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Seamos simples - por Satish Kumar

 

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"Es el regalo de ser simple, 
es el regalo de ser gratis ..."

Así comienza una canción de Shaker escrita en 1848 por el élder Joseph Brackett. Los Shakers son el ejemplo supremo de elegante sencillez, la encarnación de la belleza en la sencillez. Para los Shakers, el minimalismo es una forma de vida. Durante mucho tiempo, han sido mi inspiración.

En mi propia vida, las semillas de la sencillez se sembraron cuando me convertí en monje jainista a la edad de nueve años. La religión de los Jainistas es algo similar a la de los Shakers. Para los jainistas, un mínimo de posesiones materiales es un requisito previo para una vida espiritual máxima. Cuanto más tiempo dedique a cuidar los bienes mundanos, menos tiempo tendrá para meditar, estudiar las Escrituras y cantar y cantar mantras sagrados. 

A la edad de 18 años, me encontré con los escritos de Mahatma Gandhi, otro gran campeón de la simplicidad similar a los Shakers y los Jainistas. “Vida sencilla y pensamiento elevado” era su lema. Vivía en una sencilla choza que él mismo había construido, hilaba el hilo para su taparrabos y su chal. Cultivó verduras y cocinó su propia comida mientras dirigía el Movimiento de Independencia de la India y editaba un diario semanal. Así demostró que es posible satisfacer nuestras necesidades físicas viviendo de forma sencilla y al mismo tiempo siendo social, política e intelectualmente activa.

Para Gandhi, la simplicidad también fue una declaración de justicia social. Se suscribió al ideal de que debes "vivir simplemente para que otros puedan vivir simplemente". Un estilo de vida adquisitivo y consumista requiere la explotación de los débiles y de la naturaleza. Como consumidores, desperdiciamos recursos y desperdiciamos nuestro tiempo y esfuerzo en perseguir cosas que no necesitamos. Ponemos la codicia por encima de la necesidad, el glamour por encima de la gracia y la explotación por encima de la conservación. La vida opulenta produce desperdicio, contaminación y pobreza.

Mi vida tanto como monje jainista como en un ashram de Gandhi fue de absoluta sencillez. Así, el ideal de una vida sencilla se convirtió en mi segunda naturaleza.

En 1962, a los 26 años, decidí hacer una peregrinación por la paz. 

Así que caminé desde la tumba de Mahatma Gandhi en Nueva Delhi a Moscú, París, Londres y Washington, DC Fue una peregrinación de ocho mil millas. Para hacer el viaje aún más simple, caminé (con mi amigo EP Menon) sin un centavo en el bolsillo. Sin dinero, sin comida y a pie. Estuvimos en la carretera durante unos ochocientos días. Estos fueron los ochocientos días más simples y mejores de mi vida, y cambiaron por completo mi visión de la existencia.

Me convencí por completo de que, para vivir una vida buena, imaginativa e inspiradora, necesitamos muy pocas posesiones materiales fabricadas. Podemos vivir del sol, el suelo y el agua, que son todos regalos del universo benévolo. Podemos vivir de la reciprocidad y el dar, que son dones de la humanidad. Podemos vivir de nuestras manos, nuestras piernas y nuestro trabajo, ninguno de los cuales necesita comprarse en un supermercado o tienda departamental.

Vivir por amor y generosidad engendra amor y generosidad. Vivir con sencillez es vivir en libertad y confiar en que “todo estará bien y todo tipo de cosas irán bien”, como dijo San Julián de Norwich. La sencillez nos acerca a la verdad sublime, la bondad sostenida y la belleza sutil.

Vivir simplemente no es pereza ni inacción. En realidad, es nuestro estilo de vida de consumidor lo que nos vuelve perezosos, descalificados e inactivos. Nos volvemos dependientes de la mecanización, la industrialización y la producción en masa. La simplicidad se centra en la calidad de vida más que en la cantidad de posesiones materiales. Ser en lugar de tener, como dice Eric Fromm.

Cuando vivo una vida de sencillez, celebro el valor intrínseco de hacer y dejo de centrarme en los resultados o logros. A través del arte y la artesanía, puedo satisfacer mis necesidades y evitar ser víctima de mi codicia. Al ser un hacedor, un creador y un productor, puedo encontrar una sensación de alegría, plenitud y placer.

La vida sencilla es su propia recompensa. También es una vida hábil: aprender no solo a usar la cabeza y las manos, sino también a cultivar las cualidades del amor, el perdón y la comprensión de la unidad de toda la vida en el corazón. Como dijo Lao Tse, "la sencillez, la paciencia y la compasión son nuestros mayores tesoros".

La simplicidad no se limita a minimizar nuestras posesiones materiales. También necesitamos cultivar la sencillez de espíritu. Es más fácil dejar nuestro desorden material que deshacerse de nuestro bagaje psicológico. El orgullo, el ego, el miedo y la ira abarrotan nuestras almas y mentes de la misma manera que las pilas de ropa, muebles y otras pertenencias abarrotan nuestros hogares. Por lo tanto, los puntos de vista de Shaker, Jain y Gandhian sobre la simplicidad son mucho más profundos que simplemente deshacernos de las posesiones materiales y reducirnos.

Complicamos nuestras vidas cuando estamos atrapados en la dualidad de bien y mal, dolor y placer, ganancia y pérdida. La forma más sencilla de vivir es cultivar la ecuanimidad en nuestros corazones y unirnos a la danza de los opuestos. Entonces podemos navegar nuestro camino a través de la depresión y la desesperación, así como del deleite y el placer.

La simplicidad es un camino espiritual y una forma de vida práctica. Es el presagio de la armonía y sustentador del tejido social. La simplicidad preserva los hábitats naturales y protege las culturas y comunidades. Es tan buena para el paisaje exterior de la ecosfera como para el paisaje interior del alma. 

El camino hacia la sostenibilidad es la sencillez. Ninguna cantidad de innovación tecnológica será suficiente. Tenemos que simplificar nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo y nuestras vidas. Esa es la forma de crear un mundo sostenible tanto ahora como para siempre.

La sencillez es también el camino a la espiritualidad. Ningún número de templos, iglesias, mezquitas o libros sagrados será de ayuda a menos que pensemos con sencillez y nos liberemos de las cargas del miedo, la ira, el ego y la codicia. Con sencillez exterior e interior, podemos vivir una vida de estabilidad ambiental, plenitud espiritual y justicia social. La elegante simplicidad es tanto una visión del mundo como un estilo de vida.

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Satish Kumar ,  activista por la paz y el medio ambiente desde hace mucho tiempo y ex monje, ha estado estableciendo silenciosamente la agenda global de cambio durante más de 50 años. Se estableció en el Reino Unido después de una peregrinación por la paz de 13.000 kilómetros y tomó el timón editorial de la revista Resurgence en 1973, cargo que ocupó hasta 2016. A lo largo de las décadas, ha sido el espíritu rector detrás de una serie de empresas ecológicas y educativas respetadas internacionalmente. incluyendo la fundación de Devon Schumacher College, la autoría de varios libros y la presentación del documental Earth Pilgrim .

 

https://www.watkinsmagazine.com/lets-be-simple

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Traducido desde… https://zenhabits.net

 

Esta fantástica cita resume algo en lo que he estado tratando de enfocarme recientemente en mi vida diaria:

 

“Cualesquiera que sean las tareas, hágalas lentamente
con facilidad,
con atención plena,
así que no haga ninguna tarea con el objetivo
de terminarlas.
Resuelva cada trabajo de manera relajada,
con toda su atención ".

- Thich Nhat Hanh , Maestro Zen

 

En nuestra vida cotidiana, a menudo nos apresuramos en las tareas, tratando de hacerlas, tratando de terminar todo lo que podamos cada día, acelerándonos hasta nuestro próximo destino, corriendo para hacer lo que tenemos que hacer allí, y luego poder acelerarnos hacia otro.

Desafortunadamente, a menudo no es hasta que llegamos a nuestro destino final que nos damos cuenta de la locura que es todo esto.

Al final del día, a menudo estamos agotados y estresados ​​por la rutina, el caos y el ajetreo. No tenemos tiempo para lo que es importante para nosotros, para lo que realmente queremos hacer, para pasar tiempo con nuestros seres queridos, para hacer cosas que nos apasionan.

Y, sin embargo, no tiene por qué ser así. Es posible vivir una vida más simple, una en la que disfrutes de cada actividad, donde estés presente en todo (o la mayoría de las cosas) que hagas, donde estés contento en lugar de apresurarte a terminar las cosas.

Si eso le atrae, echemos un vistazo a algunas sugerencias para vivir una vida simple, pacífica y contenta:

1-Lo que es importante. Primero, da un paso atrás y piensa en lo que es importante para ti. ¿Qué es lo que realmente quieres hacer, con quién quieres pasar tu tiempo, qué quieres lograr con tu trabajo? Has una lista corta de 4-5 cosas para tu vida, 4-5 personas con las que deseas pasar tiempo, 4-5 cosas que te gustaría lograr en el trabajo.

 

2-Examina tus compromisos. Una gran parte del problema es que nuestras vidas están demasiado llenas. No podemos hacer todo lo que nos hemos comprometido a hacer, y ciertamente no podemos disfrutarlo si estamos tratando de hacerlo todo. Acepta que no puedes hacer todo, sabe que quieres hacer lo que es importante para ti y trata de eliminar los compromisos que no son tan importantes. 

 

3-Haz menos cada día. No llenes tu día con cosas que hacer. Terminarás corriendo para hacerlas todos. Si normalmente intentas (y falla) hacer 7-10 cosas, has 3 cosas importantes en su lugar. Esto te dará tiempo para hacer lo que necesitas hacer y no apresurarte.

 

4-Deja espacio entre tareas o citas. Otro error es tratar de programar las cosas consecutivamente. Esto no deja amortiguación en caso de que las cosas tarden más de lo planeado (lo que siempre hacen), y también nos da la sensación de estar apurados y estresados ​​durante todo el día. En su lugar, deja un espacio de buen tamaño entre tus citas o tareas, lo que te permite concentrarte más en cada una y tener un tiempo de transición entre ellas.

 

5-Elimina tanto como sea posible de su lista de tareas pendientes. No puedes hacer todo en tu lista de tareas pendientes. Incluso si pudieras, surgirán más cosas. En la medida de lo posible, simplifica tu lista de tareas pendientes hasta lo esencial. Esto te permite correr menos y concentrarte más en lo que es importante. 

 

6-Ahora, reduzca la velocidad y disfrute de cada tarea. Este es el consejo más importante de este artículo. Léelo dos veces. Independientemente de lo que estés haciendo, ya sea que se trate de una tarea de trabajo o de una ducha o de cepillarte los dientes o de cocinar la cena o de conducir al trabajo, disminuye la velocidad. Intenta disfrutar lo que sea que estés haciendo. Intenta prestar atención, en lugar de pensar en otras cosas. Estar en el momento Esto no es fácil, y a menudo lo olvidarás. Pero encuentra una manera de recordártelo. A menos que la tarea implique dolor real, no hay nada que no sea agradable si le prestas la atención adecuada.

 

7-Tarea única. Esto es una especie de mantra mío, ya que hablo sobre cómo hacer una sola tarea todo el tiempo. Pero es un punto importante para mí y para este artículo. Haz una cosa a la vez y hazla bien.

 

8-Come más despacio. Esta es solo una aplicación más específica del Consejo # 6, pero es algo que hacemos todos los días, por lo que merece una atención especial. 

 

9-Conduce más despacio. Otra aplicación del mismo principio, conducir es algo que hacemos que a menudo es inconsciente y apresurado. En cambio, disminuye la velocidad y disfrute el viaje. 

 

10-Elimina el estrés. Encuentra los factores estresantes en tu vida y encuentra formas de eliminarlos. 

 

11-Cómo y por qué reducir la velocidad. Encontré un sitio genial llamado Slow Down Now que ofrece algunos consejos para reducir la velocidad, que incluyen:

A-Toma una taza de té, levanta los pies y mira por la ventana. Advertencia: no intentes esto mientras conduce. B-Pasa tiempo de calidad en la bañera. C- Escribe estas palabras y colócalas donde pueda verlas: "La multitarea es una debilidad moral”. D-Intenta hacer solo una cosa a la vez.

 

12-No hagas nada. A veces, es bueno olvidarse de hacer cosas y no hacer nada. 

 

13-Disfruta Crea tiempo para estar en soledad. Además de reducir la velocidad y disfrutar de las tareas que hacemos, y hacer menos de ellas, también es importante tener algo de tiempo para ti.

 

14-No hacer de placeres simples a lo largo del día. Saber cuáles son tus placeres simples y poner algunos de ellos cada día puede ser de gran ayuda para que la vida sea más placentera. Caminar descalzo en la hierba, comer un chocolate, ver un amanecer, leer un buen libro, tomar un café o una ducha, etc.

