...https://lonerwolf.com
 
¿Tienes un ego inflado?
Irónicamente, nos estremecemos tanto ante esta pregunta que instantáneamente nos hace entrar en modo de negación. "NO ... tengo un ego bastante normal gracias", somos…
ayer
Martha De Lucia commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
" Graciassss
 
 "
ayer
Ana María commented on Tahíta's blog post Espacio-Tiempo Sagrado- Tahíta  
"Infinitas graciasBendiciones"
ayer
Soledad Mejías commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
"Gracias, eljio en cada respiración, enfocarme en la Verdad"
ayer
Patricia Escobar commented on Nair Portobello's blog post Eclipse Lunar de Luna Llena en Géminis 30 de Noviembre 2020- Tanaaz
"Uso las energías mágicas de este Eclipse Lunar para conectarme con mi femenino divino y la totalidad de todo lo que soy. Uso las energías mágicas de este Eclipse Lunar para conectarme con mi femenino divino y la totalidad de todo lo que soy.  Uso…"
Martes
Graciela Noemi Carello commented on Nair Portobello's blog post Eclipse Lunar de Luna Llena en Géminis 30 de Noviembre 2020- Tanaaz
"gracias"
Martes
Enrique López Aldrete commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
"Tahíta, buen día. Me ha gustado mucho el tema que has compartido hoy. Muchas gracias. Abrazo. NAMASTÉ."
Lunes
Enrique López Aldrete commented on Nair Portobello's blog post Eclipse Lunar de Luna Llena en Géminis 30 de Noviembre 2020- Tanaaz
"Nair, buen día. Muchas gracias por compartir tan interesante artículo. Abrazo. NAMASTÉ."
Lunes
Más...
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