 

15-Practica estar presente. Puedes practicar estar en el momento en cualquier momento durante el día. 

 

16-Encuentra inspiraciones. Aprende de los mejores para estar en el momento. Los niños, los gatos, un barrendero zen, o tú mismo metido en algo sin pensar.

 

17-Has de la frugalidad algo agradable también. En lugar de una gratificación retrasada, trata de disfrutar la vida ahora. Que el pequeño placer esté presente para que no haya acumulación de deseos.

 

Leo Babauta

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https://zenhabits.net/peaceful-simplicity-how-to-live-a-life-of-contentment/

 

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 People who walk slowly at 45 have higher risks of dementia, study ...

Traducido con Amor desde... https://www.lionsroar.com

 

Un mes o dos después de regresar de un viaje al Tíbet, me encontré con Aaron, un médico que había viajado conmigo. Le pregunté cómo se sentía estar de vuelta en Occidente. Dijo que sentía como si estuviera terminando y volviéndose rápido. Le recordé nuestra apretada agenda en el Tíbet.  Sin embargo, estábamos relajados. Siempre tuvimos mucho tiempo. ¿Era el entorno rural o la ausencia de relojes?

 Sin embargo, en el mundo moderno, nos hemos convencido de que la velocidad es la forma de hacer que nuestra vida funcione. Bajo la presión de horarios y compromisos, creemos que podemos lograr más si aceleramos nuestro día.

Con una mente rápida, nunca disfrutamos los frutos de nuestro trabajo, nuestro amor o nuestra vida. No podemos relajarnos.

La velocidad le da a la vida una calidad frenética. Es un estado mental ansioso que nos impide acomodarnos en lo que sea que estemos haciendo. Siempre hay algo más importante que lo que estamos haciendo ahora. Estacionamos en doble fila afuera de una tienda, tratando de encontrar lo que necesitamos, mientras hablamos con nuestra madre por teléfono celular. En lugar de realizar bien nuestra actividad, la estamos anulando, porque realmente no estamos allí para ello. Esa velocidad autogenerada crea su propio poder e impulso, que comienzan a gobernarnos. Es una forma de mentalidad pequeña que nos ciega a lo que la vida realmente ofrece: la oportunidad de desarrollar sabiduría y compasión.

La mente veloz es como un motor de combustión interna. Dedica mucho esfuerzo a la energía que produce, creando los subproductos dañinos y derrochadores del agotamiento y la contaminación. Incluso cuando estamos leyendo un libro o viendo una película, con la mente aparentemente inactiva, la velocidad no se apaga. Con una mente acelerada, nunca disfrutamos los frutos de nuestro trabajo, nuestro amor o nuestra vida. No podemos relajarnos.

La velocidad viene de ser demasiado ambicioso. No estamos contentos con nuestra propia mente, por lo que nos volvemos agresivos en la forma en que conducimos nuestra vida. En un esfuerzo por hacer coincidir un concepto de lo que podría ser el éxito, llenamos nuestros calendarios y pasamos todo el día aferrados a nuestra lista de "cosas por hacer". Estamos pendientes de las citas, las llamadas telefónicas y las reuniones con celo, competencia, fijación e irritación, lo que sea necesario para llevarnos a donde creemos que debemos ir. Cuando la vida no coincide con nuestros planes, nos enojamos. Nos enojamos porque otros llegan tarde, o porque llegamos temprano. Nos enojamos por envejecer, nos enojarnos por enfermarnos y  porque otros envejecen y enferman.Final del formulario

La sabiduría nos dice que podemos disfrutar nuestra vida y usarla de manera significativa. Una vida exitosa no está determinada por la velocidad con la que vivimos. Si siempre estamos agitando nuestras alas, intentando sin cesar obtener lo que necesitamos con agresión, siempre estaremos exhaustos. Nunca encontraremos lo que realmente estamos buscando, que es nuestra propia satisfacción. La velocidad solo nos acerca al próximo momento impulsado también por la velocidad.

Las partes de mi calendario a menudo se llenan con meses y años de anticipación. Podría sentirme completamente asfixiado por la presión de saber lo que haré el próximo año un jueves a las dos de la tarde. Saltando de una cita a otra, podría ser seducido por la velocidad, como si hacer las cosas más rápido hiciera que las vacaciones llegaran antes. Ahora me doy cuenta de que si me relajo con lo que estoy haciendo y lo disfruto, me siento aliviado de monitorearme a mí mismo, y verifico cada hora como si estuviera participando en un experimento científico para ver cuán eficiente puedo ser. Cuando no desperdicio energía ejerciendo presión y velocidad, en realidad hago más cosas.

Al ver campeones deportivos y golfistas en la televisión, veo este principio en acción. A menudo parecen moverse en cámara lenta, pero corren más rápido que los demás o golpean la pelota más lejos. Su disciplina se ve elegante y sin esfuerzo, porque como maestros, han eliminado movimientos innecesarios. Cuando se les pregunta qué hicieron para ganar, a menudo señalan un equilibrio interno y relajación que les permitió desempeñarse bien, y rara vez a una desesperación que los llevó a moverse más rápido para vencer a alguien más.

Hace algunos años, tuve la suerte de estudiar en India con Dilgo Khyentse Rimpoché. Khyentse Rimpoché fue un gran maestro de meditación tibetana, un maestro de maestros y reyes. Era una persona increíblemente suave que irradiaba poder de una manera amable. Era viejo y grande, y a menudo pasaba sus días sentado en una cama, con su manta favorita envuelta alrededor de su cintura, con sus estudiantes reunidos. En su presencia, a menudo parecía que no sucedía mucho. Sin embargo, al final del día, habría compuesto poemas, ensayos escritos y nos habría enseñado. Su logro era sin esfuerzo y elegante, porque fue alimentado por el amor, no por la velocidad.

Cuando aceleramos, ¿estamos dominando nuestra vida o esperando nuestra vida ansiada? Manejarnos en nuestra vida proviene de la capacidad de contentarnos con la vida a medida que se desarrolla. El primer paso es reconocer que podemos ser felices y estar en paz. Querer estar en cualquier lugar menos donde estamos, hacer cualquier cosa menos lo que estamos haciendo, son cosas innecesarias que nos desequilibran. Podemos desarrollar paciencia, lo que significa no ser tan agresivos con nuestra vida. No tenemos que comprar el plan de juego de la velocidad. Podemos pararComer más no necesariamente hace que la comida sea más deliciosa. Enojarse por el tráfico no hace que se mueva más rápido.

La práctica de la meditación nos ofrece la oportunidad de reducir la velocidad por un corto tiempo todos los días. Así es como podemos comenzar a salir del ciclo de la velocidad. Al sentarnos quietos y enfocar nuestra mente, estamos declarando diariamente que esta vida humana es preciosa. Tomarse el tiempo para apreciarlo proviene de nuestra propia determinación y sabiduría. A través de esta disciplina, simplificamos nuestra vida. Recuperamos el espacio para apreciarlo, habiendo perdido nada más que rapidez. Aprendemos a flotar en el aire, transportados por los vientos, apreciando lo que vemos en todas las direcciones. Aprendemos a relajarnos.

Los grandes maestros logran mucho sin velocidad, porque se manejan con los relojes de la sabiduría y la compasión. La sabiduría habita en el momento del tiempo sin fin, y la compasión aprecia ese momento eterno. Para el resto de nosotros, la ansiedad nos engaña y nos hace sentir que el tiempo se nos acabaRetrocedamos el reloj de la ansiedad y adoptemos el reloj de la sabiduría y la compasión. Podemos simplificar nuestras vidas cancelando nuestra cita con la ira a las siete, con celos al mediodía, con orgullo a las cinco y con pesar a las diez. Vamos a despertarnos y darnos cuenta de que no tenemos que acelerar nada. Con el amor como nuestra única cita, tenemos todo el tiempo del mundo.

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Sakyong Mipham es el líder de Shambhala, una comunidad global de practicantes de meditación comprometidos a realizar la bondad inherente en la humanidad. Es autor de varios libros, incluyendo El Principio Shambhala. 

 https://www.lionsroar.com/slow-down-you-move-too-fast/

 

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Fluyendo con el río de la vida - Mary O'Malley

6687084458?profile=RESIZE_930xTraducido con Amor desde... https://awaken.com

 

  Imagina caminar por el bosque cuando de repente comienzas a escuchar los sonidos del agua corriendo ...

El sonido te toca como la música. Te llama a ti. Luego imagina salir de los árboles y encontrarse de pie en las orillas de un arroyo que cae en cascada sobre rocas cubiertas de musgo. Has una pausa por un momento y permite que esa imagen te alimente.

¿Por qué el agua en movimiento nos toca tan profundamente? ¡Puede ser porque el agua fluye! Mirar un río es echar un vistazo a cómo es realmente la Vida: un gran río de energía danzante que ha estado fluyendo y creando durante casi 14 mil millones de años. Los ríos nos llaman porque nos recuerdan este flujo de vida y nuestro anhelo de confiar en él. Pero hemos perdido nuestra confianza y pasamos mucho tiempo tratando de controlar la Vida, y cuando eso no funciona, muchas veces nos sentamos en el banco. Perdimos nuestras ideas sobre la Vida y nos volvimos medio vivos.

Me levanto todas las mañanas y le digo a la vida: "¿Dónde quieres llevarme hoy?" Mi vida es una aventura por la que estoy aprendiendo a aparecer. ¿Puedes sentir la alegría de eso? ¿Puedes escuchar cómo eso te saca de la lucha con la vida y te invita a involucrarte con ella, tal como es, en lugar de tratar de que sea una forma particular? Al mismo tiempo, ¿puedes sentir cómo eso asusta a tu mente basada en el miedo porque cree que eso te haría impotente? Pero no comprende que el mayor poder que descubras nunca provendrá de administrar tu vida. Se trata de comprometerse con lo que sea que aparezca en su vida y confiar en el flujo para brindarte exactamente lo que necesitas. Habiendo sido alguien que trató de salir del río cavando un gran agujero en el suelo y arrastrándose hacia él, te aseguro que lo más seguro a hacer es dejarte llevar y confiar en el río.  

Sí, el río tiene rápidos, remolinos y cascadas, pero a medida que despiertas a tu vida, comienzas a tener una relación completamente nueva con él, comienzas a prestar atención. La atención es como poner un chaleco salvavidas en tu corazón (estar dispuesto a ser tan amable y compasivo contigo mismo como sea posible) y pisar el río de la Vida pudiendo ver lo que está haciendo la vida en este momento. Muy rápidamente se hace evidente que el río siempre está cambiando, pero no hay nada que temer, ¡de hecho puede ser divertido! Con una mente curiosa y un corazón abierto, puedes sentir las corrientes de la vida y responder a cualquier cosa que se te presente. Te vuelves capaz de escuchar y saber lo que necesitas hacer, decir o estar en cualquier parte de tu vida.

Puede ser aterrador al principio abrirse a lo desconocido. Pero una vez que reconoces que la creencia de que puedes controlar tu vida es una ilusión, comienzas a sentir curiosidad acerca de lo que traerá la próxima curva del río. Entonces, abre tu corazón y usa tu mente para sentir curiosidad por tu vida en lugar de tratar de que sea diferente de lo que es, ¡y preséntate conscientemente al gran río de la Vida!

 

 https://awaken.com/2020/03/flowing-with-the-river-of-life/&usg=ALkJrhhT4I9--hZ2ebZVnAHP9xecOzhhiQ

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“Que la muerte me halle sembrando coles en mi jardín”

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Santiago Beruete, jardinósofo

Tengo 58 años. Nací en Pamplona y vivo en Eivissa. Soy antropólogo y doctor en Filosofía. Vivo emparejado, sin hijos. ¿Política? Votar a una persona honesta. ¿Creencias? Humildad, valentía y alegría: eso enseña cuidar del jardín. Sabio es quien aprecia lo que sabe, puede y tiene, sin deseo

 

 

¿Es jardinero?

No, soy filósofo. Pero mi maes­tro filosófico fue un jardín.

¿Más que Platón?

¡Sí! También los sabios griegos filosofaban en jardines...

No lo sabía.

Academia de Platón, Liceo de Aristóteles, Gimnasio de Antístenes, Jardín de Epicuro... ¡Huertos, jardines! Y Teócrito, discípulo de Aristóteles, es el padre de la botánica.

Su jardín-maestro, ¿cómo era?

Me divorcié, lo vendimos todo: me quedó mi crisis, mi caos... y un trozo de bosque. Por hacer algo, lo aclaré, acoté, quite piedras, abancalé, roturé, sembré, cultivé... ¡y sané!

¿De qué enfermedad sanó?

De mi confusión, de mi agitación, de mis prisas, de mi arrogancia, de toda esta tecnolatría tan nuestra... Dejas el móvil fuera del jardín y te embarras, y te arrodillas, y tus manos encallecen... ¡y entonces aprendes!

¿Qué aprendes?

Paciencia, entrega, constancia..., y humildad, ¡que justamente viene de humus!

Tierra abonada, ¿no?

De la hez, de la caca, de lo más bajo y degradado, brotará lo bueno, útil y bello. ¡Eso es el jardín y eso busca la filosofía! Cuidar del jardín es una terapia psychés (terapia del alma), nos enseñó ya Sócrates.

¿Ajardinar... es filosofar? ¿Filosofar... es ajardinar?

Eso sostengo, porque el jardinero tiene la respuesta a la pregunta central y fundacional de la filosofía: ¿cómo vivir bien?

¿Esa es la pregunta fundamental?

Sin duda. La formuló Platón en su Gorgias hace 25 siglos..., y para responderla hemos alzado un sistema filosófico tras otro...

Y la respuesta... ¿era un jardín?

El grandísimo Epicuro –¡su escuela se llamó El Jardín! – enseñó que ejercitarte en el bien vivir implica ejercitarte en el bien morir. Y llegará el muy epicúreo Montaigne para resumírnoslo en una frase iluminadora...

¿Qué frase?

Así dijo Montaigne: “Que la muerte me halle sembrando coles..., y yo tan indiferente a ella como a mi imperfecto jardín”.

¡Bravo! Sin más.

Sin más: llega la muerte... ¡y él siembra! Tan pancho, ¡siembra! ¿Qué puedo añadir?

Nada. Nada. La vida sigue... ¡y esta entrevista ha terminado!

Así es. Pero si quiere, anote esta enseñanza de Shakespeare: “Tu cuerpo es tu jardín, en el que ejerce de jardinero tu voluntad”.

Fértil metáfora, la del jardín...

Estoy seguro de que crecerá entre nosotros la verdolatría, reacción a la creciente asfaltización urbanícola de la humanidad. A los mandatos imperantes –velocidad, inmediatez y maximización de beneficios– yo contrapongo los valores del jardín...

A saber...

Cuidado, contemplación meditativa y gozo sensorial de la belleza. ¡Contra lucropatía, hortoterapia! Necesitaremos más y más huertos urbanos, más jardines interiores...

Ojalá eso pueda salvarnos.

Voltaire, el padre de la Ilustración, lo aprobaría: “No hay mejor vida filosófica que cultivar tu propio huerto”, escribió.

¿Igualamos jardín y huerto?

En mi jardín tenía frutales, aromáticas y hortalizas. El mejor jardín del mundo es el del castillo de Villandry, obra de un español, en el Loira: lo componen verduras, hortalizas, frutas..., ¡todo comestible! Y es hermosísimo, ¡una joya! Total: bello, útil y bueno.

“Tenía”, me dice: ¿ya no tiene jardín?

No aquel jardín en el bosque: ahora cultivo otro en el terrado de mi casa, en Dalt Vila.

Pero el jardín... jibariza, somete y retuerce la naturaleza un poquito o mucho...

Sí, el jardín es paradójico: naturaleza antropizada, natural y artificial a la vez, a la vez tortura lo natural y lo exalta... Por pánico a la naturaleza la acotamos y domesticamos, para así poder leerla y controlarla. El jardín, sí, es ambivalente..., ¡como nosotros mismos!

¿Desde cuándo hacemos jardines?

Grabados egipcios testifican que hace 5.000 años: quizá el oficio más viejo del mundo...

¿El jardín refleja una cultura?

Ves la sensibilidad de cada época en sus jardines: renacentista, barroco, romántico... El jardín de Versalles, ¡qué cartesiano!

¿Sucede lo mismo fuera de Occidente?

Dice un proverbio chino: “¿Quieres ser feliz una hora? Bebe vino. ¿Quieres ser feliz un día? Cásate. ¿Quieres ser feliz toda tu vida? Hazte jardinero”. Cultívalo y él te cultivará.

Y nos engalanamos con flores...

El hombre prehistórico cubría de flores a sus muertos. Recoger flores ayuda a polinizarlas: la flor te seduce... en su beneficio.

La ciencia ha verificado ya que ver árboles fortalece la salud inmunológica.

Y de la fotosíntesis vegetal ¡viene la vida! Habla el neurobiólogo Stefano Mancuso: “De todos los seres vivos, los animales somos sólo el 0,1%, ¡el resto es vegetal!”. Sed humildes, animalistas: seámoslo todos, mejor.

Salgamos al jardín para hacerle la foto.

¡Al jardín! Nuestra cultura –de cultivar– nos cuenta que vamos del Jardín del Edén a Jardín del Paraíso: el jardín simboliza el mundo vivible. ¡Al jardín, a la vida buena! Y quizá seamos, un día, jardineros del cosmos.

 

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20170320/421025863295/que-la-muerte-me-halle-sembrando-coles-en-mi-jardin.html

 

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La pausa sagrada - Vicki Goodman

 

 LA PAUSA SAGRADA

Traducido desde… https://imcw.org/Blog

 

En medio de la vida diaria hay otras formas simples de hacer una "mini pausa sagrada", dar a conocer lo que está vivo aquí y ahora, y relajarse en presencia. Es muy fácil, en medio del estrés, el ajetreo y las exigencias de la vida moderna, vivir gran parte de nuestro tiempo en piloto automático, inclinarnos hacia el futuro o reflexionar sobre el pasado, dislocado de nuestras vidas en este momento.

Una práctica de meditación formal diaria o regular nos ayuda a recordar que la verdadera paz y libertad se encuentran en estar plenamente presentes, aquí y ahora. También podemos cultivar la conciencia en las actividades de nuestras vidas utilizando una "pausa sagrada".

Para hacer una pausa sagrada, elija un momento en el que esté involucrado en una actividad orientada a objetivos: leer, trabajar en la computadora, limpiar, comer y experimente con pausas. Comience descontinuando lo que está haciendo, sentándose cómodamente y permitiendo que sus ojos se cierren. Tome algunas respiraciones profundas, y con cada exhalación deje de lado cualquier preocupación o pensamiento sobre lo que va a hacer a continuación. Suelta cualquier opresión en el cuerpo.

Ahora observe lo que está experimentando mientras habita la pausa. ¿De qué sensaciones eres consciente en tu cuerpo? ¿Te sientes ansioso o inquieto mientras intentas salir de tus historias mentales? ¿Te sientes atraído para reanudar tu actividad? ¿Puede permitir, por este momento, lo que sea que esté sucediendo dentro? En medio de la vida diaria hay otras formas simples de tomar una "mini pausa sagrada", concienciar a lo que está vivo aquí y ahora, y relajarse en presencia:

1-El teléfono como una campana de meditación: cuando suene el teléfono, tómese unos segundos para usar el sonido para estar completamente en su cuerpo. Relaja los músculos que puedan contraerse, especialmente en la cara, la boca y la mandíbula. Inhale y exhale más profundamente por una o dos respiraciones, y luego conteste la llamada.

2-Descargue una "campana de atención plena" en su computadora que suena a intervalos regulares o aleatorios. Cuando suena la campana, retire las manos del teclado, preste atención a las sensaciones corporales y tome tres o cuatro respiraciones completas para regresar a casa. 

3-Descanso de tres respiraciones: cuando se da cuenta de que se ha centrado en una actividad durante un período prolongado o está haciendo la transición entre actividades, tome un descanso de tres respiraciones. Haga una pausa y tome tres respiraciones profundas, respirando intencionalmente en el vientre. Permita que el abdomen se expanda. Relájese y libere cualquier lugar de tensión o tensión en el cuerpo con cada exhalación y sepa que está aquí.

4-Semáforo rojo como pausa: al conducir (o caminar en un área con señales peatonales), aproveche la ocasión de cada semáforo rojo como una oportunidad para detenerse. Dependiendo de la situación, puede usar el momento para respirar más profundamente y liberar lugares de tensión o contracción en el cuerpo.

5-Escucha atenta: mientras escucha y mantiene la conciencia en la conversación, preste atención al 'sentido sentido' en su cuerpo que acompaña y responde a la conversación. Suelta cualquier opresión en el cuerpo y brinda una apertura receptiva a lo que el otro está diciendo.

6-Caminata consciente: cuando camine de un lugar a otro, deje que la caminata sea una pausa sagrada en la jornada laboral. Use los momentos de caminar como una oportunidad para estar completamente presente al dar a conocer las sensaciones en el cuerpo y dejar de lado conscientemente la lista de tareas del día.

 

Según un estudio reciente, la integración de principios conscientes en la vida diaria durante solo 5 minutos al día durante 3 semanas dio como resultado reducciones significativas en el estrés y aumentos en la satisfacción con la vida, las relaciones positivas con los demás y el dominio ambiental.

Siempre que se sienta atrapado o desconectado, puede comenzar su vida fresca en el momento haciendo una pausa, relajándose y prestando atención a su experiencia inmediata utilizando la pausa sagrada.

 

Campanada de atención plena para descargar, abajo...

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 https://imcw.org/Blog/the-sacred-pause

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El valor del minimalismo - Dan Pedersen

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Traducido desde... https://medium.com

 

Cuanto menos poseas, menos tienes que cuidar.

Cuanto menos poseas, menos tienes que reemplazar.

Cuanto menos poseas, menos dinero necesitas ganar.

Cuanto menos poseas, más tiempo tienes para otras cosas (y personas).

Cuanto menos poseas, menos cosas necesitas proteger.

No siempre es fácil querer menos, pero somos capaces de hacerlo. Comienza con apreciar lo que ya tenemos.

Mientras estamos pensando en lo que no tenemos, nos estamos olvidando de lo que tenemos. Tenemos más de lo que generalmente nos damos cuenta. Y no necesitamos muchas de las cosas que creemos que necesitamos.

Es parte de la psicología humana ganar algo y poco después comenzar a pensar en qué más podemos obtener. También es nuestra naturaleza proteger con vehemencia lo que tenemos (incluso las bendiciones que nos llegan de manera inesperada y no obtenida). La forma de combatir esto es estar regularmente agradecido por lo que tienes.

El minimalismo no se trata de privarte de la comodidad. No se trata de tener una mentalidad de pobreza. Se trata de eliminar las distracciones de tu vida. Tener menos deseos puede complicar mucho tu vida.

No significa que no podamos ser ricos (si tenemos todo lo que necesitamos, somos ricos). Se trata de no buscar la riqueza como una forma de superarse espiritualmente. Se trata de no permitir que lo que tienes te posea. Se trata de no permitir que tus posesiones te cieguen de las cosas que son más importantes en la vida.

Todos queremos estar cómodos y no tener que preocuparnos por el dinero. No hay nada de malo en eso. Desearía que todos pudiéramos tener eso. Quizás algún día todos lo hagan. Pero no piense que cuanto más tenga, más feliz será. Eso es cierto solo hasta cierto punto.

Parte de tener más es querer menos. Estar contento con menos es en sí mismo:vabundancia.

 

 https://medium.com/personal-growth/the-value-of-minimalism-1b79ef2b4bc8

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Traducido desde… https://theunboundedspirit.com

 

El economista alemán-británico EF Schumacher dijo que cualquier tonto puede complicar las cosas, pero se requiere un genio para simplificar las cosas.

¿Es la humanidad, entonces, totalmente tonta?

Piensa en lo complicadas que hemos sido nuestras vidas. Por ejemplo, la mayoría de nosotros pasamos la mitad de nuestro tiempo de vigilia trabajando duro haciendo cosas que no disfrutamos, solo para poder ganar suficiente dinero, y cuando tenemos algo de tiempo libre en nuestras manos, gastamos nuestro dinero y tiempo comprando, comprar productos que realmente no necesitamos, muchos de los cuales requieren más tiempo y dinero para permanecer en buenas condiciones.

Nuestras casas están llenas de cosas: muebles, ropa, artilugios, etc. Usamos algunos de ellos de manera regular, pero la mayoría de ellos no tienen absolutamente ningún propósito en nuestras vidas. Simplemente yacen allí, llenando el espacio en el que vivimos. Nuestras cocinas, por ejemplo, tienden a estar llenas de alimentos esperando ser consumidos. Pero nunca los usamos, por lo que finalmente caducan, y luego los tiramos a la basura, solo para llenar pronto nuestros armarios con otros nuevos.

Todo esto no solo está abarrotando nuestro espacio físico, sino también nuestro espacio mental, lo que nos quita gran parte de nuestra energía y enfoque.

Pero la publicidad nos ha convencido de lo contrario: que nos trae alegría y satisfacción. Así que seguimos adquiriendo más y más productos, pero nunca estamos satisfechos. De hecho, nos sentimos tristes, confundidos y exhaustos.

Incluso los más ricos de los ricos con sus mansiones y aviones privados son tristes y miserables. Eso es porque la felicidad no está en las cosas; más bien, radica en la satisfacción del corazón.

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La felicidad radica en el sentimiento de que soy suficiente y que tengo suficiente. ¿Y qué puede contribuir a ese sentimiento? Experiencias simples (en lugar de objetos materiales) como volver a conectarnos con nosotros mismos, construir relaciones amorosas, pasar tiempo en la naturaleza o participar en un trabajo creativo. Estas son las "cosas" que realmente pueden ayudar a llenar nuestras vidas de felicidad. Todo lo demás solo absorbe la alegría de nuestras vidas.

Además del daño que estamos causando a nuestra psique al acumular cosas innecesariamente, también estamos infligiendo daño a nuestros compañeros humanos. El mundo está compuesto de recursos finitos, y los compartimos con casi 8 mil millones de personas en este punto de nuestra evolución. Eso significa que, cuando tenemos más para nosotros, inevitablemente otros tienen menos para ellos. Por lo tanto, la riqueza excesiva de una sola persona significa el empobrecimiento de miles de otras.

Actualmente, la desigualdad económica en todo el mundo es tan extrema y generalizada que, según un informe reciente, el 1% más rico del mundo tiene casi el doble de la riqueza del resto de la humanidad combinada. ¿Puedes entender lo loco que es eso? Y a medida que la población humana crece y los recursos naturales se agotan a un ritmo acelerado, la desigualdad probablemente aumentará aún más. Para evitar que esto suceda, debemos comenzar a vivir de manera simple, ya que solo una forma simple de vida puede restaurar la justicia social. Como dijo el filósofo y activista indio Satish Kumar: "Necesitamos vivir simplemente para que otros simplemente puedan vivir".

Por último, pero lo más importante, nuestro consumo excesivo está matando toda la vida en la Tierra. La forma en que estamos viviendo está arruinando nuestro planeta. El suelo está envenenado, el aire está envenenado, los océanos están envenenados. De hecho, se estima que para 2050 habrá más plástico que peces en el mar. Entonces me pregunto, ¿es este el mundo en el que queremos vivir? ¿Un mundo lleno de fealdad, sufrimiento y muerte?

En algún lugar leí que si todas las personas siguieran consumiendo como lo hacen los estadounidenses y los europeos, necesitaríamos tres planetas para mantenernos. Pero adivina qué, solo tenemos un planeta, ¡no tres! Y a menos que aprendamos a alinearnos con la naturaleza, todo el planeta perecerá.

Gandhi dijo que la Tierra tiene suficiente para las necesidades de todos, pero no suficiente para la codicia de todos.

Podemos vivir felices juntos y tener suficiente para satisfacer nuestras necesidades físicas, emocionales y espirituales.

Pero cuando nos volvemos codiciosos, nunca podemos tener suficiente, incluso si tenemos todo. Y en nuestro camino para calmar nuestra sed de más, arruinamos nuestra salud pública y personal, así como la salud de la maravillosa biosfera que nos sostiene a nosotros y a todos los demás con vida.

La simplicidad es el remedio para nuestras enfermedades personales, sociales y ecológicas.

La pregunta es, ¿cuándo vamos a superar nuestra necedad y recuperar la sabiduría perdida de saber que ya es suficiente?

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https://theunboundedspirit.com/simplicity/

 

 

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Vivir mejor con menos

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Las restricciones que impone la crisis a las economías domésticas

son una oportunidad para recuperar el valor del tiempo

y vivir de forma más sencilla, consciente y frugal.

Francesc Miralles 



La escoba de una crisis económica interminable ha barrido millones de puestos de trabajo, mientras que las personas que siguen en activo están viviendo ajustes de todo tipo. El crédito ha dejado de fluir libremente y ya no podemos “comprar con dinero que no tenemos cosas que no necesitamos para impresionar a gente que no nos cae bien”, en palabras del economista y escritor Álex Rovira.

La buena noticia es que la situación actual nos permite reformular nuestro modo de vida y, muy especialmente, la manera en la que invertimos nuestros recursos. La cuestión fundamental sería: ¿es posible vivir mejor con menos?

Los analistas de un concepto en boga, la Felicidad Interior Bruta, aseguran que cuando están cubiertas las necesidades básicas, el bienestar personal no aumenta con la prosperidad material. Esto explicaría que, sobre el papel, los habitantes de Bután, con una de las rentas por cápita más bajas del mundo, superen en grado de satisfacción personal a los de países que lideran la tabla de ingresos.


Hace tres años, John Naish publicaba en nuestro país su libro ¡Basta!, cómo dejar de desear siempre algo más. Este periodista británico, colaborador habitual del Times o el Daily Mirror, reflexionaba así sobre nuestra fijación por el consumo:

“A lo largo de la historia de la humanidad, hemos sido capaces de sobrevivir al hambre, las enfermedades o los desastres gracias a nuestro instinto de desear y buscar siempre más cosas. Nuestra mente está programada para temer la escasez y consumir lo que podamos. Sin embargo, hoy, gracias a la tecnología, tenemos todo lo necesario para vivir cómodamente, e incluso más de lo que podemos llegar a disfrutar o utilizar. Pero esto no detiene nuestro deseo innato de ir a por más. Todo lo contrario, nos vuelve adictos al trabajo, nos ahoga en un mar de información, nos hace atiborrarnos de más comida y nos embarca en una constante, y frustrante, búsqueda de más ‘felicidad”.

Vicki Robin, una militante de la vida simple en EEUU, propone un principio para separar el grano de la paja: “Lo primero que hay que hacer es averiguar el grado de satisfacción que nos producen las cosas, para distinguir una ilusión pasajera de la verdadera satisfacción. Con esta fórmula cada uno puede detectar los valores que le proporcionan bienestar y descubrir de qué puede prescindir, y así alcanzar paso a paso un nuevo equilibrio vital más satisfactorio”.


Retorno a la austeridad

Tras una debacle financiera muchas personas redescubren los valores de la austeridad y se dan cuenta de que muchas de las cosas que consideraban imprescindibles, en realidad, no lo eran tanto. Sin embargo, la búsqueda de la frugalidad y la simplicidad es anterior a cualquier crisis económica global. Desde los filósofos cínicos que, en la Grecia del siglo IV a.C., promulgaban el desapego de todo lo material, pasando por los taoístas chinos, que practicaban la vida sencilla y el fluir al ritmo de la naturaleza, pensadores de todas las épocas han hablado de los beneficios de una existencia alejada de los lujos y excesos.

En la era moderna, David Henry Thoreau quiso experimentar la austeridad radical con una huida de la civilización que describiría en su ensayo Walden. En 1845, este activista norteamericano se instaló en una cabaña construida por él mismo en un bosque donde pasaría dos años, dos meses y dos días de vida solitaria. Durante este tiempo, cultivó sus alimentos, reflexionó y escribió sobre el estado natural del hombre y las esclavitudes de la sociedad industrial. En sus propias palabras: “Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la existencia y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido. (…) Deseaba extraer de la vida todo su néctar a través de una existencia robusta y espartana”.


Simplicidad voluntaria

En el presente siglo, las personas que tienen una hipoteca, familia e hijos en la ciudad no pueden permitirse retirarse a una cabaña como el autor de Walden, pero tienen otras formas de vivir con austeridad sin privarse del néctar de la vida.

Tras abandonar la cultura del crédito, debemos tomar conciencia de nuestros ingresos reales y de aquellos gastos a los que podemos renunciar. Hay que asumir que cuanto más dinero necesitemos, más tiempo deberemos trabajar.

Una de las obviedades que nuestra vida acelerada nos ha hecho olvidar es que cambiamos dinero por tiempo, la única divisa que no se puede reponer. Entregar horas, días, años de nuestra vida a algo que no nos gusta para pagar créditos debería hacernos reflexionar. Incluso hay personas sin deudas que trabajan tanto que no tienen tiempo de gastar lo que ganan.

¿Por qué casi nadie invierte en tener tiempo? Teniendo en cuenta que las mejores cosas de la vida son gratis –la amistad, el amor, la contemplación de la naturaleza…–, deberíamos prestar atención a nuestra escala de prioridades para colocar cada cosa en su sitio.

El Walden del siglo XXI puede ser llevar una existencia sencilla según el patrón de simplicidad voluntaria propuesto por Duane Elgin en el libro del mismo título. Este activista y conferenciante norteamericano radiografía con estos diez hábitos los que han optado por la vida simple:

   1- Invierten el tiempo y energías libres en actividades con su pareja, hijos y amigos (caminar, tocar música juntos, compartir una comida, acampar…) o en actividades voluntarias de ayuda a otros.

   2- Se esfuerzan en desarrollar todo el espectro de sus potenciales: físico (deportes), emocional (aprendiendo a expresar y compartir los sentimientos), mental (leyendo libros, tomando clases…) y espiritual (cultivando una mente calmada y una corazón compasivo).

    3-Sienten una conexión íntima con la tierra y una preocupación reverencial por la naturaleza, por lo que actúan procurando siempre el bienestar de la tierra.

   4- Se preocupan por los pobres del mundo; una vida más simple crea un sentimiento de parentesco con los más desfavorecidos y, en consecuencia, con la equidad en el uso de los recursos mundiales.

    5-Disminuyen su consumo personal; compran ropa funcional, estética y duradera en lugar de seguir modas pasajeras; compran menos joyería y otras formas de ornamentación personal; compran menos cosméticos 

6-Apuestan por productos resistentes, fáciles de reparar, cuya manufacturación y uso no sean contaminantes y que, además, sean eficientes desde el punto de vista energético.

   7- En su dieta, se alejan de los alimentos altamente procesados, de las carnes y el azúcar, y prefieren alimentos más naturales, saludables y apropiados para los habitantes de un pequeño planeta.

   8- Reducen la acumulación y complejidad en sus vidas, desprendiéndose o vendiendo aquellas posesiones que son raramente usadas y podrían ser utilizadas productivamente por otros.

   9- Aprecian la simplicidad de las formas no verbales de comunicación: la elocuencia del silencio, abrazarse y tocarse, el lenguaje de los ojos.

    10-Abogan por prácticas holísticas de cuidado de la salud que enfatizan la medicina preventiva y las capacidades curativas del propio cuerpo.

¿Quiénes son los pobres?

Sin olvidar el drama de millones de personas que sufren escasez de agua, alimentos y medicinas, en el primer mundo tendemos a utilizar un baremo consumista para medir la pobreza. Desde nuestro punto de vista, el campesino de Bután que vive con un par de euros al día sería considerado pobre de solemnidad, por mucho que su país exhiba un elevado índice de Felicidad Interior Bruta.

Sobre el concepto de pobreza, hay una lúcida fábula de autor desconocido.

 Cuenta que el padre de una familia muy rica llevó a su hijo de viaje a una comunidad indígena con el expreso propósito de mostrarle cómo viven los pobres. Estuvieron un par de días y noches alojados en la granja de lo que se podría considerar una familia muy pobre. A la vuelta del viaje, el padre preguntó a su hijo qué le había parecido la experiencia y si se había dado cuenta de cómo vivían los pobres para valorar más lo que tenía en casa.

El niño respondió que le había encantado el viaje y que ahora ya sabía cómo vivían los pobres. Cuando el padre le pidió que especificara lo que había aprendido, el pequeño enumeró así lo que había visto:

“Nosotros tenemos un perro y ellos tienen varios.

Nosotros tenemos una piscina que ocupa la mitad del jardín y ellos tienen un arroyo que no tiene fin.

Nosotros hemos puesto faroles en nuestro jardín y ellos tienen las estrellas por la noche.

Nuestro patio es tan grande como el jardín y ellos tienen el horizonte entero.

Nosotros tenemos un pequeño trozo de tierra para vivir y ellos tienen campos que llegan hasta donde nuestra vista no alcanza.

Nosotros tenemos criados que nos ayudan, pero ellos se ayudan entre sí.

Nosotros compramos nuestra comida, pero ellos cultivan la suya.

Nosotros tenemos muros alrededor de nuestra casa para protegernos, ellos tienen amigos que los protegen.”

El padre del niño quedó boquiabierto. Finalmente, su hijo añadió:

“Gracias, papá, por enseñarme lo pobres que somos.”

 

 

http://www.decrecimiento.info/2020/01/vivir-mejor-con-menos.html

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EL DÍA EN QUE DEJÉ DE DECIR "DATE PRISA" - Rachel Macy Stafford

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Traducido con Amor desde...https://www.huffpost.com

 

 

Que los niños son unos grandes maestros: no lo pongo en duda.
Que los niños llegan con una consciencia más expandida y despierta: es una evidencia.
Que porque sean pequeñitos, no pueden ser sabios: mentira.

¿Para qué está el camino si no es para disfrutar de su recorrido?
Al fin y al cabo, como decía John Lennon "La vida es eso que te está pasando mientras tu te empeñas en hacer otros planes".

Esta es la experiencia de Rachel Macy Stafford en la que, gracias a la lucidez de su pequeña hija, encontró la inspiración necesaria para hacer cambios en su vida.

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Cuando estás viviendo una vida acelerada, cada minuto cuenta.
Sientes que deberías tachar algo de la lista de cosas pendientes o salir corriendo hacia el siguiente destino.
Y no importa en cuántas partes dividas tu tiempo, no importa cuántas tareas trates de hacer a la vez, nunca hay suficiente tiempo para ponerse al día.
Así fue mi vida durante dos años frenéticos.


Mis pensamientos y acciones estaban controlados por notificaciones electrónicas, melodías para el móvil y agendas repletas.
Y aunque cada fibra de mi mente quería llegar a tiempo a todas las actividades, yo no quería.
Verás, hace seis años, fui bendecida con una niña relajada, sin preocupaciones, del tipo de quienes se paran a oler las rosas.
Cuando tenía que estar saliendo de casa, ella estaba ahí, toda dulzura, tomándose su tiempo para elegir un bolso y una corona con purpurina.
Cuando tenía que estar en algún sitio hacía cinco minutos, ella insistía en intentar sentar y ponerle el cinturón de seguridad a su peluche.
Cuando necesitaba pasar rápidamente a comprar un bocadillo, se paraba a hablar con la señora mayor que se parecía a su abuela.
Cuando tenía 30 minutos para ir a correr, quería que parase para acariciar a cada perro con el que nos cruzábamos.
Cuando tenía la agenda completa desde las seis de la mañana, me pedía que le dejase cascar y batir los huevos con todo cuidado para el desayuno.

Mi niña despreocupada fue un regalo para mi personalidad orientada al trabajo, pero yo no lo vi.
Oh no, cuando tienes una vida acelerada, tienes visión de túnel, solo ves el siguiente punto en tu agenda.
Y todo lo que no se pueda tachar de la lista es una pérdida de tiempo.
Cada vez que mi hija me desviaba de mi horario, me decía a mí misma: "No tenemos tiempo para esto".
Así que las dos palabras que más usaba con mi pequeña amante de la vida eran: "Date prisa".
Empezaba mis frases con esas dos palabras.

 

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Date prisa, vamos a llegar tarde.
Y las terminaba igual.
Nos lo vamos a perder todo si no te das prisa.
Comenzaba el día así.
Date prisa y cómete el desayuno.
Date prisa y vístete.
Terminaba el día de la misma forma.
Date prisa y lávate los dientes.
Date prisa y métete en la cama.

Y aunque las palabras "date prisa" conseguían poco o nada para aumentar la velocidad de mi hija, las pronunciaba igualmente.
Tal vez incluso más que las palabras "te quiero".
La verdad duele, pero la verdad cura... y me acerca a la madre que quiero ser.
Entonces, un día trascendental, las cosas cambiaron.
Habíamos recogido a mi hija mayor del colegio y estábamos saliendo del coche.
Como no iba lo suficientemente deprisa para su gusto, mi hija mayor le dijo a su hermana pequeña: "Eres muy lenta".
Y cuando se cruzó de brazos y dejó escapar un suspiro exasperado, me vi a mí misma, la visión fue desgarradora.
Yo era una matona que empujaba, presionaba y acosaba a una niña pequeña que sólo quería disfrutar de la vida.
Se me abrieron los ojos, vi con claridad el daño que mi existencia apresurada infligía a mis dos hijas.
Aunque me temblaba la voz, miré a los ojos de mi hija pequeña y le dije: "Siento mucho haberte metido prisa. Me encanta que te tomes tu tiempo, y me gustaría ser más como tú".

Mis dos hijas me miraban igualmente sorprendidas, pero la cara de mi hija menor tenía un brillo inconfundible de validación y aceptación.
"Prometo ser más paciente a partir de ahora", dije mientras abrazaba a mi pequeña, que sonreía con la promesa de su madre.
Fue bastante fácil desterrar las palabras "date prisa" de mi vocabulario.
Lo que no fue tan fácil era conseguir la paciencia necesaria para esperar a mi tranquila hija.

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Para ayudarnos a las dos, empecé a darle un poco más de tiempo para prepararse si teníamos que ir a alguna parte.
Y a veces, incluso así, todavía llegábamos tarde.
En esos momentos me tranquilizaba pensar que solo llegaría tarde a los sitios unos pocos años, mientras ella fuese pequeña.
Cuando mi hija y yo íbamos a pasear o a la tienda, le dejaba marcar el ritmo.
Y cuando se paraba para admirar algo, intentaba quitarme la agenda de la cabeza para simplemente observar lo que hacía.
Vi expresiones en su cara que no había visto nunca antes.
Estudié los hoyuelos de sus manos y la forma en que sus ojos se arrugan cuando sonríe.
Vi cómo otras personas respondían cuando se paraba para hablar con ellos.
Observé cómo descubría insectos interesantes y flores bonitas.
Era una observadora, y aprendí rápidamente que los observadores del mundo son regalos raros y hermosos.

Ahí fue cuando por fin me di cuenta de que era un regalo para mi alma frenética.

Mi promesa de frenar es de hace casi tres años, y al mismo tiempo empezó mi viaje para dejar de lado la distracción diaria y atrapar lo que de verdad importa en la vida.
Vivir en un ritmo más lento todavía requiere un esfuerzo extra.
Mi hija pequeña es el vivo recuerdo de por qué tengo que seguir intentándolo. De hecho, el otro día, me lo volvió a recordar.
Habíamos salido a dar un paseo en bicicleta durante las vacaciones.
Después de comprarle un helado, se sentó en una mesa de picnic para admirar con deleite la torre de hielo que tenía en la mano.
De repente, una mirada de preocupación cruzó su rostro. "¿Tengo que darme prisa, mamá?"
Casi lloro. Tal vez las cicatrices de una vida acelerada no desaparecen por completo, pensé con tristeza.
Mientras mi hija me miraba esperando saber si podía tomarse su tiempo, supe que tenía otra opción. Podía sentarme allí y sufrir pensando en la cantidad de veces que le había metido prisa a mi hija en la vida... o podía celebrar el hecho de que hoy hago las cosas de forma diferente.
Elegí vivir el hoy.

"No tienes que darte prisa. Tómate tu tiempo", le dije tranquilamente.
Su rostro se iluminó al instante y se le relajaron los hombros.

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Y así estuvimos hablando de las cosas de las que hablan las niñas de seis años que tocan el ukelele. Incluso hubo momentos en que nos sentamos en silencio simplemente sonriendo la una a la otra y admirando las vistas y sonidos que nos rodeaban.
Pensé que mi hija se iba a comer todo el helado, pero cuando llegó al último pedazo, me pasó la cuchara con lo que quedaba de helado. "He guardado el último bocado para ti, mamá", me dijo con orgullo.
Mientras el manjar saciaba mi sed, me dí cuenta de que había hecho lo mejor de mi vida.


Le di a mi hija un poco de tiempo ... y a cambio, ella me dio su último sorbo de helado y me recordó que las cosas son más dulces y el amor llega con más facilidad cuando dejas de correr por la vida.

Ya se trate de ...


Tomarse un helado
Coger flores
Ponerse el cinturón de seguridad
Batir huevos
Buscar conchas en la playa
Ver mariquitas y otros insectos
Pasear por la calle

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No diré: "No tenemos tiempo para esto". Porque básicamente estaría diciendo: "No tenemos tiempo para vivir".


Hacer una pausa para deleitarse con los placeres simples de la vida es la única manera de vivir de verdad.
(Confía en mí, he aprendido de la mejor experta del mundo.)

Rachel Macy Stafford

 

https://www.huffpost.com/entry/the-day-i-stopped-saying-hurry-up_b_3624798

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La práctica de atender la experiencia directa – Leo Babauta

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Traducido desde…https://zenhabits.net/

 

Cuando comencé a practicar la meditación Zen hace años, pensé que era para tranquilizarme. Luego para ser menos reactivo. Luego para hacerme menos apegado a las cosas.

Todas estas cosas suceden si meditas regularmente, como muchos de ustedes saben. Pero una de las cosas más útiles que he hecho es abandonar el objetivo de la meditación y la atención plena. Y simplemente estar con mi experiencia.

Pienso en esto como la práctica de la atención directa de la experiencia directa, y es algo que puedes hacer todos los días, tantas veces como puedas recordar. Es bastante ordinario, y también bastante mágico.

La práctica de meditar en la respiración es con lo que comienza esto, por supuesto: te quedas con la experiencia directa de sentir tu respiración, dentro y fuera y las sensaciones de respirar. Tu mente divaga, te das cuenta, regresas. Si lo deseas, puede etiquetarlo como "pensar" antes de volver a la respiración. Pero sigues regresando, incluso si te desvías durante 5 minutos.

Esa es la práctica para la experiencia directa de todo.

La cosa es que ... nuestras encantadoras mentes se interponen en el camino.

Si la experiencia directa es como una película que se reproduce todo el tiempo, la mente es como una persona que agrega subtítulos y comentarios a la película. Imagina una película con un texto pegado en toda la pantalla, comentado constantemente, en todo el lugar, todo el tiempo. ¡Nunca verías la película!

Eso es lo que hacen nuestras mentes. Tenemos esta realidad milagrosa justo en frente de nosotros, y nuestras mentes lo bloquean todo con comentarios y fantasías constantes.

Algunas de las cosas que nuestras mentes están haciendo constantemente incluyen:

  • Juzgar si algo es bueno o malo
  • Etiquetar cosas: agradable, desagradable, infeliz, injusto, idiota
  • Juzgar si somos buenos o malos, si otras personas son buenas o malas
  • Dejarnos atrapados en una narración sobre algo que sucedió antes
  • Dejarnos atrapados en la fantasía o preocuparnos por lo que podría suceder más tarde
  • Dejarnos atrapados en una historia sobre lo que está sucediendo ahora, por qué debería o no debería suceder

Estas cosas también nos ponen irritados, frustrados, enojados, tristes, preocupados, ansiosos. No son cosas terribles, pero provienen de estos hábitos de charla mental.

¿Cómo sería si dejáramos ese hábito? ¿Qué pasa si acabamos de experimentar la película sin todas las cosas adicionales superpuestas en la parte superior?

Aquí está la práctica de la experiencia directa, presentada simplemente:

  1. Nota las sensaciones de este momento. Podrían ser sonidos. O la luz. O sensaciones en tu piel, o en tu cuerpo. Solo nota lo que sea que notes.
  2. Experimenta estas sensaciones directamente, sin pensamientos, etiquetas, comentarios, fantasías, narraciones, juicios. Solo la experiencia.
  3. Si estás haciendo alguna de estas cosas, solo date cuenta y vuelve a la experiencia. Una y otra vez.
  4. Relájate en la experiencia tal como es. No es buena ni mala, es solo experiencia. No tenemos que hacer nada al respecto. No necesita ser cambiado. Sé curioso al respecto: ¿cómo es ahora?

Puedes tener la experiencia directa de la vida tal como es. ¡Qué cosa tan maravillosa!

¿Qué te dará esta práctica? ¿Calma, concentración, paz, felicidad? 

Quizás, probablemente, claro. 

Pero lo que la práctica realmente te regala es experimentar la realidad tal como es

Es maravilloso, punto final.

 

https://zenhabits.net/

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Para aquellos de nosotros que queremos reducir la velocidad.

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Traducido con Amor desde… https://cladwell.com

A todos nos gustan los artículos sobre la desaceleración en Facebook, como si expresar nuestro asentimiento y aprobación de alguna manera se contagiara en nuestras vidas y creara las historias de ritmo lento que deseamos. Bueno, a medida que pasan los momentos, las horas y los días de nuestras vidas, no hay tiempo como el presente para aprender realmente cómo cultivar esta práctica. La mala noticia es que no será tan fácil como darle me gusta a un artículo en Facebook. Pero la buena noticia es que es posible crear nuevos hábitos en nuestras vidas a través de nuestros corazones, palabras y acciones.

Comienza pensando en lo que realmente amas.

En su libro Simplify , Josh Becker escribe que nuestras "acciones siguen a nuestro corazón". Escribe:

“Nuestras acciones siempre seguirán el verdadero deseo de nuestro corazón. Lo que nuestro corazón cree y ama siempre determina el camino de nuestra vida. Podemos enmascarar nuestras verdaderas necesidades solo por un corto tiempo. Sin un verdadero cambio de corazón, siempre volvemos al primer amor de nuestro corazón. "

¿Es realmente el momento para la familia y amigos y el descanso lo que valoramos? ¿Qué amamos? Porque si "desacelerar" no es el "verdadero deseo de nuestros corazones", entonces nuestras palabras, acciones y vidas equilibradas nunca le seguirán.

A continuación, crea un nuevo vocabulario:

Imagina un sábado perezoso pasado en casa con amigos o familiares, simplemente afuera, juntos o lanzando una pelota. Cuando un amigo pregunta: "¿Qué has estado haciendo este fin de semana?" Respondemos: "Oh, nada". ¿Nada? ¿De Verdad? Tomarte el tiempo para recargarte, para construir relaciones importantes, para disfrutar del hogar, la vida y los amigos que te han dado, ¿no es nada?

Pero, cuando hay un millón de cosas en la lista de cosas por hacer, respondemos diciendo: “Tenemos toneladas de cosas pendientes. Estoy muy ocupado."

Necesitamos un nuevo vocabulario.

Pasar un día disfrutando de lo que es importante para ti no es simplemente "pasar el tiempo", no es "nada". De hecho, es algo grandioso. Pero con nuestras palabras, estamos glorificando el estar ocupado. Entonces, ¿cómo podemos justificar la desaceleración si con nuestras palabras lo llamamos "nada"? ¿Por qué no afirmamos con nuestras palabras que el descanso es valioso? porque es en estos momentos lentos que hacemos una pausa, priorizamos y consideramos cuidadosamente cuál debería ser la forma de vivir nuestras vidas.

Debemos comenzar con nuestro vocabulario, que debe ser moldeado por lo que amamos. Si estos momentos de descanso y "pausa" son importantes para nosotros, entonces comencemos a hablar así. Deja de justificar y glorificar estar “ocupado”. En cambio, prioriza el descanso con tus palabras.

 

Finalmente, has una lista y toma medidas.

Ahora, aquí es donde llegamos a lo esencial:

  1. Has una lista de lo que es importante.

    Estas son las cosas que amas y valoras: las cosas que hacen la vida, "viva" para ti.
  2. Has una lista de lo que es urgente.

    Lo urgente son aquellas cosas que deben hacerse pero que no son necesariamente la prioridad. Puede ser las redes sociales, puede ser estar lavando los platos a la noche, puede ser el proyecto adicional en el trabajo.
  3. Prioriza lo importante y llena el resto del espacio con lo urgente.

    ¿Alguna vez has visto esa analogía de rocas y arena? Llena el frasco con las rocas (lo importante) y luego completa con la arena (lo urgente), y así es como todo encaja. Si primero llenas el frasco con arena, entonces las rocas nunca encajan completamente. Esto asegura que las cosas fundamentales siempre se conviertan en prioritarias y diarias. Esto asegura que lo que queda para el final del día no sea lo importante sino lo "urgente".
  4. Hazlo una y otra y otra vez. Hazlo un hábito.

Ahora, ¡comienza!

Siempre habrá platos para lavar. Siempre habrá plazos. Siempre estarán estas necesidades urgentes (que no podemos ignorar). ¿Pero estamos permitiendo que nuestras vidas giren alrededor de lo urgente en lugar de moldear intencionalmente nuestras vidas alrededor de lo importante? ¿Estamos dejando pasar el tiempo, ejecutando todas nuestras tareas urgentes y nunca disfrutando de los buenos y lentos momentos?

Disminuir la velocidad es una elección, una que comienza en nuestros corazones, nuestras palabras y nuestras acciones. Y si realmente amamos la forma de la vida lenta y priorizada, hagámoslo un hábito. Hoy. Porque la vida es demasiado corta para no disminuir la velocidad.

 Erin Flynn

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https://cladwell.com/blog/2017/6/for-those-of-us-who-want-to-slow-down

 

 

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 Traducido con Amor desde...https://www.michaelneill.org

 Las personas (incluyéndome a mí) están interesadas en el equilibrio trabajo / vida no como un objetivo en sí mismo sino como un medio para un fin. El "fin" que realmente buscamos es la experiencia continua de prosperar, una cualidad de vitalidad y satisfacción en nuestra vida cotidiana que a menudo parece evaporarse en nuestra búsqueda de mejores circunstancias para vivir. 

Lo que realmente conduce a esta calidad de vida que anhelamos no es un estado matemático de equilibrio entre las horas que pasamos en el trabajo y las horas que pasamos haciendo otras cosas, sino más bien la calidad del ser del que vivimos. Sin embargo, en lugar de ver la falla en nuestra estrategia, culpamos a nuestra falta de disciplina e incapacidad para ejecutar esa estrategia por la sensación de estar cansado y abrumado.  

En otras palabras, cuando descansamos en la tranquilidad mental, tendemos a recargar nuestras baterías y volver a inspirarnos en lo que estamos haciendo en el mundo; cuando estamos persiguiendo algo (incluido el mítico estado de "equilibrio"), agotamos nuestras baterías en la búsqueda.

Pero, ¿tiene se tiene que agotar nuestra batería? ¿Realmente tenemos que hacer menos para ser más?

Si trabajo en mi computadora portátil mientras está enchufada, puedo trabajar todo el tiempo que quiera sin agotar la batería; cuando estoy trabajando con la batería, solo puedo trabajar hasta que la batería se agote.

Y si bien muchos de nosotros hemos aprendido a recargarnos tomándonos un tiempo libre, pasando tiempo en la naturaleza o incluso simplemente pasando el rato con amigos después del trabajo, ¿qué pasaría si también pudiéramos mejorar permaneciendo conectados a la red eléctrica mientras trabajamos?

A diferencia del "trabajo" y la "vida", ser y hacer no son lados opuestos de una moneda ni porcentajes relativos de un todo abstracto. El ser (o espíritu, o presencia, o vitalidad, o el Ser impersonal) es una realidad constante; hacer es una falla de encendido / apagado en esa realidad, como un ping en la pantalla de un radar o una llamarada solar en el borde del sol.

El místico Ramana Maharshi sugiere el siguiente experimento mental:

“Deja que venga lo que viene; deja ir lo que se va. Descubre lo que queda.

Cada vez que me callo un poco, mi atención se redirige hacia adentro, y rápidamente me doy cuenta no solo de mi cuerpo sino de la simple sensación de ser que parece existir dentro y a su alrededor. Me relajo casi a pesar de mí mismo, y si me dejo llevar, me lleva a un lugar de descanso y seguridad adentro.

Es ese lugar en nosotros el que también está más allá de nosotros: una conexión con la vitalidad invisible del universo.  

Es la fuerza animadora, siempre presente, que sentimos cuando nos despertamos por la mañana antes de que la maquinaria del pensamiento comience a apresurar y llenar nuestra conciencia con un mundo que se parece notablemente al que vivimos ayer.

Es lo que queda cuando todo el drama de nuestro pensamiento y el zumbido de nuestra acción terminan.

Es el telón de fondo en el que se desarrollan las historias de nuestras vidas: el hogar permanente al que podemos regresar una y otra vez y descansar cada vez que nos aburrimos con nuestros propios dramas creados por el pensamiento.

Cuando estamos en la simple sensación de ser, impregna todos los aspectos de nuestra vida, agregando especias a lo soso y equilibrando lo dulce y lo agrio. 

Desde ese lugar, somos capaces de hacer lo que sea que haya que hacer e igualmente somos capaces de dejar las cosas sin hacer. Ya no impulsados ​​por la inseguridad o el miedo, simplemente podemos seguir nuestras inclinaciones en cualquier dirección que nos lleven y disfrutar de la simple sensación de estar en medio de las arenas movedizas de nuestras circunstancias

Entonces, en lugar de buscar hacer menos y ser más, simplemente podemos poner nuestra atención en el amplio sentimiento de presencia y vitalidad dentro de nosotros, sabiendo que desde ese espacio podemos hacer o no hacer sin temor a abrumarnos o agotarnos mentalmente. Nuestra propia sabiduría llega y nos guía, empujándonos a arrojarnos o dar un paso atrás como los parachoques en una bolera evitando que nuestra pelota vaya demasiado lejos del rumbo y se enrolle en la cuneta.

En cierto sentido, pasamos de tratar de equilibrar el trabajo con la vida a una forma más simple de estar en el mundo. Como dice el viejo Zen Koan:

“Antes de la iluminación, corta leña y lleva agua; Después de la iluminación, corta leña y lleva agua ”.

Con todo mi amor

Michael

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Michael Neill es un entrenador de renombre internacional , autor de seis libros, entre ellos Supercoach , Creación de lo Imposible ,  La Revolución de adentro hacia fuera  y el Espacio Interior Ha pasado más de 25 años como entrenador, consejero, amigo, mentor, y  bujía creativa de  celebridades y  personas que quieren sacar más provecho de sus vidas. Sus libros han sido traducidos a 23 idiomas, y sus charlas, retiros, seminarios y programas en línea han tocado y transformado la vida de personas en más de 60 países y  seis continentes en todo el mundo.

https://www.michaelneill.org/cfts1208/

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Esperar demasiado -Michael Neill 

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Con los años, he tenido una historia larga y variada con la palabra “esperanza”. Durante mucho tiempo, pensé en ella como una especie de una variante sin dientes del pensamiento positivo, mantener a la gente sin pensar justificando todo tipo de circunstancias horribles, con la esperanza de que las cosas mágicamente mejoren por sí mismas.

Mi opinión fue cambiada la primera vez que leí la trilogía  El Señor de los Anillos trilogía de Tolkien. Allí, la magia de la esperanza fue revelada en el impulso que dio a la gente, una especie de recarga espiritual de fuerza, ligereza, y el valor para enfrentar las probabilidades incluso aparentemente abrumadoras.

La magia negra, a modo de contraste, se utilizaba para dominar la voluntad de otros y quitarle su esperanza, dejándolos desalentados, desanimados, sin poder ni querer ayudarse a sí mismos o a otros.

De repente la esperanza parecía como una buena cosa, y empecé a reconocerla como un sentido de posibilidad de que hoy podría ser mejor que ayer y que incluso los problemas aparentemente insolubles podría cambiar y cambiar, a veces más fácil de lo imaginado.

He aquí cómo he definido esperanza:

La esperanza es el elixir mágico que da energía a los sueños, posibilidades de recargar energía, y le permite vivir más allá de los límites de su pensamiento habitual. No es una promesa de que lo que deseamos va a pasar - es una invitación a disfrutar mientras se negocia con la vida y el resultado final. 

En otras palabras:

La esperanza es la puerta de entrada a nuevas posibilidades.

Recientemente, uno de mis mentores tuvo un derrame cerebral post-quirúrgico que fácilmente podría haber sido el principio del fin, tanto de su carrera como de su plena participación en la vida. Sin embargo, desafiando el pronóstico médico, a menos de cuatro meses después ha vuelto a trabajar, y vive con un nuevo nivel de amor y aprecio por la vida y los placeres simples de ser.

Al compartir su historia, él y su esposa ambos hablaron acerca del papel crítico de la esperanza en su recuperación hasta la fecha. Al principio, simplemente  esperaban  el restablecimiento del funcionamiento básico. A medida que su cerebro y el cuerpo empezaron a alinearse de nuevo, su esperanza le llevó a ser capaz de volver al trabajo y a muchas de las actividades del día a día que habían disfrutado previamente. En el momento en que hablé con ellos, estaban emocionados por entrar en un nuevo mundo de amor, aprecio, y  posibilidades, no con un destino particular en mente, sino simplemente por lo que la vida pusiera en su camino.

“Siempre pensé en mí mismo como una persona positiva,” dijo mi maestro, “pero he encontrado un nuevo nivel de esperanza. Estoy muy entusiasmado con lo que sucederá a continuación.”

Para mí, esta conversación me hizo pensar en lo que el “siguiente nivel” de esperanza podría ser en mi mundo. ¿Dónde estaban los límites de mi propia imaginación positiva?

Para mi sorpresa, me di cuenta de lo poco que estaba dispuesto a abrirme a las posibilidades más amplias y la forma “realista” a las que había limitado mis esperanzas. En lugar de soñar con más amor, comprensión y alegría, había estado esperando para no quedar demasiado perdido en mi forma de pensar. En lugar de preguntarme cuánto más maravillosa mi relación con mi esposa e hijos podrían llegar a ser,  había caído en la esperanza de que pudiera mantener nuestras relaciones como están. Y en vez de disfrutar de la posibilidad de una empresa transformadora verdaderamente global,  estaba “estirando” mi imaginación para reducir costos y aumentar los ingresos sin quedar demasiado agotado en el proceso.

Cuando me hice estas preguntas a mí mismo, me di cuenta de inmediato que todavía quiero que se cumplan mis expectativas, lo que inevitablemente conduce al esfuerzo, el estrés, y en muchos casos, la desilusión, el desánimo y la desesperación.

Pero cuando le pregunté a mi mentor y su esposa, fue muy clara la diferencia entre esperanza y expectativa. “La expectativa”, dijeron, “es como un pensamiento petrificado atrapando todas tus esperanzas y sueños en una forma específica. La esperanza, por el contrario, es el espíritu de la posibilidad - una energía que te elevará y te llevará hacia adelante independientemente de cómo resultan las cosas “.

Tomó sentido  algo que había oído decir muchas veces antes, pero nunca realmente resonaba hasta ahora:

“Lanza  la flecha, y donde quiera que caiga, ese es tu objetivo.”

Con todo mi amor,

Neill

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Michael Neill es un entrenador de renombre internacional , autor de seis libros, entre ellos Supercoach , Creación de lo Imposible ,  La Revolución de adentro hacia fuera  y el Espacio Interior Ha pasado más de 25 años como entrenador, consejero, amigo, mentor, y  bujía creativa de  celebridades y  personas que quieren sacar más provecho de sus vidas. Sus libros han sido traducidos a 23 idiomas, y sus charlas, retiros, seminarios y programas en línea han tocado y transformado la vida de personas en más de 60 países y  seis continentes en todo el mundo.

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Descansar en Paz -  Michael Neill

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Hace años, yo estaba disfrutando el libro Apasionada presencia de Catherine Ingram, cuando para mi sorpresa, me eché a un mar de lágrimas cuando leí el siguiente pasaje:

“Uno de los grandes dones de mi vida viene de ser testigo de lo que sucede en retiros de silencio. Los participantes, muchos de ellos desconocidos entre sí, se unen y, con la excepción de dos sesiones de grupo de una hora por día, están en silencio durante una semana. No se les da ninguna práctica o instrucción espiritual, pero se les anima en lugar de descansar tanto como sea necesario y para notar durante todo el día la clara conciencia de que ningún pensamiento se les pega.

Día a día, alegría y sorprendentes ráfagas de energía infectan a los participantes, ya que consideran la naturalidad de estar despierto y compartir el compañerismo sin las historias y las presentaciones del yo que normalmente componen la sociedad. Las personas con frecuencia  describen sentimientos que son familiares desde la infancia, como el despertar en el día y sentirse emocionados por ninguna razón en particular. Nos referimos a esto como la alegría sin causa o la alegría pura de la existencia. A veces se experimenta como una corriente que fluye en el interior, como burbujas de champán de bienestar.

La sensación de bienestar surge de nuestra condición natural de inocencia. En la conciencia despierta la clara percepción a través de la cual consideramos que el mundo se renueva cada momento.”

Curioso acerca de lo que me había impactado tan profundamente, me di cuenta de que no era ninguna de las cosas espirituales que suena preciosas, sino el estímulo simple de  “descansar tanto como sea necesario”. En ese momento de mi vida, yo era parte de la mentalidad de que “la vida pertenece a los vivos” y que como uno de los gimnasios locales anuncian, “ya descansarás cuando estés muerto”.

Pero la idea de que podría estar bien descansar “tanto como sea necesario” ha cambiado mi vida. Sin darme cuenta, había caído en la trampa de que, como Tony Robbins solía decir, :  no debería desear que la vida sea más fácil, sino más difícil.

Así es como yo escribí sobre esta idea unos años más tarde mi libro El espacio Interior:

Cuando mi pensamiento se calmó, me di cuenta de que la frase 'descansar en paz' refleja un sentimiento hermoso, y eso, no sus implicaciones funerarias, es algo que desearía para cualquier ser humano. También se me ocurrió que sólo en un mundo de afuera hacia adentro, donde parece que nuestros sentimientos están a merced de nuestras circunstancias, se nos ocurriría a nosotros tener que esperar hasta estar muertos para “descansar en paz”.

La naturaleza de la experiencia humana es que vivamos desde nuestro sentir, no según el mundo lo dicta. Y la paz es nuestro estado natural - el espacio en que hemos nacido y al que siempre volvemos, donde  nuestro pensamiento se ralentiza. Por lo que nuestra capacidad para descansar en paz no depende de cuan ocupados estamos en nuestras vidas o lo difícil que son nuestras circunstancias - es simplemente una cuestión de la frecuencia con la que estamos dispuestos a hacer una pausa en medio de una mente ocupada y regresar a la belleza de este momento presente.

Más aún, la paz no es sólo una sensación hermosa - es el espacio en el que suceden los milagros. Es una puerta de entrada a nuestra sabiduría interior y los misterios del universo. Cuando descansamos en la paz, se recarga nuestro cuerpo, nuestros pensamientos se refrescan, y nuestra mente personal se sincroniza con algo más grande y más universal.

Tal vez por eso “descanse en paz” es una frase tan común cuando alguien muere - intuitivamente reconocemos que el yo separado ha vuelto al todo universal del que procede.

Por supuesto, no sé lo que realmente sucede cuando morimos, aunque he leído algunos relatos fascinantes de las personas que lo han hecho y vivieron para contarlo. Pero sí sé que no sólo es posible descansar en paz estando plenamente vivo, sino que es una de las formas más gratificantes y en última instancia prácticas de vivir.

Cuando descansamos en nuestra salud, nos volvemos más saludables. Cuando descansamos en la calma, nos volvemos más tranquilos. Cuando descansamos en la belleza, nos volvemos más bellos. Y cuando descansamos en paz, nos volvemos más apacibles, pacíficos, aquietados.

Con todo mi amor,

Michael

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Michael Neill

Michael Neill es un reconocido entrenador transformacional y el autor de cinco libros, entre ellos  The Inside-Out Revolución  y  El Espacio Interior.

Ha pasado más de 25 años como entrenador, consejero, mentor, e inspirador creativo de celebridades, directores generales, y  personas que quieren sacar más provecho de ellos y sus vidas. Sus libros han sido traducidos a 16 idiomas, y sus charlas, retiros y seminarios han tocado y transformado vidas en las Naciones Unidas y en seis continentes en todo el mundo.

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El camino más rápido hacia una mente tranquila - Michael Neill

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Traducido con Amor desde… https://www.huffpost.com

 

Tómate unos minutos para este sencillo experimento:

Cierra los ojos por un minuto o así, y simplemente escucha los sonidos que se suceden a tu alrededor. Se "una roca con oídos," oye los  sonidos sin ninguna preferencia de uno por sobre otro sonido y sin una historia acerca de lo que significan los sonidos o de dónde vienen.

Si eres consciente de cualquier charla interna, haz tu mejor esfuerzo para volver a centrarte en los sonidos fuera de tu cabeza.

¿Cómo te fue con eso? ¿El mundo parece un poco diferente de lo que era hace unos momentos? ¿Te sientes más tranquilo o relajado?

Una de las cosas por la que la mayoría de la gente está luchando de una forma u otra es una mente tranquila. Libros, audios y cursos abundan  enseñando técnicas para lograr la paz interior, la reducción del estrés, menos preocupación, y la paz de la mente. Sin embargo, curiosamente, muchos de estos programas parecen añadir más carga a la cantidad de deberes  que llenan nuestro cerebro ya ruidoso.

La distinción que he encontrado más útil en relación con todas estas ideas vino del teósofo Syd Banks, que señaló que existe una profunda diferencia entre el acto de "meditar" y el estado de "meditación".

Meditar es una actividad que a lo sumo guía a las personas a un estado de meditación - la quietud interior "una mente tranquila." Sin embargo, si alguna vez has luchado para mantener una práctica de meditación (o como yo he hecho, reírte de la ironía de enfadarte con las personas que "perturban tu meditación"), probablemente sabes que es demasiado fácil quedar atrapado en la actividad, abandonando el estado de quietud.

Mi ilustración favorita de esta distinción proviene de un amigo que estaba hablando en una corporación importante acerca de una  investigación que demostraba que la mayoría de las personas experimentan sus mayores momentos de introspección tranquila en la ducha. Después de la charla, que fue muy bien recibida, uno de los responsables de la empresa se acercó a él y le preguntó: "¿Cuántas veces mi gente debe ducharse cada día?"

Lo más probable es que algunas de las experiencias más profundas de quietud, paz interior y tranquilidad que has experimentado en tu vida ocurrieran lejos del almohadón de meditación. Caminando en la naturaleza, tomando un capuchino, observando el océano,  en comunión con un gato; todos se han reconocido como excelentes para inducir a una mente tranquila. Sin embargo, el sencillo secreto detrás de todas estas actividades es la siguiente:

La naturaleza de tu mente es la quietud; la naturaleza de tu Ser es así.

Así que la forma más rápida de llegar a tener una mente tranquila, no es una práctica en particular, ya sea espiritual o secular; es simplemente  darse cuenta de la naturaleza de la mente misma.

Por supuesto, si tu mente está girando lejos en un millón de millas por hora en este momento, tratando de ordenar el mundo, su vida, y todo el mundo en ella, eso  probablemente, no sea una visión reconfortante sino molesta.

"Oh, ya veo, ¿todo lo que tengo que hacer es darme cuenta de la naturaleza de la mente? ¿Por qué nadie lo dijo antes? Me podría haber ahorrado años de práctica, por no hablar de miles de dólares en libros, medicamentos, y cursos...”

Pero sigue conmigo unos momentos más. Si la naturaleza de tu mente está quieta, entonces no hay nada que tengas que hacer con el fin de "tranquilizar" a la misma. Deja que ocurra, y volverá a la tranquilidad por sí misma. Eso es diferente de tratar de "dejar de pensar" o incluso "observar  tus pensamientos." Se trata simplemente de permitir suficiente espacio en tu vida (y en tu cabeza) para que se asiente el "polvo de pensamientos" y luego descansar en la paz que surge de forma natural en ese espacio.

¿Puede la meditación, el ejercicio, los paseos en la naturaleza, las duchas largas, y la comunión con los gatos ayudar? A veces. Pero si observas que estás empleando más tiempo en métodos de autoayuda  que el tiempo que empleas  en  sentirte ¿por qué no tomar unos momentos  para disfrutar de la experiencia de estar vivo?

En el peor de los casos, te sentirás un poco mejor y disfrutarás un poco más. En el mejor de los casos, te dejarás caer directamente en la silenciosa naturaleza de tu mente y beberás  a fondo en el pozo de tu Ser.

Con todo mi amor,

Michael

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Michael Neill

Michael Neill es un reconocido entrenador transformacional y el autor de cinco libros, entre ellos  The Inside-Out Revolución  y  El Espacio Interior.

Ha pasado más de 25 años como entrenador, consejero, mentor, e inspirador creativo de celebridades, directores generales, y  personas que quieren sacar más provecho de ellos y sus vidas. Sus libros han sido traducidos a 16 idiomas, y sus charlas, retiros y seminarios han tocado y transformado vidas en las Naciones Unidas y en seis continentes en todo el mundo.

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El arte de la simplicidad - Chad Foreman

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Cómo encontrar satisfacción en los pequeños momentos

En un mundo agitado y ajetreado, donde cada día se llena rápidamente de actividades y una lista de "cosas por hacer", es muy fácil pasar por alto la simple alegría de "simplemente sentarse" en la meditación y los beneficios que puede aportar a su vida. . Muy a menudo nos estresamos persiguiendo nuestras colas, cuidando de los compromisos comerciales, familiares y de otra índole, entonces la meditación queda fuera de la rutina diaria de perseguir nuestras metas y nunca nos permitimos que surja el espacio para la quietud y la oportunidad de recordar la simplicidad de solo ser.

Me gustaría compartir algunas instrucciones simples de un Maestro de Meditación sobre cómo practicar el arte de la simplicidad. Dilgo Khyenste Rinpoche dice:

Podría decirse que la meditación es el Arte de la Simplicidad: simplemente sentarse, simplemente respirar y simplemente ser.

 

Descubrí que esta es una gran descripción de la meditación y una que siempre llevo a mi almohada. En lugar de hacer de la meditación otra cosa que hacer en mi día, me permito un momento para no hacer nada y recuerdo la simplicidad de simplemente sentarme. Dilgo Rimpoché continúa diciendo:

La meditación es una de las raras ocasiones en que no hacemos nada. De lo contrario, siempre estamos haciendo algo, siempre estamos pensando algo, siempre estamos ocupados. Nos perdemos en millones de obsesiones y fijaciones. Pero al meditar, al no hacer nada, se revelan todas estas fijaciones y nuestras obsesiones se desharán naturalmente como una serpiente que se desenrolla puede hacerlo naturalmente.

La meditación puede convertirse en una búsqueda de objetivos inalcanzables de iluminación suprema o relativa perfección, pero al sentarse y simplemente respirar no hay más expectativas ni ansias de una experiencia brillante. Entonces,  puede convertirse en la expresión de la simplicidad o como enseñó el Maestro Zen Dogen: simplemente sentarse es la expresión de la iluminación en sí misma, sin agregar nada más.

Quizás esto es algo que hemos perdido en nuestro mundo moderno, la capacidad de simplemente quedarnos quietos y estar contentos. Sin intentar lograr algo o mejorarnos constantemente a nosotros mismos, podemos permitir que la simplicidad emerja de manera natural. Esto es algo extraño para nosotros, pero remueve un antiguo recordatorio de la alegría de solo ser.

Las instrucciones de meditación de una tradición de sabiduría tibetana llamada  Mahamudra  son algunas de las más profundas que he encontrado y es la simplicidad de las instrucciones lo que las hace tan brillantes. Mahamudra promueve encontrar paz y quietud dejando que la mente sea como es, sin manipularla ni tratar de cambiar nada, siendo conscientes de la perfección de las cosas tal como son. Es un reconocimiento de que las cosas, tal como son en este momento, tienen cierta belleza, sin importar lo caótico o desordenado que pueda parecer todo.

Cuando dejamos que la mente sea como es y simplemente nos aquietamos y respiramos, la alegría de la simplicidad y la autenticidad surge fácilmente. Sin forzar nada, solo relájate y nota la facilidad de estar en el ahora. El famoso filósofo chino Confucio dijo una vez:

La vida es realmente simple, pero insistimos en hacerla complicada.

Creo que el arte de la simplicidad es permitir que las cosas sean, sin manipulación ni fabricación. La alegría y la paz se pueden encontrar cuando nos detenemos, nos aquietamos y simplemente tomamos algunas respiraciones conscientes.

 Este es el camino de la meditación y aprender a disfrutar de estas cosas simples de la vida es una verdadera bendición.

Poder saborear una taza de té, disfrutar mirando hacia el cielo o simplemente sonreírte a ti mismo acerca de estar vivo es maravillosamente simple y, al mismo tiempo, totalmente satisfactorio. Mantenerlo simple es mantenerlo real.

Traté de hacer que mi explicación de la simplicidad no fuera demasiado complicada porque eso anularía el propósito de este artículo. La simplicidad también implica la capacidad de no tener que explicar intelectualmente cada cosa que sucede, sino aceptar las cosas tal como son con un sentido de apertura y misterio.

Es algo que debe experimentarse en lugar de hablarse, y con frecuencia decir las palabras "No sé" es el comienzo de relajarse en una simplicidad inocente. La simplicidad está siempre disponible cuando te tomas el tiempo de notar la franqueza del momento presente .

Después de recibir la instrucción de meditación que mencioné anteriormente, le hice al profesor en el seminario una pregunta complicada sobre los detalles psicológicos de sus instrucciones, y esperé su admiración por mi pregunta obviamente bien estudiada. Su respuesta despertó algo en mí que nunca olvidaré. Su respuesta fue cantarme una canción bien conocida de los Beatles con su acento tibetano y cantó: "Déjalo ser, deja que sea, deja que sea, deja que sea”.

https://upliftconnect.com/the-art-of-simplicity

 

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Un Jardín de Simplicidad - Duane Elgin


Traducido con Amor desde...https://duaneelgin.com

 

Para retratar la "riqueza de la simplicidad, aquí hay ocho diferentes flores que  veo creciendo en el  jardín de la simplicidad.  Aunque haya superposición entre ellas, cada expresión de simplicidad parece suficientemente distinta como para garantizar una categoría separada. Éstas no se presentan en un orden particular  ya que todas son importantes.

1-Simplicidad Libre: Simplicidad significa hacerse cargo nuestras vidas ocupadas, demasiado estresadas y demasiado fragmentadas. Simplicidad significa recortar el desorden, las complicaciones, distracciones y trivialidades, tanto materiales como no-materiales y centrarnos en lo esencial, cualquiera que sea lo que pueda aparecer en cada una de nuestras vidas únicas. Como dijo Thoreau,"Nuestra vida es desperdiciada en detalles. Simplifica, simplifica”. O, como Platón escribió, "Para buscar la propia dirección, uno debe simplificar la mecánica de la vida ordinaria, cotidiana.

2-Simplicidad Ecológica: Simplicidad significa elegir formas de vivir que dañen menos a la Tierra y que reduzcan nuestro impacto ecológico en toda la red de vida. Esta forma de vida recuerda nuestras profundas raíces con el suelo, el aire y el agua. Alienta a conectar con la naturaleza, las estaciones y el cosmos. Una simplicidad ecológica siente una reverencia profunda por la comunidad de vida en la Tierra y acepta que los reinos no humanos de plantas y animales tienen su dignidad y derechos tanto como el humano.

3. Simplicidad Familiar: Simplicidad significa colocar el bienestar de la familia de uno por adelante del materialismo y la adquisición de cosas. Esta expresión de vivir ecológicamente pone un énfasis en dar a los niños los roles sanos de una vida equilibrada que no estén distorsionados por el consumismo. La sencillez familiar afirma que lo de más valor en la vida es a  menudo invisible: la calidad y la integridad de nuestras relaciones uno con el otro. La simplicidad familiar es también intergeneracional: ve hacia adelante y busca  vivir con moderación así como dejar una Tierra saludable para generaciones futuras.

4-Simplicidad compasiva: Simplicidad significa sentir un fuerte sentido de parentesco con otros tal que, como Gandhi dijo, nosotros elegimos vivir simplemente para que otros puedan simplemente vivir. Una simplicidad compasiva significa sentir un vínculo con la comunidad de vida y ser atraídos hacia un camino de "cooperación y equidad que busca un futuro de desarrollo mutuamente seguro para "todos.

5-Simplicidad Conmovedora: Simplicidad significa abordar la vida como una meditación para cultivar nuestra experiencia de conexión directa con todo lo que existe. Viviendo simplemente podemos más fácilmente despertar al" universo vivo que nos rodea y nos sostiene momento a momento. Simplicidad conmovedora es conscientemente probar la vida en su riqueza sin adornos en lugar de volcarnos a estándar o forma de vida material. Al cultivar una conexión conmovedora con la vida, tendemos a mirar más allá de las apariencias superficiales y llevar nuestra vitalidad interior a las relaciones de todos los tipos.

6-Simplicidad Laboral: Simplicidad significa que un nuevo tipo de economía está creciendo en el mundo con productos saludables y sostenibles y servicios de todos los tipos: materiales para el hogar, sistemas de energía, producción de alimentos, trasportes, necesidad de una estructura sostenible, rediseño de casas, ciudades, lugares de trabajo. Los sistemas de las naciones desarrolladas, están generando una ola enorme de innovación empresarial y empleo ecológicos.

7. Simplicidad Cívica: Simplicidad significa que vivir más a la ligera y de forma sostenible en la Tierra requiere cambios en cada área de la vida pública, desde el transporte público y la educación al diseño de" nuestras ciudades y lugares de trabajo. La política de la simplicidad es también una política de medios, ya que los "medios de comunicación son el vehículo principal para reforzar, o transformar  la conciencia masiva de "consumismo. Realizar la magnitud de cambios requeridos en tan breve tiempo "requerirá nuevos enfoques para gobernarnos a nosotros mismos en cada escala

8-Simplicidad Frugal: Simplicidad significa recortar el gasto que no está verdaderamente sirviendo a nuestras vidas y practicar hábilmente la administración de nuestras finanzas personales para lograr mayor independencia financiera. Frugalidad y cuidado en la gestión financiera trae mayor libertad financiera y la" oportunidad de elegir más conscientemente nuestro camino a través de la vida. Vivir con menos también disminuye el impacto de nuestro consumo sobre la Tierra y libera los recursos para otros.


Como estos ocho enfoques ilustran, la creciente cultura de simplicidad contiene un floreciente jardín de expresiones cuya gran diversidad  y unidad entrelazadas están creando una ecología consistente en aprender cómo vivir vidas significativas de una manera sostenible. Como en otros ecosistemas, es la diversidad de expresiones la  que fomenta la flexibilidad, la adaptabilidad y la capacidad de recuperación. Porque  hay tantas vías hacia el jardín de la simplicidad, es que este movimiento de autoorganización tiene un enorme potencial para crecer.


Adaptado del libro de  Duane Elgin, Simplicidad Voluntaria

Duane Elgin  es un orador, autor y visionario social reconocido internacionalmente que mira debajo de la turbulencia de la superficie de nuestros tiempos para explorar las tendencias más profundas que están transformando nuestro mundo. En 2006, Duane recibió el International Goi Peace Award en Japón en reconocimiento a su contribución a una “visión, conciencia y estilo de vida” global que fomenta una “cultura más sostenible y espiritual”.

Sus libros incluyen: El universo viviente : ¿Dónde estamos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? (2009); Promise Ahead : Una visión de esperanza y acción para el futuro de la humanidad (2000), Simplicidad voluntaria : Hacia un estilo de vida que es aparentemente simple, internamente rico (2010, 1993 y 1981), y Awakening Earth : Explorando la evolución de la cultura humana y La conciencia (1993). Junto a Joseph Campbell y otros académicos, fue coautor del libro Changing Images of Man (1982). Además, Duane ha contribuido con capítulos a veintidós libros, y ha publicado más de cien artículos y publicaciones de blogs importantes.

 

https://duaneelgin.com/garden-of-simplicity/

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"Gracias"
ayer
Ise esponda commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
"Gracias"
ayer
Ise esponda commented on Tahíta's blog post 5 formas inesperadas en que el ego inflado te esclaviza, domina y engaña – Aletheia Luna
"Gracias"
ayer
Ise esponda commented on Tahíta's blog post Vivir en Desatención es vivir Ausentes- Tahita
"Gracias"
ayer
Ise esponda commented on Tahíta's blog post The feeling of Christmas...la flauta de Pan de Gheorghe Zamfir
"Gracias"
ayer
Ana María commented on Tahíta's blog post ¿Qué Tipo De "Normalidad" Es Normal?
"GraciasBendiciones"
ayer
Ana María commented on Ute's blog post Principios básicos de la filosofía Zen
"Muy lindo mensaje, graciasBendiciones"
ayer
Claudia Stella González Ruiz commented on Tahíta's blog post El engañoso Pensamiento- Tahíta
"Gracias, gracias. gracias"
ayer
Claudia Stella González Ruiz commented on Tahíta's blog post MI AMIGA ANSIEDAD- por Tahíta
"Muy alentador, gracias Tahíta"
ayer
margarita hernandez santos commented on Tahíta's blog post 5 formas inesperadas en que el ego inflado te esclaviza, domina y engaña – Aletheia Luna
"muchas gracias¡¡"
ayer
Ana Maria Leon commented on Tahíta's blog post Vivir en Desatención es vivir Ausentes- Tahita
"Muchas gracias
 "
ayer
Ana Maria Leon commented on Vila's blog post Nada que arreglar, ningún lugar adonde ir - Vanessa Zuisei Goddard
" Tal cual, muchas gracias"
ayer
Daisy Naquira commented on Tahíta's blog post 5 formas inesperadas en que el ego inflado te esclaviza, domina y engaña – Aletheia Luna
"Gracias"
ayer
margarita hernandez santos commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
"muchas gracias tahita ...bendiciones¡¡"
ayer
Tahíta posted a blog post
5 formas inesperadas en que el ego inflado te esclaviza, domina y engaña – Aletheia Luna
Publicado por Tahíta el 1 de Diciembre de 2020 a las 7:45pm
ayer
Tahíta posted a blog post
 
Traducido con Amor desde...https://lonerwolf.com
 
¿Tienes un ego inflado?
Irónicamente, nos estremecemos tanto ante esta pregunta que instantáneamente nos hace entrar en modo de negación. "NO ... tengo un ego bastante normal gracias", somos…
ayer
Martha De Lucia commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
" Graciassss
 
 "
ayer
Ana María commented on Tahíta's blog post Espacio-Tiempo Sagrado- Tahíta  
"Infinitas graciasBendiciones"
ayer
Soledad Mejías commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
"Gracias, eljio en cada respiración, enfocarme en la Verdad"
ayer
Patricia Escobar commented on Nair Portobello's blog post Eclipse Lunar de Luna Llena en Géminis 30 de Noviembre 2020- Tanaaz
"Uso las energías mágicas de este Eclipse Lunar para conectarme con mi femenino divino y la totalidad de todo lo que soy. Uso las energías mágicas de este Eclipse Lunar para conectarme con mi femenino divino y la totalidad de todo lo que soy.  Uso…"
Martes
Graciela Noemi Carello commented on Nair Portobello's blog post Eclipse Lunar de Luna Llena en Géminis 30 de Noviembre 2020- Tanaaz
"gracias"
Martes
Enrique López Aldrete commented on Tahíta's blog post Cómo estar presente y en paz cuando no puedes dejar de pensar-  Blon Lee
"Tahíta, buen día. Me ha gustado mucho el tema que has compartido hoy. Muchas gracias. Abrazo. NAMASTÉ."
Lunes
Enrique López Aldrete commented on Nair Portobello's blog post Eclipse Lunar de Luna Llena en Géminis 30 de Noviembre 2020- Tanaaz
"Nair, buen día. Muchas gracias por compartir tan interesante artículo. Abrazo. NAMASTÉ."
Lunes
Más...
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